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lunes, 17 de febrero de 2025

La soberanía popular derrotó a la idea imperial

La soberanía popular derrotó a la idea imperial 

José Antonio Robledo y Meza


La idea imperial, después del fracaso de Iturbide, llevó a la dictadura de Santa Anna la que, a su vez, condujo al llamado II Imperio con Maximiliano I a la cabeza. En 1863 Elías Federico Forey – quien recibió de Napoleón III poderes políticos y militares absolutos y Rango de Mariscal - reunió a una junta de notables, la que procedió a escoger como sistema de gobierno el monárquico, a designar como candidato a Fernando Maximiliano de Austria y a enviar una comisión de personas que ofrecerían la corona imperial de México. A partir de ese momento puede ya hablarse de un partido monárquico en México, organizado a la sombra del poder de los invasores. Los partidarios de la idea imperial y del nuevo gobierno al revisar el pasado reciente de México creían encontrar en todos sus ensayos políticos la fuente de sus desgracias, hacían profesión de fe monárquica y creían en las ventajas de la protección europea. 


El 3 de octubre de 1863 el archiduque Maximiliano recibió en el palacio de Miramar a la diputación mexicana encargada de comunicarle el decreto de la Asamblea de Notables que lo llamaba al trono de México. José María Gutiérrez de Estrada, presidente de la diputación y principal arquitecto del monarquismo mexicano, fue el portavoz de aquella encomienda. En su discurso habló de que durante más de medio siglo se habían ensayado todas las posibilidades de que son capaces las instituciones republicanas, tan contrarias a nuestra constitución natural, a nuestras costumbres y tradiciones; si la república era la fuente de la grandeza del país vecino del norte, en México era el manantial inagotable de sus desgracias. 


Con Maximiliano en el poder se logrará uno de los grandes objetivos del monarquismo: poner un muro incontrastable a nuestra independencia contra el expansionismo ideológico y territorial de los Estados Unidos. Otro gran objetivo es que las nuevas instituciones serán lo que deben ser para afianzar la prosperidad e independencia de México. 


En la negociación de Miramar el archiduque daba muestras de sus convicciones liberales en el valor que concedía al voto popular. Maximiliano explícita seguir el ejemplo del emperador, su hermano: abrir por medio de un régimen constitucional, la ancha vía del progreso basado en el orden y la moral y una vez pacificado el país sellar con su juramento el pacto fundamental con la nación. Únicamente de ese modo, sigue diciendo Maximiliano, se podría inaugurar una política nueva y verdaderamente nacional, en que los diversos partidos, olvidando sus antiguos resentimientos, trabajarían en común para dar a México el puesto eminente que parece estarle destinado entre los pueblos. 


Como cualquier republicano Maximiliano quería un plebiscito, un régimen constitucional y una política nueva que abriera al país la ancha vía del progreso. Cumplidas las dos condiciones que puso para ceñirse la corona declara que acepta el poder constituyente con que “ha querido investirme la nación; pero sólo lo conservaré el tiempo preciso para crear en México un orden regular, y para establecer instituciones sabiamente liberales”, y tal como lo había anunciado en su discurso del 3 de octubre anterior, reitera que se apresurará a colocar la monarquía bajo la autoridad de leyes constitucionales, tan luego como la pacificación del país se haya conseguido completamente. Con rechazo expreso del poder discrecional que se suponía tan inherente al régimen monárquico, Maximiliano expone que la fuerza de un poder se asegura mucho más por la fijeza que por la incertidumbre de sus límites y piensa probar así que una libertad bien entendida se concilia perfectamente con el imperio del orden.


