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domingo, 6 de abril de 2025

Diagnóstico a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Una aproximación después del paro estudiantil 2025

Diagnóstico a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Una aproximación después del paro estudiantil 2025

 

El día 31 de marzo tras una serie de acuerdos alcanzados y la entrega del pliego petitorio general a las autoridades universitarias se dio por terminado el paro estudiantil iniciado el 25 de febrero de 2025 en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Terminado este movimiento es momento de iniciar un proceso de investigación que nos permita comprender el ¿por qué? de esta acción estudiantil. Es momento de construir un diagnóstico. Comencemos apuntando que el presente diagnóstico alude al análisis que hemos realizado para determinar la situación y las tendencias en la BUAP. Para realizar esta aproximación de diagnóstico nos hemos apoyado en cinco documentos:

1) Plan México

2) Alternativa de Nación 2018 -2024.

3) Pliego Petitorio General de la Comunidad Universitaria BUAP.

4) Pliego Petitorio General Preparatorias BUAP

5) Pliego Petitorio del Colegio de Filosofía, Facultad de Filosofía y Letras BUAP

Los pliegos petitorios hicieron que la BUAP se trasformara en una caja traslúcida en donde por principio, todo puede examinarse, ensayarse y discutirse científicamente. No puede dejarse mencionar que elaborar un diagnóstico es difícil por ser un problema “inverso”; se trata de remontar de síntomas a mecanismos, de efectos a causas, de productos a insumos, del presente al pasado, de conclusión a premisas; son problemas con soluciones múltiples o ninguna. A la dificultad intrínseca del problema se agregan, por supuesto, las trampas del razonamiento espontáneo. La más común de ellas es el anclaje” o fijación en las primeras impresiones, los primeros datos y las primeras conjeturas.

Del Plan México destacamos las siguientes dos metas: a) La formación de 150 mil profesionistas y técnicos al año que requiere que las instituciones educativas se coordinen con el Gobierno y el sector privado para alinear la oferta académica con las necesidades de la industria y b) disminuir la pobreza y la desigualdad que requiere de la colaboración de la BUAP para elaborar una estrategia integral que combine educación, empleo, inversión y seguridad. La BUAP está obligada a participar en la construcción de una visión para el México del mañana. El Plan México es un compromiso con el desarrollo sostenible y la justicia social. Los retos son significativos y las oportunidades son enormes. Con metas claras, un enfoque en la colaboración y una visión a largo plazo, la BUAP tiene el potencial de consolidarse y coadyuvar a mejorar las condiciones de vida de millones de ciudadanos. En este respecto la BUAP no tiene propuestas todavía.

De la Alternativa de Nación 2024 -2030. Destaco los siguientes enunciados:

a) Continuar con el rescate del país, iniciado por la Cuarta Trasformación en el sexenio 2018-2024, de su decadencia actual y continuar con la construcción de una nación mejor, el objetivo de la reconstrucción nacional.

b) Continuar revirtiendo la decadencia nacional en materias como infraestructura, educación, salud, agricultura y medio ambiente.

c) El estancamiento, el deterioro, la desigualdad y la corrupción no son los únicos destinos posibles de México.

d) La facultad de cambiar nuestra circunstancia nacional, estatal y municipal siempre ha estado en nuestras manos.

e) Consolidación de la legalidad y lucha contra la corrupción, combate a la pobreza, recuperación de la paz, viabilidad financiera, equidad de género y desarrollo sostenible.

f) La corrupción no deriva de la falta de leyes ni de su ineficiencia, sino de la ausencia de voluntad para cumplirlas o bien de su utilización discrecional, facciosa, arbitraria y corrupta.

g) La corrupción no es, como se ha dicho, un asunto cultural ante el cual debamos resignarnos ni una forma de ser de los mexicanos en general, sino una desviación de los gobernantes que puede y debe ser erradicada. Para ello resulta fundamental respetar la ley.

h) Se debe presentar una nueva visión de universidad y de país, a través de proyectos y propuestas en materia económica, política, social y educativa que tengan por objeto generar políticas públicas que permitan al país romper la inercia de la desigualdad social y económica. 

i) Una regeneración ética que redunde en beneficio de todos.

Las demandas de los “Pliegos Petitorios” son claros indicios de que la BUAP está muy lejos de las propuestas contenidas en Alternativa de Nación 2024 -2030. 

Sobre los pliegos petitorios de los estudiantes ya los abordamos en “¿Qué es lo que los estudiantes quieren?” (https://www.angulo7.com.mx/2025/columnistas/mexico-el-arbol-de-los-mil-frutos/que-es-lo-que-los-estudiantes-quieren/612238/). Ahí señalamos que a partir de estos documentos elaborado por los estudiantes se puede inferir el mal funcionamiento de la BUAP. Al percibir los estudiantes que la institución no se comporta como un sistema racional es por lo que formulan sus demandas. Una demanda es central: la realización de un Congreso General donde se discuta una nueva Ley Orgánica que sea expresión de un nuevo diseño institucional donde las metas estén definidas en función de las necesidades tanto universitarias como sociales tal y como están expuestas, por ejemplo, en el Plan México y la Alternativa de Nación 2018 -2024.

En el Congreso General se deberá configurar el Proyecto de Nueva Universidad (Universidad Crítica, Democrática, Humanista y Popular), donde se manifieste la voluntad de gobernar con rectitud, desterrar la corrupción, abolir la impunidad, actuar con austeridad y destinar lo que se ahorre para financiar el desarrollo de la BUAP.

El Proyecto de Nueva Universidad deberá presentarse a la comunidad universitaria y a la sociedad para discutirlo y generar los programas, proyectos y propuestas que cumplan los mandatos y restricciones demandados para cada uno: 1) legalidad y lucha contra la corrupción, 2) viabilidad financiera, 3) equidad de género y 4) desarrollo sostenible.

La BUAP como universidad pública está obligada a participar en la construcción de un México, justo, democrático, soberano, pacífico y trasparente-y para ello deberá crear a propósito un imaginario colectivo universitario y social y que quede expresado en el Proyecto de Nueva Universidad que deberá fundamentarse, como ya lo dijimos, en la triada filosófica: a) el principio de la Soberanía del Pueblo, b) el fin ético de la construcción de una Nueva Universidad para una Nueva República y, c) como vía a transitar el camino propuesto por las políticas públicas de la Cuarta Trasformación.

