Gabino Barreda el poblano cofundador de la república.
José Antonio Robledo Meza
Hay en los tribunales de la historia hombres que suscitan el interés de otros por conocerlos y que encuentran por doquier solo resquicios. Hombres que frente a la mirada de otros tienen un velo que los convierten en un auténtico misterio cuya verdad se mantiene en secreto. Hombres cuyos perfiles se adivinan como en la sombra proyectada sobre la caverna platónica, pero cuya alma nunca será accesible si no se está dispuesto a romper con las cadenas.
Este pasado 19 de febrero de 2025 se conmemoró el duocentésimo séptimoaniversario del natalicio de don Gabino Barreda Flores. Barreda el médico, el docente, el hombre de partido y el teórico que relató la historia de México bajo una nueva clave. Barreda el productor consiente, hábil y certero de la vigente legitimidad republicana en México.
Es en estos momentos en que los mexicanos hemos sido convocados a construir una Nueva República sobre la base del principio Pueblo Soberano y a través del segundo piso de la Cuarta Transformación se hace necesario recordar a un poblano de nacimiento, que hizo posible junto con Juárez y otros la vigente república mexicana.
Gabino Barreda Flores nació en la ciudad de Puebla el 19 de febrero de 1818. Los padres de Gabino fueron Don Antonio Barreda y Doña María Dolores Flores Alatorre quienes contrajeron matrimonio en la Villa de Aguascalientes lugar donde la familia Flores Alatorre era muy importante. Al cumplir dos años Gabino, ocurren hechos trascendentales en el interior de la nación española. Al restablecerse la Constitución de Cádiz se inicia un movimiento de independencia en la Nueva España como reacción antiliberal.
Al cumplir Barreda nueve años inicia sus estudios en derecho tradicionales entre la familia Flores Alatorre. Contrario a las expectativas familiares, Gabino se interesará por la química, que estudiará en el Colegio de Minería. En 1836 la Convención de Texas, dirigida por Samuel Houston declara su Independencia de México. Inician en la frontera norte las revueltas abiertas en contra de México.
Las agresiones contra el territorio mexicano continuaban. En 1838, por las armas francesas, sin mayor justificación. Se llegó a afirmar que por las constantes asonadas y cuartelazos los súbditos franceses habían sufrido graves prejuicios. Tan exageradas eran las reclamaciones, que uno sólo de los quejosos, un pastelero de Tacubaya, aseguraba haber perdido, de repostería, la fantástica suma de $600,000. Con razón, el pueblo llamó a esta inicua guerra, la “Guerra de los pasteles”. Durante la década de los 40, México pierde California y Nuevo México, y Yucatán se declara independiente.
Todos estos acontecimientos impactarán a Barreda quien durante su vida verá pasar dos Imperios, tres periodos de repúblicas federales, un período de república central, un periodo aconstitucional centralista y el inicio del periodo constitucional. En total le tocará conocer a 63 presidentes (tres de ellos elementos del triunvirato de 1829), dos monarcas y tres dictadores.
A partir de 1843, a los 25 años, Barreda inicia sus estudios de medicina. Su trayectoria como estudiante fue brillante y titubeante. Barreda realizaba sus estudios de medicina en 1844 cuando los miembros de la cámara baja en el Congreso mexicano debatieron la definición de una provincia de frontera, incluyeron en la lista a Chiapas por el sur, y Alta California, Nuevo México y Texas por el norte (en 1844 todavía México no reconocía la independencia de Texas). La agresión de los EUA continuará durante toda una década ya que EUA mediante una triple maniobra -anexión, conquista y compra-, se hicieron de la mitad de México. En el año de 1845 el Congreso de Yucatán declara su Independencia y proclama un Gobierno Federal al unísono del estallamiento de la guerra entre Estados Unidos y México por la posesión de Texas. Siendo aún estudiante, Barreda inicia sus prácticas médicas durante la guerra contra los EEUUAA y cuando deja de arriarse la bandera de México en California y Nuevo México.
Después de la guerra con los EUA se hizo “una seria reflexión acerca de la realidad mexicana. Se hizo entonces hincapié en la falta de cohesión nacional, llegando algunos a preguntarse si realmente se podía hablar de la existencia de una nación. Dicho cuestionamiento se convirtió en un acicate para la historiografía, ya que sirvió para que personajes de la talla de Lucas Alamán y Luis G. Cuevas produjeran sus magnas obras de revisión histórica, en las que se propusieron mostrar el derrotero equivocado que había tomado México a raíz de su independencia. Fue entonces cuando los miembros de la generación posterior empezaron a mostrar su preocupación por los hechos que acababan de vivir, como fue el caso de los quince autores de los Apuntes para la historia de la guerra entre México y los Estados Unidos, y plantear propuestas para la regeneración del país.
Si bien las ideologías de nuestros historiadores estuvieron encontradas tanto en aquellos años como en los venideros, es evidente que el motivo que los movió a todos ellos fue el mismo: la necesidad de crear una conciencia nacional.
Monarquía o república. El camino hacia la soberanía popular.
José Antonio Robledo y Meza
La segunda trasformación de México
No pocas sorpresas le esperan para quien se asoma a la historia de México, sobre todo al siglo XIX. Una de esas sorpresas es que antes de 1867, año del triunfo de la república, México no tenía la estructura de un verdadero Estado. La construcción del Estado mexicano corrió a la par de dos ideas: la imperial y la republicana. En 1821 se inicia con el llamado Primer Imperio de Agustín de Iturbide. Es en este momento que se constituye el inicio de la disputa del ser de México. Dos tendencias rivales disputaron sobre la forma política y social que debía regir a México. Es, en términos filosóficos, un gran debate ontológico secular. Ambas tendencias tuvieron como origen el monarquismo -uno absoluto, el otro constitucional- formarán parte de las opciones insurgentes; una tendencia se inclinará por el monarquismo liberal que mutará al federalismo y, posteriormente, al republicanismo. La otra corriente optará por el monarquismo absoluto-y el centralismo conservando la idea imperial que aun bajo el mando de administraciones federalistas, no dejó de argumentar a favor del sistema monárquico.
El republicanismo se consolidará con dos revoluciones: la de Ayutla (1854) y la de Reforma (1858-1861). 1858 significó un momento decisivo de la historia de México, fue el inicio de una guerra sin posibilidad de transacción. Las dos fuerzas antagónicas tuvieron conciencia de la magnitud de la contienda y de su importancia. El saldo de la guerra de Tres Años fue favorable para los reformistas. Los juaristas pusieron las bases de una sociedad civil al dictar las Leyes de Reforma.
Según Edmundo O’Gorman, la importancia de las Leyes de Reforma radicó en su ataque al poder político y social del clero al mismo tiempo que iba dirigida también contra las costumbres, los hábitos, los privilegios y, más profundamente, contra el modo de vivir y de pensar de la mayoría de los nacidos en el territorio hoy conocido como México. Juárez encabezó una revolución secundada por el esfuerzo de una minoría muy audaz y muy resuelta. Y vuelvo a repetir, el gran mérito juarista fue el realizar una obra sobreponiéndose al deseo de la mayoría, enfrentándose a viejos hábitos, destruyendo creencias seculares. La actitud de Juárez y los liberales iba en contra del sentimiento de la mayor parte de los mexicanos.
Sin embargo, esta victoria condujo a una dictadura, la que, contradictoriamente, devendrá en el siglo XXI, pasando por la dictadura unipersonal de Porfirio Díaz y la dictadura del Partido Revolucionario Institucional, en el movimiento llamado Cuarta Trasformación que es la expresión política de un movimiento cuyo fundamento es la Soberanía del Pueblo y cuya intencionalidad es la construcción de una Nueva República, liberal, democrática y justa socialmente.
La Cuarta Trasformación es una parte del camino que conduce a la conformación de una autoridad política frente a los autoritarismos propuestos como horizonte. Si el equipo de Juárez actúo contra el sentimiento de la mayor parte de los habitantes, la Cuarta Trasformación está orientada por los intereses y deseos de la mayoría de los mexicanos.
