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jueves, 23 de enero de 2020

La labor del humanista

La labor del humanista

Foro “Retos y perspectivas de las humanidades en México”, 21 al 24 de enero del 2020
Auditorio Luis Villoro, de la FFyL (avenida Juan de Palafox y Mendoza 410, Centro).
Facultad de Filosofía y Letras- BUAP
Lizzet González García
Docente en Liceo Reforma
lizzet@gnzlzgmail.com
wa: 2225501220

A partir del surgimiento de las ciencias del espíritu las Humanidades adquirieron el suficiente rigor para ser consideradas disciplinas importantes e integradoras de las demás disciplinas. No es que antes carecieran de rigor, simplemente fue hasta el siglo de las luces cuando se volteó a mirar al hombre como algo más que simple materia. De esta manera se abre camino para mirarlo como un ente incluso más complejo que una ecuación u operación matemática. Lejos de ser predecible y medible en sus acciones; el hombre antropológico, resulta ser un conglomerado de formas de actuar, de ser y de pensar que resultan de experiencias y vivencias propias, mismas que se derivan de un contexto único.
Con lo anterior quiero dar a entender que el hombre es un ser lo suficientemente complejo como para gastarnos la vida tratando de comprenderlo e incluso de regularlo; lo que hicieron las ciencias del espíritu fue mostrarnos una parte del hombre que también puede ser analizada, estudiada o abordada. Las humanidades tienen cimientos fuertes basados en parámetros de análisis antropológico que pueden ser de utilidad a nivel social.

Esa es la definición que he decidido adoptar al respecto de las disciplinas como la antropología, filosofía, arte, psicología, ética, política, sociología. Las humanidades son y fueron disciplinas que se encargan de un análisis profundo y serio del hombre y los diversos aspectos que engloba su paso por este mundo; desde estudios introspectivos del hombre hasta su actuar en las diversas estructuras sociales. 

Las humanidades deben seguir siendo ese análisis profundo, esa reflexión que conlleva a la elaboración de teorías explicativas del fenómeno social y antropológico, sin olvidar que cada uno de los hombres son contenedores de un contexto, experiencia y vivencias propias.

Decir que hoy las humanidades son dominio solamente de un grupo de intelectuales es inválido. Tomando en cuenta que un humanista se encuentra interesado en el análisis socio-antropológico, ¿de qué le serviría solo la teoría? El papel de un humanista debe involucrar realizar un cambio a nivel social; ésta debería ser la labor de los humanistas actuales, arriesgase a rebasar el nivel teórico, pues lo que le interesa finalmente es el bien común de la sociedad. Pero no solo interesa a los humanistas este bien común; demás personas se encuentran interesadas en un cambio y mejora social y esto les abre las puertas del humanismo.

Las humanidades son accesibles para cualquier persona sea cual sea su interés con respecto al hombre o la sociedad. Sí, las humanidades son del dominio público y su finalidad es, aunque suene redundante, humanizar al hombre. Esta humanización consiste en el hecho de poder vernos en el otro; algo así como la empatía; humanizarnos es convertirnos en seres empáticos con la suficiente capacidad de sumergirnos en el otro, conocerlo hasta el punto de experimentar la necesidad de ayudarlo a transformar su realidad.

Claro que cada uno de los humanistas tendrá opiniones diferentes sobre lo que hay que corregir dentro de la sociedad; para algunos será la política, para otros tendrá que ver con aspectos antropológicos; etc. Para mí tiene que ver con la educación; tengo la firme convicción de que utilizando las herramientas y estrategias correctas dentro de la educación la sociedad puede llegar a mejorar a niveles micro y macro.

Es válido revisar las diversas teorías nuevas y clásicas sobre educación que existen en nuestro país y en otros. El reto se encuentra en retomar las teorías que mejor se adapten a nuestros tiempos con la finalidad de formar alumnos que se puedan enfrentar a las exigencias del mundo actual. Para ello debemos tomar en cuenta la transversalidad y la multidisciplinariedad de los conocimientos que se imparten en un aula. 

