jueves, 5 de marzo de 2020

La 4T avanza en Puebla.

La 4T avanza en Puebla.

José Antonio Robledo y Meza
Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP
robledomeza@yahoo.com.mx
WA: 2223703233

Bajo el principio del Pueblo Soberano y teniendo como objetivo la construcción de una Nueva República, la 4T marcha con buen rumbo.

La megamarcha en Puebla el 5 de marzo de 2020 fue un ejemplo de participación de personas que, a pesar de sus diferencias políticas, marchan “Hacia una democracia participativa”; la megamarcha fue un ejemplo de consulta popular y un avance en la construcción de un país con bienestar. Fue una marcha no violenta característica fundamental de la 4T. Una megamarcha que exigió el pleno respeto a los derechos humanos, la regeneración ética de las instituciones y de la sociedad.

Estos son puntos esenciales y contemplados en el Plan Nacional de desarrollo 2019-2024 presentado por el actual ejecutivo federal y respaldado por 30,046,000 de votos el 1 de julio del 2018.

Falta mucho caminar pero no debe olvidarse que las reformas eficaces se concretan con la participación del pueblo, siempre y cuando no sean demasiado lentas.


La tarea es filosofar


La tarea es filosofar.
José Antonio Robledo y Meza
Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP
robledomeza@yahoo.com.mx
wa: 2223703233

Comparto el siguiente artículo del profesor de la Universidad Iberoamericana Puebla don Manuel Antonio Silva de la Rosa “Dos actitudes previas para poder filosofar” https://www.e-consulta.com/opinion/2020-03-04/dos-actitudes-previas-para-poder-filosofar.

Para iniciar un diálogo con don Manuel Antonio les comparto las siguientes ligas que he publicado en mi blog “México el árbol de los mil frutos”. Espero sus comentarios y reflexiones. Muchas gracias.












Relaciones Iglesia y Estado 1750-1850 La Iglesia en la tradición jurídica de la Constitución de Cádiz al Decreto Constitucional para la libertad de la América Mexicana 19 de marzo de 1812-22 de octubre de 1814 Segunda parte A


Relaciones Iglesia y Estado 1750-1850
La Iglesia en la tradición jurídica de la Constitución de Cádiz al Decreto Constitucional para la libertad de la América Mexicana
19 de marzo de 1812-22 de octubre de 1814
Segunda parte A

Relaciones Iglesia y Estado 1750-1850
La Iglesia en la tradición jurídica de la Constitución de Cádiz al Decreto Constitucional para la libertad de la América Mexicana
19 de marzo de 1812-22 de octubre de 1814
Segunda parte
José Antonio Robledo y Meza
Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP

Antecedentes de las Cortes de Cádiz
El movimiento liberal alcanzó durante el periodo que va de 1808 a 1812 la meta de constituir una Asamblea de los Representantes de la nación española y de elaborar su célebre Carta. Fue fundamentalmente un movimiento fundado sobre la Escolástica y los valores tradicionales que, conjuntamente con las corrientes liberales del siglo XVIII español, francés e inglés, se unió en la gran síntesis del antiguo tradicionalismo con el pensamiento político moderno. El espíritu que dominó este periodo puede verse también en los siguientes ejemplos: en la reunión de las Cortes de 4 de marzo de 1811, los delegados solicitaron la Bula de la Santa Cruzada, y el 27 de noviembre de 1810 discutieron si la Guerra de la independencia era un castigo de Dios o la prueba que distinguía a un pueblo escogido. Además, las Cortes proclamaron a Teresa de Jesús como Santa Patrona de España (28 de octubre de 1811). 


Esta fase liberal se distingue claramente de la fase 1820-1823. La sublevación de Riego causó la restricción política del absolutismo del Rey Fernando VII al constitucionalismo y el restablecimiento de la Constitución de Cádiz. Surge una situación muy distinta. Es verdad que muchos de los antiguos delegados, que habían concurrido a las Cortes del anterior período, regresaron ahora, pero no fueron los mismos. Seis años de gobierno absolutista (1814-1820) dejó una huella de resistencia y de desquite. El gusto por reformas, que en el período anterior fue constructivo, produjo ahora un resultado muy negativo. Las sociedades secretas que después del regreso de Fernando VII en 1814 habían ayudado a muchos de los delegados de la nación en los difíciles años del absolutismo, lograron una enorme influencia en las nuevas Cortes de 1820, una influencia que jamás tuvieron en el período anterior. Las reformas eclesiásticas, llevadas a cabo por el Estado, estuvieron mayormente amparadas con una actitud ateísta volteriana y alcanzaron el extremo de ser un ataque a la religión como tal. No hay que sorprenderse, entonces, que la Santa Alianza diera instrucciones a uno de sus miembros, Francia, para que llevara a cabo una invasión y ayudara al restablecimiento del absolutismo y liberara a España del liberalismo; y que el duque de Angulema no encontrara ninguna resistencia y fuera hasta recibido con entusiasmo.

Santa Alianza

De acuerdo con la participación de los liberales españoles podemos decir que en un primer plano estaban la defensa de la empresa privada y el derecho de propiedad. En una sociedad caracterizada por los valores religiosos no sorprende que los liberales carecieran de apoyo popular, incluso temían la aparición de las masas. De esto se deriva que lejos estaba de sus intenciones alentar una revolución social. En todo caso podemos afirmar que si los liberales pretendían una revolución ésta era constitucional, legal y fiscal.

