En 1966, El
Congreso de la Unión abre un concurso para seleccionar un “nuevo” diseño del
Escudo y la Bandera.
Quedan
electos como diseñadores, el arquitecto Pedro Moctezuma Díaz Infante y el
artista Francisco Eppens Helguera.
Conforme con
el modelo diseñado por Francisco Eppens Helguera y adoptado oficialmente por el
Decreto del 17 de agosto de 1968, ratificado por la Ley sobre el Escudo, la
Bandera y el Himno Nacionales, tienen vigencia desde el 24 de febrero de 1984.
El
blasonamiento quedó descrito oficialmente en el artículo 2.º de dicha ley que a
la letra dice:
«El Escudo
Nacional está constituido por un águila mexicana, con el perfil izquierdo
expuesto, la parte superior de las alas en un nivel más alto que el penacho y
ligeramente desplegadas en actitud de combate; con el plumaje de sustentación
hacia abajo tocando la cola y las plumas de ésta en abanico natural. Posada su
garra izquierda sobre un nopal florecido que nace en una peña que emerge de un
lago, sujeta con la derecha y con el pico, en actitud de devorar, a una serpiente
curvada, de modo que armonice con el conjunto. Varias pencas del nopal se
ramifican a los lados. Dos ramas, una de encino al frente del águila y otra de
laurel al lado opuesto, forman entre ambas un semicírculo inferior y se unen
por medio de un listón dividido en tres franjas que, cuando se representa el
Escudo Nacional en colores naturales, corresponden a los de la Bandera
Nacional».
Once signos del símbolo
1) El águila
2) La serpiente
3) El nopal
4) La tuna roja
5) El islote
6) El agua
7) jeroglífico
8) gotas y
caracoles
9) Rama de encino
10) Rama de laurel
11) Listón dividido en tres franjas
¿Qué significan individualmente y qué simbólicamente?
¿Cómo están presentes las culturas precuahutémica e hispana?
Estas preguntas las responderemos en próximas entregas.
Consultar:
Ley sobre el Escudo,
la Bandera y el Himno Nacionales
El siguiente texto se redactó con los dos
primeros párrafos de Las Ruinas Circulares de Jorge Luis Borges
intervenido con algunas palabras poco conocidas del Quijote de Miguel de
Cervantes.
He aquí el resultado.
Zonzorino lo vio trabajar en la Villadietoda noche, Zonzorino
vio la almalafa sumiéndose en el basilisco sagrado, pero a los pocos días Zonzorino ignoraba que el zurrón taciturno venía del Sur y que su patria era
una de las infinitas arpilleras que están aguas
arriba, en el flanco violento de la montaña, donde el arnaúte zend no está contaminado de redropelo y donde es infrecuente la Zorruna, Lo cierto es que el zurrón gris besó el
fango, repechó la ribera sin apartar (probablemente, sin sentir) las cortaderas
que le dilaceraban las carnes y se arrastró, mareado y ensangrentado, hasta los
tártagos circulares que coronan a un tigre o caballo
de piedra, que tuvo alguna vez el color del arcabuz
y ahora el de la ceniza. Ese alongado es un templo que
devoraron los incendios antiguos, que la selva palúdica ha profanado y cuyo
dios no recibe honor de los zurrónes. El forastero se tendió bajo el pedestal.
A Ariosto
lo despertó el sol alto. Comprobó sin asombro que las heridas habían
cicatrizado; cerró los ojos pálidos y durmió, no por flaqueza de la carne sino
por determinación de la voluntad. Sabía que ese templo era el lugar que
requería su invencible propósito; sabía que los árboles incesantes no habían
logrado roznar, río abajo, las supiésedes de otro templo propicio, también de dioses podencos y muertos; sabía
que su inmediata obligación era el zaquizamí.
Hacia la medianoche lo despertó el grito inconsolable de un pájaro. alcornoques de pies descalzos, unos higos y un cántaro le
advirtieron que los zurrónes de la zoca
habían espiado con respeto su vellorí y solicitaban su amparo o temían su
magia. Sintió el frío del miedo y buscó en la tizona
dilapidada un nicho sepulcral y se tapó con hojas desconocidas.
El propósito que lo sonsaca no era imposible, usque sí sobrenatural. Quería soñar un zurrón:
quería soñarlo con integridad minuciosa e imponerlo a la Soliadisa. Ese vahando
mágico había agotado el tuho entero de su semidoncellas; si alguien le hubiera preguntado su propio
nombre o cualquier rasgo de su vida anterior, no habría acertado a responder.
