El voto ponderado
representa el sistema de privilegios y autoritarismo en la BUAP.
Mtro. José Antonio Robledo y Meza
Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP
Sistema
BUAP
Eliminar el sistema de privilegios y el
autoritarismo pasa por eliminar el voto ponderado en la BUAP y reorganizar democráticamente a la BUAP para
caminar por el sendero de la justicia social y la excelencia intelectual.
La
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) es el universo común de varios
sistemas. Todos los sistemas de la BUAP tienen un conjunto común de elementos
(94,888 estudiantes, 7,312 profesores y aproximadamente 6,000 trabajadores no
académicos) en distintos tipos de relaciones. Todas estas distintas relaciones
dan lugar a sistemas distintos. También podemos combinar varias de ellas en
nuevos sistemas más complejos. Lo único importante es que especifiquemos
claramente en cada caso qué conjunto (o conjuntos) de cosas vamos a considerar
como universo (o universos) del sistema, y en qué relaciones (funciones,
propiedades o posiciones) vamos a fijarnos explícitamente. Con ello quedará
definido el sistema a considerar.
Así
tenemos, por ejemplo, los siguientes sistemas:
1)
el sistema biológico, si nos fijamos en sus relaciones de parentesco biológico.
2)
el sistema jurídico, si nos fijamos en sus relaciones de parentesco jurídico
(deberes, obligaciones o subordinación).
3)
el sistema afectivo, si nos fijamos en sus relaciones afectivas y
sentimentales.
4)
el sistema sanguíneo si nos fijamos en los grupos sanguíneos de la población.
5)
el sistema protocolario, si nos fijamos en las relaciones de prioridad
protocolaria que se manifiestan en el lugar ocupado por los integrantes en
ciertas ceremonias.
4)
el sistema de edades, si nos fijamos en sus edades y en sus interrelaciones de
coetaneidad.
5)
el sistema económico, si nos fijásemos en sus ingresos, gastos, ahorros,
consumo, etcétera.
6)
El sistema administración si nos fijamos en:
a)
las entradas al sistema (requisitos de alumnos, maestros, trámites burocráticos,
etc.), sus salidas (reprobación, deserción, certificación, etc.) sus estados
internos (reglamentación, selección, condiciones físicas, poder, autoridad) y
b)
ciertas relaciones entre sus entradas, estados y salidas, por ejemplo,
eficiencia terminal, expulsiones, legitimación, etc.
7)
el sistema docencia si nos fijamos en la relación de enseñanza-aprendizaje.
8)
el sistema investigación.
9)
el sistema de extensión universitaria.
10)
el sistema de servicio social.
11)
el sistema de autoridad.
Etcétera.
En
concreto, el interés del siguiente análisis se centra en el sistema de
autoridad y poder.
El
objetivo del análisis es pensar, planificar y administrar la BUAP con un
sentido integral, sistémico y modificar el sistema de privilegio y autoritarismo
actual en otro más democrático. Es necesario transformar la BUAP a pensar la
BUAP como una institución democrática en lo que se refiere a la elección de las
autoridades y en sus prácticas cotidianas. Se trata de trasformar la BUAP en
una institución de gran potencial, a través de los métodos democráticos, en lo
que respecta a las funciones académicas (enseñanza, investigación y extensión)
y sus relaciones con la sociedad. Se trata de rescatar el sentido público de la
institución y de abrir las vías de comunicación con el exterior de la
institución.
La propuesta concreta es la siguiente: la BUAP está en condiciones de modificar la actual Ley de la BUAP para eliminar el sistema de privilegios y el autoritarismo existente, eliminando el voto ponderado en la BUAP. Para ello será necesario eliminar el artículo 13 vigente.
Justificación
de la propuesta.
El Diccionario panhispánico del español jurídico registra que el
voto ponderado es el “procedimiento de toma de decisiones en una organización
que atribuye valor desigual a los votos de los miembros, en atención a
factores como su peso político, demográfico, extensión territorial,
contribución financiera a la organización…”
En la BUAP los estudiantes -94, 888- son más
que los profesores -7312-, pero los votos de los profesores “valen más” que el
de los estudiantes. Los votos de los trabajadores no académicos “valen casi
nada”. Todo esto debido al voto ponderado.
El voto ponderado es un mecanismo que se definió en la Ley BUAP en 1991
en su artículo 13.
¿Cómo opera la ponderación de votos en la BUAP? El mecanismo consiste
en no homogeneiza el valor del sufragio para toda la comunidad, por lo
cual se estaría incurriendo en una suerte de discriminación
que desemboca en diferencias cuya justificación racional más allá de beneficios
electorales se desconoce. Al menos para los que tienen una
visión democrática de las cosas.
Por el artículo 13 mencionado se instaura una relación de
poder: el sector docente sería más importante- electoralmente
hablando- que el de estudiantes, a pesar de que esta última población es la que
mayor cantidad de universitarios aporta al total de personas que asisten a la
institución. Y en consecuencia los votos de los trabajadores no académicos valen
casi nada.
Veamos puntualmente como opera la ponderación.
De acuerdo al artículo 13 de la Ley BUAP, El Consejo Universitario
estará integrado por:
I El Rector; (1 voto)
II Las autoridades personales de las unidades académicas; (43 votos)
III. Los consejeros representantes de los profesores, investigadores, alumnos
y trabajadores no académicos, en los términos que establezca
el Estatuto; (86 votos de los estudiantes y 86 votos de profesores e investigadores)
De acuerdo al texto de este artículo todo Consejero tendrá derecho a
voz y voto, y el Rector tendrá voto de calidad. Las unidades académicas que
tienen a su cargo la función docente, elegirán invariablemente un número igual
de representantes de los profesores y de los alumnos. Cinco es el número de
representantes en todas las unidades académicas (1 de
la autoridad personal, 2 de profesores y 2 de alumnos)
Los trabajadores no académicos tienen derecho a elegir tres representantes
(3 votos).
El Consejo Universitario, máxima autoridad de la BUAP, está compuesto
de un total de 217 (100%) consejeros.
1 voto corresponde al rector (0.5%).
41 votos corresponden a las autoridades
personales (18%).
86 votos corresponden a los
profesores (40%) con una población de 7,312.
86 votos corresponden a los
alumnos (40%) con una población de 94,888.
3 votos corresponden a los
trabajadores no académicos (1.4%).
Los académicos tienen una representación del 58.5%
(18% de autoridades personales, 40% de profesores y 0.5% del rector) con
una población de 7,354.
Los alumnos tienen una representación del 40% con
una población de 94,888.
Los trabajadores no académicos tienen una representación del 1.5% con una población aproximada de 6,000.
Fuente: anuario estadístico BUAP.
La democracia el
método racional para la solución de problemas.
La estrategia básica consistirá en
construir una universidad propensa a la solución de problemas y un problema que
debe resolver de inmediato es el de la reorganización de su estructura
académica. Es injustificable seguir pensando en una estructura que divorcia a
la comunidad –sistema de facultades y colegios- y sanciona el disenso y la
discusión, cuando el desarrollo del conocimiento apunta a la
interdisciplinariedad. No olvidemos algo importante: la universidad debe
resolver problemas y la solución de problemas pasa por la propuesta de audaces
soluciones provisionales, sujetas a la crítica y a la superación de errores,
seguidas por la crítica y a su vez por una auténtica posibilidad de cambio a la
luz de la misma. No es posible exista una buena universidad sin actividades
críticas. No es posible vivir bien sin mejorar nuestro pensamiento por medio de
la crítica. No es posible en ayudar a mejorar a la sociedad sin excelencia
académica y ésta pasa por la crítica.
La
BUAP es la universidad pública de los poblanos. Y los poblanos sienten que no
los atiende como es debido ya que por momentos hace caso omiso de los
principios básicos que constituyen las políticas públicas. Veamos esto.
El
principio general de las políticas públicas es: “Reducir al mínimo el
sufrimiento evitable”. Tal postura tiene el efecto inmediato de llamar la
atención sobre los “problemas”. Si, por ejemplo, las autoridades educativas
pretenden aumentar al máximo las oportunidades de los jóvenes que están bajo su
responsabilidad, pueden tener, comprensiblemente, dudas sobre el mejor medio de
conseguirlo. Si, por el contrario, se propone “minimizar las desventajas”, su
atención se verá inmediatamente dirigida a las escuelas peor acondicionadas, y
se dará prioridad a estos problemas. En lugar de fomentar la construcción de
utopías, pretende la localización y solución de males sociales específicos, por
los que están sufriendo determinados seres humanos. De este modo, se trata de
un punto de vista práctico, ante todo, y consagrado a los cambios. Empieza con
la preocupación por los seres humanos, y lleva consigo una activa y permanente
voluntad de renovación de instituciones. “Reducir al mínimo la infelicidad” no
es simplemente una formulación negativa de la máxima utilitaria “aumentar al
máximo la felicidad”. Hay una asimetría lógica, pues no sabemos cómo hacer
feliz a la gente, pero sí sabemos cómo aminorar sus desdichas. En lugar de la
mayor felicidad para el mayor número, debería exigirse la menor cantidad de
sufrimiento para todos. Un ejemplo concreto aplicado a nuestra propia situación
consiste en resolver el problema de demanda de miles de familias que quieren que
sus hijos puedan continuar sus estudios. La solución no es cerrarles la puerta.
El
segundo principio de política pública es: “aumentar al máximo la libertad de
los individuos para vivir como quieran”. Esto requiere una subvención y
promoción masiva de la educación, las artes, la vivienda, la sanidad y todos
los aspectos de la vida social -pero siempre con el efecto de extender el
margen de elección, y, por lo tanto, de libertad, al alcance de los
individuos-. Este principio nos debe obligar a pensar en soluciones que
enfrentan los jóvenes de hoy: cada día hay menos carga horaria laboral y cada
día se incrementa el tiempo de ocio.
Es
inmediata la necesidad de que los viejos universitarios ventilen esta cuestión
con los jóvenes y sólo puede arrojar resultados fructíferos si se hace en un
ambiente de convivencia democrático. Por la democracia es que se puede
conseguir y mantener mejores niveles de vida para todos. Una sociedad con
instituciones libres está prácticamente destinada a tener más éxito que otra
cualquiera, tanto en el plano material como en otros. La democracia no es un
lujo de sociedades de vida elevado sino la causa en la consecución y
mantenimiento de altos niveles de vida. Una forma para instrumentalizar la
democracia y aspirar a una mejora de la calidad de vida de los universitarios
y, por ende, de los ciudadanos es definir políticas de gobierno racionales y
críticas. Esto vale para la sociedad como para la universidad.
Por todo lo dicho, es necesario reorganizar
democráticamente la BUAP para caminar por el sendero de la justicia social y la
excelencia intelectual.