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domingo, 16 de marzo de 2025

La trasformación política de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla

La trasformación política de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla

José Antonio Robledo y Meza

 

La educación nacional como derecho humano es una prioridad de la política pública y social del nuevo gobierno, La educación, en todos sus niveles y modalidades, permite elevar las condiciones culturales, productivas y sociales de la población mexicana porque coadyuva a su desarrollo con bienestar, tiene un impacto determinante en la vida de las y los mexicanos, de sus hijos y su familia; hace posible la construcción de nuevos saberes y conocimientos, de habilidades y destrezas, de respeto a las culturas y a la diversidad; permite la integralidad en la construcción de los proyectos de vida de las personas e incide en todos los ámbitos económicos, culturales y políticos de nuestra sociedad, así como la formación de actitudes y habilidades intelectuales y prácticas de las nuevas generaciones para comprender su historia, su presente y su futuro tanto de su entorno local como de la nación y del mundo. 

Actualmente se concibe a la educación como el motor de un desarrollo con bienestar para todas y todos, se concibe como un espacio que promueve la equidad e igualdad y sobre todo un medio para combatir la exclusión, el racismo, la intolerancia y la violencia. Se concibe la educación como un factor estratégico para elevar y potenciar la inteligencia, el talento humano y la sabiduría ancestral y moderna de nuestro pueblo. La sociedad demanda que toda persona que desee estudiar o cultivar su inteligencia y sus conocimientos tenga la oportunidad y la seguridad de hacerlo sin ninguna restricción de clase social, de condición socioeconómica o cultural o de sus distintas capacidades, y se le ofrezcan las oportunidades para llevar a cabo su educación durante toda su vida porque es un derecho social universal garantizado por el Estado.

Consolidar lo logrado y avanzar en la construcción del porvenir del país por medio de la transformación del sistema educativo nacional es un objetivo estratégico y la BUAP, como parte del sistema-educativo, no debe ser ajena a tales expectativas. La BUAP es, a su vez, un sistema formado por un conjunto de personas en diferentes tipos de relaciones. El tipo de relaciones hacen al sistema BUAP un complejo de subsistemas, donde cada subsistema queda definido por el tipo de relaciones que entre los elementos del sistema se establecen.

Si nos fijamos en sus edades y en sus interrelaciones de coetaneidad, obtendremos un sistema (una pirámide de edades) distinto que, si nos fijásemos en sus ingresos, gastos, ahorros, consumo, etc. (en cuyo caso obtendríamos un cierto sistema económico). También pudiéramos interesarnos en sus relaciones de o parentesco biológico o jurídico, o en sus relaciones afectivas y sentimentales, o en los grupos sanguíneos de la población, o en las relaciones de prioridad protocolaria que se manifiestan en el lugar ocupado por los integrantes en ciertas ceremonias. Todas estas distintas relaciones dan lugar a sistemas distintos. También podemos combinar varias de ellas en un nuevo sistema más complejo. Lo importante es que especifiquemos claramente en cada caso qué conjuntos de cosas vamos a considerar como universo del sistema, y en qué relaciones (funciones, propiedades o posiciones) vamos a fijarnos explícitamente. Con ello quedará definido el sistema.

En esta ocasión no nos detendremos a considerar los subsistemas siguientes: docencia, investigación, pirámide de edades, parentesco biológico, parentesco jurídico, relaciones afectivas y sentimentales, grupos sanguíneos de la población y relaciones de prioridad protocolaria.

En adelante hablaremos en general de tres subsistemas: el administrativo, el económico y el político. Y hablaré de ellos como uno solo. Así las cosas, hablaré del subsistema administrativo-económico-político como el sistema político-administrativo. Este subsistema está definido por las siguientes relaciones: 1) las entradas al sistema (requisitos de alumnos, requisitos de maestros, trámites burocráticos, ingresos económicos, ahorros, consumo, etc.), 2) sus salidas (reprobación, deserción, certificación, eficiencia terminal, expulsiones, legitimaciones, gastos, etc.) 3) sus estados internos (reglamentación, selección, condiciones físicas, poder, autoridad).

A continuación, se hablará solo de las relaciones de poder y autoridad establecidas en la Ley de la BUAP.

En las últimas tres décadas, la universidad ha sufrido un persistente abandono democrático y para remontar sus efectos, es necesario reorientar el rumbo institucional. Esto requiere de políticas de gran calado sobre todo en su estructura político-administrativa, con un orden riguroso de prioridades y sin ir más allá de lo que permitan los recursos disponibles. 

