miércoles, 16 de junio de 2021

La Construcción de la Nueva Universidad Pública Mexicana

La Construcción de la Nueva Universidad Pública Mexicana

CD José Antonio Robledo y Meza

Colegio de Filosofía, Facultad de Filosofía y Letras

Benemérita Universidad Autónoma de Puebla

 

Participar en el próximo proceso de elección de la rectoría de la BUAP es el propósito de la presentación de la propuesta denominada “La Construcción de la Nueva Universidad Pública Mexicana” conjunta experiencia y argumentos. Se formularán proposiciones argumentadas que permitan destacar las condiciones existentes en los subsistemas académico –docencia, investigación y extensión-, político, económico, burocrático… de la actual BUAP. Importante será redefinir las relaciones de la institución con otros sistemas: la cultura, la política, la economía, la naturaleza, el Universo. La reflexión parte de un cambio de perspectiva y actitud. En lo más cercano la universidad debe hacer frente a la responsabilidad de hacer tangible el derecho a la educación superior y cumplir con la obligación de transformar la sociedad. Lo expuesto es el resultado de mi formación y experiencia como académico durante 50 años. Experiencia que abarca la enseñanza frente a niños y la docencia en el nivel medio superior, licenciatura y posgrado; en la investigación desde mi estancia en la Preparatoria Popular Emiliano Zapata y continuada hasta ahora; la pantomima y la radio –durante más de 10 años- han sido mis principales instrumentos en el campo de la extensión.

La exposición se irá desarrollando por partes, en tantas en cuanto sea necesario para que puedan analizarse, discutirse y criticarse por los interesados, esto es, por los ciudadanos todos. En esta entrega se presentarán solo las ideas generales que orientarán las exposiciones lógicamente consecuentes.

El cambio de visión y actitud.

Superar la visión construida por las últimas administraciones de que la universidad es asunto e interés solo de los universitarios, debe abandonarse. La Universidad, como su nombre lo indica, es asunto universal y su condición de pública obliga a la BUAP a comprometerse con los valores que permitan construir una sociedad cada vez más democrática, justa, libre y amorosa. La BUAP, en su condición de institución pública, debe rendir cuentas a la sociedad representada por las autoridades legal y legítimamente constituidas y que están definidas en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Nuevas circunstancias históricas exigen cambios de actitud de manera que la política universitaria esté orientada a cambiar tres tipos de comportamientos: hacia los demás, a la vida, y la naturaleza. Es importante discutir sobre cada uno de estos comportamientos y hacerlo en la perspectiva definida por dos ideas-fuerza: la Soberanía del Pueblo y la construcción de una Nueva República. El camino hacia la Nueva República exige la construcción de una Nueva Universidad. Esta intencionalidad de valor universal define la perspectiva; esta perspectiva exige un cambio en las actitudes, tanto individuales como colectivas, de los universitarios. La Nueva Universidad mexicana debe constituirse en un agente de promoción de lo establecido en la vigente Constitución.

La pérdida de autoridad de la BUAP es un hecho del cual debemos partir para mostrar el talante crítico y creativo de la comunidad para coadyuvar en la construcción de las nuevas instituciones que reclama la Nueva República. La sanción moral para quienes operaron la pérdida de la autoridad aludida debe ser el impedir que continúen administrando a la institución.

Tanto en el año 2018 como en el 2021 el pueblo de México definió a las autoridades que deben coordinar las acciones colectivas hacia la construcción de una Nueva Sociedad. Las autoridades electas democráticamente han realizado los cambios constitucionales que orientan los primeros pasos hacia la construcción de la Nueva República. Este caminar se ha iniciado promoviendo el respeto a los derechos humanos como elemento ineludible en la construcción de la nueva ciudadanía, combatiendo legalmente la corrupción, terminando con los abusos del fuero político a través de la revocación de mandato, la consulta popular, y tomando medidas para reducir el gasto suntuario de las burocracias en instituciones públicas.

La Constitución junto con el concepto de educación deben ser las plataformas para construir los conceptos de persona y sociedad democrática que requiere la Nueva República. Cambiar el paradigma basada en criterios numéricos en otro que responda a los valores para construir la ciudadanía que México y el mundo requiere.

El cambio de perspectiva académico.

Como el Universo, todos los mundos se expanden permanentemente. Se expande el mundo del existir: lenguaje, conceptos, saberes, conocimiento y tecnología; se expande el mundo del ser: las experiencias, los perceptos, el conocimiento y la tecnología. La expansión de los mundos del existir y del ser modifica permanentemente los perceptos y conceptos que aplicamos para modificar, sin parar, los mundos del ser y el existir a través de la tecnología.

La provisionalidad de conocimientos y saberes nos han permitido arribar a la racionalidad-crítica como criterio para avanzar contando con el apoyo de las mejores experiencias y los mejores argumentos construidos por los humanes a través de la historia. La conciencia de nuestras limitaciones, de los errores cometidos, de nuestra infinita ignorancia nos han hecho adoptar el método de la discusión y el principio de la racionalidad-crítica en todos los campos del saber y conocer.

Los mexicanos al igual que todos los humanes continuamos construyendo respuestas a las preguntas relativas al pasado (¿de dónde vengo?), del presente (¿quién soy?, ¿dónde estoy?) y del futuro (¿dónde voy?). Las respuestas a estas preguntas fundamentales nos obligan a responder a la pregunta de método: ¿cómo caminar del presente al futuro?, ¿cómo concretar paso a paso el camino hacia lo intencionalmente definido? La pregunta del método nos conduce directamente a la definición de políticas públicas orientadas por criterios éticos. ¿Cómo sabemos que nuestras respuestas son las mejores? Solo podemos apelar y aplicar el método de la discusión y el criterio de la racionalidad-crítica para provisionalmente aceptar las respuestas que requerimos para actuar.

Todo lo dicho tiene íntima relación con las funciones de la Nueva Escuela Mexicana, incluyendo a la Nueva Universidad Mexicana: docencia-investigación-extensión. Más adelante abundaré al respecto.

La Soberanía del Pueblo está expresada en la Constitución Política y por lo tanto, toda propuesta deberá estar enmarcada en el contexto constitucional. El artículo 1° Constitucional establece las categorías básicas de personas y seres humanos. En este sentido debe admitirse que los mexicanos como personas y seres humanos tenemos el derecho de tener y realizar pensamientos (pensar), sentimientos (sentir) y acciones (actuar); y armonizar pensamientos, sentimientos y acciones para formar significados de experiencia y crear nuevos conocimientos, sentimientos y conductas.

Con esto último debe comprometerse la Nueva Universidad Mexicana: la libertad para pensar (laicismo), para sentir (amar) y caminar hacia una sociedad (república) más justa aplicando permanentemente los criterios que hagan posible una convivencia democrática.

Paseo de las Fuentes, Puebla, Pue. 16 de junio de 2021.

José Antonio Robledo y Meza

robledomeza@yahoo.com.mx

celular: 2223703233

 

lunes, 14 de junio de 2021

Preguntas y comentarios y en torno al texto “La peligrosa romantización de la pobreza” de Jorge Zepeda Patterson.