Básicamente el Proyecto de Nueva Universidad tendrá que incluir como objetivo la reconstrucción institucional, deteniendo la decadencia institucional. El estancamiento, el deterioro, la desigualdad y la corrupción no debe ser el destino de la BUAP. El movimiento estudiantil es una clara manifestación de que en el futuro quieren vivir en un México más justo, más democrático, soberano, pacífico y transparente.

Por lo dicho, algunos problemas están a la vista: corrupción, impunidad, ausencia de diálogos, violaciones reiteradas a las leyes y a los derechos humanos… Eso se puede observar, al leer los “Pliegos Petitorios” pero ¿cuál es la dolencia profunda? Encontrarla requiere estudios e investigaciones profesionales que, afortunadamente, tienen posibilidad de realizarse en la BUAP con la activa participación de su comunidad.

 

robledomeza@yahoo.com.mx

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lunes, 24 de marzo de 2025

¿Qué es la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla?

¿Qué es la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla?

José Antonio Robledo y Meza

 

Comencemos por la estructura de la pregunta ¿Qué es…? Para comenzar diré que la interrogación ¿qué es…?, es la cuestión socrática por excelencia. Es parte del pensar. Y hacer preguntas es en sí valioso y no es necesario prometer ni comprometerse en dar respuestas. Al menos ninguna respuesta definitiva. Quien se hace preguntas propone buscar y generar nuevos significados. El pensar se da ahí donde antes de actuar hay que empezar a definir, y a eso apunta la pregunta ¿qué es..? De esta manera algo que parecía obvio (porque se hace a diario, porque nadie se detuvo a cuestionarlo) no lo es tanto y empieza a generar conflictos, dudas, contradicciones. ¿Existe la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP)?

Vivimos tiempos de conflictos y aparecidos los conflictos requerimos de una redefinición conceptual del proyecto desde un principio, poner en duda lo hasta ahora dicho y pensar todo lo que sea necesario pensar. Y como hemos dicho pensar es saber preguntar, pero también es aprovechar la propia experiencia, los estudios realizados, la información que se tiene y se ha sistematizado. Para comprender mejor la pregunta hecha hay que acudir a la información disponible y redescubrir las cuestiones fundamentales: ¿dónde estamos?, ¿estamos en un mundo gobernado por leyes estables, firmes, cognoscibles, absolutas?, o ¿estamos en un caos incomprensible? ¿Las cosas a nuestro alrededor son reales, o son sólo una ilusión? ¿Existen independientemente de nuestra voluntad o son creadas por nuestra mente? ¿Podemos cambiarlas según nuestra voluntad o no? 

Cualquier intento de respuesta hacen surgir más preguntas: ¿Cómo lo sabemos? ¿Hemos adquirido un saber por un proceso racional o por una súbita revelación, o por instintos, o por acto reflejo? ¿Es la razón competente para descubrir la realidad o el hombre posee alguna otra facultad superior o paralela a la razón? ¿Podemos estar seguros de algo o estamos condenados a vivir en una duda perpetua? ¿Qué debemos hacer? Todas estas preguntas surgen de la lectura de los Pliegos Petitorios Generales de la Comunidad Universitaria BUAP y Preparatorias BUAP. 

Las respuestas a las dos primeras preguntas ¿Dónde estamos? ¿Cómo lo sabemos? determinarán la respuesta a la tercera. ¿Qué es bueno y malo para nosotros, y por qué? ¿Nuestra preocupación debería ser alcanzar la felicidad o huir del sufrimiento? ¿Deberíamos perseguir nuestras propias metas, o subordinarse a las de los demás? De esto último debemos ocuparnos. De estudiar el modo en que los universitarios debemos comportarnos y cómo tratar con los ciudadanos, lo que involucra la definición de los principios de un sistema social adecuado. De aquí surge la pregunta ¿La BUAP para qué?

Si leemos con cuidado los Pliegos Petitorios mencionados y los contrastamos con cada pregunta nos percataremos que ellas exigen respuestas tanto teóricas como prácticas. Y todas ellas nos conducen a las preguntas siguientes: ¿qué es la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla? ¿Quiénes somos los universitarios? ¿Qué tenemos que hacer? ¿Qué sentido tiene la vida? Todas las preguntas tienen una íntima relación con la pregunta inicial que hemos formulado: ¿La BUAP existe? De cómo entendamos esta última pregunta depende lo que entendamos al preguntarnos ¿la BUAP para qué? Buscarles sentido a estas preguntas nos remite permanentemente a las preguntas ¿qué somos?, ¿qué tenemos que hacer?, ¿qué sentido tiene la vida? Por el momento démosle relevancia a la segunda pregunta ¿qué tenemos que hacer? para responder a la pregunta ¿La BUAP existe?

Los Pliegos Petitorios nos obligan a preguntarnos, tanto a los universitarios como ciudadanos ¿qué tenemos que hacer? implica un cuestionamiento sobre nuestro actuar sobre nuestro quehacer, en términos de su adecuación a un deber ser o norma. Es una pregunta que enfrenta nuestra acción con un deber ser vinculante, que experimentamos como algo que nos obliga interiormente, más allá de nuestros gustos o preferencias. Nos obliga a entender el pensar como una actividad que exige un cuidadoso examen y análisis de los “modos de ver” en la vida cotidiana, de ‘evaluar modelos de pensar’. Pero si un modelo de pensar existe es porque está armado con conceptos y si esto es así, entonces, debemos hacer un ‘análisis conceptual’ del modelo vigente. Así que es necesario observar los conceptos (palabras) más importantes de los Pliegos Petitorios, e intentar determinar lo que se quiere significar por ellos. El camino exige reflexión y discusión. De lo que se trata es de reflexionar y discutir, hablar y escribir. Todas éstas son acciones cotidianas en una universidad.

Es el momento de percatarnos de lo característico de nuestras preguntas. No son preguntas que pueden ser respondidas mirando en torno en busca de algunos hechos. Nuestra indagación no tiene el propósito de compartir el mismo punto de vista coherente y unitario. De hecho, las preguntas formuladas surgen del hecho de que tenemos puntos de vista diferentes en esta materia, y algunos de ellos no son correctos. Nuestras visiones del mundo son generadas por el sentido común, pero desgraciadamente son muchas y a veces incompatibles. El desafío es, por consiguiente, intentar hallar pautas de pensamiento que podrían darnos la mejor visión del mundo posible. Nuestra reflexión es profundamente humana y está, como el resto, comprometido en todas las actividades humanas. Cualquier cosa que propongamos sigue siendo humana. La diferencia es que nuestra reflexión parte de que tenemos conciencia de que cuanto ocurre es humano.

