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jueves, 22 de mayo de 2025

El ruido de Trump como mercancía

El ruido de Trump como mercancía

José Antonio Robledo y Meza


Sensación auditiva inarticulada y desagradable. sonido no deseado y que sirve para ocultar otros sonidos, eso es el ruido.

¿Cuáles son las relaciones del ruido con el dinero, con el poder y con la política? Se trata de distinguir la significación del ruido como mercancía política, como sentido, como signo. Pero ¿a qué ruido nos estamos refiriendo? Al ruido provocado por Trump con su verborrea plana y monótona, ruido que ha resultado importante factor en la subversión del orden capitalista. Frente al aparente caos creado por Trump, la tarea es comprender el papel del ruido, su papel como medio de conocimiento para pronosticar futuros posibles de la sociedad.

He aquí algunos ruidos alrededor de Trump: la intimidación por medio de los aranceles, las amenazas de apropiarse de la isla de Groenlandia y de recuperar el canal de Panamá, la exigencia a gritos a varias universidades privadas a que adopten medidas concretas para reducir o eliminar la propagación de ideas progresistas y supuestamente antisemitas; dejar sin efecto sus políticas sobre diversidad, equidad e inclusión; modificar las reglas de admisión de nuevos estudiantes e, incluso, expulsar a los sospechados de protestar contra esas exigencias. Específicamente uno de los ruidos es el provocado en torno a la violencia que genera el tráfico de narcóticos y que tiene relación con México. Por ejemplo, el cierre a las inversiones que llegaban a México “para ayudar con la seguridad del pueblo mexicano”; reclamo hecho por el embajador Ken Salazar el 13 de noviembre de 2024. El ruido de la violencia política generada por la decisión del presidente López Obrador de solicitar el retiro de la Administración de Control de Drogas (DEA) -una de las agencias del gobierno estadunidense que tenía amplia presencia en México desde 1992 y que no estaba controlada por el gobierno federal. Una de las últimas acciones de la DEA en México fue su participación en el secuestro del Mayo Zambada. También destaca el ruido desplegado desde publicaciones en medios estadunidenses (ProPublica y New York Times) en consonancia con las campañas en boots y granjas, y con los Hashtag #AMLO narcopresidente y Claudia narcopresidenta” unidas a procesos de elección y asesinatos políticos.

Todos estos ruidos envuelven la figura del presidente de los Estados Unidos. Así pues, hablemos en esta ocasión de Trump, de sus acciones, para escuchar y hacer oír su enajenación, para sentir la amplitud de sus presentes ruidos y la inmensidad, para él inaceptable de su futuro silencio, y darnos cuenta de que su poder y control son inversamente proporcionales a la ausencia de una nunca conquistada autoridad política.

Donald John Trump nació en Queens, Nueva York el 14 de junio de 1946; es un empresario, y político conservador estadounidense. Miembro del Partido Republicano, fue el 45º presidente de los Estados Unidos (20 de enero de 2017-20 de enero de 2021) y es hoy día el 47º presidente de los Estados Unidos (desde el 20 de enero de 2025). Trump obtuvo el título de bachiller en economía en la Wharton School de la Universidad de Pensilvania en 1968. Según Forbes en febrero de 2018, Trump se encontraba entre las personas más ricas del mundo en el puesto 766, con un valor neto de 3600 millones de dólares; hoy día, aunque varias de sus empresas se han declarado en bancarrota, sigue estando entre las personas más ricas de la actualidad.

A pesar de que Trump perdió el voto popular por aproximadamente tres millones de votos, logró ganar las elecciones generales del 8 de noviembre de 2016 contra la rival demócrata Hillary Clinton, debido a su victoria en el sistema del Colegio Electoral, y accedió a la presidencia el 20 de enero de 2017 a la edad de 70 años: en su momento fue el presidente de más edad en asumir este cargo en su país (superado por Joe Biden, con 78 años al momento de su investidura en 2021). Relevante es que Trump es la primera persona que ejerce la presidencia en la historia de Estados Unidos siendo condenado penalmente por el sistema judicial, asimismo, el primero sin servicio militar ni cargo político ejercido anteriormente.

