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lunes, 25 de noviembre de 2019

Palabras en el centenario del PCM


Palabras en el centenario del PCM
José Antonio Robledo y Meza
Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP
wa: 2223703233

El día de ayer 24 de noviembre de 2019 se cumplieron 100 años de la fundación del PCM y esta conmemoración abrió sus actividades en esta plaza denominada “de la Democracia”. Simbólicamente esto es relevante.

Como partido comunista basó su ideología y prácticas políticas en la teoría marxista y la implementación de una sociedad comunista. El partido debía ser una organización cohesionada y disciplinada, compuesto por revolucionarios que guiarán el proceso político hacia el socialismo.Como norma debía organizarse en torno a los principios del centralismo democrático, manteniendo la libertad de crítica y autocrítica para mantenerse como vanguardia.

El PCM hoy es reconocido como un partido histórico de la izquierda mexicana; a lo largo de su historia resistió escisiones, reunificaciones, pasos por la clandestinidad, guerra sucia y cambios doctrinarios. Una de las virtudes reconocidas es que fomentó la formación de varios de los sindicatos nacionales de la industria, de múltiples organismos independientes de campesinos y sectores populares en la historia de México. El PCM es considerado como el partido fundacional de la izquierda mexicana, a pesar de sus años de clandestinidad.

Al PCM lo conocí a través de varios de sus miembros de entre los cuales los había quienes promovían la competencia solidaria entre los universitarios lo que dio como resultado un ambiente laico de criticidad y creatividad. Los institutos de investigación y la extensión universitaria son el resultado de la conjunción de esfuerzos de los universitarios a secas y de los universitarios comunistas. Como en tiempos lejanosse propuso estudiar y explicar la naturaleza acudiendo a la naturaleza misma. Las hipótesis sobrenaturales quedaban fuera de las reglas del juego. Se propuso comprender lo humano por lo humano mismo dejando fuera las hipótesis sobrehumanas. Los centros de investigación hoy existentes tienen en aquellas batallas su génesis.

¿Cómo sustituir los dogmas sobrenaturales y sobrehumanos? La propuesta fue: estudiando, investigando y discutiendo. Aceptar solo aquello que resistiera las críticas más feroces. Así fueron estimulados los talantes crítico y creativo característicos de los humanes. Quienes se dedicaron a estas actividades tuvieron que defenderlas de aquellos que quisieron silenciarlas. Así se fue consolidando el laicismo a lo largo de la historia. Fue la lucha de la autoridad epistemológica frente a las autoridades religiosas y políticas quienes querían imponerse.

¿En qué descansan las distintas autoridades? Las autoridades religiosas descansan en argumentos teológicos y en libros que contienen la “verdad revelada”. Las autoridades políticas combinan los argumentos teológicos y jurídicos en textos constitucionales cuya verdad es producto del consenso y de la historia. La autoridad epistemológicadescansa en la racionalidad crítica y está soportada en métodos racionales y eso es laicismo.

Con el Programa de “Universidad crítica, democrática y popular” el PCM en la UAP encabezó la defensa del laicismo al promover los espacios que permitían pensar al estimular el talante crítico y creativo: esta racionalidad crítica y laica generó la competencia solidaria haciendo posible la condición pública y laica de la institución. La implementación de este programa se desarrolló frente a la oposición de autoridades dogmáticas: religiosas, políticas y académicas. El ejercicio de la libertad de pensamiento abría paso al laicismo y éste fue el principal logro del PCM y lo que hoy reclama la sociedad es que se integren nuevamente a la construcción de una sociedad laica. Este reclamo se hace frente a la entrada principal de la institución que constitucionalmente está mandatada a ser pública, autónoma, crítica y democrática. Una universidad organizada con los recursos del pueblo debe servir al pueblo. Frente a la postura actual debemos proyectar una universidad que concrete en conjunción los conceptos de “autonomía”, “pública” y “laica”. Comprender el sentido de la autonomía de las universidades públicas y su proyección al futuro, es entender la evolución y aplicación del principio laico en México como república.

El principio del laicismo ha sido uno de los fundamentos de la cultura mexicana y, por lo tanto, ha resultado indispensable a la vida y al desarrollo de todos sus aspectos. El laicismo es en el plano de las relaciones de las actividades humanas, lo que la libertad en el plano de las relaciones de los hombres entre sí: es el límite o la medida que garantiza a esas actividades la posibilidad de organizarse y desarrollarse, como la libertad es el límite y la medida que garantiza a las relaciones humanas la posibilidad de mantenerse y desarrollarse. El saber humanístico y el conocimiento científico exigen la autonomía de sus reglas, o sea el laicismo.

