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martes, 19 de noviembre de 2019

Los ríos como personas



Los ríos como personas.

José Antonio Robledo y Meza
Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP
Representante de los proyectos
“México el árbol de los mil frutos”
“Temiki Radio”
“Tlciudadana”
“Sphaera”

El término persona proviene del latín persōna, y éste probablemente del etrusco phersu (‘máscara del actor’, ‘personaje’), el cual —según el “Diccionario de la lengua española”— procede del griego πρóσωπον [prósôpon]. El concepto de persona es un concepto principalmente filosófico, que expresa la singularidad de cada individuo de la especie humana en contraposición al concepto filosófico de «naturaleza humana» que expresa lo supuestamente común que hay en ellos.

¿Qué de común habría entre un río y un individuo de la especie humana?

El significado actual de persona tiene su origen en las controversias cristológicas de los siglos IV y V. En el transcurso del debate entre las diferentes escuelas teológicas, se desarrollaron conceptos hasta entonces no conocidos. Se trataba de disponer de herramientas de pensamiento filosófico, sobre las que mantener un debate intelectual honesto y riguroso acerca de los dogmas referidos al Λóγος (Logos: «Palabra»), y que permitiesen esclarecer sus diferencias o similitudes con Dios Padre. Para ello la filosofía tomó prestado del teatro griego el término πρόσωπον [prósôpon], y lo convirtió en un término filosófico, definiendo al Λóγος (Logos) como Persona divina. Por afinidad, el concepto fue posteriormente aplicado al Espíritu Santo, a los ángeles y a los hombres; ahora ¿puede aplicarse a los ríos?

En el Derecho son personas aquellos individuos a quienes la ley les otorga la capacidad de obtener derechos.

Una definición clara y precisa para el concepto de los ríos como personas es que jurídicamente pueden ser reconocidos como sujetos del derecho como los individuos capaces de tener derechos.

Los ríos deben ser considerados personas jurídicas capaces para ser titulares de derechos que si bien no son un individuo de la especie humana representan una entidad colectiva de seres vivos.

En Ética y en Derecho no solo existen personas de la especie humana, existen también personas no humanas. Y aquí se abre la posibilidad –ética y jurídica- para que los ríos deban ser considerados como “personas”.

Persona no humana

Se conoce como persona no humana a la propuesta de creación de una figura jurídica postulada para ser concedida a ciertas especies de seres vivos. Los ríos son el hábitat de seres vivos capaces de sentir.

Sobre la base de estudios científicos y argumentos jurídicos, filosóficos y bioéticos, ​ se promueve una actualización en la jurisprudencia de varios países, para que a los seres vivos, se les otorgue estatus jurídico bajo la consideración de ser “personas no humanas”. ​

Si esto fuese logrado se les podría garantizar por lo menos tres derechos básicos aplicables a los seres humanos y aplicados al común de los seres vivos, estos son: el derecho a la vida, a la libertad y a no ser maltratados ni física ni psicológicamente.

Esta idea surge del movimiento por los derechos de los animales que intenta reconocer legalmente los derechos a animales de especies no humanas. Cabe esperar que dicha brecha comience otorgando personalidad jurídica a todas las especies vivas, entre ellas, los ríos.

El Ganges y el Yamuna dos ríos con los derechos de una persona

Un tribunal de India reconoció a los ríos Ganges y Yamuna los mismos derechos que las personas con el objetivo de evitar que siga con altos niveles de contaminación.

El pasado 22 de marzo de 2017 el periódico español El Mundo, publicó que un tribunal de la India determinó considerar al río Ganges y al Yamuna como seres vivos, con los mismos derechos que los seres humanos, decisión que significa que contaminar estos dos ríos viene a ser legalmente igual que dañar a una persona. Los dos jueces del estado de Uttarakhand, afirmaron que ambos ríos son entidades legales y vivientes que tienen el estatus de una persona legal con todos sus correspondientes derechos, obligaciones y responsabilidades, al tiempo de nombrar tres encargados de vigilar el cumplimiento de las normas impuestas, conocedores en materia jurídica que deberán luchar por sus derechos. La parte conducente del histórico fallo determina que:

"Los ríos son fundamentales para la vida de la mitad de los indios, su salud y su bienestar. Han proporcionado sustento físico y espiritual a todos nosotros desde tiempos inmemoriales", subrayaron los jueces, que tomaron como ejemplo el caso del Whanganui, en Nueva Zelanda, un río que la semana pasada recibió los mismos derechos que los humanos, tal como reivindicaban los maoríes.

El abogado Carlos Meza viveros reclama los mismos derechos para el río Grijalva acunado entre las enormes paredes del Cañón del Sumidero.

El día 18 de noviembre las comunidades nahuas de Puebla manifestaron su oposición a la creación de un colector que concentrará los desechos tóxicos industriales de 30 empresas afectando al río Metlapanapa. La nota apareció en el periódico SinEmbargo firmada por Montserrat Antúnez.

Propuesta:
Derecho de los ríos

Artículo 1: Todos los ríos nacen iguales ante la Vida y tienen los mismos derechos a la existencia.