La lucha de las dos tendencias se conjunta en el esfuerzo común Juárez-Maximiliano: la grandeza de la resistencia constitucionalista y la conformación de una república basada en la soberanía popular. Esta tarea no se cumpliría de manera inmediata. Es la tarea que están haciendo los ciudadanos mexicanos a partir de los resultados de las elecciones del 2018.


robledomeza@yahoo.com.mx

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lunes, 19 de julio de 2021

POR UNA UNIVERSIDAD DEMOCRATICA, CRITICA Y POPULAR

POR UNA UNIVERSIDAD DEMOCRATICA, CRITICA Y POPULAR

Discurso de toma de posesión del cargo de rector de la UAP, para el periodo 1975-1978. (Agosto 1975)

El momento que vive ahora nuestra Universidad puede ser considerado, por una parte, como el final de una etapa y, por otra, como la continuación del proceso iniciado en 1950, que cobra ímpetu en 1961, cuando se plantea en forma explícita y por primera vez en la his­toria de la Universidad Autónoma de Puebla el programa de Reforma Universitaria, que hoy por hoy es una de nuestras más importantes banderas.

Decimos que el evento al que ahora asistimos marca el final de una etapa porque los tres años transcurridos desde 1972 a la fecha representan el esfuerzo de los universitarios poblanos por erradicar definitivamente los viejos moldes dentro de los cuales se debatió durante décadas esta casa de estudios, que sirvió para derrotar definitivamente a las fuerzas más retardatarias y reaccionarias a las cuales se hayan enfrentado los universitarios de Puebla.

En esta lucha, que bien puede ser calificada de heroica, sucumbieron algunos de los mejores universitarios, cuyas vidas proporcionan los más altos ejemplos a seguir para las jóvenes generaciones del presente y del futuro.

Durante este breve intervalo de tiempo la UAP logró alcanzar algunas de sus metas, como son: el disfrute de una auténtica autonomía universitaria, el reconocimiento de su independencia respecto a las fuerzas externas tanto estatales como nacionales y la consoli­dación de su estructura interna, todo lo cual hizo posible sentarlas bases del futuro desarro­llo y de la superación académica y política de esta casa de estudios.

Fueron tres años de luchas violentas, de agresiones continuas, tanto externas como internas, que no lograron impedir que esta Universidad se consolidara orgánicamente y que se pusieran los cimientos sobre los cuales se plantará la universidad del futuro en nuestro país.

Tal es la importancia de tan corto y trascendental periodo.

Decíamos también que este evento señala la continuidad de un proceso puesto eü marcha hace década y media, y que ahora se inserta definitivamente en el gran marco de las tareas que incumben a la Universidad.

¿Cuáles son estas tareas y en qué consiste esta nueva etapa en la vida de la UAP?

¿Cuáles son los términos bajo los cuales se pretende encuadrar lo que hemos dado en llamar la nueva universidad?

Permítanme ustedes hacer algunas breves reflexiones sobre la problemática antes mencionada, en torno a la cual giró la campaña electoral universitaria que ahora culmina.

2. LA INVESTIGACION CIENTIFICA Y LA EXTENSION UNIVERSITARIA

La transformación académica será imposible si no tomamos en cuenta el papel que desempeñan en la formación de profesionistas críticos, la investigación y la extensión universitaria. La corta experiencia que la Universidad Autónoma de Puebla tiene en el des­arrollo de estos aspectos nos hace ver en todo su significado la necesaria coordinación y planificación entre estos aspectos y la docencia.

Bajo esta perspectiva debemos elevar el peso de las instancias de investigación y ex­tensión hacia dentro y fuera de la Universidad, buscar su integración respetando su relativa autonomía y dotarías de las estructuras adecuadas para desempeñar sus actividades en un plan superior.

En el terreno de la investigación científica creemos que durante la próxima gestión universitaria es fundamental impulsar:

lo. Que el Instituto de Ciencias, instancia que hoy desarrolla la mayor parte de la inves­tigación científica, determine en función de los objetivos y tareas universitarias, su política de investigación y cuente con una estructura democrática de funcionamiento y coordinación.

2o, Impulsar el desarrollo de nuevos proyectos y fortalecer los existentes, de acuerdo con los objetivos, planes y prioridades que colectivamente determine el I.C.U.A P. (Instituto de Ciencias de la UAP) y el conjunto de los universitarios.

3o, Desarrollar el espíritu de investigación entre los profesores y estudiantes universita­rios, que coadyuve a su formación profesional y al conocimiento científico de la sociedad.

4o. Para cumplir con los objetivos expresados en 1975, debemos ahora pasar a favorecer la investigación de tipo coyuntural (económica, social y política) que permita a la universidad participar con sus propias concepciones y alternativas en el debate local y nacional, con una posición crítica y científica, en los grandes problemas de la re­gión y del país.

5o. Crear las condiciones que permitan formar a un mayor número de investigadores egresados de la institución y desarrollar una creciente divulgación por todos los me­dios con que cuente la universidad a fin de dar a conocer los resultados de las dis­tintas investigaciones en curso.

Por lo que toca a la extensión universitaria debemos tomar en cuenta cuáles son las potencialidades que han sido escasamente desarrolladas y que en esta nueva etapa la mul­tiplicación y diversificación de sus tareas van a requerir una profunda y permanente dis­cusión para adecuarlas a las nuevas exigencias. Algunos aspectos a considerar en la política de extensión podrían ser los siguientes:

a) Fortalecer aquellas instancias que han venido desarrollando un trabajo permanente (música, bufete jurídico, publicaciones, etc.), a través del establecimiento de planes anuales que contemplen su interrelación y la superación de las deficiencias que han mostrado.

b) Propugnar las actividades de extensión a fin de abarcar todas las escuelas universita­rias incluyendo preparatorias, institutos y centros de investigación.

c) El mayor peso que estas actividades deben tener cotidianamente deben llevar al de­partamento de Extensión Universitaria y Servicio Social a coordinar de manera más efectiva los trabajos particulares de las distintas dependencias que lo constituyen, evitando permanentemente la centralización de las funciones.

d) Diseñar a la mayor brevedad posible un programa global de servicio social que fije los objetivos y criterios que faciliten y den un nuevo contenido a esta actividad, que permita el impulso de las brigadas interdisciplinarias y la construcción de campa­mentos de servicio social en la ciudad y en el campo.

e) Continuar fortaleciendo la extensión universitaria hacia las comunidades rurales y en el interior de la U.A.P., dando ahora una mayor importancia al trabajo con los diferentes núcleos urbanos.

f) Continuar apoyando la política encaminada al rescate y conservación de los legados históricos de Puebla.

g) Buscar nuevos canales de difusión para las actividades culturales y artísticas, entre los cuales puede desempeñar un gran papel la obtención de Radio Universidad.

h) Dentro de la política de extensión debemos resaltar el significado de las publicacio­nes universitarias, diseñando una política acorde a los procesos de transformación que han de desarrollarse incrementando sus recursos financieros y humanos.

Especial interés reviste el Hospital Universitario, el cual desempeña paralelamente actividades de apoyo a la docencia y a los programas de extensión universitaria, dando servicio a los universitarios y a la población de bajos recursos económicos. Sin embargo, la importancia de estas tareas necesita una mayor definición y coordinación con los progra­mas académicos y de extensión universitaria. Por tanto, es fundamental que a nivel docente se establezcan los vínculos necesarios entre el Hospital Universitario y las escuelas de Odon­tología, Ciencias Químicas, Medicina y Enfermería para la realización de planes conjuntos, bajo la perspectiva de la formación de las áreas académicas.

El Hospital Universitario deberá incrementar y mejorar la forma y el servicio mé­dico que se brinde a los universitarios y al exterior, pues aún persisten deficiencias y acti­tudes que van en contra de la concepción que tenemos del Hospital Universitario.

Una tarea que apremia es la discusión con respecto a las modificaciones estructu­rales que normen el funcionamiento y la conducción del Hospital Universitario, que per­mitan una mayor participación democrática de sus integrantes. Paralelamente debemos buscar los mecanismos más apropiados para asegurar un mayor apoyo financiero del Estado hacia el Hospital Universitario.

De esta manera esta Institución podrá jugar en el futuro un papel de mayor enver­gadura para la Universidad y la sociedad.