En fin, a partir de los Pliegos Petitorios hechos por los estudiantes de la BUAP que requerimos construir ideas que nos permita construir un plan de vida racional y colectiva, definir una política para trasformar la realidad en el sentido ético que definamos.

 

robledomeza@yahoo.com.mx

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sábado, 22 de marzo de 2025

El humanismo en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla

El humanismo en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla

José Antonio Robledo y Meza

 

En varias oportunidades miembros participantes del Paro Universitario BUAP 2025 han manifestado luchar por una universidad crítica, democrática, humanista y popular.

Postular una universidad humanista es una invitación a iniciar una deliberación colectiva y, al mismo tiempo, aceptar una responsabilidad igualmente colectiva en lo que se refiere al humanismo. Al hablar de una deliberación y una responsabilidad colectivas es situar ambas actividades en una dimensión política y en el terreno de la política la mayor parte de los debates son complejos porque involucran cuestiones de acción.

Es importante también tomar en consideración que la política es, entre otras cosas, pensamiento y acción; y aun cuando lo fundamental son los hechos, no son menos importantes las definiciones en el terreno teórico; por lo que es importante debatir que es un modelo de gobierno basado en el humanismo. Llamar a la BUAP una universidad humanista (además de crítica, democrática y popular) responde a la necesidad de dotar de un distintivo a la institución pública. Vamos a detenernos un poco en la categoría de humanista.

La primera consideración es que hay que considerar al humanismo como un ethos que obliga a aceptar que nada humano debe resultarle ajeno, que la comunidad universitaria se nutre de ideas universales y, de entre ellas, las ideas que han sido aportes de la cultura milenaria mexicana y su historia política.

Así las cosas, la pregunta sobre el humanismo requiere responder la siguiente cuestión: ¿cuáles son los principios políticos, económicos y sociales del humanismo que se postulan y que inspiran al movimiento estudiantil de la BUAP?

Las respuestas pueden derivarse del contenido de las 57 páginas del Pliego Petitorio General de la Comunidad Universitaria BUAP 2025 y de las 14 páginas del Pliego Petitorio General Preparatorias BUAP.

En lo político los estudiantes muestran no aceptar el derrotismo, lo que significa que los universitarios exigen se les reconozcan sus derechos a la crítica, a la libertad y a la democracia. El movimiento estudiantil es la expresión en contra de unas relaciones burocráticas que les disminuyen sus derechos y expresión en contra de una burocracia que pretende justificarse a sí misma con el beneficio de una paz no fincada en el derecho, sino en la fuerza, una paz que solo beneficia a los burócratas por la vía del control presupuestal. No de otra manera puede interpretarse que, ante las demandas estudiantiles Lilia Cedillo Ramírez haya respondido con una oferta de 160 millones de pesos.

Fiel a su tradición, la burocracia universitaria quiere resolver las demandas de libertad, democracia y excelencia académica por parte de la comunidad con ofrecimientos económicos.

A esta conducta burocrática los paristas han respondido fijando un segundo criterio que fundamenta la política de asignación de recursos. Están claros que no basta el crecimiento de la infraestructura porque este crecimiento sin justicia es retroceso. La postura de los paristas es moral y social, y un rechazo a la obsesión tecnocrática de medirlo todo en función de indicadores de crecimiento que no reflejan las realidades sociales. De lo que se trata, plantean los paristas, es de que la BUAP se convierta en un espacio donde el pueblo que arribó a ella pueda vivir feliz y libre de miserias y temores y que, por lo tanto, es necesario y fundamental desterrar la corrupción y los privilegios para destinar todos los recursos en beneficio de la comunidad y especialmente de los más pobres y marginados.

El movimiento estudiantil a través de sus demandas exige una redefinición de la política social donde se respete, atienda y escuche a todas y todos tanto al interior como al exterior de la institución. Abrir las puertas de la institución a la sociedad, pero sobre todo a quién más la necesita por su condición de desventaja. Para el movimiento estudiantil es importante el apoyo de muchos para que la BUAP se convierta en el instrumento académico que sirva para trasformar la sociedad en una mejor, más justa, igualitaria y fraterna. 

La auténtica formación académica es también política y profundamente humana en su fundamento y en su esencia cuando se orienta en practicar el bien hacia los demás y en especial de los pobres.

Finalmente, debemos ver el movimiento estudiantil como una expresión donde los jóvenes muestran una toma de conciencia que les hace exigir una mayor participación en la historia de su universidad y su país.

 

robledomeza@yahoo.com.mx

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miércoles, 19 de marzo de 2025

Restaurar la democracia en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. No al voto ponderado

Restaurar la democracia en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. No al voto ponderado

José Antonio Robledo y Meza

 

Todo mexicano de 18 años tiene el derecho a votar en las elecciones por la presidencia. Cada mexicano es un voto, ni más ni menos. Votar por sus representantes es un derecho que se ejerce no importando si se es piloto aviador, empresario, carpintero, vendedor informal, universitario, analfabeta, etc. Lo único que se requiere para votar es ser mexicano y aparecer en el padrón electoral.

Todo universitario mayor de 18 años es un ciudadano mexicano y como tal es una persona que de acuerdo al artículo 1° constitucional gozará de los derechos humanos reconocidos en la Constitución y mandata que todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. En consecuencia, el Estado deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos humanos, en los términos que establezca la ley. (…) Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas.

A partir de lo anterior, la existencia del voto ponderado en la BUAP es una violación al derecho de ejercer el voto porque admite la desigualdad entre el voto estudiantil con respecto al resto de la comunidad. No tiene que valer más el voto de un profesor o un funcionario que el de un alumno para elegir a quien lo a representarlo. 

Puede agregarse a lo anteriormente dicho lo que establece el artículo 3 constitucional que, siendo la BUAP una institución de educación superior tiene que establecer relaciones entre los universitarios basadas en el respeto irrestricto de la dignidad de las personas, con un enfoque de derechos humanos y de igualdad sustantiva. Tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, el respeto a todos los derechos, las libertades, la cultura de paz y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia; promoverá la honestidad, los valores. La democracia no es solo un asunto de enseñanza sino de estilo de vida.

