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martes, 31 de mayo de 2022

La música y la física danzan (segunda y última parte)

La música y la física danzan (segunda y última parte)

José Antonio Robledo y Meza




Y valoro por encima de todo las analogías, mis maestras más fiables. Conocen todos los secretos de la naturaleza, y donde menos deberían ignorarse es en geometría.

 Johannes Kepler


Einstein es famoso por el don de trascender las limitaciones de las matemáticas mediante la intuición física. Improvisaba recurriendo a experimentos mentales, que le proporcionaban una imagen mental del resultado de experimentos irrealizables. Por ejemplo, Einstein imaginó qué se sentiría cabalgando un rayo de luz. También solía recurrir a la música; Einstein tocaba el piano. Elsa, su segunda esposa, contó que «la música le ayuda cuando está pensando en sus teorías. Se va a su estudio, vuelve, toca unos cuantos acordes en el piano, anota algo y vuelve a su estudio.» Por un lado, Einstein aplicaba el rigor matemático, y por otro la creatividad y la intuición. Era un improvisador igual que Mozart. Como Einstein dijo una vez: «La música de Mozart es tan pura y bella que la contemplo como un reflejo de la belleza intrínseca del universo».

En los últimos discos de Coltrane estaban estos tres: Stellar Regions, Interstellar Space y Cosmic Sound. Coltrane juega con la física en su música y comprendió correctamente que la expansión cósmica es una forma de antigravedad. En los conjuntos de jazz, la fuerza «gravitatoria» emana de la sección rítmica: el bajo y la batería. Los temas de Interstellar Space son una majestuosa exhibición de los solos expandidos de Coltrane liberándose de la atracción gravitatoria de la sección rítmica. Fue un innovador en la música, con la física en la yema de los dedos. No obstante, aquello no era nuevo. Estaban volviendo a representar la conexión entre música y física establecida milenios antes, cuando Pitágoras —el Coltrane de su tiempo— develó por primera vez la matemática de la música. La filosofía de Pitágoras se sintetizaba en que «el número lo es todo», y la música y el cosmos no eran más que manifestaciones de este principio. En la matemática de las órbitas planetarias sonaba «la música de las esferas», con una armonía constituida por los tonos de una cuerda vibrante.

Leer el libro de Stephon es revisitar el mundo antiguo donde la música, la física y el cosmos eran una sola cosa. Veremos que Pitágoras y otros empezaron a comprender el sonido, y cómo sus ideas y prácticas, en las mentes de grandes pensadores como Kepler y Newton, se desarrollaron en nuestra actual comprensión de la dinámica de cuerdas y ondas. Veinticinco siglos después, los autores de la teoría de cuerdas están atareados investigando cómo emplear cuerdas fundamentales para unificar las cuatro fuerzas de la naturaleza. Pero ¿cuántos de ellos recuerdan o reconocen la importancia de que una de las ecuaciones centrales de su teoría, la ecuación de onda, hunde sus raíces en la búsqueda de la conexión universal con la música?

El libro es un ejercicio sobre la potencia de las analogías. Al reconectar las disciplinas de la física y la música a través de la analogía, podemos entender la física a través del sonido. La armonía y la resonancia son fenómenos universales que pueden servir para explicar la dinámica del universo primordial. Descubriremos que un cúmulo de datos cosmológicos revela que hace alrededor de 14.000 millones de años un conjunto relativamente simple de pautas sonoras dio lugar a estructuras como las galaxias y los cúmulos de galaxias, lo que en última instancia permitió la formación de planetas y la aparición de la vida misma. El libro considera los orígenes cuánticos de la vida.

Junto con las matemáticas, una de las herramientas más poderosas a la hora de develar los secretos de las ciencias teóricas consiste en simplificar el sistema y tomar prestada una analogía de una disciplina que a primera vista no parece guardar ninguna relación. En los límites de estas analogías, donde se requiere más investigación, es donde encontramos nuevas vías de descubrimiento. Es como el salto interdisciplinario de la orilla de la ignorancia a la orilla del conocimiento, mientras el ancho río de la vida sigue discurriendo.

Dice Stephon: “Quiero promover la idea de que la física puede entrar en una nueva era más abarcadora e interdisciplinaria: una física improvisativa. Basada en las analogías cruzadas, la física improvisativa empuja las fronteras disciplinarias hasta los límites de la analogía.”

Leer el libro de Stephon es un viaje donde se pueden conocer a figuras influyentes; sacar partido de los compases y ritmos de la teoría musical; seguir la evolución de la estructura de nuestro universo; crear una analogía entre la física y la música. No disponer de una analogía adecuada y necesitar cálculos rigurosos para aclarar las cosas es parte del viaje.

Para escuchar: John Coltrane, Alice Coltrane, Cosmic Music, 1969



martes, 4 de febrero de 2020

Del absolutismo a la república Del despotismo a la Nacionalidad. Primera parte.

Del absolutismo a la república
Del despotismo a la Nacionalidad. Primera parte.
José Antonio Robledo y Meza
Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP
robledomeza@yahoo.com.mx
wa: 2223703233

En la formación del Estado mexicano participaron muchos personajes que han sido oscurecidos por la presencia de otros en la historiografía. Personajes que lideraron distintas fuerzas sociales que durante el proceso fueron definiendo sus valores, intereses y actitudes frente a las alternativas propuestas. Propuestas que se definieron conjuntando tendencias históricas y voluntades políticas con intenciones de explorar lo inédito.

En los cursos de primavera 2020 intentaremos relacionar personajes del ayer al presente relacionados en la construcción del Estado-Nación mexicano. Un proceso que va del despotismo absoluto a la 4T. Será un recorrido a través del filosofar. Caminaremos por el sendero abierto en el siglo XVIII por el positivismo español (ilustrados) y el despotismo ilustrado en la Nueva España. Nuestro interés apunta hacia distintos personajes que filosofaron durante este periodo y las distintas instituciones que los acogieron. De manera breve las mencionaré: la ciencia del siglo XIX y XX, el espiritismo, el positivismo, el conservadurismo, el republicanismo, el positivismo liberal, el liberalismo conservador, el espiritualismo, el Ateneo de la Juventud, los Siete Sabios, el Grupo Hiperión…

El Estado-Nación mexicano surge durante el último tercio del siglo XIX. Tal fenómeno modificó las concepciones sobre lo público y lo privado, la división del trabajo al interior de la sociedad y las formas de ejercicio de la dominación.

Nos interesa comprender el proceso que va de la concepción “el Estado soy yo” al de “sólo obedezco al Pueblo Soberano”.

Evolución del absolutismo

El origen del absolutismo se remonta a la aparición del monoteísmo (1350 ane) y se relaciona con el libro de Job (500 ane), la historia de Dios (400 ane), la construcción de doctrinas como la del absolutismo (222), el concepto de Persona (300), el misterio de la Trinidad (325), el agustinismo político, la doctrina de las dos espadas (494), la teoría de las dos espadas (1302), el cesaropapismo, la reforma protestante (S XVI), el cisma de Enrique VIII, la teoría del derecho divino (absolutismo teológico), la teocracia, el regalismo, el concilio de Trento (1545-63), el galicanismo (1681-82), la pugna entre Borbones versus los Habsburgo (1700), el Patronato universal al rey de España (1753), la Expulsión de los jesuitas (1767).

Estrictamente el origen de las monarquías autoritarias se puede encontrar en el agustinismo político, teoría de las dos espadas, cesaropapismo, teocracia, regalismo. Es un proceso de sacralización de la autoridad (pontificado, razón, bien común, paternalismo, razón de Estado) y el poder (imperio, legislativo, judicial, ejecutivo).

Despotismo ilustrado

El despotismo ilustrado es un concepto político que surge en la Europa de la segunda mitad del siglo XVIII. Se enmarca dentro de las monarquías absolutas y pertenece a los sistemas de gobierno del Antiguo Régimen europeo, pero incluyendo las ideas filosóficas de la Ilustración, según las cuales, las decisiones humanas son guiadas por la razón.

