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lunes, 23 de agosto de 2021

Ciudadanos de todo el mundo uníos

 


Ciudadanos de todo el mundo uníos.

Triunfo de la ciencia y el trabajo sobre la crisis

 

C. José Antonio Robledo y Meza

 

Como un adelanto de la próxima entrega, según la OIT para agosto de 2021 la región árabe registra los niveles más altos de desempleo en todo el mundo, especialmente entre las mujeres y los jóvenes, con 14,3 millones de personas ya desempleadas antes de la pandemia de la COVID-19. (19 de agosto de 2021) 9.3 millones más de los previstos en 2020.

 

El 13 de abril de 2020 reflexionaba en torno al mundo del trabajo y laboral después del covid-19 en un artículo denominado “Trabajadores de todo el mundo uníos”. Pasado 16 meses es pertinente recordar algunos planteamientos de aquel ayer y compararlos con la realidad de este agosto de 2021.

Como es obvio el primer cambio se puede observar en el título. Ayer era un llamado a los “Trabajadores” y hoy es una convocatoria a los “Ciudadanos”. El cambio no es menor como lo iremos viendo a lo largo de estas colaboraciones. Por ahora solo diré que nunca debemos perder la condición de ciudadanos, esto es, de interesarnos por las cosas públicas y participar con espíritu republicano y democrático.

Los datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) (https://www.ilo.org/global/lang--es/index.htm) de aquella fecha señalaban que más de cuatro de cada cinco personas (81 por ciento) de las 3.300 millones que conformaban la fuerza de trabajo mundial estaban siendo afectadas por cierres totales o parciales de su lugar de trabajo. Decíamos que siendo global la afectación del sistema económico no habría soluciones nacionales para la debacle si no se revertían estos tres fenómenos: 1) despidos; 2) disminución de salarios; 3) disminución de horas de trabajo.

Revisábamos cada uno de estos fenómenos sujetándonos a los datos ofrecidos por la OIT. A nivel mundial existían dos mil millones de personas que trabajaban en el sector informal; 1.250 millones de personas trabajaban en los sectores considerados de alto riesgo y que podían sufrir “drásticos y devastadores” aumentos en los despidos y disminución de los salarios y horas de trabajo.

1) Despidos.

En la dimensión de los despidos la OIT preveía dos escenarios:

a) que la crisis por el COVID-19 haría desaparecer 6,7 por ciento de las horas de trabajo en el segundo trimestre de 2020, lo que equivalía a 195 millones de trabajadores a tiempo completo;

b) los recortes a gran escala previstos eran los siguientes: en los Estados Árabes (8,1 por ciento, equivalente a 5 millones de trabajadores a tiempo completo), en Europa (7,8 por ciento, o 12 millones de trabajadores a tiempo completo) y en Asia y el Pacífico (7,2 por ciento, 125 millones de trabajadores a tiempo completo).

Los sectores más expuestos al riesgo incluyen los servicios de hospedaje y restauración, la manufactura, el comercio minorista y las actividades empresariales y administrativas.

Se decía que existía un riesgo elevado de que para final de año (2020) la cifra será significativamente más alta que la previsión inicial de la OIT, de 25 millones de desempleados. Como dijimos arriba más de cuatro de cada cinco personas (81 por ciento) de las 3.300 millones que conforman la fuerza de trabajo mundial estaban siendo afectadas por cierres totales o parciales de su lugar de trabajo. Resultado: catástrofe económica.

2) Disminución de salarios.

Se preveían enormes pérdidas en los distintos grupos de ingresos, en particular en los países de ingresos medios altos (7 por ciento o 100 millones de trabajadores a tiempo completo). Esto superaría, con creces, los efectos de la crisis financiera de 2008-2009. Resultado: catástrofe económica.

3) Disminución de horas laborales.

Esto implicaría la disminución de la producción y el consumo global y de todo lo que deriva de estas actividades económicas. Resultado: catástrofe económica.

Como puede verse de producirse alguno de estos tres fenómenos que en realidad es la emergencia de los tres simultáneamente conducirían a un problema: la catástrofe económica global.

¿Cuál es la realidad que pintan los datos de la OIT 16 meses después?

Eso lo veremos en nuestra siguiente entrega.

sábado, 29 de febrero de 2020

Cambio de rumbo para la FFyL. Las humanidades a debate. Pensar, evaluar y vivir el mundo.


Cambio de rumbo para la FFyL. Las humanidades a debate.
Pensar, evaluar y vivir el mundo.

José Antonio Robledo y Meza
Tel: 2223703233
robledomeza@yahoo.com.mx

“Ser educado no es haber llegado a un destino; es viajar con una manera diferente de ver el mundo y la vida. Lo que es necesario no es la preparación febril para algo que está por delante, sino trabajar con precisión, pasión y gusto en lo valioso que está a nuestro alcance”. R.S. Peters en Educación como Iniciación

¿Formar mentes o formar profesionales? ¿Formar una mente libre o subordinada? ¿Formar mentes como herramientas o como potenciales detonadores de la creatividad? ¿Formar mentes para facilitar la realización de tareas mecánicas que sólo requieren del uso de una “correcta” energía, mentes consideradas como utensilios útiles para realizar labores rutinarias o mentes que estén formadas para realizar actividades que no se les enseñó hacer? ¿La formación profesional un peligro intelectual?

