miércoles, 19 de octubre de 2022

Dulzura o violencia esa es la alternativa.

Dulzura o violencia esa es la alternativa.

José Antonio Robledo y Meza

 

El proceso de la Cuarta Trasformación es un caminar que pretende cambiar las relaciones violentas de una sociedad por relaciones cada vez más llenas de dulzura. Ese es sentido profundo de la frase “besos y abrazos, y no balazos”.

Violencia es un término que se deriva del latín violentia (violare), que a su vez deriva de vis (fuerza).

No sería exagerado definir la violencia como una fuerza débil. La fuerza no es lo opuesto a la debilidad; la violencia se opone a la dulzura. Hasta tal punto no se opone la violencia a la debilidad que la debilidad no tiene con frecuencia otro síntoma que la violencia; débil y brutal, y brutal precisamente por ser débil.

Entre más débil es una sociedad más brutal será la violencia contra sus miembros. Así se constata en todos los regímenes autoritarios, totalitarios…

Hablemos de la dulzura como antónimo de violencia. La dulzura alude al tipo de interacción entre sujetos que se manifiesta en aquellas conductas o situaciones que, de forma deliberada, aprendida o imitada, provocan seguridad física y psicológica a los individuos de una colectividad. Las acciones dulces afectan de tal manera que incrementa en los individuos de una colectividad sus potencialidades presentes y futuras. La dulzura puede producirse a través de acciones y lenguajes, pero también de silencios e inacciones.

El elemento esencial en la dulzura es la renuncia de la fuerza tanto física como psicológica para lograr los objetivos. La dulzura puede manifestarse de múltiples maneras (por ejemplo, los estímulos adecuados de los que depende) y asociado igualmente, a variadas formas como estima, salvaguarda, aceptación o tranquilidad verbales.

Es destacable también el beneficio de la dulzura (en forma de confianza) sobre el que se construyen las relaciones interpersonales, pues está en el origen de los problemas en las relaciones grupales, bajo formas como la amistad, el amor, que, a su vez, beneficia las redes sociales y de comunidad.

En otro orden de cosas la dulzura es la expresión de una intencionalidad consciente frente a la contingencia de la violencia.

La dulzura es un comportamiento deliberado, que tiene el propósito de provoca beneficios físicos o psicológicos a otros seres, y se asocia, necesariamente, con el buen trato físico, psicológico, y emocional; la dulzura es la mejor respuesta frente a la represión política, la intolerancia política o religiosa, la discriminación y el clasismo que se manifiestan a través de amenazas, ofensas o acciones.

La dulzura individual y colectiva debe ser la respuesta a la violencia en sus diferentes tipos: el abuso físico, el abuso psíquico y el abuso sexual.

La dulzura debe hacer frente a la estilización de la violencia a la estetización que de la violencia se hace en distintas expresiones del arte, la cultura y los medios de comunicación. Por ejemplo, frente a la violencia de una crucifixión la dulzura de un rostro.

La Nueva República propuesta como objetivo de la Cuarta Trasformación tendrá como ingrediente relevante a la dulzura.

 

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martes, 18 de octubre de 2022

Amigos y adversarios.

Amigos y adversarios.

José Antonio Robledo y Meza

 

Durante el proceso llamado Cuarta Transformación el Ejecutivo Federal ha insistido que en la lucha ideológica entre liberales y conservadores no existen contradicciones irresolubles sino diferencias relativas a actitudes, tres diferentes concepciones: la primera sobre la deseabilidad de cambiar o mantener el statu quo social y sobre la dirección que deben tomar esos cambios y los medios para efectuar dichos cambios; finalmente sobre las diferentes orientaciones temporales.

Los términos “conservador”, y “liberal” representan cuatro diferencias básicas. Diferentes actitudes con respecto a la visión de la sociedad; diferentes concepciones de la deseabilidad de mantener o cambiar el statu quo social; diferentes concepciones de la dirección que deben tomar los cambios en el y de los medios para efectuar tales cambios; y, finalmente, diferentes orientaciones temporales (una orientación hacia el pasado, el presente o el futuro como repositorio de un paradigma de la forma “ideal” de la sociedad).

Las ideologías liberales y conservadoras son ideologías con “responsabilidad cognoscitiva” ya que se apoyan en sistemas filosóficos comprometidos con la defensa racional de su hipótesis del mundo.

Tanto el liberalismo como el conservadurismo reconocen la inevitabilidad del cambio social pero presentan opiniones diferentes sobre dos aspectos su deseabilidad y sobre su ritmo de cambio óptimo.

Problema de la deseabilidad del cambio social:

Los conservadores son los que más desconfían de las transformaciones programáticas del statu quo social. Tienden a ver el cambio social a través de la analogía de gradaciones de tipo vegetal. La estructura fundamental de la sociedad es considerada como sólida, y hay algún cambio que aparece como inevitable, pero se considera que el cambio mismo es más eficaz cuando cambian partes particulares de la totalidad, antes que relaciones estructurales.

Los liberales desconfían menos del cambio en general y en consecuencia son más o menos optimistas acerca de las perspectivas de transformaciones rápidas del orden social. Tienden a ver el cambio a través de la analogía de ajustes, de “afinaciones” de un mecanismo. La estructura fundamental de la sociedad es considerada como sólida, y hay algún cambio que aparece como inevitable, pero se considera que el cambio mismo es más eficaz cuando cambian partes particulares de la totalidad, antes que relaciones estructurales.

Problema del ritmo del cambio social.

Los conservadores insisten en un ritmo “natural” mientras que los liberales apoyan el ritmo llamado “social” del debate parlamentario, o de los procesos educativos y contiendas electorales entre partidos comprometidos a la observancia de leyes de gobierno establecidas.

Problema de las orientaciones temporales.

Los conservadores tienden a imaginar la evolución histórica como una elaboración progresiva de la estructura institucional que prevalece en el presente, estructura que consideran como una “utopía” -es decir la mejor sociedad a la que se puede aspirar por el momento es la vigente. Los liberales imaginan un momento en el futuro en que esa estructura habrá de mejorarse, pero proyectan esa concisión posible hacia el futuro remoto, de manera que desalientan todo esfuerzo presente por realizarla precipitadamente, por medios “radicales”.

Problema de su congruencia o trascendencia social.

Los conservadores se esfuerzan en mantener los cambios que sean más congruente en el presente social, mientras los liberales reducen la congruencia con el presente social.

Problema de la forma de la evolución histórica como de la forma que debe adoptar el conocimiento histórico.

Los conservadores creen en la posibilidad de estudiar la historia “racional” y “científicamente”. En cuanto a su concepción de lo que podría ser un conocimiento distintivamente histórico requiere una fe en la "intuición" como base sobre la cual sería posible construir una presunta “ciencia” de la historia. Tiende a integrar sus varias intuiciones de los objetos del campo histórico en una visión general organicista del proceso entero.

Los liberales sostienen la posibilidad de estudiar la historia “racional” y “científicamente”. En cuanto a su concepción de lo que podría ser una historiografía racional y científica buscan las tendencias generales o la corriente principal del desarrollo.

Conclusión

Los términos “conservador”, y “liberal” durante el inicio del proceso llamada Cuarta Trasformación representan no contradicciones irresolubles sino diferencias relativas con respecto a actitudes con respecto a la visión de la sociedad, concepciones de la deseabilidad de mantener o cambiar el statu quo social, concepciones de la dirección que deben tomar los cambios en el y de los medios para efectuar tales cambios y diferentes orientaciones temporales.

 

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martes, 4 de octubre de 2022

1867 año de inicio de la República Restaurada.

1867 año de inicio de la República Restaurada.

