domingo, 15 de marzo de 2020

Corazón y cabeza José Ortega y Gasset Artículo publicado en La Nación, de Buenos Aires, en julio de 1927, en Obras Completas, Madrid, 1955, vol. VI, 149-152.

Corazón y cabeza
José Ortega y Gasset
Artículo publicado en La Nación, de Buenos Aires, en julio de 1927, en Obras Completas, Madrid, 1955, vol. VI, 149-152.

José Antonio Robledo y Meza
Colegio de Filosofía. FFyL-BUAP
robledomeza@yahoo.com.mx
wa: 2223703233

El siguiente material contiene el breve texto “Corazón y cabeza” de José Ortega y Gasset –once párrafos- acompañado por un cuestionario cuya solución se complementará con dos futuras conferencias: una sobre el valor de las creencias racionales y la otra donde se reflexiona sobre la expresión “pérdida de valores”.

1 En el último siglo se ha ampliado gigantescamente la periferia de la vida. Se ha ampliado y se ha perfeccionado: sabemos muchas más cosas, poseemos una técnica prodigiosa, material y social. El repertorio de hechos, de noticias sobre el mundo que maneja la mente del hombre medio ha crecido fabulosamente. Cierto, cierto. Es que la cultura ha progresado -se dice. Falso, falso. Eso no es cultura, es sólo una dimensión de la cultura, es la cultura intelectual. Y mientras se progresaba tanto en ésta, mientras se acumulaban ciencias, noticias, saberes sobre el mundo y se pulía la técnica con que dominamos la materia, se desatendía por completo el cultivo de otras zonas del ser humano que no son el intelecto, cabeza; sobre todo, se dejaba a la deriva el corazón, flotando sin disciplina ni pulimento sobre el haz de la vida. Así, al progreso intelectual ha acompañado un retroceso sentimental; a la cultura de la cabeza, una incultura cordial. El hecho mismo de que la palabra cultura se entienda sólo referida a la inteligencia denuncia el error cometido. Porque es de advertir que esta palabra, tan manejada por los alemanes en la última centuria, fue usada primeramente por un español, Luis Vives, quien la escogió para significar con preferencia cultivo del corazón, cultura animi. El detalle es tanto más de estimar cuanto que en la época de Vives, en el renacimiento dominaba plenamente el intelectualismo: todo lo bueno se esperaba de la cabeza. Hoy, en cambio, comenzamos a entrever que esto no es verdad, que en un sentido muy concreto y riguroso las raíces de la cabeza están en el corazón. Por esto es sumamente grave el desequilibrio que hoy padece el hombre europeo entre su progreso de inteligencia y su retraso de educación sentimental. Mientras no se logre una nivelación de ambas potencias y el agudo pensar quede asegurado, garantizado por un fino sentir, la cultura estará en peligro de muerte. El malestar que ya en todas partes se percibe procede de ese morboso desequilibrio, y es curioso recordar que hace un siglo Augusto Comte notaba ya de ese malestar los síntomas primeros, y certero los diagnosticaba como desarreglo del corazón, postulando urgentemente para curarlo lo que llamaba una “organización o sistematización de los sentimientos”.

2 Es motivo de sorpresa advertir la persistencia con que el hombre ha creído que el núcleo decisivo de su ser era su pensamiento. ¿Es esto cierto? Si alguien nos obligase a quedarnos sólo con el único y esencial centro de nuestra persona, ¿nos quedaríamos con nuestro entendimiento? Cualquier corte que hagamos en la historia nos presentará, en efecto, al hombre agarrado a su intelecto como a la raíz de sí mismo. Si preguntamos a la vetustísima sabiduría de la India hallaremos frases como ésta de los vedas: “El hombre es sus ideas. La acción sigue dócil al pensamiento como la rueda del carro sigue la pezuña del buey”. Si, dando un salto superlativo, caemos en el siglo XVII, oiremos a Descartes que repite una y otra vez: “Que suis-je? Je ne sui qué’une chose qui pense”. El hombre, una caña pensativa, va a decir poco después, barrocamente, Pascal.

3 Y la razón que se da para ello es siempre la misma. Todo lo que haya en nosotros que no sea conocimiento supone a éste y le es posterior. Los sentimientos, los amores y los odios, al querer o no querer, suponen el previo conocimiento del objeto. ¿Cómo amar lo ignoto? ¿Cómo desearlo? Ignoti nulla cupido¹  - Nil volitum quin praecognitum² .

4 La razón es de tanto peso, que amenaza con aplastar sin remisión al que intente sostener lo contrario.  ¿Quién se atreve a afirmar, sin caer en lo absurdo, la posibilidad de amar algo que nunca hemos visto y de que no hemos tenido noticia alguna? Por consiguiente, la cabeza precede al corazón: éste es un poder secundario que sigue a aquella como aditamento que va a su rastra.
5 Sin embargo, sin embargo... Para simplificar el problema, sin perjuicio grave, reduzcamos el conocimiento a una de sus formas más elementales: el ver. Lo que en este orden valga para el ver valdrá con mayor fuerza para los modos más complejos del conocimiento -concepto, idea, teoría. No en balde casi todos los vocablos que expresan funciones intelectuales consisten en metáforas de la visión: idea significa aspecto y vista; teoría es contemplación.

6 Pues bien, yo me pregunto: ¿amamos lo que amamos porque lo hemos visto antes o en algún serio sentido cabe decir que vemos lo que vemos porque antes de verlo lo amábamos ya?

7 La cuestión es decisiva para resolver qué es lo primario en la persona humana.

8 En cualquier paisaje, en cualquier recinto donde abramos los ojos, el número de cosas visibles es prácticamente infinito, más nosotros sólo podemos ver en cada instante un número muy reducido de ellas. El rayo visual tiene que fijarse sobre el pequeño grupo de ellas y desviarse de las restantes, abandonarlas. Dicho de otra manera: no podemos ver una cosa sin dejar de ver las otras, sin cegarnos transitoriamente para ellas. El ver esto implica el desver aquello, como el oír un sonido el desoír los demás. Es instructivo para muchos fines haber caído en la cuenta de esta paradoja: que en la visión colabora normalmente, necesariamente, una cierta dosis de ceguera. Para ver no basta que exista de un lado el aparato ocular, de otro el objeto visible situado siempre entre otros muchos que también los son: es preciso que llevemos la pupila hacia ese objeto y la retiremos de los otros. Para ver, en suma, es preciso fijarse. Pero fijarse es precisamente buscar el objeto de antemano y es como preverlo antes de verlo. A lo que parece, la visión supone una previsión, que no es obra ni de la pupila ni del objeto, sino de una facultad previa encargada de dirigir los ojos, de explorar con ellos el contorno: es la atención. Sin un minimum de atención no veríamos nada. Pero la atención no es otra cosa que una preferencia anticipada, preexistente en nosotros, por ciertos objetos. Llevad al mismo paisaje un cazador, un pintor y un labrador: los ojos de cada uno ver n ingredientes distintos de la campiña; en rigor, tres paisajes diferentes. Y no se diga que el cazador prefiere su paisaje venatorio después de haber visto los del pintor y el labrador. No; éstos no los han visto, no los ver n nunca en rigor. Desde un principio, siempre que se halló en el campo fue fijándose casi exclusivamente en los elementos del paraje que importan para la caza.

9 De suerte que aún en una operación de conocimiento tan elemental como el ver, que por fuerza ha de ser muy semejante en todos los hombres, vamos dirigidos por un sistema previo de intereses, de aficiones, que nos hacen atender a unas cosas y desatender a otras.