Aunque el término fue acuñado por historiadores alemanes en el siglo XIX, actualmente se prefiere el término absolutismo ilustrado para así contrastarlo con el absolutismo clásico.

Los monarcas de esta doctrina, como Carlos III de España, Catalina II de Rusia, Gustavo III de Suecia, José I de Portugal, María Teresa I de Austria y su hijo José II de Austria, Federico II de Prusia y Luis XIV de Francia, contribuyeron al enriquecimiento de la cultura de sus países y adoptaron un discurso paternalista. En algunos casos, fueron inspirados por y delegaron en personajes omnipotentes de su confianza, como en el caso del marqués de Pombal, en Portugal, Gaspar Melchor de Jovellanos en el caso de España o en el Reino de las Dos Sicilias, Bernardo Tanucci y Guillaume Du Tillot en el ducado de Parma.

A pesar de que los filósofos ilustrados criticaron la política y la sociedad de su época, no pretendieron que los cambios se dieran por la vía revolucionaria; confiaban más bien en un cambio pacífico orientado desde arriba para educar a las masas no ilustradas. Varios monarcas aceptaron las ideas propuestas por la Ilustración y dieron origen al despotismo ilustrado.

Los problemas del Estado absolutista requerían de la colaboración de personas calificadas y con nuevas ideas, dispuestos a reformar e impulsar el desarrollo político y económico de las naciones. El monarca ilustrado es un soberano que acepta los principios de la Ilustración y desea ponerlos en práctica para lograr una mayor eficiencia del Estado, en beneficio de este y de los súbditos.

El temor a la innovación es sustituido por una creencia en la posibilidad de alcanzar un futuro mejor, no por un cambio súbito, sino por una paciente labor educativa y legislativa, para la cual se necesitaba la colaboración de los ilustrados, cuyas ideas no constituían un pensamiento meramente especulativo, sino que se convertirían en programas de gobierno y se llevarían a la práctica.

Todo para el pueblo, pero sin el pueblo

La frase originaria es «Tout pour le peuple, rien par le peuple» (en español, «Todo para el pueblo, nada (hecho) por el pueblo», suele citarse en español como «Todo por el pueblo, pero sin el pueblo».

Su uso se extiende desde finales del siglo XVIII como lema del despotismo ilustrado, caracterizado por el paternalismo, en oposición a la opinión extendida desde los enciclopedistas que veía necesario el protagonismo y la intervención del pueblo en los asuntos políticos, incluso asignándole el papel de sujeto de la soberanía (principio de soberanía popular de Rousseau).

Esta frase implicaba que el gobierno realizaba medidas para el "pueblo", o para su mejora; pero las decisiones eran tomadas sin la participación ni intervención del pueblo.

Este sistema, visto como una etapa madura del absolutismo monárquico, decayó en los últimos años del siglo XVIII. Las ideas de la Ilustración, adoptadas por estos monarcas, fueron también la mecha que prendió en los sentimientos de las clases desfavorecidas —en especial la burguesía, que cobraba mayor relevancia — para combatir a un sistema absolutista voraz y generador de desigualdad social, y encaminarse hacia un gobierno constitucional.

Grandes intelectuales

Toda la corriente racionalista y empirista, representada por la ilustración, tenía como fin la crítica del orden vigente y su transformación en un orden adecuado a la naturaleza humana y, por lo tanto, más idóneo para la consecución de la felicidad. Este esfuerzo se vio acaudillado en Francia por los filósofos más famosos de la ilustración: Charles de Secondat, barón de Montesquieu y François-Marie Arouet (Voltaire). Ellos fueron los divulgadores ideológicos que tuvo la burguesía en su pugna por el poder.

Holbein, Los embajadores (1533)

Thomas Hobbes (5 de abril de 1588 – 4 de diciembre de 1679),
En su obra Leviathan, Thomas Hobbes contribuye a nutrir las corrientes del despotismo ilustrado, que veía al Estado como garante y tutor del pueblo que sufría un estado de minoría de edad permanente.

Leviatán: o la materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil, comúnmente llamado Leviatán (en inglés Leviathan), es el libro más conocido del filósofo político inglés Thomas Hobbes, publicado en 1651. 

El título del libro hace referencia al monstruo bíblico Leviatán, que posee un poder descomunal. 

En este libro, Hobbes establece su doctrina de derecho moderno como la base de las sociedades y de los gobiernos legítimos. Se ha dicho que el trabajo de Hobbes justifica filosóficamente la existencia del autoritarismo estatal.

Dos son, en opinión de Hobbes, “los postulados ciertísimos de la naturaleza humana” de los cuales procede toda la ciencia política:
1) La avidez natural por la que cada uno pretende gozar‚ solo de los bienes comunes.
2) La razón natural por la cual cada uno huye de la muerte violenta como el peor de los males naturales.

El primero excluye que el hombre sea por naturaleza un “animal politico”. Hobbes nos está negando la existencia de un amor natural del hombre hacia su semejante. “Toda asociación espontánea nace o de la necesidad recíproca o de la ambición, pero nunca del amor o de la benevolencia hacia los demás”. En consecuencia, para Hobbes no es esta benevolencia el origen de las sociedades más grandes y duraderas, sino sólo el temor recíproco.

La causa de este temor es, en primer lugar, la igualdad de naturaleza entre los hombres, para lo cual todos desean la misma cosa, o sea, el uso exclusivo de los bienes comunes. En segundo lugar, es la voluntad de dañarse mutuamente e incluso el antagonismo que deriva del contraste de las opiniones y de la insuficiencia del bien. El derecho de todos sobre todos y la voluntad natural de perjudicarse mutuamente obran de tal manera que el estado de naturaleza sea un estado de guerra incesante de todos contra todos. En este estado, no hay nada justo: la noción de lo derecho y lo torcido, de la justicia y de la injusticia, nace donde hay una ley y la ley nace donde hay un poder común: donde no hay ni ley ni poder falta la posibilidad de la distinción entre lo justo y lo injusto. Cada uno tiene derecho sobre todo, “cada uno es movido a desear lo que es bueno para él y a huir de lo malo para él, pero sobre todo, a huir del mayor de todos los males naturales que es la muerte”.

Por tanto, las normas fundamentales del derecho natural van dirigidas, según Hobbes, a librar al hombre del juego espontáneo y autodestructivo de los instintos y a imponerle una disciplina que le procure una seguridad, y la posibilidad de dedicarse a las actividades que hacen fácil su vida. La primera norma, en consecuencia, es: “Buscar y conseguir la paz en cuanto se tiene la esperanza de obtenerla; y cuando no se puede obtenerla, buscar y usar todos los auxilios y ventajas de la guerra”. De esta ley fundamental derivan todas las demás, la primera de las cuales es: “El hombre espontáneamente, cuando los demás también lo hagan y en la medida que lo juzgué necesario para la paz y para su defensa, debe renunciar a su derecho sobre todo y contentarse con tener tanta libertad con respecto a los demás cuanta el mismo les reconoce a los otros respecto de sí”. Los hombres formular en pactos entre sí con los cuales renuncian a su derecho originario o lo transfieren a personas determinadas.

Al escribir sobre el Estado, Hobbes nos dice que hay un acto fundamental que señala el paso del estado de naturaleza al estado civil. Ese acto es un contrato por el cual los hombres renuncian al derecho ilimitado del estado de naturaleza y lo transfieren a otros. Sólo cuando cada uno de los hombres somete su voluntad a un solo hombre o a una sola asamblea y se obliga a no hacer resistencia al individuo o a la asamblea a la que se ha sometido, se logra una defensa estable de paz y de los pactos de reciprocidad en que la misma consiste. Cuando se efectúa esta transferencia, se produce el estado o sociedad civil. Por tanto, puede decirse que el estado es “la única persona cuya voluntad, en virtud de los pactos estipulados recíprocamente, se debe considerar la voluntad de dichos individuos: “de ahí que pueda servirse de las fuerzas y de los bienes de cada uno de los individuos para la paz y al defensa común”.