Siete son los preceptos fundamentales del liberalismo español: 1) soberanía de la “nación”, 2) igualdad ante la Ley, 3) la representación de acuerdo con la población, 4) unicamerismo, 5) centralización administrativa, 6) desamortización y 7) racionalización fiscal. A pesar de que las Cortes de Cádiz y su Constitución pueden ser calificadas de liberales es posible también señalarlas como una síntesis del pensamiento político ultrapirenaico con la filosofía política tradicional española. Esto último puede fácilmente observarse en la incorporación de instituciones tradicionales hispánicas como las Cortes (de acuerdo, pero en 1810 se convocaron con una idea diferente a las cortes medievales. Prevalece una concepción liberal, ya no es por estamentos) y el Consejo de Estado, en el texto constitucional. En términos generales podemos afirmar que los valores de los constituyentes están basados más que en la ciencia, 1) en la religión, 2) la historia, 3) la tradición y 4) cierto idealismo creador de los hombres que han intentado formar un mundo en el que consideraban que la vida era digna de ser vivida.

La sociedad a la que aspiraban los españoles era una fincada en clases y en oposición a la estamental (de acuerdo). Tal sociedad estaba justificada por lo menos en tres tipos de argumentos. En primer lugar, por una concepción antropológica según la cual el comportamiento de todos los hombres está determinado por la búsqueda de la felicidad; en segundo lugar, por la identificación de la felicidad con la riqueza, tanto porque proporciona los medios de satisfacer las necesidades humanas, cuanto por ser el único procedimiento que permite la cuantificación de la primera. La propiedad ha de ser individual, por ser un derecho imputable únicamente a personas físicas y ninguna persona moral-Estado, Iglesia, municipio, universidad- podrá justificar su derecho a poseer. Finalmente, la sociedad liberal tiene en el ciudadano su punto de partida. La formulación de sus derechos -libertad, igualdad, propiedad- corresponde a la de los principios que inspiran la sociedad clasista. La realización de tales derechos obliga a destruir la sociedad estamental porque sólo de ese modo será posible liberar las tierras extra commercium de los privilegiados, condición necesaria para el acceso de la burguesía a la propiedad de los únicos bienes de producción entonces conocidos.

Las Cortes de Cádiz.
El 5 de mayo de 1808 Napoleón obligó a Carlos IV y Fernando VII a abdicar y al mes siguiente proclamó a José Bonaparte rey de España y de las Indias. El pueblo español se levantó y empezó a luchar por su Independencia. A finales de mayo de 1808 las juntas provinciales habían organizado la resistencia ante el invasor y en septiembre se formó una Junta Central que invocaba el nombre del rey. Esta quería unificar a la oposición frente a Francia y, en enero de 1809, publicó un decreto estableciendo que los dominios de América no eran colonias sino que eran una parte integrante de la monarquía española.

En América estos sucesos crearon una crisis de legitimidad política y de poder. No había rey a quien obedecer. La América española no podría seguir siendo una colonia si no tenía metrópoli, ni una monarquía si no tenía al rey. Tal crisis creó la posibilidad a las sociedades hispánicas de transitar del Antiguo Régimen a sociedades más modernas que podríamos señalar junto con La Parra (1985) fue un tránsito al liberalismo católico español.

No es insistir demasiado señalar que el ambiente en España durante el siglo XVIII está caracterizado por la religión y la Iglesia. La sociedad española era una sociedad sacralizada. Es en este ambiente que se plantea la necesidad de reformar la sociedad. Los elementos de transformación fueron: 1) el episcopalismo, 2) las corrientes regalistas, 3) la revolución Francesa y 4) el reformismo leopoldino en Toscana.

Estos elementos condujeron a muchos españoles por una valoración de la razón superior a una serie de actitudes comunes y familiares hoy día: anticlericalismo, insistente acentuación en los propósitos de reforma a la Iglesia, hacer una seria crítica al papel desempeñado por el clero en la sociedad española.

Las querellas teológicas o dogmáticas se transforman en político-ideológicas. Entra en crisis el papel social de la Iglesia y de sus ministros, entendiendo que una y otros son elementos básicos en la configuración del Estado como tal.

La Iglesia deviene en un asunto que corresponde abordarlo desde instancias temporales; su dimensión sobrenatural queda en segundo plano.

Las Cortes de Cádiz fueron convocadas por la Regencia. Su apertura fue el 12 (24) de septiembre 1810. Entre los diputados había 27 americanos y 44 suplentes. El total de diputados debía ser 303 pero nunca llegaron a reunirse todos. En estas cortes se decreta que la soberanía residía en la "nación" y en consecuencia las cortes constituyentes. Se celebraron un total de 1.810 sesiones entre las cuales 978 fueron ordinarias, 18 extraordinarias y 814 secretas.

América llegó a tener diez presidentes de las Cortes, de un total de 37; hubo 35 vicepresidentes, 12 fueron americanos; fungieron 36 secretarios, 11 de los cuales fueron americanos; 97 diputados eran eclesiásticos, destacando seis obispos y dos inquisidores. 16 eran catedráticos, 37 militares, 60 abogados, 55 funcionarios públicos, 15 propietarios, 9 marinos, 5 Comerciantes, 4 escritores, 3 maestrantes y 2 médicos.

De las intenciones declaradas por los diputados estaban la de reducir la influencia de la Santa Sede en los asuntos de la Iglesia y restringir el papel de la Iglesia en la sociedad hispana y en ese sentido actuaron. Los liberales proponían transformar la sociedad estamental de estados y corporaciones en una estructura jurídico liberal fundada en la igualdad ante la ley; abría el camino hacia la racionalización fiscal; se atacó a la propiedad corporativa; estableció relaciones directas entre el súbdito y el Estado; el ingreso y la riqueza fueron determinantes de la ciudadanía; impulsaron la redacción de una Constitución. Tal es la Constitución política de la Monarquía española -"la Pepa"- promulgada el 19 de marzo de 1812 y en la que se definió la nacionalidad hispana: "la totalidad de españoles de ambos hemisferios. Con la separación de poderes los liberales querían transformar el sistema absolutista en una monarquía constitucional.


Dos eran los principales bloques en que los diputados se agruparon. Los constitucionalistas -liberales y radicales que abogaron por la introducción de reformas básicas con el objeto de poner a España sobre un pie de igualdad con Francia y la Gran Bretaña- y los tradicionalistas y absolutistas, enemigos de cualquier constitución y de ideas foráneas.

Conforme al texto de las convocatorias a las Cortes generales, allí se debían tratar cuatro asuntos centrales: la conservación de la santa religión católica; la libertar al Rey; definir las medidas eficaces a fin de continuar la guerra, hasta arrojar de la nación y escarmentar al tirano que pretende subyugarla; restablecer y mejorar la Constitución fundamental y resolver y determinar todos los asuntos que deban serlo en Cortes generales.

(continuará)





martes, 3 de marzo de 2020

Relaciones Iglesia y Estado 1750-1850 La Iglesia en la tradición jurídica de la Constitución de Cádiz al Decreto Constitucional para la libertad de la América Mexicana. 19 de marzo de 1812-22 de octubre de 1814 Primera parte C


Relaciones Iglesia y Estado 1750-1850
La Iglesia en la tradición jurídica de la Constitución de Cádiz al Decreto Constitucional para la libertad de la América Mexicana. 19 de marzo de 1812-22 de octubre de 1814
Primera parte C
José Antonio Robledo y Meza
Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP

Los borbones y el patronato.
Bajo la influencia del galicanismo francés los borbones reclamaron el derecho del patronato no en virtud de una concesión papal sino como una consecuencia directa de su propia soberanía.

En el curso del XVIII se incrementó sistemáticamente el sentimiento regalista dentro del gobierno de la Iglesia. El antiguo derecho de asilo quedó restringido; se amplió la jurisdicción de las cortes civiles sobre la clerecía hasta incluir todos los crímenes bajo la ley común y los casos que implicaran fondos piadosos y fundaciones; y el exequátur real fue ampliado incluso a cuestiones relativas al dogma. Puede decirse que la tendencia culminó en la expulsión sumaria y súbita de la orden de los jesuitas de España y sus colonias por mandato de Carlos III en 1767.

Expulsión y exilio de los jesuitas de los dominios de Carlos III

El poder que ejerció la corona bajo el patronato real hizo que la Iglesia se convirtiera en otra rama del gobierno, otro medio de control político sobre los colonos.

La Iglesia americana se convirtió de hecho en una Iglesia nacional, que vivía dentro de la órbita no del papado romano, sino del Consejo de Indias, y unida a Roma por lazos muy tenues.

La ideología reformista borbónica era de inspiración ecléctica. Por lo menos pueden señalarse cuatro fuentes distintas. Los fisiócratas (que se invocaban para establecer la primacía de la agricultura y el papel del Estado), el mercantilismo (que servía para justificar una explotación más eficaz de los recursos de las colonias), el liberalismo económico (que sirvió para erradicar las restricciones comerciales e industriales) y, finalmente, la Ilustración (que se dio no tanto en el campo de nuevas ideas políticas o filosóficas como en la preferencia por la razón y la experimentación, entendidas como opuestas a la autoridad y la tradición).

El deseo principal consistía más en reformar las estructuras existentes que en establecer otras nuevas, y el principal objetivo económico residía más en mejorar la agricultura que en promover la industria.

El gran crecimiento demográfico del XVIII presionó sobre la tierra. Las medidas modernizadoras del reinado de Carlos III (1759-1788) se concibieron para revitalizar el sector tradicional de la economía y pusieron en evidencia más que nunca que el mundo hispánico no estaba construido sobre la división del trabajo entre la metrópoli y las colonias, sino sobre ominosas similitudes.



Efectos de las Reformas borbónicas en América.
Es interesante señalar que la política borbónica alteró la relación existente entre los principales grupos de poder. Son cinco los efectos que llaman nuestra atención y que sólo mencionaremos de pasada.

En primer lugar, es indudable que las reformas borbónicas fortalecieron la administración real.

En segundo lugar, entre 1765 y 1776 los borbones desmantelaron la vieja estructura del comercio trasatlántico y abandonaron antiguas reglas y restricciones. Se fue extendiendo un comercio libre y protegido entre España y América. El propósito del comercio libre era el desarrollo de España y no el de América. Las exportaciones españoles, más que complementar a los productos americanos, competían con ellos, y el comercio libre no hizo nada para sincronizar las dos economías. Al contrario, fue concebido para estimular la agricultura, que era el sector dominante de la economía española.

Los dos efectos que a continuación mencionaremos tienen una importancia relevante para esta reflexión. En primer lugar, es gracias a las reformas borbónicas que el poder de la Iglesia se debilita; no otra cosa persigue la expulsión de América de los jesuitas en 1767: unos 2,500 la mayoría americanos. Fue un ataque a la parcial independencia que tenían los jesuitas y a la vez una reafirmación del control imperial. 