Las preguntas anteriores surgen al reflexionar sobre las palabras dichas en 1910 por Woodrow Wilson, director de Princeton, quien dirigió un discurso en Madison, Wisconsin, a la Asociación de Universidades Americanas; en ese discurso planteó: “Toda especialización, incluida la formación profesional, es nítidamente individualista en su objetivo... El objetivo... es el interés particular de la persona que busca esa formación”. Manifestaba que dicha exclusividad era “el peligro intelectual y económico de nuestra época”: un peligro intelectual porque el individuo que sólo así ha sido formado es una herramienta y no una mente, y un peligro económico porque la sociedad requiere de mentes y no sólo de herramientas. Wilson consideraba que “para cuando un hombre llega a la edad en que su hijo puede asistir a la universidad, está tan inmerso en una especialización que ya no puede entender el país ni la época en que vive”. Por ello -decía Wilson- la tarea de la universidad (debía ser) re-generalizar cada generación a medida que apareciera”.

Estamos hoy en el año 2020, ciento seis años después del discurso de Wilson y, por lo tanto, debemos admitir, las condiciones han cambiado. Si esto es así, entonces ¿debemos admitir que las preguntas anteriores son irrelevantes porque se admite que las universidades deben limitarse a la formación profesional, formar mentes que sirvan como herramientas para realizar labores bien especificadas en los manuales correspondientes? ¿Tenemos que admitir que es correcta la propuesta de concebir a quien enseña ya no un “maestro” sino un “facilitador del aprendizaje” y al aprendiz una herramienta solo capaz de hacer lo que está definido como “correcto”; admitir todo esto sin detenerse a pensar en que significan los conceptos de “enseñar”, “aprender” y “contenido” del proceso enseñanza-aprendizaje.

En una facultad como la de Filosofía y Letras ¿es pertinente preguntarse a qué está obligada la comunidad en la formación de los jóvenes? ¿Sigue siendo válido sostener que el paso de los jóvenes por la universidad debe ayudarles a adquirir saberes que les permita orientar el pensamiento y la conducta a largo plazo, les permita su refinamiento y la posibilidad de embellecer su vida?

En una facultad como la de FyL ¿es pertinente preguntarse a qué está obligada la comunidad en la formación de los jóvenes? ¿Sigue siendo válido promover saberes que permitan reconocer la bondad, la belleza y la calidad intelectual de los productos humanos? En otras palabras, ¿qué el tránsito por la universidad les ayude a transformarse en personas educadas, i.e., en personas cuya mente y cuya conducta exhiban conocimiento y comprensión, sentido de responsabilidad, consideración hacia lo demás, adquisición de una conciencia crítica?

Si la pretensión de las humanidades es formar personas educadas ¿deben cultivarse las humanidades como parte de la formación de los jóvenes en la BUAP? ¿Se justifica la presencia de las humanidades en los curricula de todas las unidades académicas, incluyendo el bachillerato?

Como puede verse, si se revisa la historia de las propuestas en los últimos años, son innumerables los “objetivos de la educación” que se han considerado. Los resultados están a la vista. Se han formado profesionales, mentes subordinadas, mentes vistas como herramientas, mentes para facilitar la realización de tareas mecánicas que sólo requieren del uso de una “correcta” energía, mentes consideradas como utensilios útiles para realizar labores rutinarias, labores profesionales que limitan la creatividad.

Si esto es así ¿qué hacer?, ¿qué objetivos proponer?, ¿cómo elegirlos?, si de lo que se trata es de formar personas educadas.

Necesitamos criterios para hacerlo. Así pues, pasemos a reflexionar sobre tales criterios.

En primer lugar está el criterio epistemológico o de comprensión de los principios. Una persona educada es alguien que no sólo es capaz de realizar una actividad particular, como la abogacía o la investigación o el fútbol, sino además, es capaz de realizarlas por lo que es ella misma (la búsqueda de la verdad por ella misma, hacer algo por lo que tiene de encomiable, hacer algo de la mejor manera posible), a diferencia de cultivarla por algo a lo que podría llevar: ser citados por otros, riqueza o prestigio, por ejemplo. Este criterio es necesario pero no es suficiente ya que es necesario que el hombre educado posea un conjunto de conocimientos y algún esquema conceptual que eleve esos conocimientos por encima de una serie de datos inconexos. 

No es suficiente la información histórica. Es necesario que dicha información esté integrada a una estructura cognitiva significativa, teórica. Estamos hablando de aprendizajes superiores. Lo cual implica comprender los principios que permitan organizar los datos, tal y como lo hacen Sherlock Holmes, Guillermo de Baskerville o el viejo detective de la película Seven, William Somerset. No basta estar bien informado sino también tener alguna comprensión del “por qué” de las cosas. Es necesario un desarrollo profundo del conocimiento y de la conciencia. Todo esto es necesario pero no suficiente. Así que pasemos al segundo criterio.

