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domingo, 15 de enero de 2023

Símbolos en la película Seven

Símbolos en la película Seven

José Antonio Robledo y Meza

 

En Seven cada homicidio está simbolizando un pecado capital. Somerset, a partir de su investigación acerca de las creencias católicas, le explica a Mills como los siete pecados capitales han sido usados como herramientas de enseñanza. De esta forma, por ejemplo, en el segundo asesinato (avaricia) infieren que la víctima está en acto de arrepentimiento (pidiendo perdón) porque está arrodillado. El indicio es precisamente ese cuerpo en esas circunstancias, en cual relacionamos con el icono que tenemos de “un acto de arrepentimiento”, y todo esto puede ser simbolizado por la idea o enseñanza que a todos los católicos nos han inculcado: “cada hombre paga por sus pecados”. La parte indicial de estos símbolos es más evidente en el asesinato relacionado con la lujuria. La prostituta muere en el acto de su pecado, directamente por su pecado; hay una conexión física entre su pecado y su muerte. De igual manera, al ver la actitud de John Doe (arrodillado, con los ojos cerrados, como rezando) en el momento en que Mills le apunta con la pistola a la cabeza, es claro que lo que se representa es la enseñanza que dejan las narraciones de los pecados capitales: “los pecadores se arrepentirán”. Toda la serie de homicidios, el conjunto de las representaciones de los pecados capitales, representan una “gran obra” que no tiene otro propósito sino la predicación.

Los argumentos, las inferencias a las que llevan, están clasificadas en dos grupos, los analíticos y los sintéticos.

En el primer grupo -los argumentos analíticos- se encuentra la deducción. Este tipo de inferencia es analítica porque en su conclusión no se añade nada adicional a lo ya contenido en las premisas. La forma silogística general de la deducción es la siguiente: concluye el resultado a partir de una regla y un caso particular aplicado a ésta. Por ejemplo, Todos los hombres son mortales (regla), Sócrates es hombre (caso), entonces Sócrates es mortal (conclusión). En otras palabras, se establece el resultado luego de aplicar la regla al caso. La inferencia por deducción se relaciona con el uso de los iconos, pues al interpretar el icono en una oración, ésta debe tener un “sentido potencial”, entendiéndose que la existencia del objeto es sólo potencial. Esto se refiere a que base del icono es que existe la capacidad para la experiencia, pero no necesariamente la experiencia como tal (como en el indicio). Para identificar los iconos dentro de una inferencia deductiva es necesario reconocer el uso de la semejanza dentro de ésta. Para aplicar la regla a un caso debemos tomar el caso como un icono de la regla, debido a que, por su semejanza con el conjunto de objetos incluidos en la regla, éste la representa. En este tipo de inferencia puede que haya una conexión física entre el caso y los objetos de la regla, pues al aplicar la regla al caso, la conclusión llegaría directamente. El problema es que esta relación se da casi siempre por una semejanza (analogía o metáfora), y no por una conexión real.

Un ejemplo evidente de deducción es el diálogo que Mills sostiene con el policía que está a la entrada de la casa donde se dio el primer homicidio. Mills le pregunta al policía que si han comprobado si el hombre está realmente muerto. La respuesta del policía es que “obviamente” está muerto. Luego explica que lo sabe, aunque no lo diga, porque lo dedujo. Partió de la regla de que ningún hombre vivo sería capaz de quedarse días sentado en sus excrementos. Como en este caso el hombre lleva días sentado allí en su excremento sin tratar de pararse, entonces infiere que el hombre no puede estar vivo. Se ve claramente cómo el policía infiere el resultado a partir de la regla y del caso. La mayoría de inferencias hechas por el Detective Mills al comienzo de la película acerca de la motivación del asesino es puramente deductiva. Toma como regla, como supuesto personal, el hecho de que alguien capaz de cometer crímenes tan retorcidos implica que el asesino está tan demente que no tiene propósito alguno más que matar a su víctima. Toma el caso particular al que se enfrenta, y reconoce que esos homicidios se asemejan a los crímenes retorcido que un demente llevaría a cabo. De tal forma, sin ver el cuadro completo, llega a concluir que esos homicidios fueron hechos por un demente que no sabe lo que hace y no tiene más propósito que matar. Mills no llega a su supuesto arbitrariamente, sino inductivamente, pues como se sabe, ha tenido varios años de experiencia como policía.

