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martes, 30 de agosto de 2022

Historia del Escudo Nacional, tercera parte

Historia del Escudo Nacional, tercera parte

José Antonio Robledo y Meza

 

Durante la Guerra de Tres Años (1858-1860) se representó -al águila- con la cabeza a la izquierda, por los liberales, o a la derecha, por los conservadores; y sin corona o con ella, según la usaran las tropas republicanas o imperiales en ocasión de la intervención francesa.


Escudo y sello del Imperio de 1864 a 1867, oficializado por decreto del 1 de noviembre de 1865 por Maximiliano

 


Escudo de Guerra del Segundo Imperio Mexicano

 

El 10 de abril de 1865 Maximiliano ordenó usar un escudo con el águila de frente, bajo la corona del Imperio.

Al triunfo de los constitucionalistas continuaron usándose varias versiones del águila republicana. Por esa causa, el 30 de diciembre de 1880 el presidente Porfirio Díaz dispuso que se le representará de frente, abierta de alas, majestuosa.

 


Escudo Nacional Mexicano usado entre 1880 y 1914, de Tomas de la Peña

 


Escudo Nacional Mexicano usado entre 1898 y 1916, de Juan de Dios Fernández, llamada Águila del Centenario

 

Escudo Nacional Mexicano en uso entre 1914 a 1920

 


Escudo oficial para uso en banderas 1934 a 1968

 


Este diseño fue creado por los artistas Antonio Gómez y Jorge Enciso. De cualquier manera, debido a los problemas políticos de la época, el escudo no se hizo oficial hasta 1932, bajo el mandato del presidente Abelardo L. Rodríguez.

 


En 1968, el presidente Gustavo Díaz Ordaz ordenó un cambio, de modo que el águila se mostrara más agresiva. Este diseño del pintor Francisco Eppens Helguera se usa hasta la actualidad.

En 1984, el presidente Miguel de la Madrid Hurtado promulga la ley actual para definir y controlar el uso de los símbolos nacionales, entre ellos, el escudo nacional.

La utilización de esos símbolos tiene el propósito, de construir, una conciencia colectiva de unidad nacional, la ley es el marco que sirve para establecer, este fin desde un punto de vista jurídico.

 

robledomeza@yahoo.com.mx

WA: 2223703233

viernes, 19 de agosto de 2022

Historia del Escudo Nacional Mexicano, primera parte

Historia del Escudo Nacional Mexicano, primera parte

José Antonio Robledo y Meza

 

El Escudo Nacional con al águila y la serpiente, ha tenido diversas representaciones a lo largo de la historia. El diseño del actual Escudo Nacional se remonta a la leyenda de la Fundación de la Gran Tenochtitlan.

 

El Escudo Nacional tiene antecedentes muy remotos, y varios de los elementos de que consta han ido cambiando de significado al paso del tiempo. La figura del águila posada sobre el nopal procede de la leyenda de la fundación de Tenochtitlán (del te-tl, piedra, noch-tli, tuna o nopal; ti, partícula eufónica; y tlan, sufijo abundancias: “tunal entre pedregales”).

 

Para los antiguos mexicanos, el águila, la más majestuosa de las aves, era el disfraz o el atavío zoomórfico del sol, dios dispensador de la luz y dador de la vida; y la tuna, el corazón del hombre, de cuyo líquido precioso, la sangre, se alimentaba el astro rey para emprender a diario su vuelo de oriente a poniente, combatir a la noche y renacer victorioso. El sol era para los precortesianos un cazador de estrellas, como lo era del corazón del hombre mediante el sacrificio. Por ello lo representaban como el ave suprema. En los monolitos aztecas y en los códices puede verse el águila aprisionando una tuna entre sus garras.

 



Supuesta versión prehispánica del escudo nacional en el templo B de la Zona Arqueológica de Tula.

 



Grabado en la escultura del Teocalli. Museo Nacional de Antropología

 



Águila del Códice Mendoza.

 



Fundación de México-Tenochtitlan en el Códice Durán

 

La serpiente se introdujo en el jeroglífico de la fundación de Tenochtitlán después de realizada la conquista. Los españoles, movidos por su celo evangelizador, le dieron al combate mitológico del sol contra los poderes tenebrosos de la oscuridad, el sentido catequístico y moralizante de una lucha entre el bien y el mal. En una audaz interpolación pictográfica, la serpiente apareció por vez primera sujetada por el águila. en 1581, en una lámina del Atlas de la Historia de los Indios de la Nueva España e Islas de Tierra Firme del dominico Fray Diego Durán. De este modo el águila, de gran tradición romanesca, pasó a simbolizar el poder del Estado, la altura de miras, lo superior y vital; y la serpiente, el pecado, lo bajo, lo perverso y lo dañino.

 



Escudo usado por el Ayuntamiento de México entre 1530 y 1928

 



Véase a la derecha del cuadro un escudo que muestra una de las versiones del águila y la serpiente.

 



1.er. Sello y escudo oficial de la Junta general de la América Septentrional, Chilpancingo 1811

 



2o. Sello y escudo oficial de la Junta general de la América Septentrional, Junta de Zitácuaro 1815.

 



2o. Sello y escudo oficial del Supremo Gobierno Mexicano por el decreto del 14 de julio de 1815

 

Durante el resto de la época virreinal el águila heráldica de México se representó con o sin serpiente. Proclamada la Independencia, la Soberana Junta Provisional Gubernativa ordenó el 2 de noviembre de 1821 el uso de un escudo con las armas nacionales, el cual consistía en un águila, con la corona imperial, posada sobre un nopal.

 

robledomeza@yahoo.com.mx

WA: 2223703233

 

viernes, 24 de enero de 2020

¿Existe una identidad nacional?


¿Existe una identidad nacional?

Amaranta Dafne Pérez Hernández
Curso: Antropología Filosófica Contemporánea, 2019
Colegio de Filosofía, Facultad de Filosofía y Letras- BUAP

“Hombre de arcilla y maíz, dorado, ambarino, quemado; ocre ocredad y cimiento, barro con barro pegado”… El mexicano lleva en su constitución una túnica de fantasía, una prolija creación; proveniente de una casta de hombres aguerridos, de guerreros que gobernaban en los albores del viejo mundo, de hombres que enfrentaban la muerte y se consagraban a la infinitud de la vida, el mexicano es el culmen perfecto del arraigo al maíz y la extranjera religión que se impuso cuando este nuestro territorio era Nueva España. El mexicano está cargado de una extensa carga conceptual; es hombre, es fuerte y en su más ínfima instancia es ser ancestral; es sacerdote y chamán y lleva consigo en cada palabra que es pronunciada por sus labios de mezcal una identidad que está fundada en un patriarcado matriarcal. Se preguntarán ¿cómo es posible que donde manda el padre se asiste un reinado femenino? Desde nuestros arquetipos más exiguos al pasado encontramos enraizada una trama donde el poder masculino se encuentra bajo el resguardo de la dádiva femenina. Si nos remontamos a la era paleolítica, el hombre era aquel que cazaba, el símbolo masculino del poderío pero siempre resguardado por esa madre protectora que era la cueva. Si venimos un poco más al presente, en la religión encontramos la dupla perfecta de una síntesis del padre victorioso ante la figura de la madre progenitora; Dios el ser perfecto por naturaleza, masculino y poderoso, omnipotente en todo su esplendor, se contempla como una figura masculina pero siempre en el resguardo de una Iglesia madre protectora. La identidad del mexicano es una y es de todos común, se proclama la victoria del “macho” pero siempre exaltando el referente de la fémina cadenciosa. 