10 Cabe oponer a esto la advertencia de que a veces es la fuerza del objeto mismo quien se impone a nuestra atención. Si ahora, de pronto, cerca de aquí disparasen un cañonazo, nuestra atención, de buen o mal grado, abandonaría los temas psicológicos que tratamos e iría a fijarse en el estruendo que naturalmente oiríamos. No hay duda: esto acontecería, pero fuera un error explicarlo por el mero hecho físico del estruendo. Si un sonido muy fuerte provocase sin más ni más la audición, no acaecería que los que habitan junto a una catarata son sordos para ella y, en cambio, cuando el enorme ruido súbitamente cesa, oyen lo que físicamente es menos, lo que físicamente es nada, a saber: el silencio. Para el que vive junto al torrente, su rumor habitual, por grande que sea, pierde interés vital, y por eso no se le atiende, y por eso no se le oye. Aquel cañonazo de nuestro ejemplo se impondría a nosotros por razones parecidas que este silencio, las cuales se pueden resumir en una: por su novedad. Al hombre le interesa la novedad, en virtud de mil conveniencias vitales, y suele estar siempre pronto a percibirla. Lejos, pues, de ser objeción e nuestra tesis, la advertencia viene a confirmarla. Oímos lo nuevo -cañonazo o silencio- porque tenemos de antemano alerta en nosotros la atención a la novedad.

11 Todo ver es, pues, un mirar; todo oír, un escuchar y, en general, toda nuestra facultad de conocer es un foco luminoso, una linterna que alguien, puesto tras ella, dirige a uno y otro cuadrante del Universo, repartiendo sobre la inmensa y pasiva faz del cosmos aquí la luz y allá la sombra. No somos, pues, en última instancia, conocimientos, puesto que éste depende de un sistema de preferencias que más profundo y anterior existe en nosotros. Una parte de ese sistema de preferencias que más profundo y anterior existe en nosotros. Una parte de ese sistema de preferencias nos es común a todos los hombres, y gracias a ello reconocemos la comunidad de nuestra especie y en alguna medida conseguimos entendernos; pero sobre esa base común cada raza y cada ‚poca y cada individuo ponen su modulación particular del preferir. Y esto es lo que separa, nos diferencia y nos individualiza, lo que hace que sea imposible al individuo comunicarse enteramente con otro. sólo coincidimos en lo más externo y trivial; conforme se trata de más finas materias, de las más nuestras, que más nos importan, la incomprensión crece, de suerte que las zonas más delicadas y más últimas de nuestro ser permanecen fatalmente herméticas para el prójimo. A veces, como la fiera prisionera, damos saltos en nuestra prisión -que es nuestro ser mismo, con ansia de evadirnos y trasmigrar al alma amiga o al alma amada-: pero un destino, tal vez inquebrantable, nos lo impide. Las almas, como astros mudos, ruedan las unas sobre las otras, pero siempre las unas fuera de las otras condenadas a perpetua soledad radical. Al menos, poco condenadas a perpetua soledad radical. Al menos, poco puede estimarse a la persona que no ha descendido alguna vez a ese fondo último de sí misma, donde se encuentra irremediablemente sola.

Corazón y Cabeza cuestionario

En esta clase pondremos en práctica la lectura y el análisis de un texto. Posteriormente diremos en qué consiste una disertación filosófica y el comentario de textos.

Para ello realizaremos primero una lectura colectiva y en voz alta del texto “corazón y cabeza” que se anexa a este documento.

Ejercicio 1:

Después de leer el texto deberás responder por escrito las siguientes preguntas:

1) ¿Cuál es el tema que se aborda en el texto?
2) ¿Cuál es el problema que se intenta resolver en el texto?
3) ¿Cuáles son las materias que estudiaste en el bachillerato o que has estudiado en la licenciatura que se relacionan con el tema del texto?
4) ¿Cuál sería el inventario de los términos más importantes que aparecen en el texto?
5) ¿Qué otros términos de la misma familia que la de los términos más importantes o relacionados con ellos consideras relevantes en el texto?
6) ¿Qué otras cuestiones, además del tema, plantea el texto y cuáles son las relaciones y posibles soluciones que se dan?
7) ¿Cuáles son las conclusiones a las que el autor del texto llega?
8) ¿Qué interrogantes se te ocurren derivar de la lectura?
9) ¿A qué conclusiones personales llegas tras la lectura del texto?
10) ¿Qué información tienes sobre el autor?
11) ¿Sabes en qué consiste una disertación filosófica?
12) ¿Sabes en qué consiste el comentario de un texto filosófico?

EVALUACIÓN.

Se revisarán las respuestas y se explicará que todo texto tiene información relevante en tres partes: el título, primer(os) y último(s) párrafo(s).

Ejercicio.

Realizar una lectura individual y en silencio y responde el cuestionario anterior?

___________________________________________________________________

 1 de lo desconocido, ningún deseo
 2 nada querido que no sea previamente conocido

sábado, 14 de marzo de 2020

Filosofemos en torno al miedo o temor al coronavirus COVID-19. Segunda parte



Filosofemos en torno al miedo
o temor al coronavirus COVID-19.
Segunda parte

José Antonio Robledo y Meza
Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP.
robledomeza@yahoo.com.mx
wa: 2223703233

¿Qué es el coronavirus (COVID-19)
La COVID-19 es una enfermedad infecciosa causada por un nuevo virus que causa una enfermedad respiratoria como la gripe (influenza) con diversos síntomas (tos, fiebre, etc.) que, en casos graves, puede producir una neumonía y la muerte.

¿Cómo se propaga?
Se propaga principalmente por contacto directo (1 metro o 3 pies) con una persona infectada cuando tose o estornuda, o por contacto con sus gotículas respiratorias (saliva o secreciones nasales).

Y = enfermedad respiratoria como la gripe (influenza) con diversos síntomas (tos, fiebre, etc.) que, en casos graves, puede producir una neumonía que puede conducir a la muerte.

Miedo
En español el miedo es entendido según una doble acepción: por una parte, 1) como «sentimiento de angustia por un riesgo o daño real o imaginario»; y, por otra, 2) como «recelo o aprensión de que suceda Y contrario a lo que se desea».

Según esto podemos decir que, según la primera acepción 
1a) Alguien siente angustia sobre Y (riesgo o daño real o imaginario)
1b) Alguien provoca angustia sobre Y (riesgo o daño real o imaginario)
¿X es el que siente miedo a Y? 
¿X no lo siente pero intenta provocarlo?
¿X es el que siente miedo e intenta provocarlo?
¿El riesgo es real o imaginario?
¿Cuál es este riesgo?
Según la segunda acepción miedo puede significar que:
2a) Alguien tiene recelo o aprensión sobre Y (de que suceda Y contrario a lo que se desea). Futuro.
2b) Alguien provoca recelo o aprensión sobre Y de que suceda; Y es contrario a lo que se desea.
Entonces es necesario determinar cuáles son los deseos y los recelos de que no se concreten.
¿X es el que siente recelo? 
¿X no lo siente pero intenta provocarlo?
¿X es el que siente recelo e intenta provocarlo?
¿El recelo es sobre el coronavirus real o imaginario?
¿Cuál es este futuro en riesgo?

Temor 
Hablemos ahora del temor.
El temor tiene sus propios significados, tales como el sentimiento de rechazo de cosas consideradas peligrosas, o el de presunción o sospecha; o recelo de un daño futuro.
3a) X tiene el sentimiento de rechazo de Y considerado peligrosa, o el de presunción o sospecha; o recelo de un daño futuro real o imaginario:
3a) X quiere provocar el sentimiento de rechazo de Y considerada peligrosa, o el de presunción o sospecha; o recelo de un daño futuro real o imaginario:
¿X es el que siente temor? 
¿X no lo siente pero intenta provocarlo?
¿X es el que siente temor e intenta provocarlo?
¿El daño futuro es real o imaginario?
¿Cuál es este daño?
Pero si esto no es real, entonces ¿qué pretende X?
¿Pretende provocar una experiencia ante un mal efectivo y no sólo probable?

Si conjuntamos la difusión reiterada y masiva en torno a COVI-19 con dos hechos de impacto global:
1) la guerra de precios del petróleo que podría hundir la economía mundial y
2) el despliegue de decenas de miles de soldados en Europa para el mayor ejercicio militar de la OTAN de los últimos 25 años.
Si unimos la amplia difusión en torno al COVID-19 con estos dos últimos podemos inferir algunas hipótesis y con uno de los problemas que enfrenta el capitalismo en la actualidad, esto es, el que Kenneth Rogoff llamó de crisis financieras. 

Si conjuntamos estos aspectos podemos concluir que el miedo al COVID-19 es inducido y está siendo utilizado políticamente para justificar acciones bélicas, nuevamente en Europa, para desviar la mirada de lo que en realidad está en juego: la racionalidad del capitalismo global.



Aquí puedes leer 


Filosofemos en torno al miedo o temor al coronavirus COVID-19.

Filosofemos en torno al miedo
o temor al coronavirus COVID-19.

José Antonio Robledo y Meza
Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP.
robledomeza@yahoo.com.mx
wa: 2223703233


Muy a menudo la forma de una teoría filosófica es: probemos buscar por acá.

Un espectro se cierne sobre Europa: el espectro del comunismo. Contra este espectro se han conjurado en santa jauría todas las potencias de la vieja Europa, el Papa y el zar, Metternich y Guizot, los radicales franceses y los polizontes alemanes. Marx y Engels. Manifiesto del Partido Comunista, (1848)

¿En qué consisten el miedo y el temor en torno al coronavirus? ¿Es real o ficticio? ¿Es inducido o no? Si es inducido ¿con qué propósito?

El coronavirus COVID-19 deja más de 145.000 casos de contagio en más de 140 países del mundo, la inmensa mayoría (cerca de 81.000 56%) en China, donde se han registrado 3.189 (2.2%) muertes por esta causa. La cifra de decesos en todo el mundo supera los 5.000 (0.34%) y la de los recuperados, los 65.000 (45%). Fuera de China se han confirmado casos en más de 140 países, incluido España, que es el segundo país de Europa, por detrás de Italia, con más de 5.000 casos.

La situación en Italia supera los 17.000 (11%) contagios y es el país con más casos y más muertes después de China. Le sigue Irán con más de 11.000 casos confirmados y 514 muertes. Además, Corea del Sur ha registrado más de 8.000 diagnosticados y 72 muertes.



Fuentes: RTVE.es Coronavirus, Elaboración propia, OMS, JHU CSSE. Datos actualizados a las 11:30 hora peninsular (España) del 14 de marzo de 2020.  https://www.rtve.es/noticias/20200314/mapa-mundial-del-coronavirus/1998143.shtml



Total de casos en el mundo: 141,596
Total de muertes en el mundo: 5438 (3.8%)
En diciembre de 2019 la población mundial superó la cifra de 7.772,520,624 millones de habitantes. 14 de marzo, 650 am, http://populationmatters.org/

Si comparamos las cifras mundiales salta a la vista la desproporción entre el número de muertes con la difusión del contagio y muertes por el coronavirus COVID-19. ¿A qué intereses responde la difusión en torno al COVID-19?

Así pues tenemos que responder las cinco preguntas siguientes: ¿En qué consisten el miedo y el temor en torno al COVIS-19? ¿Es real o ficticio? ¿Es inducido o no? Si es inducido ¿con qué propósito? ¿A qué intereses responde la difusión mundial de este problema?

Si pensamos en el mundo como un sistema intencional entonces debemos explicar la conducta de este sistema a partir de atribuciones al sistema de creencias y deseos. Para llegar a establecer una predicción o situación del sistema es necesario:

a) tener, por lo menos, algunas suposiciones acerca del diseño funcional del sistema independientemente de su constitución física o las condiciones de sus entrañas.

Problemas que enfrenta el capitalismo en la actualidad

De acuerdo con Kenneth Rogoff los cinco problemas que enfrenta el capitalismo moderno son: 1) no apreciar adecuadamente los bienes públicos (aire y agua limpios; el fracaso de los esfuerzos para evitar un cambio climático global), 2) desigualdad social (la creciente brecha es, en parte, una consecuencia de la innovación y el espíritu empresarial. La gran riqueza permite a los grupos e individuos comprar poder e influencia política, que a su vez contribuye a generar aún más riqueza individual), 3) suministro de atención médica (un mercado que no cumple con varios de los requisitos básicos necesarios para garantizar la eficiencia económica. El coste de los servicios sanitarios en proporción al ingreso ha aumentado a medida que las sociedades se han hecho más ricos y, posiblemente, superará el 30% del PIB en las próximas décadas), 4) subestimar el futuro de las próximas generaciones (para la mayoría de las generaciones desde la Revolución Industrial esto no ha importado, gracias al continuo avance tecnológico. Por lo general, cada generación ha vivido significativamente mejor que la anterior. Pero, con la población mundial superando los 7.000 millones de habitantes, no existen garantías que demuestren que esta trayectoria es sostenible) y 5) las crisis financieras (las crisis financieras son las que han provocado la mayoría de los anteriores. En el mundo de las finanzas, la innovación tecnológica no se ha utilizado para reducir notablemente los riesgos sino más bien podría haberlas magnificado).

Si el capitalismo es un sistema económico y social basado en que los medios de producción deben ser de propiedad privada, el mercado sirve como mecanismo para asignar los recursos escasos de manera eficiente y el capital sirve como fuente para generar riqueza. Si es este el sistema de creencias el que nos permite predecir el mal funcionamiento del objeto -crítica al sistema- entonces podemos decir que existen enormes diferencias entre los objetivos propuestos y los logros obtenidos
Y son estos los resultados los que hacen evidentes la irracionalidad del sistema capitalista contemporáneo.
Las metas del nuevo sistema por emerger deberán estar definidas en función de las necesidades de la mayoría de los humanes. Es necesario pues, construir una nueva situación intencional y esto pasa por la predicción de la conducta de un sistema adscribiéndole al mismo la posesión de cierta información y suponer que lo dirigen ciertas metas. La información puede ser considerada como creencias, las metas y submetas como deseos. Por supuesto que el sistema capitalista no tiene realmente creencias y deseos sino que uno debe atribuírselos para poder explicar y predecir su conducta. Al hacerlo uno elabora una “teoría de la conducta” para esa institución.

Una pregunta que dejo para que entre todos la respondamos es ¿qué sería lo más racional que debe hacerse dadas las metas x,y,z,..., las restricciones a,b,c,..., y la información acerca del presente estado de cosas p,,r,..?

Un obstáculo a vencer es el sentido común. El sentido común tiene muchas formas de manifestarse; nos muestra que quienes lo enarbolan tienen vidas mentales de tipos confusos de prever. El sentido común no es suficiente ya que:
1) deja sin resolver demasiados problemas apremiantes
2) se entrega con frecuencia a intuiciones persuasivas que se contradicen.
3) lo que para una persona es un fundamento sólido para otro es un vestigio falsamente convincente
4) algunos aspectos pueden ser ilusiones cognitivas de nuestra especie, abrumadoramente persuasivas para nosotros debido a la existencia de ciertos atajos en el diseño de nuestro sistemas cognitivos.
5) algunas versiones del sentido común no son más que versiones popularizadas y atenuadas de la ciencia de antaño.

Clasificar estos aspectos del sentido común en verdaderos, falsos, engañosos e indignos de confianza es un buen trabajo. Sin embargo, no es una tarea sistemática, accesibles a un enfoque puramente básico o axiomático. Más bien tenemos que arremeter cuando sea oportuno e intentar alcanzar una visión estable oponiendo entre ellas una gama de intuiciones, descubrimientos y teorías empíricas, argumentos rigurosos y experimentos imaginativos del pensamiento.

(Continuará)

Relaciones Iglesia y Estado 1750-1850 La Iglesia en la tradición jurídica de la Constitución de Cádiz al Decreto Constitucional para la libertad de la América Mexicana 19 de marzo de 1812-22 de octubre de 1814 Tercera parte



Relaciones Iglesia y Estado 1750-1850
La Iglesia en la tradición jurídica de la Constitución de Cádiz al Decreto Constitucional para la libertad de la América Mexicana
19 de marzo de 1812-22 de octubre de 1814
Tercera parte
José Antonio Robledo y Meza
Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP

La Constitución de Cádiz y la Constitución de Apatzingán.

La importancia de los trabajos y documentos realizados por las Cortes de Cádiz en tierras mexicanas es más que palpable en el Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana, también llamada Constitución de Apatzingán.

El texto de Apatzingán copió de la Constitución gaditana los principios siguientes:
1.- La fe católica es la única religión del Estado (art. 1)
2.- La separación de poderes: legislativo, ejecutivo y judicial (arts. 11 y 12)
3.- La división de México en provincias y no estados (art. 42)
4.- La representación por medio de una cámara única (arts. 44 y 48-59)
5.- La institución de Juntas electorales parroquiales de distrito y provinciales (arts. 64-81, 82-92 y 93-101).
6.- El art. 5 es de gran interés ya que contrasta con el art. 3 de la española ya que prefiere emplear el término más escolástico de "original" al referirse a la fuente de la soberanía.


El movimiento de Morelos es revelador para el estudio del pensamiento político contemporáneo en la América española. Su declaración en el Congreso de Chilpancingo representaba las teorías escolásticas más puras (pactum traslationis) y su Constitución de Apatzingan la fusión del pensamiento escolástico con las ideas modernas, especialmente a través de la Constitución española de 1812. En realidad, una de las razones para la proclamación de su Constitución fue precisamente la revocación de la de Cádiz en Nueva España.

La importancia de la Constitución de Cádiz no sólo se quedó en el texto de Apatzingan sino que aparece también en el Plan de Iguala y el Tratado de Córdoba. En estos documentos encontramos que sus principios fundamentales contenidos fueron la base de la Constitución de Cádiz:
1.- La religión católica era la religión del Estado, sin tolerancia de ninguna otra (art. 1)
2.- La proclamación de un Gobierno monárquico con una Constitución apropiada para el país (art.3)
3.- Disposiciones como la contenida en el art. 21.
4.- Afinidad en las ideas políticas y constitucionales aunque no, naturalmente, con el carácter particular de la segunda fase de este movimiento (1820-1823) y su actitud masónica, anticlerical y regalista. (Ver arts. 1, 3, 4-8, 10-12 del Plan de Iguala).

Conclusión

El proceso que va de las reformas borbónicas a la Constitución de Cádiz define, por su ritmo, al liberalismo moderado. En él participan las logias masónicas compuestas por liberales criollos y el clero progresista independentista. Su problema fundamental era la conciliación entre el catolicismo y la modernidad. Su objetivo era reformar desde arriba a la sociedad tradicional. Su proyecto era ambiguo y los principales obstáculos a las reformas fueron el peso corporativo de la Iglesia, el ejército y las comunidades indígenas.

Bajo su manto surgió el tema de la tolerancia religiosa debido a una doble necesidad: atraer inmigrantes extranjeros y la necesaria libertad de comercio. Su ciclo se cierra en el Constituyente de 1857.

El segundo momento lo constituye la aparición del liberalismo radical bajo la triple influencia de la Constitución francesa, la Constitución estadunidense y las Leyes de Reforma de 1859. Se caracterizó por ser anticlerical y democrático. Buscaba una sociedad imaginaria secularizada (cementerios y del registro civil), prohibitiva de las manifestaciones externas del culto y más igualitaria. El modelo era claro, sin ambigüedad: implantar los grandes principios liberales: 

- en la economía la descorporitivización; 
- en la política el sufragio universal; y 
- en la religión la separación Iglesia-Estado y la libertad de culto.

Se reacciona ante la actitud antiliberal de la Iglesia y al sostén activo que ella prestó a las tentativas conservadoras de retomar el poder. Junto con ello se abrieron posibilidades a las nuevas asociaciones modernas que ampliaron el frente liberal conformado casi exclusivamente por las logias masónicas; ultraminoritario; el pueblo liberal se amplió entre el artesanado, la clase obrera en formación y el sector naciente de los servicios ligados al auge económico dependiente.

Las diferencias de organización entre distintas sociedades de ideas reflejaban luchas dentro del mismo liberalismo. La oposición al positivismo lo manifiesta.

El triunfo liberal de 1867 permitió reiniciar con mayor vigor la tentativa de cisma católico con la creación de un comité de laicos, entre los cuales se encontraba José María Iglesias. Ningún obispo se unió al cisma, que por lo tanto no tuvo legitimidad católica; sólo algunos clérigos se adhirieron y el gobierno les ofreció algunas parroquias de la ciudad de México. Surgieron unas 50 sociedades religiosas reformistas con mucha autonomía las unas con las otras, las que surgieron entre obreros textiles -fábrica La Hormiga de Tizapán-, o entre jornaleros e indígenas de comunidades en conflicto con las haciendas vecinas como en el distrito de Chalco, Estado de México, y Tizayuca Hidalgo. (El Siglo XIX, 27.03.70; El Federalista, 18.10.71) Los dirigentes de estas sociedades religiosas reformistas eran en su mayoría exoficiales del ejército juarista. Así Juan Amador, en Villa de Cos, Zacatecas, escribano de Hacienda, publicó desde 1856 varios libelos violentamente anticatólicos; fundó en 1886 una sociedad católica evangélica en su pueblo, y también, en 1887 erigió un templo que tenía nexos con asociaciones similares en algunas poblaciones vecinas (La Antorcha Evangélica, 7.6.1876, 1) En julio de 1872, existían en toda la República unas 60 congregaciones reformistas sin organización propia ni proyecto específico, fuera del mero anticatolicismo ligado a luchas políticas locales. Juárez apoyaba tibiamente el cisma y adoptaba más bien una posición moderada, en relación a la Iglesia católica (La Estrella de Belén, 8.7.1870, p. 3). Lerdo radicalizó la posición liberal en materia religiosa y favoreció la difusión del protestantismo: entre septiembre de 1872 y principios de 1874, cinco sociedades misioneras protestantes estadunidenses metodistas, presbiterianas y congregacionalistas. Para 1876, había 129 congregaciones.

De la conjunción entre liberales y clero surge el liberalismo conservador. Este se caracteriza por neocorporativista y oligárquico. Bajo la influencia del positivismo, el liberalismo se tornó autoritario y antidemocrático, en franca conciliación con la Iglesia católica (1876-1911), las sociedades de ideas se dividieron; en México las masónicas se reagruparon en la Gran Dieta de Estados Unidos Mexicanos (1890) controladas por Díaz. Las disidentes pugnaron por el derrocamiento de Díaz.

La práctica de la democracia se postergaba en nombre del desarrollo económico, la paz social y el enriquecimiento de las oligarquías.

Reconquista de la sociedad civil mediante un catolicismo de movimiento, que estuvo a la ofensiva desde el pontificado de León XIII (1878-1903) y, en particular, después de la encíclica Rerum Novarum (1891).

Conclusion.

Con el descubrimiento de las Indias occidentales la alianza entre poderes –la Corona y la Iglesia- se consolidó para poner en marcha un proyecto común con dos rasgos sobresalientes: la hispanización (prolongación de España a las Indias occidentales y convertir a las sociedades americanas al estilo y modo del ser y actuar español) y la cristianización (el cristianismo es componente inseparable y fundamento esencial del Estado y civilización hispana, e implantar a la Iglesia católica).

Había una tarea obligatoria y compartida: evangelizar a los hombres y a las sociedades americanas y también un Ideal: instaurar una República cristiana con una autoridad Suprema autoridad: el Emperador español y el Pontífice romano de todas las naciones católicas. La religión católica se convirtió en religión de Estado. La íntima unión entre trono y altar queda mostrada en los hechos: la herejía es un crimen de Estado y la insurrección un pecado. Esta alianza generó una cultura cristiana.

Fricciones y tensiones en el campo doctrinal. En lo referente al origen del poder de la Monarquía, los teólogos y juristas afirmaban que la autoridad emanaba de Dios quien la depositó en el pueblo. Había dos corrientes: la que defendía que el pueblo renunció a su soberanía irrevocablemente en favor de los reyes y la que aseguraba que, aunque el pueblo trasladó la soberanía a los monarcas, sin embargo podía recuperarla en ciertos casos, e incluso podía rebelarse cuando el Rey se convertía en tirano y llegar al regicidio. En el siglo XVIII, al amparo de las doctrinas regalistas, se defenderá la doctrina de que el poder real deriva inmediatamente de Dios, sin la mediación del pueblo, el Rey, por tanto, sólo es responsable de sus actos ante Dios. 

Así dio comienzo la lucha entre la propuesta de monarquía absoluta contra la de constituir una república democrática que habrá de ser la razón de la violencia en el México decimonónico hasta el triunfo, en 1867, de la vigente república.

(continuará)



Aquí podrás leer

introducción del ensayo Relaciones Iglesia y Estado 1750-1850 y

Relaciones Iglesia y Estado 1750-1850. Primera parte A

Relaciones Iglesia y Estado 1750-1850. Primera parte B

Relaciones Iglesia y Estado 1750-1850. Primera parte C

Relaciones Iglesia y Estado 1750-1850. Segunda parte A

Relaciones Iglesia y Estado 1750-1850. Segunda parte B

miércoles, 11 de marzo de 2020

Relaciones Iglesia y Estado 1750-1850 La Iglesia en la tradición jurídica de la Constitución de Cádiz al Decreto Constitucional para la libertad de la América Mexicana 19 de marzo de 1812-22 de octubre de 1814 Segunda parte B


Cádiz: Monumento a la Constitución de 1812.
Relaciones Iglesia y Estado 1750-1850

La Iglesia en la tradición jurídica de la Constitución de Cádiz al Decreto Constitucional para la libertad de la América Mexicana
19 de marzo de 1812-22 de octubre de 1814
Segunda parte B
José Antonio Robledo y Meza
Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP

La pluralidad ideológica de las cortes. 
Tres son las corrientes y son: la conservadora, la innovadora y la renovadora.
Los conservadores no querían reformas, estimando que la España del Antiguo Régimen no necesitaba transformarse para mejorar. Era un grupo fuertemente vinculado al poder y a las estructuras de poder. En este grupo se incluían la aristocracia terrateniente, la aristocracia consejil, el Clero y las universidades y los colegios mayores que fueron el foco de la reacción en todo el siglo XVIII. Carlos III llegó a suprimir los colegios científicos y modernos estuvieron, en su mayor parte, marginalizados de la vida universitaria y adscritos a centros particulares. También los gremios, con su corporativismo cerrado, contribuían a la permanencia de la situación absolutista.

La corriente innovadora se oponía a todo lo antiguo como trasnochado e inútil, y pretendía levantar una España nueva, calcada más o menos del modelo de la Francia posterior a la revolución. Es un grupo ilustrado. Cree en el dirigismo cultural, naturalmente minoritario y elitista. Consideraba necesario una apertura a Europa, pero sin olvidar las "tradiciones españolas": su legítimo monarquismo y su catolicismo. En el orden económico, están preocupados por el problema de la "reforma agraria". Más tarde el jovellanismo encarnará y polarizará a este grupo hacia una actitud anti-revolucionaria, pero siempre con la conciencia de que el sistema absoluto está necesitado de reforma. La importancia de la cultura francesa en la España de principios del XIX se puede fácilmente constatar por la presencia en la Constitución de Cádiz de dos instituciones cuyo origen es francés: el Consejo de Estado (Arts. 231-246) y el Senado (pero esta cámara no la contempla la constitución de Cádiz).

La corriente renovadora estimaba necesarias ciertas reformas, y la adaptación del país a los nuevos tiempos, pero sin romper con la tradición, ni con el propio carácter de nuestro pueblo; es decir, unareforma a la española. Es el grupo más europeo, más coherente con el pensamiento político y social de la ilustración europea: repudia totalmente la acción política española del mesianismo imperial del sistema austracista y exige la transformación radical. En el orden cultural introdujeron el pensamiento enciclopedista francés. Son regalistas al exigir el control de la presentación de Prelados y supremacía jurídica del Estado. En el orden económico coinciden con los reformistas en la necesidad de la reforma agraria y en la colonización o repoblación de ciertas regiones españolas.

De entre las decisiones tomadas por los diputados de Cádiz destacan tres. En primer lugar, por medio del constitucionalismo lograron la limitación de los gobernantes en dos áreas: el poder absoluto de los gobernantes a través de instituciones de gobiernos adecuados y la justificación consensual de la obediencia y la autoridad. En segundo lugar, la representación Política Nacional. Basada en la idea individualista de que no existen grupos intermedios entre la nación y el individuo, y que éste, el ciudadano, igual en derechos a todos los demás, es la única base de la organización política. 

El derecho de voto no corresponde a las corporaciones, sino a todos los varones mayores de 25 años. Contra la representación estamental aparece el sufragio individual controlado por elecciones indirectas, con base en estimaciones de población. Por último, la relacionada con la soberanía nacional y división de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial). En las Cortes residía la soberanía nacional.

La soberanía Nacional era el principio revolucionario básico; resultado del "pacto social", procede directamente de Rousseau y de las constituciones francesas. Cuando los ilustrados hablan de "pacto social", lo hacían siguiendo la teoría de Locke, no la de Rousseau. No se llega a fundar sobre el contrato la soberanía popular, ni a discutir las prerrogativas de la soberanía regia. En Cádiz se empieza a negar tal soberanía, calificándola de "usurpación". Solo el pueblo, sólo la nación es soberana. El concepto de nación, que había ido perfilándose lentamente durante todo el siglo XVIII, adquiere en la época de las Cortes de Cádiz sus contornos definitivos, se incorpora todo el prestigio que pierde el rey y le sustituye como vínculo de unión entre los españoles. Si los ilustrados podían sentirse felices de ser "vasallos" de un rey ilustrado, los liberales consideran tal palabra "ominosa" y "denigrante", sólo es honroso -decían- el título de "ciudadanos" de una nación soberana. Este tránsito de "vasallos" a "ciudadanos" simboliza todo lo que va del antiguo al nuevo orden.

Uno de los ejes principales de las Cortes de Cádiz fue el hecho religioso encarnado básicamente entres problemas: el de la Inquisición (Santo Tribunal de la Fe) versus el control del pensamiento y la libertad de prensa; la exención de los regulares versus el usufructo de los bienes nacionales; y los planteamientos regalistas o el conciliarismo episcopalistas cuya expresión más explícita sería el intento de convocar un concilio nacional versus las intromisiones de la Curia Romana. 


Características de la Constitución Política de la monarquía española.

La Constitución constaba de 384 artículos distribuidos en diez títulos:
1.- De la nación española y de los españoles (Arts. 1-9)
2.- Del territorio de las Españas, su religión y gobierno, y de las ciudades españolas (Arts. 10-26)
3.- De las Cortes (Arts. 27-167).
4.- Del Rey (Arts. 168-241)
5.- De los tribunales (Arts. 242-308).
6.- Del Gobierno interior de las provincias y de los pueblos (arts. 309-337)
7.- De las contribuciones (Arts. 338-355)
8.- De la fuerza militar nacional (Arts. 356-365)
9.- De la instrucción pública (Arts. 366-371).
10.- De la observancia de la Constitución, y modo de proceder para hacer variaciones en ella (Arts. 372-384).
La declaración de derechos están expuestos en:
art. 4: libertad civil, propiedad y demás derechos legítimos.
art. 131: libertad de imprenta.
art. 248: igualdad ante la ley.
art. 373: derecho de petición.

La organización del sistema político está expuesto en el art. 3: declaración de soberanía nacional y de la necesidad de garantizar el ejercicio de los derechos individuales. 

Las bases sufrieron un gran cambio: del absolutismo al constitucionalismo. El rasgo principal de la Constitución es la declaración del principio de la soberanía nacional en este artículo. Fundamentalmente, está tomado de Sieyés y de Rousseau, especialmente en su utilización del adjetivo esencialmente que fue copiado literalmente de la Constitución francesa de 1791. Es interesante resaltar que Francisco Mateo Aquiriano, obispo de Calahorra, entre otros, propuso la adopción del adjetivo radicalmente con lo cual todo el artículo hubiera recibido un fundamento más escolástico, de acuerdo con la teoría política clásica relativa al origen de la autoridad civil. (Ver "Discusión del artículo Tercero de la Constitución. Intervención de D. José Miguel Guridi y Alcocer, diputado por Tlaxcala, en la sesión del día 28 de agosto de 1811", en México (1949), pp. 20-21.) La fórmula francesa marcaba una desviación del pensamiento tradicional español ya que investía la nación y no el rey con la soberanía nacional. (Ver España (1870), III, núm. 330, 1713-1714. Para las declaraciones del obispo de Calahorra, de Lera y de Iguanzo, cf. ibid. 28 de agosto de 1811, núm., 330, pp. 1712-1713; 29 de agosto de 1811, núm.. 331, pp. 1721-1722; 29 de agosto de 1811, pp. 1722-1724. Para la discusión de Toreno, concerniente al uso del adjetivo esencialmente, cf. ibid., 28 de agosto de 1811, núm.. 330, pp. 1714-1715. Para la discusión de este artículo cf. Ibíd. 28-29 de agosto de 1811, p. 1707, a núm.. 331, p. 1726).

Jovellanos llamó a este cambio una herejía política, punto de vista que Pedro Inguanzo, Alonso Cañedo Vigil y Juan Lera y Cano apoyaron y que luego formó la base del famoso Manifiesto de los Persas. Algunos (Marcelino Menéndez y Pelayo, Adolfo Posada, Melchor Fernández Almagro) la han interpretado como una imitación de la Constitución francesa de 1791.

art. 15: división de poderes, confiando el legislativo a las Cortes con el rey.
arts. 16 y 170: el ejecutivo al rey.
arts. 17 y 242: el judicial a los tribunales.
art. 171: la colaboración de la corona en las tareas legislativas se realiza en virtud de la iniciativa legal.
arts. 142 y 152: y del veto suspensivo, durante dos legislaturas, de los proyectos aprobados por las Cortes.
art. 92: se excluye a quienes no tengan una cierta posición económica al exigir a los diputados "una renta anual procedente de bienes propios.
Las garantías contra cualquier iniciativa que intente destruir el sistema están expuestas en:
art. 225: Las órdenes del monarca deber n estar escritas por el ministro del ramo correspondiente.
art. 226: al que declara responsable de su gestión ante las Cortes
art. 104: éstas se reunirán todos los años
arts. 106 y 107: en fecha fija y sus sesiones durarán tres meses consecutivos y aun podrán prolongarse un mes más.

art. 160: El rey no podrá impedir, suspender no disolver sus sesiones y, durante el tiempo en que no están reunidas, se sobreviven por medio de la Diputación permanente de Cortes que vela por el cumplimiento de la Constitución y en caso necesario convoca a Cortes necesarias.

Los artículos que hablan de la justicia son el 4 y el 12.

En los artículos 1 y 5 se abole el antiguo lazo de unión de las Indias con la Corona y en su lugar proclamaba la unión de todos los españoles:

La tolerancia religiosa está planteada en el artículo 12.

La libertad de prensa se menciona bajo el título IX (instrucción pública, art. 371) y por ello no aparece como derecho individual, sino como una función pública al servicio de la opinión. Este artículo está vinculado al 4.

La Constitución de Cádiz y la Universidad española.
Al final de 1820, las Cortes revisaron los términos de reforma para las Universidades de ultramar y en los estudios de leyes "Las Siete Partidas" fueron remplazadas por la "Constitución política de la Monarquía española".

Decretos promulgados por las Cortes de Cádiz y que contienen ciertos principios liberales.

1) Igualdad de derechos entre peninsulares y americanos (15 de octubre de 1810).
2) Libertad de Prensa (10 de noviembre de 1810).
3) Amnistía general para los revolucionarios americanos (30 de noviembre de 1810).
4) Igualdad de representación entre peninsulares y americanos (9 de febrero de 1811).
5) Abolición de privilegios (6 de agosto de 1811).
6) Libertad de agricultura
7) Acceso igual a los cargos públicos
8) Abolición de la mita y de los repartimientos, y prohibición de cualesquiera otros servicios personales (9 de noviembre de 1812).
9) Distribución de las tierras ejidales a indios casados y mayores de edad (mayores de 24 años) (9 de noviembre de 1812)
10) Abolición de la Inquisición (22 de febrero de 1813)
11) Autorización para el cultivo de la viña y del olivo y para la extracción del azogue, si bien los comerciantes cabildantes de Cádiz no estaban dispuestos a conceder el comercio libre absoluto.

Leyes desamortizadoras de las cortes.

12) decreto para el fomento de la agricultura y ganadería que confirió al propietario la libre utilización de sus fincas -cerramientos- y la libertad de contratación tanto en lo relativo al precio como en la duración, medida que provocar las inmediatas reclamaciones de los campesinos (8 de junio de 1813).
13) decreto que estableció la libertad de trabajo permitiendo crear fábricas y de ejercer oficios sin necesidad de ningún permiso, lo que supone el fin de la ordenanza gremial y anuncia la libre contratación del trabajo (8 de junio de 1813).
14) Se definió un "nuevo plan de contribuciones públicas" basado en la subrogación de las contribuciones indirectas en otras directas, la reducción de todas las contribuciones en una sola, la desaparición de las rentas estancadas y la proporcionalidad de las provincias y los individuos en su participación a las cargas del Estado, en función exclusiva de su riqueza (13 de septiembre de 1813).

La Iglesia en la Constitución de Cádiz.
La importancia de la Iglesia en la sociedad hispana se puede apreciar reconociendo el papel de la religión en la Constitución de Cádiz. El tema aparece de inmediato en el preámbulo constitucional. Ahí se invoca a la Trinidad ajustándose a la más estricta línea dogmática: "En al nombre de Dios Todopoderoso. Padre, Hijo y espíritu Santo, autor y supremo legislador de la sociedad. La participación del diputado Guereña, canónigo de Puebla, fue importante en esta declaración.

El título II de la Constitución lleva por nombre "Del territorio de las Españas, su religión y gobierno y de las ciudades españolas.

Los artículos que tocan el tema religioso o eclesiástico son: 12, 34, 35, 46, 47, 48, 58, 59, 71, 75, 77, 86, 91, 92, 103, 117, 155, 169, 173, 212, 232, 234, 249, 261, 266 y 366.

El texto del artículo 12 es importante ya que por él nos enteramos que si bien en las Cortes de Cádiz campeaba el liberalismo no por ello se atacó a la religión. Por el contrario todos aceptaban la unidad religiosa y la más estricta observancia de los dogmas.

Los artículos que muestran palpablemente que la Constitución de Cádiz era favorable al clero son: 6, 48, 58, 71, 77, 86, 103, 232, 249, 261, 266 y 366.

La Constitución gaditana es una muestra palpable de la armonía entre las dos sociedades, la política y la religiosa, tenía una correspondencia teológica que hacía imposible la separación de la Iglesia y el Estado, pues Dios era considerado el principio fundamental de las dos. Incluso podemos afirmar que el catolicismo liberal se convirtió en la ideología más caracterizada para luchar contra el Antiguo Régimen. La lucha contra el absolutismo y la reacción, de acuerdo con los liberales, sólo podía afrontarse desde el catolicismo, gracias a su fuerza moral en las conciencias individuales y de su arraigo en la opinión.




(continuará)






martes, 10 de marzo de 2020

Silencio e indiferencia


Silencio e indiferencia
Gonzalo Salgado Villa
gvilla_salgado@hotmail.com

Dos cosas resaltan en el inicio del año 2020: las manifestaciones masivas de estudiantes y mujeres, y el problema descontrolado de la violencia. Sería innecesario decir que uno es el producto del otro si este trabajo tuviera la intención de solo informar los hechos, sin embargo al ser un ejercicio reflexivo, espertinenteindicar que el incremento de la violencia es la causa de la movilidad social y de la revolución mental de los últimos días; debido a los actos violentos en contra de los miembros de su comunidad, insatisfechos de justicia, los estudiantes exigen seguridad para toda la nación (en los lugares en donde hacen su servicio social, dentro de sus universidades y facultades); mujeres poniendo el dedo en la llaga,con manifestaciones que permitan la transformación de la conciencia colectiva a partir de la importancia de su existencia, con la finalidad de equilibrar cultural y moralmente a un país encasillado en la discriminación (algunos edificios y algunos monumentos no escapan a la ira de algunas féminas). 

En este punto cabe hacer las preguntas encaminadas a distinguir y tipificar el fenómeno causante de las movilizaciones masivas: ¿qué es la violencia?  ¿Cuáles son los tipos de  violencia causantes de las movilizaciones masivas?  ¿Puede ser solo la violencia la causa del malestar civil que invita a los grupos feministas y estudiantiles a salir a manifestarse en las calles?

Par entender mejor  el concepto de violencia partamos de lo general a lo particular. La idea general de la violencia hace referencia a un acto malo, agresor, que atenta contra la vida humana o de otra especie y del ambiente (ecocidio).  Se considera como un acto trasgresor de la humanidad, provocador de catástrofes sociales. También es pensado como un hecho cultural y a pesar de ello su resultado es incomprensible al igual que su causa. En general, ninguna nación o individuo desearía ser víctima de la violencia: terrorismo, delincuencia, pobreza, invasión, hambre; sin embargo, hombres, naciones y creencias son factores determinantes para la operación de la violencia.

Siguiendo las ideas generales, podemos recurrir al origen etimológico y  significación de la palabra: viene del latín, derivado de la palabra vis: fuerza;  cuando se hace verbo se dice violare, y refiere al ánimo feroz  o actuar con fuerza. La violencia significa uso de la fuerza para obtener un fin, es la imposición de un ser hacia otro ser, con fin de dominio (RAE 2019). 

Se  puede comprender también desde dos perspectivas: la primera es referida como cualidad natural del ser humano, la segunda, se relaciona con la  fuerza exterior que, si bien se genera y se alimenta desde los actos humanos, lo suprime, ejercida por el Estado, las instituciones,  un grupo social. La violencia como forma natural hace referencia a una cualidad inherente, parte constitutiva de lo humano, está ligada a una ley natural de su conformación orgánica,  recordar a Hobbes: “el hombre es el lobo del hombre” porque desde su estado natural surge la insatisfacción y un deseo de dominio. La segunda,se impone desde fuera de lo humano, se desnaturaliza para que recaiga en la figura de algo superior él: la sociedad, las instituciones, el Estado, dios; Foucault nos da muchos ejemplos de esa fuerza: en “La historia de la lócura en la época clasásica” y en “Vigilar y castigar”.

Sin embargo, podemos encontrar otros dos sentidos. En el diccionario filosófico Abbagnanose aclara que la violencia se entiendecomo: una disposición contraria al orden y a la naturaleza, por un lado; y como una acción contraria al orden moral, jurídico y político, por el otro. Las dos proponen acciones de  fuerza que alejan  al ser humano de su naturalidad,  o atentan contra el orden: moral-político-humano (2012). Entonces se puede deducir que existen dos puntos focales de la violencia: uno antropocéntrico y otro meta-antropocéntrico.

Para hacer más claro el punto antropocentrismo de la violencia, podemos recurrir a  la teoría espiritualista de Antonio Caso. En su obra “La existencia como economía, como desinterés y como caridad”, habla sobre aquella disposición natural del ser humano de imponerse hacia otro ser de la misma especie o hacía otra especie; esa es una forma de vivir, es la existencia como economía, aquel orden natural  en donde la nutrición, la reproducción y la conservación se encuentran en una lucha constante en la supervivencia del fuerte sobre el débil; el egoísmo es el reflejo de aquella forma de existir, la misma racionalidad es una forma de existir económicamente:la imposición de las ideas, de los paradigmas, el uso de la tecnología, la generación intelectual que protege y perpetua un orden social, son el reflejo de la fuerza natural del ser humano ejercida con la finalidad de perpetuar la vida. Solo se puede salir de aquel estado de la existencia por medio de un acto antinatural, es decir,  ir en contra de la preservación de la existencia humana misma; el freno de la animalidad se encuentra en el arte, en el momento estético de contemplación de las ideas, ese es orden de la existencia como desinterés. Pero  aquel estado noalejaría a los seres del sufrimiento de la vida como economía, sino aquel que tiene en su finalidad regresar de las ideas puras, de los actos desinteresados, al actuar para el bien de la especie: esa es la existencia como caridad, regresar del estado de contemplación a la vida la vida misa por medio de las acciones de bien; el bien no es una idea sino un sentimiento, surge en el individuo que ha podido alejarse de su naturalidad pero que regresa a ella para salvarla, por medio de la caridad: amor hacia los seres.

Un ejemplo de las teorías meta-antropocéntricas se encuentran en Marx, Engels y en  las “Reflexiones sobre la violencia” de George Sorel. Antes de iniciar con la explicación de la violencia para Sorel, es necesario adentrarse en la concepción sobre la misma de  Marx y Engels. El primero  considera,  que la violencia es la hacedora de la acumulación capitalista, dando como resultado el enfrentamiento entre obreros y los dueños de los medios de producción, esos actos están inscritos con sangre y fuego en la historia. En la producción capitalista la violencia juega un doble papel: por un lado es sangrienta es brutal y conquistadora; por otro lado, juega el papel de ser muda, oculta,  consolida las formas de sometimiento y genera y perpetúa el orden. Por su parte Engels, veía en los ejemplos del sistema esclavista la legitimación del uso de las armas como una “violencia inmediata” impulsora de la producción y medio de acumulación de las riquezas, es una violencia “servicial o violencia maestra” que instituye el uso de la fuerza para los fines de expansión. (Rabica: 2008)

Sorel analiza el  papel de la violencia en las organizaciones civiles, su afectación en los individuos, pero apegado a la idea de que la violencia surge a partir de la imposición de una economía que constriñe a muchas personas y que beneficia a unos cuantos, ahí los individuos salen sobrando y las instituciones encargadas de sostener el orden económico operan con la finalidad de imponerse por la fuerza a la sociedad proletaria. Fuerza y violencia son distintas para Sorel; la primera tiene por objeto imponer un orden social en el que una minoría es la que gobierna; la segunda tiende a la destrucción de dicho orden. La violencia se puede dividir en tres formas: la primera es una violencia dispersa o fiscal, por medio de las condiciones económicas opera con lentitud; otra es la violencia organizada del Estado que mantiene la superioridad de unas clases sobre otras; por último, existe una que combate la barbarie, es la violencia proletaria. La burguesía utiliza la fuerza para mantener el orden, mientras que el proletariado se defiende en contra de ella por medio de la violencia:
“La violencia proletaria, ejercida como pura y simple manifestación del sentimiento de la lucha de clases aparece así con carácter de algo bello y heroico. Está al servicio de los intereses primordiales de la civilización, y aun cuando no opta, quizá, por el método más adecuado al logro de provechos materiales inmediatos, puede salvar de la barbarie al mundo.” (Sorel: 1978. Pág. 95)

Rescatar de las dos teorías, ideas que nos ayudan complementar nuestra noción sobre el origen de los movimientos sociales. Por un lado tenemos a la violencia entendida como fuerza evidente, que tiene como foco principal el factor antropocéntrico y meta-antropocéntrico; como cualidad innata del ser humano y como una fuerza que surge en lo humano pero lo supera y se impone desde fuera de él. A estos dos factores es indispensable  agregar las características de operación de la violencia: pasiva (o muda) y activa (o evidente). De aquellas dos características operarias de la violencia cabría rescatar  dos actitudes ante la violencia: el silencio y la indiferencia.  

