jueves, 15 de septiembre de 2022

Significado del Escudo Nacional

Significado del Escudo Nacional

José Antonio Robledo y Meza

 


El águila: representa al sol. Considerada como la dispensadora de la luz y la dadora de la vida, por ser la más majestuosa de las aves, cuyo vuelo es cercano al sol.

 

La serpiente se identifica con una doble función: creación y destrucción, lo venenoso y lo sano.

 

El nopal: planta sagrada, la tuna roja representa al corazón humano que se ofrece al sol (representado por el águila). El corazón humano contiene la sangre, que es lo único que mantiene vivo al sol.

 

El islote: está representado a través de su jeroglífico e indica la porción de tierra del lago de Texcoco donde estaba el nopal, en el que se posó el águila.

 

 

El agua: representada por su jeroglífico a través de gotas y caracoles, basado en los dibujos de los soles de agua. Representa al lago de Texcoco, también llamado el “Lago de la Luna”

 

Rama de encino: representa la fuerza, la fortaleza física y moral.

 

Rama de laurel: representa la victoria, el triunfo alcanzado.

 

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lunes, 12 de septiembre de 2022

Barreda y el 16 de septiembre de 1867

Barreda y el 16 de septiembre de 1867

José Antonio Robledo y Meza

 

La causa primera del actual Movimiento de Renovación Nacional es el movimiento encabezado por Miguel Hidalgo y asociado simbólicamente con la principal fecha de conmemoración ciudadana en México como lo es el Grito del 16 de septiembre de 1810. Sin embargo, el lazo más fuerte del mundo simbólico actual es la conmemoración realizada el día 16 de septiembre de 1867 en la ciudad de Guanajuato. En esa ocasión un personaje de primera importancia en nuestra historia, aunque un poco olvidado, y líder ideológico del juarismo pronuncio la famosísima “Oración cívica” que en su párrafo inicial construye el significado de la conmemoración que una vez más vamos a celebrar. Sus palabras adquieren un significado político muy relevante en los días que corren en este año de 2022.

Barreda dice en el primer párrafo lo siguiente: “En presencia de la crisis revolucionaria que sacude al país entero desde la memorable proclamación del 16 de septiembre de 1810; a la vista de la inmensa conflagración producida por una chispa, al parecer insignificante, lanzada por un anciano sexagenario en el oscuro pueblo de Dolores; al considerar que después de haberse conseguido el que parecía fin único de ese fuego de renovación que cundió por todas partes, quiero decir, la separación de México de la Metrópoli Española, el incendio ha consumido todavía dos generaciones enteras y aún humea después de cincuenta y siete años, un deber sagrado y apremiante surge para todo aquel que no vea en la historia un conjunto de hechos incoherentes y estrambóticos, propios sólo para preocupar a los novelistas y a los curiosos; una necesidad se hace sentir por todas partes, para todos aquellos que no quieren, que no pueden dejar la historia entregada al capricho de influencias providenciales, ni al azar de fortuitos accidentes, sino que trabajan por ver en ella una ciencia, más difícil sin duda, pero sujeta, como las demás, a las leyes que la dominan y que hacen posible la previsión de los hechos por venir, y la explicación de los que ya han pasado. Este deber y esta necesidad, es la de hallar el hilo que pueda servirnos de guía y permitirnos recorrer, sin peligro de extraviarnos, este intrincado dédalo de luchas y resistencias, de avances y de retrogradaciones, que se han sucedido sin tregua en este terrible pero fecundo periodo de nuestra vida nacional: es la de presentar esta serie de hechos, al parecer extraños y excepcionales, como un conjunto compacto y homogéneo, como el desarrollo necesario y fatal de un programa latente, si puedo expresarme así, que nadie había formulado con precisión pero que el buen sentido popular había sabido adivinar con su perspicacia y natural empirismo; es la de hacer ver que durante todo el tiempo en que parecía que navegábamos sin brújula y sin norte, el partido progresista, al través de mil escollos y de inmensas y obstinadas resistencias, ha caminado siempre en buen rumbo, hasta lograr después de la más dolorosa y la más fecunda de nuestras luchas, el grandioso resultado que hoy palpamos, admirados y sorprendidos casi de nuestra propia obra: es, en fin, la de sacar, conforme al consejo de Comte, las grandes lecciones sociales que deben ofrecer a todos esas dolorosas colisiones que la anarquía, que reina actualmente en los espíritus y en las ideas, provoca por todas partes, y que no puede cesar hasta que una doctrina verdaderamente universal reúna todas las inteligencias en una síntesis común.”