Trump quien dice no creer en la existencia del calentamiento global, redujo de manera significativa los asilos y la cantidad de solicitudes y admisiones de refugiados que permite Estados Unidos. Intentó eliminar la ciudadanía estadounidense automática que adquieren los hijos de personas extranjeras que nacen en suelo estadounidense, aunque no logró llevarlo a cabo debido a que no tuvo el apoyo necesario; amplió el muro fronterizo entre México y Estados Unidos; y ordenó una prohibición de viajar a ciudadanos de varios países de mayoría musulmana, citando preocupaciones relativas a la seguridad, aunque una versión modificada de la prohibición fue implementada después de desafíos legales.

En materia de salud, Trump dejó sin efecto legal la disposición del mandato de seguro individual de la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible y su manejo de la pandemia de COVID-19 fue ampliamente criticado; se le acusó de haber minimizado la amenaza y la gravedad de la pandemia, así como de haber promovido la desinformación y dar recomendaciones contrarias a la de las organizaciones científicas y médicas. Trump derogó la sentencia Roe vs. Wade de 1973 que establecía el aborto como derecho constitucional y que garantizaba su práctica a nivel nacional.

En política exterior, Trump siguió su agenda de America First (América Primero), una política que enfatiza el nacionalismo estadounidense; retiró también a los Estados Unidos de las negociaciones comerciales del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica y el Acuerdo de París sobre cambio climático; reconoció a Jerusalén como la capital de Israel y retiró a Estados Unidos del Acuerdo sobre el programa nuclear de Irán. Impuso aranceles de importación a diversos productos de China, Canadá, México, la Unión Europea; incluso consideró en su política de aranceles a la isla de Heard y McDonald, un archipiélago autónomo de Australia hábitat de focas y pingüinos.

Para comprender a Trump les propongo no leerlo solo mirarlo y escucharlo. Al escuchar los ruidosas proferencias y cómo las dice, podremos comprender mejor adónde nos podría arrastrar su locuacidad: a una sociedad carente de esperanza. La vida de Trump ha sido acompañada por ruidos comprados, vendidos o prohibidos. No ocurre nada esencial en su vida donde el ruido no esté presente; a Trump hay que juzgarlo en compañía de una sociedad ruidosa. Buena parte de lo que hemos llamado ruido, en Trump no es más que un disfraz del poder monologante.

El ruido de Trump es más que un objeto de estudio: es un medio de percibir el mundo. Un útil de conocimiento. Lo esencial del mundo trumpiano es lo impreciso, la amenaza y la violencia, un lugar donde las reglas de la conversación son inexistentes. Con su permanencia en la Casa Blanca las amenazas de represión hacia las empresas dedicadas al comercio (Amazón y Walmart, por ejemplo) se extenderá hasta tocar el arte, la sexualidad, la familia y la política.

Si el ruido de Trump es una mercancía que tiene el propósito de ensordecer para no prestarle atención al deterioro capitalista y de su propio cuerpo, entonces está en nuestras manos no comprarlo. Nuestra sordera dificultará la reorganización económica del capitalismo. ¿Estaremos siendo testigos del inicio del fin del imperialismo norteamericano?


robledomeza@yahoo.com.mx

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lunes, 28 de abril de 2025

Trump y el miedo al futuro

Trump y el miedo al futuro

José Antonio Robledo y Meza

 

Hablar del futuro es implicar a la ética. Si entendemos que en este campo filosófico se discute sobre mundos posibles, entonces entre los problemas que más nos ocupan se cuentan, sin duda, los relacionados con el futuro.

Los futuros pueden ser narrados como utópicos o distópicos y estas narraciones articuladas a la vida cotidiana son las que más impresionan a la opinión pública. Dicho lo anterior ¿cómo explicar el discurso de Donald Trump? ¿Qué pretende? ¿Con qué medios? ¿De qué premisas parte?