 Preguntas y comentarios y en torno al texto 
“La peligrosa romantización de la pobreza” de Jorge Zepeda Patterson.


José Antonio Robledo y Meza

robledomeza@yahoo.com.mx

cel. 2223703233

¿Por qué el título? 

Don Jorge es claro, desde el primer párrafo, del por qué el título: por “priorizar a tal punto la lucha contra la pobreza que optó por dejar de lado otras reivindicaciones progresistas”. Esta aseveración la reitera en el párrafo tercero al mismo tiempo que acepta la existencia de “mayorías empobrecidas”. En el párrafo quinto manifiesta: “Pero más me preocupa” (… las) “expresiones que mistifican la pobreza, como si solo en ese estado se es sabio y justo. Hay un atisbo peligrosamente milenarista, anti intelectual y rural.” En el séptimo párrafo don Jorge sentencia “El amor a los pobres no debería confundirse con el amor a la pobreza, no si es que queremos salir de ella.” La justificación del título lo reitera en el octavo párrafo al que denomina “nota” explicitando que es su interpretación de los últimos párrafos de “la transcripción de la Mañanera de este viernes” (11 de junio de 2021).


¿Por qué “absurdo, da”?


1) Son tres los párrafos en que don Jorge usa del término “absurdo, da”:

a) En el segundo párrafo encontramos la siguiente afirmación “la oposición no podrá constituirse en una verdadera alternativa al obradorismo mientras siga creyendo que solo le basta “desenmascarar” a AMLO y mostrar a los sectores populares los desaciertos de su Gobierno o la inconsistencia de sus ideas. Lo cual es absurdo”. Aquí se refiere al absurdo de la oposición a AMLO de constituirse en una verdadera alternativa si solo se concentra en señalar “los desaciertos de su gobierno o en la inconsistencia de sus ideas.”

b) En el tercer párrafo don Jorge puntualiza: “Podría explicarse que las políticas públicas de la 4T se concentren en la más urgente de las necesidades, pero el abandono presupuestal sistemático de todas las demás y luego la confrontación explícita por parte del Presidente, provocaron una ruptura absurda en esa alianza implícita.” Aquí se refiere a la ruptura “entre los sectores medios de la capital y el movimiento político que hoy encabeza López Obrador. La causa del rompimiento, señala don Jorge, “es el abandono presupuestal sistemático” (las negritas son de jarm) de las “agendas de justicia social con las del movimiento feminista y diversidad sexual, temas de medio ambiente, acceso y difusión de la cultura, activismo por los derechos humanos y un largo etcétera.” Aquí se refiere al absurdo del abandono presupuestal a los impulsores de las agendas progresistas.


c) En el sexto párrafo don Jorge, en referencia a las palabras citadas por AMLO (“es en la ciudad donde la gente se convierte en fácil presa de la propaganda y que los que tienen licenciatura e incluso doctorados, seguramente lectores de Reforma, suelen tener “actitudes aspiracionistas, triunfar a toda costa, salir adelante, muy egoísta”) sentencia: “Quisiera pensar que son palabras improvisadas llevadas por la molestia y la irritación y no un manifiesto de su visión del mundo. Tomadas literalmente afirmarían no solo que los sectores medios fueron engañados, sino que hay algo intrínsecamente deshonesto en pertenecer a la clase media, en tener títulos universitarios o en poseer aspiraciones para mejorar la situación propia y de la familia.” (…) “Cuesta trabajo creer que el Presidente quisiera justo lo contrario, que los que tienen un poco más dejen de tenerlo para así convertirse en mejores personas. Y sin embargo, eso es lo que se deriva de sus extrañas explicaciones. Ojalá que se trate de un planteamiento desafortunado, en el intento de justificar un fenómeno, el sufragio adverso de los sectores progresistas que antes votaban a su favor; algo que debería llevar a la reflexión y a la autocrítica, y no a esta absurda defensa.” Aquí lo absurdo se aplica a la defensa de la pobreza más que en los pobres. De aquí el título del artículo.


Mi punto de vista es que el abandono presupuestal a las agendas progresistas no es un absurdo y que este abandono presupuestal sea una defensa romántica de la pobreza. Por el contrario, el apoyo presupuestal asignados a los grupos que dicen defender agendas progresistas se orienten a apoyar a personas con necesidades reales y concretas que son las referencias de las agendas progresistas. Esta decisión contó con mi voto.


En conclusión, no comparto ni el título ni su significado.


domingo, 6 de junio de 2021

Manifiesto por la república, la democracia y las libertades. Análisis descriptivo.

 

Manifiesto por la república, la democracia y las libertades.
Análisis descriptivo.

 

José Antonio Robledo y Meza

 

El “Manifiesto por la república, la democracia y las libertades” fue firmado por un grupo conformado por más de 400 personas entre los que se encuentran politólogos, antropólogos, empresarios, sociólogos, juristas, historiadores y periodistas. En esta declaración pública se llama a los ciudadanos a que en las elecciones del 6 de junio de 2021 “voten en sentido estratégico y cierren filas con quien tenga mayor probabilidad de vencer a Morena y a sus partidos aliados”. Este es un objetivo coyuntural que es solo una pista de propósitos a más largo plazo.

El documento de 697 palabras están distribuidas en 6 párrafos: el primer párrafo:  90 palabras; el segundo párrafo:  141 palabras; el tercer párrafo:  82 palabras; el cuarto párrafo:  115 palabras; el quinto párrafo:  68 palabras y el sexto párrafo:  192 palabras. El título: 9 palabras

Este análisis tiene como propósito exponer los aspectos más relevantes contenidos en el manifiesto.

Resalta. En primer lugar, la intención de insertarse en el proceso electoral a corto plazo y, en el mediano y largo plazo, en el proceso denominado como “Cuarta Transformación”, a través del método democrático de la discusión. Más que ruptura se pretende una refundación de la 4T a través de denuncias y afirmaciones como veremos a continuación.

A lo largo del documento, comenzando por su título, definen su compromiso con los siguientes principios: el republicanismo, la democracia, la libertad y el federalismo. Es evidente su compromiso con el principio del Pueblo Soberano y con la intención de construir una Nueva República. Esto se comprueba con las siguientes intenciones declaradas “construir una sociedad inclusiva basada en derechos, más justa y dinámica”, “colocar al ciudadano en el centro de la acción política”, aprovechar las aportaciones de la sociedad civil “para mejorar políticas públicas, basarlas en evidencia y combatir malas prácticas” y “respetar el pluralismo como vía para transformar a México.” La intención a corto plazo es “vencer en las urnas a la coalición oficialista de Morena y sus partidos satélites para rectificar el rumbo”. Asimismo. declaran su compromiso para construir una alternativa viable y atractiva para detener el deterioro político, económico e institucional del país, impulsar la imparcialidad del servicio público, reivindicar la importancia de los organismos autónomos para empoderar a la ciudadanía.