El mexicano es un constructo de nacionalidad; el mexicano no se “raja” porque rajarse es de vencidos, es menospreciar esas aptitudes que van más allá del alma. El mexicano se pinta fuerte y valeroso porque no se humilla ante el rival o el atacante pero muestra una cabeza gacha y dócil ante aquel que le abre la sensibilidad de su esencia. Los mexicanos somos cálidos y fiesteros porque no importa la carencia con que se transcurra nuestra existencia hacemos reuniones colectivas donde damos gritos de ¡viva México! al unísono. No importa que tan recortada sea nuestra quincena o si hemos de pasar días en la penumbra monetaria, el mexicano despilfarra cuando puede, cuando se trata de ser uno con el pueblo. Da saltos y baila contento cuando se trata de las ocasiones especiales, olvida eso malo que continuamente le acontece. El mexicano no es inglés ni norteamericano, el mexicano es mexicano porque su linaje así lo dicta, porque en las venas lleva sangre indígena y en la tez un ligero rastrojo de la piel española; es mezcla y aseveración. El mexicano dice groserías cuando está enojado porque quiere verse fiero pero en la intimidad de los adentros el hombre de esta nación es un personaje cálido pero intempestivo. Así somos, la proclamada raza del maíz; somos un sentir, una nación; somos la ideología de la tierra llamada México en donde nos dispersamos a través de su territorio dando particularidades a esa identidad que nos hace connacionales; los del norte con un hablar más hosco y golpeado, los del sur con un habla más queda y cantada. El hecho de afirmarse como perteneciente de esta tierra nos transmite orgullo y nos plaga el estómago de enchiladas y quesadillas porque los que nacimos aquí simbolizamos el amor con la comida, nos gusta comer en compañía y siempre hablando por eso el mexicano necesita dos horas de comida en los trabajos comparado con el chino o el japonés que tan solo dispone de algunos escuálidos minutos. Somos padres del amor por esta tierra, protestamos por las injusticias, amamos los símbolos patrios y adornamos con ellos las casas los 16 de septiembre. No me queda más que decir, que el mexicano es así, fuerte pero sublime, hablador pero penoso, una mezcla y la idealización del hombre aguerrido que lucha por su honor.

lunes, 4 de noviembre de 2019

Intencionalidad en la formulación y aplicación de propuestas durante la 4T. La creatividad en el marco constitucional.


VI Coloquio Nacional Diálogo
La Educación ante la Cuarta Trasformación: propuestas y experiencias.
5 y 6 de noviembre.
Mesa 3: Reforma Educativa: transformaciones y nuevas perspectivas.
Patio del Edificio Arronte-FFyL-BUAP, martes 5 de noviembre de 2019, 17:00 – 18:00 hrs.

Intencionalidad en la formulación y aplicación de propuestas durante la 4T.
La creatividad en el marco constitucional.
José Antonio Robledo y Meza
Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP
tel: 2223703233

¿A qué se nos convoca?, y, por lo tanto, ¿de qué hablaremos? Las pistas se encuentran en el nombre del coloquio: “educación”, “Cuarta Transformación”, “propuestas”, “experiencias” y en la mesa: “reforma educativa”, “transformaciones”, “nuevas perspectivas”.

Conjuntando todos estos conceptos en una perspectiva amplia de lo que se trata es de hablar de un proyecto político llamado Nuevo Proyecto de Nación – que se condensa en la divisa: “el Pueblo Soberano como base, la Nueva República como fin y la Cuarta Trasformación como medio”. Este proyecto está en marcha dentro de un proceso denominado “Cuarta Transformación”; algo específico dentro de ella es la “Reforma Educativa” lo que implica “transformaciones” y “nuevas perspectivas”.

Amplio es el espectro de significados de la divisa. Sin embargo, nos limitaremos a hablar de nuestras experiencias y las propuestas formuladas en el marco de la Reforma educativa y lo que implican estas reformas en el contexto de la 4T, esto es, la definición de las nuevas perspectivas - intencionalidad en la formulación y aplicación de propuestas durante la 4T - y las trasformaciones por venir - creatividad en el marco constitucional -. Todo tiene el sentido ético de la Nueva República.

La construcción de la Nueva República tiene que ver con varios aspectos fundamentales:

1) En los planos de la metafísica y la ética una caracterización de persona educada, como se ha educado hasta ahora y como debe educarse. Esto nos obliga a responder la siguiente pregunta clave: ¿cómo concebir una persona educada?

2) En el plano de la ética: desarrollar propuestas de un mundo posible, de una Nueva República.

3) La pregunta de cómo caminar del presente al futuro nos abre el camino de la política, de las políticas públicas y del ámbito cultural de las políticas educativas.

¿Qué tipo de relaciones económicas deben impulsarse para hacer posible este transitar del presente al futuro?

¿Cómo formar a los ciudadanos para la Nueva República? La reforma educativa fue hecha para responder tales cuestiones.

¿Cómo se legitima la definición de dichas políticas públicas? ¿Qué argumentos y qué experiencia las fundamentan? Se han formulado distintos tipos de argumentos a lo largo de, al menos, dos décadas y en las campañas para elegir a los poderes ejecutivo y legislativo en el pasado 1 de julio de 2018.

Se nos ha solicitado participar en esta Mesa 3 “La reforma educativa VS la contrareforma educativa” con el eje temático: “Reforma Educativa, transformaciones y nuevas perspectivas” y específicamente responder en un tiempo de 5 a 7 minutos, a la pregunta: ¿Cómo se debería implementar/interpretar/atender/entender la normatividad (leyes) para reformar la educación en el sexenio actual?

A finales del 2018 y durante los primeros dos tercios del 2019 se discutieron diferentes propuestas que condujeron a la actual definición del artículo 3º Constitucional y las Leyes secundarias.

La reforma a la Constitución. La convocatoria.

1) Se trataba de reformar los artículos 3, 31 y 73 y

2) Tres leyes secundarias: la Ley General de Educación, la Ley Reglamentaria sobre Mejora Continua de la Educación y la Ley General del Sistema de Carrera de las Maestras y Maestros.

De manera resumida el artículo 3º Constitucional define que la educación en México y que imparte el Estado cuya rectoría éste ejerce, se llevará a cabo de conformidad con los fines y en concordancia con el enfoque de derechos humanos, la igualdad sustantiva[1] y de respeto irrestricto a la dignidad de las personas, así como del carácter obligatorio, universal, inclusivo, intercultural, integral, público[2], gratuito, de excelencia y laico de la educación que imparte el Estado para lograr la mejora continua de la educación. Esto es hacer de la reforma del 2019 el inicio de una reforma permanente.

Un tema especialmente interesante es el de la autonomía de las universidades públicas. La autonomía es otorgada por la ley (la Constitución) y ésta la define como la facultad y la responsabilidad de gobernarse a sí mismas; las instituciones autónomas realizarán sus fines de educar, investigar y difundir la cultura de acuerdo con los principios de este artículo, respetando la libertad de cátedra e investigación y de libre examen y discusión de las ideas; determinarán sus planes y programas; fijarán los términos de ingreso, promoción y permanencia de su personal académico; y administrarán su patrimonio.

