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miércoles, 7 de septiembre de 2022

La presencia de Santa Anna en el Grito… suspensión y reanudación de la ceremonia. 1842-1853

La presencia de Santa Anna en el Grito… suspensión y reanudación de la ceremonia. 1842-1853

José Antonio Robledo y Meza

 

El 10 de septiembre de 1842 Santa Anna emite un decreto para celebrar el grito y designa a los asistentes un lugar en la catedral. En la noche, a pesar de la lluvia, una gran cantidad de ciudadanos y la junta cívica de festejos concurrieron a la universidad, la cual se vistió de gala. La ceremonia inició con una oración y composición poética, y al término la concurrencia vitoreó entusiasmada la lucha por la Independencia. Se repartieron 27 premios a quienes participaron en la lucha. A las 11 de la noche, se dio una salva de 21 cañonazos en la plaza y se escucharon repiques en todas los templos y cohetes provocando gran algarabía. Dos días después Antonio López de Santa Anna conmemoró el Grito de Dolores con una fiesta en la Alameda Central que tuvo la participación de la mayoría del pueblo, donde se honró la memoria de Hidalgo e Iturbide. Terminada la ceremonia cívica, se realizó en el cementerio de Santa Paula el sepelio del pie que Santa Anna había perdido durante el conflicto con Francia, en Veracruz. Ese mismo día Manuel Zetina y Abad pronuncia su Oración cívica donde exhorta la conciliación de los extremos se sitúe en un medio justo y conveniente (Oración cívica que en la solemnidad del aniversario del 16 de septiembre de 1810, pronunció en la capital de Puebla el ciudadano... Puebla, Imprenta de Juan Nepomuceno del Valle, 16p.)

Una descripción completa de la celebración la encontramos en la reseña de 1843. A las 9 de la mañana se dieron repiques de campanas y salvas; en Catedral se dio una solemne misa de acción de gracias a la que asistió la Junta Patriótica, el Ayuntamiento, la Asamblea Departamental y el gobernador y comandante general. Posteriormente se dirigieron a Palacio para la ceremonia de colocación de la primera piedra de la gran columna que conmemora la Independencia, por el ministro de Relaciones, el de Justicia, el de Hacienda y el oficial mayor de Guerra. La ceremonia terminó con el discurso del ministro José María Bocanegra y salva de 21 cañonazos. Más tarde a modo de paseo, las autoridades y el pueblo se trasladaron a la Alameda, acompañados por carros alegóricos, niños y niñas de las escuelas lancasterianas de México, contingentes de colegios, la junta patriótica, el Tribunal Superior del Departamento y demás autoridades. El desfile fue encabezado por el gobernador y comandante general. Se escuchó un discurso alusivo de Mariano Otero; a continuación, se vitorearon a los héroes de la Independencia y se encendieron juegos pirotécnicos. Esta ceremonia finalizó con una gran fiesta. En el discurso pronunciado por Mariano Otero se queja: La generación de la gloria va desapareciendo ante la generación del dolor y del infortunio. (“Discurso pronunciado en la solemnidad del 16 de septiembre de 1843 en la ciudad de México”, en Obras, t. II, 463-475.)

Las quejas suben de tono en 1845 Manuel Doblado describe: (Somos) hijos degenerados de una raza de héroes... Esclavos degradados hemos pasado por todas las humillaciones que la tiranía doméstica reserva a los cobardes... nos hemos dejado arrebatar nuestras leyes, nuestros tesoros, nuestra población. ... No, señores, sobrado tiempo se ha mentido a los mexicanos para que hoy se les nieguen las palabras de verdad. Engañados... burlados siempre en su confianza... han llegado a dudar de todo, y exasperados se han echado más de una vez en brazos de los ambiciosos sin fortuna..., ¿y qué revolución por justificada que sea, podrá en lo sucesivo inspirar simpatías? La gloriosa resurrección del seis de diciembre (Plan de Guadalajara) que se anunció bajo auspicios tan felices, ha burlado también todas las esperanzas que hizo concebir. (Discurso que pronunció el C. Licenciado Manuel Doblado en el palacio de la E. Asamblea del Departamento de Guanajuato el 16 de septiembre de 1845. (Guanajuato), Imprenta de Oñate, 8p.)