Sabemos que las reformas a la Ley de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) por sí solas no generarán los cambios. El marco existente actual fue producto de acuerdos antidemocráticos y que generó el actual gobierno autoritario. La vulnerabilidad que muestra la estructura político-administrativa de la BUAP exige de un nuevo marco legal acompañado de un programa de gobierno. Por estructura político-administrativa entendemos el universo formado por el consejo universitario, la rectoría, las direcciones de las unidades académicas, los consejos de unidad y los funcionarios nombrados por todos ellos.

La reforma a la Ley de la BUAP debe contar con un amplio respaldo universitario y popular. Esta reforma debe ser un instrumento para combatir la corrupción, terminar con los abusos, reducir el gasto suntuario, y devolver a la BUAP su carácter popular y democrático. Debe ser una reforma para darle poder y bienestar tanto a los universitarios como a los ciudadanos en general. La BUAP hoy necesita del respaldo de la sociedad.

El nuevo programa de gobierno para la BUAP debe recoger la nueva visión del país y presenta proyectos y propuestas en materia educativa, social, política y económica que tengan por objeto coadyuvar en la generación de políticas públicas que permitan apoyar la reducción de la desigualdad social y económica e incrementar la condición de bienestar de las familias mexicanas y con ello apoyar las políticas públicas que dirigidas a mejorar el bienestar de los mexicanos. 

Desde la pluralidad de puntos de vista, y con la convicción de que en presente lustro es posible trasformar a la universidad de su situación actual y construir no solo una universidad mejor sino coadyuvar a una nación mejor, apoyar lo que el pueblo ha decidido; vivir en un México justo, democrático, soberano, pacífico y transparente.

Contrario a ser un simple catálogo de propuestas y buenos deseos, el nuevo proyecto de gobierno debe incluir una lista estructurada de propuestas que busquen soluciones prácticas a realidades concretas. Como toda propuesta de gestión universitaria será susceptible de enriquecimiento y complementación. La nueva propuesta debe considerar que la universidad se encuentra con respecto a la sociedad en un estado de atraso, deterioro, carencia y descomposición que justifica la amplitud y la profundidad de las medidas a adoptar y que deben ser puestas en práctica para detener, en un primer momento, y revertir, posteriormente, la decadencia institucional sobre todo en materias como la administración, el gobierno y, la enseñanza y el aprendizaje colectivos.

La falta de democracia, el deterioro en el trabajo, la desigualdad y la corrupción no son los únicos destinos posibles de la BUAP. Cambiar estas circunstancias está en nuestras manos. Un primer paso en este largo camino es la abolición del voto ponderado en la elección de autoridades universitarias y adoptar como criterio “un universitario, un voto”. La BUAP está obligada a participar en la construcción de un México, justo, democrático, soberano, pacífico y trasparente.

Por lo dicho, es necesario se convoque a la organización y realización de un Congreso Trasformador de la BUAP donde se discutan las propuestas para construir el camino hacia una Nueva Universidad.

 

robledomeza@yahoo.com.mx

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viernes, 1 de marzo de 2024

El humor en la política

El humor en la política

José Antonio Robledo y Meza

 

Propongo observemos la presencia del humor en el desempeño de “las candidatos” presidenciales en este 2024 (NB: he utilizado la frase “las candidatos” como propuesta incluyente). De acuerdo a sus raíces etimológicas humor o humorismo (del latín: humor, -ōris) es el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas.

Para la observación propongo a los lectores el criterio de las oposiciones binarias para encontrar indicios y descubrir los ejes temáticos implícitos de “las candidatos”. Propongo partir de cuatro de las oposiciones o contrastes binarias más utilizadas en el terreno del humor. Estas cuatro oposiciones son las siguientes: solemnidad versus relajo, hipocresía versus sarcasmo festivo, ignorancia versus ironía, sentido literal versus sentido figurado.

Cuando vemos a “las candidatos” presidenciales preguntémonos de cómo utilizan el humor o la ironía. Para responder la pregunta debemos encontrar en sus presentaciones públicas y escritos pistas de sus ejes temáticos (ideológicos y/o emotivos). A veces las propuestas son explícitas, otras son implícitas (o «sub-textuales»).

El actor político lúdico como constructor de emociones e ideas es también un actor político satírico (crítico de las fallas humanas). Toca al ciudadano interpretar, poner a trabajar su propio repertorio dentro de un horizonte de expectativas irónicas, dentro de un campo semántico de la humorología.