Los problemas que resaltan para atender de inmediato son: la pobreza, la violencia criminal; la falta de medicamentos; la falta de certeza jurídica para los inversionistas y el desaprovechamiento de las ventajas comparativas por la vecindad con Estados Unidos, así como el acuerdo comercial que tenemos con ellos; el abandono del uso de los combustibles fósiles.

Con las premisas anteriores manifiestan su oposición a la siguiente realidad política: autoritarismo, abuso del poder, demagogia, capricho, centralismo, presidencia autocrática, arbitrio de una sola voluntad, el deterioro político, económico e institucional del país; retroceso populista y autoritario, el triple desprecio a la lucha de las mujeres por sus derechos, a la calidad educativa y a la ciencia y la investigación; el uso del gobierno de recursos e instituciones del Estado para favorecer al partido del gobierno y la violación del Presidente a la Constitución usando los programas sociales y la vacunación se en su estrategia electoral interviniendo en las campañas, difundiendo propaganda; rechazan el uso del escarnio y persecución de opositores. Hacen énfasis de su repudio a los “abusos, corrupción y frivolidad de la indeseable situación previa a la presente administración”.

Por lo anteriormente expuesto, está claro que la intención “profunda” de quienes redactaron este documento es constituirse en una alternativa en el proceso de la 4T al margen de los partidos que hoy forman la coalición PRI-PAN-PRD.

En una próxima entrega profundizaremos en la exposición de los principios declarados y las intenciones poselectorales de quienes redactaron el “Manifiesto por la república, la democracia y las libertades”.

Puebla, Pue. Arboledas de Guadalupe, 6 de junio de 2021

 

 

viernes, 4 de junio de 2021

Aprendizaje significativo producto de las elecciones mexicanas del 6 de junio de 2021

Aprendizaje significativo producto de las elecciones mexicanas del 6 de junio de 2021.

José Antonio Robledo y Meza

Caracterizo al proceso electoral, que concluirá el próximo domingo 6 de junio, como pasional. Fue un proceso donde se pidió elegir el matiz de la obediencia a partir del postulado de la Soberanía del Pueblo. No importando la orientación de voto, la Soberanía Popular marcó el rumbo.

El proceso tuvo, entre sus virtudes, modificar, al menos, tres elementos del contexto tradicional de la definición del voto: 1) el horizonte emotivo-conceptual; 2) los parámetro valorativos; 3) y la orientación cognitiva.

Si el resultado del proceso se definirá por los impulsos, deseos y estados de ánimo de los votantes, esto obligará a corregir los planteamientos éticos como estrategia para resolver sobre las alternativas de políticas públicas.

Las pasiones mostraron su importancia al grado de que es imposible ignorarlas en la acción de gobernar. Un gobierno eficaz deberá forjar sus decisiones considerando, no totalmente el aspecto pasional del electorado, pero tampoco ignorándolo. La razón y teoría deben estar acompañadas por las pasiones humanas, porque las campañas -sui generis de este 2021- lograron nuevamente “calentar” el ambiente, restringiendo la apatía y la pasividad.

El proceso enseñó que la razón debe acercarse a las pasiones, lo que significa considerar lo que el proceso generó: el contacto directo de los unos con los otros. Los autoconsiderados élite abrieron el diálogo republicano en su “Manifiesto por la república, la democracia y las libertades” proclamando su sentido de pertenencia a la naciente comunidad construida, en sus primeros pasos, por la llamada 4T.

Todos los que participan en el proceso manifestaron dos pasiones: 1) la necesidad de ser guiados (dependencia) y 2) el anhelo de permanecer libres (autodominio). Este oxímoron ayudará a superar la parálisis de la voluntad, la tibieza emotiva, la apatía y la renuncia a producir ideas autónomas.

Cualesquiera que sean los resultados de las votaciones en México, los ciudadanos del mundo habremos aprendido significativamente.

Puebla, Pue. Paseo de las Fuentes, 4 de junio de 2021

 

jueves, 20 de mayo de 2021

El Dios de Spinoza

El Dios de Spinoza

José Soto Pérez.


En el año de 1929, se le preguntó a Albert Einstein si creía en Dios. Su respuesta a esta interrogante es muy frecuentemente citada: “Yo creo en el Dios de Spinoza, quien se revela en la ordenada armonía del mundo, no en un Dios que está preocupado con los destinos y los pormenores de la humanidad.” Esta afirmación ha sido repetida una y otra vez, incluidos personajes científicos célebres como Carl Sagan y Neil DeGrasse Tyson, quienes parecen haber encontrado algo valioso en aquello percibido como el Dios de Spinoza.

Pero, ¿en qué consiste el Dios de Spinoza que hizo que Einstein se refiriera a él y qué tan precisas son estas discusiones en nuestros días?

Les agradezco a todos los aquí presentes, escuchando esta presentación, desde el ángulo de un físico, que es sólo un aficionado a esto que los demás denominan filosofía, y que es un fan de este personaje tan singular como lo es Baruch Spinoza.

Nuestro personaje vivió en los Países Bajos durante el siglo XVII E. C. y frecuentemente es visto como uno de los filósofos más significativos, no sólo del período moderno, sino de todos los tiempos. Sus ideas acerca de temas tales como Dios y la filosofía hasta nuestros días. Él nació en Ámsterdam en 1632 dentro de la comunidad intelectual judía sefardita. Spinoza demostró ser una joven promesa. Provenía de una familia modesta y como joven, ayudaría a su familia con su negocio de importaciones.

Sus intereses intelectuales comenzaron pronto, a principios de su vida adulta, causando revuelo y controversia dentro de la comunidad y sus autoridades. En el año de 1656, a la edad de 23 años, recibió el anatema de su comunidad, conocido como cherem:

“[…] desde hace mucho [se tenía] noticia de las equivocadas opiniones y errónea conducta de Baruch Spinoza y por diversos medios y advertencias, han tratado de apartarlo del mal camino. Como no obtuvieron resultado alguno […] resolvieron […] que éste fuera […] expulsado del pueblo de Israel, según el siguiente decreto […]: […] expulsamos, execramos y maldecimos a Baruch de Spinoza […] ante los Santos Libros de la Ley con sus [seiscientas trece] prescripciones, con la excomunión con que Josué excomulgó a Jericó, con la maldición con que Eliseo maldijo a sus hijos y con todas las execraciones escritas en la Ley. Maldito sea de día y maldito sea de noche; maldito sea cuando se acuesta y maldito sea cuando sale y maldito sea cuando regresa. Que el Señor no lo persone. Que la cólera y el enojo del Señor se desaten contra este hombre y arrojen sobre él todas las maldiciones escritas en el Libro de la Ley. […]

Ordenamos que nadie mantenga con él comunicación oral o escrita, que nadie le preste ningún favor, […] que nadie lea nada escrito o trascripto por él.”[1]

Mucho se ha especulado acerca de los motivos por los que fue expulsado y desterrado de sus “horrendas” y “abominables” “herejías” y varios afirmarán que esto tuvo algo que ver con las ideas que después expondrá en sus escritos filosóficos.

Debido a este hecho, Spinoza abandonó a Ámsterdam y vivió periódicamente en varios lugares en los Países Bajos antes de asentarse por el resto de su corta vida en La Haya, dedicándose a desarrollar sus ideas filosóficas.