Artículo 2: Todo río tiene derecho al respeto. El humano, en tanto que especie animal, no puede atribuirse el derecho de exterminar a otro ser vivo, o de explotarlos violando este derecho. Tiene la obligación de poner sus conocimientos al servicio de cualquier ser vivo. Todos los ríos tienen derecho a la atención, a los cuidados y a la protección del humano.

Artículo 3: Ningún río será sometido a malos tratos ni actos de agresión.

Artículo 4: Todo río tiene derecho a vivir libremente en su propio ambiente natural. Toda agresión, incluso aquella que tenga fines humanos, es contraria a este derecho.

Artículo 5: Todo río debe considerarse y equipararse a una especie viva tradicionalmente en el entorno del humano, tiene derecho a vivir y crecer al ritmo y en las condiciones de vida y libertad que sean propias. Toda modificación de dicho ritmo o dichas condiciones que fuera impuesta por el humano con fines mercantiles es contraria a este derecho.

Artículo 6: El abandono de un río debe ser considerado un acto cruel y degradante.

Artículo 7: Ningún río debe ser explotado para esparcimiento del humano. Las explotación de los ríos para espectáculos es incompatible con la dignidad de un ser vivo.

Artículo 8: Todo acto que implique la muerte de un río es un biocidio, es decir, un crimen contra la vida.

Artículo 9: Todo acto que implique la muerte de un gran número de animales, eso es lo que implica la contaminación de un río, es un genocidio, es decir, un crimen contra la especie. La contaminación y la destrucción del ambiente natural conducen al genocidio.

Artículo 10: Los organismos de protección y salvaguarda de los ríos deben estar representados a nivel gubernamental. Los derechos de los ríos deben ser defendidos por la ley como lo son los derechos del hombre


Atahualpa Yupanqui - Tú que puedes, vuélvete



Padre Pare Joan Manuel Serrat




viernes, 17 de mayo de 2019

¿Pueden pensar las máquinas?


El desarrollo de la web semántica será importante para estructurar y dar significado a los datos para que puedan ser útiles para las personas y las computadoras.

La importancia de la web semántica (Otras Fuentes)
Sonia Pacheco Moreno, profesora de The Valley DBS
21/10/2016 13:48 Actualizado a18/09/2017 17:33


Hoy casi todo está en Internet. El problema radica en buscar la información correctamente y, lo que es más complicado, encontrar lo que uno busca de manera precisa.

Disponemos de millones y millones de webs, si bien un 75% están inactivas. Tantas, que si medimos el tamaño de la ‘www’ por el tráfico online generado, ya estaríamos inmersos en la era Zettabyte (un zettayte=1021 bytes) según Cisco y su Visual Networking Index. La cifra equivale aproximadamente a unos 36.000 años de vídeo en alta resolución.

Más de 336 millones de dominios se han dado de alta en el último trimestre en todo el mundo. Aunque parezca mucho, solo estamos en el inicio: en España, por ejemplo, el ratio de registro de dominio (.es) por habitante es de 23 por cada 1.000. En uno de los países más activos en este ámbito, Alemania, cuenta con un ratio de hasta 190 por cada 1.000 habitantes, lo que da cuenta de que hay mucho más recorrido con webs y aplicaciones que están por llegar. Nunca la humanidad tuvo a su alcance tanta información con tan fácil acceso.

La cifra En los últimos tres meses se han dado de alta 336 millones de dominios. Un millón y medio por hora.

A todo esto hay que añadir que cualquier persona, independientemente de su edad, con o sin formación, puede crear contenidos y volcarlos en la red en pocos segundos, sobre todo desde la aparición de los smartphone. Esta facilidad se traduce en millones de personas generando contenido a diario: un 29% de la población dispone de cuenta en alguna red social, empleando en ellas un tiempo de 2,4 horas al día.

 

 Los humanos le damos significado a toda la información que hay en la red (exdez)
 
Sin embargo, para la web actual, toda la información existente carece de significado. Las máquinas no entienden su sentido, salvo que el humano detrás de la pantalla pueda dárselo. La ‘www’ fue concebida de manera que unas webs enlazaban con otras webs, pero los enlaces, desde el punto de vista del sistema, necesitan que los humanos les doten de significado (una web no sabe que el link pertenece a la home de otra web o al enlace de una cuenta de social media, o a un fichero pdf).

Puede sorprender que, habiendo creado sistemas complejos de computación, aún hoy mucha parte del trabajo lo debamos realizar las personas. En el caso de las búsquedas y tratamiento de la información en Internet, son los usuarios los que deben extraer la información, contextualizarla, resumirla, interpretarla y organizarla.

Las máquinas no entienden el significado de la información, a no ser que el humano pueda dársela”

Pongamos un ejemplo: si alguien busca un hotel en una zona específica donde alojarse en Londres, y pregunta en un buscador genérico ‘¿Dónde alojarse en La City?’, las cientos de miles de respuestas no responderán a esta pregunta concreta. ¿El motivo? El buscador no entiende la pregunta ni tampoco los términos de la misma. Es el usuario quien debe navegar resultado por resultado para comprobar que la información de cada uno de los enlaces puede resultar la adecuada a su búsqueda.