Manifiesto por la república,lademocraciay laslibertades. Análisis descriptivo.
José Antonio Robledo y Meza
El “Manifiesto por la república,lademocraciay laslibertades” fue firmado por
un grupo conformado por más de 400 personas entre los que se encuentran politólogos,
antropólogos, empresarios, sociólogos, juristas, historiadores y periodistas.
En esta declaración pública se llama a los ciudadanos a que en las elecciones
del 6 de junio de 2021 “voten en sentido estratégico y cierren filas con quien
tenga mayor probabilidad de vencer a Morena y a sus partidos aliados”. Este es
un objetivo coyuntural que es solo una pista de propósitos a más largo plazo.
El documento
de 697 palabras están distribuidas en 6 párrafos: el primer párrafo:90 palabras; el segundo párrafo:141 palabras; el tercer párrafo:82 palabras; el cuarto párrafo:115 palabras; el quinto párrafo:68 palabras y el sexto párrafo:192 palabras. El título: 9 palabras
Este análisis
tiene como propósito exponer los aspectos más relevantes contenidos en el
manifiesto.
Resalta. En primer lugar, la intención de
insertarse en el proceso electoral a corto plazo y, en el mediano y largo
plazo, en el proceso denominado como “Cuarta Transformación”, a través del
método democrático de la discusión. Más que ruptura se pretende una refundación
de la 4T a través de denuncias y afirmaciones como veremos a continuación.
A lo largo
del documento, comenzando por su título, definen su compromiso con los
siguientes principios: el republicanismo, la democracia, la libertad y el
federalismo. Es evidente su compromiso con el principio del Pueblo Soberano y
con la intención de construir una Nueva República. Esto se comprueba con las
siguientes intenciones declaradas “construir una sociedad inclusiva basada en
derechos, más justa y dinámica”, “colocar al ciudadano en el centro de la
acción política”, aprovechar las aportaciones de la sociedad civil “para
mejorar políticas públicas, basarlas en evidencia y combatir malas prácticas” y
“respetar el pluralismo como vía para transformar a México.” La intención a
corto plazo es “vencer en las urnas a la coalición oficialista de Morena y sus
partidos satélites para rectificar el rumbo”. Asimismo. declaran su compromiso
para construir una alternativa viable y atractiva para detener el deterioro
político, económico e institucional del país, impulsar la imparcialidad del
servicio público, reivindicar la importancia de los organismos autónomos para empoderar
a la ciudadanía.
Los problemas que resaltan para atender de
inmediato son: lapobreza, la violencia
criminal; la falta de medicamentos; la falta de certeza jurídica para losinversionistas y el desaprovechamiento de
lasventajascomparativasporlavecindadconEstadosUnidos,asícomoelacuerdocomercialquetenemosconellos;
el abandono del uso de loscombustiblesfósiles.
Con las premisas anteriores manifiestan su oposición a la siguiente
realidad política: autoritarismo, abuso del
poder, demagogia, capricho, centralismo, presidencia autocrática, arbitrio de
una sola voluntad, eldeterioropolítico,económico e institucional del país; retrocesopopulistayautoritario, el triple desprecio a laluchadelasmujeresporsusderechos, a lacalidadeducativa y a la cienciaylainvestigación; el uso del gobierno de recursoseinstitucionesdelEstadoparafavoreceralpartidodelgobiernoy la
violación del Presidente a la Constitución usando los programassociales y lavacunaciónse en suestrategiaelectoral interviniendoenlascampañas,difundiendopropaganda;
rechazan el uso del escarnioypersecucióndeopositores. Hacen
énfasis de su repudio a los “abusos, corrupción y
frivolidad de la indeseablesituaciónpreviaalapresenteadministración”.
Por lo
anteriormente expuesto, está claro que la intención “profunda” de quienes redactaron
este documento es constituirse en una alternativa en el proceso de la 4T al
margen de los partidos que hoy forman la coalición PRI-PAN-PRD.
En una próxima
entrega profundizaremos en la exposición de los principios declarados y las
intenciones poselectorales de quienes redactaron el “Manifiesto por la república,lademocraciay las libertades”.
Puebla, Pue. Arboledas de Guadalupe, 6 de junio de
2021
Gabino Barreda el poblano cofundador de la república.
José Antonio Robledo Meza
Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP
robledomeza@yahoo.com.mx
wa: 2223703233
Hay en los tribunales de la historia hombres que suscitan el interés de otros por conocerlos y que encuentran por doquier solo resquicios. Hombres que frente a la mirada de otros tienen un velo que los convierten en un auténtico misterio cuya verdad se mantiene en secreto. Hombres cuyos perfiles se adivinan como en la sombra proyectada sobre la caverna platónica, pero cuya alma nunca será accesible si no se está dispuesto a romper con las cadenas.
Este 19 de febrero de 2020 se conmemora el ducentésimo segundo aniversario del natalicio de don Gabino Barreda Flores. Barreda el médico, el docente, el hombre de partido y el teórico que relató la historia de México bajo una nueva clave. Barreda el productor consiente, hábil y certero de la vigente legitimidad republicana en México.
Es en estos momentos en que los mexicanos hemos sido convocados a construir una Nueva República sobre la base del principio Pueblo Soberano y a través de la Cuarta Transformación se hace necesario recordar a un poblano de nacimiento, que hizo posible junto con Juárez y otros la vigente república mexicana.
Gabino Barreda Flores nació en la ciudad de Puebla el 19 de febrero de 1818. Los padres de Gabino fueron Don Antonio Barreda y Doña María Dolores Flores Alatorre quienes contrajeron matrimonio en la Villa de Aguascalientes lugar donde la familia Flores Alatorre era muy importante. Al cumplir dos años Gabino, ocurren hechos trascendentales en el interior de la nación española. Al restablecerse la Constitución de Cádiz se inicia un movimiento de independencia en la Nueva España como reacción antiliberal.
Al cumplir Barreda nueve años inicia sus estudios en derecho tradicionales entre la familia Flores Alatorre. Contrario a las expectativas familiares, Gabino se interesará por la química, que estudiará en el Colegio de Minería. En 1836 la Convención de Texas, dirigida por Samuel Houston declara su Independencia de México. Inician en la frontera norte las revueltas abiertas en contra de México.
Las agresiones contra el territorio mexicano continuaban. En 1838, por las armas francesas, sin mayor justificación. Se llegó a afirmar que por las constantes asonadas y cuartelazos los súbditos franceses habían sufrido graves prejuicios. Tan exageradas eran las reclamaciones, que uno sólo de los quejosos, un pastelero de Tacubaya, aseguraba haber perdido, de repostería, la fantástica suma de $600,000. Con razón, el pueblo llamó a esta inicua guerra, la “Guerra de los pasteles”. Durante la década de los 40, México pierde California y Nuevo México, y Yucatán se declara independiente.
Todos estos acontecimientos impactarán a Barreda quien durante su vida verá pasar dos Imperios, tres periodos de repúblicas federales, un período de república central, un periodo aconstitucional centralista y el inicio del periodo constitucional. En total le tocará conocer a 63 presidentes (tres de ellos elementos del triunvirato de 1829), dos monarcas y tres dictadores.
A partir de 1843, a los 25 años, Barreda inicia sus estudios de medicina. Su trayectoria como estudiante fue brillante y titubeante. Barreda realizaba sus estudios de medicina en 1844 cuando los miembros de la cámara baja en el Congreso mexicano debatieron la definición de una provincia de frontera, incluyeron en la lista a Chiapas por el sur, y Alta California, Nuevo México y Texas por el norte (en 1844 todavía México no reconocía la independencia de Texas). La agresión de los EUA continuará durante toda una década ya que EUA mediante una triple maniobra -anexión, conquista y compra-, se hicieron de la mitad de México. En el año de 1845 el Congreso de Yucatán declara su Independencia y proclama un Gobierno Federal al unísono del estallamiento de la guerra entre Estados Unidos y México por la posesión de Texas. Siendo aún estudiante, Barreda inicia sus prácticas médicas durante la guerra contra los EEUUAA y cuando deja de arriarse la bandera de México en California y Nuevo México.
