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domingo, 17 de septiembre de 2023

El Pueblo Soberano como base, la Nueva República como fin y la Cuarta Trasformación como medio.

El Pueblo Soberano como base, la Nueva República como fin y la Cuarta Trasformación como medio.

José Antonio Robledo y Meza

 

La Cuarta Transformación es el nombre del proyecto político construido por el pueblo de México y que tiene como lema “Juntos Haremos Historia”. Es un proyecto que al conjuntar conceptos filosóficos y científicos lo hacen racionalmente crítico. Son tres los principios fundamentales -que no dogmas- que se expresan en la divisa “El Pueblo Soberano” como base, una “Nueva República” como fin y la “Cuarta Trasformación” como medio; estos tres elementos están estrechamente vinculados entre sí y forman una triada.

La expresión de tal vínculo triádico refleja la existencia de una peculiar estructura de pensamiento que agrupa de tres en tres los conceptos. Se da incluso en la forma habitual de establecer cualquier estructura, división o periodización: ayer-hoy-mañana; inferior-medio-superior; básico-medio-superior; planteamiento-nudo-desenlace.

Buena parte de los conceptos filosóficos y científicos que se definen desde la antigüedad clásica se agrupan o dividen en forma de tríadas, por ejemplo, las tres partes del hombre: -soma-psique-pneuma, cuerpo-alma-espíritu, las tres potencias del alma memoria-entendimiento-voluntad-, los tres reinos de la naturaleza -animal-vegetal-mineral-, las tres edades infancia-madurez-vejez. También se encuentran triadas en la división de las funciones sociales el triestamentalismo (oratores-bellatores-laboratores), de origen platónico; las -tres clases sociales en la polis, identificadas con las tres potencias del alma y con los tres metales (oro-plata-cobre) de los que cada una estaría formada, según la gennaion pseudos (noble mentira) que en La República Platón atribuye a Sócrates, justificada como un medio de conseguir la paz social. La triada puede verse también en la aplicación de esquemas triádicos en Proclo, Hegel, Kant y Charles S. Peirce.

Triadas aparecen en la política como se ve en la división de poderes (legislativo-ejecutivo-judicial), acuñada por Montesquieu en El espíritu de las leyes, pero de origen clásico ya que aparece en la Política de Aristóteles; tres son también las formas de gobierno puras o perfectas: monarquía-aristocracia-democracia, y las tres impuras o corruptas o degeneradas: tiranía-oligarquía-demagogia. En la política también abundan los lemas triádicos que fijan en tres términos la síntesis de una propuesta: Libertad-Igualdad-Fraternidad, Dios-Patria-Rey, Paz-Tierra-Pan; Una-Grande-Libre, Sangre-Sudor-Lágrimas y actualmente en México Amor-Igualda

Una triada es la unión de tres cosas en una idea. La noción de triada ha resultado central en el pensar creativo, en la interpretación y la producción de ideas originales. Alrededor de una idea se anudan, a la vez, las dificultades y el interés de este pensar. Como toda noción sólo puede comunicar

Pues bien, la Cuarta Transición (4T) solo es posible pensarla como una triada fundada en la autoridad del Pueblo Soberano (PS) y de quien emanan los tres poderes: Ejecutivo (E). Legislativo (L) y Judicial (J). Son tres poderes subordinados a la Autoridad del Pueblo Soberano. El PS vincula a E, L y J.

La autoridad del PS está racionalmente expresada en el triple campo de la ética, la política y la epistemología y la expresión “voluntad del PS” se expresa en el proyecto político conocido como 4T. Hay una sola autoridad, las del PS y tres poderes emanados por ella E, L y J, de manera tal que un poder no puede identificarse con la autoridad de PS. La triada es la unión de tres poderes en una autoridad, lo que es equivalente a la unión de seis diadas (PS-E, PS-L, PS-J, E-L, E-J, L.J) en un concepto distinto a cada una de las diadas.

Ningún poder (E, L, J) puede identificarse con la autoridad del PS y ningún poder tiene sentido por sí mismo. El sentido está marcado por la intencionalidad de construir una Nueva República (NR).

La noción de triada es central en la 4T para pensar bien, esto es, para interpretar y producir ideas originales, y para actuar en correspondencia. Alrededor de la 4T se anudan, a la vez, las dificultades y los interese de este pensar. Como toda noción la 4T sólo puede comunicarse a través de ejemplos.

Políticamente las relaciones que deben establecerse entre los tres poderes deben ser armónicas con la autoridad del PS. La conjunción de E, L y J nos da intelectualmente una relación auténticamente triádica, los tres poderes se unen en la sola autoridad del PS. De esta manera, toda persona que tenga enfrente el par de signos 4T, debe percibir la presencia en su mente de la autoridad del PS. La determinación de su mente en ese instante preciso es algo que une a la autoridad del PS, la esperanza de la NR y el camino de la 4T. Es más, puede decirse que PS, 4T y NR se presentan en su mente como uno.

Representación correcta de una triada

 

robledomeza@yahoo.com.mx

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martes, 12 de septiembre de 2023

Continuidad y cambio en la Cuarta Trasformación

Continuidad y cambio en la Cuarta Trasformación

José Antonio Robledo y Meza

 

En todo proceso hay un inicio y un fin. Así ocurre con el proceso llamado Cuarta Trasformación: hay un antes y habrá un después.

En esta comunicación trataré de proponer algunos elementos para alcanzar una comprensión y no una fácil explicación del proceso en marcha. Se trata de comprender la intencionalidad humana en un proceso político y no de un proceso que responde a voluntades providenciales.

El proceso de la 4T es manifestación de fuerzas políticas que pretenden construir una sociedad fincada en el principio de la soberanía popular y con el propósito de construir una Nueva República. Frente a este principio y propósito hay también fuerzas políticas que tratan de impedirlo. A esta dialéctica se le ha denominado lucha entre igualitaristas y conservadores.

La política mexicana es un campo experimental para “superar” el régimen neoliberal. Este experimento se denomina Cuarta Trasformación. Es, entre otras cosas, el cambio de una república autoritaria a una república fundada en la autoridad del racionalismo crítico. La Cuarta Trasformación ha exigido la reformulación de la legitimidad política que conduzca a la reestructuración de la comunidad, y la reconstrucción del aparato mediante el cual se ejercía la autoridad pública. Estas tres son las cuestiones que se han iniciado y que requieren continuidad.

La consciencia, por parte de los participantes de la trasformación – tanto los que están a favor como en contra-, es la de participar creando una Nueva República. Esta participación es obligada al estar frente a problemas y desafíos inéditos y apremiantes, que exigen respuestas inmediatas.

La “construcción de la narrativa de la 4T está sirviendo de eje a una nueva configuración de la legitimidad política de estrategias y principios contingentes y contenciosos; de apuestas; de procesos para los cuales no había receta y cuyos efectos sobre el universo de lo político eran y son impredecibles. La narrativa de la 4T era y es ineludible y permanentemente insatisfactoria: la de la representación política.

En la propuesta conocida como 4T las relaciones entre los humanes son iguales en tanto que ninguno tiene el derecho de mandar, y nadie la obligación de obedecer. Quienes esperan gobernar en el contexto de la 4T tienen que subordinarse a dos cosas: una serie de mecanismos de legitimación lo suficientemente plausibles para apuntalar el ejercicio del poder público; la segunda, los lazos que engarzaran a la sociedad política. La 4T ha recurrido al “pueblo” como titular de la soberanía. No se puede gobernar sino “en nombre del pueblo”. El Estado no puede ser sino “el pueblo representado.”

La construcción de la representación política –la transferencia del ejercicio de la soberanía de la nación a sus representantes, quienes se encargarían de elaborar las leyes que debían normar la vida comunitaria--parecía resolver el problema de cómo hacer factible, ahí donde soberanos son todos, el gobierno de los más por los menos. Sin embargo, plantea al mismo tiempo una serie de cuestiones que requieren abordarse en este proceso llamado 4T. ¿Quién puede hablar por la nación? ¿Bajo qué circunstancias? ¿Pueden –deben— hablar muchos con la misma voz? ¿Cómo hacer que esta voz sea inteligible? Si la ley debe reflejar la voluntad del pueblo, ¿cómo puede ésta definirse? ¿Qué es lo que debe articularse a través de la representación? ¿Cuál debe ser la relación entre representantes y representados?

Estas y otras cuestiones las abordaremos en colaboraciones posteriores.

 

robledomeza@yahoo.com.mx

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