sábado, 4 de marzo de 2023

Cabeza-Corazón.

Cabeza-Corazón.

José Antonio Robledo y Meza

 

Para comprender los fenómenos humanos ¿es lícito mantener la oposición razón/pasiones? ¿En verdad es justo el sacrificio de las propias ‘pasiones’ en nombre de ideales? ¿Acaso los ideales no han sido el vehículo de infelicidad no motivada?

¿Es irracional obedecer el imperioso reclamo de los impulsos, rendirse a los deseos, abandonarse a estados de ánimo imprevisibles y contradictorios, renunciar a la libertad, a la conciencia y al autocontrol en beneficio de una autoconciencia más exigente que la conciencia? ¿Son razonables las estrategias elaboradas para extirpar, moderar o domesticar las pasiones? ¿Y paralelamente, para conseguir el dominio sobre nosotros mismos, volviendo coherente la inteligencia, constante la voluntad, fuerte el carácter?

¿Razón y pasiones son contradictorias? O más bien ambas forman parte de constelaciones de sentido teórica y culturalmente condicionadas. “Razón” y “pasiones” son términos prejuzgados, que es necesario habituarse a considerar como nociones correlativas y no obvias, que se definen recíprocamente (por contraste o por diferencia) sólo dentro de determinados horizontes conceptuales y de específicos parámetros valorativos. Las combinaciones y las configuraciones a que dan lugar son múltiples y variadas; sin embargo, todas están subordinadas a la naturaleza de los movimientos y a los mapas mentales de partida.

Que nos impediría pensar a las “pasiones” (emociones, sentimientos, deseos) como estados que no se añaden de un abstracto exterior a un grado cero de la supuesta conciencia indiferente, para enturbiarla y confundirla, sino que son constitutivos de la tonalidad de cualquier modo de ser físico y hasta de toda orientación cognitiva.

Por qué no concebir las pasiones como formas de comunicación tonalmente “acentuadas”, lenguajes corporales o actos expresivos que elaboran y transmiten, al mismo tiempo, mensajes orientados, modulados, articulados y graduables que dan sentido e intensidad a la comunicación.

En las últimas movilizaciones en México se ha podido observar como las pasiones han preparado, conservado, reelaborado y presentado los ‘significados reactivos’ más directamente atribuidos a personas, cosas y acontecimientos por los sujetos que los experimentan dentro de contextos determinados, cuyas formas y trasformaciones evidencian. Frente a ello aparecen las explicaciones razonables -a posteriori- las que establecen el objetivo y el alcance de la acción colectiva, y con ello, individualizar los objetos sobre los cuales irrumpir, midiendo el punto en que detener el ímpetu, dosificando la virulencia de actitudes disipativas.

La lucha política en México en los últimos años ha mostrado lo endeble que es la idea opositora de que de lado de MORENA existe una energía íntimamente opaca e inculta que hay que someter y disciplinar. Todo parece indicar que la pasión aparece como la luz-sombra de la razón misma, como una construcción de sentido y una actitud ya íntimamente revestida de una propia inteligencia y cultura, fruto de elaboraciones milenarias, y la razón (racionalidad-crítica) como manifestación, a su vez, ‘apasionada’, selectiva, cómplice de aquellas pasiones que han modelado la cultura mexicana.

Si se observa con cuidado descubrimos lo inadecuado del concepto de pasión entendida como mero enceguecimiento. De aquí que resulte ineficaz la demonización de la 4T y el consiguiente llamado al exorcismo.

Cabeza y corazón han encontrado en MORENA su armonía lo que ha permitido enfocar y fundar la construcción de un movimiento político que inicia el camino de “reconstrucción” que es, más bien, la construcción de la conjunción de la razón-pasión. De aquí la inutilidad de la violencia para los nuevos propósitos, los nuevos horizontes éticos.

Con la conciencia de que los humanos construimos la historia, también nos hemos dado cuenta de la necesidad de construir las perspectivas de ella.

Pasado y futuro, tradición y proyección, nacional y universal, son los ingredientes más poderosos del humanismo mexicano.

 

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viernes, 3 de marzo de 2023

Liberal o conservador: un problema conceptual

Liberal o conservador: un problema conceptual

José Antonio Robledo y Meza

 

Tres son los usos que llaman la atención de los argumentos historiográficos en torno a la dicotomía liberal-conservador durante el siglo decimonónico mexicano: el conceptual, el empírico y el pragmático. En esta ocasión se trata de analizar conceptualmente los términos "conservador" y "liberal" utilizados recurrentemente como contradictorios y que ha intentado construir, generalizando simplistamente, los procesos políticos del México del siglo XIX.

Dos son las cuestiones que deben resolverse. Una de ellas apunta al significado descriptivo (o denotativo) de los términos "conservador" y "liberal". En otras palabras, es la pregunta que tiene que resolverse al advertir los significados históricos que identificaron y distinguieron a los actores políticos involucrados. ¿Qué tenían, de acuerdo a los actores políticos decimonónicos, las posturas políticas para ser reconocidas como diferentes? Esto es importante ya que la existencia de las diferentes posturas políticas mexicanas ha dependido de las ideas que se han tenido de ellas.

La otra pregunta tiene que ver con el significado normativo (o persuasivo) de los términos políticos como algo universalmente distinto a otras corrientes políticas y que se utilizaron en el México del siglo XIX. Por ejemplo, ¿Qué hace de esas otras corrientes -centralismo, monarquismo, catolicismo- parte de la historia del conservadurismo sin adjetivo? Las definiciones denotativas y persuasivas han sido y son importantes porque son las causantes de la imagen que se ha tenido y nos hemos formado de las corrientes políticas mexicanas.

El problema conceptual

"Conservador" y "liberal" son dos términos que se han empleado sobre el México decimonónico como antitéticos tanto semántica como históricamente. Se han empleado para designar el contraste de ideologías y movimientos políticos en que está dividido el universo del pensamiento y acciones políticas mexicanas. De esta manera se cae en el absurdo de situar entre liberales o conservadores a posturas tan disímbolas como borbonistas e iturbidistas -ambas monarquistas-, escoceses y yorkinos -ambas masónicas pero no monarquistas-, hombres de progreso y hombres de bien -que fueron tanto monarquistas como republicanos-, federalistas y centralistas, etc.

Limitar las posiciones políticas como, o liberales o conservadoras, es sencillamente falso ya que ni son recíprocamente exclusivos ni conjuntamente exhaustivos. En el primer sentido encontramos posturas que se autocalifican como liberal-conservadoras (ej. Justo Sierra) y en el segundo posturas que se consideran distintas a la opción planteada (ej. tradicionalistas, progresistas, etc.) Muchos declararon su progresismo al oponerse a los movimientos promonárquicos y favorecedores de la opción republicana con plena conciencia de que provenía de la tradición cristiana. Este tradicionalismo se repite en la defensa del principio laico como parte constituyente del nuevo estado mexicano y las declaraciones reiteradas de amor a las leyes y al constitucionalismo.

Históricamente localizamos posturas opuestas como las siguientes: borbonistas-iturbidistas, escoceses-yorkinos, hombres de progreso-hombres de bien, federalistas-centralistas, etc. Y junto con estas posturas encontramos posturas que intentaron conciliar y, por lo tanto, crear una tercera opción, produciendo con ello una tríada. Frente a posturas consideradas extremas se alzaron voces moderadas.

Las diferencias entre extremismo-moderación tienen poco que ver con la naturaleza de las ideas. Más bien tienen que ver con las diversas estrategias para hacerlas valer en la práctica. La moderación tiende a la democracia y al cambio gradual y evolutivo; los extremos se caracterizan por cambios catastróficos, revoluciones. Los moderados se identifican como mercantiles de la prudencia, la tolerancia, la calculadora razón y la paciente búsqueda de soluciones; los segundos como virtuosos de la guerra, el coraje y la temeridad. La diferencia es de método y no de valores.

Sobre el término "conservador", señala Sordo ("El pensamiento conservador del Partido Centralista en los años treinta del siglo XIX mexicano", 1999), son básicamente tres los problemas: 1) es ambiguo, 2) se presta a muchas confusiones y 3) falsas interpretaciones. Se le confunde, en el campo de la ciencia política, con los términos "tradicionalista", "retrógrado" o "reaccionario"; se le confunde, en la economía, con el defensor de las ideas liberales del más puro laissez- faire. Esta confusión intelectual no ha permitido dilucidar si realmente el movimiento conservador en el México del siglo XIX, con sus diferentes manifestaciones, fue insignificante, o, por otro lado, no se le ha dado el lugar e importancia que merecen en la historia de nuestras ideas políticas.

Sordo distingue las significativas diferencias conceptuales que existen en la ciencia política entre los términos "conservadurismo", "tradicionalismo" y "reacción" y distingue cuatro tipos de conservadurismos: el temperamental, el posesivo, el práctico y el filosófico. Tales distinciones le permiten a Sordo plantear dos interesantes hipótesis. Primera que el grupo centralista en 1835 tenía un programa de conservadurismo filosófico, fruto de la reflexión, de la experiencia de los años del federalismo y de la influencia de la literatura política inglesa; segunda, que las ideas políticas de los centralistas se ajustan en lo fundamental al conservadurismo filosófico de Burke y sus seguidores. Con estos resultados, Sordo recomienda que, para otros momentos de la primera mitad del siglo XIX, habría que definir si el pensamiento que llamamos conservador, realmente corresponde al conservadurismo filosófico o a otro tipo, o si, quizá, se trate de posiciones e ideas tradicionalistas o reaccionarias.

Si lo anterior no fuera suficiente, ya en 1968 Hale (El liberalismo mexicano en la época de Mora, 1821-1853), en la versión original de su texto sobre el liberalismo de Mora, había planteado en su argumento central las inquietantes pruebas de coalescencia entre liberales y conservadores ya que compartían muchos supuestos comunes y, por lo tanto, la distancia entre ellos era bastante menor de lo que se había creído.

 

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jueves, 2 de marzo de 2023

Benito Juárez, su monumento literario y el reconocimiento de cristianos y masones.

Benito Juárez, su monumento literario y el reconocimiento de cristianos y masones.

José Antonio Robledo y Meza

 

Es innegable que la figura de Benito Juárez (1806-1872) tiene un definitivo impulso en torno a la conmemoración del primer centenario de su natalicio. En esta ocasión recordaremos brevemente lo que ha sido llamado su “monumento literario”, y el reconocimiento que le hicieron en ese contexto las iglesias cristianas y la masonería.