La teoría de Hobbes acerca del estado es una teoría absolutista ya que el insiste en la irreversibilidad del pacto fundamental. Una vez constituido el estado los ciudadanos no pueden disolverlo negándole su consentimiento: porque el derecho del estado nace de los pactos de los súbditos entre sí y con el Estado, pero no de un pacto entre los súbditos y el estado, que podría ser revocado por parte de los primeros. Para Hobbes el poder del soberano es indivisible en el sentido de que no puede ser distribuido entre poderes diversos que se limiten mutuamente. La teoría de Hobbes no significa que no ponga límites a la acción del estado, aunque muy pocos, el estado no puede mandar a un hombre que se mate o se hiera a sí mismo. No obstante, el súbdito es libre sólo en lo que el soberano ha dejado de ordenar con las leyes.

Durante los noventa y un años de la vida de Hobbes, Inglaterra vivió uno de los periodos más cruciales de su historia moderna y esto constituirá una influencia en su identidad política, cuyo resultado será su teoría de estado que desarrolla en el Leviathan.

La iconografía del Leviatán de Hobbes

En el libro de Job (cap. 41, vers. 25) se describe al Leviatán como un animal marino que domina los mares y que se representa como una enorme ballena, un pez gigante y dentado, un cocodrilo, un dragón o un animal de cuello largo que emerge de los mares, Thomas Hobbes decidió representar al Leviatán en un hombre. 

En la primera edición de su obra en 1651 decide incluir una pintura de un rey compuesto de hombres que lleva una corona, un cetro en su mano izquierda y una espada en su mano derecha. Este enorme hombre está compuesto por otros, subordina por un lado al ejército y a los poderes civiles, y por otro lado a la Iglesia. 

El dibujo del Leviatán de Hobbes es de 24 X 15.5 cm de ancho. 

Siguiendo a Klenner en la parte superior del borde de la imagen está el versículo 24 del capitulo 41 de la edición hebrea del libro de Job: ¨Non est potestas Super Terram quae Comparetur¨ que se puede traducir como ¨en la tierra no es nadie comparable¨ o "no existe ningún poder sobre la tierra que pueda comparársele¨.

Dice Klenner: ¨Debajo de este texto se reproduce el Leviatán en figura humana. El cuerpo de éste con las insignias de la soberanía del poder político y espiritual, gigantesca figura armada con corona, espada y báculo, es precisamente modelada como hombre. 

Es el Estado omnipotente. Formado mediante el contrato social de cada uno con cada uno y por la voluntad de sus ciudadanos fundando y garantizando la paz, cubre bajo sus brazos desplegados los paisajes con sus ciudades y aldeas y el mar transitado por naves comerciales en el fondo. 

La corona la figura del Leviatán simboliza la soberanía del Estado; la espada sostenida en la mano derecha simboliza su poder político que triunfa sobre las guerras de las armas descritas en una columna de la izquierda con cinco pictogramas con fortaleza, cañones, mosquetes, banderas y tambores e incluso una batalla con infantería y caballería; el báculo sostenido en la otra mano simboliza el poder espiritual del Estado, que triunfa sobre la guerra civil de las palabras, descrita en una columna derecha cinco pictogramas con la Iglesia, mitra obispal, anatemas, las armas lógicas para las disputas de teológos y filósofos e incluso un concilio religioso. 

Entre ambas columnas, directamente bajo el Leviatán, cuyo poder sobre la tierra no tiene comparación, se encuentra el título del libro ¨Leviathan or the Matter, Forme, and Power of a Common - Wealth Ecclesisticall and Civil. By Thomas Hobbes of Malmesbury", London, Printed for Andrew Crooke, 1651. 

(Hermann Klenner, Thomas Hobbes. Filósofo del Derecho y su filosofía jurídica, Bogotá, Universidad Externado de Colombia, Serie de Teoría Jurídica y Filosofía del derecho, No 11, 1999 pp. 50 - 51)

Job 41 La Biblia de las Américas (LBLA)
1 [a]¿Sacarás tú a Leviatán[b] con anzuelo, o sujetarás con cuerda su lengua?
2 ¿Pondrás una soga[c] en su nariz, o perforarás su quijada con gancho[d]?
3 ¿Acaso te hará muchas súplicas, o te hablará palabras sumisas?
4 ¿Hará un pacto contigo? ¿Lo tomarás como siervo para siempre?
5 ¿Jugarás con él como con un pájaro, o lo atarás para tus doncellas?
6 ¿Traficarán con él los comerciantes[e]? ¿Lo repartirán entre los mercaderes?
7 ¿Podrás llenar su piel de arpones, o de lanzas de pescar su cabeza?
8 Pon tu mano[f] sobre él; te acordarás de la batalla y no lo volverás a hacer[g].
9 [h]He aquí, falsa es tu[i] esperanza; con sólo verlo serás[j] derribado.
10 Nadie hay tan audaz que lo despierte; ¿quién, pues, podrá estar delante de mí?
11 ¿Quién me ha dado[k] algo para que yo se lo restituya? Cuanto existe debajo de todo el cielo es mío.
12 No dejaré de hablar de sus miembros, ni de su gran poder, ni de su agraciada figura.
13 ¿Quién lo desnudará de su armadura exterior[l]? ¿Quién penetrará su doble malla[m]?
14 ¿Quién abrirá las puertas de sus fauces[n]? Alrededor de sus dientes hay terror.
15 Sus fuertes escamas[o] son su orgullo, cerradas como con apretado sello.
16 La una está tan cerca de la otra que el aire no puede penetrar entre ellas.
17 Unidas están una a la otra; se traban entre sí y no pueden separarse.
18 Sus estornudos dan destellos de luz, y sus ojos son como los párpados del alba.
19 De su boca salen antorchas, chispas de fuego saltan.
20 De sus narices sale humo, como de una olla que hierve sobre[p] juncos encendidos.
21 Su aliento enciende carbones, y una llama sale de su boca.
22 En su cuello reside el poder, y salta el desaliento delante de él.
23 Unidos están los pliegues de su carne, firmes están en él e inamovibles.
24 Su corazón es duro como piedra, duro como piedra de molino.
25 Cuando él se levanta, los poderosos[q] tiemblan; a causa del estruendo quedan confundidos.
26 La espada que lo alcance no puede prevalecer, ni la lanza, el dardo, o la jabalina.
27 Estima el hierro como paja, el bronce como madera carcomida.
28 No lo hace huir la flecha[r]; en hojarasca se convierten para él las piedras de la honda.
29 Como hojarasca son estimadas las mazas; se ríe del blandir de la jabalina.
30 Por debajo[s] tiene como tiestos puntiagudos; se extiende[t] como trillo sobre el lodo.
31 Hace hervir las profundidades como olla; hace el mar como redoma de ungüento.
32 Detrás de sí hace brillar una estela; se diría que el abismo es canoso.
33 Nada en la tierra[u] es semejante a él, que fue hecho sin temor.
34 [v]Desafía[w] a todo ser altivo; él es rey sobre todos los hijos de orgullo.

En la parte superior del borde de la imagen está el versículo 24 del capitulo 41 de la edición hebrea del libro de Job: ¨Non est potestas Super Terram quae Comparetur¨ ("No hay poder sobre la Tierra que se le compare") es una cita del Libro de Job.

El tema que destaca en estas obras es el tema de la construcción de la Autoridad (A) y el Poder (P).

0) Entre el 538 y el 330 a. C., autoría es desconocida, aunque la tradición lo atribuye a Moisés, Libro de Job.
1) 1533, Holbein, Los Embajadores.
2) 1550 Maquiavelo, El Príncipe.
3) 1762 Rousseau, El Contrato Social.