Cabe mencionar que el Sistema Nacional de Mejora Continua de la Educación también es autónomo. Así lo establece el Título Cuarto, De la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación, Capítulo I, De la naturaleza, objeto y atribuciones de la Comisión:
Artículo 24. La Comisión se constituye como un organismo público descentralizado, no sectorizado, con autonomía técnica, operativa, presupuestaria, de decisión y de gestión, con personalidad jurídica y patrimonio propio.

La experiencia.

Encabecé a un grupo que presentó algunas propuestas en la “Consulta Nacional: Por un Acuerdo Nacional sobre la Educación”, organizada por el equipo de transición en materia educativa del Presidente Electo, Andrés Manuel López Obrador” y una propuesta en el “Parlamento abierto convocado por las comisiones de Educación y de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados.”

1) La reforma educativa. El debate (folio 530T).
2) Hacia un concepto operativo de la docencia (folio 589T).
3) Hechos y argumentos para la construcción de una autoridad epistemológica (folio: 588T).
4) Facilitador del aprendizaje SIRPARE.
5) Sistema Universidad-Sociedad.
6) Saber y Poder los fundamentos epistemológicos de la Universidad Pública.
7) Ideario educativo de las nuevas universidades públicas.

Varias de nuestras propuestas se han visto plasmadas en la reforma constitucional.

En síntesis nuestras propuestas estaban orientadas por la intención de modificar el tipo de relaciones sociales que los mexicanos tenemos; relaciones culturales, políticas y económicas. Relaciones que existen en el conjunto de la sociedad y no solo en las escuelas. La reforma educativa es, en última instancia, una reforma a la sociedad, va más allá de una reforma exclusivamente escolar.

Insistimos en la necesidad de no seguir confundiendo escolaridad, entrenamiento, instrucción y  especialización con educación y, por lo tanto, la necesidad de subordinar aquella – la escolaridad de los mexicanos - a los criterios que guiarán su educación.

¿Qué tipo de sociedad es a la que aspiramos? Se planteó la construcción de una Nueva República y, entonces, esbozamos que era necesario definir los elementos estructurales de este nuevo tipo de sociedad la cual debe descansar en la voluntad del “Pueblo Soberano”. Esto exige definiciones teóricas y éticas fundamentales, así como la derivación de un perfil de “ciudadano” para la Nueva República.

¿Cómo transitar de esta realidad que hemos decidido modificar hacia la Nueva República? Afirmamos la necesidad de definir un método – provisional y perfectible -.
Nuestro propósito fue ofrecer propuestas para discutirlas con los ciudadanos interesados en hacerlo.

Sintetizamos nuestra propuesta en torno a la intencionalidad fundamental del proceso nombrado “reforma educativa”, esto es, tiene que ver con definir intencionalmente el proceso educativo. ¿Hacia dónde debe estar dirigido el proceso educativo? ¿Cuál es el “objeto” - en el sentido más general de objeto - al que debe dirigirse lo educativo?

Todo proceso educativo tiene que ver con dos problemas fundamentales: ¿qué es la mente humana? y ¿puede conocerse la mente humana?

Estas interrogantes están en la base de lo que se conoce como filosofía de la mente, un campo del filosofar donde se discuten problemas específicos de la educación – filosofía de la educación -, de la enseñanza – filosofía de la enseñanza -, de las didácticas específicas para la enseñanza de contenidos específicos.

Todo lo anterior abre posibilidades de discusión en varios campos: epistemología, ética, filosofía del intelecto, filosofía de las distintas disciplinas del conocimiento, psicología educativa, antropología filosófica, sociología, política…

Como puede verse es muy amplio el panorama de lo educativo y sería imposible, en este momento, abarcarlo todo para justificar una reforma educativa en México.

A lo largo de las discusiones se mencionaron algunos problemas:

¿En qué circunstancias se puede decir que un ciudadano
1) está “bien preparado”;
2) aprendió a adoptar una actitud crítica;
3) adquirió la habilidad de “pensar por sí mismo”;
4) Qué formas específicas de enseñanza le permitirá desarrollar su comprensión e imaginación?

Señalamos que las características más relevantes de esta reflexión serían dos:
1) tomar como punto de partida conceptos de interés central: enseñanza, aprendizaje, conocimiento.
2) el método sería filosófico y no experimental. Se trata de enunciar las características más abstractas y universales para que sirvan de orientación para las investigaciones empíricas correspondientes.

La vinculación conceptual de estas tres nociones - enseñar, aprender y conocer - es fundamental, ya que:
1) la manera como entienden los maestros la enseñanza afecta lo que hacen realmente en el salón de clases;
2) Es necesario distinguir la enseñanza de actividades moralmente indeseables cuya relación con la enseñanza educativa no es clara: adoctrinar, predicar, publicitar, propagandizar, catequizar, etc.;
3) no es clara la significación de enseñanza en la investigación de nuevos métodos educativos;
4) existe la necesidad de realizar investigaciones empíricas sobre la eficacia de los diferentes métodos de enseñanza;
5) es prioritario mejorar la calidad de la enseñanza en nuestros centros educativos.
Las propuestas que se aprueben deben contemplar la proyección a largo plazo.

Hicimos una propuesta concretay fue la siguiente: abrir un Centro de Aprendizaje Permanente (CAP) en cada institución educativa con los maestros - propios o invitados - que deseen investigar los temas mencionados anteriormente; podría comenzarse investigando en torno a los métodos de enseñanza. Se trata de asociar la investigación con la enseñanza para aprender y mejorar el ambiente de trabajo de cada centro educativo. Cada CAP se distinguirá por estimular intelectualmente a los maestros, estimular su capacidad de reflexión para formular propuestas de mejora acompañadas de la mejor justificación –conceptual y empírica- posible.

En todo esto deberá conservarse la perspectiva de que las cuestiones importantes y de relevancia evidente para la educación, son cuestiones tales como el papel que tiene la educación en la formación de ciudadanos y líderes cívicos, el adecuado ambiente que las escuelas deben tener para el trabajo intelectual intenso y que permitan comprender por qué resulta que, a veces, la razón humana conduce a conclusiones erróneas, la relación entre actividad y aprendizaje y la adecuada progresión de “materias” en el curriculum, por ejemplo.

Se trata de que los maestros traten estas cuestiones: ofrezcan argumentos y evalúen los argumentos de otros. Aclaren conceptos importantes como “justicia”, “amor”, “belleza”, “bondad”, “conocimiento”, “naturaleza”, “idea”, “mente” y “democracia” y ofrezcan fundamentos para sus afirmaciones.

En fin, se trata de que los maestros sean capaces de producir las teorías pertinentes para cada cuestión que les interese. Se trataría de que los maestros aborden el problema de la “reconstrucción racional” del ámbito normativo o prescriptivo de la educación con la investigación científica y el orden conceptual. Estos asuntos no deben continuar abandonadas si de lo que se trata es de construir un nuevo orden social una Nueva República. Lo construido debe ser valorado no solo por los maestros del presente sino también del futuro.

Lo que debemos hacer.
Nuestra propuesta quedará plasmada en seis preguntas y cinco propuestas.