México, de acuerdo al artículo 40 constitucional, está constituido en una república representativa, democrática y laica por voluntad del pueblo y el artículo 39 es claro cuando señala que todo poder público nace del pueblo y se instituye para beneficio de éste. “El pueblo tiene, en todo tiempo, el exclusivo derecho de alterar o modificar la forma de gobierno”.

Es importante señalar que la voz de los universitarios se escucha a través de los ejercicios democráticos, por ejemplo, en la votación de sus representantes. Cabe mencionar que no hay ninguna razón de peso que por la que se intente excluir a los jóvenes preparatorianos, menores de 18 años, en el ejercicio democrático de la elección de sus representantes. Todos los universitarios deben participar de la democracia como forma de vida y de hacer uso de los instrumentos de la democracia: participación., diálogo, negociación y voto.

La BUAP debe restaurar la democracia para constituirse en una institución donde se usen los instrumentos de la democracia para la toma de decisiones y de forma muy clara en la elección de sus representantes, esto es, mediante el voto universal, directo y secreto, donde cada voto sea igual a otro voto. Restaurar la democracia es el planteamiento de fondo de los estudiantes en paro de la BUAP.

 

robledomeza@yahoo.com.mx

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domingo, 16 de marzo de 2025

La trasformación política de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla

La trasformación política de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla

José Antonio Robledo y Meza

 

La educación nacional como derecho humano es una prioridad de la política pública y social del nuevo gobierno, La educación, en todos sus niveles y modalidades, permite elevar las condiciones culturales, productivas y sociales de la población mexicana porque coadyuva a su desarrollo con bienestar, tiene un impacto determinante en la vida de las y los mexicanos, de sus hijos y su familia; hace posible la construcción de nuevos saberes y conocimientos, de habilidades y destrezas, de respeto a las culturas y a la diversidad; permite la integralidad en la construcción de los proyectos de vida de las personas e incide en todos los ámbitos económicos, culturales y políticos de nuestra sociedad, así como la formación de actitudes y habilidades intelectuales y prácticas de las nuevas generaciones para comprender su historia, su presente y su futuro tanto de su entorno local como de la nación y del mundo. 

Actualmente se concibe a la educación como el motor de un desarrollo con bienestar para todas y todos, se concibe como un espacio que promueve la equidad e igualdad y sobre todo un medio para combatir la exclusión, el racismo, la intolerancia y la violencia. Se concibe la educación como un factor estratégico para elevar y potenciar la inteligencia, el talento humano y la sabiduría ancestral y moderna de nuestro pueblo. La sociedad demanda que toda persona que desee estudiar o cultivar su inteligencia y sus conocimientos tenga la oportunidad y la seguridad de hacerlo sin ninguna restricción de clase social, de condición socioeconómica o cultural o de sus distintas capacidades, y se le ofrezcan las oportunidades para llevar a cabo su educación durante toda su vida porque es un derecho social universal garantizado por el Estado.

Consolidar lo logrado y avanzar en la construcción del porvenir del país por medio de la transformación del sistema educativo nacional es un objetivo estratégico y la BUAP, como parte del sistema-educativo, no debe ser ajena a tales expectativas. La BUAP es, a su vez, un sistema formado por un conjunto de personas en diferentes tipos de relaciones. El tipo de relaciones hacen al sistema BUAP un complejo de subsistemas, donde cada subsistema queda definido por el tipo de relaciones que entre los elementos del sistema se establecen.

Si nos fijamos en sus edades y en sus interrelaciones de coetaneidad, obtendremos un sistema (una pirámide de edades) distinto que, si nos fijásemos en sus ingresos, gastos, ahorros, consumo, etc. (en cuyo caso obtendríamos un cierto sistema económico). También pudiéramos interesarnos en sus relaciones de o parentesco biológico o jurídico, o en sus relaciones afectivas y sentimentales, o en los grupos sanguíneos de la población, o en las relaciones de prioridad protocolaria que se manifiestan en el lugar ocupado por los integrantes en ciertas ceremonias. Todas estas distintas relaciones dan lugar a sistemas distintos. También podemos combinar varias de ellas en un nuevo sistema más complejo. Lo importante es que especifiquemos claramente en cada caso qué conjuntos de cosas vamos a considerar como universo del sistema, y en qué relaciones (funciones, propiedades o posiciones) vamos a fijarnos explícitamente. Con ello quedará definido el sistema.

En esta ocasión no nos detendremos a considerar los subsistemas siguientes: docencia, investigación, pirámide de edades, parentesco biológico, parentesco jurídico, relaciones afectivas y sentimentales, grupos sanguíneos de la población y relaciones de prioridad protocolaria.

En adelante hablaremos en general de tres subsistemas: el administrativo, el económico y el político. Y hablaré de ellos como uno solo. Así las cosas, hablaré del subsistema administrativo-económico-político como el sistema político-administrativo. Este subsistema está definido por las siguientes relaciones: 1) las entradas al sistema (requisitos de alumnos, requisitos de maestros, trámites burocráticos, ingresos económicos, ahorros, consumo, etc.), 2) sus salidas (reprobación, deserción, certificación, eficiencia terminal, expulsiones, legitimaciones, gastos, etc.) 3) sus estados internos (reglamentación, selección, condiciones físicas, poder, autoridad).

A continuación, se hablará solo de las relaciones de poder y autoridad establecidas en la Ley de la BUAP.

En las últimas tres décadas, la universidad ha sufrido un persistente abandono democrático y para remontar sus efectos, es necesario reorientar el rumbo institucional. Esto requiere de políticas de gran calado sobre todo en su estructura político-administrativa, con un orden riguroso de prioridades y sin ir más allá de lo que permitan los recursos disponibles. 

Sabemos que las reformas a la Ley de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) por sí solas no generarán los cambios. El marco existente actual fue producto de acuerdos antidemocráticos y que generó el actual gobierno autoritario. La vulnerabilidad que muestra la estructura político-administrativa de la BUAP exige de un nuevo marco legal acompañado de un programa de gobierno. Por estructura político-administrativa entendemos el universo formado por el consejo universitario, la rectoría, las direcciones de las unidades académicas, los consejos de unidad y los funcionarios nombrados por todos ellos.