Cuestión esencial de la política borbónica fue su oposición a las corporaciones que poseían privilegios especiales dentro del Estado: el ejército y la Iglesia. Abundaremos más en ésta. La encarnación del privilegio era la Iglesia, cuyos fueros le daban inmunidad frente a la jurisdicción civil y cuya riqueza la convirtió en la principal fuente de inversión de capitales en la América española. El poder de la Iglesia, aunque no su doctrina, fue uno de los blancos principales de los reformistas borbónicos. Buscaron la manera de poner al clero bajo la jurisdicción de los tribunales seculares y a lo largo del intento recortaron de forma creciente la inmunidad eclesiástica. Después, cuando las defensas de la Iglesia se debilitaron, quisieron poner sus manos sobre sus propiedades, ante lo que el clero reaccionó vigorosamente. El bajo clero, cuyo fuero constituía virtualmente su única ventaja material, fue el más afectado y de entre sus filas, particularmente en México, se reclutarían muchos de los oficiales insurgentes y jefes de guerrilla. Al mismo tiempo que limitaban los privilegios en América, los Borbones ejercían un mayor control económico, obligando a las economías locales a trabajar directamente para España y enviar a la metrópoli el excedente de producción y los ingresos que durante años se habían retenido en las colonias. Desde 1750 se hicieron grandes esfuerzos para incrementar los ingresos imperiales. Sobre todo pesaron dos medidas: se crearon monopolios sobre un número creciente de mercancías -tabaco, aguardiente, pólvora, sal- y otros productos de consumo; el gobierno se hizo cargo de nuevo de la administración directa de las contribuciones, cuyo cobro tradicionalmente se arrendaba.

Desde 1765 la resistencia a los impuestos imperiales fue constante y a veces violenta. El 26 de diciembre de 1804 se aprobó un decreto llamado “consolidación de vales reales” mediante la cual se ordenaba la confiscación de los fondos de caridad que existían en América y su remisión a España constituyó el mayor agravio. El decreto atacó donde más le dolía al patrimonio de la Iglesia: su gran reserva financiera. La principal riqueza de la Iglesia en México consistía en capital, más que en bienes raíces, y el capital de la Iglesia era el principal motor de la economía mexicana. No sólo afectó a la Iglesia, sino también a los intereses económicos de mucha gente que contaba con los fondos de la Iglesia para obtener capital y crédito. Entre ellos había nobles hacendados y pequeños rancheros, propietarios urbanos y rurales, mineros y comerciantes, es decir, toda una variedad de tipos sociales, tanto españoles como criollos. El decreto fue suspendido primero por la iniciativa del virrey (agosto de 1808) y después de modo formal por la Junta Suprema de Sevilla (4 de enero de 1809).

Para rematar esta parte del trabajo diremos que los rasgos comunes a toda la América española en las últimas etapas del periodo colonial eran: el peso económico de la Iglesia y de las órdenes; la existencia de líneas de casta cada vez más sensibles (blancos, mestizos y mulatos libres). Las tensiones entre estos grupos étnicos envenenan la vida urbana en toda Hispanoamérica. 

Imágenes de las castas hechas en Puebla de los Ángeles

Una de las clasificaciones más conocidas de las castas (entre otras muchas) es la siguiente:
De español y de india: sale mestiza
De español y mestiza: sale castiza
De español y castiza: sale español
De español y negra: sale mulato
De español y mulata: sale morisca
De español y morisca: sale albina
De español y albina: sale torna atrás
De español y torna atrás: sale 'tente en el aire'
De negro e india: sale 'china cambuja'
De chino cambujo e india: sale loba
De lobo e india: sale albarazado
De albarazado y mestiza: sale barcino
De indio y barcina: sale zambuigua
De castizo y mestiza: sale chamizo
De mestizo y de india: sale coyote

La diferenciación de castas es, sin duda, un elemento de estabilización, destinado a impedir el ascenso de los sectores urbanos más bajos a través de la administración, el ejército y la Iglesia, a la vez que a despojar de consecuencias sociales el difícil ascenso obtenido por otras vías; la violencia creciente del sentimiento antipeninsular: son los españoles europeos los que, al introducirse arrolladoramente (gracias a las reformas mercantiles y administrativas borbónicas) en un espacio ya tan limitado, hacen desesperada una lucha por la supervivencia social que ya era muy difícil. 

Por añadidura, el triunfo de los peninsulares no se basa en ninguna de las causas de superioridad reconocidas como legítimas dentro de la escala jerárquica a la vez social y racial vigente; la sociedad colonial crea as¡, en sus muy reducidos sectores medios, una masa de descontento creciente: es la de los que no logran ocupación, o la logran sólo por debajo del que juzgan su lugar; la desigualdad extrema de la implantación de la sociedad hispanoamericana en el vastísimo territorio bajo dominio español. La población se agolpaba en sólo unas cuantas partes: el Anáhuac, la zona andina. Ello se debe al abrupto relieve, a las características de los sistemas hidrográficos, a las oposiciones del clima, pero, sobre todo, a las modalidades de conquista: se prefirieron las zonas de meseta (donde la adaptación de los europeos al clima era más fácil, pero sobre todo donde la presencia de poblaciones prehispánicas de agricultores sedentarios hacia posible la organización de una sociedad agraria señorial) condenó a quedar desiertas aun a tierras potencialmente capaces de sostener población más densa.