Advierto a los lectores que deben estar preparados para enfrentar dos formas de anti-humor-lúdico:

“1) el humor fallido de quienes pretenden ser lo que no son (ell@s no saben que los demás están enterados de sus pretensiones fallidas).”

“2) Y la franca aversión contra el humor. Es la seriedad, más la solemnidad, igual al aburrimiento. Las estrategias son infinitas y parten directamente del lenguaje del poder. Esta aversión es en realidad un juego que se convirtió en ritual solemne. La paradoja es que quien mantiene una actitud de aversión al humor es un asiduo practicante del humor involuntario (contra sí mismo), y un reproductor (y víctima) del lenguaje del poder que incluye: dogmatismo, autoritarismo, oficialidad, pomposidad, prohibición, inmutabilidad, solemnidad y censura.”

Algunas estrategias del usuario del humor lúdico van desde la celebración de la vida (carpe diem, entretenimiento, diversión, alegría, gozo, éxtasis, satisfacción, catarsis cómica, sensación de libertad, de igualdad, aceptación, paciencia, tolerancia, simpatía y/o empatía) hasta el lado opuesto: la manipulación del humor para provocar en el ciudadano odio, rechazo, actos de intolerancia de sacrificio ritual: hay que burlarse del otro para corregirlo o destruirlo o enviarlo al exilio social.

El actor humorista mantiene, en este caso, “un sentimiento de superioridad (triunfo, poder, perfección) contra el «otro», al que se le pone en un lugar de inferioridad (derrota, impotencia, culpabilidad y o deshumanización) y lo hace objeto de escarnio o ridiculización sarcástica. Su intención es proyectar los errores y los vicios sociales en un personaje para hacernos pensar o sentir rechazo hacia él. Busca la aprobación colectiva al acto del sacrificio ritual o linchamiento moral (destrucción de la fama o el prestigio) de la víctima. Si el sarcástico logra «contaminar» a otros con la necesidad del sacrificio ritual: la «recompensa» será la purificación (emocional) de los victimarios. (Ideas de S. Freud que plantea la tesis de que el acto del sacrificio del chivo expiatorio o víctima ritual, es un proceso de desplazamiento o transferencia inconsciente que el sacrificador hace contra el sacrificado, responsabilizando a este último por lo malo que ha ocurrido en la comunidad, el sacrificio «depura» al victimario o al menos así lo siente éste.)”.

Los usuarios del humor lúdico pueden ser tradicionalistas o rebeldes. Unos eligen la trasgresión, las rupturas, las perspectivas relativistas, desmitificantes, desvalorizantes de la historia oficial. Su meta es desenmascarar errores, vicios y crímenes del Poder. La vida es vista como un gran teatro del mundo o una tragedia cómica de la que hay que ser auto conscientes o vivir en el error del humor involuntario. En el caso de los rebeldes se mofan de la retórica de políticos, figuras de la industria del entretenimiento y otros demagogos de la corrupción mexicana.

Así pues, a divertirse también en esta campaña 2024.

Esta colaboración se redactó con el apoyo del libro de José Manuel García-García, El libro de los sarcasmos (Estudio del humor Lúdico en 64 escritores mexicanos), 2011, Proyecto Guardamemorias.

 

robledomeza@yahoo.com.mx

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viernes, 8 de diciembre de 2023

La política y los límites de la razón humana.

La política y los límites de la razón humana.

José Antonio Robledo y Meza

 

La creación de modelos de computación ha constituido una poderosa herramienta en los talleres de la ciencia. La razón es muy sencilla: simulando la realidad, llegamos a entenderla. La simulación por computadora es el experimento de un teórico.

Con los modelos de computación es posible simular y observar todo tipo de problemas producidos por las ciencias de la complejidad. La construcción de simulaciones de la realidad es casi infinita y sirven para dar una idea de lo que es posible hacer aplicando esta técnica. También la inteligencia humana ha sido y es objeto de la simulación. El éxito de la simulación de la inteligencia humana lo ofrecen los múltiples artefactos construidos que hoy forman parte de la vida cotidiana.

Modelos de la realidad. Necesidad para representarla.

A lo largo de la historia han aparecido distintos modelos de la realidad y la hemos representado en forma de mitos, metáforas filosóficas o teorías científicas. Hay un valor de supervivencia evolutiva en el hecho de que representemos el mundo en función de modelos. Los humanes somos únicos entre todas las especies por nuestra aptitud simbólica, y únicos en nuestra capacidad para controlar las condiciones de nuestra existencia utilizando dichos símbolos. Nuestra capacidad para representar y simular la realidad implica que podemos apropiarnos del orden de la existencia y llevarlo a servir propósitos humanos. Una buena simulación, trátese de mito religioso, filosofía o de teoría científica, nos da una sensación de dominio sobre nuestra propia experiencia.