El discurso de Donal Trump acompañado de amenazas tiene como objetivo provocar temor y miedo. Al mismo tiempo, y como contraste, hay otros discursos, por ejemplo, el de Claudia Sheinbaum, que invitan a mejorar la convivencia hacia el futuro. Mientras Sheinbaum alienta a construir un mejor futuro, Trump intenta, con sus amenazas, a adoptar una actitud que desahucia a la humanidad. Ante estas posturas parece que lo importante es determinar los grandes horizontes entre cuyos límites se formarán nuestros juicios y a partir de ellos discernir los porqués de las valoraciones prácticas en conflicto.

El problema de la esperanza o el desahucio de la humanidad es uno de los problemas que involucra el futuro del hombre, en este inicio del siglo XXI. Trump intenta evocar imágenes apocalípticas que, en el pasado, por ejemplo, hacia finales del primer milenio, hicieron temblar a las multitudes. Aunque lo dicho por Trump no sea verdad tiene un fuerte impacto social porque el miedo al futuro existe.

Las amenazas trumpianas intentan acompañar a las amenazas ecológicas que juntas empiezan a sustituir a las fantasías del pasado, y su carácter científico las hace todavía más espantosas. Lo que intenta Trump es construir un nuevo apocalipsis

En los apocalipsis el tema predominante es, por lo general, la fuga del presente para refugiarse en un futuro que, tras haber desbaratado las estructuras actuales del mundo, instaure con y por la fuerza un orden de valores definitivo, conforme a las esperanzas y deseos de quien construye el mito. Tras el mito apocalíptico se hallan grupos humanos oprimidos por graves sufrimientos religiosos, sociales y políticos, los cuales, al no ver salida alguna en la acción inmediata, se proyectan en la espera de un tiempo en el que alguna fuerza sobrenatural se abata sobre la tierra para derrotar a todos sus enemigos. En este sentido, puede observarse que en todo apocalipsis hay una gran carga utópica y una gran reserva de esperanza, pero al mismo tiempo, una desolada resignación respecto al presente.

Frente a este discurso apocalíptico está la propuesta laica de la construcción humana de un diferente futuro; futuro resultado de la acción colectiva de humanos sin más. Expresiones de esta visión laica están las propuestas de “Juntos hagamos historia” y “Juntos sigamos haciendo historia”. La visión laica de la historia no admite un fin de los tiempos. Por lo tanto, no hay ni habrá potencia divina o satánica que pueda oponerse a la esperanza de los hombres.

En la visión laica la historia no es más que un camino construido por objetivos humanos y nada trascendente a ellos. Los objetivos son inmanentes a la historia misma. De esta manera la racionalidad de la historia está marcada por las acciones de los humanos. Esta racionalidad es inmanente a la historia y es resultado de cálculos y esperanzas. Estos cálculos y esperanzas deben definir las discusiones éticas del cambiante presente humano que da lugar a un caminar histórico donde cada mínimo progreso en este entendimiento sobre las grandes cosas sencillas significará un paso adelante para compartir las razones de la esperanza también.

La reflexión sobre la historia humana implica dos cosas: reconocer los errores del pasado y prestar interés por el futuro. Tal reflexión nos obliga a descartar el éxito del discurso trumpiano basado en el temor y el miedo a un distópico futuro. Racionalmente la humanidad desde siempre se ha propuesto objetivos que con su acción ha corregido permanentemente. La experiencia nos demuestra cómo hacer las cosas cada vez mejor. Todavía nos queda mucho por hacer juntos.

 

robledomeza@yahoo.com.mx

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domingo, 31 de diciembre de 2023

Trump ¿insurrecto o no? Esa es la cuestión

Trump ¿insurrecto o no? Esa es la cuestión

José Antonio Robledo y Meza

 

Dos son los procesos de investigación que deben abrirse en el caso de Donald Trump: uno el jurídico y otro el causal; Es necesario no confundirlos para hacer un pronóstico razonable sobre el futuro de Donald Trump en su pretensión de alcanzar la presidencia por segunda vez.

El proceso jurídico

El principio de conocimiento en el orden jurídico es el de imputación. Tal principio se presenta bajo la forma de un juicio hipotético que establece una relación entre una condición y una consecuencia. La cadena de la imputación no tiene más que dos eslabones. El acto bueno o malo de A al cual se imputa la gratitud o la condena; estas condiciones -el acto bueno o malo de A- al que es imputada una consecuencia jurídica, son el punto final de la imputación.