Después de la guerra con los EUA se hizo “una seria reflexión acerca de la realidad mexicana. Se hizo entonces hincapié en la falta de cohesión nacional, llegando algunos a preguntarse si realmente se podía hablar de la existencia de una nación. Dicho cuestionamiento se convirtió en un acicate para la historiografía, ya que sirvió para que personajes de la talla de Lucas Alamán y Luis G. Cuevas produjeran sus magnas obras de revisión histórica, en las que se propusieron mostrar el derrotero equivocado que había tomado México a raíz de su independencia. Fue entonces cuando los miembros de la generación posterior empezaron a mostrar su preocupación por los hechos que acababan de vivir, como fue el caso de los quince autores de los Apuntes para la historia de la guerra entre México y los Estados Unidos, y plantear propuestas para la regeneración del país. Si bien las ideologías de nuestros historiadores estuvieron encontradas tanto en aquellos años como en los venideros, es evidente que el motivo que los movió a todos ellos fue el mismo: la necesidad de crear una conciencia nacional.
“Los liberales moderados trataron de llevar al país a una situación de equilibrio”. Tanto los liberales “puros” como los conservadores agudizaron sus diferencias y diseminaron, como bien nos dice Charles Hale, “las semillas de un gran conflicto”. En 1848 se firma el Tratado de Guadalupe Hidalgo entre Estados Unidos y México. Se proclama la República en Francia con Luis Napoleón como presidente.
Simultáneamente a la publicación del Manifiesto Comunista, Gabino Barreda, con treinta años a cuestas, se traslada a París y conoce al médico Pedro Contreras Elizalde quien, por más de un motivo, resultará un personaje de influencia inconmensurable en su vida. Es Contreras quien interesa a Gabino en los cursos de Comte, quien lo acompañará en la comisión encargada de la reforma educativa en 1867 y quien lo asistirá en sus primeras experiencias como diputado en 1868. Gabino permanecería en París hasta cumplir los 33 años y no sin antes aderezar con estudios de positivismo los que originalmente lo habían llevado a la Facultad de Medicina de París. Mientras en México se desarrollan en 1849 las Guerras de castas en Yucatán y Alamán escribe su Historia de México. Durante 1950 adviene el estado liberal y anuncia una ruptura con el pasado y con la Iglesia. Casi simultáneamente, a la muerte de Mariano Otero vio la luz el himno nacional, segundo símbolo secular.
Gabino Barreda regresa a México en 1851 con los seis tomos del Cours de Philosophie Positive a cuestas. El 12 de agosto presenta en la Escuela de Medicina las constancias y certificados que acreditaban los estudios realizados en la Facultad de Medicina de París. Dos días después presenta su examen del 5to año y el 1 y 2 de septiembre presenta su examen general de la carrera de médico, ante el jurado integrado por los doctores José María Vértiz (medicina operatoria), Ladislao de la Pascua (física médica) y Juan Navarro (clínica interna) que lo aprobaron por unanimidad. Por fin obtiene su licencia para ejercer como médico, evitando para siempre la entrega de su acta de bautizo. Durante los próximos años Barreda combinó la práctica profesional con la docencia, la fundación de instituciones y su actividad como escritor.
Barreda, el médico juarista.
Para obtener su grado de médico decide viajar a París el 18 de febrero de 1848 donde se encuentra con Pedro Contreras Elizalde quien lo interesó en los cursos de Augusto Comte y quien seguramente lo puso en contacto con Benito Juárez. De regreso a México Barreda obtuvo su grado en medicina en 1851, con lo que incrementó una autoridad ya ganada entre sus colegas al haber realizado estudios con las más altas distinciones y haber iniciado su vida como autor de estudios médicos con el trabajo “Apuntes sobre tumores mamarios o adenoides” (1851). Tal reconocimiento se hace palpable cuando es elegido un 30 de noviembre de 1851 secretario de la Academia de Medicina de México presidida por Leopoldo Río de la Loza.
La guerra de los tres años alteró la dinámica de actividades de Barreda y fue en 1861 que reanuda su carrera como escritor al publicar el trabajo “La Homeopatía o juicio crítico sobre este nuevo medio de enseñar a los cándidos.” Desde entonces Barreda empieza a conjuntar a su reconocida capacidad de observación clínica su sentido crítico que lo llevará a formular atinados diagnósticos de la situación social –política y cultural- de México y recomendar remedios que resultaron certeros en sus propósitos. Ejemplos de diagnósticos sociales son los contenidos en sus trabajos “De la educación moral” (3 de mayo de 1863), “Oración cívica” (16 de septiembre de 1867) y la Carta a Mariano Riva Palacio (10 de octubre de 1870).
El tres de mayo de 1862 Gabino Barreda –dos días antes de la famosa batalla de Puebla contrae nupcias con Adela Díaz Covarrubias, hija del poeta y periodista José de Jesús Díaz y hermana de dos destacados juaristas Francisco y José de Jesús. Para el nueve del mismo mes Barreda firma un manifiesto celebrando la victoria del cinco de mayo y exhortando a la población a guardar la compostura frente a los prisioneros de guerra.
Antes de terminar el año de 1862 Barreda se traslada a vivir a Guanajuato como respuesta a la invitación hecha para “con todos los honores con que se pretendió atraerlo con el nombramiento de Miembro de la Comisión Científica, Literaria y Artística de México y no obstante la nota laudatoria de Víctor Duruy, que lo acompañaba”.
Del compromiso político de Barreda no quedan dudas cuando el 27 de noviembre de 1863 suscribe con otros 73 diputados -entre los que se encuentra Pedro Contreras Elizalde- un manifiesto del Congreso de la Unión a sus comitentes contra la Intervención Francesa y firmada en San Luis Potosí. En mayo del mismo año Barreda inicia sus escritos políticos, dando a luz “De la educación moral” –un breve documento de 21 párrafos- trata de la fundamentación de la reforma en el ramo de la educación moral que debe ser impulsada por el gobierno. Moral racional que Barreda funda, no en dogmas religiosos, sino en la biología (fisiología y patología) y la psicología, cuyo fin sería el cultivo de los buenos instintos: la inclinación al bien común, a los actos simpáticos, o altruistas. El documento resultó significativo en la biografía intelectual y política de Barreda, básicamente, tres razones. Fue el primero en abordar el asunto global de la educación pública en México; ofreció una constancia concreta de las motivaciones ideológicas y efectivas -liberales-positivistas- del autor. Finalmente, es un ejemplo concreto de los fuertes lazos políticos existentes entre Barreda y el grupo de juaristas ya que el documento fue un respaldo a Juárez como presidente frente a una terna de circunstancias adversas en ese momento.
Abordemos uno a uno estos últimos aspectos mencionados. En relación a las motivaciones ideológicas y afectivas Barreda es muy claro cuando señala que el fin de la educación moral sería la modificación de los actos del alma en el sentido más conveniente para alcanzar el bien común por medio del altruismo. A la pregunta de ¿Qué es la educación moral? Barreda responde, en el párrafo 18, que es la más importante de todas las ciencias y la más útil de todas las artes. Son las reglas de conducta comunes a todas las religiones y creencias. Son reglas universales cuyo objeto es la equidad y el amor al prójimo. Las inclinaciones hacia el bien o el mal responden a las necesidades que sus respectivos órganos manifiestan; tales órganos se encuentran en la masa cerebral (alma). Con respecto a la libertad Barreda plantea en el párrafo 15 que:
Lejos de ser incompatible con el orden, la libertad consiste en todos los fenómenos, tanto orgánicos como inorgánicos, en someterse con entera plenitud a las leyes que lo determinan. [...] Otro tanto sucede en el orden intelectual y moral, la plena sujeción a las leyes respectivas caracteriza allí, como en todas partes, la verdadera libertad. No es uno dueño de dar o rehusar su aquiescencia arbitrariamente a una demostración que se ha logrado comprender; la inteligencia, mientras conserva su estado fisiológico, no puede usar de su libertad de otro modo que convenciéndose de la verdad que así se le demuestra y exigir o aun pretender lo contrario, será siempre atacar nuestra libertad [...]
Con respecto a la filiación juarista Barreda en el mismo documento responde, en primer lugar, al maltrato del Episcopado Mexicano dado a Juárez definiéndose claramente en contra de una supuestas autoridad, doctrina y derechos de la Iglesia con respecto a la educación. En segundo lugar, responde al antijuarismo presente expresado de manera concertada por un grupo de 51 diputados que habían pedido su renuncia como Presidente Constitucional el 7 de septiembre de 1861. En respuesta el mismo día otros diputados dan su apoyo a Juárez. La historia de la solicitud de renuncia comienza el día 15 de julio en sesión secreta extraordinaria, tuvo lugar el dictamen de las comisiones unidas de Hacienda y Crédito Público, en relación a la iniciativa del gobierno de percibir todo el producto líquido de las rentas federales. El 16 de julio las sesiones secretas extraordinarias continuaron y en ellas se aprobaron dos propuestas: primero, el Gobierno de la Unión recibiría todo el producto líquido de las rentas federales y se suspenderían los pagos de la deuda externa por el término de dos años; segundo, cada 15 días las aduanas marítimas y oficinas recaudadoras de las rentas federales, tendrían que remitir su estado de ingresos y egresos a la Tesorería General. Pese a los esfuerzos realizados, la firma oficial del decreto de suspensión del día 17 de julio de 1861, aceleró la intervención extranjera. No pasaron más de tres meses de la expedición de aquel decreto, cuando el 7 de septiembre, un grupo de diputados en nombre de supremas necesidades y de la salvación de los principios políticos liberales que profesaban, le pidieron al Ejecutivo su renuncia temporal o absoluta.
¿Cuál era la esencia de aquella protesta? Ante todo, la redefinición de las relaciones políticas entre Juárez y los Estados de la República. Pues entonces la facción antijuarista descubrió que en México no existía la unidad federativa que el sistema republicano exige, como tampoco la unidad nacional: “Vemos en la situación actual un elemento mayor que otro alguno de desorganización en la rotura casi absoluta de los lazos federativos [...] Falta pues, la unidad federativa y con ella faltará dentro de poco la unidad nacional”. Y los solicitantes argumentan de manera categórica que el gobierno ha perdido su legitimidad:
Creemos que para consumar una gran revolución no son bastantes los títulos legales, es necesario el tacto político; creemos que para mandar a un pueblo que tiene la conciencia de su fuerza no alcanza la coacción de la ley y que, en los países que han aspirado ya las auras de la libertad, el único Gobierno posible es el basado sobre el prestigio y el amor de los pueblos, prestigio y amor que desgraciadamente a perdido de todo punto el actual personal de la administración.
En este mismo año las elecciones favorecieron a Juárez por 5282 votos; el triunfo fue ratificado por 61 diputados que votaron por Juárez frente a 55 que votaron por Jesús González Ortega. De acuerdo con Justo Sierra atrás del movimiento contra Juárez estaban desde exaltados hasta moderados y entre estos dos colores se distribuían todos los matices de los enemigos políticos de Juárez que “constituían una suerte de grupo girondino, pero no con un programa de doctrinas, sino una aversión personal.”
Finalmente, el documento de Barreda es un abierto apoyo a Juárez frente a la presencia y consolidación de la intervención francesa. Barreda escribe su documento, bajo la presidencia itinerante de Juárez, dos años después de suspendida la deuda externa, y un ambiente de guerra por todos lados. Guerra de secesión en los Estados Unidos, guerra de intervención preparando la llegada de Maximiliano a México para fundar el II Imperio Mexicano y guerra civil -enfrentamiento entre republicanos y monarquistas, entre liberales y absolutistas, y entre facciones liberales-. Con los actores en lucha, mexicanos, estadunidenses, europeos, el mundo Atlántico mostraba cuan estrechas eran sus relaciones.
En este caos nada aparente Barreda se manifiesta como el ideólogo juarista del orden. Su interés por las reformas educativas para hacer posible un orden político y social -encabezado por el gobierno juarista- es claramente expresado por primera vez. Notable por su consistente argumentación, “De la educación moral” habla en favor de la intervención estatal en la instrucción pública y de cómo las escuelas pueden convertirse en el instrumento de culto a los héroes para dar “ejemplos de moralidad y de verdadera virtud excitándoles el deseo de imitarlos, no a fuerzas de aconsejárseles ni menos de prescribírseles, sino haciendo que este deseo nazca espontánea e insensiblemente en ellos, en virtud de la veneración irresistible de que se vean poseídos hacia hombres cuyos hechos se les hayan referido.”
Otros documentos por venir -del mismo Barreda- como la “Oración cívica” del 16 de septiembre de 1867 y la “Carta” dirigida a Mariano Riva Palacio el 10 de octubre de 1870, compartirán este interés por la educación pública en aras de un orden político secular y laico-. El documento “De la educación moral” es una importante constancia de una visión del mundo compartida por un grupo de mexicanos encabezados por Juárez en el terreno político y por Barreda en el ideológico. Así mismo establece con claridad que el objetivo del orden político, es el objetivo que podría alcanzarse a través de las escuelas públicas.
Otro hecho de primera magnitud que hay que tomar en cuenta son las reacciones generadas en torno a la Constitución de 1857. Muy pronto se vio frustrada en su objetivo de unir a los mexicanos al grado que el presidente en turno –Ignacio Comonfort- se ve obligado a derogarla creando una división mayor entre los actores políticos que estaba muy lejos de los esfuerzos políticos de conciliación con los que se inició el Constituyente de 1856. Tanto los dividió que fue el pretexto para iniciar una feroz lucha por el poder entre defensores y denostadores, preparando con ello la intervención extranjera. Y nuevamente Barreda da muestra de sus habilidades como clínico, tanto en su “De la educación moral” como en su “Oración cívica”. En ambos documentos se interpretan hechos sociales y se replantean problemas en torno a su pasado y presente –la tradición cultural en lo relativo a la condición humana-, y de una posible salida a su desarrollo y progreso. De esta manera, la visión del pasado y futuro de la humanidad están considerados en el diagnóstico que el médico Barreda hace del presente mexicano. Es así que en ambos documentos los lectores nos vemos envueltos en las preguntas acerca de la validez del conocimiento de la realidad y de su uso en la práctica para determinar el futuro de la sociedad mexicana.
En el contenido “De la educación moral” se aprecia la orientación positivista del autor. Como ya lo señalamos antes es con este tema que Barreda abre su expediente en torno a su personal interés en materia político-educacional y en las reformas encabezadas por el Estado en dicha materia. La regeneración a la que aspira, Barreda pretende llevarla a cabo dividiendo la responsabilidad entre la familia y las escuelas públicas. La primera debe estimular la práctica de las buenas acciones y reprender las malas, mientras que la segunda debe proporcionar los ejemplos de moralidad y de verdadera virtud. De esta manera Barreda distribuye responsabilidades: la familia educa y la escuela instruye.
Del título del documento se desprenden las preguntas que le dan sentido. ¿Quién debe educar? La familia. El gobierno debe instruir. ¿Qué debe enseñar? La moral. ¿A quién debe instruir? A los ciudadanos, a los súbditos del gobierno. En otras palabras la escuela pública mediante la enseñanza de las buenas acciones, de ejemplos de verdadera virtud, debe moralizar al ciudadano. La necesidad de la reforma o regeneración, dice Barreda, viene de la necesidad por revertir, fundamentalmente, dos efectos de la tradición cultural: la influencia desastrosa de una educación puramente egoísta dependiente de los dogmas religiosos, y el anárquico e inmoral escepticismo, que fue la necesaria e inmediata consecuencia del rápido y creciente descrédito a que desde la aparición de las doctrinas disolventes del siglo XVIII, y sobre todo, desde la gran explosión francesa, quedó irrevocablemente sujeto el catolicismo, y con mayor razón, el protestantismo. Todo esto está anunciando una mejor sistematización de los mitos liberales en torno a la legitimidad del nuevo Estado que está inmerso en el mito de la civilización, esto es, de que la única fundamentación racional del nuevo Estado debería provenir de la ciencia, ya que ella garantizaba el orden político y social, y por medio de la reforma educativa –donde se conciliara el laicismo con la obligación del gobierno en velar por él- era posible la reforma social y política, la conciliación y la unidad nacional. Esta sistematización será objeto de la “Oración cívica”.