3. EL GOBIERNO Y LA ADMINISTRACION UNIVERSITARIA

El gobierno y la administración así como sus métodos, instancias y mecanismos son elementos que juegan un rol principal para el mejor desarrollo de las demás tareas univer­sitarias. Ellas dependen en un cierto nivel de la flexibilidad y dinamismo del gobierno y abriendo sus puertas a los jóvenes estudiantes; y por otro, ligándonos firmemente a las mejores luchas de nuestro pueblo.

Como lo han dicho ya otros compañeros, esta lucha no es solamente por aumento de subsidios y por aumento de salarios. Tenemos peticiones de aumento de salarios que nosotros consideramos muy justas. Cada vez el nivel de vida se deteriora más, cada vez la carestía de la vida es mayor, cada día la crisis económica del país se acentúa; y en realidad, quien carga esta crisis es el pueblo trabajador, incluyendo a los trabajadores universitarios. La crisis, compañeros, no la provocan los trabajadores. La crisis la provoca la burguesía y los trabajadores salen perdiendo con ella. Quien se beneficia directamente con la crisis es la burguesía, los grandes financieros. Para ellos es un auge la crisis económica. ¿Cuántos millonarios se han enriquecido más todavía con motivo de la devaluación? ¿Cuántos millonarios se siguen forjando actualmente en nuestro país a costillas del pueblo mexicano, a costillas del pueblo trabajador? Gracias al pueblo trabajador, este país no ha sucumbido; gracias al esfuerzo de campesinos, de millones de campesinos, de millones de trabajadores, de profesionales, de estudiantes, de maestros, de todos, del pueblo en general, esta crisis no ha producido el hundimiento definitivo de este país. Son ellos los que están cargando el peso de la crisis económica; y no es justo, compañeros, que nos fijemos topes límite a los aumentos de salarios.

Por eso es que esta Universidad, desde el año pasado rompió el tope límite del 12%, al discutir sus aumentos de salarios con los trabajadores académicos y administrativos. No­sotros consideramos que es justo que los trabajadores pidan un aumento de salarios que ayude a resolver sus graves carencias económicas. Nosotros estamos en contra de que haya un tope a los aumentos salariales, cuando no existe un tope al alza del costo de la vida, a la carestía desenfrenada, por la voracidad de la gran burguesía.

Por último, compañeros, como se dijo hace un momento, nuestra lucha no es sólo por salarios justos; es también, una lucha por la superación de la universidad en todos sus renglones. Queremos darle a nuestro pueblo una cultura y una educación de muy alta cali­dad. No nos conformamos con darle cualquier tipo de cultura. Queremos darle lo mejor que el hombre ha creado, lo mejor que el hombre ha producido en los campos de la cien­cia, de la historia y la literatura. Queremos darle a nuestros jóvenes estudiantes un alto ni­vel cultural, un alto nivel científico, un alto nivel de preparación. Por eso estamos peleando y no sólo por satisfacer las necesidades económicas de nuestros trabajadores.

Estamos luchando y seguiremos luchando, compañeros, por mejorar nuestras insta­laciones, por dotar a los jóvenes estudiantes de sus libros, de sus bibliotecas, de sus labo­ratorios, de aulas, de lugares donde puedan estudiar, donde puedan capacitarse para mañana salir a servir a la clase trabajadora, a la clase del futuro.

Yo digo que este momento tiene una fuerte componente histórica, que es un mo­mento histórico. De aquí en adelante nuestras luchas se encauzarán por otros senderos.

Pero estamos convencidos de que junto con nuestro pueblo, junto con sus campesi­nos, nuestros obreros, junto con nuestros estudiantes y trabajadores universitarios, podre­mos vencer en todas las contiendas futuras, no sólo por aumentos de subsidios, sino por una real y profunda transformación del régimen político social que ahora tenemos.

Muchas gracias.

 

Fuente: SICLA. Sistema de Información Clasificada. Puebla, México, América Latina https://siclapuebla.blogspot.com/2011/10/por-una-universidad-democratica-critica.html 

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