En 1846 los estadunidenses entran a la ciudad de México el 14 de septiembre, ocupan el Zócalo e izan su bandera. No hubo festejos en la ciudad de México.

En 1847 se reanudan los festejos en el Zócalo de la ciudad de México con gritos, arengas, piedras, ladrillos y hasta muebles frente a los yanquis invasores.

En 1850 José María del Castillo Velasco “Exaltaba ampliamente al movimiento insurgente y a su primer caudillo, Miguel Hidalgo, el cual comenzaría a surgir con sus características de padre de la patria, “un ministro de paz, anciano débil y sin recursos, sin más auxilios que los del cielo, al cual imploraba para que fueran libres sus hermanos”. (Oración cívica pronunciada en la Alameda de México el 16 de septiembre de 1850, aniversario del glorioso grito de Dolores, por el ciudadano licenciado José María del Castillo Velasco México, Imprenta de Ignacio Cumplido. 21p.)

José Ignacio Esteva, repite la imagen de paternidad y de vejez se asocia frecuentemente con la de protector; Hidalgo lo es de los indios, idea fundamental en su concepción liberal. Según Castillo, no fue ninguna casualidad que recurriese a los indios para llevar a cabo su “heroica empresa”, pues ellos eran “descendientes de los antiguos y legítimos dueños del país” Como padre del indio, Hidalgo ofrece una imagen sugestiva; el anciano venerable y sabio que intentó otorgar la regeneración a una raza oprimida. (“Discurso pronunciado en la plaza principal de la H. Veracruz, el día 16 de septiembre de 1850, aniversario de la Independencia nacional, por el ciudadano..., comisionado al efecto por la junta patriótica”, en Colección de composiciones.)

Un reconocimiento a la pluralidad se da en 1852 cuando Melchor Ocampo incluye en su discurso las siguientes palabras: ...subdividida la inteligencia casi en tantas opiniones como hay cabezas que piensan, la inteligencia, primer poder del hombre y de la sociedad, se halla como diluida... en tantos pareceres diversos: no hay por lo mismo opinión, no puede crearse un espíritu público, porque no hay una fe uniforme. (“Discurso pronunciado el 16 de septiembre de 1852” (dicho en Morelia), En Obras completas. Escritos políticos, t. II, prólogo de Ángel Pola. México, Ediciones El Caballito, 79-88.)

En 1853 el discurso de Gabriel Sagaseta, presenta la obra de Hidalgo en un movimiento de reacción contra las ideas y principio liberales que surgían en Europa... en el mundo viejo, a fines del último siglo todo se había conmovido; torrentes de sangre inundaron Europa, se destruyeron las leyes, en que desde siglos antes estaban asentados los gobiernos... Los sucesos del extranjero y los de la metrópoli inspiraron a los buenos mexicanos la noble idea de poner a México a cubierto de los rudos golpes con que la guerra consternaba a España. (Discurso pronunciado en la festividad nacional de la capital de la república, el 16 de septiembre de 1853, por el Lic. Don Gabriel Sagaseta ministro honorario de la Suprema Corte de Justicia y rector del ilustre y nacional Colegio de Abogados de México. México, Imprenta de Ignacio Cumplido, 12p.)

En la ciudad de México Santa Anna decreta el 17 de septiembre se adornen puertas y ventanas los días de fiestas nacionales y se declara caballeros grandes cruces de la orden de Guadalupe a Miguel Hidalgo, Ignacio Allende y José María Morelos y el decreto del 25 del mismo mes a Ignacio López Rayón y Mariano Matamoros.

En 1854 bajo el gobierno de Santa Anna el 15 de septiembre se estrena el Himno Nacional con la presencia de Francisco González Bocanegra el autor de la letra, quien fue uno de los oradores de la función. El texto original dedica varias estrofas a Iturbide y ninguna a los héroes insurgentes. Se canta por primera vez en el gran teatro de Santa Anna de la ciudad de México, interpretado por la soprano Enriqueta Sontag. A partir de este año se integra oficialmente el Himno Nacional a las fiestas patrias.

 

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viernes, 2 de septiembre de 2022

El Grito es la fiesta cívica más importante de México. Génesis de la fiesta del 16 de septiembre.

El Grito es la fiesta cívica más importante de México.

Génesis de la fiesta del 16 de septiembre.