El segundo criterio para reconocer a alguien educado es el criterio sistémico. Alguien, por ejemplo, podría ser un abogado o científico bien preparado y sin embargo negarnos a llamarlo un hombre educado. ¿Por qué? No lo hacemos porque la ciencia carezca de valor intrínseco, tampoco porque al hombre no le importe la ciencia, o porque no comprenda sus principios, entonces ¿cuál es su limitación? Su limitación se muestra en su unidimensional especialización y en su incapacidad para conectar lo aprendido con muchas otras cosas –el teatro, la música, la poesía, etc.- que le permitan captar una estructura coherente de la vida. La función principal de este principio sistémico es descartar un especialismo estrecho, más que la de sugerir requisitos positivos.

Finalmente podemos formulas un tercer principio que es el criterio praxiológico. Un hombre puede estar bien informado pero sin embargo no lo calificaríamos de educado. ¿Por qué? Estar educado implica que la manera que un hombre tiene de ver y entender el mundo ha sido transformada por los conocimientos adquiridos. Gracias a lo aprendido transforma el mero vivir en cierta calidad de vida. Pues la manera de vivir del hombre depende de lo que ve y entiende. Es un contrasentido “educarse para ser un mejor delincuente”, quién se justifica diciendo que “quien no tranza no avanza”… En la universidad hay actividades concentradas en la literatura, la ciencia, la historia que poseen mucho contenido cognoscitivo, pero la persona educada no es simplemente la que sigue dedicándose a tales actividades cuando sale de dicha institución, sino aquella cuya gama total de actos, reacciones y actividades se han ido transformando gradualmente al profundizar y ampliar su comprensión y sensibilidad. Este proceso no termina jamás. Eso es lo que significa educación para toda la vida. La educación no termina al obtener un certificado.

Hace algunos años un joven estudiante de derecho, que llamaré Paco, formulaba una serie de preguntas en un seminario organizado para adiestrarnos en el arte de preguntar. En ese entonces participábamos cinco personas y ahora quiero compartir con ustedes tanto las preguntas como algunas de las respuestas ensayadas por el grupo.

Como joven y estudiante que soy –decía Paco-:

- ¿puedo reclamar el derecho a tener una formación que me permita orientar el pensamiento y la conducta a largo plazo? 

- ¿Puedo, a la institución a la que pertenezco, demandar como derecho para que se comprometa con el desarrollo de mi capacidad de comprensión? 

- ¿Estaré exigiendo demasiado si pido a mis maestros me ayuden a adquirir criterios para reconocer lo excelente y duradero, para desarrollar el sentido crítico, el sentido de las virtudes ciudadanas y valores ideales, la simpatía por el trabajo bien hecho de un hombre dondequiera que se haya realizado, para reconocer la sabiduría? 

- ¿Tendría sentido demandar la posibilidad de conjuntar las experiencias indirectas –por medio de lecturas, audiciones musicales, proyecciones de películas, visita a museos, etc.- con las experiencias que directamente me proporcione la vida? 

- ¿Seré racional si exijo que al terminar mis estudios haya logrado tener una mente disciplinada y mejor organizada, capaz de inquirir y distinguir lo falso de lo verdadero y los hechos de la mera opinión; tener una mente formada y capacitada para escribir, leer y calcular, una mente atenta al mundo y abierta a cualquier buena influencia, aunque sólo sea por estimular mi curiosidad, una mente que me permita seguir desarrollando formas de pensamiento y sentimientos? 

- ¿Estaré fuera de lugar si exijo una formación vinculada al desarrollo del método de la discusión que supone un intercambio dirigido y disciplinado, que se caracteriza por el orden y la secuencia lógica? 

- ¿No seré un iluso si demando una formación que me permita tener un cuerpo de conocimiento, un lenguaje común y la habilidad para conversar y exigir que se concrete el principio de “pensar bien para vivir mejor”, para con ello ser un ciudadano comprometido con la construcción de una buena sociedad y una buena vida?

Hoy ese joven es ya un profesional pero continúa manifestando entusiasmo por incluir en la formación de los universitarios el contacto con las humanidades. Yo preguntaba en aquellos momentos -cómo lo hago ahora con ustedes- ¿por qué es necesario o al menos recomendable el estudio de las humanidades en la todas las unidades académicas de la BUAP? 

Son varias las preguntas que se derivan de la pregunta anterior y que es necesario responder antes: 
- ¿Qué son las humanidades? 
- ¿Cómo deben enseñarse y aprenderse? 
- ¿Cuál debe ser el propósito de su estudio?

Durante algún tiempo se consideró que las humanidades (latín humanitas) eran las disciplinas relacionadas con la cultura humana, con los estudios clásicos –arte y cultura de la Antigüedad grecorromana-. Las humanidades eran consideradas distintas a las disciplinas profesionalizantes y entre aquellas estaban la filosofía, la filología (lingüística, semiología, literatura, historia de la literatura, crítica literaria), la historia, la geografía, el derecho, la economía, la ciencia política, la antropología, la sociología, los estudios de arte –artes plásticas, artes escénicas, música, musicología, teoría del arte, crítica de arte, ciencias de la comunicación periodismo, publicidad, documentación, biblioteconomía-, etc. Se decía que las humanidades eran las disciplinas que estudian al hombre y su comportamiento en la sociedad eran las ciencias del espíritu frente a las ciencias centradas en la materia. Este divorcio existente entre ciencias materiales y ciencias del espíritu se intenta superar hoy día con, por ejemplo, la teoría del constructivismo. Hoy se plantea que las humanidades son el medio para que los humanes desarrollemos autoconciencia y que la mejor forma para desarrollar esta autoconciencia son los estudios del lenguaje y las matemáticas ya que desarrollan las inteligencias compartidas por todos los humanes. Edgar Morin ha señalado que la formación de la ciudadanía terrestre pasa por la enseñanza de la condición humana; esta condición puede estudiarse mediante triadas: cerebro-mente-cultura, razón-afecto-impulso, impulso-sociedad-especie.