La construcción de la Autoridad (A) y el Poder (P).
Antes de establecer la cronología de esta construcción establezcamos los conceptos. 
El término “autoridad” procede del verbo latino “auctor” (ayudar a crecer); la palabra “auctoritas” presenta dificultades para su definición.

El término se usa de dos maneras:
1) como atributo del gobierno y personas que lo representan por el cual pueden dictar disposiciones o resoluciones y obligan a cumplirlas.
2) se aplica a personas que por razón de su situación, de su saber o de alguna cualidad o por el consentimiento de los que voluntariamente se someten a ellas. (María Moliner, _Diccionario de uso del español_.)

Para definir “autoridad” debemos establecer a qué género o categoría de objeto pertenece. Si partimos de tres categorías, a) la de las cosas, que incluye seres de carácter autónomo, que no se poya en otro concepto; b) la de las propiedades, que se refiere a las cualidades de alguien (la altura de una montaña, la inteligencia de alguien); c) la de las relaciones, que no son nombres absolutos sino relativos, debemos admitir que autoridad pertenece a la categoría de las relaciones como ocurre con la palabra padre, en tanto para ser nombrado padre, debe esta palabra estar en relación con la palabra hijo, pues sin categoría relacional se perdería la significación. Así pues la palabra autoridad entra en la categoría relacional sin dejar de estar en la de las propiedades. (Por Ej. un maestro detenta autoridad por determinados atributos: saber, presencia, carisma, etc.)

El concepto de autoridad define una triada: un agente (quien asigna la autoridad), un receptor (quien la recibe) y el ámbito o campo que está constituido por todas las actividades reales o conjunto de órdenes que regulan las actividades reales por ejemplo el saber y los códigos que regulan todas las prácticas: médicas, docentes, comerciales, etc. De esta manera se reconoce la autoridad epistemológica que lo es si y solo si se funda en el saber, en el saber que además se sostiene dentro de un ámbito. De esta manera los panaderos reconocen la autoridad del mejor panadero, etc. Lo más habitual es aceptar la autoridad sobre algo o alguien por ocupar un “lugar”; esta es la autoridad deontológica que da origen al autoritarismo. El autoritarismo se ejerce sin definir ámbito específico y, por lo tanto, sin que quien lo ejerce sea aceptado por ser el que posee el mejor saber de todos. En este sentido la autoridad es de quién manda, quien tiene derecho de mandar muy diferente de la autoridad de quien sabe.

Aquí surge la cuestión de si es posible definir una autoridad que sea válida en todo tiempo y lugar. Este problema fue resuelto por los teólogos estableciendo que la autoridad y el poder absolutos residen en Dios. ¿Cómo se ha construido esta justificación? ¿Cómo se habla de la autoridad emanada de Dios? Aquí interviene la fe, la fe como aceptación de la siguiente proposición: aceptar la autoridad emanada de Dios. Esto es indiscutible porque en última instancia la fe consiste en aceptar una proposición. El reconocimiento de esta proposición es un acto humano, un acto de fe, de creencia. Dios es una entidad autónoma que no depende de nada ni nadie. Dios es la cosa en sí con plena autoridad y poder, de él emana toda soberanía. Aquí se toma en cuenta a la autoridad en tanto relación, y secundariamente como propiedad.

Si un acto de fe es un acto de creencia, entonces debemos trabajar sobre la cuestión de las creencias que se ejerce sobre las proposiciones llamadas “dogma”, “axioma”.
Entremos al campo de lo cotidiano.

Ver la película Nuevo Mundo, (1977 trata de hechos ocurridos en 1531)



Leer el libro de Enrique Krauze, El Pueblo soy Yo, 2018.

miércoles, 22 de enero de 2020

Autonomía, laicismo y universidad pública. Segunda parte


Autonomía, laicismo y universidad pública. Segunda parte
José Antonio Robledo y Meza
Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP
robledomeza@yahoo.com.mx
WA: 2223703233

En nuestra entrega anterior terminábamos diciendo que “el criterio laico es el fundamento del principio de la autonomía de las actividades humanas, o sea la exigencia de que tales actividades se desarrollen según reglas propias, que no le sean impuestas desde fuera, con finalidades o intereses diferentes a los que ellas mismas se dan. Este principio es universal y puede ser invocado a nombre de cualquier de cualquier actividad “legítima” (que no obstaculicen, destruyan o imposibiliten a las demás). El principio de autonomía ha servido para sustraer la esfera del saber, a las influencias extrañas y deformadoras de las ideologías políticas, de los prejuicios de clase o de raza, etc.”

No otro es el sentido que el México republicano vigente se acompañara de la reforma educativa encabezada por Gabino Barreda Flores en 1867 donde la Ley Orgánica de Instrucción organiza la enseñanza laica. Esto ha sido reiterado en la reforma educativa de 2019 que teniendo como fundamento el concepto de Pueblo Soberano y como fin una Nueva República ha nombrado al proceso para lograrlo Cuarta Transformación.

México: la autonomía de la Universidad en México se inicia con la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo el 15 de octubre de 1917 y en los próximos años la Universidad Nacional Autónoma de México (hasta ese entonces Universidad Nacional de México) se establecería oficialmente como una Universidad autónoma en el año de 1929. La autonomía universitaria está garantizada por la Constitución desde 1979.

En este 2020 a 103 años de haber obtenido la autonomía la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (1917), a 91 años de la autonomía de la Universidad Nacional de México (1929) y a 64 años de que la Universidad de Puebla la obtuviera, resulta relevante que a partir del principio de laicidad que, como lo hemos visto, da sentido a la autonomía, se dé respuesta a las muchas de las interrogantes existentes en torno a la naturaleza y legitimidad de la Universidad pública. Destacan en estos momentos, por ejemplo, la problemática definida por las cuestiones siguientes: ¿Cómo concebir la forma de educación? ¿La educación debe ser un fin en sí misma o debe ser pragmática y orientada a una profesión? ¿Qué tipo de aprendizaje debe atender y de qué manera está vinculada la educación general con él? ¿Conforme a que criterio de cultura (calidad y cantidad de las materias de enseñanza), deben formularse los planes de estudios? ¿Cuáles deben ser las actividades a desarrollar por los estudiantes? ¿Qué áreas de conocimiento y disciplinas deben proponerse dentro del tronco común?

La Universidad Autónoma de Puebla tiene dos fuentes de legitimidad. En primer lugar, ser una institución pública y, en segundo lugar, por su especificidad de ser una universidad. Esto último nos remite a la necesidad de establecer los fundamentos epistemológicos que pueden sustentar la educación en una universidad. Formular tal epistemología requiere de formular una concepción de la enseñanza y una del aprendizaje, con la definición, por supuesto, del tipo de conocimientos que justifiquen ambas teorías. Analicemos cada uno de estos aspectos y a partir de él derivemos las cuatro conclusiones básicas relacionadas con la caracterización de la educación, las metas, los fines y los objetivos de la BUAP como universidad pública.

En la historia de México la enseñanza ha estado ligada a otras manifestaciones socio-culturales como la religión, la ciudadanía, la alfabetización, el patriotismo y la moralidad. Los nexos de la educación con la moral y la religión se debilitaron en distintos momentos históricos y se volvieron más relativas. La alfabetización incluyó la lectura, la escritura y la comprensión de ideas y al expandirse el núcleo común de conocimientos necesarios se volvió fragmentado. El patriotismo incorporó perspectivas críticas del propio país y de sus instituciones, y, por esto, las expectativas hacia la educación crecieron hasta incluir la igualdad de oportunidades. Tal y como se planteó en el proyecto de Universidad Crítica, Democrática y Popular, una propuesta alternativa a la hecha por el incipiente neoliberalismo.

Hoy día, podemos decir que la escuela pública se configura como el instrumento central de la oportunidad y la igualdad, de la reforma social, de la justicia social, de la productividad económica y del aprendizaje individual y socialmente relevante. Esto lo podemos constatar si observamos el marco jurídico de la educación pública: la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (artículos 3) y la Ley Federal de Educación- en nuestro país.

La sociedad mexicana -como sociedad democrática- al estar fincada en el sufragio universal está indisolublemente unida a la escolarización universal. El sufragio sin escolarización de la mejor calidad posible produce demagogia, da lugar a un electorado manipulable y equivale a una mistificación de las instituciones y procesos democráticos. En artículo 3º constitucional establece que la educación “será de excelencia, entendida como el mejoramiento integral constante que promueve elmáximo logro de aprendizaje de los educandos, para el desarrollo de su pensamientocrítico y el fortalecimiento de los lazos entre escuela y comunidad”.

Una sociedad democrática debe capacitar para el diálogo racional, para los acuerdos responsables y una conducta apegada a la ley (espíritu republicano), por ello debe proporcionar igualdad de oportunidades educativas (espíritu democrático): dando la mayor cantidad -y de la mejor calidad posible- de educación pública. El democrático es uno de los criterios definidos en el 3º Constitucional para educar a los mexicanos, considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo.Los cambios que precisamos deben asegurar la continuidad en la historia de nuestra sociedad e instituciones republicanas y democráticas.

En otro instrumento jurídico -la Declaración de los Derechos Humanos- se alude, en su segundo párrafo, a los fines de la educación y a los valores que han de inspirarla, poniendo énfasis en aspectos que contribuyen a la formación de los ciudadanos del mundo: la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y grupos étnicos o religiosos, así como la promoción de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.

(Continuará)

La primera parte puedes leerla aquí:
https://mexicoelarboldelosmilfrutos.blogspot.com/2020/01/autonomia-laicismo-y-universidad.html

martes, 21 de enero de 2020

Autonomía, laicismo y universidad pública. Primera parte

Guillermo de Ockham, también Occam, Ockam, (en inglés: William of Ockham)
(c. 1280/1288-1349) fraile franciscano, filósofo y lógico escolástico inglés.

Autonomía, laicismo y universidad pública. Primera parte
José Antonio Robledo y Meza
Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP
robledomeza@yahoo.com.mx
WA: 2223703233

De la evolución de tres conceptos podemos entender lo que hoy es la autonomía de una universidad pública y podemos derivar su proyección para el futuro. Nos referimos a los conceptos de “autonomía”, “laicismo” y “universidad pública”.

El laicismo surge a fines del siglo V (492) durante el papado de Gelasio I, quien expuso la teoría de las “dos espadas” en un tratado y en algunas cartas. Fue probablemente el primero en apelar con claridad al principio del laicismo, desconocido por la Antigüedad clásica, ya que ésta no conoció conflicto alguno de principios entre las diferentes actividades humanas. Esta teoría -la de los dos poderes distintos, derivados ambos de Dios -el del papa y el del emperador- sirvió a Gelasio para reivindicar la autonomía de la esfera religiosa con relación a la política. Fue doctrina oficial de la Iglesia durante muchos siglos. Todavía en el siglo XII el canonista Esteban de Tournai la expresó con extrema precisión en la introducción de su Summa Decretorum

En 1302 Juan de París en su tratado Sobre la potestad regia y papal utiliza la misma doctrina cuando se invierten los papeles, para defender el poder político contra el poder eclesiástico. 

En 1313 Dante en su De Monarchia vuelve a defender el poder político contra el poder eclesiástico, esto es,defiende al Imperio contra las injerencias excesivas de la Iglesia buscando una nueva interpretación de la naturaleza y puesto del Imperio –como instrumento para la realización de la humana civilitas-, con el fin de conseguir una nueva y más sólida concordia entre los poderes temporal y espiritual.

El principio laico fue introducido en el mundo académico por Guillermo de Occam.A principios del siglo XIV y a propósito de la condena de algunas de las proposiciones de Santo Tomás, de parte del Obispo de París, Occam sentenció: “Las aserciones principalmente filosóficas, que no conciernen a la teología, no deben ser condenadas o interdictas por nadie, ya que en ellas cada uno debe ser libre de decir libremente lo que guste” (Dialogus Inter magistrum et discipulum de imperatorum et pontificum potestates, I, II, 22). 

Más adelante durante el Renacimiento y la Ilustración se consolida la progresiva prevalencia del laicismo en la vida política y civil de Occidente. Es importante recordar el célebre caso del siglo XVII.Galileo Galilei, reafirmó el principio de laicismo formulado por Occam con respecto a la ciencia, polemizando contra los límites y los obstáculos opuestos a la ciencia por la autoridad eclesiástica. La Sagrada Escritura y la naturaleza –decía Galileo- proceden ambas del Verbo divino, pero en tanto que la palabra de Dios ha debido adaptarse al limitado entendimiento de los hombres a los cuales se dirigía, la naturaleza es inexorable e inmutable y nunca trasciende los términos de las leyes que le son impuestas, porque no se cuida de que sus recónditas razones sean o no comprendidas por los hombres y, de tal manera, “lo que los efectos naturales o la sensata experiencia nos pone ante los ojos o lo que también las demostraciones necesarias afirman, de ninguna manera debe ser puesto en duda, ni tampoco condenado, en virtud de que fragmentos de la Escritura tuvieran diferente significación” (Lett. Alla Grand. Cristina, en Op., V, 316)

Como podemos ver el principio del laicismo ha sido uno de los fundamentos de la cultura moderna y, por lo tanto, ha resultado indispensable a la vida y al desarrollo de todos sus aspectos. En el mundo de hoy los auténticos adversarios del laicismo son las direcciones políticas totalitarias, esto es, las direcciones que pretenden adueñarse del poder político y ejercerlo con la única finalidad de conservarlo para siempre. Tales direcciones, en efecto, pretenden adueñarse del cuerpo y del alma del hombre para impedirle toda crítica o rebelión. Una dirección política totalitaria puede ser reconocida con facilidad precisamente en relación con el principio del laicismo: ya se apoye en una confesión religiosa, en una ideología racista o clasista o en otra cualquiera, tiende en primer lugar a disminuir y por último a destruir la autonomía de las esferas espirituales, como tiende a disminuir y a destruir los derechos de libertad del ciudadano. El laicismo, en efecto, es en el plano de las relaciones de las actividades humanas entre sí, lo que es la libertad en el plano de las relaciones de los hombres entre sí: es el límite o la medida que garantiza a esas actividades la posibilidad de organizarse y desarrollarse, como la libertad es el límite y la medida que garantiza a las relaciones humanas la posibilidad de mantenerse y desarrollarse. El saber humanístico y el conocimiento científico exigen la autonomía de sus reglas, o sea el laicismo.

Aquí surgen las preguntas ¿a quién interesa la defensa del laicismo? ¿La defensa del laicismo es de interés público? Respondemos que el principio del laicismo interesa a todos ya que la administración del Estado, las ciencias, la cultura, la educación y, en general, las esferas de la actividad humana, se organicen y rijan por principios que puedan ser reconocidos por todos, o sea que resulten independientes de la inevitable disparidad de creencias y de ideologías y que, por lo tanto, hagan eficaces y fecundas las actividades en las que se fundan. Es bastante evidente que una administración política que favorezca a determinados grupos de ciudadanos en perjuicio de los demás es simplemente una administración ineficaz y corrompida. Una ciencia que sirva los intereses de partidos, creencias e ideologías, no puede considerarse meritoria bajo ningún título y no es, en efecto, una ciencia. Sería parecida a un arte médico que admitiera como criterio de diagnosis, prognosis y cura los deseos del paciente o de otras personas o, más exactamente, un arte médico semejante sería un caso de ciencia “no laica”. El laicismo es un criterio que interesa a todos, ya que se supone que el interés de todos es el desarrollo armonioso de las actividades que aseguren la supervivencia del hombre en el mundo.