El humanista que se dedica a impartir conocimientos en el aula debe asegurarse de ser lo más concreto y conciso posible al momento de aterrizar las diversas conceptualizaciones y abstracciones que a lo largo de sus estudios ha descubierto y aprehendido. Es bien sabido que algunas de las personas o la mayoría no comprenden las conceptualizaciones y abstracciones que se manejan en las humanidades y parece  ser esa la razón principal del desinterés y desconocimiento del actuar humanista, muy pocos lo conocen y lo comprenden. 

Ciertas conceptualizaciones propias del humanismo como lo son la ética, la moral y los valores; son necesarias dentro de nuestra sociedad y es parte de la labor humana propagarlas aterrizando cada uno de estos conceptos para que se puedan aplicar en la vida cotidiana.

El humanista debe mediar entre los conceptos más abstractos y la comprensión humana cotidiana, debe ampliar cada vez más sus parámetros de conocimientos multidisciplinarios para tener una mayor comprensión de lo que sucede en el mundo en el que vive. Debe mantenerse al día pero sobre todo consciente de que aún en la pluralidad social, se puede encontrar con singularidades  en cada uno de los sujetos con los que trata y convive día a día. 

Proyectos participantes:

México el árbol de los mil frutos.

Tlciudadana, la televisión para todos.

Temiki Radio.
Sphaera.

Asociación Filosófica de Puebla A.C. Ecos del Espejo
  

Foro “Retos y perspectivas de las humanidades en México”, 21 al 24 de enero de 2020 Auditorio Luis Villoro, de la FFyL(avenida Juan de Palafox y Mendoza 410, Centro). Facultad de Filosofía y Letras-BUAP.


Las humanidades hechos y razones.

Foro “Retos y perspectivas de las humanidades en México”, 21 al 24 de enero de 2020
Auditorio Luis Villoro, de la FFyL(avenida Juan de Palafox y Mendoza 410, Centro).
Facultad de Filosofía y Letras-BUAP.
José Antonio Robledo y Meza
Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP
robledomeza@yahoo.com.mx
wa: 2223703233

El foro fue convocado para llevarse a cabo en la Facultad de Filosofía yLetras de la BUAP con el nombre “Retos y perspectivas de las humanidades en México”. Aprovecharé la oportunidad para actualizar la discusión sobre la producción actual del conocimiento social y su relevancia para el desarrollo de una sociedad que cada día requiere y exige de mayores destrezas intelectuales en cada uno de sus individuos, independientemente de la actividad a la que se dediquen.

Si entendemos por “reto”, al que alude la convocatoria, a un“objetivo o empeño difícil de llevara cabo, y queconstituye porello unestímuloyundesafíoparaquienloafronta” (rae), y si son cuatro las temáticas que se propone para guiar las discusiones en torno a las humanidades: investigación, docencia y planes de estudio, vinculación y participación social y divulgación entonces derivemos las preguntas que consideramos relevantes en torno a las humanidades: 

a) ¿Qué investigar y cómo hacerlo?
b) ¿Qué enseñar y cómo hacerlo?
c) ¿Qué vincular y cómo hacerlo?
d) ¿Qué divulgar y cómo hacerlo?

Todas las preguntas giran en torno a “las humanidades”. Para proceder filosóficamente es necesario responder antes, las siguientes preguntas fundamentales:

1) ¿Qué son las humanidades? Esta pregunta nos obliga a preguntarnos:
2) ¿Qué han sido?
3) ¿Qué queremos que sean?

Hecho lo anterior debemos responder a las preguntas
4) ¿Cómo lo haremos?
5) ¿Cómo lo sabemos?

Estas preguntas son filosóficas porque implican tener una visión que involucra, al menos, las siguientes áreas de la tradición: metafísica, ética, política, epistemología e historia.

Es un hecho que las humanidades constituyen una cuestión que atañe directamente a quienes las cultivan y difunden pero también es de interés de los ciudadanos que las demandan como parte de su formación. La cuestión de las humanidades es complejo y esto puede apreciarse por las preguntas que se pueden formular en torno a ellas. A continuación formularemos algunas de ellas.

¿Qué son las humanidades? ¿Los ciudadanos tienen derecho a demandar que las humanidades formen parte de su educación? ¿Las humanidades son portadoras de todos los derechos de un ser humano? ¿En qué consisten la dignidad y los derechos humanos y cuál es su relación con las humanidades? ¿Cuáles el papel de las humanidades en el ejercicio de los derechos y libertades de las personas humanas? ¿Por qué es deseable la presencia de las humanidades en el sistema escolar?¿Quién puede estar “en contra” de las humanidades? ¿Qué significa estar “en contra”? ¿Por qué en pleno siglo XXI deben promoverse las humanidades? ¿Por qué hay tanta dificultad para una reforma racional sobre la enseñanza de las humanidades en todos los niveles del sistema escolar? ¿Qué es lo que está en juego? ¿Quién debe decidir sobre como difundir las humanidades?¿Hasta qué punto la sociedad está dispuesta a apoyarlas? ¿Qué es lo que se legisla (aprueba o prohíbe) en México? ¿Se puede cerrar los ojos ante la flagrante desigualdad de acceso a los servicios escolares? ¿Cuáles son las obligaciones del Estado mexicano con respecto a la difusión de las humanidades?

Características del debate actual

El 15 de mayo de 2019 se decreta la reforma del artículo 3º constitucional. Este artículo modificó significativamente la concepción que de la educación se tenía especialmente lo relativo a las humanidades que fueron explícitamente incluidas. Los conceptos filosóficos de persona, justicia, libertad, solidaridad, derechos humanos, igualdad sustantiva, cultura, obligatoriedad, gratuidad, universalidad, laicismo, honestidad, enseñanza, aprendizaje, docencia, valores y público son fundamentales en este texto. Estos conceptos exigen una redefinición en muchos de los aspectos operativos del sistema escolar: docencia, investigación, evaluación, planes y programas de estudio, extensión universitaria. 

En abril del 2002 aparece en la revista Nexos el artículo de Jacques Barzun “Adiós a las humanidades”. A continuación reproducimos los tres primeros párrafos: 

“¡Ay las humanidades! de dientes para afuera todo el mundo habla de su importancia, todo el mundo está de acuerdo en que no hay nada mejor que un humanista completo, pero lo cierto es que ni los estudiantes se humanizan en su contacto con las humanidades ni tampoco las eligen masivamente, y la opinión mayoritaria, aunque velada, es que las humanidades son sólo para quienes quieren dedicarse profesionalmente a alguna de sus ramas.

Si esto es cierto, y tengo muy buenas razones para creer que lo es, eso significa que la atención que se ha dedicado a las humanidades durante su larga y pública agonía ha estado mal dirigida. ¿En qué consiste la equivocación? Para empezar, ¿sabemos realmente cuáles son las humanidades? Por lo general se cuenta el estudio de la lengua y la literatura, la historia de las artes, la filosofía; en ocasiones, la historia, aunque eso depende del capricho de los científicos sociales; en cualquier caso no tiene mayor importancia. La triple división -ciencias, ciencias sociales, humanidades-, útil en términos de organización académica, contiene el germen del mal que ha infectado prácticamente todo intento de dar un nuevo impulso a las humanidades y hacerlas provechosas. El hecho de que se agrupen determinadas “materias” por su oposición a otras materias denominadas no humanistas ha dado lugar a que las humanidades se transformen, al igual que esas otras materias, en meras especializaciones. Como consecuencia, su propósito original se ha perdido o ha quedado pervertido.