La reforma a la Ley de la BUAP debe contar con un amplio respaldo universitario y popular. Esta reforma debe ser un instrumento para combatir la corrupción, terminar con los abusos, reducir el gasto suntuario, y devolver a la BUAP su carácter popular y democrático. Debe ser una reforma para darle poder y bienestar tanto a los universitarios como a los ciudadanos en general. La BUAP hoy necesita del respaldo de la sociedad.

El nuevo programa de gobierno para la BUAP debe recoger la nueva visión del país y presenta proyectos y propuestas en materia educativa, social, política y económica que tengan por objeto coadyuvar en la generación de políticas públicas que permitan apoyar la reducción de la desigualdad social y económica e incrementar la condición de bienestar de las familias mexicanas y con ello apoyar las políticas públicas que dirigidas a mejorar el bienestar de los mexicanos. 

Desde la pluralidad de puntos de vista, y con la convicción de que en presente lustro es posible trasformar a la universidad de su situación actual y construir no solo una universidad mejor sino coadyuvar a una nación mejor, apoyar lo que el pueblo ha decidido; vivir en un México justo, democrático, soberano, pacífico y transparente.

Contrario a ser un simple catálogo de propuestas y buenos deseos, el nuevo proyecto de gobierno debe incluir una lista estructurada de propuestas que busquen soluciones prácticas a realidades concretas. Como toda propuesta de gestión universitaria será susceptible de enriquecimiento y complementación. La nueva propuesta debe considerar que la universidad se encuentra con respecto a la sociedad en un estado de atraso, deterioro, carencia y descomposición que justifica la amplitud y la profundidad de las medidas a adoptar y que deben ser puestas en práctica para detener, en un primer momento, y revertir, posteriormente, la decadencia institucional sobre todo en materias como la administración, el gobierno y, la enseñanza y el aprendizaje colectivos.

La falta de democracia, el deterioro en el trabajo, la desigualdad y la corrupción no son los únicos destinos posibles de la BUAP. Cambiar estas circunstancias está en nuestras manos. Un primer paso en este largo camino es la abolición del voto ponderado en la elección de autoridades universitarias y adoptar como criterio “un universitario, un voto”. La BUAP está obligada a participar en la construcción de un México, justo, democrático, soberano, pacífico y trasparente.

Por lo dicho, es necesario se convoque a la organización y realización de un Congreso Trasformador de la BUAP donde se discutan las propuestas para construir el camino hacia una Nueva Universidad.

 

robledomeza@yahoo.com.mx

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jueves, 13 de marzo de 2025

La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y las políticas públicas

La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y las políticas públicas

José Antonio Robledo y Meza

 

La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) es la universidad pública de los poblanos y donde reiteradamente un sector significativo de ellos ha manifestado y manifiestan, que no los atiende como es debido ya que hace caso omiso de los principios básicos que constituyen las políticas públicas de una sociedad en trasformación. Veamos esto.

El principio general de las políticas públicas es: “reducir al mínimo el sufrimiento evitable”. Tal postura tiene el efecto inmediato de llamar la atención sobre los “problemas”. Si, por ejemplo, las autoridades educativas pretenden aumentar al máximo las oportunidades de los jóvenes que están bajo su responsabilidad, pueden tener, comprensiblemente, dudas sobre el mejor medio de conseguirlo. Si, por el contrario, se propone “minimizar las desventajas”, su atención se verá inmediatamente dirigida a las escuelas peor acondicionadas, y se dará prioridad a estos problemas. Si en lugar de fomentar la construcción de utopías, hace un esfuerzo para la localización y solución de males sociales específicos, por los que están sufriendo determinados seres humanos, estará actuando racionalmente. De este modo, se trata de un punto de vista práctico, ante todo, y consagrado a las trasformaciones. Empieza con la preocupación por los seres humanos, y lleva consigo una activa y permanente voluntad de trasformación de instituciones.

“Reducir al mínimo la infelicidad” no es simplemente una formulación negativa de la máxima utilitaria “aumentar al máximo la felicidad”. Hay una asimetría lógica, pues no sabemos cómo hacer feliz a la gente, pero sí sabemos cómo aminorar su infelicidad. En lugar de la mayor felicidad para el mayor número, debería exigirse la menor cantidad de sufrimiento para todos. Un ejemplo concreto aplicado a nuestra propia situación consiste en resolver el problema de demanda de miles de familias que quieren que sus hijos puedan continuar sus estudios. Por supuesto, la solución no es cerrarles la puerta ni tampoco, hacer oídos sordos a la demanda de mejorar la calidad académica.

El segundo principio de política pública es: “aumentar al máximo la libertad de los individuos para vivir como quieran”. Esto requiere una subvención y promoción masiva de la educación, las artes, la vivienda, la sanidad y todos los aspectos de la vida social -pero siempre con el efecto de extender el margen de elección, y, por lo tanto, de libertad, al alcance de los individuos-. Este principio nos debe obligar a pensar en soluciones que enfrentan los jóvenes de hoy y que enfrentarán mañana: cada día habrá menos carga horaria laboral y cada día se incrementará el tiempo de ocio.

Es inmediata la necesidad de que los viejos universitarios puedan ventilar la cuestión de las políticas públicas con los jóvenes. Este diálogo sólo puede arrojar resultados fructíferos si se hace en un ambiente de convivencia democrático. Por la democracia es que se puede conseguir y mantener mejores niveles de vida para todos.

Una sociedad con instituciones libres está prácticamente destinada a tener más éxito que otra cualquiera, tanto en el plano material como en otros. La democracia no es un lujo de sociedades de vida elevado sino la causa en la consecución y mantenimiento de altos niveles de vida. Una forma para instrumentalizar la democracia y aspirar a una mejora de la calidad de vida de todos los ciudadanos es definir políticas racionales y críticas de gobierno. Esto vale tanto para la sociedad como para la universidad.

En estos momentos es lo que, en el fondo, demandan los universitarios de la BUAP; reorganizar democráticamente la BUAP para caminar por el sendero de la justicia social y la excelencia intelectual.