Ese objetivo lo fundamenta en el develamiento de varias dicotomías utilizadas por Barreda entre los que resaltan las que tienen que ver con la oposición entre la autoridad versus la convicción: el mezquino interés individual (las inclinaciones malévolas, los malos instintos, las tendencias egoístas) versus el bien común (las inclinaciones benévolas, los buenos instintos, las inclinaciones altruistas), el espíritu teológico (los teólogos y los metafísicos) versus el espíritu positivo (lo científico), la moral sobre bases positivas y evidentes versus el anárquico e inmoral escepticismo y, finalmente, la verdadera libertad, la plena sujeción a las leyes del orden intelectual (la verdad) y la moral (amar siempre lo se cree bueno y rechazar lo que parece malo) versus la libertad inmoral y absurda, la arbitrariedad, el ciego capricho, la inquisición.
Con la Intervención en su momento más álgido, el documento de Barreda no tuvo mayor impacto. De eso dan cuenta los periódicos de la época que no refieren polémica alguna. Y mientras tanto Barreda, según sus biógrafos, se dedicó a la práctica profesional de la medicina en Guanajuato en donde se daría la lectura de la “Oración cívica”.
Con el triunfo de los republicanos don Gabino es nombrado para pronunciar, el 16 de septiembre de 1867 en la ciudad de Guanajuato, el discurso conocido como “Oración cívica”. Con lo dicho hasta aquí comprendemos que la designación de Barreda como orador en fecha y lugar tan simbólicos para los mexicanos no era gratuita. Barreda cubría con creces el requisito político de lealtad hacia el grupo juarista para representarlo, era una autoridad reconocida en el campo de la medicina y, algo importante, tenía un discurso que decir y que seguramente contaba con el aval de sus más allegados y probablemente del mismo Juárez.
Cuando se acercaba el año de 1878, Díaz se engrandecía políticamente y le dio el cargo a Barreda de ministro plenipotenciario de México en Alemania, Barreda se fue a Europa en abril de ese año, donde también ahí dio muestras de su gran laboriosidad, pues además de cumplir con los deberes propios de su puesto, recibió un premio por haber descubierto una manera más eficaz de hacer las operaciones quirúrgicas con un alto grado de complejidad que existían hasta ese momento, representó a su país en la Conferencia Internacional de Sistemas Penitenciarios llevada a cabo en Estocolmo, y participó como delegado mexicano en el Congreso Mundial de Correos.
Cuando dejó el cargo de Alemania 1880, viajó a París donde conoció a Pierre Laffitte, el heredero intelectual de Comte y líder de los Positivistas ortodoxos, durante su regreso a México tenía planeado dar una serie de cursos sobre la Religión del Hombre, pero la enfermedad que lo llevó a la muerte se lo impidió. Barreda regresó a México en 1880, “sereno, estoico y quizás mortalmente herido por los esfuerzos tan intensos que realizó”, siempre con el deseo de servir a su patria, regresó a morir y no a difundir la Religión del Hombre. Muchos de sus amigos que estuvieron cerca de él en los buenos tiempos le dieron ahora la espalda. Pasó sus últimos días recluido en la tranquilidad de su casa de Tacubaya, donde murió el 10 de marzo de 1881.
En un homenaje rendido a Barreda en el Teatro Abreu de la ciudad de México el 22 de marzo de 1908, Justo Sierra, ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, habla frente al cadáver:
Maestro: yo, en mis años juveniles, saturado el espíritu de adoraciones revolucionarias; quise medir contigo mis armas, te creí injusto; tu pulverizaste mis argumentos y sonreíste con augusta bondad de mis frases irrespetuosas. Hoy, el viejo y poco fatigado luchador, coloca en los peldaños de tu altar su espada rota, y el vencido se confunde venturoso en el grupo inmenso de los que te admiran, de los que te bendicen, de los que te aman.
Seguramente en todos los reunidos estaban presentes tanto las palabras de Juárez como de Barreda:
Mexicanos: hemos alcanzado el mayor bien que podíamos desear, viendo consumada por segunda vez la independencia de nuestra Patria. Cooperemos todos para poder legarla a nuestros hijos en camino de prosperidad, amando y sosteniendo siempre nuestra independencia y nuestra libertad.
Que en lo sucesivo una plena libertad de conciencia, una absoluta libertad de exposición y de discusión, dando espacio a todas las ideas y campo a todas las aspiraciones, deje esparcir la luz por todas partes y haga innecesaria e imposible toda conmoción que no sea puramente espiritual, toda revolución que no sea meramente intelectual. Que el orden material, conservado a todo trance, por los gobernantes y respetado por los gobernados, sea el garante cierto y el modo seguro de caminar siempre por el sendero florido del progreso y de la civilización.
Puebla, Pue., Paseo de las Fuentes, 18 de febrero de 2020
Del absolutismo a la república
Del despotismo a la Nacionalidad. Primera parte.
José Antonio Robledo y Meza
Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP robledomeza@yahoo.com.mx
wa: 2223703233
En la formación del Estado mexicano participaron muchos personajes que han sido oscurecidos por la presencia de otros en la historiografía. Personajes que lideraron distintas fuerzas sociales que durante el proceso fueron definiendo sus valores, intereses y actitudes frente a las alternativas propuestas. Propuestas que se definieron conjuntando tendencias históricas y voluntades políticas con intenciones de explorar lo inédito.
En los cursos de primavera 2020 intentaremos relacionar personajes del ayer al presente relacionados en la construcción del Estado-Nación mexicano. Un proceso que va del despotismo absoluto a la 4T. Será un recorrido a través del filosofar. Caminaremos por el sendero abierto en el siglo XVIII por el positivismo español (ilustrados) y el despotismo ilustrado en la Nueva España. Nuestro interés apunta hacia distintos personajes que filosofaron durante este periodo y las distintas instituciones que los acogieron. De manera breve las mencionaré: la ciencia del siglo XIX y XX, el espiritismo, el positivismo, el conservadurismo, el republicanismo, el positivismo liberal, el liberalismo conservador, el espiritualismo, el Ateneo de la Juventud, los Siete Sabios, el Grupo Hiperión…
El Estado-Nación mexicano surge durante el último tercio del siglo XIX. Tal fenómeno modificó las concepciones sobre lo público y lo privado, la división del trabajo al interior de la sociedad y las formas de ejercicio de la dominación.
Nos interesa comprender el proceso que va de la concepción “el Estado soy yo” al de “sólo obedezco al Pueblo Soberano”.
Evolución del absolutismo
El origen del absolutismo se remonta a la aparición del monoteísmo (1350 ane) y se relaciona con el libro de Job (500 ane), la historia de Dios (400 ane), la construcción de doctrinas como la del absolutismo (222), el concepto de Persona (300), el misterio de la Trinidad (325), el agustinismo político, la doctrina de las dos espadas (494), la teoría de las dos espadas (1302), el cesaropapismo, la reforma protestante (S XVI), el cisma de Enrique VIII, la teoría del derecho divino (absolutismo teológico), la teocracia, el regalismo, el concilio de Trento (1545-63), el galicanismo (1681-82), la pugna entre Borbones versus los Habsburgo (1700), el Patronato universal al rey de España (1753), la Expulsión de los jesuitas (1767).
Estrictamente el origen de las monarquías autoritarias se puede encontrar en el agustinismo político, teoría de las dos espadas, cesaropapismo, teocracia, regalismo. Es un proceso de sacralización de la autoridad (pontificado, razón, bien común, paternalismo, razón de Estado) y el poder (imperio, legislativo, judicial, ejecutivo).
Despotismo ilustrado
El despotismo ilustrado es un concepto político que surge en la Europa de la segunda mitad del siglo XVIII. Se enmarca dentro de las monarquías absolutas y pertenece a los sistemas de gobierno del Antiguo Régimen europeo, pero incluyendo las ideas filosóficas de la Ilustración, según las cuales, las decisiones humanas son guiadas por la razón.