Tan es así que la literatura y las artes se estudian ya de una forma puramente técnica. No se estudia poesía y narrativa o arte y música para recibir y disfrutar lo que en sí ofrecen, sino para poner en práctica algún complicado método que excluye cuidadosamente las sensaciones, el placer y la meditación. Estos “enfoques”, como se les denomina (y acertadamente puesto que no llegan al corazón del asunto), pueden ser o no adecuados para aquellos estudiantes que deseen especializarse en lo que alguna vez fue una materia humanística. Lo que importa no es su valor, sino que si las humanidades se convierten en otras tantas ciencias sociales o ciencias de cualquier clase, no puede esperarse que de ello resulte una mayor humanización.”

Los planteamientos de Barzun fueron antecedidos por un debate en los años 80s del siglo pasado. Este debate fue un giro que data del encuentro y la convergencia de varios fenómenos: la creciente especialización de estos saberes, el reorden de los territorios que abarcan antiguas disciplinas, la emergencia de nuevas disciplinas que exigían una definición sobre las particularidades de sus objetivos y procedimientos propios, el afán de producir sitios que hicieran posible el conocimiento multidisciplinario (ecología, urbanismo, teoría de sistemas, etc.). Una de las peculiaridades que caracterizan al desarrollo de las disciplinas contemporáneas es el creciente impacto que ejercen unas sobre otras -la sociología y la antropología sobre la historia, la politología sobre el derecho, la historia sobre la economía, etc.-, así como una separación creciente entre varios campos visibles que se distinguen no solo por sus objetos de estudio sino por la forma como fincan sus procedimientos y cobran legitimidad en tanto que saberes sociales. Grosso modo, y a costa de simplificarlos, se puede distinguir la demarcación de tres campos: a) las ciencias “duras” o “exactas”, cuyo cometido central es la reducción y elaboración de los referentes de la complejidad, b) las ciencias sociales, ligadas al estudio de la  acción social y la formación de decisiones; y c) las humanidades, cuyo objeto central es la producción de sentido y la autorreflexión sobre el ser humano (historia, filosofía, letras, estéticas, derecho, filología, antropología, comunicación, etc.).

Ninguna de estas definiciones es nueva. Al igual que el de “humanidades”, el termino ciencias “exactas” o de la “naturaleza” data del siglo XVII. El concepto de ciencias sociales es más reciente y se remonta al siglo XIX. Uno de los propósitos del foro seria precisamente recorrer la historia de los diversos significados que han adoptado estos conceptos para definir los diversos campos del saber. 

¿Qué tan pertinente resulta hoy en día la división de los saberes en campos que se nutren a sí mismos y se reproducen de esta manera?

En la última reforma al tercero constitucional, la función social de las humanidades se ha ampliado y se ha vuelto más compleja. Su espacio de recepción alcanza a todos los ámbitos de la educación primaria, media y superior. Su divulgación en los medios de comunicación convoca auditorios masivos. Su papel en la formación de identidades públicas es determinante. Son esenciales para el desarrollo de una ciudadanía auténticamente democrática, crítica y consciente de sus derechos y obligaciones. Hoy existe constitucionalmente un mayor respaldo a las humanidades y, por lo tanto, que las instituciones respalden su desarrollo y consolidación.Ciertamente, la constitución no lo puede todo.

Que este foro ayude a sistematizar conceptos y argumentos para disponer de herramientas de pensamiento, sobre las que mantener un debate intelectual honesto y riguroso. Es necesario promover un amplio debate público, con tiempos equitativos en los medios masivos de comunicación. Por ello, la necesidad impostergable de democratizar el tratamiento en torno a las humanidades. Abordar estos problemas implica enfrentar los dilemas que nos plantean el desarrollo científico y tecnológico, la razón y la libertad. No es posible formular la complejidad de las cuestiones asociadas con las humanidades en un maniqueo posicionamiento de “a favor” o “en contra”. 

Este es un documento general. Para cada cuestión planteada habrá una reflexión aparte.