Parece que hemos diseñado estos sistemas complejos de computación solo para presentar la información de manera muy veloz, pero no para llevar a cabo esas labores de las cuales nos encargamos en la actualidad y consumen mucho de nuestro tiempo. Todo indica que en algunos aspectos no aprovechamos de manera óptima las posibilidades que ofrecen Internet y nuestros dispositivos.

¿Podemos hacer que esto cambie?

La web semántica, sí. Da significado y estructura los datos para que puedan ser útiles para las personas y también para las máquinas; para que puedan elaborar información de utilidad sin que los usuarios tengan que malgastar tiempo y esfuerzo. Así se conseguirá un nivel de automatización tal que ayude a los usuarios a realizar con eficacia y eficiencia las tareas de búsqueda, interpretación o clasificación de la información, entre otras. Esto va a permitir el desarrollo de aplicaciones, programas y agentes, redefiniendo con una alta probabilidad la relación hombre-máquina que hoy en día conocemos y abriendo, por tanto, nuevos usos y formas relación máquina-máquina, las cuales podrán generar conocimiento de manera autónoma.

El mayor impulsor de la web semántica es Tim Berners-Lee, padre de la ‘www’. El británico ya se refería a esta web semántica, en 2001, de la siguiente manera: “No es una web independiente sino una extensión de la actual, en la que se da información de significado bien definido, que puede permitir que ordenadores y las personas trabajen en cooperación”. El mismo indicaba que “la Web se ha desarrollado rápidamente como un medio de documentos para las personas más que un lugar para que los datos y la información pueda ser procesada de forma automática.

Cinco años después, Berners-Lee presentó el concepto Linked Data: no vale dar significado a los conceptos, hay que enlazarlos unos con otros. Todo esto le lleva a ser un firme defensor del Open Data que está íntimamente ligado a la buena marcha de la web semántica.

 
Nos encontramos ya en la era de los Zettabytes (Otras Fuentes)

Pero despegar todo el potencial de la web semántica es un trabajo arduo y complejo cuyo éxito depende en gran medida de varios factores, entre otros, los avances en el desarrollo de herramientas como los anotadores semiautomáticos y aplicaciones en Procesamiento de Lenguaje Natural, una disciplina englobada dentro del campo de la Inteligencia Artificial.

El PLN trabaja para hacer comprender a las computadoras y los sistemas el lenguaje que hablamos los humanos, porque las máquinas en la actualidad no disponen de la capacidad para entender lo que decimos. Se trata de una tarea aún no resuelta a nivel computacional: los sistemas pueden dominar la sintaxis de una lengua, pero no su significado conceptual. Esto se debe a la complejidad que de la propia lengua. Por ese motivo se nos escapa una sonrisa cuando ciertas aplicaciones como los asistentes de voz no nos comprenden o transcriben erróneamente lo que decimos.

Algunos Data Scientists señalan que la inteligencia artificial ha tenido cierto nivel de éxito en todo aquello que tiene que ver con la lógica, no así con respecto al procesamiento del lenguaje humano.

Ese es precisamente el objetivo de la web semántica: dotar de significado a los datos. Es decir, si buscáramos respuestas a preguntas como: ¿Qué ciudad es más grande, Tokio o Bangkok? obtendríamos una respuesta clara y precisa, al contrario del enfoque actual donde el usuario tiene que: 1) buscar los habitantes de Tokio; 2) Discriminar y elegir una fuente fidedigna; 3) Anotar el resultado; 4) 5) 6) realizar los mismos pasos para Bangkok; 7) comparar resultados.

Con la web semántica esto no ocurriría. El sistema sería capaz de realizar estas operaciones por sí mismo; extraería el dato de fuentes fidedignas, incluso aquellas que estuvieran en un idioma diferente. Por este motivo Berner-Lee aboga por el Open Data, ya que es necesario que los datos estén disponibles para que esta magia ocurra. Afortunadamente cada vez hay más instituciones que permiten el acceso a los mismos - por ejemplo en España http://datos.gob.es- .

La web semántica permite dotar de significado a los datos

Pero antes de que todo esto sea posible, hay que afrontar uno de los mayores retos de la web semántica: el traslado unificado de la base conceptual del mundo que nos rodea. Es decir, estandarizar, independientemente de la lengua, todo el conocimiento universal que aglutina la ‘www’.

Ante este reto surge la siguiente pregunta: ¿Cómo y quién se va a encargar de esta inmensa tarea? Parece que, por el momento, necesitaremos inteligencia y esfuerzo colectivo para llevarlo a cabo, y ya se están incentivando ciertos estímulos para los más ‘adelantados de la clase’. De no ser así, y con la cantidad de información que se espera en los próximos cinco años, tal vez empecemos a preguntarnos sobre la calidad de las respuestas ofrecidas por los buscadores y estos últimos sobre sus modelos de negocio.

De tener éxito creando este complejo sistema, tal vez tendríamos que empezar a plantearnos muy seriamente la pregunta más famosa de Alan Turing: Can Machines Think? (¿Pueden pensar las máquinas?).

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