Aquí respondo a las preguntas ¿a quién interesa la defensa del laicismo? ¿La defensa del laicismo es de interés público? El principio del laicismo interesa a todos porque hace posible que las administraciones del Estado, las ciencias, la cultura, la educación y, en general, de todas las esferas de la actividad humana, se organicen y rijan por principios que puedan ser reconocidos por todos, y que resulten independientes de la inevitable disparidad de creencias y de ideologías y que, por lo tanto, hagan eficaces y fecundas todas las actividades.

El criterio laico es el fundamento del principio de la autonomía de las actividades humanas, o sea la exigencia de que tales actividades se desarrollen según reglas propias, que no le sean impuestas desde fuera, con finalidades o intereses diferentes a los que ellas mismas se dan. Este principio es universal y puede ser invocado a nombre de cualquier de cualquier actividad “legítima” (que no obstaculicen, destruyan o imposibiliten a las demás). El principio de autonomía ha servido para sustraer la esfera del saber, a las influencias extrañas y deformadoras de las ideologías políticas, de los prejuicios de clase o de raza, etc.

No otro es el sentido que el México republicano vigente se acompañara de la reforma educativa encabezada por Gabino Barreda Flores en 1867 donde la Ley Orgánica de Instrucción organiza la enseñanza laica.

El principio del laicismo y la lucha por la autonomía en los campos de la enseñanza y la investigación ha sido uno de los fundamentos de la cultura moderna y, por lo tanto, ha resultado indispensable a la vida y al desarrollo de todos sus aspectos.

El laicismo es en el plano de las relaciones de las actividades humanas lo que es la libertad en el plano de las relaciones de los hombres: es el límite o la medida que garantiza a esas actividades la posibilidad de organizarse y desarrollarse, como la libertad es el límite y la medida que garantiza a las relaciones humanas la posibilidad de mantenerse y desarrollarse. El saber humanístico y el conocimiento científico exigen para su desarrollo de la autonomía de sus reglas.

A décadas de haber obtenido la autonomía varias de las universidades públicas resulta relevante que a partir del principio de laicidad que da sentido a la autonomía se dé respuesta a las muchas son las interrogantes existentes en torno a la naturaleza y legitimidad de la Universidad pública.

Hoy día, podemos decir que la escuela pública debe configurarse como el instrumento central de la oportunidad y la igualdad, de la reforma social, de la justicia social, de la productividad económica y del aprendizaje individual y socialmente relevante.

La sociedad mexicana -como sociedad democrática- al estar fincada en el sufragio universal está indisolublemente unida a la escolarización universal. Una sociedad democrática debe capacitar para el diálogo racional, para los acuerdos responsables y una conducta apegada a la ley, por ello debe proporcionar igualdad de oportunidades educativas: dando la mayor cantidad -y de la mejor calidad posible- de educación pública. Los cambios que precisamos deben asegurar la continuidad en la historia de nuestra sociedad e instituciones.

En otro instrumento jurídico -la Declaración de los Derechos Humanos- se alude, en su segundo párrafo, a los fines de la educación y a los valores que han de inspirarla, poniendo énfasis en aspectos que contribuyen a la formación de los ciudadanos del mundo: la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y grupos étnicos o religiosos, así como la promoción de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.

Con estas premisas podemos derivar que nuestra Constitución Política expresa, hoy día, nuestros propósitos comunes, nuestro pluralismo, nuestro deseo de igualdad y excelencia educativa. Esto queda claramente expresado en la demanda de que cada uno de los planteles del sistema educativo proporcione a los futuros ciudadanos el conocimiento, las actitudes y los instrumentos que les permitan participar plenamente en la vida democrática y ejercer sus derechos y obligaciones. Para alcanzar esto se requiere de una educación que favorezca la adquisición de conocimientos básicos, el pensamiento crítico y la imaginación. Estas tres cosas es lo que definirían una educación con orientación a la excelencia. Cada retroceso en este sentido devaluaría a los estudiantes y pondría en peligro nuestra democracia.La consolidación de una sociedad laica es la tarea de hoy.


jueves, 7 de noviembre de 2019

CONGRESO INTERNACIONAL CENTENARIO ELENA GARRO (CICEG)


Comparto una reflexión que en 2016–centenario del natalicio de Elena Garro- presenté en el

CONGRESO INTERNACIONAL CENTENARIO ELENA GARRO (CICEG)


Un hogar sólido ¿la obsolescencia del mexicano?
José Antonio Robledo y Meza
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Jesusita. —¡Ya ves, hija, la vida es un soplo!...

¿Las instituciones nacionales responden a las exigencias del momento? ¿Acaso los mexicanos hemos iniciado el camino para constituirnos en un espectacular proletariado lumpen?, ¿México es un hogar? ¿En verdad vivimos bajo el incondicionado imperio de la solidaridad? ¿Qué hacemos para consolidar las relaciones amistosas? ¿Los que formamos parte del “pueblo mexicano” nos sentimos satisfechos con el estilo de vida –hábitos y costumbres- que nos ha llevado a “elegir” a tan ejemplares autoridades que nos representan? ¿Nuestras decisiones se han concretado en un mejor gobierno? Si no es así ¿de dónde emanará la posibilidad de cambios drásticos? Acaso ¿de aquellos que se sienten beneficiados del actual estado de cosas?, ¿de quienes se dicen ser la elite en el poder?

¿El sentido de vida será conseguir una cornetita de azúcar? ¿Vivir para recoger las monedas que algunos tiran y decir que “eso” es trabajar?¿Hacia dónde vamos? Esta pregunta nos obliga a preguntarnos ¿qué somos?, y ¿cómo es que llegamos aquí? En la obra Un hogar sólido de Elena Garro nos encontramos con el siguiente diálogo:

“Jesusita. —¡Ya ves, hija, la vida es un soplo! ...
Clemente (interrumpiendo). —¡Por piedad, ahora no encuentro mi fémur!
Jesusita. —¡Qué falta de consideración! ¡Interrumpir a una señora! (Catita mientras tanto ha estado ayudando a Jesusita a arreglarse la cofia.)
Vicente. —Yo vi a Catita jugar con él a la trompeta.
Gertrudis. —Tía Catalina, ¿dónde olvidó usted el fémur de Clemente?
Catalina. — ¡Jesusita! ¡Jesusita! ¡Me quieren quitar mi corneta!
Mamá Jesusita. —¡Gertrudis, deja en paz a esta niña! Y en cuanto a ti, te diré:
no es tan malo que mi niña enfermara, como la maña que le quedara...
Gertrudis. —Pero mamá, no seas injusta, ¡es el fémur de Clemente!
Catalina. —¡Fea, mala! ¡Te pego! ¡No es su fémur, es mi cornetita de azúcar!”

Y en tan pocas líneas Elena Garro es capaz de generar tantas preguntas y, por lo tanto, generar tantas ideas.

Conformarse con estar aquí y ahora y no pensar en qué tenemos que hacer para modificar tan precaria condición humana. Es irrisorio creer que el sistema escolar pueda alterar esta tendencia con su propuesta de “reforma educativa”. Pero si esto es así ¿qué tenemos que hacer? ¿En qué debemos ocuparnos para no solo llenar el tiempo libre con solo escolarización, diversión, deporte y sexo?

Nuestro medio es representativo de épocas donde se manifiesta un gran desgano para pensar. Se privilegian las respuestas dadas en el pasado y se rehúye el trabajo intelectual para formular las preguntas que el presente requiere para comprender el mundo y transformarlo. El progreso de la ciencia y la tecnología y la correspondiente marcha de la “filosofía” —que en buena parte son sólo comentarios de autores y detextos— requiere de nuevos esfuerzos para pensar.

Intentemos pensar a partir de la siguiente pregunta. ¿México existe? Para algunos la respuesta es sí. Otros niegan o suspenden juicio.

Leer la obra de Elena Garro es un permanente estímulo para pensar y pensar si México existe es una pregunta que salta a cada rato en la obra de Elena. Esta es una pregunta que nos hace sentirnos perplejos, confundidos. Y eso es bueno porque nos obliga a redoblar nuestra actividad intelectual. Sentirnos perdidos nos hace buscar y reflexionar mejor. Estas reflexiones nos obligan a abrirnos a la naturaleza misteriosa de las cosas, a quitarnos las suposiciones más arraigadas. Acaso ¿no es extraña nuestra presencia en el mundo? ¿No es extraño el que nos demos cuenta de que nos damos cuenta?