El criterio laico es el fundamento del principio de la autonomía de las actividades humanas, o sea la exigencia de que tales actividades se desarrollen según reglas propias, que no le sean impuestas desde fuera, con finalidades o intereses diferentes a los que ellas mismas se dan. Este principio es universal y puede ser invocado a nombre de cualquier de cualquier actividad “legítima” (que no obstaculicen, destruyan o imposibiliten a las demás). El principio de autonomía ha servido para sustraer la esfera del saber, a las influencias extrañas y deformadoras de las ideologías políticas, de los prejuicios de clase o de raza, etc.

(Continuará)

jueves, 16 de enero de 2020

Del árbol de los mil frutos: la 4T el mito de la esperanza. Los nutrientes del fruto. Segunda parte.

Del árbol de los mil frutos: la 4T el mito de la esperanza.
Los nutrientes del fruto. Segunda parte.
José Antonio Robledo y Meza
Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP
robledomeza@yahoo.com.mx
wa: 2223703233

“Los  hombres  hacen  su  historia,  pero  no  la hacen libremente, bajo las circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas con que se han encontrado directamente bajo las condiciones dadas. La  tradición  de todas las  generaciones muertas gravita como una pesadilla sobre el  cerebro de  los vivos. Y cuando  éstos  parecen ocuparse precisamente de subvertir las cosas, de realizar algo  nunca visto, precisamente en esas épocas de crisis revolucionarias, conjuran medrosamente a su servicio los espíritus  del  pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas, sus disfraces, para abrir con  este viejo y venerable vestuario y con este lenguaje prestado la nueva escena de la historia universal.” 
Carlos Marx, El 18 Brumario de Luis Bonaparte.

En la 4T hay una amalgama de mitos: fundacionales, revolucionarios, paradigma de la continuidad histórica, de la ruptura seguida de un Nuevo Comienzo (el acrecentamiento del poder movilizador de los valores de cambio).

En la 4T se dan dos cosas estrechamente unidas: la proclamación del mito como fundamento del poder y su integración en un discurso abstracto, teórico, de alcance sociológico o científico.

Las nociones de crisis final del neoliberalismo (no del capitalismo), el antagonismo del conservador (no del burgués) y el nuevo ciudadano para construir una Nueva República, forman parte de una reflexión teórica y “científica” sobre la sociedad presente y su evolución previsible. El mito de la 4T está laicizado, fragmentado, incluso desvanecido, tal y como ocurre con la noción del nuevo ciudadano que corresponde al de hombre nuevo en otras mitologías como la norteamericana de los siglos XVII y XVIII, las doctrinas socialistas y la ideología nacionalsocialista. 

Dejaré para otra ocasión tres cosas: a) el estudio comparativo de las variantes de este mito “fragmentado”, b) la reconstrucción del relato original (o intermediario); c) el estudio de las diferentes etapas de la transformación del modelo inicial.

Los mitos fundacionales -o mitos de los orígenes- se refieren a los hechos fundadores del Estado, a las leyes dictadas por un legislador de poderes casi sobrenaturales. La presencia de Hidalgo, Morelos, Juárez, las leyes de Reforma y la Constitución de 1857 son ejemplos de mitos fundacionales. Estos mitos valorizan la unidad recuperada del cuerpo social, así como la universalidad de las leyes dictadas por el héroe-fundador de la comunidad (Juárez).

Junto con los anteriores personajes aparecen Madero y Cárdenas como elementos de los mitos revolucionarios (incluidos los mitos del progreso, y de la esperanza) están estrechamente asociados a la reorientación de la sensibilidad moderna desde el siglo XVII, y apuntan hacia el futuro -lo desconocido, la creatividad prometeica de un hombre futuro- por su sola trascendencia real.

Es innegable la habilidad de quienes conducen la 4T para apropiarse delos mitos y actualizarlos. Poco a poco producen el efecto de superación de la condición presente delos mexicanos. La acentuación de las divisiones de una sociedad decadente y fragmentada (los mexicanos versus los conservadores-fifis-neoliberales) empiezan a crear las condiciones de una unidad nueva: tal es la función de la 4T como mito revolucionario, cuyas etapas están calcadas de las de los mitos escatológicos y apocalípticos: mitos del Fin del Mundo que hablan de la destrucción del mundo decadente y postulan un Nuevo Comienzo –Nueva República- después del caos que la destrucción habrá engendrado. 

El mito de la 4T ofrece y ofrecerá a los gobernantes una “palanca de comando”, con ayuda de la cual pueden “operar sobre los egoísmos individuales” para asociarlos a la acción colectiva. La 4T como fuente de autoridad confiere la legitimidad sin la cual el poder de hecho no se convertiría jamás en “poder de derecho”. De aquí la importancia de una Constitución y educación democráticas.

El elemento democrático hace de la 4T un mito peculiar; tiene al Pueblo Soberano por héroe que opaca al individuo triunfante. No un hombre universal (Burckhardt) no el jefe carismático cuyos hechos y gestos son objeto de veneración.

La evolución mítica de la sociedad mexicana tiene por héroe -en la 4T- a la personalidad colectiva del Pueblo Soberano; no una élite, no un partido, no una clase, no el pueblo (invariablemente limitado a un sector parcial de la sociedad) o la raza. 

El poder de la 4T radica en buena parte en su convocatoria; invita a todos a participar en la construcción del camino hacia la Nueva República y en la medida de que la participación sea democrática la representación de la acción colectiva como “batallas” asegura el triunfo de la causa. Esta representación tiene un valor estratégico tan importante pero resultarán efímeras si las propuestas son alcanzables. Paradójicamente si se alcanza el objetivo hacia el que se movilizan las voluntades, esos mitos pierden su razón de ser, se debilitan, ya no operan sobre el acontecimiento. Esto nos permite señalar otra ventaja de la 4T como mito revolucionario sin violencia. El objetivo de la Nueva República ¿cuándo podrá concretarse? En el corto tiempo no habrá hechos consumados que den cuenta de la conquista de la Nueva República.

El mito de la 4T como revolución y la revolución exitosa son realidades heterogéneas. El mito es un medio “de operar sobre el presente” reúne en un haz de imágenes “irrefutables” e “indivisibles” -lo que lo emparenta innegablemente con la fe-, a una causa social tomada en su conjunto que puede ser evocada por esas imágenes “en bloque y por intuición”, es decir, independientemente de toda reflexión teórica.

La 4T como mito de la esperanza es por esencia colectivo en ellos participan todos los mexicanos no solo del pasado sino también los del porvenir. La epopeya dela esperanza supera, por lo demás, el marco estrecho de la vida individual, y abarca la actividad creadora de todas las generaciones de hombres que se pasan “la antorcha” a la manera de los corredores que integran un equipo deportivo. También aquí el mito se adapta al espíritu democrático, igualitario de la época actual.

La colectivización de la 4T está indisolublemente asociada a la democracia, al concepto de Pueblo Soberano. El mito de la 4T ofrece a los individuos una visión social donde se superponen el pasado, el presente y el futuro y la integración de sus aspiraciones en una finalidad colectiva transfigurada por lo “maravilloso” de una vasta empresa común que permite a gobernantes y gobernados establecer una jerarquía de hechos, valores, acontecimientos-; separar lo accidental y lo trivial de lo vital y básico; transformar en absoluto la relatividad efímera de lo contingente. El mito es una esperanza.

La función histórica del mito de la 4T será magnificar las “nuevas luchas”, ponderar en “la imaginación la tarea por cumplir” recuperar el espíritu de la revolución sin el uso de la violencia. Se trata de producir la poesía no en torno al pasado solamente sino fundamentalmente del porvenir.