El valor simbólico del año de 1867

1867 es el año de la victoria de Benito Juárez sobre Maximiliano y Conservadores. Antes de que se cumpliera un mes de la victoria liberal, Juárez propuso que se extendiera a los clérigos el derecho de votar y que se hicieran distinciones de grado al castigar a quienes hubieran colaborado con los franceses o con Maximiliano. Sus propuestas fueron muy debatidas, pero finalmente se aprobó una amplia ley de amnistía el 10 de octubre de 1870. Se comienza a identificar al liberalismo con la nación misma. Se establece una tradición liberal oficial. El liberalismo dejó de ser una ideología en lucha contra: a) unas instituciones; b) un orden social; c) unos valores heredados. El liberalismo se convirtió en un mito político unificador. Se encontró con un ambiente intelectual nuevo, influido en parte por la filosofía positivista.

Con Juárez electo constitucionalmente, el 2 de diciembre de 1867 y en un ambiente de creciente antijuarismo por el proceso y resultado de las elecciones presidenciales, se expidió la Ley Orgánica de Instrucción Pública en el Distrito Federal. Esta norma estableció todo un sistema de instituciones educativas dividido en dos niveles: la instrucción primaria y la instrucción secundaria. La escuela de estudios preparatorios se ubicó en el nivel secundario junto con otras escuelas e instituciones: instrucción secundaria para mujeres, estudios profesionales -en sus distintas modalidades: jurisprudencia, medicina, cirugía y farmacia, agricultura y veterinaria, ingenieros y naturalistas-, bellas artes, música y declamación, comercio, normal, artes y oficios, para la enseñanza de sordomudos, un observatorio astronómico, una academia nacional de ciencias y literatura, y un jardín botánico.

1867 es el inicio del vigente Estado mexicano: republicano, democrático y laico.

Estado republicano donde el presidente es el jefe de Estado.

Estado democrático. La forma de organización del Estado en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que confieren legitimidad a sus representantes; 2) forma de convivencia social en la que los miembros son libres e iguales y las relaciones sociales se establecen conforme a mecanismos contractuales

Estado laico. El Estado pertenece a la sociedad civil, es independiente de cualquier organización o confesión religiosa.

 

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viernes, 9 de septiembre de 2022

La construcción de Hidalgo como padre de la patria. 1850-1856.

La construcción de Hidalgo como padre de la patria. 1850-1856.

José Antonio Robledo y Meza

 

Durante el periodo de 1850-1856 se intenta construir un sentido religioso a la conmemoración del 16 de septiembre y asociar a Hidalgo con figuras bíblicas y valores conservadores.

En 1850 José María del Castillo Velasco exaltaba ampliamente al movimiento insurgente y a su primer caudillo, Miguel Hidalgo, el cual comenzaría a surgir con sus características de padre de la patria, “un ministro de paz, anciano débil y sin recursos, sin más auxilios que los del cielo, al cual imploraba para que fueran libres sus hermanos”.(Oración cívica pronunciada en la Alameda de México el 16 de septiembre de 1850, aniversario del glorioso grito de Dolores, por el ciudadano licenciado José María del Castillo Velasco. México, Imprenta de Ignacio Cumplido. 21p.)