Juárez y su monumento literario

Hace 118 años la editora Ballescá publicaba el libro Juárez, su obra y su tiempo de Justo Sierra; fue una publicación que reforzó lo que vendría un año después, la celebración del primer centenario del natalicio de Benito Juárez García. La obra fue calificada como un monumento a la gloriosa conmemoración de la obra redentora del gran patricio. La prensa de la época calificaba a la obra como una magnífica arquitectura literaria y un fuerte monumento histórico. La obra está dedicada “a la juventud” y la prensa señalaba que la obra era un vasto y poderoso relieve mural en el pronaos de un templo magnífico.

A través de la prensa decimonónica puede seguirse el proceso de preparación para conmemorar el Primer Centenario del Natalicio del Benemérito Benito Juárez, así como las ceremonias que tuvieron lugar el 21 de marzo de 1906 y los días siguientes, incluyendo la importante polémica suscitada entre liberales y conservadores; los primeros implacables críticos del Benemérito y su obra y, los segundos enérgicos defensores de su figura y obra.

En enero de 1906 la prensa dio a conocer a los miembros de la Comisión Nacional del Centenario. Esta comisión quedó integrada por los señores Félix Romero, Pablo Macedo, Rosendo Pineda, senador Carlos Rivas, General Jesús Alonso Flores, ingeniero Gabriel Mancera, diputado Trinidad García y los secretarios, los licenciados Ramón Prida, Adalberto A. Esteva, Victoriano Salado Álvarez y José Casarín.

La Comisión celebraría semanariamente sesiones en los elegantes salones de la Secretaría de Hacienda. El Popular. Diario independiente de la mañana, el viernes 12 de enero en “El Centenario de Juárez” comunicó que el 11 se había inaugurado en la Academia de Bellas Artes, la exposición de los proyectos del monumento a Juárez, presentados conforme a la convocatoria para el concurso arquitectónico abierto por la Comisión del Centenario. En opinión de El Popular de los diez proyectos sólo había tres notables. El 21 de enero El Colmillo Público. Revista humorística, de variedades, crítica y caricaturas en el artículo “Qué barbaridad” firmado por Alacrán (seudónimo de Juan Hernández Benítez) el autor reprobaba los proyectos presentados por el monumento al Benemérito. Ninguno se salvaba.

El 4 de febrero El Popular en el artículo “El Centenario de Juárez” daba cuenta de que la comisión había mandado acuñar cuatro mil medallas conmemorativas del Centenario. También El Popular el 17 de febrero publicó la carta del jurado en que se daba una muy amplia explicación del por qué no había sido posible premiar ninguno de los proyectos presentados y concluía el jurado. Al dar este fallo en cierto modo desagradable para nosotros, por el infeliz éxito del Concurso, no es nuestra mente impedir que con gran solemnidad se verifique la simbólica ceremonia de la colocación de la primera piedra, pues ella puede muy bien hacerse sin necesidad de un monumento especialmente determinado, bastando el propósito de levantar uno que corresponda a la cultura de México y a la excelsitud de uno de sus más grandes héroes. Reiterando a la H. Comisión Nacional nuestros testimonios de respetuosa adhesión. México, 30 de enero de 1906. Antonio Rivas Mercado, Manuel Velásquez de León, Nicolás Mariscal, arquitectos. El poeta José Juan Tablada en su muy leída sección “La Semana” que aparecía en El Mundo. Diario de la tarde, el 16 de marzo sentenció: “a Juárez lo honraría un monumento aún más grandioso, el de la indestructible palabra escrita, y por lo mismo perenne. Juárez tendrá un monumento.” Tal monumento fue la obra de Justo Sierra: Juárez, su obra y su tiempo, Ballescá, 1905.

De la abundante tinta que corrió se darán solo unos ejemplos aparecidos en la prensa en torno a la significación histórica de Benito Juárez.

Juárez y las iglesias.

El 1º de febrero El Faro, Órgano único de la Iglesia Presbiteriana de México, proponía el programa para que protestantes y presbiterianos celebraran el gran acontecimiento continental. El domingo 18 de marzo todas las iglesias y congregaciones celebren servicios especiales, en el que se consideren los beneficios que las leyes de Reforma han reportado a los verdaderos cristianos de México, dando gracias a Dios por el aparecimiento en el mundo de ese hombre providencial.

Juárez y la masonería

El 8 de enero Ignacio Ramírez “El Nigromante” (1808-1879) informaba que en diciembre de 1905 la Junta Masónica organizadora del Natalicio del muy respetable Maestro, Ilustre y Poderoso Benito Juárez, invitaba a todos los ritos francmasónicos existentes en la República, desde el Aprendiz hasta el último grado a celebrar de una manera digna el 21 de marzo de 1906, recordando que hace un siglo en ese día nació Juárez, la aurora intelectual que nos dio la libertad de conciencia y la libertad de derechos como pueblo libre.

Lectura sugerida: Justo Sierra: Juárez, su obra y su tiempo, Ballescá, 1905.

https://archive.org/details/jurezsuobraysu00sier

 

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domingo, 26 de febrero de 2023

Cabeza y corazón, la disputa por la soberanía.

Cabeza y corazón, la disputa por la soberanía.

José Antonio Robledo y Meza

Esta reflexión se centrará en el siglo XVII con el fin de describir la manera en que se elaboraron las representaciones del corazón sobre las cuales se construyó una devoción nueva para el mundo católico, se conoció científicamente el funcionamiento del corazón y, con ello, una perspectiva que iba más allá del mundo monárquico. El inicio de la separación entre la religión y la ciencia empezó, en el siglo XVII, con la representación del corazón. El corazón como símbolo ha variado a lo largo de la historia, pero fue en el siglo XVII que empezaron a convivir los discursos religiosos y científicos. Los discursos fueron construidos desde distintas perspectivas y su multiplicidad coexisten hasta ahora a principios del siglo XXI.

Discursos y prácticas construidos a partir del corazón de Cristo diferentes a los existentes desde los primeros siglos cristianos. Un mismo signo -el corazón- pero símbolos diferentes. En este mismo siglo XVII, en el campo de los conocimientos científicos se llevan a cabo avances que tienen que ver con la anatomía del corazón y cambian conceptos sobre su funcionamiento. La comprensión del corazón mejoró considerablemente a partir de la observación científica, cada vez más puntual, de hechos fisiológicos relativos al cuerpo, como parte del conocimiento alcanzado mediante nuevos métodos de la ciencia, cambios concebidos como una revolución científica. Estos cambios en la situación del conocimiento del corazón, que se dan en la línea cronológica en que aparece la devoción, nos llevan a preguntarnos por las formas y posibilidades de comunicación y de contacto entre esos ámbitos -política-religión-ciencia-, que a partir de entonces se fueron distinguiendo lenta y gradualmente. Los signos de esta distinción anuncian el principio de la modernidad.

La referencia religiosa dejó de ser integradora -el medio de unión en la sociedad- por, entre otras cosas, la aprobación la presencia de una pluralidad religiosa, como efecto de la reforma luterana (1519), del Acta de Supremacía (1534) que declaraba al Rey Enrique VIII como máximo jerarca de la Iglesia inglesa y hacer oficial la separación con Roma, la aparición de Leviatán, o La materia, forma y poder de un estado eclesiástico y civil (Hobbes, 1651) y la práctica de la lectura bíblica individual, que hizo avanzar la ley política para instaurar un nuevo orden. La separación paulatina entre la religión y la ciencia dio como resultado cambios en los códigos de inteligibilidad. Sin embargo, estas concepciones diferentes del corazón siguieron coexistiendo y relacionándose a lo largo de siglos, pero básicamente pueden distinguirse con claridad dos representaciones del corazón: la científica y la política-religiosa. Las representaciones fueron interdependientes y, en alguna medida, siguen siéndolo hasta ahora porque comparten algunas ideas derivadas de antiguas tradiciones.

La representación política-religiosa del corazón de Cristo ha estado ligado al simbolismo del amor y los afectos. Al mismo tiempo la representación científica ha proporcionado algunos de los elementos que han servido para construir el símbolo en su relación con el amor. Una consecuencia hasta ahora no suficientemente comprendida es la relación del corazón con la política, con el principio de autoridad teológico y el surgimiento del principio secular de autoridad, esto es, el desplazamiento de las monarquías por repúblicas hasta llegar a la Cuarta Trasformación.

La monarquía y el corazón

“El corazón de los animales es la base de la vida, el principio de todo, el sol de su microcosmos y la fuente de la cual depende todo su crecimiento y emanan toda su fuerza y todo su poder. El Rey, de modo análogo, es base de su reino, sol de su microcosmos y corazón de su república, del cual emana todo poder y proviene toda gracia.” (William Harvey, Exercitatio Anatomica de Motu Cordis et Sanguinis in Animalibus, 1628). La aplicación hecha por Harvey de la metáfora del corazón a la figura del rey no era algo nuevo para el mundo político de su época. La imagen del soberano que usó avalaba su creencia en que el corazón era el órgano primordial del cuerpo.

La utilización de las metáforas corporales en el terreno político fue legada por la antigüedad grecorromana al cristianismo medieval; éste construyó un sistema de metáforas corporales basado fundamentalmente en la pareja cabeza/corazón. Para explicar el uso de estas metáforas políticas relacionadas con el cuerpo humano es necesario referirnos al desarrollo del concepto de “cuerpo místico”, en su origen religioso. En la cultura occidental el concebir a la Iglesia católica como corpus mysticum cuya cabeza es Cristo, tiene un principio en las ideas expresadas por san Pablo al respecto, pero se definió en el siglo XII y quedó oficialmente declarado en la bula Unam Sanctam (1302) que obligaba a creer en una santa Iglesia Católica, Apostólica, sin la cual no habría salvación posible. Así, el término “cuerpo místico” evolucionó para dejar de designar al sacramento de la Eucaristía y aplicarse a la institución eclesiástica y a la iglesia militante, con lo cual el antiguo concepto litúrgico se transformó en una noción político-jurídica. Al considerar a la Iglesia como un cuerpo, Cristo, que es la cabeza, será representado por el pontífice romano en la función de dirigir a todos los miembros. Se hablará igualmente de los dos cuerpos del Señor, cuerpos natural y místico, personal y corporativo, individual y colectivo, idea que en el terreno político se convertirá en “los dos cuerpos del Rey” desarrollada especialmente por los juristas ingleses.

La imagen de la Iglesia y la sociedad cristiana que forman un cuerpo de carácter espiritual fue tornada por los juristas y trasladada a la esfera estatal. Los teóricos; del estado secular se apropiaron de conceptos de los derechos romano, canónico y de la teología, en su intención de dotar a las instituciones estatales de una aureola religiosa y para ello explotaron la riqueza de los conceptos eclesiásticos. Así, en el siglo XIII se generalizó la noción de cuerpo político y el término “cuerpo místico” se hizo aplicable a cualquier organismo moral y político; a mediados del siglo Vicente de Beauvais en su Speculum Majus hablaba del “cuerpo místico de la república”. A mediados del siglo XIV se cita a Séneca, señalando a la república como el cuerpo del príncipe y, por lo tanto, a éste como la cabeza del reino. John Fortescue en De laudibus legum Angliæ (In Commendation of the Laws of England, 1616), se refirió al cuerpo místico del reino y señaló que dicho cuerpo no podía existir sin su real cabeza.