El valor operacional del mito en la historia consistirá en el empleo del mito para expresar el verdadero objetivo de la 4T: la Nueva República. Se trata de un cambio de época, no de un cambio más en la época neoliberal.

De esta manera los mitos revolucionarios contenidos en la 4T han adquirido una coloración política radical, una estructura “provisional tripartita”: 

a) polarización de las fuerzas del Bien y del Mal; 

b) reducción del mundo conocido a una masa amorfa; 

c) periodo de renovación, de creación de una nueva Edad de Oro. 

La 4T como mito de la esperanza es, simultáneamente, un creador de destrucción y de orden.


Puedes leer la primera parte aquí.



jueves, 9 de enero de 2020

Reflexión filosófica sobre el fenómeno histórico de la 4T. Antecedentes y proyección. Cuarta parte.

Reflexión filosófica sobre el fenómeno histórico de la 4T.
Antecedentes y proyección. Cuarta parte.
José Antonio Robledo Meza.
Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP
robledomeza@yahoo.com.mx
WA: 2223703233

Dos son las diferencias más visibles entre este proyecto y otros estudios: lo central son las ideas de Barreda y Sierra, su vinculación y evolución fundamentalmente a través de la idea de "orden" y sus antagónicas: "anarquía" y "caos". El período elegido nos permite enfocar el pasado liberal y conservador para entender la 4T como una revolución sin violencia.

El hilo central del estudio lo constituyen las ideas políticas de Barreda y Sierra y el papel del concepto de "orden", en el tema de la evolución del liberalismo moderado que muta en liberalismo conservador y éste último en el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024.

Por los efectos que tuvo en el pensamiento político de la época se resalta la importancia del liberalismo moderado por cuatro aspectos: su viabilidad y proyección, su papel conciliatorio, su influencia en los nuevos hábitos de vida de los mexicanos y el haber posibilitado una escuela de acción política consistente en reformar un estado de cosas tomando en cuenta los intereses del pasado, las ideas de los distintos grupos, las necesidades del presente y la construcción de mundos posibles.

El argumento central de la investigación podría formularse de la siguiente manera: la escuela política desarrollada por los liberales moderados durante más de cuatro décadas después de firmada la independencia del país (1821) y la integración de los positivistas en la construcción de un Estado nacional republicano fueron los antecedentes inmediatos más importantes en la definición del llamado liberalismo conservador. 

A continuación reproduzco tres párrafos –el primero y los dos últimos- del artículo “Liberales-Conservadores” que Sierra publicó en el periódico La Libertad el día 10 de mayo de 1978 y que puede encontrarse en sus Obras completas, UNAM, t. IV, 145-147. Desde el día anterior Justo Sierra había asumido la dirección del periódico. ¹ 

“No ha habido en nuestro país liberales ni conservadores, sino solamente revolucionarios y reaccionarios. Esto se refiere a los partidos, no a los hombres. Al partido revolucionario le ha faltado, para ser liberal, el conocimiento de que la libertad, considerada como un derecho, no puede realizarse fuera del desarrollo moral de un pueblo que es el orden; y a los reaccionarios les ha faltado, para ser conservadores, hasta el instinto del progreso característico de nuestra época, y fuera del cual el orden es sólo la inmovilidad y la muerte. En buena parte no ha sido esto culpa de ellos, y es absurdo pedir a un país, que ha nacido y crecido en condiciones tan impropias para la vida social, lo que pueblos mejor dotados piden hoy, no siempre con buen éxito, a una larga experiencia y a la difusión de la instrucción científica…”

“…Declaramos, en consecuencia, no comprender la libertad, si no es realizada dentro del orden, y somos por eso conservadores; ni el orden, si no es el impulso normal hacia el progreso, y somos, por tanto, liberales.

Inmensa es la gravedad de nuestros problemas sociales y políticos. No tenemos la presunción de presentar una solución; si tenemos la seguridad de marchar por el único camino en que puede encontrarse.”

Para probar la influencia del liberalismo moderado en el pensamiento de Barreda y Sierra y en la sistematización del liberalismo conservador seguiremos cuatro rutas de investigación relacionadas entre sí: 
a) los antecedentes se buscarán en documentos y fuentes hemerográficas de mediados del siglo XIX, a partir de la revolución de Ayutla (1854); 

b) mostrar el vínculo del positivismo barrediano con el liberalismo moderado.

c) el examen de las ideas políticas y actividades del grupo de liberales moderados y positivistas; 

d) seguir los debates entre Barreda y Sierra durante 1874-76 y de cómo influyeron éstos en la transformación de Sierra y en su formulación de proyecto denominado “liberalismo-conservador”; 

Una premisa es fundamental en este proyecto y es necesario formularla explícitamente: la política liberal-conservadora como actividad humana requirió la formulación de un sistema de ideas que lo precedieran. En otras palabras, las actividades políticas fueron precedidas de actividades lingüísticas que definieron la intencionalidad política.

En esta aproximación la visión adoptada será interna a la cultura mexicana. Dos son los años calculados para terminar la investigación; próximamente iniciaremos pláticas para obtener los apoyos necesarios así como la definición de interlocutores. 

La convocatoria para integrar a estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras a la investigación está diseñándose.

A continuación puedes leer las tres partes anteriores:

Reflexión filosófica sobre el fenómeno histórico de la 4T. Primera parte.
https://mexicoelarboldelosmilfrutos.blogspot.com/2020/01/reflexion-filosofica-sobre-el-fenomeno.html

Reflexión filosófica sobre el fenómeno histórico de la 4T. Segunda parte.
https://mexicoelarboldelosmilfrutos.blogspot.com/2020/01/reflexion-filosofica-sobre-el-fenomeno_4.html

Reflexión filosófica sobre el fenómeno histórico de la 4T. Tercera parte.
https://mexicoelarboldelosmilfrutos.blogspot.com/


[1] La dirección de Justo Sierra se inaugura con un cambio en el lema del periódico que fue un cambio programático dentro de la historia del liberalismo mexicano. Estrictamente hablando lo que propone Sierra fue una política de conciliación entre el partido triunfante en 1867 con la bandera del partido conservador que provocó un mayúsculo escándalo entre los miembros mayoritarios del “viejo partido liberal”. Lo que Sierra propone es un punto innovador de la política liberal triunfante: la conciliación. Conciliación no sólo de las distintas fracciones liberales sino de los dos proyectos de nación existentes: el conservador y el liberal. Programa inédito porque a decir de Sierra no habían existido jamás partidos que defendieran dichas banderas.

martes, 7 de enero de 2020

Reflexión filosófica sobre el fenómeno histórico de la 4T. Antecedentes y proyección. Tercera parte.

Reflexión filosófica sobre el fenómeno histórico de la 4T.
Antecedentes y proyección. Tercera parte.
José Antonio Robledo Meza.
Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP
robledomeza@yahoo.com.mx
WA: 2223703233

En el fondo de nuestra investigación está nuestro interés por comprender mejor, utilizando un caso específico (la 4T), el proceso de racionalidad humana tanto individual como colectiva en el acontecer político mexicano que va del siglo XIX al siglo XX. Un proceso que implica la construcción y consolidación primero del Estado mexicano para pasar al proyecto de construcción de la Nación mexicana. 

La investigación estará orientada por la convicción de que el estudio crítico de las ideas en su contexto histórico y comparativo puede ayudar a comprender el proceso político mexicano. La evolución de las ideas utilizadas por Barreda y Sierra durante la séptima década del siglo XIX parece contener la clave para comprender el papel del liberalismo moderado en la formulación del liberalismo conservador (las tres trasformaciones aludidas) y el papel de éste último en la 4T. 

La investigación se ocupará, mientras no se diga otra cosa, del llamado liberalismo político y no de los distintos, conceptualmente hablando, liberalismo económico o liberalismo social. 