Las preguntas: ¿Es posible un mundo mejor? ¿Qué hacer para vivir en un mejor mundo? ¿Bastará con mantenernos de pie y mirar al mundo de frente: lo bueno, lo malo, lo bello, lo feo, lo justo e injusto?  ¿Será suficiente ver el mundo tal cual es y no tener miedo de él; conquistarlo mediante la inteligencia y no sólo sometiéndose al terror que emana de él? ¿Solo nosotros podemos construir un mejor mundo? ¿Alguien más?

Y si no es tan bueno como deseamos, después de todo será mejor que lo que otros han hecho de él en todos los siglos anteriores. Un mejor mundo necesita conocimiento, bondad, justicia y valor; no necesita de los pesarosos ejemplos del pasado, ni la opresión de la inteligencia libre mediante las palabras proferidas hace mucho. Necesita un criterio sin temor y una inteligencia libre. Necesita propuestas para construir el futuro, no el intentar repetir un pasado nada ejemplar, que con esfuerzos reiterados será superado por el futuro que nuestra inteligencia puede crear. Necesitamos construirlo. El criterio es la racionalidad crítica.


Debo advertir que las propuestas fueron respaldadas por decenas de ciudadanos y de los proyectos: “México el árbol de los mil frutos”, “tlciudadana La televisión para todos”, “Temiki radio”, “Sociedad de Tertulias y Conferencias de Puebla”, “Música de la calle”, “Proyecto Educación para todos”, “Expresión Cultural Progresista AC.”, “Academia de Lenguas Clásicas fray Alonso de la Veracruz”, SorJuaníssima.

Anexo

Artículo 3º constitucional reforma 2019
Artículo 3o. Toda persona tiene derecho a la educación que se basará en el respeto irrestricto de la dignidad de las personas, con un enfoque de derechos humanos y de igualdad sustantiva. Tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará el amor a la Patria, el respeto a todos los derechos, las libertades, la cultura de paz y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia; promoverá la honestidad, los valores y la mejora continua del proceso de enseñanza aprendizaje.
La educación superior lo será en términos de la fracción X del presente artículo.
Corresponde al Estado la rectoría de la educación, la impartida por éste, además de obligatoria, será universal, inclusiva, pública, gratuita y laica.
El Estado priorizará el interés superior de niñas, niños, adolescentes y jóvenes en el acceso, permanencia y participación en los servicios educativos.
El Estado fortalecerá a las instituciones públicas de formación docente, de manera especial a las escuelas normales, en los términos que disponga la ley.
Los planes y programas de estudio tendrán perspectiva de género y una orientación integral, por lo que se incluirá el conocimiento de las ciencias y humanidades: la enseñanza de las matemáticas, la lectoescritura, la literacidad, la historia, la geografía, el civismo, la filosofía, la tecnología, la innovación, las lenguas indígenas de nuestro país, las lenguas extranjeras, la educación física, el deporte, las artes, en especial la música, la promoción de estilos de vida saludables, la educación sexual y reproductiva y el cuidado al medio ambiente, entre otras.
I. Garantizada por el artículo 24 la libertad de creencias, dicha educación será laica y, por tanto, se mantendrá por completo ajena a cualquier doctrina religiosa;
II. El criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico.
a) Será democrático, considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo;
b) Será nacional;
c) Contribuirá a la mejor convivencia humana, evitando los privilegios de razas, de religión, de grupos, de sexos o de individuos;
i) Será de excelencia, entendida como el mejoramiento integral constante que promueve el máximo logro de aprendizaje de los educandos, para el desarrollo de su pensamiento crítico y el fortalecimiento de los lazos entre escuela y comunidad;
V. Toda persona tiene derecho a gozar de los beneficios del desarrollo de la ciencia y la innovación tecnológica.


VII. Las universidades y las demás instituciones de educación superior a las que la ley otorgue autonomía, tendrán la facultad y la responsabilidad de gobernarse a sí mismas; realizarán sus fines de educar, investigar y difundir la cultura de acuerdo con los principios de este artículo, respetando la libertad de cátedra e investigación y de libre examen y discusión de las ideas; determinarán sus planes y programas; fijarán los términos de ingreso, promoción y permanencia de su personal académico; y administrarán su patrimonio.
IX. Para contribuir al cumplimiento de los objetivos de este artículo, se crea el Sistema Nacional de Mejora Continua de la Educación, que será coordinado por un organismo público descentralizado, con autonomía técnica, operativa, presupuestaria, de decisión y de gestión, con personalidad jurídica y patrimonio propios, no sectorizado, al que le corresponderá:
a) Realizar estudios, investigaciones especializadas y evaluaciones diagnósticas, formativas e integrales del Sistema Educativo Nacional;
b) Determinar indicadores de resultados de la mejora continua de la educación;
c) Establecer los criterios que deben cumplir las instancias evaluadoras para los procesos valorativos, cualitativos, continuos y formativos de la mejora continua de la educación;
d) Emitir lineamientos relacionados con el desarrollo del magisterio, el desempeño escolar, los resultados de aprendizaje; así como de la mejora de las escuelas, organización y profesionalización de la gestión escolar;
e) Proponer mecanismos de coordinación entre las autoridades educativas federal y de las entidades federativas para la atención de las necesidades de las personas en la materia;
f) Sugerir elementos que contribuyan a la mejora de los objetivos de la educación inicial, de los planes y programas de estudio de educación básica y media superior, así como para la educación inclusiva y de adultos, y
g) Generar y difundir información que contribuya a la mejora continua del Sistema Educativo Nacional.
X. La obligatoriedad de la educación superior corresponde al Estado. Las autoridades federal y locales establecerán políticas para fomentar la inclusión, permanencia y continuidad, en términos que la ley señale. Asimismo, proporcionarán medios de acceso a este tipo educativo para las personas que cumplan con los requisitos dispuestos por las instituciones públicas.



[1] la igualdad sustantiva alude al ejercicio pleno de los derechos universales y a la capacidad de hacerlos efectivos en la vida cotidiana.
[2] Las instituciones públicas dependen y reciben aportes del Estado.

jueves, 12 de septiembre de 2019

Los símbolos patrios: el Escudo Nacional.


Los símbolos patrios: el Escudo Nacional.
José Antonio Robledo y Meza
Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP
WA: 2223703233

Tres son los símbolos patrios

1) El Escudo Nacional, 2) La Bandera, 3) El Himno.
Hoy nos ocuparemos del Escudo Nacional. De su Historia e identidad. De cómo surgió como símbolo nacional.



Para la interpretación del Escudo Nacional aplicaremos el siguiente método
1) Observar con atención, 2) deducir con sabiduría, 3) y confirmar con evidencia firme.

Pero ¿Qué Observar?

Hay que observar: signos.

Hay diferentes tipos de signos: a) íconos o semejanzas; b) indicios; c) símbolos.
Los signos son cosas que representan de alguna forma otra cosa, de tal manera que sirven para llevar al conocimiento de otra cosa.

Cada signo se compone de una relación de tres entidades: el objeto, el representamen y el interpretante.