Aunque el término fue acuñado por historiadores alemanes en el siglo XIX, actualmente se prefiere el término absolutismo ilustrado para así contrastarlo con el absolutismo clásico.
Los monarcas de esta doctrina, como Carlos III de España, Catalina II de Rusia, Gustavo III de Suecia, José I de Portugal, María Teresa I de Austria y su hijo José II de Austria, Federico II de Prusia y Luis XIV de Francia, contribuyeron al enriquecimiento de la cultura de sus países y adoptaron un discurso paternalista. En algunos casos, fueron inspirados por y delegaron en personajes omnipotentes de su confianza, como en el caso del marqués de Pombal, en Portugal, Gaspar Melchor de Jovellanos en el caso de España o en el Reino de las Dos Sicilias, Bernardo Tanucci y Guillaume Du Tillot en el ducado de Parma.
A pesar de que los filósofos ilustrados criticaron la política y la sociedad de su época, no pretendieron que los cambios se dieran por la vía revolucionaria; confiaban más bien en un cambio pacífico orientado desde arriba para educar a las masas no ilustradas. Varios monarcas aceptaron las ideas propuestas por la Ilustración y dieron origen al despotismo ilustrado.
Los problemas del Estado absolutista requerían de la colaboración de personas calificadas y con nuevas ideas, dispuestos a reformar e impulsar el desarrollo político y económico de las naciones. El monarca ilustrado es un soberano que acepta los principios de la Ilustración y desea ponerlos en práctica para lograr una mayor eficiencia del Estado, en beneficio de este y de los súbditos.
El temor a la innovación es sustituido por una creencia en la posibilidad de alcanzar un futuro mejor, no por un cambio súbito, sino por una paciente labor educativa y legislativa, para la cual se necesitaba la colaboración de los ilustrados, cuyas ideas no constituían un pensamiento meramente especulativo, sino que se convertirían en programas de gobierno y se llevarían a la práctica.
Todo para el pueblo, pero sin el pueblo
La frase originaria es «Tout pour le peuple, rien par le peuple» (en español, «Todo para el pueblo, nada (hecho) por el pueblo», suele citarse en español como «Todo por el pueblo, pero sin el pueblo».
Su uso se extiende desde finales del siglo XVIII como lema del despotismo ilustrado, caracterizado por el paternalismo, en oposición a la opinión extendida desde los enciclopedistas que veía necesario el protagonismo y la intervención del pueblo en los asuntos políticos, incluso asignándole el papel de sujeto de la soberanía (principio de soberanía popular de Rousseau).
Esta frase implicaba que el gobierno realizaba medidas para el "pueblo", o para su mejora; pero las decisiones eran tomadas sin la participación ni intervención del pueblo.
Este sistema, visto como una etapa madura del absolutismo monárquico, decayó en los últimos años del siglo XVIII. Las ideas de la Ilustración, adoptadas por estos monarcas, fueron también la mecha que prendió en los sentimientos de las clases desfavorecidas —en especial la burguesía, que cobraba mayor relevancia — para combatir a un sistema absolutista voraz y generador de desigualdad social, y encaminarse hacia un gobierno constitucional.
Grandes intelectuales
Toda la corriente racionalista y empirista, representada por la ilustración, tenía como fin la crítica del orden vigente y su transformación en un orden adecuado a la naturaleza humana y, por lo tanto, más idóneo para la consecución de la felicidad. Este esfuerzo se vio acaudillado en Francia por los filósofos más famosos de la ilustración: Charles de Secondat, barón de Montesquieu y François-Marie Arouet (Voltaire). Ellos fueron los divulgadores ideológicos que tuvo la burguesía en su pugna por el poder.
Thomas Hobbes (5 de abril de 1588 – 4 de diciembre de 1679),
En su obra Leviathan, Thomas Hobbes contribuye a nutrir las corrientes del despotismo ilustrado, que veía al Estado como garante y tutor del pueblo que sufría un estado de minoría de edad permanente.
Leviatán: o la materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil, comúnmente llamado Leviatán (en inglés Leviathan), es el libro más conocido del filósofo político inglés Thomas Hobbes, publicado en 1651.
El título del libro hace referencia al monstruo bíblico Leviatán, que posee un poder descomunal.
En este libro, Hobbes establece su doctrina de derecho moderno como la base de las sociedades y de los gobiernos legítimos. Se ha dicho que el trabajo de Hobbes justifica filosóficamente la existencia del autoritarismo estatal.
Dos son, en opinión de Hobbes, “los postulados ciertísimos de la naturaleza humana” de los cuales procede toda la ciencia política:
1) La avidez natural por la que cada uno pretende gozar‚ solo de los bienes comunes.
2) La razón natural por la cual cada uno huye de la muerte violenta como el peor de los males naturales.
El primero excluye que el hombre sea por naturaleza un “animal politico”. Hobbes nos está negando la existencia de un amor natural del hombre hacia su semejante. “Toda asociación espontánea nace o de la necesidad recíproca o de la ambición, pero nunca del amor o de la benevolencia hacia los demás”. En consecuencia, para Hobbes no es esta benevolencia el origen de las sociedades más grandes y duraderas, sino sólo el temor recíproco.
La causa de este temor es, en primer lugar, la igualdad de naturaleza entre los hombres, para lo cual todos desean la misma cosa, o sea, el uso exclusivo de los bienes comunes. En segundo lugar, es la voluntad de dañarse mutuamente e incluso el antagonismo que deriva del contraste de las opiniones y de la insuficiencia del bien. El derecho de todos sobre todos y la voluntad natural de perjudicarse mutuamente obran de tal manera que el estado de naturaleza sea un estado de guerra incesante de todos contra todos. En este estado, no hay nada justo: la noción de lo derecho y lo torcido, de la justicia y de la injusticia, nace donde hay una ley y la ley nace donde hay un poder común: donde no hay ni ley ni poder falta la posibilidad de la distinción entre lo justo y lo injusto. Cada uno tiene derecho sobre todo, “cada uno es movido a desear lo que es bueno para él y a huir de lo malo para él, pero sobre todo, a huir del mayor de todos los males naturales que es la muerte”.
Por tanto, las normas fundamentales del derecho natural van dirigidas, según Hobbes, a librar al hombre del juego espontáneo y autodestructivo de los instintos y a imponerle una disciplina que le procure una seguridad, y la posibilidad de dedicarse a las actividades que hacen fácil su vida. La primera norma, en consecuencia, es: “Buscar y conseguir la paz en cuanto se tiene la esperanza de obtenerla; y cuando no se puede obtenerla, buscar y usar todos los auxilios y ventajas de la guerra”. De esta ley fundamental derivan todas las demás, la primera de las cuales es: “El hombre espontáneamente, cuando los demás también lo hagan y en la medida que lo juzgué necesario para la paz y para su defensa, debe renunciar a su derecho sobre todo y contentarse con tener tanta libertad con respecto a los demás cuanta el mismo les reconoce a los otros respecto de sí”. Los hombres formular en pactos entre sí con los cuales renuncian a su derecho originario o lo transfieren a personas determinadas.
Al escribir sobre el Estado, Hobbes nos dice que hay un acto fundamental que señala el paso del estado de naturaleza al estado civil. Ese acto es un contrato por el cual los hombres renuncian al derecho ilimitado del estado de naturaleza y lo transfieren a otros. Sólo cuando cada uno de los hombres somete su voluntad a un solo hombre o a una sola asamblea y se obliga a no hacer resistencia al individuo o a la asamblea a la que se ha sometido, se logra una defensa estable de paz y de los pactos de reciprocidad en que la misma consiste. Cuando se efectúa esta transferencia, se produce el estado o sociedad civil. Por tanto, puede decirse que el estado es “la única persona cuya voluntad, en virtud de los pactos estipulados recíprocamente, se debe considerar la voluntad de dichos individuos: “de ahí que pueda servirse de las fuerzas y de los bienes de cada uno de los individuos para la paz y al defensa común”.