José Ignacio Esteva, repite la imagen de paternidad y de vejez se asocia frecuentemente con la de protector; Hidalgo lo es de los indios, idea fundamental en su concepción liberal. (“Discurso pronunciado en la plaza principal de la H. Veracruz, el día 16 de septiembre de 1850, aniversario de la Independencia nacional, por el ciudadano José Ignacio Esteva, comisionado al efecto por la junta patriótica”, en Colección de composiciones.)

Una constancia de la pluralidad existente se da en 1852 cuando Melchor Ocampo incluye en su discurso las siguientes palabras: ...subdividida la inteligencia casi en tantas opiniones como hay cabezas que piensan, la inteligencia, primer poder del hombre y de la sociedad, se halla como diluida... en tantos pareceres diversos: no hay por lo mismo opinión, no puede crearse un espíritu público, porque no hay una fe uniforme. (“Discurso pronunciado el 16 de septiembre de 1852” (dicho en Morelia), En Obras completas. Escritos políticos, t. II, prólogo de Ángel Pola. México, Ediciones El Caballito, 79-88.)

En 1853 el discurso de Gabriel Sagaseta, presenta la obra de Hidalgo en un movimiento de reacción contra las ideas y principio liberales que surgían en Europa. ...en el mundo viejo, a fines del último siglo todo se había conmovido; torrentes de sangre inundaron Europa, se destruyeron las leyes, en que desde siglos antes estaban asentados los gobiernos... Los sucesos del extranjero y los de la metrópoli inspiraron a los buenos mexicanos la noble idea de poner a México a cubierto de los rudos golpes con que la guerra consternaba a España. (Discurso pronunciado en la festividad nacional de la capital de la república, el 16 de septiembre de 1853, por el Lic. don Gabriel Sagaseta, ministro honorario de la Suprema Corte de Justicia y rector del ilustre y nacional Colegio de Abogados de México. México, Imprenta de Ignacio Cumplido, 12p.)

En este mismo año en la ciudad de México Santa Anna decreta el 17 de septiembre se adornen puertas y ventanas los días de fiestas nacionales y se declara caballeros grandes cruces de la orden de Guadalupe a Miguel Hidalgo, Ignacio Allende y José María Morelos y el decreto del 25 del mismo mes a Ignacio López Rayón y Mariano Matamoros.

En el año de 1855 Guillermo Prieto dice en su discurso: El cristianismo era y es todo un símbolo de libertad; el Evangelio, la revolución terrible contra todos los privilegios, contra la maquinación sacrílega de vivir los pocos a expensas de los muchos, de convertir en estancos el poder, la conciencia, la fuerza, el pensamiento, para desheredar, corromper, debilitar y embrutecer al pueblo.

... Mientras esa idea del evangelio se conservó pura, el cristianismo todo lo conquistó cambiando la faz del mundo; pero ya no fue lo mismo cuando los sucesos de los hombres de la fe quisieron desvirtuar esa idea sublime, haciéndola servir al apoyo de intereses menguados, porque desde ese día se hizo estéril, y el libro del pueblo se convirtió en el código de los privilegiados. No señores, los hombres que han hecho esto, no son los que conservan pura, ni la fe de Cristo, ni la tradición de sus discípulos, y es preciso que llegue el día en que el pueblo apoyado en el Evangelio, reconquiste los derechos que éste le auguró poniendo en todo su vigor su espíritu democrático. (Oración cívica pronunciada por el ciudadano..., en la Alameda de México el día 16 de septiembre de 1855, aniversario del glorioso grito de Independencia dado por el cura de Dolores en 1810. México, Imprenta de Ignacio Cumplido, 14p.)

Prieto compara a Hidalgo con Moisés, por su vejez, su fortaleza física e intelectual, y por sus aptitudes para el liderazgo. Prieto señala que la revolución de Hidalgo fue la revolución por excelencia, la revolución democrática sin liga impura, ni contemporizaciones traidoras...