Dentro de las inferencias sintéticas encontramos la inducción y la hipótesis. La inducción básicamente es cuando generalizamos a partir de un número de casos de los que algo es verdad, e inferimos que la misma cosa es verdad de una clase entera. Este proceso puede ser visto como una variante del silogismo deductivo. En el argumento inductivo se parte del caso y del resultado para concluir la regla. En esta inferencia concluimos que hechos similares a los hechos observados son verdaderos en casos no observados. De esta forma con la inducción se clasifican los particulares en una ley general. La ley se debe referir entonces a un icono que represente el conjunto de esos particulares que los represente según la semejanza que todos comparten. Como se ha mencionado, el supuesto que sigue Mills para deducir que el asesino no es más que un demente sin motivos, proviene de su experiencia como policía.

A partir de todos los casos de homicidios retorcidos, en los que los criminales no han sido más que lunáticos asesinos que matan sin querer dar a entender algún mensaje, Mills llega a inferir, por inducción, su supuesto. Por otro lado, Somerset, que tiene más experiencia, se ha enfrentado a casos de todo tipo, a asesinos con y sin motivos. Por eso es capaz de advertir que el supuesto de Mills es ingenuo, y por lo tanto, su razonamiento inductivo es errado: en algunos casos los homicidios tienen un propósito superior al de matar a la víctima.

Acerca de la hipótesis, se da cuando encontramos alguna circunstancia muy curiosa (detalle), que se explicaría por la suposición de que fuera un caso de cierta regla general, y en consecuencia adoptamos esa suposición. En otras palabras, al hacerse un argumento hipotético lo que se hace es la inferencia de un caso a partir de la regla y el resultado. A diferencia de la inducción, con la hipótesis se concluye la existencia de un hecho particular, y no una regla general. Lo que se concluye es un caso especial, algo distinto a lo observado. Esta inferencia trata de dar explicaciones, partiendo del efecto a la causa, del futuro al pasado. Las hipótesis están muy relacionadas con los indicios en la medida en que éstos representan los efectos de los cuales se infiere la causa (el caso particular). De esta forma, en virtud de que los iconos dirigen la atención forzosamente hacia ciertos objetos, se hace posible que se infiera de hechos de una clase, hechos de otra distinta.

El ejemplo más claro de una hipótesis en Seven es cuando Somerset, luego del segundo asesinato y de haber descubierto el letrero de “gula” detrás de la nevera en la escena del primer crimen, le presenta su inferencia a Mills y al jefe de policía en la estación. Desde que se presentó el primer asesinato Somerset comenzó a formular la hipótesis de que este hecho debía tener un significado oculto, pues el asesino tuvo una motivación especial ya que su propósito no era el simple hecho de matar a su víctima. Esto lo infiere del hecho (pista) que el acto del homicidio fue un proceso largo y lleno de dedicación, lo cual indican los dos recibos (pistas) que encuentran y el hecho de que la investigación del forense muestra que a la víctima la hicieron comer hasta morir (pista). Plantea una débil hipótesis, pues no tiene suficientes indicios, de que este homicidio es parte de algo más grande, que este es sólo el principio del caso. Por esta razón es que pide que lo asignen a otro caso. Somerset, a partir de los indicios similares aportadas por el segundo homicidio (los letreros encontrados en los dos homicidios, los fragmentos de textos, y la forma como mueren las víctimas) ya tiene la suficiente información para plantear su gran hipótesis: los homicidios son representaciones (indican) de los pecados capitales; según la literatura acerca de ese tema éstos son una herramienta de enseñanza, por lo tanto, los homicidios representan un propósito ulterior del asesino.

La investigación a partir de este punto se convierte en una forma de corroborar la inferencia hipotética de Somerset. La hipótesis proporciona el elemento afectivo del pensamiento, queriendo decir que al llevar a cabo una inferencia hipotética se da la formación de una emoción intensa y peculiar debido a la forma en que se excita al sistema nervioso. Este hecho se ve claramente cuando Mills, luego de haber encontrado las huellas detrás del cuadro en la oficina de la segunda víctima, le dice a Somerset que él vio la emoción o la descarga afectiva que tuvo cuando encontraron las nuevas pistas que los hacían avanzar más en la investigación, y además que daban más apoyo a su hipótesis.