Si tomamos a las humanidades en su sentido amplio el término se refiere fundamentalmente a la literatura e incluso, en un sentido más amplio, al estudio de las grandes obras maestras en prácticamente cualquier campo de la actividad humana. La literatura que se compone de obras literarias y trata en gran medida con obras maestras en dónde se encuentran los logros humanos en todos los campos del saber, se reconoce como parte de las humanidades sobre todo si no sólo se estudian como “logros” sino como resultados de procesos que involucran la generación de preguntas y los intentos de respuestas que incluyen el ensayo y el error, esto es, como logros históricos; las humanidades son también la historia y filosofía de la ciencia, donde se estudia la creación científica como parte de la biografía y la historia cultural humanas. Dice Jacques Barzún en Adiós a las humanidades “La criba de la creación humana: a eso debemos referimos cuando hablamos de humanidades.”

En las unidades académicas no hay duda de que se estudia el con un enfoque vocacional o profesional, i.e., se reproduce un conocimiento práctico; pero existe también la posibilidad de realizar otros estudios para refinar la condición de los estudiantes y futuros profesionales. Un obstáculo que hay que superar es la confusión existente entre los dos usos del término conocimiento: el que sirve a un propósito inmediato y el que orienta el pensamiento y la conducta a largo plazo. 

En la Facultad de Filosofía y Letras ¿cuál es el enfoque de sus planes de estudios especialmente en los colegio? ¿Cómo se concibe a los profesionales de la filosofía, la historia, la literatura, la antropología? Si hay algo que debe caracterizarlos está muy lejos de lo que el día de hoy ocurre.

Hoy día todas las instituciones están involucradas en la doble empresa de satisfacer la demanda social de profesionales y la demanda académica de especialistas. Los compromisos con las nuevas generaciones deben ir más lejos: deben formar personas educadas.

Puebla, Pue. 29 de febrero de 2020
Paseo de las Fuentes


La construcción de un mundo sin violencia. La marcha por la no violencia febrero 2020.


La construcción de un mundo sin violencia.
La marcha por la no violencia febrero 2020.

José Antonio Robledo y Meza
Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP
robledomeza@yahoo.com.mx
wa: 2223703233

En los últimos días los diarios dan cuenta de las decenas de marchas que han realizado miles de jóvenes demandando no más violencia. El motivo el asesinato de cuatro jóvenes en el que participaron, también, otros jóvenes.

La violencia viene de tiempo atrás. Y la han sufrido y la sufren niños, adultos y ancianos. Y aquí surgen algunas preguntas: ¿erradicar la violencia es posible o no? y, por lo tanto, ¿es razonable o no hacer todo lo que esté a nuestro alcance para erradicarla? ¿Será útil para la sociedad erradicar la violencia cotidiana? ¿Cómo hacerlo?

Los jóvenes han mostrado su fuerza demandando más seguridad para ellos. La inseguridad los atemoriza día con día. Tienen el temor de ser asaltados, acosados, agredidos, secuestrados o asesinados. Este temor lo comparten sus padres quienes sufren al verlos partir. 

La sociedad toda comparte este sufrimiento que puede y debe ser aliviado con la participación de todos porque la violencia se manifiesta cotidianamente en las pequeñas cosas: en los castigos irracionales impuestos a niños y jóvenes, en la discriminación diaria que ejercemos unos contra otros, en el odio que manifestamos frente a lo que es diferente y calificamos con adjetivos ofensivos…

¿Es justo que todos vivamos en mejores condiciones? La respuesta es sí. ¿Cómo hacerlo? Mejorando cotidianamente nuestras relaciones con los demás; incrementando nuestras relaciones amistosas día a día, haciendo cada día un amigo más; mostrando desaprobación cuando se comete una acción inconveniente o ilegal; para detenerla violencia no es conveniente alentar la impunidad. Poca nobleza expresa la frase “hágase la voluntad de Dios en los bueyes de mi compadre”.

Es importante que aprendamos a vivir respetando los principios que hacen posible la mejor convivencia posible entre los humanos, esto es, cumpliendo con las normas constitucionales que definen nuestros deberes y derechos porque estos principios constituyan el armazón de la armonía. Debemos mejorar moralmente día a día porque a todos nos conviene. 

El incumplimiento de las normas constitucionales y la tolerancia para que esto suceda nos está provocando daño a todos.

La tarea no es fácil porque no cambiaremos las cosas en el menor espacio de tiempo, con escaso o ningún esfuerzo, gasto y fatiga; pero será posible, porque a pesar de exigirnos esfuerzo, gasto, fatiga, tiempo, puede hacerse con éxito porque así lo queremos.

Ha llegado el momento de secundar a los jóvenes en su pretensión de mejorar el mundo, Los adultos debemos contagiarnos de su esperanza y acompañarlos en su lucha porque con nosotros la tarea será posible. Ese es el objetivo de las marchas de hoy día.

Afirman que algunos grupos son manipulados por adultos. No elimino esta posibilidad pero también no descarto que el movimiento con la legitimidad adquirida no permitirá que los jóvenes se traicionen a sí mismos porque hará que la tarea de erradicar la violencia sea más difícil.


jueves, 23 de enero de 2020

Pensar, evaluar y vivir el mundo. Las humanidades a debate.

Pensar, evaluar y vivir el mundo. Las humanidades a debate.
José Antonio Robledo y Meza
Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP
robledomeza@yahoo.com.mx
wa: 2223703233

“Ser educado no es haber llegado a un destino; es viajar con una manera diferente de ver el mundo y la vida. Lo que es necesario no es la preparación febril para algo que está por delante, sino trabajar con precisión, pasión y gusto en lo valioso que está a nuestro alcance”. 
 R.S. Peters en Educación como Iniciación

¿Formar mentes o formar profesionales? ¿La formación profesional un peligro intelectual? ¿Formar una mente libre o subordinada? ¿Formar mentes como herramientas o como potenciales detonadores de la creatividad? ¿Formar mentes para facilitar la realización de tareas mecánicas que sólo requieren del uso de una “correcta” energía, mentes consideradas como utensilios útiles para realizar labores rutinarias o mentes que estén formadas para realizar actividades que no se les enseñó hacer?

Las preguntas anteriores me surgieron al reflexionar sobre las palabras dichas en 1910 por Woodrow Wilson, director de Princeton, quien dirigió un discurso en Madison, Wisconsin, a la Asociación de Universidades Americanas; en ese discurso planteó: “Toda especialización, incluida la formación profesional, es nítidamente individualista en su objetivo... El objetivo... es el interés particular de la persona que busca esa formación”. Manifestaba que dicha exclusividad era “el peligro intelectual y económico de nuestra época”: un peligro intelectual porque el individuo que sólo así ha sido formado es una herramienta y no una mente, y un peligro económico porque la sociedad requiere de mentes y no sólo de herramientas. Wilson consideraba que “para cuando un hombre llega a la edad en que su hijo puede asistir a la universidad, está tan inmerso en una especialización que ya no puede entender el país ni la época en que vive”. Por ello -decía Wilson- la tarea de la universidad (debía ser) re-generalizar cada generación a medida que apareciera”.

Estamos hoy en el año 2016, ciento diez años después del discurso de Wilson y, por lo tanto, debemos admitir que las condiciones han cambiado. Si esto es así, entonces debemos admitir que las preguntas anteriores son irrelevantes porque debemos admitir que las universidades deben limitarse a la formación profesional, formar mentes que sirvan como herramientas para realizar labores bien especificadas en los manuales correspondientes. Admitir que es correcta la propuesta de concebir a quien enseña ya no un “maestro” sino un “facilitador del aprendizaje” y al aprendiz una herramienta solo capaz de hacer lo que está definido como “correcto”; admitir todo esto sin detenerse a pensar en que significan los conceptos de “enseñar”, “aprender” y “contenido” de la enseñanza-aprendizaje.

En una facultad como la de FyL ¿Es pertinente preguntarse a qué está obligada la comunidad en la formación de los jóvenes? ¿Sigue siendo válido sostener que el paso de los jóvenes por la universidad debe ayudarles a adquirir saberes que les permita orientar el pensamiento y la conducta a largo plazo, les permita su refinamiento y la posibilidad de embellecer su vida?

En una facultad como la de FyL ¿Es pertinente preguntarse a qué está obligada la comunidad en la formación de los jóvenes? ¿Sigue siendo válido promover saberes que permitan reconocer la bondad, la belleza y la calidad intelectual de los productos humanos? En otras palabras, ¿Qué el tránsito por la universidad les ayude a transformarse en personas educadas, i.e., en personas cuya mente y cuya conducta exhiban conocimiento y comprensión, sentido de responsabilidad, consideración hacia lo demás,  adquisición de una conciencia crítica?

Si la pretensión de las humanidades es formar personas educadas ¿Deben cultivarse las humanidades como parte de la formación de los jóvenes en la BUAP?

Como puede verse son innumerables los “objetivos de la educación” que pueden considerarse. ¿Cómo elegirlos? Necesitamos criterios para hacerlo. Así pues pasemos a reflexionar sobre tales criterios.

En primer lugar está el criterio epistemológico o de comprensión de los principios. Una persona educada es alguien que no sólo es capaz de realizar una actividad particular, como la abogacía o la investigación o el fútbol, sino además, es capaz de realizarlas por lo que es ella misma (la búsqueda de la verdad por ella misma, hacer algo por lo que tiene de encomiable, hacer algo de la mejor manera posible), a diferencia de cultivarla por algo a lo que podría llevar: riqueza o prestigio, por ejemplo. Pero esto no es suficiente ya que es necesario que el hombre educado posea un conjunto de conocimientos y algún esquema conceptual que eleve esos conocimientos por encima de una serie de datos inconexos. Lo cual implica comprender los principios para poder organizar los datos, tal y como lo hacían Sherlock Holmes, Guillermo de Baskerville o el viejo detective de la película Seven, William Somerset. Tampoco basta estar bien informado sino también tener alguna comprensión del “por qué” de las cosas. Es necesario un desarrollo profundo del conocimiento y de la conciencia. Todo esto es necesario pero no suficiente. Así que pasemos al segundo criterio.

El segundo criterio para reconocer a alguien educado es el criterio sistémico. Alguien, por ejemplo, podría ser un abogado o científico bien preparado y sin embargo negarnos a llamarlo un hombre educado. ¿Por qué? No lo hacemos porque la ciencia carezca de valor intrínseco, tampoco porque al hombre no le importe la ciencia, o porque no comprenda sus principios, entonces ¿cuál es su limitación? Su limitación se muestra en su unidimensional especialización y en su incapacidad para conectar lo aprendido con muchas otras cosas –el teatro, la música, la poesía, etc.- que le permitan captar una estructura coherente de la vida. La función principal de este principio sistémico es descartar un especialismo estrecho, más que la de sugerir requisitos positivos.

Finalmente podemos formulas un tercer principio y es el criterio praxiológico. Un hombre puede estar bien informado pero sin embargo no lo calificaríamos de educado. ¿Por qué? Estar educado implica que la manera que un hombre tiene de ver y entender el mundo ha sido transformada por los conocimientos adquiridos. Gracias a lo aprendido transforma el mero vivir en cierta calidad de vida. Pues la manera de vivir del hombre depende de lo que ve y entiende. En la universidad hay actividades concentradas en la literatura, la ciencia, la historia que poseen mucho contenido cognoscitivo, pero la persona educada no es simplemente la que sigue dedicándose a tales actividades cuando sale de dicha institución, sino aquella cuya gama total de actos, reacciones y actividades se han ido transformando gradualmente al profundizar y ampliar su comprensión y sensibilidad. Y este proceso no termina jamás.

Hace algunos años un joven estudiante,que llamaré Paco, formulaba una serie de preguntas en un seminario organizado para adiestrarnos en el arte de preguntar. En ese entonces participábamos cinco personas y ahora quiero compartir con ustedes tanto las preguntas como algunas de las respuestas ensayadas por el grupo.

Como joven y estudiante que soy –decía Paco- ¿puedo reclamar el derecho a tener una formación que me permita orientar el pensamiento y la conducta a largo plazo? ¿Puedo,a la institución a la que pertenezco, demandar como derecho para que se comprometa con el desarrollo de mi capacidad de comprensión?¿Estaré exigiendo demasiado si pido a mis maestros me ayuden a adquirir criterios para reconocer lo excelente y duradero, para desarrollar el sentido crítico,el sentido de las virtudes ciudadanas y valores ideales, la simpatía por el trabajo bien hecho de un hombre dondequiera que se haya realizado, para reconocer la sabiduría? ¿Tendría sentido demandar la posibilidad de conjuntar las experiencias indirectas –por medio de lecturas, audiciones musicales, proyecciones de películas, visita a museos, etc.- con las experiencias que directamente me proporcione la vida? ¿Seré racional si exijo que al terminar mis estudios haya logrado tener una mente disciplinada y mejor organizada, capaz de inquirir y distinguir lo falso de lo verdadero y los hechos de la mera opinión; tener una mente formada y capacitada para escribir, leer y calcular, una mente atenta al mundo y abierta a cualquier buena influencia, aunque sólo sea por estimular mi curiosidad, una mente que me permita seguir desarrollando formas de pensamiento y sentimientos? ¿Estaré fuera de lugar si exijo una formación vinculada al desarrollo del método de la discusión que supone un intercambio dirigido y disciplinado, que se caracteriza por el orden y la secuencia lógica? Y finalmente, ¿no seré un iluso si demando una formación que me permita tener un cuerpo de conocimiento, un lenguaje común y la habilidad para conversar y exigir que se concrete el principio de “pensar bien para vivir mejor”, para con ello ser un ciudadano comprometido con la construcción de una buena sociedad y una buena vida?

Hoy ese joven es ya un profesional pero continúa manifestando entusiasmo por incluir en la formación de los universitarios el contacto con las humanidades.Yo preguntaba en aquellos momentos -cómo lo hago ahora con ustedes- ¿Por qué es necesario o al menos recomendable el estudio de las humanidades en la Facultad de Derecho de la BUAP? Señalo que son varias las preguntas que se derivan de la pregunta formulada y que es necesario responder antes: ¿Qué son las humanidades? ¿Cómo deben enseñarse y aprenderse? ¿Cuál debe ser el propósito de su estudio?

Durante algún tiempo se consideró que las humanidades (del latín humanitas) eran las disciplinas relacionadas con la cultura humana, con los estudios clásicos –arte y cultura de la Antigüedad grecorromana-. Las humanidades eran consideradas distintas a las disciplinas profesionalizantes y entre aquellas estaban la filosofía, la filología (lingüística, semiología, literatura, historia de la literatura, crítica literaria), la historia, la geografía, el derecho, la economía, la ciencia política, la antropología, la sociología, los estudios de arte –artes plásticas, artes escénicas, música, musicología, teoría del arte, crítica de arte, ciencias de la comunicación periodismo, publicidad, documentación, biblioteconomía-, etc. Se decía que las humanidades eran las disciplinas que estudian al hombre y su comportamiento en la sociedaderan las ciencias del espíritu frente a las ciencias centradas en la materia. Este divorcio existente entre ciencias materiales y ciencias del espíritu se intenta superar hoy día con,por ejemplo, la teoría del constructivismo. Hoy se plantea que las humanidades son el medio para que los humanes desarrollemos autoconciencia y que la mejor forma para desarrollar esta autoconciencia son los estudios del lenguaje y las matemáticas ya que desarrollan las inteligencias compartidas por todos los humanes. Edgar Morin ha señalado que la formación de la ciudadanía terrestre pasa por la enseñanza de la condición humana; esta condición puede estudiarse mediante triadas: cerebro-mente-cultura, razón-afecto-impulso, impulso-sociedad-especie.