Mtro. en Historia José Antonio Robledo y Meza, P.I. Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP y fundador y director del proyecto “México el árbol de los mil frutos”.
Miguel Nava, Coordinador de la Asociación Filosófica de Puebla A.C., “Ecos del Espejo”.
C. Mtra. en Filosofía UNAM Karla Pérez Rodríguez, profesora Escuela Preparatoria 2 de Octubre de 1968, BUAP y Secretaria de actividades y proyectos de la Asociación Filosófica de Puebla A.C., “Ecos del Espejo”.
Lic. en Filosofía BUAP Lizzet González García, profesora del Colegio Liceo Reforma.
Lic. en Filosofía BUAP Gonzalo Salgado Villa, profesor del Instituto de estudios superiores VW.
Estudiante del Colegio de Filosofía BUAP, Martín González Rojas, miembro de Sphaera.
Estudiante del Colegio de Filosofía BUAP, Angélica Guadalupe Salazar Ruiz, miembro de Sphaera.

Proyectos participantes:

México el árbol de los mil frutos.












Tlciudadana, la televisión para todos.







Temiki Radio.








Sphaera.

Asociación Filosófica de Puebla A.C. Ecos del Espejo





martes, 21 de enero de 2020

Criterios de humanidad. Foro “Retos y perspectivas de las humanidades en México”, 21 al 24 de enero de 2020

Criterios de humanidad.
Foro “Retos y perspectivas de las humanidades en México”, 21 al 24 de enero de 2020
Auditorio Luis Villoro, de la FFyL (avenida Juan de Palafox y Mendoza 410, Centro).
Facultad de Filosofía y Letras-BUAP.
Gonzalo Salgado Villa.
WA: 2213641511

Este espacio para el dialogo sobre las humanidades, responde al contexto particular que la sociedad mexicana demanda. Ante los cambios coyunturales, en el escenario político y social, se nos invita a hacer una reflexión sobre su papel en lo académico, en relación con la sociedad y a nivel personal. De ahí que los ejes de este foro sean un motor para replantearnos la forma en cómo se vinieron desarrollando los estudios de las humanidades en los últimos años y qué es lo que podemos hacer para revirar o mejorar su estudio y utilidad.

Los temas parten, quiero creer, para esclarecer y debatir sobre los alcances y las áreas de oportunidad que se tienen en la investigación de las humanidades, en la docencia y los planes de estudio de cara a cumplir con la perspectiva político social en la que se desenvuelven, en la vinculación con las ciencias y otros conocimientos, y  su divulgación.

Echando mano de mi profesión, quisiera aportar una reflexión pero empezando por atender a las preguntas que surgen de todos estos temas. El primero es sobre la esencia de las humanidades ¿Qué son?  

La respuesta a tal pregunta se encuentra en la raíz de la palabra  humano o humanidad ¿Qué quiere decir humanidad? El término usado para definir la humanidad, es originario del latín “humanitas”; humus –tierra, anus-procedencia  o genuino, dad-cualidad:   cualidad de quien procede o es genuino de la tierra, haciendo referencia aquella versión del Génesis, de que el hombre fue hecho de barro; la humanidad no se entiende como termino general sino como particular. La palabra humanidades es el plural del termino humanidad; a las humanidades se le conoce comúnmente como aquellos conocimientos que tratan dar cuenta del desarrollo del género humano. Lo anterior nos puede llevar a la cuestión de que no existe una sola noción de humanidad.

Una versión general de humanidad podemos encontrarla en la noción que abarca al conjunto total de la especie humana.  Otro sentido conocido comúnmente es aquel que tiene que ver con la capacidad de sentir afecto, compasión, comprensión o solidaridad por los demás seres vivos de nuestro planeta(perros, gatos, panteras, tigres leones, pandas, otro ser humano, plantas, bosques, cordilleras, tantos seres y cosas como sean posibles de valorizar como buenaspara nuestro proceder).

Otra versión no tan general sobre humanidad, sino más bien ideal, y como tal es necesaria de la aceptación de la divulgación y de la enseñanza del interesado en difundirla, es la que tiene que ver con  aquella dualidad: naturaleza racional del hombre, por un lado, y el espíritu humano por otro. Las dos son consideradas como escindidas de la condición orgánica, material —aunque no necesariamente desprendido de lo orgánico, si como parte fundamental; la razón por ejemplo es una cualidad un tanto independiente, cuando se toma en el conjunto: llámese Estado, regla, norma o idea directriz— como la esencia de la existencia del ser humano.

La humanidad entendida como naturaleza racional del hombre, encuentra que el género humano cobra fuerza como entidad biológica que es capaz de evolucionar para llegar a construir un cumulo de conocimientos sobre su entorno y sobre él mismo, que derivarán en una trascendencia de tipo ideal sobre aquello que lo configura dentro de su grupo. 

La humanidad entendida como espíritu es aquella peculiaridad que trasciende lo biológico para posicionarse en un plano de acción creadora, factor de orden y armonía, en ella el sentimiento creador lo coloca como parte del todo, como ente metafísico que traspasa lo individual y la frontera del tiempo. 

Desde la vista peculiar de la filosofía, la humanidad se ha visto como un fin, algo a lo que se ha de llegar, o como algo que tiene que descubrirse. Aristóteles define al hombre en su Política,  como un “animal- racional-político”, es decir, es un proceso de conseguir pasar de lo animal a la razón  y de la razón a la participación en la sociedad por medio de la comunicación; el hombre, refiriéndose al género, no está en acto sino en potencia. Dos mil cien años después Nietzsche pensaría que la noción de la humanidad  debería superarse, y  de la idea cristiana de humanidad  dar pie al super-hombre, para ello tendríamos que empezar a posicionarnos por encima de nuestra condición orgánica, pero no haciéndonos más santos sino menos primates; ser superhombres es un proceso que inicia con  nuestra condición biológica-selectiva, en donde el más fuerte es quien sobrevive, pero éste es quien debe dejar de pensar en sobrevivir y debe empezar a vivir: bailar es sinónimo de saber depositar nuestras ilusiones a la voluntad de nuestros deseos y apetencias para crear valores que superen a los ya establecidos.  El filósofo mexicano A. Caso consideró que lo humano era una condición de superación de lo orgánico-biológico: el nacer, nutrirse, reproducirse, apuntaban a una visión económica de la vida, en donde la cualidad racional del hombre locoloca en una posición elevada de las especies, pero para dominarlas y seguir el mismo proceso de preservación de su especie; la humanidad, se daría mediante el proceso de salir del problema de la existencia como economía, primero por medio de un momento de contemplación de lo sublime, de lo ideal, lo en sí, para poder entender lo esencial de la existencia; ese momento era la existencia como desinterés: el freno estético para salir de la existencia como animal; pero habría que volver a lo orgánico  como una síntesis de lo económico y lo desinteresado,  por medio de la otra forma de vida: la caridad: hacer el bien que hay en nosotros para con el prójimo. La fórmula anterior exige un sacrificio de nuestra propia existencia por la de alguien más. 

Como se puede observar en las reflexiones anteriores, la humanidad pretende unas veces hacer el freno de lo animal, cambiar la condición predadora de nuestra existencia en el entorno; otras hacer que el dominio se prolongue por más tiempo. Antes del homo sapiens-sapiens existieron nueve especies similares a él, todas ellas superadas,  ya sea por la combinación genética mediante la reproducción o, en su mayoría, por la lucha y la depredación. Hoy en día, ese mismo homo sapiens-sapiens, ha construido caminos, edificios, ciudades, computadores, maquinas que le llevan a prolongar su existencia en un ecosistema, pero no ha dejado de ser un depredador.  Nietzsche, nos decía que somos animales depredadores todo el tiempo y que no hemos aprendido a superar nuestra condición animal, la humanidad nos invita seguir prolongando nuestra condición inferior sobre el resto de los seres, el superhombre es armonía. La humanidad entonces radica en la defensa no de la especie, no del entorno, sino de la naturaleza misma de lo humano: el nacer crecer, reproducirse y defender el final del ciclo: “morir”. La muerte es el único paso armonioso del hombre, aunque se crea lo contrario (espiritualmente o racionalmente).La humanidad no se completa sin el fin del ciclo, la vida  y su antinomia la conforman, ella es la analogía de las dos. En este sentido no se debe entender como un freno de lo animal, ni como la salvación de nuestra especie. La humanidad es la conciencia de nuestro estado en el mundo, como seres orgánicos, como seres sociales, como seres estéticos, como seres empáticos, y como especie que tiende a dejar de existir.