Cuando los detectives entran en el apartamento de John Doe, Mills finalmente acepta el hecho de que el asesino está predicando. Los libros, los cuadernos, las fotos, todo indica que los homicidios tienen un propósito, que el asesino los usa como medio para predicar una enseñanza. Comprenden entonces que los homicidios representan los siete pecados capitales, ya sean como iconos o como indicios.

A su vez estos hacen parte de un uso religioso, los cual hace evidente que los siete homicidios, la serie como un todo, simboliza el acto de dar una enseñanza. Este símbolo, que es el caso supuesto en la hipótesis de Somerset, es confirmado finalmente en el diálogo que se dan entre los detectives y John Doe cuando están manejando hacia el desierto. John Doe les explica que lo que él pretendía era que la gente escuchara, que “imponer el pecado al pecador” llamase la atención de la gente para acabar con la apatía y la indiferencia ante la ocurrencia constante del pecado. Esta es pues su “gran obra”, el gran acto que hará que la gente comprenda algo: una serie de asesinatos brutales que simbolizan el mensaje de la necesidad de que la sociedad contemporánea se desprenda de su indiferencia hacia el pecado.

Sin embargo, ni John Doe, ni la película han logrado el propósito. La gente sigue apática e indiferente a múltiples delitos, que no pecados, como corresponde a una visión laica de la sociedad.

 

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viernes, 13 de enero de 2023

Signos y argumentos en la película Seven

Signos y argumentos en la película Seven

José Antonio Robledo y Meza

 

En siete días se cometen siete asesinatos asociados a siete pecados capitales investigados por William Somerset un viejo detective de homicidios, en una ciudad enigma y un asesino culto e inteligente que los pone a prueba. La frialdad racional del viejo Somerset estará vinculada a la emocionalidad del joven detective David Mills.

Los siete asesinatos y los siete pecados capitales están asociados a los siete días de la semana de la siguiente manera: lunes-gula, martes-avaricia, miércoles-pereza, jueves-orgullo, sábado-lujuria, domingo-soberbia, envidia e ira. A medida que avanza la investigación y que ocurren los asesinatos, Somerset y Mills son absorbidos por el mundo del asesino John Doe para descubrir que los asesinatos no son más que medios para transmitir su verdadera motivación: la predicación religiosa. Descubrir la intencionalidad detrás de los asesinatos de John Doe es, en este juego de investigación, de primera importancia. Y aquí resalta la diferencia entre el proceder de los detectives. Mientras Mill se concentra en los hechos, Domerset, a partir de ellos, extiende el horizonte. Y es así que, en la película se puede reconocer, a través del razonamiento detectivesco de Domerset la relación entre la lógica y la semiótica.

Importante resulta distinguir las diferentes categorías de signos: iconos, índices y símbolos y sus relaciones con los distintos tipos de argumentos: deducción, inducción e hipótesis.

Desde el principio en la perspectiva de Somerset se plantea la hipótesis de que los homicidios hacen parte de una serie que tiene como propósito algo diferente a la muerte de las víctimas. La secuencia de asesinatos muestra lo que el asesino llama “gran obra”. De esta forma es, precisamente, que los protagonistas infieren lo que más tarde el asesino les confirma: esta serie de homicidios, esta “gran obra”, es en sí un símbolo.

Todo lo que aparece en la película son signos que deben interpretarse. Los signos son cosas que representan de alguna forma otra cosa, de manera tal que sirven para llevar al conocimiento de otra. El mensaje del primer homicidio, las astillas encontradas en el estómago del glotón -la primera víctima- y el retrato de la esposa de la segunda víctima conducen al cuadro puesto al revés de la escena del crimen, todo lo anterior conduce al descubrimiento de las huellas digitales plasmadas en la pared que sostenía la pintura mal colocada.  Una pista, conduce a otra pista y así sucesivamente.

Es importante resaltar que cualquier signo está compuesto a su vez de tres signos: el objeto en sí (el retrato, por ejemplo), el interpretante (el detective) y la interpretación del detective. Los signos son importantes ya que obliga a la mente del investigador a producir ideas sobre otras cosas. Las interpretaciones pueden ser múltiples y esto queda ejemplificado en la visión de Somerset de que los crímenes tienen un sentido más allá de ellos mismos y la visión de Mills de que son obras de un “loco”.