La política como sistema complejo.

La aparente complejidad del sistema que uno trata de modelar se debe a unos pocos componentes simples que interactúan de acuerdo con reglas también simples. La complejidad del sistema político, si bien suficientemente real, en realidad tiene una explicación simple. Para ser eficaz, el modelo de computación debe emplear un programa más sencillo que el sistema que está modelando. Caso contrario, uno estará procurando imitar ciegamente el sistema en una computadora, sin alcanzar comprensión alguna. Del error de tal exageración, Jorge Luis Borges nos lo advierte de la siguiente manera “En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal Perfección que el mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el mapa del Imperio, toda una Provincia. Con el tiempo, estos Mapas Desmesurados no satisficieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos Adictas al Estudio de la Cartografía, las Generaciones Siguientes entendieron que ese dilatado Mapa era Inútil y no sin Impiedad lo entregaron a las Inclemencias del Sol y los Inviernos. En los desiertos del Oeste perduran despedazadas Ruinas del Mapa, habitadas por Animales y por Mendigos; en todo el País no hay otra reliquia de las Disciplinas Geográficas. (Suárez Miranda, Viajes de Varones Prudentes, Libro Cuarto, Cap. XLV, Lérida, 1658.)

Si la política hasta ahora solo se comprende a través del poder, entonces la lógica de la política es la lógica del poder. Y si el poder puede explicarse a través del concepto de obediencia, entonces la política puede comprenderse bajo el esquema lógico de “alguien manda a alguien, algo”. Sin embargo la política puede simularse a través de otro tipo de relaciones como, por ejemplo la autoridad. Esto último lo abordaremos en otra comunicación.

Problemas de modelar la política.

Muchos especialistas en ciencias de la conducta enfrentan un desafío al hacer modelos computados, porque carecen de una profunda teoría de los fenómenos sociales o psicológicos. Se corre el peligro de que el modelo por computadora se confunda con aquello de lo que se supone es modelo. El modelo de computadora, en lugar de ser un instrumento para estudiar la realidad, se convierte en la realidad (lo cual puede ocurrírseles también a los especialistas en ciencias naturales).

La influencia de la computadora en las ciencias de la conducta es inmensa, lo cual permite a los humanes profundizar su entendimiento descriptivo de la conducta psicológica y social. Esta influencia tiene menos que ver con la existencia de una teoría profunda de la conducta que con la capacidad de la computadora para manejar y analizar grandes volúmenes de datos.

Con el uso de modelos computacionales estamos obteniendo un mejor cuadro de lo que es la conducta social, económica, política y psicológica; estamos estableciendo correlaciones entre diferentes fenómenos y construyendo lo que se denomina "modelos fenomenológicos" más que "modelos profundos". Un modelo fenomenológico explica y correlaciona los datos de una manera cuantitativa y descriptiva, sin ir a las razones profundas por las cuales existen tales correlaciones. Dichos modelos son el primer paso hacia una comprensión más profunda.

Modelar es presentar algo a alguien. Presentar es hacer presente algo en la mente de un tercero: las generaciones por venir. Con nuestros modelos damos cuenta de la existencia de nuestra realidad en un lugar o momento determinados. Esta simulación es social, esto es, damos cuenta de una relación entre a) una instancia que presenta, b) un objeto, una idea o una persona que se presenta y c) alguien al que se presenta. En eso consiste la presentación de nuestras reflexiones en torno a la política en vísperas del año 2024. Estas reflexiones continuarán en próximas comunicaciones.

 

robledomeza@yahoo.com.mx

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martes, 17 de octubre de 2023

Los inagotables instrumentos de la política

Los inagotables instrumentos de la política

José Antonio Robledo y Meza

 

Un instrumento político (elecciones, planes, proyectos, líderes, partidos, marchas, concentraciones) es un objeto colectivo que se usa deliberadamente, intencionalmente, para producir efectos políticos (de autoridad o de poder) considerados así por la sociedad a la que pertenece. Todo instrumento político es inventado. El hombre es un animal tan inventivo e ingenioso como racional. La invención de un instrumento político es algo tan extraordinario y enigmático como la invención de la lógica y la matemática. La historia es un instrumento político, es un proceso productor de entidades históricas. La historia entendida no ya como un acontecer que le “pasa” al hombre y que, así como le sucedió pudo haberle no ocurrido, mera contingencia y accidente que en nada lo afecta, sino como algo que lo va constituyendo en su ser; la historia como una modalidad de lo que llamamos la vida.