Una cuestión es entender en qué momento y cómo se da el paso en esta utilización metafórica, para centrar la atención en el corazón y dejar el lugar de la cabeza para representar otras funciones. En el escrito Rex pacificus (1302), es un ejemplo interesante del uso de las metáforas corporales, que surgieron para apoyar al rey en medio de un conflicto entre el monarca de Francia Felipe IV y el papa Bonifacio VIII. En dicho tratado, la cabeza y el corazón son los órganos principales del hombre, microcosmos de la sociedad; el papa es la cabeza y quien da la verdadera doctrina en representación de Cristo: “El príncipe es el corazón desde donde emanan las venas que distribuyen la sangre. Del mismo rey proceden las ordenanzas, las leyes y las costumbres legítimas que transportan la sustancia nutricia, es decir, la justicia a todas las partes del organismo social. El hecho de que la sangre sea el elemento vital por excelencia, el más importante de todo el cuerpo humano, determina que las venas sean más preciosas que los nervios, así como que el corazón predomine sobre la cabeza. El rey es, pues, superior al papa”. Lo anterior resulta importante ya que el corazón se convierte en el centro metafórico del cuerpo político, lo cual se explica en un momento en que las circunstancias políticas requerían una definición. Esta centralidad es una expresión de la evolución del estado monárquico. Otro ejemplo es el tratado Cirugía (1312) obra de Henri de Mandeville, cirujano del mismo rey francés, que atribuye al corazón una importancia primordial y que apoyaba la concepción política de la centralidad real.

El caso de Harvey es muy posterior a los ejemplos citados antes, pero vuelve al mismo simbolismo. En uno de los párrafos en que Harvey explica en qué consiste el movimiento de la sangre, señala que las diversas partes del cuerpo son “alimentadas, acariciadas y revitalizadas por la sangre más caliente” y cómo la sangre se enfría al contacto con los miembros, por lo cual se requiere “que vuelva a su soberano el corazón, como a su fuente o a la morada más íntima del cuerpo, para recobrar su estado de excelencia y perfección”. Así, la utilización del concepto de soberano aparece expresamente.

 

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jueves, 23 de febrero de 2023

La renovación orgánica e institucional de los partidos existentes. Propuesta de Felipe Calderón.

La renovación orgánica e institucional de los partidos existentes. Propuesta de Felipe Calderón.

José Antonio Robledo Meza

 

El expresidente Felipe Calderón publica el domingo 19 de febrero de 2023, dos días antes de haber calificado a Genaro García Luna como culpable el documento que lleva por título “Reconstruir la oposición para salvar a México”. El documento fue publicado por el diario Reforma.

El pasado 20 de febrero de 2023 publiqué en este mismo espacio mi reflexión “Felipe Calderón se integra a la 4T” https://www.angulo7.com.mx/2023/02/20/felipe-calderon-se-integra-a-la-4t/ donde nos ocupamos del segundo punto del documento “El estado de la Oposición”. Hoy abordaremos la cuarta parte denominada “La renovación orgánica e institucional de los partidos existentes”.

En el segundo punto Calderón termina señalando “lo que quiero destacar es el enorme costo que tiene para México el dejar que instituciones clave como los partidos sufran esta anemia crónica de liderazgos y cuadros que den voz a lo mejor de nuestra sociedad. El resultado hoy es una Oposición política donde sus dirigentes sólo se representan a sí mismos, no a la ciudadanía y, por ello, no le significan algo atractivo. Las encuestas de intención de voto por partido así lo confirman.”

En la anterior reflexión mencionamos que para comprender lo que dice Calderón usáramos el siguiente método: desatender al emisor del mensaje, sus características personales, su biografía y el contexto que le rodea, específicamente el juicio a Genaro García Luna y atender solamente el mensaje, este si en el contexto de las campañas para elegir candidato a la presidencia de la república en el 2024. Vamos a considerar a Calderón el mejor mensajero posible. Hoy agregaría que para avanzar en esta comprensión es necesario aplicar dos principios filosóficos: el de acomodación racional y el de humanidad. Por el primero se trata de interpretar acciones irracionales de tal forma que tengan un sentido, con la intención de establecer un punto de acuerdo con los “otros”, aquellos que tienen puntos de vista distintos, estas creencias se deben asumir como correctas. La virtud de este principio es no condenar al que tiene puntos de vista diferentes al propio y aceptarlos como supuestos interpretativos. Se puede resumir de la siguiente manera: comprendemos al máximo las palabras y pensamientos de otros cuando interpretamos en una forma que optimice el acuerdo.

El principio de humanidad señala que es mejor atribuir a las creencias una falsedad explicable, que puede ser corregida, que una verdad misteriosa. Porque si se tomará sólo el principio de acomodación racional, no se podría aceptar que una creencia está equivocada.