 

robledomeza@yahoo.com.mx

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miércoles, 12 de marzo de 2025

Una universidad para todos es el horizonte de la BUAP

 Una universidad para todos es el horizonte de la BUAP

José Antonio Robledo y Meza




Se trata de ver si es posible concebir un estado de cosas donde exista una “Universidad para todos”. Antes de entrar en materia, detengámonos en el término “concebir”. Concebible es un término ambiguo ya que puede significar cosas distintas. En primer lugar, significa “lógicamente posible”, esto es, que teóricamente es no autocontradictorio. En segundo lugar, significa “imaginable”, y en este sentido no es equivalente a “lógicamente posible”. Los poderes de imaginación de las personas varían. Qué cosas sean imaginables depende de quién esté imaginándolas. Algunos pueden ser capaces de imaginar algo que otros no pueden. Lo que es posible lógicamente no tiene esta variabilidad ya que todos podemos ser capaces de pensar unívoca y lógicamente algo.

De lo anterior podemos establecer la relación entre los tipos de posibilidad. Si un estado de cosas es lógicamente imposible, entonces es imposible también en los demás sentidos (tecnológica y ontológicamente). Lo que es imposible lógicamente no podría ocurrir en ningún universo. Si un estado de cosas es realmente imposible lógicamente, no es imaginable por nadie.

Es claro hoy día que no hay, por el momento, una institución que satisfaga la condición de ser una “Universidad para todos”. Por lo tanto, es algo que se convierte en un problema. Un problema complejo ya que no contamos con un concepto que abarque la proferencia “Universidad para todos”. ¿Qué sería una “Universidad para todos”? ¿Qué antecedentes podríamos citar para justificar la construcción de una “Universidad para todos”? ¿Para qué construir una “Universidad para todos”? ¿Cómo sabríamos que la propuesta “Universidad para todos” es una propuesta justificada? ¿Cómo sabríamos que la propuesta “Universidad para todos” es una propuesta viable?

Por las preguntas formuladas –sólo algunas de muchas más- nos damos cuenta de la complejidad del problema. “Universidad para todos” se refiere al carácter propio de una situación que no tiene un único significado y, por lo tanto, que incluye alternativas. “Universidad para todos” es la declaración de una situación de este género. Es así que cuando se plantea una “Universidad para todos” se está enunciando un probable fenómeno que teóricamente puede resultar verdadero y por lo tanto pueda formar parte del conocimiento humano; por otro lado, puede resultar en la práctica un fenómeno por el que se puede elegir o se pueda rechazar a partir de la justificación teórica (ética) que se dé para ambos casos.

“Universidad para todos” es una expresión que puede convertirse en una idea-fuerza. Pero por el momento es la designación de una idea poética ya que tenemos la capacidad de formular la locución pero es necesario saber si la locución no es autocontradictoria. De no serlo hay posiblemente un margen para pasar del no ser al ser. Por el momento la locución proporciona existencia poética a la idea-fuerza que no existía antes de ser nombrada. Y esta eficacia ya se ha cumplido. Pero lo que interesa es saber si podría haber una institución (o existente social complejo, disperso y eficaz) al que se pueda identificar cuando hablamos de una “Universidad para todos”; en este caso, esas características de complejidad, dispersión y eficacia lo constituyen como problema. Es necesario explorar y buscar para saber si tiene sentido pretender construir una tarea de investigación que logre explicar lo que tiene de fenómeno social, además de presentarse como una idea poética. De lo que se trata es de convertir la creación poética “Universidad para todos” en una realidad. Eso pasa por convertir la creación poética en intencionalidad política que nos involucre a todos y nos coordine para hacer ontológicamente posible lo que existe, por el momento, solo como intención.

Las siguientes son pues algunas de tales expresiones exploratorias: “Universidad para todos” es aprender el modo en que todos los interesados pueden vincularse con el entorno de conocimientos, saberes, objetos, personas y comportamientos producidos por las instituciones llamadas universidades. ¿Cómo lograr que el aprendizaje superior sea accesible a todo quien esté interesado en obtenerlo? Sería la pregunta a responder.

Socializar el aprendizaje superior nos conduce a pensar en los medios que permitan socializar sus contenidos, esto es, en el problema de cómo registrarlos. ¿Pueden registrase en discursos sociales, refranes, literatura, canciones, carteles, coplas, obras de arte…? Es posible pensar en socializar el placer del aprendizaje superior. ¿Podrá socializarse ese placer?

La “Universidad para todos” es enseñar con el ejemplo y con el contraejemplo; con el comportamiento y con las consecuencias del comportamiento; ¿Esto es enseñanza superior? ¿Por qué “Universidad” para “todos”? Porque “Universidad” designa, en nuestra cultura, el ámbito de más alto nivel en la administración del conocimiento o en el ejercicio de la enseñanza y “todos” el ámbito más universal, peligroso y fascinante en que se desenvuelve nuestra existencia ciudadana. “Universidad” y “todos” ¿son términos contradictorios? ¿Puede ser para “todos” la “Universidad”? ¿O todos pueden tener una universidad? ¿Universidad” y “todos” es una (mera) expresión burlesca? Y así podemos (y deberíamos) continuar todos explorando y criticando o contradiciendo o enriqueciendo los unos las exploraciones de los otros.

Así pues, nos debemos proponer elaborar un discurso que le dé un contenido a la expresión “Universidad para todos”, tal que muestre las características de los diversos fenómenos que habrán de seleccionarse del contexto social, para que, manteniendo su diversidad, configurar un conjunto vinculado por su eficacia específica: producir aprendizajes superiores. ¿Es posible socializar los métodos que conducen el aprendizaje superior?

Lo dicho nos remite a la idea de que cualesquiera que sean las respuestas a las preguntas formuladas hay que pensar en la política como medio para hacer posible nuestros propósitos. Así que es necesario responder a la siguiente cuestión ¿Cuál es la relación históricamente hablando entre la universidad y la política? ¿Cómo fue posible, en el pasado, convertir la creación poética en intencionalidad política que hizo ontológicamente posible lo que existía como intención? De esto nos ocuparemos en otro momento.


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domingo, 9 de marzo de 2025

Superar la crisis de la BUAP, una tarea de largo aliento

Superar la crisis de la BUAP, una tarea de largo aliento

José Antonio Robledo y Meza

 

“Pensar bien, para vivir mejor” –el excelente lema de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP)- es una estrategia perfecta para pensar un mejor futuro para la BUAP y la sociedad que la alberga. Para ello se requiere pensar, pensar mucho, discutir, analizar, crear escenarios y evaluarlos, investigar, estudiar, enseñar con el ejemplo... Profundicemos un poco más.