José Antonio Robledo y Meza




1867 es el año del fin del segundo Imperio encabezado por Maximiliano e inicio de la República Restaurada, según lo anunció El Monitor Republicano (16.06.1867). Año de inicio de un proceso político caracterizado por Edmundo O'Gorman como república-mestiza y, por lo tanto, de cancelación de sus contrapartes, los proyectos monárquicos criollos, extranjeros o indígenas.

1867 año que cierra el período de esfuerzos del Estado nacional mexicano para lograr desprenderse de España y Europa; año de liquidación de las varias formas de organización política que se habían ensayado y en el que la fuerza política tradicional más importante, la Iglesia católica, dejará de serlo debido a la indiscutible autoridad adquirida por el Estado civil.

El periodo 1867-1878 fue un período de redefiniciones en las intenciones políticas y, por lo tanto, de las actividades a ellas relacionadas. Lograda la expulsión de los franceses y con ello la derrota de los conservadores, Juárez quiso que las acciones militares -cotidianas durante toda la etapa independiente- fueran sustituidas por actividades político-ideológicas. Así lo indicó en su manifiesto triunfal del día 15 julio de 1867. Alcanzada la condición republicana había llegado el momento de responsabilidad para los mexicanos: construir la nación deseada en un ambiente de paz. Así lo manifiesta Juárez:

“Mexicanos: Hemos alcanzado el mayor bien que podíamos desear, viendo consumada por segunda vez la independencia de nuestra Patria. Cooperemos todos para poder legarla a nuestros hijos en camino de prosperidad, amando y sosteniendo siempre nuestra independencia y nuestra libertad”.

Muchos lo entendieron así, lo que explica la “fiebre asociativa”, el “desbordamiento de las logias masónicas”, la “proliferación de las sociedades de ideas”, la aparición de círculos espiritistas, de las congregaciones protestantes -metodistas, presbiterianas, congregacionalistas, bautistas, etc.-, y el surgimiento de organizaciones del artesanado en asociaciones de ayuda mutua-.

La confirmación de este interés por participar en la res publica se manifiesta claramente en la proliferación de publicaciones periódicas durante la década por venir. Entre los varios temas que ocuparon las planas de los periódicos están, por mencionar sólo los más recurrentes: las elecciones presidenciales, las reformas a la Constitución, la amnistía, la usura, la ópera, la importancia de los capitales extranjeros, el divorcio y la reconciliación entre las facciones liberales, las figuras de Juárez, González Ortega, Lerdo, Díaz, Barreda, Sierra.

Un tema de gran interés es la aparición en el debate sobre la convocatoria para elegir presidente de 1867 el concepto de “administración” en contraste con el de “política” que reaparece en 1877 en la crisis política del grupo de liberales y la aparición del periódico La Libertad.

Sin embargo, en abierta contradicción al ideal pacifista del régimen republicano se continuaron manifestando acciones bélicas durante todo el periodo; por lo menos treinta y cinco insurrecciones durante el lapso comprendido entre 1868 y 1876.

Varios fueron los elementos que debemos considerar para comprender la posposición de la paz: el rompimiento de la alianza, en torno a Juárez, entre los grupos liberales a raíz de la convocatoria a elecciones y el plebiscito sobre reformas constitucionales emitidos el 14.08.1867 y que no fueron aceptadas en varios estados como Puebla, Chihuahua, etc.; el juicio a González Ortega y el asesinato de José María Patoni; la petición de poderes extraordinarios solicitada al Congreso por Juárez y su apoyo a Lerdo; el rompimiento con Lerdo a raíz de los resultados de las elecciones en 1872 en que Díaz pierde; la campaña permanente de Díaz contra la reelección -de Juárez primero (Plan de la Noria) y Lerdo después (Plan de Tuxtepec).

No menos importantes fueron las rupturas en el nivel federal, entre otros, los cambios en la jefatura del gobierno nacional y jefaturas estatales. Entre los primeros, el cambio de poderes de Juárez a Lerdo y de éste a Díaz. Entre los segundos, los cambios en Puebla: Juan N. Méndez es sustituido por Rafael J. García. Tal estado de cosas fue desplazando el ideal de libertad por el de orden y el inicio de un gobierno autoritario encabezado por Díaz.

Con Juárez electo constitucionalmente, el 2 de diciembre de 1867 Porfirio Díaz inicia una campaña contra Juárez; lo acusa de traidor, reaccionario y mocho.

En tales circunstancias, en 1878, a dos años de la toma del poder por Díaz, se demanda la reconciliación entre las facciones liberales en pugna -juaristas, lerdistas, iglesistas y porfiristas. Se erigieron nuevos frentes en donde se ventiló la pluralidad de la sociedad mexicana: la Sociedad León XIII, la Sociedad católica de Auxilios Mutuos y la primera manifestación utópica socialista “La ley del pueblo” desde las páginas del periódico poblano La Revolución Social y la pluma de Alberto Santa Fe.

La derrota militar de los grupos conservadores y su ineficiente actividad política permite al juarismo iniciar su conversión en el mito político unificador de la nación mexicana.




Lecturas recomendadas:

Edmundo O'Gorman, 1969, La supervivencia política novo-hispana. Reflexiones sobre el monarquismo mexicano, México, Fundación Cultural de Condumex.

Benito Juárez, 1964-72, Documentos, discursos y correspondencia, vol. 12. (Comp. Jorge L. Tamayo). México, Secretaría del Patrimonio Nacional.

Daniel Cosío Villegas, 1959, Historia moderna de México, la República Restaurada, vida política, México, Hermes.




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jueves, 29 de septiembre de 2022

“Pueblo Soberano” y democracia participativa.

“Pueblo Soberano” y democracia participativa.

José Antonio Robledo y Meza


El Pueblo Soberano son dos Pueblos: uno conceptualmente construido y sin historia, otro perceptible e histórico. Dos son, también, las repúblicas: una, la Nueva República conceptualmente construida, otra la República política e histórica.

Todo se conjunta en el nombre de “México”. El objetivo es producir: amor a la patria, amor a la nación, amor a la república, amor a la humanidad... Amor de razón y entusiasmo ante una superioridad, que se cree evidente en el plano colectivo e histórico.

En torno al Pueblo Soberano habrá de construirse una tradición y como en toda concepción y actitud tradicional hay que distinguir dos elementos principales: en primer lugar, el fondo de remoto origen y a continuación el elemento histórico, la tradición nacional, que constituya el tradicionalismo ordenado.

Con estos dos últimos elementos mencionados se debe construir una tradición racional donde subsistan muchos elementos históricos, ciertas formas políticas de la tradición por construir y que hagan posible una Nueva República.

El Pueblo Soberano es un ente conceptual-abstracto de significado filosófico-jurídico-político. Pensado materialmente, el Pueblo Soberano semeja un infinito. Este ente abstracto oculta diversas propiedades «humanas». Para nuestra concepción este ente abstracto -el Pueblo Soberano- está ligado a la mayor concisión. Habla, sin duda, pero con reserva. A veces se manifiesta, cuando se le interpreta correctamente, en la Constitución. El Pueblo Soberano encuentra su forma material en la Constitución: pertenece al lenguaje y significa logos.

En la conversación corriente, el Pueblo Soberano es símbolo de continuidad, de existencia y al mismo tiempo es un puente de una unidad a otra. Tal es en la Constitución su significado intrínseco. El Pueblo Soberano nunca pierde su soberanía (Autoridad) y en cualquier momento puede decidir suspender el Derecho (Poder) y ejercer su autoridad constituyente.

En nuestra percepción el Pueblo Soberano es el puente esencial, único, entre el que manda y quienes obedecen. La relación de poder siempre estará subordinada a la autoridad del Pueblo Soberano. El Pueblo Soberano es, además, en su exterioridad, simplemente el elemento práctico, utilitario, que desde niños hemos conocido. El signo exterior se vuelve costumbre y oscurece el sonido interior del símbolo. Lo interior queda «amurallado» dentro de lo exterior.