Calderón al partir de considerar que "política" y "ciudadanía" son sinónimos, señala que “El problema es el divorcio entre política y ciudadanía. Entre ciudadanos y políticos. Si logramos hacer que política y ciudadanía sean categorías equivalentes de vida pública, si logramos que los ciudadanos sean los nuevos políticos, estaremos en una ruta de solución para México. (…) Los partidos opositores necesitan con urgencia nutrirse de ciudadanía. Sin ella no tiene representación ni legitimidad. Pero tampoco tienen fuerza, presencia social, implantación territorial, "músculo".

Después de aceptar que los partidos existentes son indeseables pero son los que puede participar legalmente en las elecciones propone “un acuerdo, en el cual los partidos, idealmente todos, pero necesariamente los más posibles en la Oposición (PAN, PRI, PRD y MC), puedan comprometerse a renovar integralmente su militancia” siempre y cuando cumplan  con las siguientes cinco condiciones: 1) “Cada partido presentaría a la ciudadanía una síntesis de su propio ideario”, 2) “Los partidos convocarían a los ciudadanos a una afiliación abierta y simultánea”, 3) Esta afiliación simultánea sería organizada y supervisada por el Instituto Nacional Electoral”, 4) “El INE deberá (…) evitar el cáncer que ha carcomido a los partidos: la monopolización de los padrones de la militancia por parte de grupos de poder interno, y finalmente, 5) no a los acarreos, no a la gente transportada masivamente, no a la afiliación corporativa por parte de sindicatos, gobiernos y grupos de presión.

El objetivo de la trasformación de los partidos políticos es que éstos “se integren por ciudadanos de carne y hueso. (…) Que los ciudadanos se conviertan en políticos y que los políticos sean realmente ciudadanos. Esa es la clave para la salvación de México. (…) Se debe dar una renovación integral de la vida pública, "desde los cimientos hasta la cúpula".

Y Calderón se pregunta “¿Aceptarían las dirigencias actuales este plan? Y Calderón acepta “que es difícil renunciar de modo altruista a los mecanismos de control de recursos y designación de candidaturas y puestos partidistas que tienen.”

Y Calderón enlista tres razones para que su propuesta sea aceptada: “aunque sea utópico, la primera a esgrimir es la ética: porque es lo correcto, porque contribuye al Bien Común, porque es un cambio que puede generar bienes posibles ante un mal avasallador. La segunda razón es estrictamente pragmática: su propia supervivencia política. Los actuales dirigentes tienen que darse cuenta de que sus opciones son dos. Una, seguir perdiendo elecciones y dirigir un partido cada vez más chico, con cada vez menos recursos (…) O dos, recorrer el "camino de Damasco"… y abrirse a un proceso institucional orgánico de renovación (…) la tercera razón es de reconocimiento histórico. Si los militantes y dirigentes actuales toman la vía de la renovación ciudadana podrán marcar época, verdaderamente hacer historia y reivindicarse plenamente ante propios y extraños.”

Como puede apreciarse lo que Calderón propone es la construcción de un partido político opositor reconocido oficialmente y que pueda competir siguiendo el camino de la Cuarta Trasformación. Si bien la propuesta es para aplicarse de manera inmediata con vista a las elecciones del 2024 para postular una sola candidatura a la Presidencia de la República y una sola fórmula por cada Distrito y Senaduría, parece inviable que pueda llevarse a cabo no solo por el corto tiempo que hay sino sobre todo después de conocerse la calificación de culpable de Genaro García Luna y de lo que seguirá siendo revelado en los días que corren.

El proyecto propuesto por Calderón es valioso porque lo que implica, contar con un partido con liderazgos legítimos, un proyecto unificador del nuevo conservadurismo mexicano y un partido con una estructura democrática, no clasista, no racista, no corrupta. De lograrlo, algún día, la oposición hará historia en el camino de la Cuarta Trasformación y será un partido bienvenido por todos.

 

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martes, 21 de febrero de 2023

Signos y símbolos del 24 de febrero día de la bandera en México.

Signos y símbolos del 24 de febrero día de la bandera en México.

José Antonio Robledo y Meza

El diseño de la bandera mexicana actual tiene sus antecedentes el 2 de noviembre de 1821 esta fue confeccionada en Iguala, Guerrero, por el sastre don Magdaleno Ocampo y sé llamó Bandera de las Tres Garantías que conserva sus tres colores originales. y desde entonces ha sufrido algunos cambios: en un inicio las franjas de color estaban inclinadas de arriba hacia abajo y posteriormente se ajustaría a las características del escudo nacional.

La celebración del 24 de febrero tiene que ver con la proclamación del plan de independencia, por lo tanto, se puede decir que este día se representa la independencia y liberación del territorio mexicano de las invasiones extranjeras.

Es así que se declara el Día de la Bandera Mexicana y se celebra cada 24 de febrero. Esta festividad fue oficialmente reconocida en 1940, por el decreto del Presidente Lázaro Cárdenas del Río. Es así que se declara el Día de la Bandera Mexicana y se celebra cada 24 de febrero. Esta festividad fue oficialmente reconocida en 1940, por el decreto del Presidente Lázaro Cárdenas del Río. 

El escudo nacional tiene su origen en el jeroglífico de la fundación de la gran Tenochitlán. Estas compuesto por tres elementos: el águila, el nopal y la roca. El águila representa la fuerza cósmica del sol. El nopal el paisaje del Valle del Anáhuac. La serpiente las potencialidades de la tierra. Con algunas variantes, el águila sobre el nopal fue utilizada durante mucho tiempo. A fines del siglo XVIII se le agregaron ramas de encino y laurel. Fue hasta 1824 cuando se le conformó con todos sus elementos.