Para definir la relación que la norma jurídica establece entre el acto ilícito y la sanción, la ciencia jurídica formula una regla de derecho que establece que la sanción debe seguir al acto ilícito. A esta relación se le denomina imputación”, puesto que la sanción es imputada al acto ilícito.

A una norma creada por un acto cumplido en el espacio y en el tiempo se le denomina positiva, y se distingue de todas las otras normas que no han sido creadas de esta manera, que no han sido “puestas”, sino solamente “supuestas” por un acto puramente intelectual. El derecho son órdenes positivas en tanto y en cuanto sus normas han sido “puestas” o creadas por actos cumplidos en el espacio y en el tiempo por los actos de un legislador.

Tras la Guerra Civil, el Congreso de los Estados Unidos ratificó su 14ª enmienda constitucional que incluye la cláusula llamada Sección 3 que dice: “No podrá ser senador o representante en el Congreso, ni elector para elegir presidente y vicepresidente, ni desempeñar cargo civil o militar alguno en Estados Unidos o en cualquier estado, quien, habiendo jurado previamente defender la Constitución de Estados Unidos (…) haya tomado parte en una insurrección o rebelión contra la misma (…) Pero el Congreso podrá, con el voto de dos terceras partes de cada cámara, subsanar esa inhabilidad”.

El término insurrección proviene del vocablo latino insurrectio y hace mención a una acción desarrollada por una comunidad, una colectividad, etc. que decide rebelarse contra las autoridades o contra el orden establecido.

La norma es clara y la enunciamos en forma hipotética y abstracta: si A tomó parte en una insurrección, entonces A no podrá ser presidente.

Pues bien, dos estados de los Estados Unidos -Colorado y Maine- han fallado para que Trump no aparezca en la boleta presidencial. Trump ya está siendo procesado por el intento de revocar su derrota electoral de 2020, que culminó con los hechos del 6 de enero del 2021 que fueron calificados por los medios como insurrección. Las decisiones de Colorado y Maine representan una victoria significativa para quienes dicen hacer cumplir una disposición constitucional diseñada para proteger al país de los insurrectos antidemocráticos.

El fallo contra Trump tanto en Colorado como en Maine pone el destino del expresidente para 2024 en manos de las cortes. El Partido Republicano de Colorado ha pedido a la Corte Suprema que anule el fallo que retiró a Trump de la boleta electoral de 2024

Argumentos contra la inhabilitación

1) Se alega que no está claro si la Sección 3 es aplicable al presidente: un borrador antiguo mencionaba ese puesto, pero fue retirado.

2) Incluso si es aplicable a la presidencia, sostienen, esta es una cuestión “política” sobre la que deberían decidir los votantes, no jueces que no obtuvieron el cargo por elección popular.

3) Si los jueces desean involucrarse estarían infringiendo el derecho de Trump a un proceso jurídico imparcial al determinar categóricamente que no es elegible sin llevar a cabo algún tipo de proceso de investigación como un juicio penal.

4) Sostienen que lo ocurrido el 6 de enero de 2021 no fue una insurrección en el sentido de la Sección 3, sino un motín.

5) Incluso si fue una insurrección, señalan que Trump no estuvo involucrado, simplemente estaba ejerciendo su derecho a la libertad de expresión.

Los que quieren inhabilitar a Trump argumentan que lo ocurrido el 6 de enero de 2021 fue una insurrección, Trump la incitó y está inhabilitado.

Maine tiene un proceso inusual en el que se requiere que el secretario de Estado lleve a cabo una audiencia pública sobre impugnaciones a las posiciones de los políticos en las papeletas y luego emita un fallo. Diversos grupos de votantes de Maine, entre ellos uno bipartidista de exlegisladores estatales, interpusieron una reclamación de este tipo, lo que provocó la decisión de Shenna Bellows, quien es la principal funcionaria electoral de Maine.