Si tomamos a las humanidades en su sentido amplio el término se refiere fundamentalmente a la literatura e incluso, en un sentido más amplio, al estudio de las grandes obras maestras en prácticamente cualquier campo de la actividad humana. La literatura que se compone de obras literarias y trata en gran medida con obras maestras en dónde se encuentran los logros humanos en todos los campos del saber,se reconoce como parte de las humanidades sobre todo si no sólo se estudian como “logros” sino como resultados de procesos que involucran la generación de preguntas y los intentos de respuestas que incluyen el ensayo y el error, esto es, como logros históricos; las humanidades son también la historia y filosofía de la ciencia, donde se estudia la creación científica como parte de la biografía y la historia cultural humanas. Dice Jacques Barzún en Adiós a las humanidades “La criba de la creación humana: a eso debemos referimos cuando hablamos de humanidades.”

En cualquier facultad no hay duda de que se estudia con un enfoque vocacional o profesional, i.e., se reproduce un conocimiento práctico; pero existe también la posibilidad de realizar estudios para refinar la condición de los estudiantes y futuros profesionales.Un obstáculo que hay que superar es la confusión existente entre los dos usos del término conocimiento: el que sirve a un propósito inmediato y el que orienta el pensamiento y la conducta a largo plazo. 

En la FFyL ¿cuál es el enfoque de sus planes de estudios especialmente en el colegio de filosofía? ¿Cómo se concibe al filósofo? Si hay algo que debe caracterizarlos está muy lejos de lo que el día de hoy ocurre.

Hoy día todas las instituciones están involucradas en la doble empresa de satisfacer la demanda social de profesionales y la demanda académica de especialistas. Los compromisos con las nuevas generaciones no deben quedar en objetivos tan chatos.


Mtro. en Historia José Antonio Robledo y Meza, P.I. Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP y fundador y director del proyecto “México el árbol de los mil frutos”.
Miguel Nava, Coordinador de la Asociación Filosófica de Puebla A.C., “Ecos del Espejo”.
C. Mtra. en Filosofía UNAM Karla Pérez Rodríguez, profesora Escuela Preparatoria 2 de Octubre de 1968, BUAP y Secretaria de actividades y proyectos de la Asociación Filosófica de Puebla A.C., “Ecos del Espejo”.
Lic. en Filosofía BUAP Lizzet González García, profesora del Colegio Liceo Reforma.
Lic. en Filosofía BUAP Gonzalo Salgado Villa, profesor del Instituto de estudios superiores VW.
Estudiante del Colegio de Filosofía BUAP, Martín González Rojas, miembro de Sphaera.
Estudiante del Colegio de Filosofía BUAP, Angélica Guadalupe Salazar Ruiz, miembro de Sphaera.

Proyectos participantes:

México el árbol de los mil frutos.

Tlciudadana, la televisión para todos.

Temiki Radio.
Sphaera.

Asociación Filosófica de Puebla A.C. Ecos del Espejo


lunes, 4 de noviembre de 2019

¿Es posible un mundo mejor?


¿Es posible un mundo mejor?


¿Qué hacer para vivir en un mejor mundo?
José Antonio Robledo y Meza
tel: 2223703233

¿Bastará con mantenernos de pie y mirar al mundo de frente: lo bueno, lo malo, lo bello, lo feo, lo justo e injusto?

¿Será suficiente ver el mundo tal cual es y no tener miedo de él; conquistarlo mediante la inteligencia y no sólo sometiéndose al terror que emana de él?

¿Solo nosotros podemos construir un mejor mundo? ¿Alguien más?

Y si no es tan bueno como deseamos, después de todo será mejor que lo que otros han hecho de él en todos los siglos anteriores.


Un mejor mundo necesita conocimiento, bondad, justicia y valor; no necesita de los pesarosos ejemplos del pasado, ni la opresión de la inteligencia libre mediante las palabras proferidas hace mucho. Necesita un criterio sin temor y una inteligencia libre.

Necesita propuestas para construir el futuro, no el intentar repetir un pasado nada ejemplar, que con esfuerzos reiterados será superado por el futuro que nuestra inteligencia puede crear.

Necesitamos construirlo.

El criterio es la racionalidad crítica.




miércoles, 2 de octubre de 2019

2 de octubre 1968 México y el mundo Música 1968


2 de octubre 1968 México y el mundo
Música 1968



Tlatelolco, 2 de octubre de 1968

51 años han pasado y  la impunidad  campea.

Pincha la foto de abajo y tendrás el documento  “2 de octubre: 30 años” de Paco Ignacio Taibo II

Luis EcheverriaAlvarez, Secretario de Gobernacion y otros personajes.
El gobierno de 1968.