La cuestión: acuerdos y desacuerdos.Hablaré en primera persona.
Perdido en mis propios sentimientos de seguridad, redescubrí la actitud infantil de cuestionarlo todo. Pronto me di cuenta que sin cuestionamientos la comprensión no progresa y lo que buscaba era mejorar la comprensión de mi propia condición. Con este propósito volví a la pregunta inicial: ¿México existe?

Hay tres posibles posturas.

Primera postura: afirmar que México si existe: A. Con esta respuesta surgen dos cuestiones: ¿Qué se afirma? ¿Qué se cree?

Segunda postura: México no existe: noA. ¿Qué se niega? Si para negar es necesario presuponer la existencia de México. ¿Qué se presupone?

Tercera postura: no hay pronunciamiento, se suspende el juicio. ¿Qué pruebas se requieren para que haya un pronunciamiento?

El análisis hasta ahora realizado me condujo a una segunda pregunta ¿Qué creo yo? ¿Creo en la existencia de México? ¿Qué significa la afirmación “creo que México existe”?

Todas las preguntas apuntan hacia el esclarecimiento de ¿Qué es “México”?

En estas estaba cuando recordé que la pregunta ¿Qué es…? es la pregunta socrática por excelencia. Es parte del pensar y el pensar es el arte de hacer preguntas. Y hacer preguntases en sí valioso y no es necesario prometer ni comprometerseen dar respuestas. Al menos ninguna respuesta definitiva. Quien se hace preguntas propone buscar y generar nuevos significados. El pensar se da ahí donde antes de actuar hay que empezar a definir, y a eso apunta la pregunta ¿qué es..? O bien, ya avanzados en la obra o proyecto, surge un problema nuevo, algo no determinado con anterioridad. De esta manera algo que parecía obvio (porque se hace a diario, porque nadie se detuvo a cuestionarlo) no lo es tanto y empieza a generar conflictos, dudas, contradicciones. ¿Existe México? ¿Existimos los mexicanos?

Vivimos tiempos de conflictos y aparecidos los conflictos requerimos de una redefinición conceptual del proyecto desde un principio, poner en duda lo hasta ahora dicho y pensar todo lo que sea necesario pensar. Y como hemos dicho pensar es saber preguntar, pero también es aprovechar la propia experiencia, los estudios realizados, la información que se tiene y se ha sistematizado. Para comprender mejor la pregunta hecha -¿en dónde más encontrar apoyo?-acudí a la información disponible y redescubrí las cuestiones fundamentales que han formulado los humanes desde siempre: ¿Dónde estamos?, ¿estamos en un mundo gobernado por leyes estables, firmes, cognoscibles, absolutas?, o ¿estamos en un caos incomprensible? ¿Las cosas a nuestro alrededor son reales, o son sólo una ilusión? ¿Existen independientemente de nuestra voluntad o son creadas por nuestra mente? ¿Podemos cambiarlas según nuestra voluntad o no?

Cualquier intento de respuesta hacen surgir más preguntas: ¿Cómo lo sabemos? ¿Hemos adquirido un saber por un proceso racional o por una súbita revelación, o por instintos, o por acto reflejo? ¿Es la razón competente para descubrir la realidad o el hombre posee alguna otra facultad superior o paralela a la razón? ¿Podemos estar seguros de algo o estamos condenados a vivir en una duda perpetua? ¿Qué debemos hacer?

Las respuestas a las dos primeras preguntas ¿Dónde estoy? ¿Cómo lo sé? determinarán la respuesta a la tercera. ¿Qué es bueno y malo para nosotros, y por qué? ¿Nuestra preocupación debería ser alcanzar la felicidad o huir del sufrimiento? ¿Deberíamos perseguir nuestras propias metas, o subordinarse a las de los demás?
De esto último debemos ocuparnos. De estudiar el modo en que los mexicanos debemos comportarnos y cómo tratar con otros humanes, lo que involucra la definición de los principios de un sistema social adecuado. De aquí surge la pregunta ¿México para qué?

Si analizamos cada pregunta nos percataremos que ellas tienen tanto componentes teóricos como prácticos. Y todas ellas nos conducen a las preguntas siguientes: ¿Quién somos? ¿Qué tenemos que hacer? ¿Qué sentido tiene la vida?