Escribió varias de sus obras literarias y ejerció como docente personal usando el nombre de Benedicto o Benedictus. Entre sus obras se cuentan el “Tratado Teológico-Político” y una exposición sobre los principios de filosofías de Descartes, los cuales eran controversiales en su época. Sin embargo su obra maestra, por lo cual sería conocido en el mundo, es el de “Ética”, escrita entre los años de 1661 y 1675. Se publicó de manera póstuma en 1677, siendo reconocido como su obra maestra, estando dividida en cinco partes.

En la primera parte, Spinoza presenta sus argumentos y sus ideas sobre Dios, que ha inspirado a incontables personas a lo largos de los siglos. Sin embargo, las ideas de Espinoza sobre Dios pueden ser bastante complejos y no siempre son tan simples como podrían parecer a primera vista cuando se le asocia con una posición filosófica o teológica conocida como panteísmo (donde pan significa todo y theos significa Dios), por lo que la idea de que todo es Dios o que Dios es todo. Esto se debe a que existe el malentendido ampliamente extendido que identifica a Dios con la Naturaleza misma, lo cual vamos a abordar posteriormente. Ahora bien, esto no es del todo incorrecto.

No obstante, existe mucha mayor complejidad e insinuaciones que hacen que Spinoza resulte algo difícil de interpretar, por lo que existen varios puntos de vista en la comprensión de lo que realmente quiso decir.

En ocasiones se le han etiquetado de ateo, debido a su supuesta reducción a las leyes de la Naturaleza. Por el otro lado, los románticos alemanes lo han tildado de ser un hombre intoxicado por Dios. Estas dos caracterizaciones son completamente opuestas, pero son parcialmente legítimas, dependiendo de la perspectiva que uno elija para analizarlo.

Sin mayor preámbulo, entremos entonces en materia. Ya he mencionado que existen varias discrepancias y maneras de entender en cómo debería leerse el bosquejo general. Spinoza habla de algo llamado sustancia, que es un concepto que incluso antecede a Aristóteles y que ha sido empleado por los filósofos hasta nuestros días.

Se puede decir que la sustancia es algo que es independiente, algo que no requiere de otra cosa para su existencia y cito, “por sustancia entiendo lo que es en sí mismo y lo es concibe a través de sí mismo.”

De acuerdo con la mayoría de los filósofos, incluyendo aquellos contemporáneos con Spinoza, existen muchas sustancias en el mundo. Yo tengo una sustancia. Un perro tiene sustancia. Sin embargo, para Spinoza, existe sólo una Sustancia, que es la esencia perfecta infinita[2] con un número infinito de atributos, en los que todas las cosas en el Universo son sólo modos finitos[3] de esta Sustancia[4] consistiendo de una infinidad de atributos, cada uno de los cuales expresa una esencia eterna e infinita.

Por esto mismo podemos considerar a Spinoza como “monista” o en cierto sentido, que cree en una “Sustancia monista”, lo cual, hasta cierto punto, es una evolución natural del pensamiento originado desde el Rambam (el Rabí Moisés bin Maimónides).

Para Spinoza, sólo existe una esencia unificada que es Dios o Naturaleza, que es la sustancia de todas las cosas. Sin embargo, no debemos ver a la sustancia de la misma forma en que veríamos la esencia de una mesa. En vez de esto, se podría ver a la sustancia como la realidad subyacente de algo o, en este caso, de todas las cosas, la sustancia o de Dios que en sí no es finito, sino infinito, existiendo más allá de todas las sustancias, incluyendo el aspecto material.

De hecho, incluye a este como uno de sus atributos infinitos, aunque no esté limitado a él y debido a que sólo hay una Sustancia Divina, esto implica obviamente que no hay alguna otra Sustancia. Esto lo demuestra Spinoza por el método de reducción al absurdo.

Esto implica que todo objeto es, de alguna manera, una parte de Dios y esta faceta panteísta de su pensamiento llevó a algunos a concluir que todo lo que existe, existe en Dios y nada puede ser o concebirse por fuera de Dios (lo cual insinúa una discusión a cuatro bandas: todo vs. Todo, nada vs. Nada, todo vs. Nada y Todo vs. Nada).

Lo que esto quiere decir es que todo pertenece (en el sentido de la operación lógica de la teoría de conjuntos) a Dios; i. e., todos los objetos simplemente son partes de un todo, un Todo que es Dios en la manera en que se ocupa este significado en este durante siglos.

Sin embargo, parece ser claro que Spinoza sí hace la diferencia entre Dios y sus atributos, por un lado, y el mundo por el otro, al afirmar que el primero es básicamente idéntico, mientras que el mundo se describe como los modos de los atributos de Dios y cito: “de la necesidad de la naturaleza divina se sigue que hay un número infinito de muchos objetos en un número infinito de modos, debido a que ya hemos visto que Dios es infinito en su esencia y tiene un número infinito e ilimitado de atributos, los cuales son todos idénticos a la esencia de Dios, pero que expresan su infinita naturaleza en diferentes maneras y que los modos que conforman al Universo son expresiones de aquellos atributos.

Spinoza afirma que los modos son las afecciones de los atributos o modos de Dios en los que los atributos de Dios son expresados de una cierta y determinada manera. En otras palabras, la Sustancia Absoluta Infinita, que es Dios, está expresada en una forma finita limitada[5] a través de los modos del Universo.

De esta manera, todo[6] es Dios, como lo mencionamos anteriormente. Él identifica a Dios con la Naturaleza, con lo cual estoy de acuerdo. La Naturaleza y sus leyes son simplemente expresiones directas de la Naturaleza Divina y Spinoza considera que existen dos aspectos o vertientes a la Naturaleza:

-          El primero lo define como natura naturans, el principio activa que es la causa de todo lo demás y que es directamente idéntica a Dios.

-          El segundo lo establece con el nombre de natura naturata, que es resultado del primer aspecto, el cual es producido por el aspecto activo.

Este segundo aspecto deriva en uno de los puntos principales en los que los estudiosos no se ponen de acuerdo, que es en si Spinoza identifica a Dios sólo con la naturaleza en la Naturaleza o si Dios también es idéntica a la naturaleza producida (el segundo de los aspectos.

Esto tiene relevancia para saber si se le debe entender a él como un panteísta o no. ¿Acaso Dios está separado del Universo como siendo al menos la causa del Universo y el Universo siendo los modos o expresiones de los atributos de Dios, aunque permaneciendo en cierto sentido separado, o si se le identifica completamente con el Universo manifestado? Esta última interrogante es la que algunos estudiosos usan para sostener que Spinoza identifica completamente a Dios con el mundo creado y que Dios simplemente es un sinónimo de la Naturaleza, avalando aquellos que lo califican como ateo.

Otros están de desacuerdo, señalando a varias secciones en su libro “Ética,” en donde hace una distinción más clara entre los dos. Dios es la causa de la cual proviene el Universo, pero para él, existe una cierta diferencia debido a que el Universo sólo es un conjunto finito de expresiones o manifestaciones; es decir, los modos de los atributos infinitos de Dios, aunque Dios mismo, al ser infinito, sigue siendo mayor que esta manifestación o expresión limitada.