Entre los signos hay que distinguir tres categorías: íconos, indicios y símbolos.

Los ícono o semejanzas representan objetos en cuanto que siendo una cosa percibida (los mensajes y cadáveres, por ejemplo), provoca una idea naturalmente unida a la idea resultante por el objeto al que se refiere (los pecados). La percepción empieza su mutación a concepción. Esta clase de signos se basan en una semejanza con el objeto al que representan. De alguna manera la función del icono parte del hecho de que comparte ciertas cualidades con el objeto que representa y, es en virtud de esto que logra llamar la atención de la mente hacia cualidades semejantes del objeto, como es el caso del tablero que tienen los detectives en la estación de policía donde está escrita la lista de los siete pecados capitales. Los pecados que ya han sido identificados en los homicidios ocurridos están tachados. Este es, sin duda, un icono que representa la hipótesis formulada por Somerset. En el tablero está representada ya la serie de los homicidios sucedidos y por suceder, y los motivos de éstos. Este icono representa la relación establecida entre los hechos que conciernen a la investigación. Los íconos son como fotografías ordenadas para producir una idea o concepto. Las ideas que tiene en mente Somerset refieren a clases enteras de cosas (cadáveres, mensajes, libros, autores, por ejemplo) y aunque estén compuestas a partir de particulares percibidos en la experiencia, contienen todo lo que hay en común entre todos ellos. Esto último se aprecia cuando John Doe, en la última escena, le dice a Mills: “¡Conviértete en la ira!”; se hace evidente que el propósito de que Mills lo mate es que se materialice el último de los pecados capitales, la ira. Al igual que los otros asesinatos, el propósito era crear el icono de un pecado, que una muerte en ciertas condiciones representara, por su semejanza, a uno de los pecados capitales.

En la segunda categoría están los indicios que son signos que representan un objeto por virtud de una conexión real con éste, y por esto dirigen la atención de la mente forzosamente hacia tal objeto. La conexión física entre el indicio y su objeto los convierte en “un par orgánico”, donde “la mente que lo interpreta no tiene nada que ver con esa conexión, excepto observarla después de que se ha establecido”. Los indicios se basan en la experiencia, y de esta forma la identificación de su espacio-temporalidad es lo que establece la existencia de la conexión real con el objeto. A diferencia del índice, en el icono el requisito no es la experiencia, sino la capacidad para la experiencia, para que la semejanza pueda presentarse a los sentidos. El indicio se usa en muchos casos como medio para conectar dos experiencias, y como tales tienen que estar enmarcadas en el tiempo y el espacio. La cosa representada debe estar físicamente conectado con el objeto que representa. Un ejemplo de esto son los moretones en la parte de atrás de la cabeza que tenía la víctima en el primer asesinato (gula). Estos moretones indicaban, por su forma circular, que habían presionado fuertemente una pistola contra su cabeza. Hay una conexión física entre los moretones y el hecho de que le hubieran presionado el cañón de la pistola; los moretones representan este hecho. De la misma forma las manos y pies atados indican, llevan forzosamente la atención al hecho de que la víctima no se hubiera muerto por causas naturales, sino que lo habían asesinado. Los pedazos de plástico encontrados en su estómago indicaban que hacía falta descubrir más pistas, y por eso es que Somerset vuelve a la escena del crimen para descubrir la nota dejada por el asesino. A través de todos los homicidios dos iconos se repiten, las fotografías (que son la manera de conservar intacta la evidencia) y los letreros (que indican que pecado está relacionado con cada asesinato). Los letreros indican directamente lo que significan, dicen explícitamente lo que representan: el propósito del asesinato, el icono que representa. Las fotografías tienen una conexión física directa con los objetos, representan los elementos del crimen. En el caso de la fotografía de la esposa de la segunda víctima, en la que tiene los ojos marcados con sangre, es un indicio en cuanto a que la fotografía físicamente representa el hecho de que la esposa debe ver algo en la escena del crimen. Por otra parte, también tiene parte icónica en cuanto a que los círculos hechos alrededor de los ojos de la esposa en la fotografía sólo se asemejan a la idea que tenemos en mente acerca de cómo resaltamos “lo que alguien ve”.