“Hay que restablecer la paz y la tranquilidad pública. Una mano esta tendida; los mexicanos dirán si esa mano se queda tendida en el aire”.Gustavo Diaz OrdazPresidente de la Republica1o. de agosto de 1968

Cronología de  los sucesos. Pincha la foto de abajo



“No era la más grande de las múltiples manifestaciones que habían transcurrido esos últimos meses.”

Los estudiantes pedían libertad para los presos políticos, un alto a la ocupación militar de susuniversidades y amenazaban con avergonzar al gobierno durante los juegos olímpicos que solo faltaban diez días para empezar. 

Los 10,000 estudiantes, amas de casa, ferrocarrileros, madres, niños, clamaban contra los usurpadores de la revolución de Zapata y Villa en el mismo lugar donde un lugarteniente de Zapata le enseño a Villa a leer mientras compartían la misma celda (1912); en el mismo lugar donde Cuauhtémoc fue derrotado por Cortés (1521); en el mismo lugar donde los hijos del valle de México mantuvieron su mercado durante siglos antes y después del arribo de los europeos.

Pincha la foto de arriba para leer 68, 30 años después.

A las cinco y media de la tarde la muchedumbre ya se había reunido en la plaza de las Tres Culturas, y los francotiradores gubernamentales ya se habían colocado en el edificio residencial que queda al lado de la plaza.

Desde un helicóptero las luces de bengala dieron la seña y comenzó ``el fuego intenso [que] duro 29 minutos.'' Venía de los miles de soldados que habían cercado a los manifestantes.

Venía de los francotiradores. Venía de los helicópteros. Se ``podría reconocer al hombre que iba disparando desde el helicóptero de lo cerca que pasó''. Mientras tanto la policía, vestida de civil, cazaba a la gente.

Tenían como contraseña un pañuelo blanco en la mano derecha. ``El fuego sobre el [edificio] alcanzó tan gran magnitud que, cerca de las 19 horas comenzó a incendiarse gran parte del edificio.''

Díaz  Ordaz  asume responsabilidad, pero no culpabilidad.

``Se inicia una descarga más intensa que cualesquiera de las otras, que se prolonga más, más y más. Sesenta y dos minutos de fuego nutrido hasta que los soldados no soportan el calor de los aceros enrojecidos.''

Mientras los cadáveres se amontonaban en la plaza, las puertas del convento continuaban cerradas para los que desesperadamente intentaban entrar. 

A las cero horas dejaron de escucharse disparos en el área de Tlatelolco.'' Durante la noche soldados y policias buscaban y cazaban a los que se escodían en los edificios y departamentos.

Familias enteras fueron obligadas a abandonar sus viviendas después de un riguroso examen y registro. Murieron más de 300 personas. Miles y miles más yacían heridos. A los sobrevivientes los ``golpean como si estuvieran quebrando piñata''. ``A un muchacho lo hincaron y le trozaron mechones con la bayoneta.'' 

El encabezado del Excélsior del jueves 3 de octubre 1968 lee: ``Recio Combate al Dispersar el Ejército un mitin de Huelguistas. 20 Muertos, 75 Heridos, 400 Presos''.

El dirigente de la operación, general José Hernández Toledo, quien recibió un balazo en el tórax fue presentado como prueba de la agresión estudiantil. ``Creo que si se quería derramamiento de sangre ya es más que suficiente con la que yo ya he derramado'' declara el señor general. 

“No quisiéramos vernos en el caso de tomar medidas que no deseamos, pero que tomaremos si es necesario; lo que sea nuestro deber hacer, lo haremos; hasta donde estemos obligados a llegar llegaremos”Gustavo Díaz OrdazPresidente de la Republica
1o. de septiembre de 1968

Los textos están tomados de testimonios colectados en el libro ``La noche de Tlatelolco'' por Elena Poniatowska.

Pincha sobre el nombre para acceder al archivo





Foto abajo, a las 5:30 de la tarde, cerca de 5 mil personas se reunieron en la Plaza de las Tres Culturas.



1968, La noche de Tlaltelolco. Pincha sobre la foto

MATANZA DE TLATELOLCO MEXICO 1968 (Grabación Original)



Tlatelolco Las Claves de la Masacre. Mexico 1968



¿QUÉ SE ESCUCHABA EN MÉXICO EN OCTUBRE DE 1968?



PRAGA, 1968: DE PRIMAVERA A INVIERNO



Paris Riots (1968)



Massiel " La, la, la" ( 1968 )



Paul Mauriat ~ Love is Blue (1968)



Corrido Del 2 De Octubre / México 68 Vol. 2 / Oscar Chávez



bandabostiktlatelolco



PanteonRococo - Nada paso



el 2 de octubre no se olvida-molotov



maldita vecindad 2 de octubre



2 De Octubre- La Parranda Magna



ni un paso atras-la tremenda korte



Óscar Chávez - Aleluya (Movimiento Estudiantil 1968)



The Jimi Hendrix Experience - Foxey Lady (Miami Pop 1968)



Deep Purple Hush (Original Film Clip 1968)



Steppenwolf - Born To Be Wild 1968 Video Sound HQ



The Mothers Of Invention - Live In London 1968



Los Ovnis - Hippies (1968: Rock Mexicano)



LOS CHIJUAS - Vol.1 (1968: Rock Psicodélico Mexicano)



The Doors Live 1968




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