¿Puede Spinoza ser entonces calificado como panteísta si seguimos a la segunda teoría y también definimos al panteísmo como la completa identificación de Dios con el mundo creado o la totalidad del mundo?

Ahora bien, yo no afirmo ser un experto en la filosofía, y menos en la de Spinoza en particular y no deseo responder a esta interrogante en este momento, pero si me parece que resulta claro que Spinoza coloca a Dios como una parte central de su sistema filosófico y que el propósito completo de su libro “Ética” lleva a la conclusión de que uno deberá vivir en constante amor y admiración de Dios.

Luego entonces, teniendo todo esto en cuenta, ¿por qué se le califica tan frecuentemente como un ateo? Esto es debido a que hay ciertos aspectos en su teología que colisionan directamente con la teología clásica expresada en las religiones abrahámicas.

Spinoza rechaza completamente la idea de una deidad personal. Para él, Dios no es aquel que juzga o que le importa si comes o no, o si rezas o no. Ni siquiera creó al mundo de manera deliberada, sino por la necesidad de su Naturaleza. Esta es una negación directa a la deidad que responde a los rezos o que habla en la forma de escrituras sagradas.

Spinoza incluso niega a la existencia de los milagros, ya que todo en el mundo deberá seguir las leyes de la Naturaleza. Recuerden que Dios es idéntico (en el sentido de la operación lógica) a la Naturaleza, por lo que, si existiese algo que quebrantara estas leyes, sería equivalente a afirmar que Dios va en contra de sí mismo, lo cual sería un absurdo.

Además, se desprende de su teología que la creencia en cualquier divinidad personal que interfiere en el mundo o que le importa lo actuado por la humanidad es vil y llana superstición.

El Dios de Spinoza es una abstracción filosófica impersonal. Es por esto que sus puntos de vista han suscitado tanta controversia, siendo calificado como ateo debido a que niega que haya un Dios personal, lo cual representa, de acuerdo con la mayoría, uno de los supuestos centrales de la creencia religiosa y que afirman que resulta equivalente a afirmar que no cree en Dios alguno.

Esto es lo que hace tan atractiva la postura de Spinoza para el marco estructural de los científicos modernos y por lo que es tan perseguido por los ministros de culto de las religiones abrahámicas.

En mi opinión, su teología plantea nuevas oportunidades para conocer a la realidad y rompe esquemas que permiten imaginarse al mundo de otras formas. Sin embargo, creo que los conceptos de lo finito e infinito no están correctamente definidos por cuestiones históricas y del avance del lenguaje matemático. El que tendría oportunidad de hacerlo es Cantor, pero eso estaba a casi un cuarto de milenio en el futuro, por lo que sería injusto y anacrónico señalarlo por estas impresiones.

Les agradezco a todos su paciencia y atención. Me encantaría saber qué opinan ustedes al respecto.



[1] Barylko, Jaime (1977). Introducción al Judaísmo. Fleisman & Fischbein, p. 100.

[2] Para Spinoza, el término “infinito” es sólo en el sentido literal, un “sin fin”. En su época no estaba definido de manera formal. Esto sólo sucedió hasta la llegada de Cantor, en la segunda mitad del siglo XIX.

[3] Primer error conceptual, aunque sólo lo es de manera anacrónica.

[4] A lo cual refiero usando mayúsculas, al referirme a los atributos de Dios, por consistencia y para evitar confusiones.

[5] Paradoja de cardinalidad, es decir, de comparación de diferentes órdenes de infinito.

[6] ¿Todo, así, con mayúsculas?

Del Ateísmo Pesimista de Schopenhauer y la Genética de la Espiritualidad de Hamer

Del Ateísmo Pesimista de Schopenhauer y la Genética de la Espiritualidad de Hamer

Laura Kérlegan Serrano


Ateísmo Pesimista de Schopenhauer

Arthur Schopenhauer fue un filósofo alemán que vivió de 1788 a1860, considerado uno de los más brillantes del siglo XIX. Su filosofía la construye a partir de la de Kant y Platón, y la nutre con las principales filosofías orientales (budismo, taoísmo, vedanta). Es el máximo representante del pesimismo filosófico​ y fue uno de los primeros filósofos en manifestarse abiertamente como ateo. ​

Para construir lo que se conoce como su filosofía del Voluntarismo, Schopenhauer tomó de la filosofía de Kant la distinción entre fenómeno y noúmeno, entre las cosas y su esencia. Para él, lo que existe es una Voluntad (la cosa en sí) que se objetiva o se manifiesta en los diferentes seres (fenómenos) que conforman el mundo. Esta objetivación se manifiesta en una serie de gradaciones, yendo desde la vida inorgánica (como las leyes físicas y la materia) a la orgánica (los seres vivos, como las plantas y animales), en los que se manifiesta como voluntad de vivir, hasta alcanzar su grado más distinto y completo: el ser humano. La Voluntad no es en Schopenhauer un sinónimo del concepto psicológico de querer, sino que se refiere a un ser o esencia de índole metafísica, al núcleo de toda la realidad.  Es un impulso, un ímpetu que no es racional ni tiene motivos, finalidad ni propósito, sólo es una mera tendencia ciega a existir, y esto le confiere una característica esencial: al ser todos los seres manifestaciones u objetivaciones de la Voluntad, todos tienden hacia los otros, se adecuan y se acompañan de manera recíproca, todos se necesitan entre sí para su conservación y sobrevivencia. De modo que esta adaptación de los diferentes seres tiene como límite la sola conservación de la especie, pero no la de los individuos; y así nos encontramos ante una Voluntad que se devora a sí misma, y se manifiesta en una lucha general, el conflicto, que podemos observar en la naturaleza como una guerra eterna sin cuartel que se hacen los individuos de una misma especie o entre especies para arrebatarse la materia que asegura su existencia.

La Voluntad alcanza su grado máximo de objetivación con el ser humano por la razón y la conciencia, pues es en él donde se concibe como deseo consciente. Sin embargo, esas características son las que hacen de la vida humana la más dolorosa forma de vida: es el único ser que se da cuenta de su finitud y de dimensión infinitamente pequeña, de que su existencia está verdaderamente limitada por un perpetuo y constante caminar hacia la muerte, con un cuerpo que día a día muere a pesar de todos los cuidados y la satisfacción que pueda dársele a sus necesidades. La esencia de la Naturaleza que no piensa, la Voluntad, es una constante aspiración sin fin y sin descanso, lo cual se percibe mejor en el hombre. Querer y ambicionar es la esencia del hombre, pero la base de todo querer es la falta de algo, la privación, el sufrimiento; por su origen y su esencia, la voluntad está condenada al dolor. Incluso cuando ha satisfecho sus aspiraciones, pues de inmediato siente la saciedad, un vacío aterrador, el tedio, el hastío, el aburrimiento. Así, la vida humana oscila cual péndulo entre el sufrimiento y el tedio, sus elementos constitutivos. Sí, el humano es la más perfecta de las objetivaciones de la Voluntad, pero es al mismo tiempo la que tiene más necesidades: toda su vida lo absorben los cuidados que requiere la conservación de su cuerpo, sufre del imperativo de propagar la especie, por todas partes le acechan peligros de toda especie, contingencias y adversarios, y requiere de una continua vigilancia para evitarlos.