El silencio ha sido utilizado en reflexiones filosóficas sobre estética, analítica del lenguaje, ontología y en la hermenéutica, sin embargo vale la pena hacer un esfuerzo por atenderlo desde la práctica, desde el problema de la violencia. Existen algunas interpretaciones generales y comunes del silencio que lo afirman como: un acto de respeto, un acto de solemnidad; desde la práctica puede ser entendida como un acto estoico de no afectación; de entendimiento (al buen entendedor pocas palabras); pero en algunos casos también es símbolo de la imposibilidad, de la ignorancia, a-significación.

Luis Villoro nos dice sobre el silencio que en la ausencia de la palabra se encuentra un significado, un mensaje profundo que irrumpe en el tiempo. Puede ser afirmación (el que calla otorga) u oposición a las ideas:

“(…) el silencio significa en cada contexto algo distinto, pero además añade a ese significado un matiz propio: que la palabra no es adecuada al modo como las cosas se presentan, que no puede figurarlas con precisión. Esa es la significación propia del silencio. Vemos que propiamente se refiere al lenguaje en cuyo contexto aparece: deja comprender una palabra y, al mismo tiempo, la cancela al mostrarla inadecuada a la realidad que pretende denotar. Así, significa que la palabra es algo limitado y que la situación vivida la rebasa. Porque al significar los límites de la palabra, muestra indirectamente algo de las cosas: el hecho de que rebasan las posibilidades de la palabra. El silencio se refiere inmediatamente a la palabra; pero, al negar la palabra niega el hiato  que separa la realidad vivida, del lenguaje que intenta representarla. El silencio es la significatividad relativa en cuanto tal: dice lo que no son las cosas vividas, dice que no son cabalmente reducibles al lenguaje. Más esto tiene que decirlo desde el seno mismo del lenguaje”. (1997)

Entonces el silencio como efecto de la violencia puede apoyarse en la idea de una inadecuación del momento vivido, una incomprensión de la realidad efectuada por la fuerza, la inseguridad  de vivir. Puede caracterizar el sometimiento, pero también puede ser causa del mismo sometimiento. La inexpresividad denota la tolerancia y quietud, pasmo, el guardar nuestra postura a favor de perpetuar aquello que nos aflige: la fuerza que nos somete. La mordaza de la violencia es superficial pero muy psicológica: nos induce a pensar en ser el siguiente en su paredón de fusilamiento.

La indiferencia causada por el silencio multiplica la violencia, prolifera su nicho; la indiferencia es la venda en los ojos y el silencio son los tapones de los oídos. No hay gritos pero tampoco hay imágenes, y si las hay no nos incumben. Gramcci expuso en una de sus notas desde la cárcel: “Odio a los indiferentes. Creo que vivir quiere decir tomar partido. Quien verdaderamente  vive,  no  puede  dejar  de  ser  ciudadano  y  partisano.  La  indiferencia  y  la  abulia  son  parasitismo, son bellaquería, no vida. Por eso odio a los indiferentes.” (2020) Entonces la indiferencia es dejarse morir o vivir de alguien más; y  guardar silencio es oponerse a la vida.

No tan pronto, lo que en un principio se manifiesta como una consecuencia se vuelve causa y factor de expansión de la violencia. Ante el silencio y la indiferencia de hace más de 30 años en Puebla, los estudiantes universitarios hoy dicen basta; ante el silencio de toda una generación, las mujeres pintan muros, destruyen aceras y monumentos, sororas manifiestan violencia al estilo soreliano. Loable es que toda una nación quisiera cambiar su circunstancia, se solidarizara  e hiciera su parte.

Quisiera terminar mi reflexión haciendo hincapié en lo siguiente: La brújula del gobiernocambió, hace lo suyo…pero que ésta nueva generación de mexicanos sea el ejemplo de las grandes acciones de la humanidad. Losbuenos somos mayoría, las armas no poden destruir la palabra. Anteriormente se utilizó el silencio como forma de expresión de la insatisfacción del Estado, que hoy se alce la voz para denunciar la violencia de género, la delincuencia y la corrupción de las instituciones públicas (en y de las universidades); la violencia no nos debería hacer más fuertes, sino más humanos. Estudiantes, mujeres, trabajadores, maestros, políticos, no hay que ser indiferentes, sino hay que construir diariamente con nuestros recursos el mejor porvenir para la humanidad.

Mexicanos¡al grito de guerra!

Referencias:
(2019) Diccionario RAE, Consultado el 09/03/2020. URL: https://dle.rae.es/
Abbagnano, N. (2012) Diccionario de filosofía. México: FCE
Gramcci, A. (1917) Odio a los indiferentes, Sinpermiso: 2020, Recuperado de: http://www.sinpermiso.info/textos/odio-a-los-indiferentes
Labica, G (2008) Para una teoría de la violencia, Polis, Revista Latinoamericana, 19. Consultado el 7/03/ 2019. URL: http://journals.openedition.org/polis/3866
Sorel, G. (1978) Reflexiones sobre la violencia. Buenos Aires: La pléyade
Villoro, L. (1997) La significación del silencio. México: UAEM

lunes, 9 de marzo de 2020

El siguiente es el anexo que envié a los representantes del H. Consejo Universitario de la BUAP que no tiene respuesta hasta el momento.


El siguiente es el anexo que envié a los representantes del H. Consejo Universitario de la BUAP que no tiene respuesta hasta el momento.

Mtra. Guadalupe Grajales Porras, Secretaria General
Mtro. Julio Galindo Quiñonez, Secretario Técnico del Consejo Universitario
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla



El día lunes 17 de febrero de 2020 me acerqué como siempre al cajero automático a retirar una parte de mi salario. No pude hacerlo por “fondos insuficientes”. Hice lo mismo el martes 25 de febrero de 2020 con el mismo resultado. Es la primera ocasión que esto me ocurre después de trabajar durante 47 años.

O una de dos: hay un error o una injustificada retención de mi salario.

Si fue un error solicito sea reparado de inmediato.

Si se me retuvo el salario solicito la razón de ello porque de no haberla se está atentado contra mis derechos que a continuación enlistaré:

1) Mis derechos como trabajador conforme a los artículos 82 y 110 de la Ley Federal del Trabajo.

2) Mis derechos como Persona Adulta Mayor –tengo 69 años- conforme a la Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores porque no contar con mi salario atenta contra mi derecho a una vida con calidad, sin violencia y sin discriminación. (Artículo 5o, fracción 1) y mi derecho a un trabajo digno y bien remunerado.(Artículo 5o, fracción V).

De ocurrir lo anterior se estaría violando mis derechos como persona consagrado en la vigente Constitución Política de los Estados Unidos Mexicano que establece en el primer artículo: “En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales (…) Las normas relativas a los derechos humanos se interpretarán de conformidad con esta Constitución y con los tratados internacionales de la materia favoreciendo en todo tiempo a las personas la protección más amplia. Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad (…) Queda prohibida toda discriminación (…) que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas.

En espera de que error sea corregido de inmediato o me den la razón por la que se ha retenido mi salario

H. Puebla de Z. 26 de febrero de 2020



Mtro. José Antonio Robledo y Meza
P.I. Colegio de Filosofía, FFyL-BUAP
Cel: 2223703233



c.c.p. Dr. José Félix Cerezo Vélez, Presidente de la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de Puebla.
c.c.p. Lic. Abelardo Cuéllar Delgado, Secretario de Trabajo.
c.c.p. H. Congreso del Estado Libre y Soberano de Puebla 
c.c.p. Dr. Luis Miguel Barbosa Huerta, Gobernador Constitucional del Estado de Puebla.


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