(continuará)




lunes, 2 de marzo de 2020

Religión sin Dios Primera parte


Religión sin Dios
Primera parte
José Antonio Robledo y Meza
Colegio de Filosofía, FFyL, BUAP
robledomeza@yahoo.com.mx
wa: 2223703233

Esta reflexión tiene como objetivo discutir en torno a algunas propuestas hechas por Ronald Dworkin, en su libro titulado Religión sin Dios, editado por el Fondo de Cultura Económica, 2015. La traducción es de Víctor Altamirano. El libro se basa en las Conferencias Einstein impartidas por Dworkin en la Universidad de Berna en diciembre de 2011; el autor planeó exhaustivamente ampliar su aproximación al tema en el transcurso de los años siguientes, pero enfermó en el verano de 2012 y sólo tuvo tiempo para completar algunas revisiones del texto original antes de su muerte, en febrero de 2013. En esta charla se trata de poner en contacto con ustedes algunos planteamientos del autor pero no solamente eso sino de discutir con el autor; no se trata de mera divulgación sino de entablar esta discusión formulando ideas propias; se trata de filosofar sobre lo que conceptualmente implica “Religión sin Dios”.

Aunque parezca extraño para filosofar sobre un asunto requiere no saberse de antemano lo que se hallará e incluso, muchas veces, lo que se buscará. Filosofar es esclarecer un asunto. Introducir un poco de orden y de claridad en nuestros propios pensamientos. El filosofar requiere elegir nociones que no se han inventado como objeto de análisis.

El tema del libro de Dworkin se plantea la interrogante por un ¿Ateísmo religioso? Y define el tema de la siguiente manera “la religión es algo más profundo que Dios.”

Puede verse inmediatamente que religión y Dios son dos cosas distintas y además que la religión subordina al concepto de Dios. Surge una pregunta ¿la religión necesita de Dios” Para responderla Dworkin continua diciendo: “La religión es una visión del mundo insondable, distintiva y abarcadora: afirma que todo tiene un valor inherente y objetivo, que el Universo y sus criaturas inspiran asombro, que la vida de los humanos tiene un propósito y el Universo un orden.” Por insondable Dworkin llama la atención en lo insoluble que es responder a la pregunta de ¿qué es el Universo? Por distintiva alude a lo distinta que es esta visión de otras, por ejemplo, la visión propuesta por los mitos y la ciencia. Por abarcadora señala la pretensión de incluir todos los aspectos que llaman la atención de los humanes.

Continua Dworkin hablando de Dios; “La creencia en un Dios es sólo una de las posibles manifestaciones o consecuencias de esa visión más profunda del mundo.” De esta manera Dios es para Dworkin una creencia y solo una posible manifestación de esa visión más profunda. Con esto queda propuesta la posible derivación de otras creencias a partir de la visión del mundo religiosa. Y en este juego de inferencias es posible mantener una visión del mundo religiosa sin la presencia de la creencia sobre Dios. ¿Por qué se conserva la creencia en Dios en muchas religiones? Dice Dworkin “los dioses han servido a muchos propósitos humanos: han prometido una vida después de la muerte, han explicado las tormentas y han tomado partido en contra de enemigos, pero una parte central de su atractivo es que supuestamente han logrado llenar de valor y propósito el mundo.” Así las cosas preguntémonos lo siguiente ¿es necesaria la creencia de la vida después de la muerte? ¿Se pueden explicar las tormentas sin la ayuda de Dios? ¿Es necesaria la divinidad para acabar con los enemigos? ¿Es necesaria la presencia de los dioses para aceptar que el mundo tiene un valor y un propósito?

Antes de responder a esta última pregunta advierte Dworkin: “No obstante, la convicción de que un dios garantiza el valor, presupone un compromiso previo con la realidad independiente de ese valor. Este compromiso también está disponible para los no creyentes, de tal manera que los teístas comparten con algunos ateos un compromiso más esencial que aquello que los separa y, por lo tanto, esa fe compartida puede suministrar las bases para una mejor comunicación entre ellos.”

Dworkin nos dice tres cosas
1) aceptar como postulado la existencia de una realidad independiente y valiosa.
2) que ese postulado lo comparten los creyentes y no creyentes en una divinidad.
3) que esa fe compartida debe servir de base para la comunicación entre creyentes y no creyentes.

Antes de iniciar nuestra discusión terminaré señalando que dos son los asuntos que debemos distinguir de entrada: la religión y Dios. No resulta difícil admitir la existencia de religiones, hay muchas, todas ellas demandan a sus creyentes creer en dogmas y como tal son verdades indiscutibles.

Iniciemos la discusión en torno al concepto de Dios y como concepto debemos admitir que Dios “existe”. Como concepto existe porque, al igual que las matemáticas, la geometría, la lógica sus entidades han sido construidas por los humanes. La existencia de Dios ha sido construida en las teologías por teólogos y esto son humanes como lo fueron, Euclides, Pitágoras, Eratóstenes, Eudoxo, Arquímedes, Aristóteles, Diofanto, Al Juarismi, Omar Jayam, Averroes, Ockham, Fibonacci, Pacioli, Kepler, Fermat, Descartes, Leibniz, Euler, Gauss, Galois, Riemann, Poincaré, Hilbert, Gödel, Turing, Frege, Peirce, Peano, por mencionar unos cuantos geómetras, matemáticos y lógicos.