El representamen es «algo (el escudo) que está para alguien (los mexicanos, la humanidad) en lugar de algo (la Patria, la Nación, el Pueblo Soberano, la Humanidad) bajo algún aspecto o capacidad. Se dirige a alguien (los mexicanos, la Humanidad), esto es, crea en la mente de los mexicanos y humanos un signo equivalente o quizá un signo más desarrollado (las ideas de Patria, de Nación, de Pueblo Soberano, de Humanidad).

Los íconos
Un icono representa a un objeto (el águila, la serpiente, el nopal, las tunas, la encina, el laurel, el agua, la piedra, el listón, los caracoles, los chalchihuites) en cuanto a que, siendo una cosa percibida, excita una idea (la idea de Unión de los ser humanos) naturalmente unida a la idea excitada por el objeto al que se refiere

Los indicios
Los indicios representan un objeto por virtud de una conexión real con éste (el águila con el sol, la serpiente con la tierra…), y por esto dirigen la atención de la mente forzosamente hacia tal objeto.

La conexión física entre el indicio y su objeto los convierte en “un par orgánico”, donde “la mente que lo interpreta no tiene nada que ver con esa conexión, excepto observarla después de que se ha establecido”.

La característica fundamental de los indicios es que se basan en la experiencia (la cultura universal), y de esta forma la identificación de su espacio-temporalidad es lo que establece la existencia de la conexión real con el objeto.

A diferencia del indicio, en el icono el requisito “no es la experiencia, sino la capacidad para la experiencia” para que la semejanza pueda presentarse a los sentidos.

El indicio se usa en muchos casos como medio para conectar dos experiencias, y como tales tienen que estar enmarcadas en el tiempo y el espacio. De tal forma es que el representamen en éste caso debe estar físicamente conectado con el objeto que representa.

Ejemplos de esto son el Águila (Sol) y la Serpiente (Tierra), las Tunas (corazones), etc.
Hay una conexión física entre la productividad de la tierra, el sol y los sacrificios cotidianos de los humanos.

Los símbolos
Los símbolos se clasifican como los signos generales asociados a su significado por el uso que se le da (provocar sentimientos de unidad universal).

Los símbolos son signos compuestos normalmente por iconos e indicios (el Escudo).

El símbolo es el signo naturalmente adecuado para mostrar que ciertos objetos, que son a su vez representados por indicios, están representados por un icono asociado a éstos.

El símbolo está conectado al objeto a través de una idea en la mente (la Unión Universal), la cual a su vez es producto de un proceso de repetición del objeto y el símbolo.

En la antigüedad la palabra símbolo estaba relacionada con el concepto de hacer un contrato o un acuerdo (en el presente la Constitución), y según Aristóteles a los signos convencionales se les llama símbolos.

El significado de los símbolos pertenece y se desarrolla dentro del uso y las experiencias en el que se da (la cultura).

Al representar convencionalmente una clase de cosas se hace evidente porque es que su conexión con esos objetos se da en virtud de la idea que se tiene en mente.

El Escudo tiene su origen en el jeroglífico de la fundación de la gran Tenochtitlán.

La Imagen de La Tierra Prometida.

El Escudo Nacional de México, está conformado por, al menos, 11 elementos.

1) El Águila en actitud de combate.


2) La Serpiente que está sostenida por el pico y una de las patas del águila.


3) el Nopal sobre el que se posa el águila; las pencas del nopal simbolizaban a los tlatoanis vencidos en el transcurso de la Conquista.


4) Tunas rojas.


5) Ramas de encino al frente del águila. La encina puede llegar a vivir mil años.


6) Ramas de Laurel. Al lado opuesto de la de laurel.


7) El Agua representada por el símbolo azteca (glifo)



8) la Piedra, el islote. Un pedestal, sobre el que se sitúa el nopal, inmerso en el glifo que representa al agua.


9) El listón tricolor que corresponden a los de la Bandera Nacional.

10) caracoles

11) chalchihuites



Descripción del Escudo.

De esta manera, el Escudo Nacional está constituido por un águila mexicana, con el perfil izquierdo expuesto, la parte superior de las alas en un nivel más alto que el penacho y ligeramente desplegadas en actitud de combate; con el plumaje de sustentación hacia abajo tocando la cola y las plumas de ésta en abanico natural.

Posada su garra izquierda sobre un nopal florecido que nace en una peña que emerge de un lago, sujeta con la derecha y con el pico, sostiene, a una serpiente curvada, de modo que armonice con el conjunto.

Varias pencas del nopal se ramifican a los lados.

Dos ramas, una de encino al frente del águila y otra de laurel al lado opuesto, forman entre ambas un semicírculo inferior y se unen por medio de un listón dividido en tres franjas que corresponden a los de la Bandera Nacional.

La bandera y el escudo nacional, simbolizan la Patria, la Nacionalidad, la Unidad de la Humanidad.

El Escudo representa la señal que los aztecas, procedentes de Aztlán (¿Pangea?) buscaban en su migración hacia el sur para fundar una nueva ciudad.

Las líneas marcadas sobre Pangea señalan las masas de tierra que se separarían para formar los continentes actuales.


Existen varias interpretaciones sobre el significado mítico de esta representación del pueblo azteca que dominó el centro del territorio del país hasta la llegada de Hernán Cortés.

Crónica Mexicáyotl
Pero México no existía todavía.
Aún había ceibas y carrizales,
donde ahora es México.
Llegaron entonces
allá donde se yergue el nopal.
cerca de las piedras vieron con alegría
Cómo se erguía un águila sobre un nopal.
Cuando el águila vio a los azteca,
Inclinó su cabeza.
De lejos estuvieron mirando al águila,
su nido de variadas plumas preciosas.

La leyenda azteca

Una revisión exhaustiva de los códices, pinturas y códices poscortesianos, muestra que no había una serpiente en la leyenda original.

En algunas ilustraciones aztecas, como el Códice Mendoza sólo se muestra un águila, mientras que en el Códice Ramírez, Huitzilopochtli ordenó a los aztecas encontrar un ave preciosa parada sobre un nopal.

Códice Mendoza

Códice Ramírez

En el texto Chimalpahin cuauhtehuanitzin, el águila está devorando algo, pero no se menciona qué es.

Aun otras versiones muestran al águila agarrando el símbolo azteca de la guerra (lo real), el glifo “atl-tlachinolli”, “agua que arde (oximoron)”.

atl-tlachinolli

Leyenda del Escudo Nacional de México

El Escudo Nacional de México, tiene una simbología de origen precuauhtémico. Proviene de los mexicas. La leyenda que da origen a la significación histórica y antropológica de unos de los símbolos patrios de la nación Mexicana.

El significado original del símbolo era distinto en numerosos aspectos.

El águila era una representación del dios sol, Huitzilopochtli, que era muy importante, pues los aztecas se llamaban a sí mismos “el pueblo del Sol”.

Huitzilopochtli, el padre de la gran Tenochtitlán


El nopal, con sus frutos, llamado “tenochtli” en náhuatl, representa la isla sobre la que la ciudad de Tenochtitlán fue fundada.

Para el pueblo azteca, la serpiente representaba sabiduría y tenía connotaciones relacionadas con el dios Quetzalcóatl. Entre los aztecas, la escena con el águila devorando a la serpiente, sería considerada como impropia.

La historia de la serpiente se derivó de una traducción incorrecta de la crónica Mexicayotl por Álvaro Tezozomoc, quien tradujo la frase náhuatl ihuan cohuatl izomocayan, “la serpiente silba”, como “la serpiente es destruida”.