Tal es el dolor y el sufrimiento de este mundo que, para Schopenhauer, vivimos en el peor de los mundos posibles, y he aquí donde radica su pesimismo filosófico. Las filosofías y religiones optimistas, para Schopenhauer, son aquellas que plantean la existencia de este mundo como justificada por sí misma, como un regalo o don de Dios para los hombres, por lo que la elogian y ensalzan. En cambio, la visión pesimista del mundo es la que lo concibe como consecuencia de nuestra culpa y que por lo tanto no debería ser, y la que reconoce que el dolor y la muerte no pueden radicar en el orden eterno, originario e inmutable de las cosas, en aquello que a todos los efectos debería ser.

El pesimismo que anega la visión del mundo de Schopenhauer le permite afirmar con rotundidad su ateísmo, argumentando contra el teísmo y el panteísmo. Contra el teísmo (que afirma la existencia de un Dios creador del universo y que interviene en su evolución) afirma que no podríamos explicarnos las razones que tendría un ser todopoderoso y omnisciente para haber creado un mundo atormentado y si, inclusive, le atribuimos la cualidad de la suprema bondad, su decisión se convierte en absurda. Resulta incluso peor el panteísmo (según el cual todo cuanto existe participa de la naturaleza divina porque dios es inmanente al mundo), pues el mismo Dios creador es el infinitamente atormentado, el que, solamente en esta pequeña Tierra, muere una vez a cada segundo; y lo hace por libre decisión: ¡eso es absurdo! Ningún ser inteligente, mucho menos uno omnisciente, se pondría a sí mismo en la situación que caracteriza nuestro mundo.

Antes que afirmar la absurda existencia de Dios a partir del peor de los mundos posibles, para Schopenhauer sería mucho más correcto identificar el mundo con el diablo. El mal y la maldad deben tener su germen en el origen o en la esencia del mundo, pues no pueden surgir de la nada; pero aquello que tuvo el poder de crearlos, también debería tener el poder de evitarlos. La evidencia del mal en nuestro mundo sería una acusación contra Dios; pero como no hay Dios creador, esta acusación es contra la naturaleza y contra nosotros mismos, los hombres. Y si no se identifica al mundo con el diablo, sí por lo menos puede pensarse que fue resultado de la fatalidad, de un terrible error de una fuerza tan inmensa que para producir y mantener este mundo se dirija al mismo tiempo contra su propio provecho.

De esto, se desprende otro concepto central del pesimismo: reconocer la verdad honda y dolorosamente sentida por todos de que nuestro estado es sumamente miserable y al mismo tiempo culpable, tiene como consecuencia la necesidad y la posibilidad de la redención. La única forma de eludir el dolor es dejar de buscar su causa y asumir como fuerte convicción que el dolor es esencial e inseparable del mundo y de la vida, que no proviene del exterior y de los accidentes, sino que lo llevamos dentro de nosotros como un manantial que nunca se agota. Aceptar que esto es así nos llevará a la verdadera salvación, a la negación de la voluntad y a la redención de este mundo, con lo cual nuestro sufrimiento terminará. Schopenhauer enumera los medios de huida del sufrimiento:

Estética: que es contemplación de la obra de arte, porque nos aparta de la vida real transformándonos en espectadores desinteresados.

Ética: con la práctica de la compasión moral (al sentir el dolor y sufrimiento del otro como propios) y del altruismo.

Ascetismo: que es autonegación del yo, la negación de la voluntad de vivir.

Hemos dicho que la objetivación más perfecta de la Voluntad es el ser humano. Esto es así porque en él la Voluntad asciende hasta aparecer como razón, como reflexión; y entonces se asombra de su existencia, de sus propias obras y se pregunta qué es ella misma. Pero entonces es aquí donde, por vez primera, se enfrente conscientemente a la muerte y a la banalidad de todos los esfuerzos por evitarla. Con este asombro y esta reflexión es que nace la necesidad metafísica del hombre que le da la disposición de asombrarse de lo habitual y cotidiano y lo induce a convertir la totalidad del fenómeno (el mundo) en un problema, a preguntarse por qué existe el mundo y por qué tiene precisamente esta condición, buscándole una explicación más allá de la experiencia; preguntándose por lo que se oculta tras la naturaleza y la hace posible.

La fuerza del impulso a la reflexión filosófica y a la interpretación metafísica del mundo estarán determinadas por dos factores:

1) Del asombro de que el mundo exista, pero además de que sea un mundo tan triste con la presencia del sufrimiento y la necesidad de la vida, del mal, de la maldad y de la muerte.

2) El nivel intelectual y de instrucción en que se encuentre cada hombre en particular.

En tanto un hombre este agobiado y atenazado por satisfacer las necesidades de su cuerpo y de su sobrevivencia, su vida no será más que una lucha constante por su existencia y lo que le hará persistir en esta fatigosa lucha no será tanto el amor a la vida como el miedo a la muerte. El hombre que vive así –que son la mayoría- más bajo se encuentra en lo intelectual y, por lo mismo, para él la existencia misma menos tiene de enigmático, le parece que las cosas son fáciles de entender porque así son y él mismo se encuentra ligado a la naturaleza como parte integral de ella, capta al mundo de manera puramente objetiva. Sólo el hombre que con un desarrollo superior de la inteligencia y con mayor instrucción está condicionado para el asombro y reflexión filosóficos.

Es así como Schopenhauer distingue dos formas distintas de satisfacer esa necesidad metafísica tan pronunciada, pues esta diferencia de grado de inteligencia e instrucción en los hombres impide la existencia de una metafísica para todos. Hay entonces dos tipos de metafísica:

La metafísica que tiene su acreditación fuera de sí misma, la llamada metafísica popular porque está hecha para la mayoría de los hombres, que no son capaces de pensar sino solamente de creer, que no son receptivos a las razones sino a la autoridad. Esta metafísica popular la conforman las religiones, su acreditación es externa y se presenta a través de la Revelación con signos y milagros. Sus argumentos son principalmente amenazas de males eternos y temporales, dirigidas a los incrédulos o a los que dudan. Las religiones tienen un privilegio: son enseñadas desde la más tierna infancia para que sus preceptos queden grabados como un segundo intelecto innato. Dado que está destinada a un incontable número de hombres incapaces de demostraciones y pensamientos, que nunca comprenderían las verdades más profundas y difíciles, otra de sus características es que su única obligación es ser verdadera en sentido alegórico. Esta naturaleza alegórica de la religión es la única forma de hacer tangible al sentido común y al entendimiento rudo lo que le resultaría inconcebible (las cosas en sí), la exenta de demostraciones y sólo exige fe, una aceptación libre de que eso es así. Las religiones son un mal necesario, pues llenan el espacio de la necesidad metafísica; además, para efectos prácticos son norte del obrar de la masa y estandarte de la rectitud y la virtud, y por otro lado ofrecen consuelo en el duro sufrimiento de la vida.