La teología (del griego θεος [theos], ‘Dios’, y λογος [logos], ‘estudio’, ‘razonamiento’, por lo que significaría ‘el estudio de Dios’ y, por ende, ‘el estudio de las cosas o hechos relacionados con Dios’) es el estudio y conjunto de conocimientos acerca de la divinidad.Este término fue usado por primera vez por Platón en La República para referirse a la comprensión de la naturaleza divina por medio de la razón, en oposición a la comprensión literaria propia de sus poetas coetáneos.Más tarde, Aristóteles empleó el término en numerosas ocasiones. Algunos teólogos importantes fueron: Clemente de Alejandría, Lutero, Son Cullmann, Pannenberg, Zizioulas, Hernri De Lubac.

En torno a Dios se pueden formular muchas preguntas pero comencemos con esta ¿Qué es Dios? Qué tipo de pregunta es esta que implica muchas otras. Por ejemplo, implica identificar o la génesis de dicho concepto o su origen como visión del Universo y del mundo, o como identidad de posturas religiosas a lo largo de la historia, o como objeto de la teología, o como ejemplo ético, o como instrumento de una meta política (ética, intencionalidad), o como parte de una estructura institucional, etc.

La pregunta ¿qué es Dios?, no es una pregunta empírica. ¿No es una pregunta que puede resolverse mediante la observación empírica? No es una pregunta parecida a la pregunta, por ejemplo, ¿qué es la Revolución francesa?, ¿cuándo surgió el Renacimiento?, ¿cuál fue la causa de la muerte de Sócrates?, ¿qué características tuvo el régimen de Porfirio Díaz? Todas estas preguntas en buena medida son preguntas empíricas, esto es, son el tipo de pregunta que pueden ser resueltas con evidencia fáctica. 

La pregunta sobre Dios es una pregunta que alude a algo conceptual; si esto es así, entonces es necesario una forma distinta de identificación y de demostración: conceptos y argumentos.Es acaso la pregunta sobre Dios una pregunta que implica una respuesta afirmativa o negativa (sí, no). En otras palabras, el tema plantea una tesis implícita a discutir, un concepto para caracterizar otro. Ejemplos: ¿estás de acuerdo con la afirmación de que Dios es uno, eterno, inmóvil, justo, etcétera?

Otro tipo de preguntas que se me ocurren: ¿es valioso el concepto de Dios para la convivencia de los humanes?, la pregunta implica una noción de valor, por ejemplo; ¿puede explicarse la identidad humana sin tomar en cuenta el concepto de Dios? ¿Puede uno decir que el hombre actual puede vivir en un mundo sin el concepto de Dios?

Acaso nuestras preguntas intentan implicar una respuesta determinada como cuando proponemos una alternativa, por ejemplo, ¿los valores de los creyentes son buenos o malos?, ¿los valores de los creyentes hacen feliz o no a las personas? Cabe otra alternativa: la pregunta está determinado por el pronombre interrogativo utilizado, por ejemplo, ¿el hombre se da a sí mismo los valores?

Como pueden ver son muchos los ejemplos del tipo de preguntas que podríamos intentar responder.Porque la pregunta sobre Dios apunta hacia diferentes rumbos, esto es, la pregunta sobre Dios implican muchos tipos de preguntas todas ellas diferentes.

Resulta interesante que las siguientes preguntas no requieren para responderse del dogma de la presencia ontológica de Dios e incluso de la aceptación conceptual de Dios.

¿Puede uno vivir sin valores religiosos? ¿Es uno capaz de vivir sin estos valores? Esta pregunta apunta hacia la capacidad o no de vivir con valores.

¿Cómo creyente tiene uno el derecho de ser reconocido como una persona valiosa? La interrogante apunta hacia el problema de la legitimidad, moral y/o jurídica.

¿Es necesario un mundo de valores religiosos? Esta pregunta apunta o hacia la necesidad lógica, o hacia una obligación (moral o jurídica) o hacia las razones (explicación de un hecho, de una necesidad o de una obligación).

¿Por qué son necesarios los valores religiosos? Es una pregunta por las causas eficientes (igual a ¿qué produce un efecto?, causa o motivo), o una pregunta por causas finales (fines, razones o móvil).

¿Existen los valores religiosos? Esta pregunta apunta hacia la existencia de entidades que podamos reconocer como valor.

¿Cómo determinan los valores religiosos la conducta de los hombres? ¿De qué manera reconocemos los valores religiosos vigentes? ¿En qué forma lo constatamos? ¿Quién afirma tal cosa? Son preguntas que apuntan hacia las características de cierto tipo de entidad.

¿Todo valor religioso es moralmente deseable? Plantea el problema de la generalización de un atributo.

¿En qué sentido uno puede decir que se están perdiendo los valores religiosos? La pregunta exige la necesidad de trabajar a partir de la significación de una afirmación.

¿Es necesario tener conciencia de los valores implícitos en la conducta de los hombres? Dada la condición, ¿qué es necesario?, ¿qué es suficiente? No son necesarias otras características y si es así ¿cuáles? Esto obliga a considerar los matices que pueden estar comprendidos en la pregunta: lo que en realidad puede significar el acceso a la pregunta. Por ejemplo, los matices pueden ser de distinto tipo: necesariamente, esencialmente, siempre, solamente, forzosamente, verdaderamente, etc. De esta manera nunca se deben descuidar estos aspectos ya que ellos orientan el cuestionamiento hacia sentidos distintos.