El Pueblo Soberano pertenece al estrecho círculo de los fenómenos cotidianos con su nota tradicional: la mudez. El sonido del silencio cotidiano es para el Pueblo Soberano tan estridente, que se impone sobre todas sus demás propiedades. A causa de su lenguaje, todos los fenómenos corrientemente cotidianos se vuelven mudos. No oímos más su voz y el silencio nos rodea. Yacemos muertos bajo lo «práctico-funcional».

A veces una conmoción extraordinaria puede sacarnos del estado letal hacia una recepción viva. Sin embargo, no pocas veces aun la más fuerte sacudida no alcanza para convertir el estado mortífero en viviente. Las conmociones provenientes del exterior (enfermedad, desgracia, preocupaciones, guerras) irrumpen con violencia y con efecto largo o corto en el campo de los hábitos tradicionales.

Las conmociones provenientes desde adentro son de otro tipo. Su causa está en el hombre mismo y dentro de él actúan. El hombre no es un espectador a través de una ventana, sino que se ubica en la calle. El intelecto y la emoción atentos transforman mínimas conmociones en grandes vivencias. De todas partes fluyen voces y el mundo entero resuena. Como un explorador que se interna en territorios desconocidos, hacemos nuestros descubrimientos en lo cotidiano. El ambiente, comúnmente mudo, comienza a expresarse en un idioma cada vez más significativo. Así, se vuelven símbolos los signos muertos y lo muerto resucita.

Naturalmente, el arte de la política surge cuando los signos se vuelvan símbolos y el intelecto y la emoción abiertos permiten saltar del silencio a la palabra. Quien no sea capaz de observar debe dejar en paz el arte de la política. Sus intentos no llevarán a ningún sitio, antes bien, acentuarán la separación hoy existente entre hombre y política. Justamente son estas personas quienes hoy tratan de poner el silencio en lugar del logos del Pueblo Soberano.

Mediante la participación sostenida del pueblo, sus propiedades silenciosas engendrarán un sonido cada vez más fuerte. Estas propiedades —tensiones internas— surgen una tras otra desde lo profundo de su ser e irradian su influencia y efectos sobre la sociedad, superando cada vez con mayor facilidad las inhibiciones de la costumbre.

Es así que el Pueblo Soberano -en la democracia participativa- se vuelve un pueblo viviente.

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lunes, 26 de septiembre de 2022

El concepto de “Pueblo Soberano" es el principio central de la política mexicana.

El concepto de “Pueblo Soberano" es el principio central de la política mexicana.

José Antonio Robledo y Meza

 

El Pueblo Soberano es el principio central sobre la naturaleza del Pueblo. Esta creencia afirma que el Pueblo Soberano es la autoridad única que existe como tres poderes distintos.

Como principio Pueblo Soberano tiene como sentido fundamental lo que se sitúa abajo, lo que está al fondo; alude a los cimientos de un edificio. Además de este valor físico, tiene otro de tipo moral, empleándose entonces referido a lo que se encuentra en el fondo del intelecto, a la firmeza de carácter o al coraje, a lo que otorga fundamento a una obra o a un discurso. Como término filosófico Pueblo Soberano, vendría a ser algo así como ‘realidad’ en oposición a ‘ilusión’.

El papel de la soberanía del pueblo es la causa explícita del principio democrático y de las creencias democráticas. La Autoridad del Pueblo Soberano es un atributo solo de él. Todo poder es representante del Pueblo Soberano.

La Revolución de la 4T establece la destitución de la institución autoritaria y su jerarquía y su desplazamiento por instituciones encargadas de dictaminar el modo de obedecer al Pueblo Soberano. La Revolución de la 4T significa, una verdadera “plataforma antiautoritaria” que se hace para favorecer la creatividad individual y colectiva.

Con la 4T la responsabilidad política es del pueblo y no en manos de pocos, quienes ejercen la potestad de guiar a la sociedad por el camino del bien y. con ello, eximiendo la responsabilidad ética de cada sujeto para interpretar el mensaje del Pueblo Soberano. El hombre de la 4T no se encuentra solo, para construir el camino hacia la Nueva República. La Constitución es la guía para convertir su intención de construir una Nueva República en obras.

El significado actual de Pueblo Soberano nos permite disponer de un concepto filosófico para sostener un debate intelectual honesto y riguroso acerca de los principios referidos al Logos y que permitan esclarecer las diferencias o similitudes entre la Autoridad y los Poderes políticos.

La Autoridad pertenece solo al Pueblo Soberano concretándose en los distintos poderes establecidos constitucionalmente. Los poderes reales tienen un origen humano, y será la Constitución la encargada de señalar esa voluntad democrática.

En las circunstancias mexicanas actuales se debe debatir en torno a la condición de los distintos poderes. Establecer la separación y autonomía de poderes no basta, es necesario debatir el nivel de subordinación, esto es, definir si se encuentran los tres poderes al mismo nivel o cuál es su jerarquía.

No está en duda la relación subordinante de la Autoridad del Pueblo Soberano pero ¿cuál debe ser el nivel de subordinación entre los tres poderes reconocidos constitucionalmente?

 

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jueves, 22 de septiembre de 2022

Origen y evolución de la Autoridad Política.

Origen y evolución de la Autoridad Política.

José Antonio Robledo y Meza

 

A lo largo de la historia humana hubo varios intentos de construir una máxima autoridad política indiscutible. Finalmente, en la edad media se postuló la fe que descansa en la creencia de que la máxima autoridad era Dios; Dios es quien manda y manda porque sabe (omnisapiente) y es bueno. Así se aceptó que manda el que más sabe y se estableció la relación de subordinación entre los que creen y quienes administran la autoridad de Dios (los que dicen saber la verdad revelada). Si no hubiera creyentes de la proposición no habría subordinación, no habría administradores. Sin administradores no habría creyentes.

La visión religiosa dominaba el imaginario colectivo llamado Fe (dogmas): La fe era lo que no se discutía, pero debía creerse. La fe como acto humano es un acto de creencia. La creencia fundamental de esta visión religiosa de la Autoridad y el Poder político era la siguiente: la fuente suprema de la autoridad y el poder político es Dios. Esta proposición hizo las veces de lo que lo que hoy llamamos axiomas.

La Fe como acto de creencia estaba apoyada por proposiciones y argumentos metafísicos, éticos, políticos y epistemológicos.

En la metafísica las premisas eran: Dios era, es y será; además había que creer que Dios era el creador de todo cuanto existe. En la ética la premisa mayor era: Dios es el supremo bien (autoridad ética); en la epistemología la creencia básica era la aceptación de que Dios es omnisapiente (autoridad cognitiva); en el ámbito de la política la creencia dogmática era: Dios es omnipotente (autoridad política). De esta manera, si Dios, dice, hace y manda es porque Dios es la máxima autoridad en todos los rubros. El libro que contenía todos los dogmas era la Biblia.

Como puede apreciarse la visión religiosa era total: metafísica, ética, política y epistemológica

La evolución de la Autoridad Política en la Cuarta Transformación.

Hoy día, en México, la visión religiosa de la legitimidad de la autoridad política ha sido desplazada por una visión laica. En esta visión laica los dogmas han sido sustituidos por axiomas; los principios son distintos a los de la visión providencialista.

Metafísica: Frente a la fe religiosa están los resultados de la investigación científica, nunca con resultados definitivos y donde prevalece la incertidumbre, la duda, el asombro: estudiamos e investigamos por qué estamos aquí, investigamos de dónde venimos, especulamos hacia dónde queremos ir..