La bandera mexicana, como símbolo nacional, data de la Independencia, aunque varias naciones del México antiguo usaban estandartes. Los de los ejércitos aztecas, tlaxcaltecas y tepanecas tenían símbolos del estado o de los jefes militares. El antiguo estandarte azteca se ha comparado con el signum de los romanos y parece haber sido muy vistoso por sus adornos de oro y de plumas policromas. El emblema nacional azteca en la época de Moctezuma Xocoyotzin era un águila con un tigre entre las garras, bordada en un manto de plumas. El abanderado llevaba el palo del estandarte fuertemente atado a la espalda (Clavijero).

Cortés según consta en el Códice Florentino, tuvo como estandarte principal, a juzgar por el testimonio de Boturini, el que llevaba "pintada una hermosísima efigie de María Santísima, coronada de oro y rodeada de doce estrellas, también de oro, que tiene las manos juntas, con que ruega a su hijo proteja y esfuerce a los españoles a subyugar al imperio idolátrico a la fe católica".

Al iniciarse la guerra de Independencia, Hidalgo, tomó de la sacristía del santuario de Totonilco un lienzo con la Virgen de Guadalupe, lo fijó en una asta con dos travesaños y los convirtió en bandera del ejército insurgente. Los españoles, por su parte, enarbolaron la efigie de la Virgen de los Remedios.

Morelos ideó una bandera con cuadretes azul pálido en el borde y en el centro un águila posada en un nopal sobre un puente de tres arcos y las letras V.V. M., que se interpretaban como “Viva la Virgen María”. Usó asimismo otra que lleva en el centro un águila abierta de alas, coronada y parada sobre un nopal que brota de un puente de tres arcos, rodeada de la leyenda OCULIS ET UNGUIBUS AEQUE VICTRIX (Vencedora con ojos y uñas).

La enseña del Ejército Trigarante, adoptada al firmarse el Plan de Iguala fue ideada por Agustín de Iturbide, la bandera simbolizó el Plan de Iguala, firmada por él y otros jefes en esa villa el 24 de febrero de 1821, era tricolor, con franjas diagonales de color rojo, verde y blanco; una estrella de cada franja (blanca, roja y verde, respectivamente); y en la central, una corona imperial dorada, con el fondo encarnado y orlada con las palabras RELIGIÓN INDEPENDENCIA UNIÓN. Por eso se llamó de Las Tres Garantías: el blanco, la religión; el verde, la independencia; y el rojo, la unión. A falta de un ordenamiento preciso se originaron discrepancias en la disposición de los colores.

En el Museo Nacional de Historia se conserva la bandera que perteneció al Regimiento de Línea Provincial de Puebla que tiene los mismos colores, aunque en sentido inverso. Consumada la Independencia nacional, la Junta Provisional Gubernativa, por decreto de 2 de noviembre de 1821, ordenó que se confeccionara verde, blanco y rojo, y un águila en el centro, posado sobre un nopal y con la cabeza coronada.

El 14 de abril de 1823, por ley del Congreso Constituyente, se adoptó oficialmente una bandera tricolor; verde, blanco y rojo en sentido vertical, con el águila sin la corona y orlada con los símbolos republicanos de las ramas de encino y laurel. A partir de entonces la posición del águila ha venido cambiando: de frente, de perfil y de tres cuartos. Durante la Guerra de Tres Años (1858-1860) se la representó con la cabeza a la izquierda, por los liberales, o a la derecha, por los conservadores; y sin corona o con ella, según la usaran las tropas republicanas o imperiales durante la Intervención Francesa. Se le agregan las ramas de encina y laurel; símbolo de la república.

El 10 de abril de 1865 Maximiliano ordenó usar una bandera con el águila de frente, bajo la corona del Imperio. Al triunfo de la República continuaron usándose varias versiones del águila republicana. Por esa causa, el 30 de diciembre de 1880 el presidente Porfirio Díaz dispuso que se representara de frente, abierta de alas majestuosa, muy al gusto francés de la época. Venustiano Carranza, a su vez, encargado del Poder Ejecutivo, deseoso de restaurar las formas utilizada en los monolitos y códices indígenas nahuas, expidió el decreto de 20 de septiembre de 1916, por el cual se representó el águila de perfil izquierdo, parada sobre un nopal que brota de una peña rodeada de agua y orlada, en la parte de abajo, por ramas de encina y laurel. Esta posición ha sido respetada, con algunas modificaciones, por los decretos de los presidentes Abelardo L. Rodríguez y Gustavo Díaz Ordaz, tanto para la bandera cuanto para los sellos oficiales y las monedas. Los presidentes Porfirio Díaz, Madero y Venustiano Carranza tuvieron sus propias banderas.

Bandera Actual

Corresponde a la Secretaría de Gobernación vigilar el cumplimiento de esta disposición. El uso del escudo y la bandera nacionales, así como la ejecución del himno por las fuerzas armadas del país, se rigen por la leyes, reglamentos y disposiciones respectivas.