Así pues, las preguntas ¿qué es Dios?, ¿qué deben aprender los estudiantes acerca de Dios?, ¿cómo se debe definir e implementar un programa de estudios acerca de Dios? ¿En qué términos se deben definir las metas del curso sobre teología? Y todas las que anteriormente se han formulado son preguntas filosóficas porque para responderlas no necesitamos buscar únicamente más información sino una mejor manera de organizar lo que ya sabemos acerca del concepto de Dios.

Dicho lo anterior y reconocida la complejidad de la pregunta formulada en torno a Dios definamos la intención de esta reflexión.

Se trata de leer, analizar, discutir y evaluar las distintas respuestas encontradas para las preguntas ¿qué es una religión?; ¿qué es Dios?, para mejor comprenderlos.

(continuará)

Ronald Myles Dworkin (1931-2013) 

Relaciones Iglesia y Estado 1750-1850 La Iglesia en la tradición jurídica de la Constitución de Cádiz al Decreto Constitucional para la libertad de la América Mexicana. 19 de marzo de 1812-22 de octubre de 1814 Primera parte B


La promulgación de la Constitución de 1812, obra de Salvador Viniegra 
(Museo de las Cortes de Cádiz).

Relaciones Iglesia y Estado 1750-1850
La Iglesia en la tradición jurídica de la Constitución de Cádiz al Decreto Constitucional para la libertad de la América Mexicana. 19 de marzo de 1812-22 de octubre de 1814
Primera parte B
José Antonio Robledo y Meza
Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP

Reformas a la Iglesia española durante los siglos XV y XVI.
Una gran época de reformas a la Iglesia fue la desarrollada bajo el reinado de los Reyes Católicos (1474-1516). La construcción del Estado moderno, la introducción de los ideales del Renacimiento, la unidad política y el afianzamiento del poder real, fueron inseparables de la unidad religiosa, la renovación moral y religiosa de la sociedad, la reforma del clero secular y regular, la regularización de la jurisdicción eclesiástica, el control en la concesión y disfrute de los beneficios eclesiásticos y la docilidad y obediencia de la Iglesia a la Corona.

Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, 
llamado «el Emperador» o «el César»(1500-1558)

Con Carlos I (1517-1556) se afianzan y consolidan las reformas de los Reyes Católicos.

Entre los beneficios que resultaron de las anteriores reformas podemos mencionar: la proliferación de los estudios eclesiásticos, la creación de los colegios-universidades y los conventos-universidades, el aumento de las universidades mayores y menores; la creación de los primeros seminarios para la formación y educación del clero secular; la teología se abrió al humanismo y a la problemática del hombre renacentista en torno a la libertad, la economía y el poder político, acercándolo, de esta manera, al hombre y a la sociedad; los estudios de la Sagrada Escritura se incrementaron notablemente; las universidades de Salamanca y Alcalá sobresalieron por la renovación en las enseñanzas y el vigor intelectual que imprimieron a la teología, los derechos canónico y civil y a los estudios bíblicos; la religiosidad popular no mejoró sino hasta a finales del XV.


Papa Alejandro VI(c. 1431–1503)


Papa Julio II(1443-1513)

Bula donde se da derecho a FernandoII de Aragón y a sus sucesores el derecho exclusivo de patrocinio en el Nuevo Mundo.

Fernando II de Aragón, llamado «el Católico»(1452-1516)

Por medio de la bula Universalisecclesiaeregiminis, emitida por Julio II(1443-1513), en julio de 1508, la Corona obtuvo el control sobre la fundación o construcción de todos los templos y monasterios, y la disposición sobre todos los beneficios eclesiásticos. Esta bula junto con la emitida por el papa Alejandro VI(c. 1431–1503) Eximiaedevotionis sinceritasel 16 de noviembre de 1501, fueron las concesiones papales y los derechos y deberes que emanaron a partir de ellas, las que hicieron del rey, en un sentido muy real, la cabeza secular de la Iglesia en las Indias españolas. 

El rey no sólo controlaba la administración de los impuestos eclesiásticos, sino que nombraba a todos los altos dignatarios de la Iglesia y, teóricamente, también a la clerecía parroquial; si bien esta última función por lo general se dejó a los virreyes y gobernantes en América, en su capacidad de vicepatrones. 

Arzobispos, obispos y abades eran nombrados directamente por el rey frente al papa. Los cánones y otros miembros de los capítulos de la catedral eran nombrados por el rey o su consejo ante los prelados americanos. Los curas y doctrineros (sacerdotes en las parroquias indias) eran nombrados ante los prelados por el virrey o gobernador. En el caso tanto de la clerecía catedralicia como de la parroquial, el obispo presentaba una lista de tres candidatos a partir de la cual el rey o su representante elegían uno. Los individuos privados que con su permiso real fundaban iglesias, hospitales, monasterios o realizaban otras obras pías, podían ejercer el patronato bajo la jurisdicción del obispo. 

Ambas bulas fueron emitidas con la condición de que los soberanos españoles se hicieran responsables de la introducción y conversión de los indios. 


Papa Paulo III (1468–1549)

Compañía de Jesús.
Seis años después de haber sido fundada la Compañía de Jesús, el 27 de septiembre de 1540 el papa Paulo III (1468–1549) la erigió oficialmente. La aparición de esta orden tuvo efectos incalculables en la reforma de la Iglesia en general y de la española en particular. Algunos de los aspectos que la convirtieron en un instrumento ideal y eficaz de reforma de la Iglesia y de Evangelización son el largo noviciado y formación que recibían sus miembros, el sentido de estricta obediencia y disciplina; su decidida orientación a la vida activa; su voto especial de obediencia al Papa; su disposición para ir a evangelizar a los infieles; desde un principio se entregaron al intenso cultivo del estudio y de la ciencia, fundando colegios, universidades y centros de cultura.