La metafísica que tiene su acreditación en sí misma, que exige reflexión, instrucción, esfuerzo y juicio; sólo puede ser accesible para un número extraordinariamente pequeño de hombres; la constituye la Filosofía. Su característica principal es su pretensión y obligación de ser verdadera, pues se dirige al pensamiento y a la convicción.

 

Genética de la Espiritualidad de Hamer

Dean Hamer es uno de los genetistas más prestigiosos del mundo, además de autor y productor de filmes documentales. Doctorado en Medicina por la Universidad de Harvard nacido en 1951, desde hace 35 años es investigador en Instituto Nacional de Salud (National Institute of Health) y es jefe de Estructura Genética y Reglamentación (Gene Structure and Regulation Section) en el Laboratorio de Bioquímica del Instituto Nacional de Cáncer (National Cancer Institute), en Bethesda, Maryland. Es conocido por sus contribuciones a la biotecnología y a la prevención del VIH/SIDA; y sobre todo por sus investigaciones sobre el papel que la genética juega en el comportamiento humano, incluyendo la felicidad, la orientación sexual (gen gay) y la espiritualidad (gen de Dios). Ha ganado numerosos premios, incluyendo el Premio Joven Científico Distinguido de Maryland (Maryland Distinguished Young Scientist Award) y el Premio Ariens Kappers por Neurobiología (Ariens Kappers Award for Neurobiology); sus investigaciones y publicaciones han revolucionado el conocimiento en estas áreas y generado enormes controversias.

Ha publicado, además de numerosos artículos en revistas científicas y divulgativas, libros como:

- La ciencia del Deseo: en búsqueda del Gen Gay y la Biología del Comportamiento (The Science of Desire: The Search for the Gay Gene and the Biology of Behavior), 1994

- Viviendo con nuestros genes: por qué importan más de lo que pensamos (Living with Our Genes: Why They Matter More Than You Think), 1999

- El gen de Dios: Cómo la fe está determinada en nuestros genes (God gene: How Faith is Hardwired into our Genes) 2004

En éste último libro afirma que nuestra inclinación hacia la fe religiosa está determinada por factores genéticos y no sólo por el contexto social, cultural y educativo de los individuos, y dedica varios capítulos a una detallada descripción de los diferentes momentos de la investigación y de sus procesos que le brindan la evidencia científica que sustenta dicha afirmación. En su capítulo introductorio explica las limitaciones de la investigación: entre ellas que el estudio intenta explicar por qué los humanos creen, pero no si sus creencias son verdaderas (es decir, no pretende afirmar la existencia de Dios), y también que no pretende dar una explicación total de la espiritualidad.

De inicio, Hamer distingue la espiritualidad de la religiosidad. La conducta espiritual tiene una base biológica que comparte con otros factores (como el entorno familiar y social, el desarrollo embrionario y otras variables); y la religiosidad es más bien un constructo de naturaleza sociocultural que se manifiesta en la pertenencia a una religión y el seguimiento de sus doctrinas, creencias y ritos. La espiritualidad se perfila, al margen de credos religiosos, no sólo como la devoción por un Dios, sino que contempla rasgos de la personalidad tales como:

Olvido de uno mismo: capacidad de perderse a sí mismo y experimentar la trascendencia espacio-temporal (ignorar el transcurrir del tiempo y lo que sucede alrededor) cuando se ejecuta alguna actividad (música, pintura, arte, trabajo, deporte, estar en oración).

Identificación transpersonal: capacidad que tienen las personas para ir más allá de sí mismas, para percibirse como formando parte de una totalidad, el sentimiento de conexión o comunión con la naturaleza, con el universo o con Dios, llevándolas al punto de estar dispuestas a sacrificarse para salvar, por ejemplo, a las ballenas, los árboles o al planeta por la fuerte conexión que sienten con la naturaleza.

Misticismo: condición humana para experimentar el sentido de lo sagrado, para creer en los misterios y captar la realidad de las cosas inefables, que no pueden explicarse (la emoción que provoca un poema, la creatividad o el origen de la vida).

En la primera fase de su investigación la inquietud de Hamer era averiguar en qué medida la espiritualidad es una característica heredable, y qué papel juegan factores ambientales y/o educativos.  Para dilucidarlo utilizó test psicológicos llamados Inventario sobre Temperamento y Carácter (o ITC) creados por el psicólogo Robert Cloninger en 1994 para medir numéricamente estos diversos aspectos de la autotrascendencia o la capacidad para la espiritualidad; y los aplicó a más de mil personas, que eran diferentes tipos de gemelos y hermanos. Los primeros resultados mostraron que los genes desempeñaban un papel importante en la autotrascendencia, del mismo orden que los factores ambientales.

Pero Hamer no sólo quería sostener la base genética de la espiritualidad, el siguiente paso de la investigación consistió en buscar la identificación del gen específico asociado a la espiritualidad; el libro relata en su mayor parte cómo fue este proceso. Partió de los avances de las neurociencias, la farmacología y la psiquiatría genetista que ya han estudiado y distinguido el grupo de genes que controlan la producción de las llamadas monoaminas, sustancias que tienen efectos diversos en los estados anímicos y la conducta del ser humano, entre ellas los neurotransmisores dopamina y serotonina, que están ligadas a sentimientos como el placer, la motivación o la ansiedad[1]. Los primeros estudios moleculares de las personas que obtuvieron mayores puntajes en los test de autotrascendencia no mostraron resultados que permitieran esclarecer que algún grupo de genes pudiera tener una asociación directa con la espiritualidad.

La investigación tenía dos problemas: la muestra era demasiado pequeña y sesgada, y los genes a estudiar eran demasiados (59) para los siete grupos o grados de espiritualidad que Hamer había preestablecido; modificó sus muestras (mayores y menos sesgadas, o con grupos de individuos relacionados genéticamente) y se concentró sólo en los genes que te­nían alguna relación con las monoaminas (sólo nueve) para unos nuevos estudios moleculares.

Los resultados, en esta ocasión, sí revelaron un vínculo entre esa medida de la espiritualidad y un gen; el VMAT2 (vesicular monoamine transporter, transportador vesicular de monoaminas). Este gen codifica para una proteína que tiene por misión empaquetar (en vesículas) las diferentes monoaminas en vehículos de secreción entre las neuronas que controlan su liberación y garantizan su tráfico óptimo en el cerebro, es decir, maneja todas las monoaminas de forma simultánea. La proteína que este gen produce es tan relevante que, incluso aunque las monoaminas se produzcan con buenos niveles, la falta de esta proteína genera que se degraden antes de lograr transmitirse y cumplir con sus diferentes funciones. Pero además se halló que dicho gen aparecía con dos variantes[2], de modo que quienes poseían una versión determinada de ese gen, daban resultados mayores en los test de autotrascendencia.