Siendo la bandera nacional el símbolo del Estado mexicano, hay otras disposiciones generales que se relacionan con ella. Se enarbola en edificios públicos en ocasiones solemnes, pero también en todo tiempo (solamente de día) en las oficinas de población, aduanas, capitanías de puerto y aeropuertos internacionales; en los barcos mexicanos en alta mar y en la popa éstos cuando estén en puerto. Es obligatorio para todos los planteles educativos, oficiales o particulares, poseer una bandera nacional con objeto de utilizarla en los actos cívicos; en las escuelas primarias y secundarias se le rinden honores cuando menos una vez por semana. Todas las naves aéreas deben portar la bandera nacional y usarla conforme a las leyes y reglamentos aplicables. Está prohibido el uso de los colores y símbolos nacionales en marcas de fábrica o para otros fines particulares, y constituye delito hacer uso impropio de la bandera. No debe colocarse ninguna por encima de ella; y si va acompañada de otras, debe ir al centro. Su colocación a toda asta es señal de festividad; y a media asta, de luto.

 

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lunes, 20 de febrero de 2023

Felipe Calderón se integra a la 4T.

Felipe Calderón se integra a la 4T.

José Antonio Robledo Meza

 

En las siguientes líneas vamos a comentar brevemente algunas reflexiones que hace el expresidente Felipe Calderón en el documento publicado por el diario Reforma el día domingo 19 de febrero de 2023 y que lleva por título “Reconstruir la oposición para salvar a México”.

Después de un preámbulo al documento le siguen cinco partes: 1) El Sustento del Poderoso, 2) El estado de la Oposición, 3) Participación ciudadana, organizada, activa, permanente, 4) La renovación orgánica e institucional de los partidos existentes, 5) A manera de conclusión.

El documento de 60 párrafos y 3962 palabras destaca por el diagnóstico que hace de los partidos de oposición y específicamente del Partido Acción Nacional (PAN).

De este diagnóstico nos ocuparemos del segundo punto para abordar, en otra ocasión, los otros aspectos.

Para comprender lo que dice Calderón usaremos el siguiente método: desatender al emisor del mensaje, sus características personales, su biografía y el contexto que le rodea, específicamente el juicio a García Luna y atender solamente el mensaje, este si en el contexto de las campañas para elegir candidato a la presidencia de la república en el 2024. Vamos a considerar a Calderón el mejor mensajero posible.

Al abordar “El estado de la Oposición” Calderón se pregunta “¿Es posible detener a López Obrador? ¿Hay alguna posibilidad de derrotar su enorme maquinaria clientelar y en zonas críticas criminales?” Él mismo responde “Si no hay cambios en la manera de actuar de la Oposición, imposible. El único cambio viable está en tener una participación ciudadana activa, ordenada, organizada, permanente.” Calderón dice bien, contra la 4T -su proyecto, su liderazgo- solo algo parecido a la 4T.

¿Cuál es el obstáculo para lograr este cambio? Calderón responde: “para lograrlo tenemos un gran obstáculo: los partidos políticos opositores no son canales eficaces para una numerosa y ordenada participación ciudadana.” Y abunda “El caso que mejor conozco es, desde luego, el del partido al que pertenecí: Acción Nacional. Desde hace años, una camarilla fue quedándose con el partido y, para garantizar sus cotos de poder, les cerró la puerta a los ciudadanos.” Y Calderón rememora “La antigua política de selección y reclutamiento de nuevos militantes y candidatos -que buscaba atraer a "los mejores y más brillantes" en los ámbitos profesional, empresarial e intelectual- dio paso a una política de exclusión y cerrazón.”

Evoca: “En el pasado, el PAN destacaba por la calidad humana moral, profesional e intelectual de su militancia y dirigencia (…) Hoy ocurre todo lo contrario. Hay un empequeñecimiento progresivo y constante del PAN (…) Algo similar ocurre (pueden variar las causas y el grado) en otros partidos. Los partidos opositores, y con muy honrosas excepciones (dixit AMLO), no están suficientemente provistos de cuadros con fuerza intelectual, respetabilidad profesional, conocimiento de la realidad del País, cultura general, ética y liderazgo.

Termina señalando “lo que quiero destacar es el enorme costo que tiene para México el dejar que instituciones clave como los partidos sufran esta anemia crónica de liderazgos y cuadros que den voz a lo mejor de nuestra sociedad. El resultado hoy es una Oposición política donde sus dirigentes sólo se representan a sí mismos, no a la ciudadanía y, por ello, no le significan algo atractivo. Las encuestas de intención de voto por partido así lo confirman.”

Resumiendo lo que dice Calderón es que la derrota de la “oposición” en el 2023 (gubernaturas en los estados de Coahuila y Estado de México) y en el 2024 (elección presidencial, elecciones para gobernadores, presidentes municipales y representantes legislativos) es un hecho ya que no podrán, en tan corto tiempo, construir a su favor “una participación ciudadana activa, ordenada, organizada, permanente.” Los partidos de oposición ¿serán los “canales eficaces para una numerosa y ordenada participación ciudadana.”? ¿Podrá construirse una alternativa -una Oposición- política donde sus dirigentes no sólo se representan a sí mismos, sino a la ciudadanía? ¿Podrá proveerse de cuadros con fuerza intelectual, respetabilidad profesional, conocimiento de la realidad del País, cultura general, ética y liderazgo?

En el caso del PAN, éste dejará de ser, en el corto tiempo, “una camarilla” y podrá reclutar bajo el criterio de la discriminación y el clasismo "los mejores y más brillantes" ciudadanos en los ámbitos profesional, empresarial e intelectual.

La historia de México y la política de la 4T le abrió los ojos a Felipe Calderón y sin decirlo explícitamente, intenta integrarse a los nuevos tiempos. Integrarse a la 4 T como oposición con autoridad moral. Nunca es demasiado tarde pero difícil y largo será el camino, mucho más allá del 2024.

 

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