Emblema de los jesuitas

En 1551 la provincia española de la Orden ya estaba institucionalizada y funcionaba con toda eficacia.

Características de la Iglesia que nació y se implantó en América.
Destacan cinco aspectos. En relación a los religiosos de la Observancia éstos pertenecían a las órdenes reformadas: franciscanos, dominicos, agustinos y mercedarios. Posteriormente Felipe II (1527-1598), dio pasos a los jesuitas. Estos religiosos tenían un alto sentido nacional y una pronunciada lealtad y respeto a la Monarquía. Los Obispos tenían una buena vida y formación teológica y la mayoría pertenecía a las órdenes reformadas. Todos, sin excepción, eran fieles a la Corona. Por el contrario, el clero secular no contaba con las virtudes del clero regular. 

Felipe II (1527-1598)

La aportación de las universidades españolas en el clero que se envió a América fue muy considerable. Por ellas pasaron muchos de los religiosos y clérigos que llegaron a Indias. Destacó la Universidad de Salamanca donde la mayoría había estudiado teología, filosofía y los dos derechos. Los juristas una función de primer orden en la fundación de las primeras universidades americanas de México y Lima, en las que se implantó el esquema organizativo de la Universidad de Salamanca. En los años 1534-1580, 33 alumnos de Salamanca integraron las filas del episcopado en las nacientes Iglesias indianas.

A partir de 1600 la Iglesia en América va adquiriendo una fisonomía propia y ya se puede hablar de una Iglesia indiana en sus vertientes indígena y criolla. Los criollos no tardarán en ser mayoría, tanto en el clero regular como secular. La proporción de criollos en el episcopado crece y los puestos en los cabildos eclesiásticos y universidades están ocupados mayormente por españoles americanos. La dependencia de la Iglesia indiana de la española es cada vez menor, la acción de la Corona adquiere significados distintos y el desarrollo y religiosidad internos de ambas Iglesias asume ciertas disimilitudes. Tanto en España como en América las órdenes religiosas se van deslizando por la pendiente de la relajación del espíritu religioso.


Carlos III de España, llamado «el Político»(1716-1788)

Los reyes borbónicos acometen la reforma que culminar con Carlos III (1716-1788),y que fructificará en la segunda mitad del XVIII. Sin embargo, es necesario hacer notar que los religiosos americanos fueron menos permeables a las reformas que los peninsulares. Los obispos en el XVIII registran elimpulso de la Ilustración en su formación. Los americanos son más pastores que señores.

Las profundas perturbaciones que sufrió la Iglesia española durante las guerras contra los franceses no afectaron a las Iglesias americanas.


El decreto de 10 de noviembre de 1810 de las Cortes de Cádiz, que proclamó la libertad de Imprenta y que dio origen en la Península a una prensa crítica y, en ocasiones, acerba, contra el clero y a los primeros síntomas del anticlericalismo doctrinal de un sector del pueblo español, apenas si tuvo eco en América.

Los decretos perjudiciales a los intereses de la Iglesia de los gobiernos liberales del Trienio Constitucionalista (1820-23), que llegaron a América en un momento en que la Independencia ya se estaba convirtiendo en realidad, fueron rechazados por los criollos por considerarlos antirreligiosos y los apartaron aún más de la causa realista. 

La Iglesia en América estaba bajo el control directo e inmediato de la corona en todos sentidos, excepto en lo referente a la doctrina y disciplina religiosas.


Monumento a la libertad de prensa en Cádiz, España.

(continuará)



domingo, 1 de marzo de 2020

250 años del natalicio de Ludwig van Beethoven 2


250 años del natalicio de Ludwig van Beethoven 2

Durante este año escucharemos la obra de Ludwig van Beethoven. En esta ocasión les presento algunas películas dedicadas a este hombre universal.

Copying Beethoven (Beethoven Monstruoinmortal) Audio latino, 1:44:00



Película dirigida por AgnieszkaHolland basada en una ficción dramática centrada en los últimos años de la vida creativa del compositor Ludwig van Beethoven. La directora se toma varias licencias históricas en aras de mejorar el interés lírico de la película y hacer que sea comprendida por su público percibiendo así la historia de Beethoven.

Aquí un fragmento de la película anterior
Copying Beethoven HD - 9ª Sinfonía, 13:25:00



Amada inmortal -Película Beethoven- Audio Latino, 2:00:45



Película biográfica dirigida por Bernard Rose basada libremente en la vida del compositor alemán Ludwig Van Beethoven.

A continuación las dos partes de El genio de Beethoven

El genio de Beethoven - Subtítulos en español Parte 1, 58:43



El Genio de Beethoven - subtítulos en español, parte 2, 59:01



Finalmewnte la película Eroica, 1:23:11
Eroica - TheMovie( BBC - 2003 )_subtítulos en español



La Heroica es una obra considerada por muchos como el amanecer del romanticismo musical, puesto que rompe varios esquemas de la tradicional sinfonía clásica. Estuvo inicialmente dedicada a Napoleón Bonaparte.

Te invito a visitar el sitio donde he alojado las nueve sinfonías de Beethoven.

250 años del natalicio de Ludwig van Beethoven 1
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