La investigación de Hamer no sólo es relevante en cuanto ha hallado la instanciación biológica que nos predispone a creer en Dios y a la vida espiritual, sino que sus conclusiones lo llevan a afirmar que el gen de Dios –como lo bautizó- nos brinda posibles ventajas para nuestra supervivencia y evolución como especie, por lo que creer en Dios podría ser adaptativo. Según esta visión, el gen de Dios ha jugado un papel crucial en la selección natural pues les proporciona a los seres humanos un innato sentido del optimismo, acompañado de satisfacción personal, felicidad y de la capacidad de darle sentido a la vida a pesar de las adversidades y del medio hostil; de modo que, a lo largo de la evolución de la humanidad, creer en deidades, en fuerzas sobrenaturales o en otras vidas nos pudo haber ayudado a seguir adelante, a luchar contra los elementos y a procrear pese a nuestro inevitable destino: la muerte.

Si la espiritualidad es algo debido en parte a la genética, sería así mismo hereditario: un grupo de humanos con una mayor proporción del gen VMAT2 tiene mayores posibilidades de éxito biológico que otro desprovisto de este gen, con lo que nuestra especie podría tener un mayor éxito evolutivo.

 Los resultados de Hamer han sido muy polémicos. Sólo por citar dos críticas antagónicas: están por un lado los que utilizan sus resultados para afirmar que encontrar el gen de Dios es la prueba de que no existe Dios y que la religión entonces es sólo un programa para engañarse a uno mismo; por otro lado, están los creyentes, quienes ven en este gen un signo más de la inventiva del creador: una forma inteligente de ayudar a los humanos a comprender y aceptar su presencia.

 

Preguntas para la reflexión

¿Qué diría Schopenhauer acerca de las investigaciones de Hamer? ¿Confirman o refutan su ateísmo pesimista?

¿Podrían ambas visiones conciliarse para dar una sola explicación del mundo?

Partiendo de la visión pesimista del mundo de Shopenhauer, ¿cómo explicaría el optimismo que este gen brinda al ser humano y que le reporta una ventaja evolutiva?

Si el gen de Dios está en el ser humano y determina su sobrevivencia y evolución, ¿sigue siendo posible la existencia de la Voluntad como impulso irracional y sin finalidad? ¿Cómo se explicaría la Voluntad schopenhaueriana desde la ciencia genética?

¿Dónde queda la metafísica de (Schopenhauer) que explica y fundamenta el mundo con los resultados y avances de las ciencias hoy en día, en especial de la genética?

¿El misticismo al que nos capacita el gen de Dios tiene relación con la necesidad metafísica que describe Schopenhauer?

Si misticismo implica creer y necesidad metafísica, asombro y reflexión, ¿cómo pueden conciliarse?

¿Cómo encaja en las investigaciones de Hamer la necesidad metafísica que caracteriza al hombre al asombrarse ante lo común y cotidiano según Shopenhauer?

¿La presencia del gen de Dios en unos pocos humanos (como lo mostraron las investigaciones de Hamer) es equivalente a la capacidad intelectual que caracteriza a los que están predispuestos al asombro y la reflexión filosóficos?

¿Dónde queda la razón y el poder intelectual en la estructura genética que nos propicia la experiencia espiritual?

 

Fuentes:

Castro, Oscar: La religión parece responder a patrones neuronales. Artículo publicado en Tendencias 21; el 27 de junio de 2008. https://tendencias21.levante-emv.com/la-religion-parece-responder-a-patrones-neuronales_a2379.html

Domínguez, Martí: El Gen de Dios, de Dean Hamer. Artículo publicado en Metode, Universitat de Valencia; el 22 de julio de 2007. https://metode.es/revistas-metode/llibres-revistes-revistes/el-gen-de-dios-de-dean-hamer-2.html#:~:text=Hamer%20ha%20localizado%20%C2%ABun%20gen,experiencias%20de%20autotrascendencia%20y%20misticismo.

Hamer, Dean: El Gen de Dios. Cómo la fe está determinada en nuestros genes. La Esfera de los Libros, Madrid. 2006 (2004).

Lino, Manuel: La ciencia del sentido de la vida. Artículo publicado en Eje Central; el 23 de junio de 2019. https://www.ejecentral.com.mx/la-ciencia-del-sentido-de-la-vida/

Moya, Andrés: Dios y la Biología. Artículo publicado en Revista de Libros, Segunda Época; el 1 de septiembre de 2007. https://www.revistadelibros.com/articulos/el-gen-de-dios-dean-hamer

Schopenhauer, Arthur: El mundo como voluntad y representación, I. Porrúa, México. 1998 (1818).

__________: El mundo como voluntad y representación, II. Trotta, Madrid. 2005 (1844).

__________: Parerga y Paralipómena, I. Trotta, Madrid. 2009 (1851).

__________: Parerga y Paralipómena, II. Trotta, Madrid. 2013 (1862).

 



[1] Las monoaminas son neurotransmisores con diversas funciones de neuromodulación, a través de los cuales nuestro cerebro se comunica con otras partes del cuerpo, por lo que son esenciales para nuestro bienestar. Están distribuidas a lo largo y ancho de todo el sistema nervioso central y periférico. Reciben y liberan material sináptico que contiene información para cada una de las complejas actividades que realizamos, como la atención, los estados emocionales y las funciones viscerales. Se dividen en dos subclases: catecolaminas e indolaminas. A su vez, dentro de las catecolaminas, estarían tres neurotransmisores: la noradrenalina (crea un terreno favorable para el despertar, el aprendizaje, la sociabilidad, la sensibilidad a las señales emocionales y el deseo sexual; cuando se interrumpe su síntesis o liberación, puede aparecer abstinencia, desprendimiento, desmotivación, depresión, baja libido), la dopamina (afecta el movimiento muscular, al crecimiento de los tejidos o al funcionamiento del sistema inmune; asociada con los comportamientos de exploración, vigilancia, búsqueda del placer y la evitación activa del castigo. Su baja actividad genera depresiones melancólicas, caracterizadas por una disminución en la actividad motora e iniciativa. Las sustancias que la activan aumentan la agresión, la actividad sexual y la iniciativa) y la adrenalina (nos prepara orgánicamente para reaccionar rápidamente; en especial, aumenta su liberación cuando detectamos una amenaza). Dentro de la categoría de las indolaminas solo estaría la serotonina (su destrucción conduce a una desinhibición del control reflexivo sobre el comportamiento: da paso a comportamiento impulsivo, agresivo o incluso muy violento; también conduce a la desinhibición de la actividad sexual).

[2] Había dos variantes genéticas, o alelos, de VMAT2, en una posición concreta del citado gen. La variante minoritaria (28 por 100 de la población de alelos) correspondía al alelo «espiritual». Los portadores en homocigosis (dos copias del alelo espiritual) o heterocigosis (una sola copia de ese alelo y otra del alelo no espiritual) mostraban niveles altos de autotrascendencia. Teniendo en cuenta que la información en el ADN está cifrada por las proteínas adenina, timina, guanina y citosina, la diferencia entre las dos variantes del gen VMAT2 es que la variante espiritual tiene una adenina donde la variante no espiritual tiene una citosina.

 

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