Dos son los asuntos que deben resolverse, mediante el análisis interno y externo de las ideas, para intentar dar respuesta satisfactoria a las preguntas formulada arriba en las anteriores entregas. 

Uno de ellos apunta a los significados descriptivos (o denotativos) de los términos "liberal" y "conservador". En otras palabras esto último tiene que ver con la pregunta sobre los significados históricos que identificaron y distinguieron a los políticos e ideólogos decimonónicos. ¿Qué tenían, de acuerdo a los actores políticos decimonónicos, las posturas liberal moderada y liberal conservadora para ser reconocidas como liberales y distinguirlas de las estrictamente conservadoras? Esto es importante ya que la existencia del liberalismo y conservadurismo mexicano han dependido de las ideas que se han tenido de ellos. Esta información posiblemente nos ayude a reconocer a los “conservadores” a los que hace alusión el actual ejecutivo. 

La otra pregunta tiene que ver con los significados normativos (o persuasivos) de los términos aludidos como algo universalmente distinto a otras corrientes políticas y que en México utilizaron y siguen utilizando los políticos e ideólogos de los siglos XIX y XX. ¿Qué hace de los liberalismos moderado y conservador parte de la historia del liberalismo mexicano? 

Las definiciones han sido y son importantes porque son las causantes de la imagen que se ha tenido y nos hemos formado tanto del liberalismo como conservadurismo mexicano. 

Son varias las dificultades que queremos resolver y que han surgido en la búsqueda de estos significados. En primer lugar, en algunas visiones identificadas con la historiografía oficial, la categoría de liberalismo conservador ha sido desplazado de la historia del liberalismo mexicano y el conservadurismo de la historia de México. Sin dejar de reconocer que esto es un error lógico y metodológico surge la pregunta por conocer las razones de estos desplazamientos. 

En segundo lugar, para evitar el error lógico y metodológico en que incurrió dicha historiografía, es necesario comprender la conexión entre lo que fue y se entendía debía ser el liberalismo. No debemos incurrir en el error lógico de manejar el término liberal sólo de manera descriptiva para calificar a tal o cual personaje sino entender por qué se le calificaba de tal manera y no de otra. También se trata de evitar el error metodológico de excluir a muchos liberales, reconocidos como tales en su época, sólo por el hecho de no coincidir con un concepto de "liberal" construido por las visiones ahistóricas. 

En tercer lugar, se evitar caer en el error de rechazar toda propuesta conservadora como no liberal ya que existieron conservadores que intentaron conciliar los valores de orden y libertad, así como liberales que también lo hicieron. 

Finalmente, intentaremos evitar la confusión de lo que el liberalismo decimonónico no fue: una posición política homogénea y generalizadamente doctrinaria. De esta manera, el método privilegiará el estudio de las opciones políticas según las vivieron, concibieron y percibieron los individuos afectados por ellas. Esto nos acercará a una visión de los liberales mexicanos. 

A medida que vayamos conociendo la naturaleza de las opiniones de nuestros personajes intentaremos –con el uso de la lexicografía- definir el continuo semántico de cada categoría considerada clave en los discursos de manera que podamos apreciar mejor las diferencias y coincidencias. Esto último responde a nuestra arraigada convicción de que, al igual que las personas, los conceptos tienen una historia y como tales no resisten a la acción del tiempo. Finalmente, será necesario conocer las respectivas argumentaciones para poder deducir de cada una de ellas las posturas de fondo. De esta manera, cada texto será una fuente de problemas a resolver: un texto producido por un autor con intenciones y actividades, pero también la representación de un creyente colectivo. 

Puedes leer a continuación:

Reflexión filosófica sobre el fenómeno histórico de la 4T. Primera parte.

https://mexicoelarboldelosmilfrutos.blogspot.com/2020/01/reflexion-filosofica-sobre-el-fenomeno.html

Reflexión filosófica sobre el fenómeno histórico de la 4T. Segunda parte.

https://mexicoelarboldelosmilfrutos.blogspot.com/2020/01/reflexion-filosofica-sobre-el-fenomeno_4.html

sábado, 30 de noviembre de 2019

Las capas profundas de unas elecciones(2018). ¿Para las elecciones 2021 que esperar? Segunda parte




Las capas profundas de unas elecciones(2018).
¿Para las elecciones 2021 que esperar?
Segunda parte
José Antonio Robledo y Meza
Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP
wa: 2223703233

A unashoras de la celebración del triunfo de la coalición “Juntos Haremos Historia” comparto este análisis del cual he derivado algunos comentarios, que llevan implícitas algunas preguntas, y una pregunta como colofón.

Los resultados del 1 de julio de 2018 pueden consultarse en

El total de actas computadas fueron 156,840 (100.0000%); la participación ciudadana fue del 63.4290% de acuerdo al último corte que se llevó a cabo a las 21:30 horas (UTC-5) tiempo del centro del 08 de julio de 2018. El total de votos mostrado representa la suma del voto emitido en territorio nacional y desde el Extranjero.

La participación ciudadana respecto a las actas computadas fue del 63.4290% (56,611,027 Votos). El porcentaje de la participación ciudadana se obtuvo del número de ciudadanos que votaron con base en la lista nominal de las actas computadas.

Lista Nominal
89,250,881
100%
Participación ciudadana
56,611,027
63.4290%

La lista nominal de actas computadas fue de 89,250,881 ciudadanos lo que quiere decir que 32,639,854 ciudadanos no se acercaron a las urnas, esto es, el 36.5709%.


Lista Nominal
89,250,881
100%
Ciudadanos que no votaron
32,639,854
36.5709%

A continuación la tabla que contiene el total de votos obtenidos por cada partido y los porcentajes tomando en consideración el total de votos potenciales (lista nominal) y el total de votos efectivos.

Partido
Total de votos
% Lista Nominal
% votos efectivos
Morena
25,128,000
44.47
28.219
PAN
9,972,000
17.64
11.200
PRI
7,671,000
13.57
08.601
PT
3,391,000
6.0
03.805
Bronco
2,959,000
5.23
03.318
PRD
1,600,000
2.83
01.795
PES
1,536,000
2.7
01.714
PVEM
1,050,000
1.86
01.178
MC
1,008,000
1.78
01.132
PANAL
560,000
1.34
0.006

Dos cosas llaman la atención:
1) El triunfo abrumador de Morena el partido emergente, el más joven, y
2) La contundente derrota de los partidos más longevos: el Pan y el Pri y la debacle del Prd.

Comentario 1: Morena nació como un instrumento electoral con registro federal con la capacidad para poner a AMLO en la boleta de 2018.Las circunstancias en las que Morena se formó jugaron un papel decisivo en su conformación y han jugado significativamente en su funcionamiento. Muchos ciudadanos y organizaciones de masas afines al programa de AMLO se afiliaron a Morena siguiendo este programa. Otros ciudadanos, los más, votaron por AMLO y Morena. Otros ciudadanos y organizaciones -varios de ellos contrarios al candidato y al programa- se afiliaron a Morena. Después de las elecciones como en todo partido que alcanza un grado tan grande de éxito electoral, Morena se convirtió en el objetivo de muchos para mantener o alcanzar puestos dentro del Gobierno y que aprovechan el punto débil de Morena: no tener un programa.

Comentario 2: El programa de Morena para el 2021 debe responder a las condiciones de un partido multiclasista con una mezcla de ideologías, muchas veces contradictorias entre sí.Superar los oxímoros es posible a la luz de la vigente Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. El programa para el 2021 no debe responder en automático a las filias o fobias sectarias y con tal alcance que integre a quienes ayer se abstuvieron y a muchos que hoy se encuentran apoyando a partidos sin programa y sin gobierno.

Comentario 3: La alta abstención y las debacles del Pan, Pri y Prd muestran que los ciudadanos no están satisfechos con las funciones tradicionales de los partidos conformados con intereses sectarios.

¿2021 será el año de castigo para Morena?


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