Basado en esto, el padre Diego Durán reinterpretó la leyenda, de manera que el águila representara el Bien, mientras que la serpiente representa el Mal y el pecado.

A pesar de su imprecisión, este significado fue adoptado puesto que correspondía con la tradición heráldica europea.

Por ello, aunque esta visión no corresponde con las tradiciones precuauhtémicas, fue utilizada por los misioneros para la catequesis y la conversión de los pueblos indígenas al cristianismo.

El padre Durán utilizaría esta versión de la historia por primera vez en 1582 para ilustrar su “Atlas de la historia de los indios de la Nueva España e islas de Tierra Firme”, y pronto fue adoptada por otros.


No sería hasta la guerra de Independencia que se usaría como escudo de armas.

El ave en el escudo de armas mexicano es un águila real.

Sin embargo, en un estudio de 1960, el ornitólogo mexicano Martín del Campo identificó el ave en el códice como el caracara o “quebrantahuesos”, una especie común en México (aunque el nombre “águila” es incorrecto, puesto que el caracara es un tipo de halcón).

De cualquier manera, el águila real se considera como el águila mexicana para fines oficiales, y por la misma razón se considera el ave oficial de México.

Cuando el padre Durán introdujo la serpiente, originalmente se trataba de una serpiente acuática. Pero en 1917, la serpiente fue representada como una serpiente de cascabel porque era más común que las variedades acuáticas en las ilustraciones prehispánicas.

Independientemente de esto, el diseño y coloración de la serpiente en el escudo moderno no corresponde con los de ninguna especie de serpiente, y fueron inspirados por una representación de Quetzalcóatl, una serpiente de cascabel con plumas de quetzal.

Quetzalcóatl en forma de serpiente emplumada en el Códice Telleriano-Remensis

La leyenda que protagoniza El Dios Huitzilopochtli, el pueblo de los mexicas y el mítico Tenoch.

La Imagen de La Tierra Prometida.

La leyenda está centrada en la idea de la Fundación de México-Tenochtitlan, en la cual, el dios Huitzilopochtli, revela una imagen de la tierra en donde los Aztecas debían establecer su ciudad.

Establezcan su territorio, en el lugar donde vean el Águila parado sobre un nopal devorando una serpiente”.

La travesía de los mexicas y el Mítico Tenoch
El pueblo de los mexicas, también conocidos como “Tenochca” procedía de Chicomostocaztlán. Fueron en busca de la tierra prometida, emprendiendo una ardua travesía con la firme creencia de que su Dios cumpliría su promesa.

Imagen del códice "Historia tolteca-chichimeca" del s. XVI, que representa la mítica Chicomóztoc.

Cruzaron grandes distancias, enfrentaron batallas, tuvieron que combatir la esclavitud a la que fueron sometidos y después de muchos años de peregrinaje.

Tenoch, Cacique de los mexicas, descubrió el nopal sobre el cual se encontraba el águila devorando la serpiente.

Tenoch Representado en el Códice Mendocino.

Este lugar es lo que hoy se conoce como Ciudad de México.

Mexicas y la República Mexicana

El águila representa la unidad del pueblo mexicano, dicha unidad tiene la misión, no de explotar a los demás, sino de vivir en paz. Esa visión cosmogónica es de una grandiosa significación, entendiendo que México como nación, debe su nombre a ese origen ancestral.

El actual diseño del escudo nacional está en uso desde 1968 y su creador fue Francisco Eppens Helguera (San Luis Potosí, 1 de febrero de 1913 - Ciudad de México, 6 de septiembre de 1990).

Francisco Eppens Helguera


Historia oficial

El escudo de Armas de México fue inspirado por la leyenda azteca acerca de la fundación de Tenochtitlán.

De acuerdo a dicha leyenda, los aztecas, que entonces eran una tribu nómada, se desplazaban por México en busca de una señal divina que indicara el punto preciso sobre el que habrían de fundar su capital.

El dios Huitzilopochtli les había ordenado que encontraran un águila devorando una serpiente, parada sobre un nopal.

Después de años de búsqueda, encontraron la señal en un islote del Lago de Texcoco. Fue ahí donde fundaron su capital.

Interpretaciones contemporáneas

A lo largo de la historia del escudo nacional se le han atribuido una variedad de significados a sus elementos, aunque las interpretaciones más comunes son:

Que el águila representa al pueblo mexicano, y su pose combativa significa que el pueblo está listo para enfrentar los retos que la vida y el mundo les presenten.

Que la serpiente representa a los enemigos de México, que aunque no se identifican, podría significar cualquier interés extraño que intente dañar al pueblo Mexicano.

El que la serpiente esté siendo devorada por el águila, significa que el pueblo mexicano prevalecerá sobre sus enemigos.

Que el nopal, con sus espinas; representa los retos y problemas de México.

El águila, desafiantemente parada sobre el nopal significa que el pueblo mexicano sobrellevará estos retos.

Que los símbolos aztecas del islote y el agua, representan los orígenes indígenas de México, unidos en la Colonia por el mestizaje entre europeos e indígenas.

Que las ramas de laurel y encino que rodean al escudo, representan la Victoria y Martirio de quienes han dado su vida por la patria mexicana.

Representación metafórica de la unión de la Raza Mexicana, dando como producto Quetzalcóatl “serpiente emplumada”, surrealismo cósmico-terrenal entre águila y serpiente.

Historia

El diseño del Escudo Nacional se remonta a la leyenda de la Fundación de la Gran Tenochtitlan.

El prodigio se sitúa, según códices y crónicas de diversos autores, hacia el año de 1325. La imagen del acontecimiento se tomó desde entonces como Escudo y su narración se transmitió oralmente por varias generaciones.

Para los antiguos mexicanos, el Águila era el símbolo con el que se representaba la fuerza cósmica del Sol, mientras que las fuerzas potenciales de la Tierra estaban fundidas en la imagen de la Serpiente.

De esta forma, el Águila sosteniendo a la Serpiente significa la comunión de esas fuerzas vitales.

Asimismo, el Nopal, además de representar un alimento prehispánico por excelencia es una planta propia del paisaje mexicano y que nos ubica simbólicamente en el lugar rodeado por cactáceas.

Al consumarse la Conquista, los pobladores de la nueva ciudad solicitaron a la Corona Española conservar el mismo escudo, pero enmarcado con pencas del nopal que simbolizaban a los tlatoanis vencidos en el transcurso de la Conquista.

Durante el Virreinato se utilizó ese escudo y era ampliamente conocido su origen prehispánico.

Los aztecas, quienes probablemente adoptaron costumbres guerreras antiguas eran conocidos por sus batallas y el uso de banderas en el campo de batalla.

Las banderas o pantli estaban hechas de plumas de distintos colores y mostraban el escudo de armas particular del oficial que lo portaba.

Banderas o pantli

Bernal Díaz del Castillo menciona que Hernán Cortés venció a los aztecas en Otumba al derribar al general que portaba la bandera. Los aztecas supusieron que el general había sido hecho prisionero y por ello abandonaron el campo de batalla.

Otros reinos indígenas, que no habían sido subyugados por los Aztecas, tenían sus propios escudos de armas. Notablemente los reinos de Tlaxcala y Michoacán.