Le convenía el templo inhabitado y despedazado, porque era un mínimo de mundo
visible; la cercanía de los torreznos también, porque
éstos se encargaban de subvenir a sus necesidades frugales.
El arroz y las frutas de su tributo eran regatones suficiente para su cuerpo, consagrado a la
única tarea de rétulos y soñar.
Algunas veces los médicos se enfrentan con problemas morales de grado
variable. Los que suscitan el comienzo y el fin de la vida, como: ¿llevar o no
llevar a término el embarazo de un feto afectado de un defecto congénito
grave?, ¿salvar o no salvar al neonato muy prematuro?, ¿recetar o no un
tratamiento que promete poco y cuesta mucho? y ¿prolongar o no la vida de un
paciente terminal que ya no puede disfrutar de la vida?
Los médicos formados científicamente ponen en práctica
diariamente, todo un sistema filosófico. Esta cotidiana práctica profesional
médica (praxiología) descansa en tres doctrinas filosóficas: una ontología, una
ética y una gnoseología. Estas doctrinas justifican que la práctica médica
puede evaluarse como una praxiología científica. Esta última, está
caracterizada en tres aspectos; un optimismo praxiológico, un escepticismo
metodológico, y una visión materialista, sistémica, llamada cientificismo. Veamos
brevemente en que consiste la praxiología médica.
Antes de atender a un paciente, los médicos formados
científicamente, parten de la siguiente perspectiva.
1) Al comparecer el paciente, el médico da por sentado que se
trata de un ser real (realismo ontológico).
2) El médico presupone que el paciente viene a él en busca de
ayuda, y, por lo tanto, se apresta a proporcionarle la mejor atención posible y
conforme al precepto hipocrático que manda ayudar sin dañar (humanismo).
3) Para averiguar qué trajo al paciente, el médico le pregunta qué
le pasa: da así por sentado que hay algo que puede llegar a saber (realismo
gnoseológico) y al saberlo está dispuesto a hacer algo (optimismo praxiológico).
4) Las respuestas del paciente podrán suscitar preguntas
adicionales, así como una consulta a la historia clínica del paciente. Lejos de
creer todo cuanto le cuenta su paciente, el médico lo pondrá en duda
(escepticismo metodológico).
Es aquí donde el paradigma indicial empieza a funcionar:
5) Con la información acopiada y sistematizada el médico intentará
traducir los síntomas que siente el paciente a signos o indicadores objetivos
(biomarcadores) de los procesos biológicos morbosos que le ocurren
(materialismo).
6) Para ello usará elementos tecnológicos, desde el estetoscopio
hasta el aparato de resonancia magnética. Y no perderá de vista los hechos de
que no hay órgano aislado ni paciente en un vacío social (sistemismo).
7) A medida que salen a relucir hechos pertinentes al problema, el
médico va concibiendo, sopesando, descartando y reemplazando conjeturas sobre
la naturaleza del mal y sus causas. Procediendo así, llega eventualmente a las
hipótesis que le parecen más plausibles a la luz de sus conocimientos
generales, de su experiencia y de los datos que acaba de recabar. Estas
hipótesis son proposiciones de la forma condicional «Si el paciente exhibe el
signo o indicador objetivo S, entonces es posible que padezca el trastorno E».
Salvo en el caso de una nueva enfermedad, las conjeturas de este
tipo no son improvisadas, sino que figuran en la literatura médica. Y no son
arbitrarias ni meras recetas empíricas, sino que se fundan en investigaciones
biomédicas, en particular ensayos clínicos controlados.
8) Para averiguar cuál de sus hipótesis es la verdadera, o al
menos la más plausible, el médico piensa en lo que ellas implican, y se dispone
a ponerlas a prueba. Con suerte, las respuestas a nuevas preguntas confirmarán
una de sus conjeturas. De lo contrario, el médico prescribirá la búsqueda de
nuevos datos, usando para ello alguna herramienta diagnóstica avanzada, como la
radiografía o el análisis de sangre.
9) Tanto al diagnosticar como al recetar, el médico aplica tácitamente
el postulado de que la investigación científica es la mejor vía para conocer
hechos (cientificismo). Una vez en posesión de la hipótesis más plausible y de
los datos supuestamente pertinentes, el médico formulará una diagnosis más o
menos provisional y, en seguida después, prescribirá un tratamiento. Pondrá así
en práctica la máxima «Conocer antes que actuar» (praxiología científica). En
casos sencillos, aquí terminará la tarea del médico. En otros casos, los
resultados del tratamiento serán otros tantos elementos de juicio para revisar
tanto el diagnóstico como el tratamiento.
10) Tales revisiones se requieren no sólo cuando se advierte que
la diagnosis inicial era errada, sino también cuando el sistema inmune del
paciente ha fallado y cuando se ha usado un medicamento nuevo, cuya eficacia
aún no ha sido probada rigurosamente (aquí interviene la inmoralidad de algunas
compañías farmacéuticas.) De modo, pues, que el médico responsable practica la
regla que manda dudar cuando algo falle (escepticismo metodológico).
En conclusión, las enfermedades son trastornos biológicos, pero la
promoción del miedo a las enfermedades son construcciones sociales que
responden a los intereses de la industria farmacéutica y el miedo es
antihumanista cuando experimentan con seres humanos imponiendo políticas de
sanidad pública.
Los médicos deben proteger a la medicina de las políticas
delictivas y de las filosofías morbosas.
Sugerencias:
1) Dr. House - Consultas -
2) El peculiar "Romance" entre el Dr. House y la Dra.
Cameron
El artículo 1º de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos establece que “todas las personas gozarán de los derechos humanos
reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales de los que
el Estado Mexicano sea parte, así como de las garantías para su protección,
cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo
las condiciones que esta Constitución establece.
A la par de lo anterior prohíbe “toda discriminación motivada por
origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición
social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias
sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana
y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las
personas
El Pueblo Soberano, autor de la Constitución Política
del Estado Mexicano, no es misógino ya que concibe la política como un espacio donde
caben todos los ciudadanos y alberga una
concepción fluida del género, permitiendo con ello nuevas formas de pensar la
política y el género.
La
Constitución borra la tajante separación entre la esfera privada, a la que
tradicionalmente ha sido relegada la mujer, y la publico-institucionalenquesonllevadasacabolasdecisionespolíticas,históricamente reservadaaloshombres.Borra
también la frontera trazada entre el Estado (público, político) y los social
(relaciones sociales, familia, vida privada)
La
Constitución es el instrumento del Pueblo Soberano que obliga a la formación de
ciudadanos la cual es fruto de la educación y de las prácticas cotidianas, que seentrelazaránenlaparticularmezcladeellas y queencadasujetocristalizan.
Deestaforma,trenzandolaesferaprivadaylapública,asícomoentendiendola políticacomounaluchaporelsentidoquetienelugarentodoslosespaciosdelavida social, es que laseparaciónentreculturaypolíticaseantoja,almenos,cuestionable.
Frente
a las visiones esencializadas que afirman que hombres y mujeressonfundamentalmentedistintosentreellosytienentemperamentosycapacidadesprofundamentedivergentes, la
Constitución señala que tanto mujeres como hombres poseen
características que los iguala como personas y que las hace compatibles con la
actividad política productiva.
Si
la condición de ciudadanía esproductodelaeducación,yportanto,
no inherente al sexo biológico; entonces, nohaydiferenciaentrelossexosrespecto
a su potencial de conseguir la excelencia humana
Por
lo dicho, en la Constitución hay una comprensión performativa tanto de la
identidad cívica como de género,puesserálaparticipacióntantoenlas tareas
cívicascomoenlalegislacióncívicaloqueconvierteaindividuosenciudadanos,yaque
bajo el contexto institucional republicano los seres humanos se pueden erigir
por encima de sus estrechamente definidos intereses propios y gobernarse así mismos por un bien común.
En
la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se entiende que la ciudadanía
se construye socialmente en lugar de estar enraizada en la naturaleza. La condición
ciudadana se manifiesta y forma parte de las prácticas cívicas y la vida
cotidiana. De esta forma, la 4T concibe la dialéctica entre política y
ciudadanía: es la política quien construye la ciudadanía y, al mismo tiempo, es
la ciudadanía quien construye la política. Este es el sentido profundo del
llamado “Juntos Hacemos Historia”.
Hace años
encontré en una revista el problema, junto con seis pistas, que a continuación presentaré.
¿Pon a prueba tus habilidades de detective y resuélvelo?