El instrumento político mantiene una relación privilegiada con la autoridad y el poder, pero también con la imaginación humana. Es, según Platón en El Banquete, «la causa que convierte cualquier cosa que consideremos de no-ser a ser. 

La invención de instrumentos políticos son respuestas de problemas y fantasía.

El instrumento político es, ante todo, un objeto de relación colectiva inventado por el hombre. Un instrumento político no puede considerarse un objeto como otro cualquiera.

El objeto político puede ser, inventado y concebido como solución a un problema; y entonces, viene determinado por la función precisa a la que debe responder. La invención debe entenderse esencialmente como «adaptada a» o «adecuada para». Hay algo que la precede siempre: una actividad que realizar (estudiar e investigar) o un problema que resolver (combatir la corrupción, disminuir la pobreza y la violencia, mejorar las relaciones intersubjetivas, reducir las diferencias sociales). La invención política supone una respuesta a un problema de carácter exclusivamente político, debe satisfacer, del modo más preciso posible, un máximo de condiciones, algunas propiamente técnicas (duración, seguridad, eficacia, rendimiento, desempeño) y otras económicas (rentabilidad) o ético-políticas (condiciones medio ambientales, atención a un desarrollo sostenible); las condiciones meramente políticas se derivan de manera directa de la función del objeto, de la utilidad que se le presupone, del problema al que debe aportar solución.

La invención de un instrumento político no surge en un páramo natural y cultural. Está siempre precedida por ciertos datos naturales y un contexto social, cultural, político y económico en relación con el cual adquiere sentido, ya sea mediante su afirmación o rechazo.

De este modo hay tres formas de invención política: 1) estar destinada a mejorar las posibilidades de unas relaciones ya existentes, 2) facilitar el empleo de un instrumento (institución) ya existente y 3) aspirar a generar un nuevo tipo de relaciones políticas (de autoridad o de poder).

En los dos primeros de estos tres casos la invención se ve precedida de algo que anunciaba de modo abstracto su llegada; los dos primeros tipos surgieron, en general, a partir del modelo de invención política. Pero el tercer caso revela una naturaleza por completo diferente. No puede decirse que la invención de una nueva política aporte solución a un problema de tipo político tradicional; se trata de algo más significativo, que tiene mucho más que ver con el deseo y la imaginación que con la articulación problema-solución.

Todo invento humano, del orden que sea, expresa y desarrolla alguna faceta de la imaginación creadora del hombre. Pero nunca la imaginación humana parece tan libre como cuando está puesta al servicio de la invención política, en virtud especialmente de la tercera forma de invención. Las dos primeras formas podrían denominarse innovaciones (se transforma, aunque a veces de manera muy profunda, lo existente). Pero la tercera surge propiamente de la invención, y quizá incluso de la creación: surge algo que no existía anteriormente, a saber, una nueva relación política (Henri Bergson en La Evolución Creadora (1963), la llama «creación de formas» y Cornelius Castoriadis en La institución imaginaria de la sociedad (1975) «imaginario radical» e «institución imaginaria»).

El instrumento revela, en el tercer caso, la potencia creadora de lo imaginario, potencia que recae sobre un objeto complejo y duradero,-el poder judicial, la sociedad-. Como dice Gilbert Simondon en Imaginación e invención (1965-66), «el proceso inventivo se plasma del modo más perfecto cuando produce un objeto autónomo o una obra independiente del sujeto, transmisible, susceptible de compartirse, constituyendo la base de una relación de participación acumulativa». Pues bien los instrumentos políticos cumplen estos requisitos (autonomía, independencia, trasmisibilidad y compartibilidad). El instrumento es inventado y en el proceso plantea y resuelve numerosos problemas políticos, en virtud del deseo de nuevas relaciones, de nuevas determinaciones políticas. La imaginación humana se demuestra mucho más libre cuando inventa un instrumento político que cuando inventa cualquier otro objeto.

La invención política se ve contextualizada por la esencia de los problemas que se propone resolver y por las necesidades humanas que son la fuente de esos problemas. La invención política suscita a su vez la aparición de nuevas necesidades y deseos, lo que representa un proceso inagotable. Con la invención política surge un ente histórico imprevisto e imprevisible que, al irse constituyendo en su ser, opera como disolvente de la vieja estructura y, al mismo tiempo, es el catalítico que provoca una nueva y dinámica concepción del mundo más amplia y generosa. La historia nunca está terminada

 

robledomeza@yahoo.com.mx

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lunes, 3 de julio de 2023

La política y los límites de la razón humana.

