Mostrando las entradas con la etiqueta la obsolescencia del mexicano. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta la obsolescencia del mexicano. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de mayo de 2022

Un hogar sólido ¿la obsolescencia del mexicano?

Un hogar sólido ¿la obsolescencia del mexicano?

Tercera y última parte

José Antonio Robledo y Meza

 

Si analizamos cada pregunta que nos hemos planteado en nuestras entregas anteriores, nos percataremos que ellas tienen tanto componentes teóricos como prácticos. Y todas ellas nos conducen a las preguntas siguientes: ¿Qué somos? ¿Qué tenemos que hacer? ¿Qué sentido tiene la vida? Todas las preguntas tienen una íntima relación con la pregunta inicial que hemos formulado: ¿México existe? De cómo entendamos esta última pregunta depende lo que entendamos al preguntarnos ¿Creo en México? y ¿México para qué?

Por el momento démosle relevancia a la segunda pregunta ¿Qué tengo que hacer? para responder a la pregunta ¿México existe?

¿Qué tengo que hacer? implica un cuestionamiento sobre nuestro actuar sobre nuestro quehacer, en términos de su adecuación a un deber ser o norma. Es una pregunta que enfrenta nuestra acción con un deber ser vinculante, que experimentamos como algo que nos obliga interiormente, más allá de nuestros gustos o preferencias. Nos obliga a entender el pensar como una actividad que exige un cuidadoso examen y análisis de los “modos de ver” en la vida cotidiana, de ‘evaluar modelos de pensar’. Pero si un modelo de pensar existe es porque está armado con conceptos y si esto es así, entonces, debemos hacer un ‘análisis conceptual’ del modelo vigente. Así que observaremos los conceptos (palabras) más importantes, e intentaremos determinar lo que queremos significar por ellos. El camino exige reflexión y discusión. De lo que se trata es de reflexionar y discutir, hablar y escribir.

A menudo usamos los términos “México”, “existir, “creer”, “saber”, “conocer” en nuestras conversaciones ¿qué queremos decir con esas palabras? ¿En qué nos apoyamos? Con las preguntas planteadas lo que queremos es comprender mejor las cosas y tener una segura base para sustentar nuestras creencias, como también para desprendernos de aquello que no podemos apoyar en razones para creer. No debemos buscar cualquier respuesta sino conseguir respuestas que un hombre racional pueda aceptar luego de la más reflexiva consideración. No debemos sentirnos satisfechos con cualquier respuesta sino con aquella que ha sido considerada cuidadosamente. Debemos considerar los argumentos y analizarlos. ¿Son argumentos válidos? ¿Son las premisas verdaderas? ¿Qué suposiciones [aseveraciones tomadas por verdaderas pero nunca explicitadas] y pre-suposiciones (premisa asumidas como hipótesis pero no necesariamente creídas] están tras los argumentos? ¿Están estas suposiciones/presuposiciones justificadas?

Es el momento de percatarnos de lo característico de nuestras preguntas. No son preguntas que pueden ser respondidas mirando en torno en busca de algunos hechos. No queremos desacreditar el valor de los hechos - los hechos son de importancia para aclarar cualquier pregunta- pero estos no pueden proporcionar una respuesta definida. Nuestra indagación no tiene el propósito de compartir el mismo punto de vista coherente y unitario. De hecho las preguntas formuladas surgen del hecho de que tenemos puntos de vista diferentes en esta materia, y algunos de ellos no son correctos. Nuestras visiones del mundo son generadas por el sentido común, pero desgraciadamente son muchas y a veces incompatibles. El desafío es, por consiguiente, intentar hallar pautas de pensamiento que podrían darnos la mejor visión del mundo posible. Hay ocasiones en que nuestros sentidos nos traicionan - alucinaciones, ilusiones ópticas... ¿Significa esto que debemos abandonar nuestras visiones del mundo de sentido común? Por supuesto que no. No debemos admitir como actitud la del pedante que se coloca como un dios observando los asuntos de los hombres. Nuestra reflexión es profundamente humana y está, como el resto, comprometido en todas las actividades humanas. Cualquier cosa que propongamos sigue siendo humana. La diferencia es que nuestra reflexión parte de que tenemos conciencia de que cuanto ocurre es humano.

Hay una limitación que impondremos a nuestros avances: satisfacer estándares mínimos de coherencia, claridad y credibilidad. Cuando hablamos o pensamos, debemos guardarnos de autocontradecirnos. También debemos esforzarnos por ser tan claros como sea posible, aunque hay diferentes niveles de claridad. Por último, lo que decimos o pensamos debe encajar en el cuerpo de creencias que sostenemos como verdaderas.

En fin, requerimos construir ideas que nos permita a los mexicanos construir un plan de vida racional y colectiva, definir una política para trasformar la realidad en el sentido ético que definamos.

Gracias

Puebla, Pue. Paseo de las fuentes, 2016

robledomeza@yahoo.com.mx

cel: 2223703233

 

Un hogar sólido ¿la obsolescencia del mexicano?