Escribió Bellows: "No llego a esta conclusión a la ligera, La democracia es sagrada... Soy consciente de que ningún secretario de estado ha privado jamás a un candidato presidencial del acceso a las urnas basándose en la Sección Tres de la Enmienda 14. Sin embargo, también soy consciente de que ningún candidato presidencial ha participado nunca antes en una insurrección”.

En su decisión, Bellows concluyó que tiene la obligación legal de adherirse a la prohibición insurreccional de la Enmienda 14 y eliminar a Trump de la votación de primarias. “El juramento que hice de respetar la Constitución es lo primero por encima de todo, y mi deber según las leyes electorales de Maine... es garantizar que los candidatos que aparecen en la boleta de las primarias estén calificados para el cargo que buscan”, dijo.

Al explicar su razonamiento, Bellows escribió que quienes presentaron el recurso contra Trump entregaron pruebas convincentes de que la insurrección del 6 de enero “ocurrió a instancias" del expresidente, y que la Constitución de Estados Unidos “no tolera un ataque a los cimientos de nuestro gobierno”. “El expediente establece que el señor Trump, a lo largo de varios meses y que culminaron el 6 de enero de 2021, utilizó una narrativa falsa de fraude electoral para incitar a sus partidarios y dirigirlos al Capitolio para evitar la certificación de las elecciones de 2020 y la transferencia pacífica del poder”, continúa Bellows. “Del mismo modo, concluyo que el señor Trump era consciente de la probabilidad de violencia y al menos inicialmente apoyó su uso, dado que la alentó con una retórica incendiaria y no tomó ninguna medida oportuna para detenerla”.

El fallo de Bellows no puede ser apelado directamente ante la Corte Suprema federal, sino que primero tiene que ser recurrido en la cadena judicial, comenzando con un tribunal de primera instancia en Maine.

Hasta que el máximo tribunal emita su fallo, cualquier estado podría adoptar su propia norma acerca de si Trump, o cualquier otra persona, pueda estar en las boletas. Este es el tipo de caos jurídico que se supone la corte debe evitar.

Ahora veremos cómo lo maneja el sistema judicial de los Estados Unidos.

(Continuará)

Tres fueron las fuentes que usé en esta comunicación:

el libro de Hans-Kelsen. Teoría-pura-del-derecho,

https://drive.google.com/file/d/0B9BLzG7S0miRTkNTRDNtVFNaS3M/edit?resourcekey=0-klKZG0-gfGG03FqKKU8EQA

y dos fuentes hemerográficas:

CNN

https://cnnespanol.cnn.com/2023/12/28/trump-maine-boleta-elecciones-2024-retiro-trax/ y

Telemundo San Antonio

https://www.telemundosanantonio.com/noticias/eeuu/trump-boleta-electoral-puede-postularse-aun-a-la-presidencia/2318263/

 

robledomeza@yahoo.com.mx

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domingo, 9 de junio de 2019

¿AMLO o Trump?: Autoridad o autoritarismo.

Autoridad o autoritarismo. 

José Antonio Robledo y Meza 

Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP 

El asunto de los aranceles nos da oportunidad para hablar de la Autoridad emanada del Pueblo Soberano. 

La palabra autoridad procede del verbo latino auctor que significa “ayudar a crecer”. 

La autoridad es un atributo del gobierno y personas que lo representan por el cual pueden dictar disposiciones o resoluciones y obligan a cumplirlas. ¿Cómo obligar a cumplirlas? Dos son las vías: la violencia o fuerza que es lo que define al autoritarismo o por medio de argumentos, de métodos racionales. Los métodos racionales son atributos de quien posee autoridad. 

El autoritarismo lo ejercen personas que por razón de su sola situación dictan disposiciones y obligan a cumplirlas por el poder de la fuerza; esto define a un Estado. 

La Autoridad lo ejercen personas que además de su situación dictan disposiciones y convencen de su cumplimiento por medio de argumentos y es el valor de estos argumentos que definen el consentimiento de los que voluntariamente se someten a ellas. Esta está regulado por argumentos éticos. 

El autoritarismo se ejerce por quién tiene a su disposición los medios para hacer valer sus disposiciones por medio de la violencia. 

La Autoridad se ejerce por las razones epistemológicas y éticas que acompañan sus disposiciones. La Autoridad se ejerce por quien tiene fundamentos para justificar sus disposiciones. 