La política y los límites de la razón humana.

José Antonio Robledo y Meza

 

Durante los últimos años la creación de modelos de computación ha constituido una nueva y poderosa herramienta en los talleres de la ciencia. La razón es muy sencilla: simulando la realidad, llegamos a entenderla.

Con las supercomputadoras es posible observar todo tipo de problemas. Mediante las supercomputadoras es posible examinar una serie de simulaciones de la realidad producidas por las ciencias de la complejidad. Hoy día existen diversos modelos de computación (simulaciones de la realidad) para dar una idea de la gama de lo que es posible hacer aplicando esta técnica. También la inteligencia humana ha sido y es objeto de la simulación. El éxito de la simulación de la inteligencia humana lo ofrecen los múltiples artefactos construidos que hoy forman parte de la vida cotidiana.

Es necesario entender que la simulación por computadora es el experimento de un teórico.

 

Modelos de la realidad. Necesidad para representarla.

¿Por qué modelamos la realidad y la representamos como mito, filosofía (metáfora) o teoría científica? ¿Por qué no aceptar la realidad como es y dejar que nuestra experiencia sea su propia y mejor simulación? ¿Por qué nuestra mente remodela su propia experiencia en función de símbolos, cuyo significado a menudo nosotros mismos no entendemos?

Hay un valor de supervivencia evolutiva en el hecho de que representemos el mundo en función de mito, filosofía (metáfora) y teoría científica. Los humanes somos únicos entre todas las especies por nuestra aptitud simbólica, y únicos en nuestra modesta capacidad para controlar las condiciones de nuestra existencia utilizando dichos símbolos. Nuestra capacidad para representar y simular la realidad implica que podemos apropiarnos del orden de la existencia y llevarlo a servir propósitos humanos. Una buena simulación, trátese de mito religioso, filosofía o de teoría científica, nos da una sensación de dominio sobre nuestra propia experiencia.

La política como sistema complejo.

La aparente complejidad del sistema que uno trata de modelar se debe a unos pocos componentes simples que interactúan de acuerdo con reglas también simples. La complejidad del sistema político, si bien suficientemente real, en realidad tiene una explicación simple. Para ser eficaz, el modelo de computación debe emplear un programa más sencillo que el sistema que está modelando. Caso contrario, uno estará procurando imitar ciegamente el sistema en una computadora, sin alcanzar comprensión alguna. Del error de tal exageración, Jorge Luis Borges nos lo advierte de la siguiente manera “En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal Perfección que el mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el mapa del Imperio, toda una Provincia. Con el tiempo, estos Mapas Desmesurados no satisficieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos Adictas al Estudio de la Cartografía, las Generaciones Siguientes entendieron que ese dilatado Mapa era Inútil y no sin Impiedad lo entregaron a las Inclemencias del Sol y los Inviernos. En los desiertos del Oeste perduran despedazadas Ruinas del Mapa, habitadas por Animales y por Mendigos; en todo el País no hay otra reliquia de las Disciplinas Geográficas. (Suárez Miranda, Viajes de Varones Prudentes, Libro Cuarto, Cap. XLV, Lérida, 1658.)

Si la política solo se comprende a través del poder, entonces la lógica de la política es la lógica del poder. Y si el poder puede explicarse a través del concepto de obediencia, entonces la política puede comprenderse bajo el esquema lógico de “alguien manda a alguien, algo”.

Problemas de modelar la política.

Muchos especialistas en ciencias de la conducta enfrentan un desafío al hacer modelos computados, porque carecen de una profunda teoría de los fenómenos sociales o psicológicos. Se corre el peligro de que el modelo por computadora se confunda con aquello de lo que se supone es modelo. El modelo de computadora, en lugar de ser un instrumento para estudiar la realidad, se convierte en la realidad (lo cual puede ocurrírseles también a los especialistas en ciencias naturales).

La influencia de la computadora en las ciencias de la conducta es inmensa, lo cual permite a los científicos profundizar su entendimiento descriptivo de la conducta psicológica y social. Esta influencia tiene menos que ver con la existencia de una teoría profunda de la conducta que con la capacidad de la computadora para manejar y analizar grandes volúmenes de datos.

Con el uso de las computadoras estamos obteniendo un cuadro más certero de lo que es la conducta social, económica, política y psicológica; estamos estableciendo correlaciones entre diferentes fenómenos y construyendo lo que se denomina "modelos fenomenológicos" más que "modelos profundos". Un modelo fenomenológico explica y correlaciona los datos de una manera cuantitativa y descriptiva, sin ir a las razones profundas por las cuales existen tales correlaciones. Dichos modelos son el primer paso hacia una comprensión más profunda.

 

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martes, 6 de junio de 2023

La política depende de la idea de política

La política depende de la idea de política

José Antonio Robledo y Meza

 

La política actual es el resultado de la inversión de los enfoques de la política durante su historia. Las ideas de política han definido sus etapas y éstas han dependido de diferenciar la política con la moral, la economía y el derecho, además de diferenciar entre el Estado y la sociedad.

Las ideas de la política a lo largo de la historia nos permiten señalar que no debemos confundir los resortes del poder o la influencia sobre el poder, con tener poder. Es necesario también distinguir el cómo y el dónde se genera el poder político, del cómo y dónde se lo ejerce. Si aceptamos estas diferencias, entonces nos acercamos a la comprensión de los “límites” del sistema político.

Los cambios conceptuales en torno a la política dependieron de los cambios en el criterio para diferenciar entre los comportamientos humanos. En el campo de los comportamientos económicos el criterio es lo útil: la acción económica (intención y actividades) estaba dirigida por la intención es llevar al máximo una ganancia, una utilidad, un interés material. Cuando el criterio es ético, el objetivo es el bien. La acción moral es una acción “debida”, desinteresada, altruista, que persigue fines ideales y no ventajas materiales. El ámbito de la moral es el fuero interno de nuestra conciencia.

A diferencia de la economía y la ética en la ciencia política no se da un comportamiento que tenga características de uniformidad asimilables a los comportamientos morales y económicos. La expresión comportamiento político alude a “un ámbito, un contexto”. El politólogo observa los comportamientos en las instituciones, en las estructuras y en las funciones que componen un determinado sistema político.

Finalmente, en el campo de los comportamientos sociales no existe un criterio. El sociólogo observa lo que son los comportamientos en las instituciones, en las estructuras y en las funciones que componen un determinado sistema social. Se observan las relaciones existentes en los subsistemas de las instituciones para acercarse a la comprensión del sistema social.

El cambio de visión en la política durante el siglo XIX es en dónde se empieza a distinguir entre lo político y lo social, entre el Estado y la sociedad. Para medievales y renacentistas la voz politicum designaba la “visión horizontal”, mientras que el discurso vertical se desarrollaba mediante las voces realeza, despotismo y principado. La sociedad era a un tiempo una civilis societas y una iuris societas y no una sociedad sin adjetivos tal y como habla hoy el sociólogo. El término que simbolizaba el enfoque vertical en el discurso político era el término “príncipe”.

En la antigüedad el enfoque vertical era extraña a la idea griega de la política, que fue teorizada durante milenios con el vocabulario latino; mediante términos tales como principatus, regnum, dominium, gobernaculum, imperioum, potestas y similares. El hecho de que toda esta terminología haya derivado en la voz “política” durante el siglo XIX, constituye una inversión de la perspectiva.

Hoy unimos la dimensión vertical a una palabra que denotaba, en cambio, la dimensión horizontal. Como consecuencia de esta nueva sistematización, la dimensión horizontal pasa a ser asumida por la sociología, y correlativamente la esfera de la política se restringe en el sentido de que se reduce a una actividad de gobierno, y en sustancia a la esfera del Estado. Pero esta reordenación, que reflejaba bastante bien la realidad del siglo XIX, en el siglo XXI resulta demasiado estrecha, demasiado limitativa. En la actualidad se registra un hecho nuevo: la democratización de la política. El pueblo que estuvo alejado o excluido de la política, o presente sólo muy de tanto en tanto, ahora ha entrado en la política con la intención de quedarse.

La democratización de la política supone no sólo su difusión y su dilución, sino su ubicuidad. A la ubicación vertical se une ahora una expansión y ubicación horizontal; lo que vuelve a subvertir de nuevo todo el discurso. Después de milenios de relativa quietud, ¡cuántos sacudimientos en pocos años en México! En la medida en que el Estado se extienda, los procesos políticos no podrán ser situados ya en el ámbito del Estado y de sus instituciones. De hecho, y por consecuencia, el concepto de Estado se amplía, y es sustituido por el concepto bastante más elástico, y abarcador de “sistema político”. El sistema político no sólo se descompone en “subsistemas”, algunos de los cuales, por ejemplo, el subsistema partidista, el subsistema de los grupos de presión, el subsistema sindical y así sucesivamente.

El éxito de la Cuarta Trasformación en el futuro depende de la inclusión política de las demandas ascendentes y la formación autónoma y la expresión libre de las demandas sociales. El fracaso de sus adversarios estará en relación directa con mantener el enfoque de los sistemas dictatoriales que no atienden las demandas ascendentes y porque en los hechos impiden la formación autónoma y la expresión libre de la demanda social.

Por un lado, está la idea de impulsar el crecimiento de las relaciones democráticas y, por el otro, el vano intento de detenerlas.

En México el pueblo ha entrado en la política y entra con intenciones de estabilidad, para quedarse.

 

robledomeza@yahoo.com.mx

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martes, 9 de mayo de 2023

La política como drama

La política como drama

José Antonio Robledo y Meza

 

La literatura como la política se relacionan porque ambas existen gracias al lenguaje, ambas usan expresiones verbales como textos escritos, ambas designan producciones en una lengua, una nación, una época y obras que versan sobre un arte o una ciencia. Ambas son estudiadas por la filosofía y teorías científicas. Ambas usan ficciones: situaciones, imágenes y relatos provenientes de la imaginación o de la realidad misma, pero filtrados a través de la subjetividad de un autor individual en la literatura o a través del imaginario colectivo en la política.

El drama, es un género literario junto a la poesía y la épica. Del griego “drama” que refiere “hacer” o “actuar”; en español incluye, dentro de sus acepciones, al texto literario cuya intención es la de ser puesto en escena. El drama es cualquier texto literario escrito para ser representado ante un público.

En el drama, el autor lleva el desarrollo de la acción a la escena, los hechos no se relatan, sino que se representan. Su forma expresiva es el diálogo y los personajes adquieren vida gracias a un grupo de actores y actrices que lo escenifican. El drama puede tener un "final trágico" (tragedia) o cómico (comedia). Lo que sucede en la obra no está descrito ni narrado, ni comentado directamente por el dramaturgo, sino visto por el espectador. Lo principal en ella es lo que ocurre. En ambos se reúnen diversos códigos, como el verbal, el paraverbal (complementa al verbal: entonación, énfasis y pausas) y el no verbal (gestos, música, sonido, iluminación, escenografía, vestuario y maquillaje).

Como en el drama, la política se desarrolla públicamente frente a un auditorio que forma parte de la obra. Lo que sucede en la política es que la obra puede ser descrita, narrada, comentada directamente por quienes participan en la obra. Lo principal en ella no es solamente lo que ocurre sino como ocurra. En la política son múltiples los códigos verbales, paraverbales (entonaciones, énfasis y pausas) y no verbales (gestos, música, sonido, iluminación, escenografía, vestuario y maquillaje).

La política como narración dramática exige un análisis de personajes, jerarquización del tiempo, múltiples intrigas que se mantienen a través distintos ejes narrativos, por el tiempo que los actores lo deciden, y con ello identificar distintas construcciones episódicas, muchas de ellas imprevisibles y sorpresivas.

Un ingrediente del drama político son los personajes protagónicos: los héroes y los patéticos.

El héroe, como personaje trágico es aquel que asume su destino, sigue su ideal, y le es fiel hasta la muerte, aun cuando la realidad o las circunstancias le sean adversas. El personaje trágico no depende de los demás. El héroe ama y no renuncia al ser amado. Las hazañas del héroe comprenden tanto la aventura como el amor.

Frente al héroe se encuentran los personajes patéticos o los personajes manipuladores. Los patéticos necesitan de los demás, no tienen vida propia, no tiene deseos originales. Una de sus fuerzas es que pueden ser encantadores y suelen envolver a la gente para destruirlas.

Los patéticos no tienen ideales, viven según las circunstancias. En términos dramáticos, estos personajes son atractivos para complementar la construcción dramática, sólo funcionan como complementos de las intenciones del héroe.

En el escenario actual que ofrece tantas posibilidades de realización es muy complicado que los actores del drama político tengan una actitud inmodificable. Los intereses, las necesidades, los deseos y las inclinaciones humanas se modifican con cierta rapidez, algunos de ellos a veces se opacan y a veces se opacan radicalmente. En este escenario es que los personajes patéticos adquieren su atractivo político para el héroe. No puede haber héroes sin patéticos. Unos y otros son necesarios en el drama de la política.

 

robledomeza@yahoo.com.mx

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