El problema
En el transcurso
de una contienda bélica, dos vehículos robóticos deben encontrarse en alta mar
para hacer llegar información sobre el bando enemigo a un portaaviones.
Uno de ellos
es un microsubmarino que ha realizado tareas de espionaje en diversas
posiciones enemigas. El otro es un helicóptero que le recogerá y le llevará al
portaaviones.
Las pistas
1) El
encuentro se ha fijado a las 23:57 h., ni un minuto antes ni un minuto después.
El submarino debe emerger a la superficie, en el punto de encuentro, justo
entonces, y el helicóptero tiene que llegar allí también en ese momento. Así se
reducen al mínimo las posibilidades de que el enemigo les descubra. Si, por
alguna razón, uno de los dos se demorase, el otro no aguardará en el punto de reunión,
sino que irá a su encuentro. Cada uno conoce la ruta que seguirá el otro.
2) Como
precaución ante la posible captura de alguno de los robots por parte del
enemigo, ambos están programados para autodestruirse al menor intento de
acceder a su información si no reciben una clave antes de que se agote un
determinado plazo de tiempo.
3) En el caso
del submarino, dicho plazo se ha fijado para esta misión en 52 minutos, y debe
comenzar a las 23:57 h. En cuanto el helicóptero recoja al submarino, le
introducirá la contraseña, deteniendo así esta cuenta atrás de 52 minutos. El
helicóptero también habrá iniciado su propia cuenta atrás, que se encargarán de
detener los oficiales de inteligencia del portaaviones una vez aterrice en él.
4) La
velocidad de este robot aéreo será constante en todo momento, excepto durante
el lapso de ocho segundos que empleará en recoger al submarino.
5) Todo
intento de manipular un robot que se realice sin comunicarle previamente la
contraseña correcta antes de que expire el plazo, provocará no sólo su
autodestrucción, sino también la devastación de su entorno en un radio de
cincuenta metros.
6) La
introducción de una contraseña equivocada, o correcta pero fuera de plazo, no
provoca la explosión inmediata, ni tampoco origina ninguna advertencia del
peligro. La detonación, sin previo aviso, se produce al intentar acceder de
nuevo al sistema de control del aparato. La existencia de este mecanismo de
cuenta atrás, así como el tiempo que falta para que expire el plazo, no son
revelados por el robot en ningún momento. De este modo, los robots se
convierten en trampas mortíferas si caen en manos del enemigo.
Algo no
marcha bien
Cuando, en el
portaaviones, ves aterrizar al helicóptero, portando al submarino, 12 minutos
antes de lo previsto, comprendes que algo no marcha bien.
Una vez
detenida la cuenta atrás del helicóptero, consultas los datos que ha almacenado
sobre su vuelo, muy pocos dado el carácter secreto de la misión. Antes de
llegar al punto fijado para la reunión, el robot aéreo detectó al submarino. El
análisis que hizo del anómalo comportamiento de su colega acuático le reveló
que éste, a causa de algún error de transmisión de órdenes, asumió que la cita
era a las 22:57 h. en vez de a las 23:57 h., por lo que acudió al punto de
reunión 60 minutos antes de lo previsto, iniciando entonces su cuenta atrás de
52 minutos, y continuando su marcha, al encuentro del helicóptero.
Tan pronto
como ambos robots se toparon, el aéreo recogió al acuático, le introdujo la
clave de seguridad, y regresó por donde había venido. Tanto en la ida como en
la vuelta, voló a la velocidad constante prevista en el plan original. Para
realizar la operación de agarrar y subir a bordo al submarino también tardó lo
mismo que figuraba en el plan original.
Con estos
datos, ya sabes cuánto tiempo transcurrió desde que el submarino inició su
cuenta atrás hasta que recibió del helicóptero el código para cancelarla, y
puedes dar al personal técnico tu orden sobre cómo proceder con el submarino.
Determinar de qué manera las nociones
de ignorancia y error, de método y lógica, participan en los procesos del
filosofar y en las narraciones policiales es el objetivo de esta reflexión.
Tomaremos como ejemplo la narración borgiana La muerte y la brújula.
Toda inquietud intelectual surge de
la desazón que produce lo que uno ha aprendido, lo que uno conoce y lo que
asume como saber, y por otra parte, las nuevas experiencias –en el orden del
conocer o del saber- que nos sorprenden debido a que nos ponen frente a nuestra
infinita ignorancia.