Un hogar sólido ¿la obsolescencia del mexicano?

Segunda de tres partes

 

La cuestión: acuerdos y desacuerdos.

José Antonio Robledo y Meza

“cuidamos a los elementos de las Fuerzas Armadas, de la Defensa, de la Guardia Nacional, pero también cuidamos a los integrantes de las bandas, son seres humanos.” AMLO, Mañanera, mayo 12 del 2022


Perdido en mis propios sentimientos de seguridad, redescubrí la actitud infantil de cuestionarlo todo. Pronto me di cuenta que sin cuestionamientos la comprensión no progresa y lo que buscaba era mejorar la comprensión de mi propia condición. Con este propósito volví a la pregunta inicial: ¿México existe?

Hay tres posibles posturas.

Primera postura: afirmar que México si existe y, por lo tanto, existen los mexicanos. Con esta respuesta surgen dos cuestiones: ¿Qué se afirma? ¿Qué se cree?

Segunda postura: México no existe y, por lo tanto, tampoco existen los mexicanos. ¿Qué significa tal negación?

Tercera postura: no hay pronunciamiento, se suspende el juicio. ¿Qué pruebas se requieren para que haya un pronunciamiento?

El análisis hasta ahora realizado me condujo a una segunda pregunta ¿Qué creo yo? ¿Creo en la existencia de México? ¿Qué significa la afirmación “creo que México existe”?

Todas las preguntas apuntan hacia el esclarecimiento de ¿Qué es “México”?

En estas estaba cuando recordé que la pregunta ¿Qué es…? es la pregunta socrática por excelencia. Es parte del pensar y el pensar es el arte de hacer preguntas. Si hacer preguntas es en sí valioso, no es necesario prometer ni comprometerse en dar respuestas. Al menos ninguna respuesta definitiva. Quien se hace preguntas propone buscar y generar nuevos significados. El pensar se da ahí donde antes de actuar hay que empezar a definir, y a eso apunta la pregunta ¿qué es..? O bien, ya avanzados en la obra o proyecto, surge un problema nuevo, algo no determinado con anterioridad. De esta manera algo que parecía obvio (porque se hace a diario, porque nadie se detuvo a cuestionarlo) no lo es tanto y empieza a generar conflictos, dudas, contradicciones. Si existe México y existen los mexicanos, ¿quiénes son mexicanos y qué derechos tienen?

Para responder estas preguntas acudiré a lo establecido en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (ley fundamental). El Artículo 1o. mandata que “En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte, así como de las garantías para su protección, cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones que esta Constitución establece.” (las negritas son de jarm)

Vivimos tiempos de conflictos y aparecidos los conflictos, requerimos de una redefinición conceptual del proyecto desde un principio, poner en duda lo hasta ahora dicho y pensar todo lo que sea necesario pensar. Y como hemos dicho, pensar es saber preguntar, pero también es aprovechar la propia experiencia, los estudios realizados, la información que se tiene y se ha sistematizado. Para comprender mejor la pregunta hecha -¿en dónde más encontrar apoyo?- acudí a la información disponible y redescubrí las cuestiones fundamentales que han formulado los humanes desde siempre: ¿Dónde estamos?, ¿estamos en un mundo gobernado por leyes estables, firmes, cognoscibles, absolutas?, o ¿estamos en un caos incomprensible? ¿Las cosas a nuestro alrededor son reales, o son sólo una ilusión? ¿Existen independientemente de nuestra voluntad o son creadas por nuestra mente? ¿Podemos cambiarlas según nuestra voluntad o no?

Nuevamente encontramos la repuesta en la Constitución. El Artículo 40 establece que “Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, laica y federal, (…) según los principios de esta ley fundamental.

Cualquier intento de respuesta hacen surgir más preguntas: ¿Cómo lo sabemos? ¿Hemos adquirido un saber por un proceso racional o por una súbita revelación, o por instintos, o por acto reflejo? ¿Es la razón competente para descubrir la realidad o el hombre posee alguna otra facultad superior o paralela a la razón? ¿Podemos estar seguros de algo o estamos condenados a vivir en una duda perpetua? ¿Qué debemos hacer?

Las respuestas a las dos primeras preguntas ¿Dónde estoy? ¿Cómo lo sé? determinarán la respuesta a la tercera. ¿Qué es bueno y malo para nosotros, y por qué? ¿Nuestra preocupación debería ser alcanzar la felicidad o huir del sufrimiento? ¿Deberíamos perseguir nuestras propias metas, o subordinarse a las de alguien más?

De esto último debemos ocuparnos. De estudiar el modo en que los mexicanos debemos comportarnos y cómo tratar con otros humanes, lo que involucra la definición de los principios de un sistema social adecuado. De aquí surge la pregunta ¿México para qué?

Esta cuestión la bordaremos en nuestra próxima entrega.



robledomeza@yahoo.com.mx

cel: 2223703233

 

México el árbol de los mil frutos tiene sitio web

Acompáñanos a nuestro sitio donde encontrarás todo el contenido al día como se hacía en éste blog. Da click en la imagen: