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domingo, 13 de julio de 2025

El papel de la lógica en la vida cotidiana

El papel de la lógica en la vida cotidiana

José Antonio Robledo y Meza


Seis honrador servidores me enseñaron cuanto sé; sus nombres son: cómo, cuándo, dónde, qué, quién y por qué.

En esta ocasión hablemos de un método que internaliza, a fuerza de usarse, la condición lógica; aprenderlo de manera relajada, sin sentirse -como se pasa el tiempo cuando se juega-, de manera que aflore casi automática e inconsciente. La estrategia y específicas tácticas que se utilizan son una adaptación de los métodos y técnicas utilizados por Giovanni Morelli (detalles ilustrados en la historia del arte); de las aventuras de Sherlock Holmes se aprende a seguir pistas. El método mucho debe también a Sigmund Freud a definir síntomas en el psicoanálisis, y a la sistematización de Charles Sanders Pierce (La lógica considerada como semiótica, Pragmatismo y abducción, Principios de filosofía, Lógica).

Entre 1874 y 1876, el italiano Giovanni Morelli (1816–1891) dio a conocer un método para la identificación de las falsificaciones de cuadros célebres, que poblaban la mayoría de los grandes museos del mundo. El error de los críticos consistía en tratar de atribuir los cuadros a cada pintor, analizando las características más evidentes: la sonrisa de Leonardo, los ojos alzados al cielo de los personajes de Perugino, etc. Pero, por evidentes y conocidas, estas características eran precisamente las más fáciles de imitar. Morelli propuso que las falsificaciones debían detectarse observando los detalles menos trascendentes de cada cuadro, aquellos menos influidos por la escuela pictórica a la que el artista pertenecía, aquellos rasgos estereotipados que cada artista incorpora de manera automática, casi inconsciente, en su técnica de dibujo: los lóbulos de las orejas, las uñas, los dedos de manos y pies. Estos datos marginales son reveladores porque constituyen los momentos en los que el control del artista se relaja y cede su lugar a impulsos individuales, “que se le escapan sin que él se dé cuenta”. De este modo, Morelli descubrió y catalogó la forma de oreja característica de Botticelli, de Leonardo, de Rafael, etc., rasgos que se encuentran en los originales, pero no en las copias. Morelli pudo proponer decenas de nuevas atribuciones en algunos de los principales museos de Europa, demostrando que muchas telas habían sido durante siglos falsamente identificadas con determinados artistas clásicos.

En las décadas de 1880 y 1890, el escritor inglés Arthur Conan Doyle (1859-1930) publicó la mayor parte de las novelas y cuentos cortos protagonizados por el detective privado Sherlock Holmes. De acuerdo con Carlo Ginzburg (1939), el método criminológico de Holmes se asemeja al método crítico de Morelli, el que a su vez se ajusta al milenario paradigma indiciario del cazador: se trata de observar los menores indicios, aquellos que permanecen invisibles para la mayoría de las miradas inexpertas y, a partir de ellos, reconstruir con precisión una realidad a la que el investigador no había tenido acceso. ¿Quién no recuerda la manera en que actuaba Sherlock Holmes cada que llegaba a la escena de un crimen? Actuaba como un sabueso que persigue a su presa en medio del bosque, o como Morelli frente a un cuadro falsamente atribuido a un artista de renombre. En el campo de la literatura policial el método ya había sido anticipado por Edgar Poe (1809-1849) en su cuento La carta robada de 1844. Método que repetirá casi inconscientemente el famoso detective creado por Conan Doyle. 

En el Moisés de Miguel Ángel (1914), Freud es muy explícito al respecto: “Yo creo que su método se halla estrechamente emparentado con la técnica del psicoanálisis capaz de penetrar cosas secretas y ocultas a base de elementos poco apreciados o inadvertidos, de detritos o “desperdicios” de nuestra observación”.

La búsqueda de una explicación de por qué estos autores compartieron el mismo método fue el estímulo que obligó a Ginzburg a buscar su génesis. Encontró en los estudios médicos de los tres personajes, las coincidencias biográficas que lo llevaron a formular su hipótesis del método de los cazadores. Ginzburg encontró que siempre es lo mismo: analizar rastros, huellas, detalles, indicios, piezas de un rompecabezas que tiene que ser construido en un todo con sentido. La habilidad para construir ese todo era el resultado de una práctica reiterada llena de fracasos y aciertos. Ginzburg muestra en sus trabajos indiciales (paradigma indiciario), de qué manera este método contribuye al desarrollo del pensamiento crítico y a una mejor comprensión de la humanidad. Nada más ni nada menos.

Al igual que Ginzburg, Freud, Conan Doyle, Morelli y los cazadores, el andar por la vida nos obliga a ir tras las pistas que nos van situando en el mundo. La lógica es un instrumento invaluable porque nos permite ver, mirar y observar las distintas relaciones que existen entre las diferentes clases de objetos que pueblan el Universo. La lógica nos ayuda a adquirir conocimientos y saberes, a plantearnos preguntas y a desarrollar las habilidades y las actitudes adecuadas para crecer permanentemente en la aplicación de la racionalidad crítica. La lógica se hace siempre presente como oficio, arte y ciencia.

Aplicando el método indicial avanzamos hacia los objetivos de nuestro proyecto de vida. Método que estimula el conocimiento, la disposición y las habilidades que requiere una persona para vivir mejorando permanentemente su calidad de vida. El método implica la habilitación, por medio de la práctica, de las diferentes habilidades lingüísticas: operaciones, modos y actos lingüísticos y todo ello para estudiar, investigar y organizar discusiones para buscar alternativas.

Sobre la marcha de aplicar constantemente estas operaciones, modos y actos lingüísticos se va desarrollando la alerta en la distinción de los distintos actos de habla (oraciones, proposiciones, aseveraciones y enunciados), usos del lenguaje (emotivo, metafísico, retórico, eufemístico, informativo, directivo y lógico), usos de las discusiones (querellas, debates, discusión crítica, justificación, defensa), y la búsqueda de información, de evidencias, negociación, deliberación para la acción. En algún momento en que se reitere la práctica de las habilidades lingüísticas se destacará el valor de actividades como el saber escuchar (principio de caridad), el saber contextualizar, repetir, parafrasear, distinguir, dar y usar ejemplos, contraejemplos, pseudo-ejemplos, pseudo-contraejemplos, reducción al absurdo, y buscar apoyos.

De la misma manera y casi sin sentirlo se va aprendiendo a participar en una discusión y cuales son su reglas (turnos para hablar, locuciones permisibles, relevancia, cooperación, compromisos derivados de locuciones, cuándo y cómo terminar), saber cómo organizar una discusión (señalar el objetivo, clarificación, apoyo, examen de alternativas, discusión, conclusiones), saber cómo se analiza y construye un argumento (identificar el tema, clarificar los términos clave, eliminar ambigüedad y vaguedad, distinguir extensión e intensión de un concepto, manejar distintos tipo de definición y sus reglas (nominal, real, normativa, descriptiva), identificar la conclusión y las premisas mediante partículas indicadoras, eliminar material), conocer las características de una buena conclusión y la distinción entre la defensa dogmática y la defensa con razones. Aplicar la lógica, para desarrollar la habilidad para acopiar y sistematizar información factual, teórica y metodológica. 

Varias experiencias nos han mostrado lo valioso que es crear este ambiente de trabajo y que hace posibles mejores condiciones para estructurar significativamente el conocimiento adquirido, detectar y formular problemas y resolverlos con método. La comunicación interdisciplinaria emerge y se estimula cuando se trata de personas con este interés.

La lógica al servicio de la práctica de las habilidades mencionadas tiene un resultado agregado: ¡nos ayuda a divertirnos!


robledomeza@yahoo.com.mx

wa: 2223703233


martes, 1 de noviembre de 2022

Muerte y vida, contrarias y complementarias.

Muerte y vida, contrarias y complementarias.

José Antonio Robledo y Meza

 

La muerte no es el fin natural de la vida, sino fase de un ciclo infinito. En el concepto prehispánico de la muerte, el acto de morir, es el acceder al proceso creador que da la vida. El cuerpo muere y el espíritu es entregado a los dioses como la deuda contraída por habernos dado la vida.

 

El rey y poeta Netzahualcóyotl (1391-1472) expresa: “Somos mortales / todos habremos de irnos, / todos habremos de morir en la tierra... / Como una pintura, / todos iremos borrando. / Como una flor, / nos iremos secando / aquí sobre la tierra... / Meditadlo, señores águilas y tigres, / aunque fuerais de jade, / aunque fuerais de oro, / también allá iréis / al lugar de los descansos. / Tendremos que despertar, / nadie habrá de quedar.”

 

Para Xavier Villaurrutia González ​​(1903-1950) la vida no es más que nostalgia de la muerte, “el sueño y la muerte nada tienen ya que decirse”; para José Gorostiza Alcalá (1901–1973) la vida es una muerte sin fin, un continuo despeñarse en la nada “esposo gentil de muerte niña, / sonriente, que desflora / un más allá de pájaros / en desbandada”; ambos muestran una actitud de regreso, fascinación ante la nada, como nostalgia del limbo.  La actitud hacia adelante de César Vallejo concibe la muerte como creación, “En esta noche rara que tanta me has mirado, / la Muerte ha estado alegre y ha cantado en su hueso.”

 

En la cultura popular se trata a la muerte con ironías y burlas, y de burlas en ironías se arma el relajo de la fiesta de muertos. El relajo de la fiesta de muertos conjunta lo verdaderamente importante de la muerte con su profunda insignificancia. Sus consecuencias no son terribles, se trata de simplemente interrumpir la seriedad de un evento produciendo risa y jolgorio de masas. Ahí lo que se da es, indiscutiblemente, una pachanga o fiesta. El relajo de la fiesta de muertos opera como desahogo, como ruptura de un ámbito de valores por donde la seriedad de la existencia es totalmente cuestionada, derruida.

 

El relajo de la fiesta de muertos despersonaliza, elimina valoración, genera series colectivas de bromas burlas ironías -sarcasmos- risas, y culmina en el gozoso estado del no hay culpables. La fiesta nos permite sacar de nuestras entrañas la tristeza que como corteza de un árbol nos sacudimos todos los días.

 

El relajo borra las relaciones de clase y, por lo tanto, es un acto de autodestrucción mutua entre chairos y fifís. En el relajo de la fiesta de muertos todos conversan en la condición inevitable de fragilidad vital. La muerte es inevitablemente democrática.

 

La fiesta de muertos permite saltar el muro de la soledad, de la violencia y el frenesí. Las almas de los muertos regresan para estallar como olores, colores, voces, sentimientos. Para los muertos lo importante es manifestarse, abrirse paso, para acompañar a los vivos en la embriagues de los sonidos, los olores de colores y de gente. México está de fiesta.

 

La muerte es de risa, inevitable, universal y democrática.

 

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WA: 2223703233

 

lunes, 8 de agosto de 2022

Disfrutar de la vida y ayudar a vivir.

Disfrutar de la vida y ayudar a vivir.

José Antonio Robledo y Meza

 

Algunas veces los médicos se enfrentan con problemas morales de grado variable. Los que suscitan el comienzo y el fin de la vida, como: ¿llevar o no llevar a término el embarazo de un feto afectado de un defecto congénito grave?, ¿salvar o no salvar al neonato muy prematuro?, ¿recetar o no un tratamiento que promete poco y cuesta mucho? y ¿prolongar o no la vida de un paciente terminal que ya no puede disfrutar de la vida?

Los médicos formados científicamente ponen en práctica diariamente, todo un sistema filosófico. Esta cotidiana práctica profesional médica (praxiología) descansa en tres doctrinas filosóficas: una ontología, una ética y una gnoseología. Estas doctrinas justifican que la práctica médica puede evaluarse como una praxiología científica. Esta última, está caracterizada en tres aspectos; un optimismo praxiológico, un escepticismo metodológico, y una visión materialista, sistémica, llamada cientificismo. Veamos brevemente en que consiste la praxiología médica.

Antes de atender a un paciente, los médicos formados científicamente, parten de la siguiente perspectiva.

1) Al comparecer el paciente, el médico da por sentado que se trata de un ser real (realismo ontológico).

2) El médico presupone que el paciente viene a él en busca de ayuda, y, por lo tanto, se apresta a proporcionarle la mejor atención posible y conforme al precepto hipocrático que manda ayudar sin dañar (humanismo).

3) Para averiguar qué trajo al paciente, el médico le pregunta qué le pasa: da así por sentado que hay algo que puede llegar a saber (realismo gnoseológico) y al saberlo está dispuesto a hacer algo (optimismo praxiológico).

4) Las respuestas del paciente podrán suscitar preguntas adicionales, así como una consulta a la historia clínica del paciente. Lejos de creer todo cuanto le cuenta su paciente, el médico lo pondrá en duda (escepticismo metodológico).

Es aquí donde el paradigma indicial empieza a funcionar:

5) Con la información acopiada y sistematizada el médico intentará traducir los síntomas que siente el paciente a signos o indicadores objetivos (biomarcadores) de los procesos biológicos morbosos que le ocurren (materialismo).

6) Para ello usará elementos tecnológicos, desde el estetoscopio hasta el aparato de resonancia magnética. Y no perderá de vista los hechos de que no hay órgano aislado ni paciente en un vacío social (sistemismo).

7) A medida que salen a relucir hechos pertinentes al problema, el médico va concibiendo, sopesando, descartando y reemplazando conjeturas sobre la naturaleza del mal y sus causas. Procediendo así, llega eventualmente a las hipótesis que le parecen más plausibles a la luz de sus conocimientos generales, de su experiencia y de los datos que acaba de recabar. Estas hipótesis son proposiciones de la forma condicional «Si el paciente exhibe el signo o indicador objetivo S, entonces es posible que padezca el trastorno E».



Salvo en el caso de una nueva enfermedad, las conjeturas de este tipo no son improvisadas, sino que figuran en la literatura médica. Y no son arbitrarias ni meras recetas empíricas, sino que se fundan en investigaciones biomédicas, en particular ensayos clínicos controlados.

8) Para averiguar cuál de sus hipótesis es la verdadera, o al menos la más plausible, el médico piensa en lo que ellas implican, y se dispone a ponerlas a prueba. Con suerte, las respuestas a nuevas preguntas confirmarán una de sus conjeturas. De lo contrario, el médico prescribirá la búsqueda de nuevos datos, usando para ello alguna herramienta diagnóstica avanzada, como la radiografía o el análisis de sangre.

9) Tanto al diagnosticar como al recetar, el médico aplica tácitamente el postulado de que la investigación científica es la mejor vía para conocer hechos (cientificismo). Una vez en posesión de la hipótesis más plausible y de los datos supuestamente pertinentes, el médico formulará una diagnosis más o menos provisional y, en seguida después, prescribirá un tratamiento. Pondrá así en práctica la máxima «Conocer antes que actuar» (praxiología científica). En casos sencillos, aquí terminará la tarea del médico. En otros casos, los resultados del tratamiento serán otros tantos elementos de juicio para revisar tanto el diagnóstico como el tratamiento.

10) Tales revisiones se requieren no sólo cuando se advierte que la diagnosis inicial era errada, sino también cuando el sistema inmune del paciente ha fallado y cuando se ha usado un medicamento nuevo, cuya eficacia aún no ha sido probada rigurosamente (aquí interviene la inmoralidad de algunas compañías farmacéuticas.) De modo, pues, que el médico responsable practica la regla que manda dudar cuando algo falle (escepticismo metodológico).

En conclusión, las enfermedades son trastornos biológicos, pero la promoción del miedo a las enfermedades son construcciones sociales que responden a los intereses de la industria farmacéutica y el miedo es antihumanista cuando experimentan con seres humanos imponiendo políticas de sanidad pública.

Los médicos deben proteger a la medicina de las políticas delictivas y de las filosofías morbosas.

 

Sugerencias:

 

1) Dr. House - Consultas -



2) El peculiar "Romance" entre el Dr. House y la Dra. Cameron



3) Bunge, M. Filosofía para médicos, 2012

 

4) El derecho a una vida digna implica el derecho a una muerte digna.

https://www.angulo7.com.mx/2022/04/05/el-derecho-a-una-vida-digna-implica-el-derecho-a-una-muerte-digna/

 

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sábado, 8 de enero de 2022

Restaurar la vida democrática, resignificando los conceptos de “autonomía” y “máxima autoridad” en la BUAP

Restaurar la vida democrática, resignificando los conceptos de “autonomía” y “máxima autoridad” en la BUAP

Mtro. José Antonio Robledo y Meza
Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP

 

Que en lo sucesivo una plena libertad de conciencia, una absoluta libertad de exposición y de discusión, dando espacio a todas las ideas y campo a todas las inspiraciones, deje esparcir la luz por todas partes y haga innecesaria e imposible toda conmoción que no sea puramente espiritual, toda revolución que no sea meramente intelectual. Gabino Barreda, Oración Cívica, pronunciada en Guanajuato, el 16 de septiembre de 1867

 

En el año 2021 el orden jurídico en la BUAP fue alterado por quienes componen su máxima autoridad. El orden establecido por la Ley de la BUAP para elegir a quienes componen el Consejo Universitario fue alterado por un grupo de consejeros (los directores de las unidades académicas) junto con el rector en turno. ¿Por qué se implementó tan irregular proceso? Intentemos encontrar una explicación racional para el suceso. Nos negamos a aceptar categóricamente la posibilidad de que tal proceso sea aleatorio o inexplicable. Es necesario formular una respuesta científicamente discutible. ¿Qué acontecimientos pasados nos permiten inferir una cierta probabilidad de que se produjera un acontecimiento futuro? No basta con decir “esto ya ocurrió y vayámonos a casa”, necesitamos conocer por qué las cosas ocurren. Es necesario encontrar una explicación porque no es razonable aceptar que no es necesaria ninguna explicación.

Abordemos este proceso anómalo como si fuéramos observadores externos y estamos sorprendidos de que, por ejemplo, un abogado como el actual gobernador haya aceptado tal anomalía. Razonemos hacia atrás para poder entender los que pasó y a quién benefició. Partamos del presente, la aceptación de un resultado irregular (el efecto del proceso) y busquemos la causa. Se trata de que por medio de conjeturas encontrar la causa más lógica y verosímil entre muchas posibles. Usaremos, pues, la lógica de la conjetura para proporcionar una hipótesis razonable de lo que podría ser el caso.

La anomalía: el rector en turno se encarga de alterar el orden establecido por la ley (él asume la responsabilidad y sus consecuencias) y se desarrolla un proceso ilegal cuyo resultado es aceptado por el gobernador. De antemano, tanto el rector como el gobernador habían insinuado su preferencia por una persona. Con la apariencia de estar enfrentados tanto el rector como el gobernador actuaron en complicidad para obtener el resultado conocido: que quien resultara electa fuera la persona que a ambos conviniera. Beneficios, la impunidad para uno, una rectora subordinada para el otro.

Todo lo anterior, ocurrió en un ambiente de “defensa-agravio” de la autonomía universitaria que sirvió, junto con la presencia de la pandemia, como cortina de humo para constituir un consejo universitario a modo de las posturas no democráticas presentes en la BUAP.

Los resultados y el comportamiento antidemocrático de varios de los actores involucrados -el rector saliente, 43 directivos y 86 profesores que emitieron y avalaron la ilegal convocatoria a nombre de 105,722 universitarios; la rectora entrante y los mismos 43 directivos que aceptaron los resultados de la elección para elegir al nuevo rector- permiten, con todo derecho, a reconsiderar los conceptos de “autonomía universitaria” y de “máxima autoridad” como atributo del Consejo Universitario como de la BUAP.

¿Qué idea tienen los usurpadores de ambas nociones si su conducta no corresponde a lo establecido en la Ley de la BUAP?

Restaurar la vida democrática, resignificando los conceptos de “autonomía” y “máxima autoridad” en la BUAP, es la tarea a realizar por la comunidad a pesar de la resistencia que pueda ofrecer el actual grupo que dice conformar el Consejo Universitario.

 

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