La Autoridad epistemológica promueve una aceptación racional dentro de su ámbito, las condiciones de una Autoridad epistemológica son que el portador sea competente en su ámbito y que siempre se maneje con la verdad. 

El autoritarismo está vinculado con el cumplimiento de objetivos prácticos vinculados al futuro pero que solo convienen a unos cuantos, por ejemplo, lograr una reelección y se manda lo que hay que hacer para lograrlo. Quienes obedecen lo hacen en función de sus propios intereses sin considerar ningunos otros. 

La Autoridad también está asociada al cumplimiento de objetivos prácticos vinculados al futuro pero cuyas disposiciones están orientadas a evitar el sufrimiento innecesario de quienes pueden ser potenciales víctimas de una disposición. Quienes obedecen lo hacen en función no solo de sus propios intereses sino considerando también los intereses del resto de la sociedad. 

Esta diferenciación entre autoritarismo y Autoridad permite distinguir los diferentes tipos de conducción que se están dando entre vecinos. 

La conducción de una sociedad por medio de la Autoridad obliga a quien la ejerce a poner el acento en lo pedagógico: transmitir las razones de sus disposiciones para que sirvan de modelo de identificación positiva para todos aquellos que aceptan sus disposiciones como mandato. Esta es una característica importante de la llamada Cuarta Transformación como método racional para proyectar la Nueva República del futuro. 

Puebla, Pue. Paseo de las Fuentes, 9 de junio de 2019

viernes, 7 de junio de 2019

¿AMLO o Trump?

José Antonio Robledo y Meza
Colegio de Filosofía, FFyL, BUAP

¿Quién se ha pronunciado y conducido conforme a la Declaración Universal de Derechos Humanos que invoca en su Preámbulo la «dignidad intrínseca (...) de todos los miembros de la familia humana», para luego afirmar que «todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos»?

¿Quién se conduce racionalmente con respeto de la dignidad de la persona humana como fundamento último de los derechos y como la finalidad esencial del Estado de Derecho? 

¿Quién ha mostrado que entiende a la dignidad de la persona humana como principio fundante del ordenamiento jurídico y por tanto del Estado, y en este sentido la dignidad como valor?

¿Quién ha mostrado que entiende a la dignidad de la persona humana como principio constitucional?

¿Quién ha mostrado entender que la dignidad de la persona humana es un derecho fundamental autónomo?

¿Quién ha mostrado concebir que la dignidad de la persona humana, contiene elementos subjetivos, que corresponden al convencimiento de que las condiciones particulares de vida permiten alcanzar la felicidad y de que contiene elementos objetivos, vinculados con las condiciones de vida que tiene la persona humana, para obtenerla?

Por lo anterior: 

Los mexicanos apoyamos la postura del Presidente Andrés Manuel López Obrador porque es la postura que hemos definido en el artículo primero de nuestra Constitución Política que establece: “Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas.” (Las negritas son de jarm)

Los mexicanos reiteramos nuestra decisión de que estamos dispuestos -porque sabemos y podemos- a gobernarnos a nosotros mismos y por qué mediante este  convencimiento y principio racional nos consideramos personas libres capaces de regular nuestro comportamiento según nuestras propias normas; porque no nos consideramos súbditos ni marchamos bajo el dictado de quien pretende gobernar mediante la fuerza y la violencia.

Los mexicanos apoyamos la postura del Presidente de México porque responde a la universalización y globalización de la dignidad del ser humano y porque este es un presupuesto para la consecución de una verdadera emancipación y pacificación moral de la humanidad.

Los mexicanos apoyamos al presidente de México porque junto con nosotros reconoce que las diferencias de cada persona, es condición para que ésta se sienta digna y libre, que significa apoyar la afirmación de la virtud y la propia dignidad del individuo, fundamentado en el respeto a cualquier otro ser.

¡La dignidad humana es intangible. Los ciudadanos del mundo y los poderes públicos tenemos el deber de respetarla y protegerla!

Puebla, Pue. Paseo de las Fuentes, 7 de junio de 2019

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