Por algunos meses, después de la dimisión del Tlatoani, Cortés gobernó México como soberano virtual.

Luego, se podría decir que su escudo de armas era el escudo oficial en México. Su insignia personal portaba la imagen de la Virgen María. Se sabe que llevaba consigo su insignia durante la conquista de México.

De 1521 a 1821, el Escudo de Armas de la Nueva España era la Cruz de San Andrés. Siempre se mostraba junto con el escudo de armas de España.

Cruz de San Andrés



Escudo de España (mazonado)


En 1810, Miguel Hidalgo, líder de la primera etapa de la guerra de Independencia, usó un estandarte de la Virgen de Guadalupe, tomado de la parroquia de Atotonilco, como su bandera.


Esta bandera se exhibe en el Museo Nacional de Historia junto y en el mismo rango que banderas mexicanas más recientes.

Durante la lucha de Independencia, en 1811, la Suprema Junta Nacional Americana, establecida en Zitácuaro y conformada por Ignacio López Rayón, José Sixto Verduzco y José María Liceaga, utilizó como sello en su documentación oficial el Águila mexicana.

En 1812, durante la segunda etapa de la guerra de independencia, José María Morelos y Pavón usó un águila parada sobre tres arcos y un cactus. En letras pequeñas dentro de los arcos estaba el acrónimo “VVM” que significa “Viva la Virgen María”.



El lema significa “Vencedora con ojos y uñas”.

En letras grandes y rodeando el águila aparecía en letras doradas la leyenda “OCVLIS ET VNGVIBVS AEQVE VICTRIX”, “Por sus ojos y manos igualmente victoriosos”.

Por su parte, José María Morelos y Pavón adoptó ese símbolo para su bandera y correspondencia, y hubo de expedir, desde Puruarán, los Decretos del 3 de julio de 1815, relativos a la adopción de los primeros símbolos de una Nación en lucha por su Independencia.

Primer Imperio Mexicano (Agustín de Iturbide)
En 1821, Agustín de Iturbide, primer Emperador de México, añadiría una corona real al águila como el símbolo de su imperio. Los elementos se dibujarían al estilo europeo, con el águila de frente.


Concluido el Imperio de Agustín de Iturbide y triunfante la República, el Congreso Constituyente expidió un decreto el 14 de abril de 1823, para rediseñar el símbolo de acuerdo con la tradición indígena: el Águila de perfil posada sobre un nopal, devorando a la Serpiente.

Ramas de encino y de laurel, emblemas de la fortaleza de la victoria, adornaban la figura que ya no ostentaba la corona imperial.

En 1823, con un diseño por José Mariano Torreblanca, la corona se omitiría y se añadirían nuevos elementos de la tradición europea para celebrar la victoria de la República.


El escudo de armas devino oficial y empezó a ser usado en monedas, estampas, sellos y papeles oficiales.

Pero no fue hasta 1917 que esto sería definido por ley, por lo que se pueden encontrar muchas variantes.

Durante el gobierno del primer Presidente de México, Guadalupe Victoria, se acuñó moneda con el Escudo Nacional en la forma ya descrita, y no sería sino hasta la época del Presidente Porfirio Díaz, cuando en la Bandera Nacional apareció el Águila de frente con las alas extendidas.

En 1863, Maximiliano de Hasburgo, segundo Emperador de Mexico, volvería a añadir la corona real, y el escudo de armas estaría envuelto en el manto imperial con el lema Religión, Independencia.



Segundo Imperio Mexicano (Maximiliano de Habsburgo)

En 1865, en una segunda versión, desaparecía la corona real, y se añaden dos grifos, con el lema Equidad en la justicia



En 1867, después de la caída del Segundo Imperio, la República restauró muchos de los elementos de la versión de 1823.

En 1887, el presidente Porfirio Díaz haría cambios al águila, para que su apariencia general reflejara el estilo francés de la época.


En 1916, el presidente Venustiano Carranza revirtió los cambios hechos por Diaz, y restauró algunos de los símbolos aztecas originales. La serpiente acuática fue reemplazada por la serpiente de cascabel, y el águila ahora se mostraba de lado, en lugar de mostrarse de frente.

A partir de la presidencia de Venustiano Carranza, por medio del decreto del 10 de Septiembre de 1916 se determinó retornar a las raíces indígenas, adoptando el emblema que actualmente está montado en nuestro Lábaro Patrio.

Este diseño fue creado por los artistas Antonio Gómez y Jorge Enciso. De cualquier manera, debido a los problemas políticos de la época, el escudo no se hizo oficial hasta 1932, bajo el mandato del presidente Abelardo L. Rodríguez.

En 1968, el presidente Gustavo Díaz Ordaz ordenó un pequeño cambio, de modo que el águila se mostrara más agresiva. Este diseño del pintor Francisco Eppens Helguera se usa hasta la actualidad. Además, se promulgó una ley para definir y controlar el uso de los símbolos nacionales.

En 1984, el presidente Miguel de la Madrid Hurtado promulga la ley actual que gobierna el diseño y uso de los símbolos nacionales, entre ellos, el escudo nacional.

La utilización de esos símbolos tiene un propósito, de crear en el alma colectiva, una conciencia de unidad nacional. Esa es una aspiración, y la ley es el marco que sirve para establecer, para fijar esta aspiración desde un punto de vista jurídico.

Esto ha variado, el símbolo, el Escudo Nacional con al águila, con la serpiente, ha tenido diversas representaciones.

Interpretación de los símbolos aztecas
El escudo tiene al menos dos niveles de abstracción.

Una es la representación pictórica del nombre de la capital azteca.

En otro nivel, representa una de las creencias cosmológicas importantes de su cultura.

El águila real soportando a la serpiente representa la comunión del Sol con la tierra.

En términos llanos, representa el renacimiento diario del sol en el amanecer, en el ciclo diario del día y la noche.

Con el elemento del agua, también representativo de la Luna, evoca el mito del nacimiento de Huitzilopochtli,

Huitzilopochtli nació armado del vientre de su madre, y mata a su hermana Coyolxauhqui (diosa de la Luna) y a sus cuatrocientos hermanos.

El águila está sustentada en el nopal.
La tuna, fruto del nopal, representa el corazón humano, y por lo tanto es una representación de la creencia azteca del sacrificio humano y ofrenda del corazón para garantizar el don de un nuevo día.

El águila representa la fuerza cósmica del sol.

El nopal representa el paisaje del Valle del Anáhuac

Fue hasta el siglo XVI cuando los españoles introdujeron la serpiente.

La serpiente representa las potencialidades de la tierra

Con algunas variantes, el águila sobre el nopal fue utilizada durante mucho tiempo.
A fines del siglo XVIII se le agregaron ramas de encino y laurel.

La piedra de donde surge el nopal es el corazón sacrificado
Fue hasta 1824 cuando se le conformó con todos sus elementos.

El laurel
El laurel, símbolo de la guerra y de la victoria, se consagraba al Dios Ares, o Marte, y aún en nuestros días el laurel sigue coronando al vencedor, aunque sea de forma simbólica.

El laurel, como muchas otras plantas, tiene detrás algunas historias que se remontan a la Grecia antigua y está relacionado con dioses y ninfas.