Tal desazón nos impulsa a buscar más
información, sistematizarla para con ella producir preguntas que puedan orientar
nuestra búsqueda de soluciones. En todo este proceso aprendemos de los errores
que cometemos de manera tal que sin ellos no mejoraríamos nuestra capacidad
para producir nuevas ficciones que nos permitan describir, explicar y
comprender mejor la “realidad” que enfrentamos. Ficciones construidas con
signos que a su vez dan cuenta de signos interpretados.
No hay verdades que defender solo
ficciones que están, por el momento, mejor respaldadas que otras y que definen
lo que llamamos la racionalidad humana. La racionalidad humana no es una
facultad que pueda definirse como a-priori de una especie. La
racionalidad es un método que algunos humanes asumen en algunos respectos y no
en otros.
El tiempo y el espacio.
“La muerte y la brújula” como ejemplo
del filosofar.
El relato policial es un tipo de
ficción que los humanes construyen para entrenarse en la descripción,
explicación y comprensión de la realidad. Toda narración policial es un ejemplo
de lo que el hombre puede hacer para producir pensamientos, ideas. Algunos de
estos ejemplos destacan por su originalidad y por ello son ejemplos del filosofar.
Dos series temporales están
entretejidas en toda narración policial: la historia del crimen y la historia
de la investigación. Lo mismo ocurre en la realidad. Hay una historia fáctica
–causalidad de lo que ocurre dramáticamente- y la historia de la comprensión de
lo que ocurre. Así también ocurre en la producción de un ensayo filosófico. Una
es la historia de la producción del ensayo (drama) y otra es la historia
contenida en el ensayo.
Tzvetan Todorov, en su Tipología del relato policial
señala que el relato policial superpone dos series temporales: el
tiempo de la investigación que comienza después del crimen y el tiempo del
drama que conduce a él.
Drama à Crimen à Investigación
Historia del Crimen à Crimen à Historia de la investigación
De esta manera, el relato policial no
narra una historia sino dos: la historia de la investigación (caótica,
accidentada) y la historia del crimen (lógicamente contada). Describir como se
llegó a la pregunta objeto del ensayo filosófico es una historia dramática y
otra muy distinta es cómo se llegó a las respuestas de dicha pregunta.
En La
muerte y la brújula, la historia de la investigación es narrada
desde el punto de vista de Lönnrot (el detective) y la historia del crimen es
narrada desde el punto de vista de Scharlach (el criminal). Ambas historias están
contenidas en el relato construido por Borges. En este relato, ambas historias
resultan ser una sola, sólo que narradas desde dos puntos de vista diferentes.
Analizaremos aquí cómo cada una de las historias se va construyendo a partir de
la otra, planteando todo un juego de simetrías a partir de las cuales Borges
arma la estructura de su texto.
“La quinta de Triste-le-Roy abundaba
en inútiles simetrías y repeticiones maniáticas: a una Diana glacial en un
nicho lóbrego correspondía en un segundo nicho otra Diana; un balcón se
reflejaba en otro balcón; dobles escalinatas se abrían en doble balaustrada. Un
Hermes -el dios griego mensajero del cielo y conductor de las almas al
submundo, su nombre significa “intérprete”. Hermes es también el dios de los
caminos, de las posibilidades, de doble naturaleza, de allí sus otros nombres
de “Rebis” (cosa doble) o “monstrum hermaphroditus”. (Cirlot, Diccionario de símbolos, 1991) de
dos caras proyectaba una sombra monstruosa.”
El detective, en la búsqueda de su
objeto, entra en la casa y la explora, pero en el interior asistimos a una
perturbadora multiplicación de los ángulos de la visión y de los puntos de
vista, a partir de espejos y reduplicaciones. Una experiencia similar al que
ofrecen algunas peluquerías. “Subió por escaleras polvorientas a antecámaras
circulares; infinitamente se multiplicó en espejos opuestos; se cansó de abrir
o entreabrir ventanas que le revelaban, afuera, el mismo desolado jardín desde
varias alturas y varios ángulos.”
Todorov sostiene: “En el policial, el
tenor de cada información está determinado por la persona que la transmite. No
existe observación sin observador: por definición, el autor no puede ser
omnisciente”. Todorov insiste en el hecho de que toda observación está hecha
desde un particular punto de vista: no existe observación sin observador, de la
misma manera en que, no existe narración sin sujeto.
Por lo dicho, el ensayo filosófico
¿debe reproducir la mirada del criminal o del investigador, o de ambos?