La estrategia básica consistirá en construir una universidad propensa a la solución de problemas. Problemas que debe resolverse de inmediato son el de la reorganización de sus estructuras académica y político-administrativa además el de darles voz a los ciudadanos, Si esas son las principales cuestiones, entonces es necesario abrir la discusión, y con ello abrir el potencial para la formulación de problemas que nos permita la búsqueda de soluciones. Es injustificable seguir pensando en unas estructuras que divorcian a la comunidad –sistema de facultades- y sanciona el disenso y la discusión, cuando el desarrollo del conocimiento apunta a la interdisciplinariedad, cuando el desarrollo de la sociedad apunta hacia la democracia, cada vez más democracia.

No olvidemos algo importante: la universidad debe resolver problemas y la solución de problemas pasa por la propuesta de audaces soluciones provisionales, sujetas a la crítica y a la eliminación de errores, seguidas por la crítica y a su vez por una auténtica posibilidad de cambio a la luz de la misma. No es posible exista una buena universidad sin cultivo del talante crítico. No es posible vivir bien sin mejorar nuestro pensamiento por medio de la crítica. No es posible ayudar a mejorar a la sociedad sin excelencia académica y esta pasa por la crítica.

La BUAP es en estos momentos la universidad pública de los poblanos. Y los poblanos sienten que no los atiende como es debido ya que por momentos hace caso omiso de los principios básicos que constituyen las políticas públicas. Veamos esto.

El principio general de las políticas públicas es: “Reducir al mínimo el sufrimiento evitable”. Tal es el sentido de la proferencia “Por el bien de todos primero los pobres” y de las políticas en salud y pensiones y becas. Tal postura tiene el efecto inmediato de llamar la atención sobre los “problemas”. Si, por ejemplo, las autoridades educativas pretenden aumentar al máximo las oportunidades de los jóvenes que están bajo su responsabilidad, pueden tener, comprensiblemente, dudas sobre el mejor medio de conseguirlo. Si, por el contrario, se propone “minimizar las desventajas”, su atención se verá inmediatamente dirigida a las escuelas peor acondicionadas, y se dará prioridad a estos problemas. En lugar de fomentar la construcción de utopías, pretende la localización y solución de males sociales específicos, por los que están sufriendo determinados seres humanos. De este modo, se trata de un punto de vista práctico, ante todo, y consagrado a los cambios. Empieza con la preocupación por los seres humanos, y lleva consigo una activa y permanente voluntad de renovación de instituciones. “Reducir al mínimo la infelicidad” no es simplemente una formulación negativa de la máxima utilitaria “aumentar al máximo la felicidad”. Hay una asimetría lógica, pues no sabemos cómo hacer feliz a la gente, pero sí sabemos cómo aminorar su infelicidad. En lugar de la mayor felicidad para el mayor número, debería exigirse la menor cantidad de sufrimiento para todos. Un ejemplo concreto aplicado a nuestra propia situación consiste en resolver el problema de demanda de miles de familias que quieren que sus hijos puedan continuar sus estudios. Por supuesto, la solución no es cerrarles la puerta.

El segundo principio de política pública es: “aumentar al máximo la libertad de los individuos para vivir como quieran”. Esto requiere una subvención y promoción masiva de la educación, las artes, la vivienda, la sanidad y todos los aspectos de la vida social -pero siempre con el efecto de extender el margen de elección, y, por lo tanto, de libertad, al alcance de los individuos-. Este principio nos debe obligar a pensar en soluciones que enfrentan los jóvenes de hoy: cada día hay menos carga horaria laboral y cada día se incrementa el tiempo de ocio.

Es inmediata la necesidad de que los viejos universitarios ventilen estas cuestiones con los jóvenes; esta comunicación sólo puede arrojar resultados fructíferos si se hace en un ambiente de convivencia democrático. Por la democracia es que se puede conseguir y mantener mejores niveles de vida para todos. Una sociedad con instituciones libres está prácticamente destinada a tener más éxito que otra cualquiera, tanto en el plano material como en otros. La democracia no es un lujo de sociedades de vida elevado sino la causa en la consecución y mantenimiento de altos niveles de vida. Una forma para instrumentalizar la democracia y aspirar a una mejora de la calidad de vida de los universitarios y, por ende, de los ciudadanos es definir políticas de gobierno racionales y críticas. Esto vale para la sociedad como para la universidad. Es momento de reorganizar democráticamente la BUAP para caminar por el sendero de la justicia social y la excelencia intelectual. En fin, de lo que se trata es de “Pensar bien, para vivir mejor”.

 

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lunes, 20 de enero de 2025

La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y el Plan México.

La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y el Plan México.

José Antonio Robledo y Meza

 

En el lema de la BUAP “Pensar Bien, para Vivir Mejor” aparecen dos los verbos: “pensar” y “vivir”. La primera parte del lema “Pensar Bien” apunta hacia el campo de la filosofía de la naturaleza y la segunda “Para Vivir Mejor” apunta hacia la filosofía del valor. Establecer la relación entre la filosofía de la naturaleza y la filosofía del valor nos obliga a pensar en las relaciones entre tres grandes entidades: el Universo, la Naturaleza y el Humán. Estas relaciones nos permiten vincular estratégicamente a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP)  con el “Plan México” y sus compromisos con el desarrollo sostenible y la justicia social. Esto último, nos obliga llamar la atención sobre una intencionalidad que va más allá de una simple estrategia económica.

Esta visión a largo plazo nos plantea el reto de superar los humanismos ingenuos -presentados como filosofías cósmicas- construyendo el humanismo mexicano necesario para mejorar las condiciones existentes en México y el mundo, disminuir la pobreza y la desigualdad (meta 13 del Plan México). En relación a la meta 9 de dicho plan, la formación de 150 mil profesionistas y técnicos al año, la BUAP puede y debe embarcarse en la formación de recursos humanos en sectores estratégicos como el educativo, el automotriz, el aeroespacial y el electrónico.

Dicha intención nos obliga a trabajar para que se conjunten la academia, la sociedad civil, el gobierno, la industria y el medio ambiente.