De hecho la palabra “laurel” en griego significa Dafne, nombre de una de las ninfas de las que se enamoró Apolo.

Desde hace siglos el árbol de laurel es el símbolo de la victoria.

En tiempos de la legendaria Roma imperial los emperadores romanos se coronaban con coronas de laurel como símbolo de sus victorias, y antes que ellos, en la antigua Grecia, los ganadores en las olimpiadas eran agraciados también con este solemne distintivo.

Para encontrar el origen de este peculiar simbolismo nos tenemos que remitir a la mitología clásica de la antigua Grecia.

Y más concretamente a un mito en el que Cupido, Apolo y Dafne figuran como protagonistas. Dafne era una ninfa, hija del dios-río Peneo

Narra la historia que Apolo (dios griego de la poesía, la belleza, el arte, la música y la adivinación) envidioso de Cupido quiso competir con éste en el arte de lanzar fechas.
Cupido, enfurecido y lleno de cólera por el comportamiento de Apolo, tramó un plan para vengarse de él.

El plan consistía en lo siguiente: lanzaría a Apolo una flecha de oro, que causa un enamoramiento inmediato a quien hiere, y otra fecha de plomo, que causa rechazo y repulsión, a la bella ninfa Dafne.

Decidido, Cupido ejecutó el maléfico plan hiriendo a ambos con sus flechas. Apolo, tras ser herido por la fecha de amor, vio a Dafne y sintiéndose locamente enamorado salió en persecución de la ninfa.

Por el contrario Dafne, que estaba herida con la flecha del rechazo, salió huyendo del dios. Cuando ya las fuerzas se le agotaban a la joven ninfa de tanto huir suplicó ayuda a su madre, la cual decidió transformar a su bella hija en un laurel.

Cuando Apolo alcanzó a su amada Dafne ya se encontraba en pleno proceso de transformación. Le salieron hojas, corteza y raíces hasta que no quedó nada de su figura original.

Fue entonces cuando Apolo abrazó fuertemente el árbol y lloró amargamente mientras decía:

Puesto que no puedes ser mi mujer, serás mi árbol predilecto y tus hojas, siempre verdes, coronarán las cabezas de las gentes en señal de victoria.”

Dafne transformándose en laurel, Jakob Auer.

Cuentan, además, las leyendas, que Zeus mató de un rayo a Asclepio, hijo de Apolo, por resucitar a los muertos.

Apolo, herido por el fallecimiento de su hijo dio muerte a flechazos a los Cíclopes, forjadores del rayo. Esto dio lugar a pensar que el laurel no podía ser alcanzado por el rayo y se empezó a utilizar como protector contra las tormentas.

Y así, los laureles colocados en las entradas de las casas protegían a sus habitantes funcionando como pararrayos. Además, se convirtió en símbolo de la victoria y el honor y se entregaba como galardón en forma de coronas a poetas, artistas y guerreros.

Algunas de las columnas que se erigieron en la antigua Roma para conmemorar campañas victoriosas de los emperadores, tenían decoraciones en forma de corona de laurel, tal es el caso de la Columna de Trajano.

Este simbolismo ha llegado hasta nuestros días hasta el punto de que hoy decimos que una persona ha sido laureada o coronada de laureles cuando se la ha recompensado con honor y gloria por alguna acción, o decimos que hemos obtenido laureles cuando nos referimos a premios o triunfos.

Todavía hoy, dentro del mundo militar, existe la “Cruz laureada de San Fernando” insignia que se les concede a los militares como la más alta recompensa al valor heroico en acciones de guerra.

Cruz laureada de San Fernando

El encino simboliza la fuerza.

Conclusión

Nombres de las partes del Escudo Nacional de México
Como detalle particular, el Escudo Nacional, a diferencia de casi la mayoría de los escudos del resto de los países, el de México no está dividido en pabellones.

Por el contrario, es una totalidad abierta, sin límites exteriores, característica que lo hace único; está conformado por contenidos simbólicos de amplias dimensiones, pero de intensión precisas en tanto de lo que representan como simbología cosmogónica e histórica.

Entre los nombres de las partes encontramos la siguiente división.

El arco de Laurel y Encina.
Estos están en la parte baja y más externa del escudo, rodean, al águila, la serpiente, el agua y el nopal. Las une, un lazo tricolor con los colores de la bandera de México.
Representan la victoria sobre los enemigos de México.

Elementos: Agua y  glifo de piedra
Estos se encuentran en el centro el Escudo,  en la parte superior inmediata al lazo que une las ramas de laurel y encina. Son el soporte del nopal con tunas.
Representan los elementos fundacionales de México-Tenochtitlan.

El Nopal con Tunas
Sirve de apoyo y alimento para el Águila. Las tunas rojas que aparecen en el emblema.
Representan los corazones de los humanos, que sirven de alimento para el Dios Huitzilopochtli.

El Águila y la Serpiente Cascabel
Estas representaciones están en la parte superior del Escudo. El Águila se posa sobre el nopal con la pata izquierda con sus alas abiertas, en la otra garra sostiene firmemente, la serpiente cascabel que la lleva en el pico.

Ellos representan la conjunción de fuerzas que contra los obstáculos y los enemigos amenazantes de la unidad humana.

La imagen completa del Escudo, sugiere la presencia de un círculo, aun cuando no está delineado, presentándosenos de fondo como la bóveda celeste misma o la impresión que tenemos cuando levantamos los ojos al cielo.

La simbología de este Escudo, está marcada por una diversidad de elementos que son propios de la cultura y la región. Se dividen en dos grupos de elementos, el grupo de La Fauna y el grupo de La Flora.

Dentro de los elementos que conforman el Escudo Nacional de México, encontramos dos provenientes de la Fauna, éstos son El Águila y la Serpiente.

El águila representa en una primera acepción, al Dios Huitzilopochtli considerado por los Aztecas como el quinto sol (el bien), en una segunda acepción, representa la unidad del pueblo y su capacidad para afrontar las adversidades en la búsqueda constante de esa “tierra prometida”. Esta Águila es conocida como “Águila Real” o “Águila Caudal”.

La serpiente simboliza en una primera interpretación a la noche. La segunda interpretación simboliza, a los enemigos de México y la humanidad. La imagen que se observa es la de una serpiente cascabel.

La Flora también tiene relevancia simbólica en el Escudo Nacional. En él, encontramos El Nopal, la Encina y el Laurel.

El Nopal, y su relación con la simbología Azteca, encuentra asidero en las tunas o los “frutos rojos” que arroja el cactus.

Se construye metafóricamente la visión de que estos frutos son “corazones humanos” que luego son tomados por el Águila para alimentarse.

Decían que Huitzilopochtli (el Águila) se alimentaba de los corazones humanos para tener energía suficiente que le ayudara a pelear y vencer en las batallas contra los enemigos.

Las ramas de Laurel y la encina, que rodean el Escudo, representan la victoria de quienes dieron sus vidas por la patria. Ésta simbología era utilizada en Europa de los siglos XVI y XIX, dando a entender el Triunfo de la República sobre la Monarquía.

El listón tricolor, demuestra la idea de unión y libertad. El Agua, la piedra, los caracoles y chalchihuites, son elementos complementarios, que dan sentido a la leyenda génesis de la idea del Escudo Nacional Mexicano.

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