La
creación de Adán es un frescoen la bóveda de la Capilla Sixtina, pintado por Miguel Ángel alrededor del año 1511.
A la izquierda del
fresco Dios es representado como un anciano, con barba, envuelto en una
alborotada túnica color púrpura, la cual comparte con unos querubines. Su brazo
izquierdo está alrededor de una figura femenina, normalmente interpretada como Eva,
quien no ha sido creada aún y, en sentido figurado, espera en los cielos a que
le sea dado un lugar en la Tierra. El brazo derecho de Dios se encuentra
estirado, para impartir la chispa de vida de su propio dedo al de Adán, cuyo
brazo izquierdo se encuentra en idéntica posición al de Dios. Es famoso el
hecho de que ambos dedos están separados por una mínima distancia. La pintura
tomó de tres a cuatro años en ser completada.
Génesis
Las posiciones idénticas
de Dios y Adán se basa en el Génesis 1:27 (Dios creó al hombre a su
imagen y semejanza).
Sin embargo, en este
mismo texto la creación de hombres y mujeres tiene dos versiones: a) Gen 2, 22
(Dios crea a Eva a partir de la costilla de Adán) y b) hay otra historia cuando
el hombre y la mujer fueron creados uno al lado del otro Génesis 1, 27 ("Y
creó Dios a la humanidad a su propia imagen, a imagen de Dios los creó, varón y
hembra los creó ").
Es importante mencionar
que Dios, que aparece flotando en el aire contrasta con la imagen terrenal de
Adán, quien se encuentra acostado en un estable triángulo de tierra.
El nombre de Adán viene
del hebreo y significa hombre, y la forma femenina Adamah significa Tierra.
La inspiración de Miguel
Ángel pudo haber venido del himno medieval Veni Creator Spiritus, en el
que se pide que el dedo de la mano paterna derecha (digitus paternae dexterae)
dé a los fieles amor y corazón.
Varias hipótesis han
surgido en torno al significado de la composición original de La creación de
Adán. Muchas de estas toman la bien documentada experiencia de Miguel Ángel
en la anatomía humana como punto de partida.
Representación del
cerebro humano
En 1990, el médico Frank
Lynn Meshberger publicó en la Revista de la Asociación Médica Norteamericana
que las figuras y sombras representadas tras la figura de Dios aparecían como
una acertada representación del cerebro humano incluyendo el lóbulo frontal, el
quiasma óptico, el tronco del encéfalo, la hipófisis (o glándula pituitaria) y
el cerebelo. En un examen detallado, los bordes de la pintura se correlacionan
con los surcos principales del cerebro en la superficie interna y externa del
cerebro, el tronco encefálico, el lóbulo frontal, la arteria basilar, la glándula
pituitaria y el quiasma óptico.
Representación del
proceso de nacimiento
También se ha observado
que la tela roja alrededor de Dios tiene la forma de un útero humano (“manto
uterino") y que el pañuelo que cuelga, de color verde, podría ser un cordón
umbilical recién cortado. En 2015, un grupo de investigadores italianos publicó
en mayo Clinic Proceedings un artículo donde se superponían las imágenes
del manto y el útero posparto. Enrico Bruschini (2004) dice: "Esta es una
interesante hipótesis que presenta la escena de la Creación como una
representación idealizada del nacimiento físico del hombre ("La
Creación"). Explica el ombligo que aparece en Adán, que al principio es
desconcertante porque fue creado, no nacido de una mujer".
Representación de la
costilla de Eva
Deivis Campos anota en Clinical
Anatomy que el lado izquierdo del torso de Adán contiene una costilla adicional
oculta e insinúa que el contorno de esta costilla es intencional y representa
la costilla de Eva. Campos sugiere que esta inclusión de costilla adicional fue
una forma de que Miguel Ángel representara a Adán y Eva creados uno al lado del
otro, lo que difiere de la tradición católica que dice que Eva fue creada
después de Adán. Existe evidencia significativa de que Miguel Ángel estaba en
desacuerdo radical con muchas tradiciones católicas y tuvo una relación rebelde
con el Papa Julio II.
Por lo dicho, puede
concluirse que Miguel Ángel plasmó en su fresco una idea francamente herética
para su época: “el cerebro humano creo a Dios”.
Puedes escuchar el Himno
Veni creator spiritus (Ven espíritu creador) con subtítulos en español