Todas las preguntas tienen una íntima relación con la pregunta inicial que hemos formulado: ¿México existe? De cómo entendamos esta última pregunta depende lo que entendamos al preguntarnos ¿Creo en México? y ¿México para qué? Buscarle sentido a estas preguntas nos remite permanentemente a las preguntas ¿Qué somos? ¿Qué tenemos que hacer? ¿Qué sentido tiene la vida?

Por el momento démosle relevancia a la segunda pregunta ¿Qué tengo que hacer? para responder a la pregunta ¿México existe?

¿Qué tengo que hacer? implica un cuestionamiento sobre nuestro actuar sobre nuestro quehacer, en términos de su adecuación a un deber ser o norma. Es una pregunta que enfrenta nuestra acción con un deber ser vinculante, que experimentamos como algo que nos obliga interiormente, más allá de nuestros gustos o preferencias. Nos obliga a entender el pensar como una actividad que exige un cuidadoso examen y análisis de los “modos de ver” en la vida cotidiana, de ‘evaluar modelos de pensar’. Pero si un modelo de pensar existe es porque está armado con conceptos y si esto es así, entonces, debemos hacer un ‘análisis conceptual’ del modelo vigente. Así que observaremos los conceptos (palabras) más importantes, e intentaremos determinar lo que queremos significar por ellos. El camino exige reflexión y discusión. De lo que se trata es de reflexionar y discutir, hablar y escribir.

A menudo usamos los términos “México”, “existir, “creer”, “saber”, “conocer” en nuestras conversaciones ¿qué queremos decir con esas palabras? ¿En qué nos apoyamos? Con las preguntas planteadas lo que queremos es comprender mejor las cosas y tener una segura base para sustentar nuestras creencias, como también para desprendernos de aquello que no podemos apoyar en razones para creer. No debemos buscar cualquier respuesta sino conseguir respuestas que un hombre racional pueda aceptar luego de la más reflexiva consideración. No debemos sentirnos satisfechos con cualquier respuesta sino con aquella que ha sido considerada cuidadosamente. Debemos considerar los argumentos y analizarlos. ¿Son argumentos válidos? ¿Son las premisas verdaderas? ¿Qué suposiciones [aseveraciones tomadas por verdaderas pero nunca explicitadas] y pre-suposiciones (premisa asumidas como hipótesis pero no necesariamente creídas] están tras los argumentos? ¿Están estas suposiciones/presuposiciones justificadas?

Es el momento de percatarnos de lo característico de nuestras preguntas. No son preguntas que pueden ser respondidas mirando en torno en busca de algunos hechos. No queremos desacreditar el valor de los hechos - los hechos son de importancia para aclarar cualquier pregunta- pero estos no pueden proporcionar una respuesta definida. Nuestra indagación no tiene el propósito de compartir el mismo punto de vista coherente y unitario. De hecho las preguntas formuladas surgen del hecho de que tenemos puntos de vista diferentes en esta materia, y algunos de ellos no son correctos. Nuestras visiones del mundo son generadas por el sentido común, pero desgraciadamente son muchas y a veces incompatibles. El desafío es, por consiguiente, intentar hallar pautas de pensamiento que podrían darnos la mejor visión del mundo posible. Hay ocasiones en que nuestros sentidos nos traicionan - alucinaciones, ilusiones ópticas... ¿Significa esto que debemos abandonar nuestras visiones del mundo de sentido común? Por supuesto que no. No debemos admitir como actitud la del pedante que se coloca como un dios observando los asuntos de los hombres. Nuestra reflexión es profundamente humana y está, como el resto, comprometido en todas las actividades humanas. Cualquier cosa que propongamos sigue siendo humana. La diferencia es que nuestra reflexión parte de que tenemos conciencia de que cuanto ocurre es humano.

Hay una limitación que impondremos a nuestros avances: satisfacer estándares mínimos de coherencia, claridad y credibilidad. Cuando hablamos o pensamos, debemos guardarnos de autocontradecirnos. También debemos esforzarnos por ser tan claros como sea posible, aunque hay diferentes niveles de claridad. Por último, lo que decimos o pensamos debe encajar en el cuerpo de creencias que sostenemos como verdaderas.

En fin, requerimos construir ideas que nos permita a los mexicanos construir un plan de vida racional y colectiva, definir una política para trasformar la realidad en el sentido ético que definamos.

Gracias
Puebla, Pue. Paseo de las fuentes, 2016








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