En el campo de la ética: especulamos y discutimos hacia dónde queremos ir, qué queremos ser; lo que nos permitirá saltar a una condición mejor es la creatividad.

En el rubro de la epistemología hemos aprendido que cualquier respuesta que demos a cualquier pregunta es provisional porque solemos errar y hemos aprendido a que no puede ser de otra manera. El hombre acepta su insuperable condición de ignorante y falible y que lo que le permite sobrevivir, como especie, es su condición crítica y creativa; lo que nos expone a la extinción es la subordinación acrítica, irracional; en el campo de la política sabemos que para que la sociedad funcione es necesario establecer relaciones racionalmente críticas de subordinación para hacer posible la coordinación de esfuerzos. El método por excelencia en el proyecto de la Cuarta Transformación es la discusión.

De esta manera la visión de la soberanía del Pueblo Soberano en el proyecto de la Cuarta Transformación es total: metafísica, ética, política y epistemológica

Si el Pueblo Soberano, dice, hace y manda es porque el Pueblo Soberano es la máxima autoridad en todos los rubros.

En México la soberanía política emana del Pueblo Soberano. El Pueblo Soberano es omnipotente y, por ello es la autoridad política. El Pueblo Soberano se expresa en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

 

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lunes, 19 de septiembre de 2022

Sentimientos de la Nación

 


Sentimientos de la Nación

23 puntos dados por José María Morelos para la Constitución

14 de septiembre de 1813 Chilpancingo

 

El 13 de septiembre de 1813, el generalísimo José María Morelos y Pavón, encabezó un hecho fundador de la nacionalidad y de las instituciones públicas mexicanas; instaló en la Catedral de Santa María de la Asunción, de la ciudad de Chilpancingo (hoy de los Bravo, Guerrero), el Primer Congreso de Anáhuac, dictándose las bases del Constitucionalismo Mexicano, en un documento que se denominó “Los Sentimientos de la Nación”.

El Primer Congreso de Anáhuac se integró por seis Diputados que fueron: Ignacio López Rayón por la provincia de Nueva Galicia; José Sixto Verduzco por la provincia de Michoacán; José María Liceaga por la provincia de Guanajuato; Andrés Quintana Roo por la provincia de Puebla; Carlos María Bustamante por la provincia de México; José María Cos por la provincia de Veracruz; Cornelio Ortíz Zárate por la provincia de Tlaxcala y como Secretario Carlos Enríquez del Castillo. A este grupo se integraron Don José María Murguía por la provincia de Oaxaca y José Manuel Herrera por la provincia de Tecpan, quienes por primera ocasión en la Nueva Nación establecieron la radicación de la Soberanía Popular.

En “Los Sentimientos de la Nación”, se establecieron principios en torno a los cuales han girado los avances de la Nación Mexicana en su lucha por implantar un Gobierno de Leyes.

A la luz de un velón de sebo, Morelos redacta las bases de la Constitución nacional. Propone una América libre, independiente y católica; sustituye los tributos de los indios por el impuesto a la renta y aumenta el jornal del pobre; confisca los bienes del enemigo; establece la libertad de comercio, pero con barreras aduaneras; suprime la esclavitud y la tortura y liquida el régimen de castas, que funda las diferencias sociales en el color de la piel, de modo que sólo distinguirán a un americano de otro, el vicio y la virtud.

A continuación reproducimos los “Sentimientos de la Nación”, los 23 puntos dados por José María Morelos para la Constitución el 14 de septiembre de 1813

1) Que la América es libre e independiente de España y de toda otra nación, gobierno o monarquía, y que así se sancione dando al mundo las razones.

2) Que la religión católica sea la única sin tolerancia de otra.

3) Que todos sus ministros se sustenten de todos y solos los diezmos y primicias, y el pueblo no tenga que pagar mas obvenciones que las de su devoción y ofrenda.