La teoría de Hobbes acerca del estado es una teoría absolutista ya que el insiste en la irreversibilidad del pacto fundamental. Una vez constituido el estado los ciudadanos no pueden disolverlo negándole su consentimiento: porque el derecho del estado nace de los pactos de los súbditos entre sí y con el Estado, pero no de un pacto entre los súbditos y el estado, que podría ser revocado por parte de los primeros. Para Hobbes el poder del soberano es indivisible en el sentido de que no puede ser distribuido entre poderes diversos que se limiten mutuamente. La teoría de Hobbes no significa que no ponga límites a la acción del estado, aunque muy pocos, el estado no puede mandar a un hombre que se mate o se hiera a sí mismo. No obstante, el súbdito es libre sólo en lo que el soberano ha dejado de ordenar con las leyes.
Durante los noventa y un años de la vida de Hobbes, Inglaterra vivió uno de los periodos más cruciales de su historia moderna y esto constituirá una influencia en su identidad política, cuyo resultado será su teoría de estado que desarrolla en el Leviathan.
La iconografía del Leviatán de Hobbes
En el libro de Job (cap. 41, vers. 25) se describe al Leviatán como un animal marino que domina los mares y que se representa como una enorme ballena, un pez gigante y dentado, un cocodrilo, un dragón o un animal de cuello largo que emerge de los mares, Thomas Hobbes decidió representar al Leviatán en un hombre.
En la primera edición de su obra en 1651 decide incluir una pintura de un rey compuesto de hombres que lleva una corona, un cetro en su mano izquierda y una espada en su mano derecha. Este enorme hombre está compuesto por otros, subordina por un lado al ejército y a los poderes civiles, y por otro lado a la Iglesia.
El dibujo del Leviatán de Hobbes es de 24 X 15.5 cm de ancho.
Siguiendo a Klenner en la parte superior del borde de la imagen está el versículo 24 del capitulo 41 de la edición hebrea del libro de Job: ¨Non est potestas Super Terram quae Comparetur¨ que se puede traducir como ¨en la tierra no es nadie comparable¨ o "no existe ningún poder sobre la tierra que pueda comparársele¨.
Dice Klenner: ¨Debajo de este texto se reproduce el Leviatán en figura humana. El cuerpo de éste con las insignias de la soberanía del poder político y espiritual, gigantesca figura armada con corona, espada y báculo, es precisamente modelada como hombre.
Es el Estado omnipotente. Formado mediante el contrato social de cada uno con cada uno y por la voluntad de sus ciudadanos fundando y garantizando la paz, cubre bajo sus brazos desplegados los paisajes con sus ciudades y aldeas y el mar transitado por naves comerciales en el fondo.
La corona la figura del Leviatán simboliza la soberanía del Estado; la espada sostenida en la mano derecha simboliza su poder político que triunfa sobre las guerras de las armas descritas en una columna de la izquierda con cinco pictogramas con fortaleza, cañones, mosquetes, banderas y tambores e incluso una batalla con infantería y caballería; el báculo sostenido en la otra mano simboliza el poder espiritual del Estado, que triunfa sobre la guerra civil de las palabras, descrita en una columna derecha cinco pictogramas con la Iglesia, mitra obispal, anatemas, las armas lógicas para las disputas de teológos y filósofos e incluso un concilio religioso.
Entre ambas columnas, directamente bajo el Leviatán, cuyo poder sobre la tierra no tiene comparación, se encuentra el título del libro ¨Leviathan or the Matter, Forme, and Power of a Common - Wealth Ecclesisticall and Civil. By Thomas Hobbes of Malmesbury", London, Printed for Andrew Crooke, 1651.
(Hermann Klenner, Thomas Hobbes. Filósofo del Derecho y su filosofía jurídica, Bogotá, Universidad Externado de Colombia, Serie de Teoría Jurídica y Filosofía del derecho, No 11, 1999 pp. 50 - 51)
Job 41 La Biblia de las Américas (LBLA)
1 [a]¿Sacarás tú a Leviatán[b] con anzuelo, o sujetarás con cuerda su lengua?
2 ¿Pondrás una soga[c] en su nariz, o perforarás su quijada con gancho[d]?
3 ¿Acaso te hará muchas súplicas, o te hablará palabras sumisas?
4 ¿Hará un pacto contigo? ¿Lo tomarás como siervo para siempre?
5 ¿Jugarás con él como con un pájaro, o lo atarás para tus doncellas?
6 ¿Traficarán con él los comerciantes[e]? ¿Lo repartirán entre los mercaderes?
7 ¿Podrás llenar su piel de arpones, o de lanzas de pescar su cabeza?
8 Pon tu mano[f] sobre él; te acordarás de la batalla y no lo volverás a hacer[g].
9 [h]He aquí, falsa es tu[i] esperanza; con sólo verlo serás[j] derribado.
10 Nadie hay tan audaz que lo despierte; ¿quién, pues, podrá estar delante de mí?
11 ¿Quién me ha dado[k] algo para que yo se lo restituya? Cuanto existe debajo de todo el cielo es mío.
12 No dejaré de hablar de sus miembros, ni de su gran poder, ni de su agraciada figura.
13 ¿Quién lo desnudará de su armadura exterior[l]? ¿Quién penetrará su doble malla[m]?
14 ¿Quién abrirá las puertas de sus fauces[n]? Alrededor de sus dientes hay terror.
15 Sus fuertes escamas[o] son su orgullo, cerradas como con apretado sello.
16 La una está tan cerca de la otra que el aire no puede penetrar entre ellas.
17 Unidas están una a la otra; se traban entre sí y no pueden separarse.
18 Sus estornudos dan destellos de luz, y sus ojos son como los párpados del alba.
19 De su boca salen antorchas, chispas de fuego saltan.
20 De sus narices sale humo, como de una olla que hierve sobre[p] juncos encendidos.
21 Su aliento enciende carbones, y una llama sale de su boca.
22 En su cuello reside el poder, y salta el desaliento delante de él.
23 Unidos están los pliegues de su carne, firmes están en él e inamovibles.
24 Su corazón es duro como piedra, duro como piedra de molino.
25 Cuando él se levanta, los poderosos[q] tiemblan; a causa del estruendo quedan confundidos.
26 La espada que lo alcance no puede prevalecer, ni la lanza, el dardo, o la jabalina.
27 Estima el hierro como paja, el bronce como madera carcomida.
28 No lo hace huir la flecha[r]; en hojarasca se convierten para él las piedras de la honda.
29 Como hojarasca son estimadas las mazas; se ríe del blandir de la jabalina.
30 Por debajo[s] tiene como tiestos puntiagudos; se extiende[t] como trillo sobre el lodo.
31 Hace hervir las profundidades como olla; hace el mar como redoma de ungüento.
32 Detrás de sí hace brillar una estela; se diría que el abismo es canoso.
33 Nada en la tierra[u] es semejante a él, que fue hecho sin temor.
34 [v]Desafía[w] a todo ser altivo; él es rey sobre todos los hijos de orgullo.
En la parte superior del borde de la imagen está el versículo 24 del capitulo 41 de la edición hebrea del libro de Job: ¨Non est potestas Super Terram quae Comparetur¨ ("No hay poder sobre la Tierra que se le compare") es una cita del Libro de Job.
El tema que destaca en estas obras es el tema de la construcción de la Autoridad (A) y el Poder (P).
0) Entre el 538 y el 330 a. C., autoría es desconocida, aunque la tradición lo atribuye a Moisés, Libro de Job.
1) 1533, Holbein, Los Embajadores.
2) 1550 Maquiavelo, El Príncipe.
3) 1762 Rousseau, El Contrato Social.
La construcción de la Autoridad (A) y el Poder (P).
Antes de establecer la cronología de esta construcción establezcamos los conceptos.
El término “autoridad” procede del verbo latino “auctor” (ayudar a crecer); la palabra “auctoritas” presenta dificultades para su definición.
El término se usa de dos maneras:
1) como atributo del gobierno y personas que lo representan por el cual pueden dictar disposiciones o resoluciones y obligan a cumplirlas.
