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jueves, 7 de julio de 2022

Del 0110 al 1000. El filosofar en y más allá de la escuela. El filosofar en la Nueva Escuela Mexicana.

Del 0110 al 1000. El filosofar en y más allá de la escuela.


El filosofar en la Nueva Escuela Mexicana.


José Antonio Robledo y Meza




Se trata de pasar de la actitud pasiva de “defensa de la filosofía” a la postura activa de proponer una ampliación del filosofar en y más allá de la escuela.

Se trata del filosofar para todos construyendo un potente concepto social.

Se trata de investigar cómo pueden conjuntarse dos conceptos (filosofar y calle) que se intersectan con un tercer concepto: aprender. La calle nos permite adquirir saberes populares, espontáneos, “vivos”; el filosofar habilidades intelectuales. Ambos saberes nos dan unidad cultural que muchos llaman “identidad”. Dicha unidad cultural se produce también en contacto con distintas producciones culturales: música, cine, radio, televisión, arquitectura, literatura, prensa, tebeos, etc.

Se trata de aceptar una realidad y abandonar dos prejuicios. En primer lugar, tanto en la calle como en las escuelas hay espacios para ruindades, intrigas, dominaciones mafiosas, peligros, etc. En segundo lugar, tanto en un ámbito como en el otro se puede hacer circular el más alto nivel del saber cultural. De hacerlo exitosamente transformaríamos la propuesta “el filosofar a la calle-la calle en el filosofar” en la realidad “el filosofar en la calle”. Es necesario impulsar acciones que permitan socializar lo que implica “Pensar Bien, Para Vivir Mejor”.

Se trata de iniciar una discusión de cómo es posible transformar lo que parece una disyunción excluyente (o filosofar o calle, pero no ambas 0110) en una conjunción (filosofar y calle 1000). Debemos aceptar que en la “realidad” ambos referentes existen, están integrados en un contexto mediato e inmediato que sesgan su sentido de un determinado modo.

Se trata de producir (crear) un nuevo significado a los conceptos “el filosofar a la calle” y “el filosofar en la calle”.

Se trata de iniciar la discusión a partir de reconocer el actual uso contradictorio de los dos términos en cuestión: “filosofar” y “calle” y de ahí crear un nuevo significado.

Se trata de rechazar terminantemente toda pretensión de detentar el conocimiento o la verdad y de establecer la actitud de producir permanentemente experiencias colectivas, mediante la discusión y el valor de aprender de nuestros errores.

Se trata NO de comenzar a partir de un posible significado a los conceptos “el filosofar a la calle” y “el filosofar en la calle” sino que esos significados surjan de la propia investigación, del propio filosofar.

Se trata de ampliar el filosofar promoviendo una trilogía de habilidades: sensoriales, lingüísticas e intelectuales.

Se trata de explorar para descubrir el eje que permita organizar un proyecto de Investigación acerca del tema “el filosofar en la calle” para posteriormente aplicar los resultados en charlas callejeras. Se trata, primero, de sugerir con argumentos ideas que puedan conducir a la identificación del problema.

El camino puede ser el siguiente:

1) elaborar ensayos cuya pregunta guía sea: ¿en qué consistiría el filosofar en la calle?

2) Definir una paradoja que enuncie el fenómeno representado por la expresión “filosofar en la calle”.

3) Interpretar con actividades los resultados obtenidos.

4) Llevar a cabo dichas actividades.

5) Evaluar las experiencias.


El problema

La conjunción “el filosofar en la calle” y “la calle en el filosofar”

La pregunta

¿En qué consistiría el filosofar en la calle?



robledomeza@yahoo.com.mx

WA: 2223703233

martes, 21 de junio de 2022

La lógica en la Nueva Escuela Mexicana.

La lógica en la Nueva Escuela Mexicana.

José Antonio Robledo y Meza


Usar creativamente el castellano, el hacer cosas con palabras, el definir propiedades de las cosas, y establecer relaciones inéditas entre las cosas, nos permitirá producir mejores conocimientos y saberes. Usar creativamente el castellano traerá como consecuencia un mejor desarrollo cultural, económico y político. Usar creativamente el castellano será la causa de una toma de conciencia colectiva y autoconciencia individual crecientes. Usar creativamente el castellano nos permitirá trasformar permanentemente la realidad.

Planteado lo anterior, ¿qué podemos hacer para convertir el estudio de la filosofía en momentos inapreciables para practicar el filosofar? ¿Qué habilidades históricamente reconocidas como valiosas deben adquirirse en la escuela?

El aprendizaje, desarrollo y práctica de dos tipos de habilidades deben ser los objetivos de los cursos del “Filosofar como arte”: las habilidades perceptuales y lingüísticas. El aprendizaje, desarrollo y práctica de las operaciones, los modos y actos lingüísticos deben constituirse en la plataforma del pensamiento crítico para la creación de ideas.

La creación de ideas se evidenciará como el criterio de la calidad de la educación ya que logrará altos niveles de desarrollo del uso del castellano, se traducirá en el acceso a una competencia comunicativa que permitirá experimentar la diversidad discursiva y el poder del discurso argumentado y creativo.

Esta reflexión reconoce deudas que será imposible saldar. Cuatro son las que en este momento quisiera mencionar, pero no son las únicas. La primera es el ejemplo de Carlo Ginzburg; la otra es a los miembros de los Talleres de Didáctica de la Lógica desarrollados desde 1991 en la Escuela Preparatoria Popular Emiliano Zapata y del Colegio de Bachilleres. De unos y otros recibí la inspiración para dar cuerpo a la idea aquí expuesta. La deuda más importante es la de los estudiantes que transitaron por mis cursos de lógica y que con su entusiasmo o desánimo me señalaron las fortalezas y debilidades de mi acción docente. En todos lados aparece la presencia de Charles Sanders Pierce.

La propuesta descansa en un método que internaliza, a fuerza de usarse, la condición lógica de manera relajada, sin sentirse (como se pasa el tiempo cuando se juega), de manera que aflore automática y casi inconsciente en las futuras actividades del estudiante, del ser humano, del profesional, del ciudadano educado. El filosofar debe escapárseles sin que ellos se den cuenta. Y esto es posible porque el arte se adquiere con la práctica. La estrategia propuesta, con sus específicas tácticas son una adaptación de los métodos utilizados por Giovanni Morelli (detalles ilustrados en la historia del arte), Sherlock Holmes (pistas en la criminología), Sigmund Freud (síntomas en el psicoanálisis) y socializados por Carlo Ginzburg (paradigma indicial en la historia). Mención especialísima merece la obra y el hacer de Charles Sanders Pierce.

Considerando el método histórico de Carlo Ginzburg, el método clínico de Freud y el método criminológico de Holmes y que se asemejan al método crítico de Morelli, todos ellos se ajustan al milenario paradigma indiciario del cazador; de lo que se trata es de observar los menores indicios, aquellos que permanecen invisibles para la mayoría de las miradas inexpertas y, a partir de ellos, reconstruir con precisión una realidad a la que el investigador no había tenido acceso. ¿Quién no mantiene en la memoria la actuación de Sherlock Holmes cada que examinaba la escena de un crimen? Actuaba como un rastreador que persigue a su presa en medio del bosque; o como Morelli frente a un cuadro falsamente atribuido a un artista de renombre. En el campo de la literatura policial el método ya había sido anticipado por Edgar Allan Poe en su cuento La carta robada de 1844. Método que repetirá casi inconscientemente el famoso detective creado por Conan Doyle. Por si esto no fuera suficiente Ginzburg nos muestra que el mismo método morelliano es expuesto por Connan Doyle en La aventura de la caja de cartón (1862).

En el Moisés de Miguel Ángel, Freud es muy explícito al respecto: “Morelli murió en 1891. Yo creo que su método se halla estrechamente emparentado con la técnica del psicoanálisis médico. También ésta es capaz de penetrar cosas secretas y ocultas a base de elementos poco apreciados o inadvertidos, de detritos o “desperdicios” de nuestra observación”.

La búsqueda de una explicación de por qué estos autores compartieron el mismo método fue el estímulo que obligó a Ginzburg a buscar su génesis. Encontró en los estudios médicos de los tres personajes, las coincidencias biográficas que lo llevaron a formular su hipótesis del método de los cazadores. Ginzburg encontró que siempre es lo mismo: analizar rastros, huellas, detalles, indicios, piezas de un rompecabezas que tiene que ser construido en un todo con sentido. La habilidad para construir ese todo era el resultado de una práctica reiterada llena de fracasos y aciertos. Ginzburg muestra en sus trabajos sobre el “paradigma de los indicios” o “paradigma indiciario”, de qué manera este método contribuyó para el desarrollo del filosofar en la ciencia y una mejor comprensión de la humanidad. Nada más ni nada menos.

Al igual que Ginzburg, Freud, Conan Doyle, Morelli y los cazadores, los cursos “El filosofar como arte” irá tras la pista de la presa que no es otra cosa que adquirir habilidades lingüísticas y lógicas. No solo adquirir las técnicas del razonamiento válido sino, sobre todo, de usarlas para relacionar objetos que aparentemente no tienen relación alguna. En pocas palabras, de usar la lógica y el castellano de manera creativa. Se trata de construir el logos en la Nueva Escuela Mexicana.

WA: 2223703233

Lecturas sugeridas:
Edgar Poe, La carta robada, 1844. 
Sigmund Freud, Moisés de Miguel Ángel, 1914. 
Arthur Conan Doyle, La aventura de la caja de cartón, 1862

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