En otro asunto y conforme al Programa Nacional de Actividades Espaciales son muchos los beneficios que nos ofrece la tecnología espacial, directa o indirectamente. Directamente, en nuestra vida cotidiana hace posible la supervivencia a largo plazo de nuestra civilización y para preservar nuestro planeta. El cambio climático, el medio ambiente, la prevención de desastres naturales (inundaciones, huracanes, incendios) y la información meteorológica.

En observación de la tierra, el monitoreo de las condiciones que se tienen en diferentes regiones del país es una necesidad que cada vez resulta vital para áreas como la seguridad nacional, sustentabilidad alimentaria, gestión de acciones en mitigación de desastres por fenómenos naturales y caracterización de los efectos del cambio climático.

En las telecomunicaciones, los servicios para seguridad nacional son fundamentales y el desarrollo digital permite una gran variedad de servicios de radiodifusión y amplias posibilidades de cobertura de diversos servicios de banda ancha tanto en zonas urbanas como rurales, junto con los sistemas de navegación que facilitan el tránsito de todo tipo de vehículos, especialmente de ambulancias, policías y bomberos, son fundamentales para mejorar los niveles de bienestar de la población. Indirectamente, se tienen beneficios en las tecnologías de computación, productos de consumo, energía, medicina, productividad industrial, tecnología de manufactura, microelectrónica y transporte, entre otros. Todo ello, contribuye a la generación de empleos y a la creación de empresas de base tecnológica. fortalece la cooperación internacional al realizar proyectos conjuntos, intercambio de información y de expertos. Nos ofrece la posibilidad de realizar innovaciones en el estado del arte, favoreciendo el desarrollo de la industria nacional.

Tomando en cuenta el objeto de la Agencia Espacial Mexicana y sus atribuciones de impulsar, promover, realizar y apoyar actividades espaciales de interés y beneficio para el país, los proyectos que se deriven del Programa Nacional de Actividades Espaciales, incluirán la participación de los diversos actores y en consecuencia de recursos interinstitucionales (dependencias gubernamentales, sector académico, sector privado, sector social y organismos internacionales).

En la BUAP debemos de aprovechar toda la experiencia que hemos ido acumulando en la formación de recursos humanos en los campos de las ciencias, las ingenierías y las humanidades para avanzar por el camino del desarrollo sostenible y la justicia social acompañando activamente al Plan México y en conjunción de esfuerzos con la Agencia Espacial Mexicana.

 

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viernes, 10 de marzo de 2023

Restaurar la vida democrática, resignificando los conceptos de “autonomía” y “máxima autoridad” en la BUAP

Restaurar la vida democrática, resignificando los conceptos de “autonomía” y “máxima autoridad” en la BUAP

José Antonio Robledo y Meza

 

“Que en lo sucesivo una plena libertad de conciencia, una absoluta libertad de exposición y de discusión, dando espacio a todas las ideas y campo a todas las inspiraciones, deje esparcir la luz por todas partes y haga innecesaria e imposible toda conmoción que no sea puramente espiritual, toda revolución que no sea meramente intelectual.” Gabino Barreda, Oración Cívica, pronunciada en Guanajuato, el 16 de septiembre de 1867

 

En el año 2021 el orden jurídico en la BUAP fue alterado por quienes componían su máxima autoridad. El orden establecido por la Ley de la BUAP para elegir a quienes componen el Consejo Universitario fue alterado por un grupo de consejeros (los directores de las unidades académicas) junto con el rector en turno, que juntos representan el 60% de los votos. ¿Por qué se implementó tan irregular proceso? Intentemos encontrar una explicación racional para el suceso.

Nos negamos a aceptar categóricamente la posibilidad de que tal proceso sea aleatorio o inexplicable. Es necesario formular una respuesta racionalmente discutible. ¿Qué acontecimientos pasados nos permiten inferir una cierta probabilidad de que se produjera un acontecimiento futuro? No basta con decir “esto ya ocurrió y vayámonos a casa”, necesitamos conocer por qué las cosas ocurren. Es necesario encontrar una explicación porque no es razonable aceptar que no es necesaria ninguna explicación.

Abordemos este proceso anómalo como si fuéramos observadores externos y que estamos sorprendidos de que, por ejemplo, un abogado como el anterior gobernador haya aceptado tal anomalía. Razonemos hacia atrás para poder entender lo que pasó y a quién benefició. Partamos del presente, la aceptación de un resultado irregular (el efecto del proceso) y busquemos la causa. Se trata de que por medio de conjeturas encontrar la causa más lógica y verosímil entre las muchas posibles. Usemos, pues, la lógica de la conjetura para proporcionar una hipótesis razonable de lo que podría ser el caso.

La anomalía: el rector en turno se encarga de alterar el orden establecido por la ley (él asume la responsabilidad y sus consecuencias) y se desarrolla un proceso ilegal cuyo resultado es aceptado por el gobernador. De antemano, tanto el rector como el gobernador habían insinuado su preferencia por una persona. Con la apariencia de estar enfrentados tanto el rector -representante de una estructura de personas que se han apoderado del Consejo Universitario como de puestos administrativos que se enrocan-, como el gobernador actuaron en complicidad para obtener el resultado conocido: Quien resultara electa fuera la persona que a ambos conviniera. Beneficios, la impunidad para uno, una rectora subordinada para el otro, y una estructura burocrática beneficiaria de buena parte del presupuesto institucional y, sobre todo, de la posibilidad de controlar a la comunidad por medio de la violencia.

Todo lo anterior, ocurrió en un ambiente de “defensa-agravio” de la autonomía universitaria que sirvió, junto con la presencia de la pandemia, como cortina de humo para constituir un consejo universitario a modo de las posturas antidemocráticas presentes en la BUAP.

El comportamiento antidemocrático de varios de los actores involucrados -el rector saliente, 43 directivos y 86 profesores que emitieron y avalaron la ilegal convocatoria a nombre de 105,722 universitarios arrojó la pérdida de la autoridad del actual Consejo Universitario. Este resultado permite, con todo derecho, a reconsiderar los conceptos de “autonomía universitaria” y de “máxima autoridad” como atributos de la BUAP y del Consejo Universitario respectivamente.

Restaurar la vida democrática, resignificando los conceptos de “autonomía” y “máxima autoridad” en la BUAP, es la tarea a realizar por la comunidad universitaria a pesar de la resistencia que pueda ofrecer el actual grupo que dice tener su representatividad.

 

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