En la tercera categoría están los símbolos que son signos compuestos por iconos e indicios. El símbolo es el signo adecuado para mostrar que ciertos objetos, que son a su vez representados por indicios, están representados por un icono asociado a éstos. El símbolo está conectado al objeto a través de una idea en la mente, la cual a su vez es producto de un proceso de repetición del objeto y el símbolo.

En la antigüedad la palabra símbolo estaba relacionada con el concepto de hacer un contrato o un acuerdo, y según Aristóteles a los signos convencionales se les llama símbolos. De esta manera un símbolo es algo que, debido al uso o la idea que normalmente está relacionada a la clase de cosas que refiere, se puede asociar con una cosa particular. El significado de los símbolos pertenece y se desarrolla dentro del uso y las experiencias en el que se da, por ejemplo, en una cultura. En el caso de la película Seven abundan los símbolos de la cultura católica.

El símbolo más evidente en esta película es el número siete: la película se llama Seven, se trata de los siete pecados capitales, y transcurre en los siete días de la semana. El significado del número siete en la Biblia es muy claro, éste representa además de otras cosas a Dios. De tal forma que el uso antiguo de este número le da un carácter religioso, lo sostiene como un símbolo religioso. De esta forma este símbolo funciona como un icono que representa la importancia del tema religioso en el transcurso de la película. Siguiendo este hilo, se puede inferir que la derrota de Somerset para impedir la “gran obra” de John Doe, es la derrota de Dios. La redención es imposible.

(Continuará)

 

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jueves, 12 de enero de 2023

Síntesis y proyecto de análisis de la película Seven

Síntesis y proyecto de análisis de la película Seven

José Antonio Robledo y Meza

 

La película Seven (1995), fue dirigida por David Fincher y tiene como personajes principales, al detective William Somerset (Morgan Freeman), al detective David Mills (Brad Pitt), al asesino serial John Doe (Kevin Spacey), Tracy Mills (Gwyneth Paltrow) la esposa de Mills, los siete pecados capitales y la urbe como receptáculo del mal y las perversiones humanas.

La historia

En siete días se cometen siete asesinatos asociados a siete pecados capitales los cuales son investigados por William Somerset y David Mills un viejo y joven detectives de homicidios, en una ciudad enigma y un asesino culto e inteligente que los pone a prueba. La frialdad racional del viejo Somerset estará vinculada, a lo largo de la película, a la emocionalidad del joven detective. Esa dialéctica entre cabeza y corazón conduce al final sorprendente.

El Análisis

En próximas entregas mostraremos a través de los razonamientos del detective de Somerset, cuál es la relación entre la lógica y la semiótica, esto es, entre las diferentes categorías de signos (iconos, índices y símbolos) y sus relaciones con distintos tipos de argumentos (deducción, inducción e hipótesis).

Expondremos como la perspectiva de Somerset lo lleva a plantear la hipótesis de que los homicidios hacen parte de una serie que tiene como propósito algo diferente a la muerte de las víctimas. Y exhibiremos como la secuencia de asesinatos muestran lo que el asesino llama “gran obra” (símbolo).

Llamo la atención sobre dos aspectos de la película. Uno la concepción del asesinato que aparece como un ritual y forma de superación para quien lo comete y dos, el “perezoso” que se halla postrado en la cama no es un muñeco, sino un actor de poca carne y hueso, al que se aplicaron prótesis dentales para acentuar su aspecto enfermizo.

La película Seven es autorreferencial; tiene el mismo significado de la “gran obra” de John Doe. De esta forma la vamos a analizar como un símbolo, que a partir de iconos e indicios representa el mismo mensaje que el asesino quería transmitir.

De acuerdo con Arnold Kopelson (uno de los productores de la película), Seven es una película que impactará, que inquietará. Las personas que la vean quedarán atónitas, entumecidas y ansiosas por hablar sobre ella. Lo que pretende la película es impactar, y de esta forma cuestionar. Lo mismo que el asesino serial John Doe pretendía: predicar una enseñanza.

Dos serán las siguientes entregas. En primer lugar, abordaremos la cuestión de los signos y argumentos en la película Seven para continuar y culminar con los argumentos y signos.

Terminamos esta entrega señalando que la película se rodó entre Nueva York, Filadelfia y Los Ángeles, donde no paró de llover.

 

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