4) Que el dogma sea sostenido por la jerarquía de la Iglesia, que son el papa, los obispos y los curas, por que se debe arrancar toda planta que Dios no plantó: Omnis plantatio quam non plantavit Pater meus celestis erradicabitur [Todo lo que Dios no plantó se debe arrancar de raíz]. Mateo Capítulo XV.

5) Que la soberanía dimana inmediatamente del pueblo, el que sólo quiere depositarla en el Supremo Congreso Nacional Americano, compuesto de representantes de las provincias en igualdad de números.

6) (En el original de donde se tomó esta copia no existe el artículo de este número.)

7) Que los poderes legislativo, ejecutivo y judicial estén divididos en los cuerpos compatibles para ejercerlos.

8) Que funcionarán cuatro años los vocales, turnándose, saliendo los mas antiguos para que ocupen el lugar los nuevos electos.

9) La dotación de los vocales, será una congrua suficiente y no superflua, y no pasará por ahora de ocho mil pesos.

10) Que los empleos sólo los Americanos los obtengan.

11) Que no se admitan extranjeros, si no son artesanos capaces de instruir y libres de toda sospecha.

Que los estados mudan costumbres y, por consiguiente, la patria no será del todo libre y nuestra mientras no se reforme el Gobierno, abatiendo el tiránico, sustituyendo el liberal, e igualmente echando fuera de nuestro suelo al enemigo Español, que tanto se ha declarado contra nuestra patria.

12) Que como la buena ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro congreso deben ser tales, que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbres, alejando la ignorancia, la rapiña y el hurto.

13) Que las leyes generales comprendan a todos, sin excepción de cuerpos privilegiados, y que éstos sólo sean en cuanto al uso de su ministerio.

14) Que para dictar una ley se haga junta de sabios en el número posible, para que proceda con más acierto y exonere de algunos cargos que pudieran resultarles.

15) Que la esclavitud se proscriba para siempre y lo mismo la distinción de castas, quedando todos iguales, y sólo distinguirá a un americano de otro el vicio y la virtud.

16) Que nuestros puertos se franqueen á las naciones extranjeras amigas, pero que éstas no se internen al reino por mas amigas que sean, y sólo habrá puertos señalados para el efecto, prohibiendo el desembarque en todos los demás, señalando el diez por ciento.

17) Que a cada uno se le guarden las propiedades y respete en su casa como en un asilo sagrado señalando penas á los infractores.

18) Que en la nueva legislación no se admita la tortura.

 

19) Que en la misma se establezca por ley constitucional la celebración del día 12 de diciembre de todos los pueblos, dedicando a la patrona de nuestra libertad, María santísima de Guadalupe, encargando a todos los pueblos la devoción mensal.

20) Que las tropas extranjeras o de otro reino no pisen nuestro suelo, y si fuere en ayuda, no estarán donde la Suprema Junta.

21) Que no hagan expediciones fuera de los límites del reino, especialmente ultramarinas; pero que no son de esta clase propagar la fe a nuestros hermanos de Tierra-dentro.

22) Que se quite la infinidad de tributos, pechos e imposiciones que mas agobian y se señale a cada individuo un cinco por ciento de semillas y demás efectos o otra carga igual, ligera que no oprima tanto, como la alcabala, el estanco, el tributo y otros; pues con esta ligera contribución y la buena administración de los bienes confiscados al enemigo, podrá llevarse el peso de la guerra y honorarios de empleados.

23) Que igualmente se solemnice el día 16 de septiembre todos los años, como el día aniversario en que se levantó la voz de la independencia y nuestra santa libertad comenzó, pues en ese día fue en el que se desplegaron los labios de la nación para reclamar sus derechos con espada en mano para ser oída, recordando siempre el mérito del grande héroe, el señor don Miguel Hidalgo y su compañero don Ignacio Allende.

 

Chilpancingo, 14 de septiembre de 1813

José María Morelos


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