2) se aplica a personas que por razón de su situación, de su saber o de alguna cualidad o por el consentimiento de los que voluntariamente se someten a ellas. (María Moliner, _Diccionario de uso del español_.)
Para definir “autoridad” debemos establecer a qué género o categoría de objeto pertenece. Si partimos de tres categorías, a) la de las cosas, que incluye seres de carácter autónomo, que no se poya en otro concepto; b) la de las propiedades, que se refiere a las cualidades de alguien (la altura de una montaña, la inteligencia de alguien); c) la de las relaciones, que no son nombres absolutos sino relativos, debemos admitir que autoridad pertenece a la categoría de las relaciones como ocurre con la palabra padre, en tanto para ser nombrado padre, debe esta palabra estar en relación con la palabra hijo, pues sin categoría relacional se perdería la significación. Así pues la palabra autoridad entra en la categoría relacional sin dejar de estar en la de las propiedades. (Por Ej. un maestro detenta autoridad por determinados atributos: saber, presencia, carisma, etc.)
El concepto de autoridad define una triada: un agente (quien asigna la autoridad), un receptor (quien la recibe) y el ámbito o campo que está constituido por todas las actividades reales o conjunto de órdenes que regulan las actividades reales por ejemplo el saber y los códigos que regulan todas las prácticas: médicas, docentes, comerciales, etc. De esta manera se reconoce la autoridad epistemológica que lo es si y solo si se funda en el saber, en el saber que además se sostiene dentro de un ámbito. De esta manera los panaderos reconocen la autoridad del mejor panadero, etc. Lo más habitual es aceptar la autoridad sobre algo o alguien por ocupar un “lugar”; esta es la autoridad deontológica que da origen al autoritarismo. El autoritarismo se ejerce sin definir ámbito específico y, por lo tanto, sin que quien lo ejerce sea aceptado por ser el que posee el mejor saber de todos. En este sentido la autoridad es de quién manda, quien tiene derecho de mandar muy diferente de la autoridad de quien sabe.
Aquí surge la cuestión de si es posible definir una autoridad que sea válida en todo tiempo y lugar. Este problema fue resuelto por los teólogos estableciendo que la autoridad y el poder absolutos residen en Dios. ¿Cómo se ha construido esta justificación? ¿Cómo se habla de la autoridad emanada de Dios? Aquí interviene la fe, la fe como aceptación de la siguiente proposición: aceptar la autoridad emanada de Dios. Esto es indiscutible porque en última instancia la fe consiste en aceptar una proposición. El reconocimiento de esta proposición es un acto humano, un acto de fe, de creencia. Dios es una entidad autónoma que no depende de nada ni nadie. Dios es la cosa en sí con plena autoridad y poder, de él emana toda soberanía. Aquí se toma en cuenta a la autoridad en tanto relación, y secundariamente como propiedad.
Si un acto de fe es un acto de creencia, entonces debemos trabajar sobre la cuestión de las creencias que se ejerce sobre las proposiciones llamadas “dogma”, “axioma”.
Entremos al campo de lo cotidiano.
Ver la película Nuevo Mundo, (1977 trata de hechos ocurridos en 1531)
Leer el libro de Enrique Krauze, El Pueblo soy Yo, 2018.
La Constitución es la expresión de la
Racionalidad Soberana en una República.
El artículo “Golpe a la libertad de
educación, a padres de familia” publicado por Mauro González Luna en Proceso https://www.proceso.com.mx/596274/golpe-a-la-libertad-de-educacion-a-padres-de-familia, argumenta en contra de la propuesta
de Nueva Ley General de Educación,porque –dice don Mauro- “está doblemente
viciada, al no tener competencia la Cámara de Diputados para discutirla y, en
su caso, aprobarla, y al no ajustarse a la razón, a la secular tradición
axiológica de la mayoría del pueblo, a las normas de los tratados
internacionales sobre derechos humanos.”
Dos cosas son las que intenta
justificar don Mauro:
1) La Cámara de Diputados no tiene competencia
para discutir y, en su caso, aprobarlanueva Ley General de Educación.
2) La nueva Ley no se ajusta
a) a la razón,
b) a la secular tradición axiológica
de la mayoría del pueblo,
c) a las normas de los tratados
internacionales sobre derechos humanos.
Reformar quiere decir mejorar o
enmendar lo que está equivocado, o es insatisfactorio, o está afectado por la
corrupción y/o las malas prácticas, etc.
En muchos casos, no en todos,
reformar equivale a no más que la puesta a punto de un nuevo sistema o un nuevo
enfoque, o el quitar inconvenientes sin cambiar el sistema entero y/o la
operativa de base. Una reforma procura mejorar el sistema que se
tiene, generalmente en forma progresiva y por etapas, y nunca pretende
derrocarlo. Al implementar una reforma, por lo general se trata de
convencer en lugar de imponer.
Primer argumento
El autor es claro en señalar su
oposición a la propuesta de sustituir y no solo reformar la Ley General de
Educación promulgada en 1993; su argumento es que al aprobarse las reformas al artículo
3° de la Constitución el artículo séptimo transitorio de dichas reformas
establece que el Congreso deberá realizar reformas a la legislación secundaria
correspondiente. El autor señala que se viola la decisión soberana de que la
ley debía reformarse y no sustituirse por otra. Concluye que “tal iniciativa
está viciada de origen.”
Contraargumento:
La Cámara de Diputados, de acuerdo
con los artículos 49 y 50 de la Constitución Política de lo Estados Unidos
Mexicanos, es una las Cámaras en las que está depositada el Poder Legislativo
del Poder de la Federación. La Cámara de Diputados se compone de representantes
de la Naciónen el momento actual son 500 diputados.
Aprobada la
reforma al artículo 3° Constitucional la Cámara de Diputados tiene como límite
la Constitución misma, esto es, sus propuestas de leyes secundarias no deben
contravenir lo ya aprobado. Por lo tanto, teniendo lo anterior como límite la Cámara de Diputados si tiene competencia
para discutir y, en su caso, aprobarla nueva Ley General de Educación.
Segundo argumento
“El contenido de dicha iniciativa de
ley atenta contra derechos humanos fundamentales de los padres de familia, y
viola tratados internacionales de derechos humanos.”
¿Cuáles son los derechos humanos
fundamentales de los padres de familia que se violan? Los padres de familia al
igual que sus hijos son personas que por el solo hecho de serlo cuentan con los
mismos derechos fundamentales y de acuerdo al artículo 1° Constitucional “Las normas relativas a los derechos humanos se
interpretarán de conformidad con esta Constitución y con los tratados
internacionales de la materia favoreciendo en todo tiempo a las personas la
protección más amplia” y prohíbe expresamente “toda discriminación motivada por
origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición
social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias
sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana
y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las
personas.”
El artículo 3° contiene en relación a cualquier
doctrina religiosa dos puntos:
“ I.Garantizada
por el artículo 24 la libertad de creencias, dicha educación será laicay,por
tanto, se mantendrá por completo ajena a cualquier doctrina religiosa;
II.El
criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso
científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los
fanatismos y los prejuicios.”
Don Mauro González Luna afirma que la nueva Ley General de Educación–que
todavía no se aprueba, que es todavía una propuesta- no se ajusta “a la secular
tradición axiológica de la mayoría del pueblo”. Si por esto último se entiende
a los valores de una mayoría católica entonces la Constitución es clara: la
educación deberá ser laica y deberá basarse en
los resultados del progreso científico” además de contribuir “a la mejor
convivencia humana, a fin de fortalecer el aprecio y respeto por la diversidad
cultural, la dignidad de la persona, la integridad de la familia, la convicción
del interés general de la sociedad, los ideales de fraternidad e igualdad de
derechos de todos, evitando los privilegios de razas, de religión, de grupos,
de sexos o de individuos”.Por lo tanto, ajustar la propuesta de la Nueva Ley General de Educacióna
“la secular tradición axiológica de la mayoría del pueblo” si sería
contradictorio a lo ya aprobado.
Puebla, Pue., Paseo de las Fuentes,
21 de agosto de 2019