José Antonio Robledo y Meza

 

La celebración del 16 de septiembre ha acompañado a la historia de México desde 1811 cuando en agosto de ese año Ignacio López Rayón organizó en Zitácuaro la Junta Gubernativa del 16 de septiembre; la Junta extendió un manifiesto con el título de aniversario, para recordar el Grito de Dolores. En 1812 Ignacio López Rayón rindió el llamado “grito” en Huichapan, hoy estado de Hidalgo. Fue el primer homenaje a los iniciadores de la Independencia Nacional. Desde entonces el significado de dicha conmemoración ha acompañado la historia de México.

La fiesta no siempre ha sido la misma en su contenido ya que se ha ajustado a las necesidades políticas de las coyunturas más importantes del siglo decimonónico mexicano.

Dicha fiesta está íntimamente vinculada a la proclama hecha por Hidalgo en el pueblo de Dolores en septiembre de 1810. La proclama que se encuentra registrada en el hoy MUSEO CASA DE HIDALGO, DOLORES, GUANAJUATO dice lo siguiente:

Mis amigos y compatriotas:

No existe ya para nosotros ni el Rey ni los tributos.

Esta gabela vergonzosa que sólo conviene a los esclavos, la hemos sobrellevado hace tres siglos como signo de la tiranía y servidumbre; terrible mancha que sabremos lavar con nuestros esfuerzos.

Llegó el momento de nuestra emancipación; ha sonado la hora de nuestra libertad; y si conocéis su gran valor, me ayudaréis a defenderla de la garra ambiciosa de los tiranos.

Pocas horas me faltan para que me veáis marchar a la cabeza de los hombres que se precian de ser libres.

Os invito a cumplir con este deber. De suerte que sin Patria ni libertad estaremos siempre a mucha distancia de la verdadera felicidad.

Preciso ha sido dar el paso que ya sabéis, y comenzar por algo ha sido necesario.

La causa es santa y Dios la protegerá.

Los negocios se atropellan y no tendré, por lo mismo, la satisfacción de hablar más tiempo ante vosotros.

!Viva, pues, la Virgen de Guadalupe!

!Viva la América, por la cual vamos a combatir!

http://atlaslatinoamericano.unla.edu.ar/assets/pdf/tomo1/fuentes/30-discurso-de-miguel-hidalgo-pueblo-dolores.pdf

 

La génesis de la fiesta se localiza en 1811 cuando en agosto de ese año Ignacio López Rayón organizó en Zitácuaro la Junta Gubernativa del 16 de septiembre; la Junta extendió un manifiesto con el título de aniversario, para recordar el Grito de Dolores. En 1812 Ignacio López Rayón rindió el llamado “grito” en Huichapan, hoy estado de Hidalgo.

Al año siguiente el 14 de septiembre de 1813 José María Morelos destaca la importancia de solemnizar esta fecha. En su ideario sociopolítico “Sentimientos de la Nación” leído ante el Congreso de Chilpancingo señaló: “Que igualmente se solemnice el día 16 de septiembre todos los años, como el día aniversario en que se levantó la voz de la Independencia y nuestra santa libertad comenzó, pues ese día fue en el que se abrieron los labios de la Nación para reclamar sus derechos y empuñó la espada para ser oída; recordando siempre el mérito del gran héroe, el señor don Miguel Hidalgo y su compañero don Ignacio Allende. 

En febrero de 1822 fue formado el Primer Congreso Mexicano quien decretó que el 16 de septiembre, aniversario del inicio de la Independencia, sería en adelante una festividad nacional, la cual debía celebrarse con salvas de artillería, una misa de acción de gracias a la que debían asistir todas las autoridades. La primera disposición encontrada para la celebración dada por el soberano Congreso Constituyente es del primero de marzo de ese mismo año. Se sabe que unos días antes, el presidente de la Junta Provisional Gubernativa, José María Fagoaga, había recomendado a ese cuerpo legislativo declarar fiestas nacionales el 24 de febrero, día en que se proclamó el Plan de Iguala, el 2 de marzo, que se firmó el mismo, y el 27 de septiembre.

A estas fiestas se añadió la del 16 de septiembre.

En agosto del año 22 el Congreso vuelve a señalar que se celebre el “glorioso grito de la Independencia en la América del Septentrión”.

 

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