Entonces hasta cierto punto el sentido de las humanidades y de la humanidad sigue dos criterios: uno en el que va de la mano con la forma biológica para poder preservar el orden de cosas establecido por su misma especie; el otro, como un medio para desacelerar el impacto creado por su condición animal. En ese sentido los saberes creados desde uno de los criterios de  humanidad contrastan: por un lado las humanidades pueden ser las aliadas de todos aquellos saberes y conocimientos que permitan establecer el orden y el progreso de la humanidad, respondiendo a las circunstancias y a las exigencias de un cumulo social determinado. Por otro lado, las humanidades se pueden visualizar  como una piedra en el zapatoque atenta contra la jerarquización del orden establecido; deben responder a las necesidades de explicar en un momento determinado nuestra estancia en el mundo y prepararnos para entender el fin de  la misma, o el de otras especies y el entorno mismo, en pos de la armonía. Entiéndase por armonía el efecto natural de permanencia y hegemonía entre las partes componentes de un ecosistema, del planeta, del universo mismo. 
Esto hace pensar en la dificultad de poder develar el criterio a elegir para divulgar y comprender a las humanidades como materia de conocimiento. Las perspectivas antes mencionadas, no permiten ponernos de acuerdo sobre las mejores formas de guiar la investigación y el estudio, su divulgación y su relación con otros conocimientos. El dialogar desde estas dos perspectivas, poner el tema sobre la mesa, el identificar las divergencias, en un espacio como el que hoy se abre, es loable para llegar a entablar diálogos que permitan avanzar hacia una mejor criterio sobre los alcances de las humanidades y su impacto social. Por ello no hay que dejar de entender que las humanidades y los saberes específicos se generan desde el mismo punto: el humano. La separación depende de una valoración contextual, utilitaria, productiva. Si se piensa que las humanidades no alcanzan a hablar el idioma de las ciencias puesto que no tienen métodos definidos y cuando los tienen se convierten en saberes específicos, entonces son absorbidas por las ciencias. Los procesos de aceptación en la construcción del saber pasan por un filtro utilitario y comprensible. Las investigaciones de las ciencias y sus intereses parecen estar alejados de las humanidades más no de lo humano porque responden también a necesidades que le competen.

El gobierno mexicano actual está construyendo caminos para que las humanidades puedan participar en la construcción del país; las reformas a la educación, la creación de la nueva universidad, el cambio del sistema judicial, son el inicio. Por tal motivo, debemos apuntar la mirada a un horizonte que pueda enseñarnos que las dos perspectivas de las humanidades pueden construir las transformaciones que el país necesite. 


Lic. en Filosofía BUAP Gonzalo Salgado Villa, profesor del Instituto de estudios superiores VW.
Mtro. en Historia José Antonio Robledo y Meza, P.I. Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP y fundador y director del proyecto “México el árbol de los mil frutos”.
Miguel Nava, Coordinador de la Asociación Filosófica de Puebla A.C., “Ecos del Espejo”.
C. Mtra. en Filosofía UNAM Karla Pérez Rodríguez, profesora Escuela Preparatoria 2 de Octubre de 1968, BUAP y Secretaria de actividades y proyectos de la Asociación Filosófica de Puebla A.C., “Ecos del Espejo”.
Lic. en Filosofía BUAP Lizzet González García, profesora del Colegio Liceo Reforma.
Estudiante del Colegio de Filosofía BUAP, Martín González Rojas, miembro de Sphaera.
Estudiante del Colegio de Filosofía BUAP, Angélica Guadalupe Salazar Ruiz, miembro de Sphaera.

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