En 1856 Ignacio Comonfort imprime nuevas características a la fiesta. El festejo incluye una gran verbena popular, con programas patrióticos en los teatros, cañonazos y repiques generales y con un banquete organizado en la calzada de La Piedad, en donde el presidente repartió ramos de flores y onzas de oro. Comonfort decreta que el callejón de Dolores se abra hasta salir y comunicar con la calle de San Juan de Letrán, la cual deberá denominarse “Calle de la Independencia”.

Miguel Buenrostro en su Oración, señala que “El evangelio es democrático y el cristianismo republicano, porque ambos proclaman la igualdad.” (Oración patriótica pronunciada en la Alameda de México por el licenciado Miguel Buenrostro el 16 de septiembre de 1856, aniversario de la Independencia nacional. México, Imprenta de José A. Godoy, 14p.)

 

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miércoles, 7 de septiembre de 2022

La presencia de Santa Anna en el Grito… suspensión y reanudación de la ceremonia. 1842-1853

La presencia de Santa Anna en el Grito… suspensión y reanudación de la ceremonia. 1842-1853

José Antonio Robledo y Meza

 

El 10 de septiembre de 1842 Santa Anna emite un decreto para celebrar el grito y designa a los asistentes un lugar en la catedral. En la noche, a pesar de la lluvia, una gran cantidad de ciudadanos y la junta cívica de festejos concurrieron a la universidad, la cual se vistió de gala. La ceremonia inició con una oración y composición poética, y al término la concurrencia vitoreó entusiasmada la lucha por la Independencia. Se repartieron 27 premios a quienes participaron en la lucha. A las 11 de la noche, se dio una salva de 21 cañonazos en la plaza y se escucharon repiques en todas los templos y cohetes provocando gran algarabía. Dos días después Antonio López de Santa Anna conmemoró el Grito de Dolores con una fiesta en la Alameda Central que tuvo la participación de la mayoría del pueblo, donde se honró la memoria de Hidalgo e Iturbide. Terminada la ceremonia cívica, se realizó en el cementerio de Santa Paula el sepelio del pie que Santa Anna había perdido durante el conflicto con Francia, en Veracruz. Ese mismo día Manuel Zetina y Abad pronuncia su Oración cívica donde exhorta la conciliación de los extremos se sitúe en un medio justo y conveniente (Oración cívica que en la solemnidad del aniversario del 16 de septiembre de 1810, pronunció en la capital de Puebla el ciudadano... Puebla, Imprenta de Juan Nepomuceno del Valle, 16p.)

Una descripción completa de la celebración la encontramos en la reseña de 1843. A las 9 de la mañana se dieron repiques de campanas y salvas; en Catedral se dio una solemne misa de acción de gracias a la que asistió la Junta Patriótica, el Ayuntamiento, la Asamblea Departamental y el gobernador y comandante general. Posteriormente se dirigieron a Palacio para la ceremonia de colocación de la primera piedra de la gran columna que conmemora la Independencia, por el ministro de Relaciones, el de Justicia, el de Hacienda y el oficial mayor de Guerra. La ceremonia terminó con el discurso del ministro José María Bocanegra y salva de 21 cañonazos. Más tarde a modo de paseo, las autoridades y el pueblo se trasladaron a la Alameda, acompañados por carros alegóricos, niños y niñas de las escuelas lancasterianas de México, contingentes de colegios, la junta patriótica, el Tribunal Superior del Departamento y demás autoridades. El desfile fue encabezado por el gobernador y comandante general. Se escuchó un discurso alusivo de Mariano Otero; a continuación, se vitorearon a los héroes de la Independencia y se encendieron juegos pirotécnicos. Esta ceremonia finalizó con una gran fiesta. En el discurso pronunciado por Mariano Otero se queja: La generación de la gloria va desapareciendo ante la generación del dolor y del infortunio. (“Discurso pronunciado en la solemnidad del 16 de septiembre de 1843 en la ciudad de México”, en Obras, t. II, 463-475.)

Las quejas suben de tono en 1845 Manuel Doblado describe: (Somos) hijos degenerados de una raza de héroes... Esclavos degradados hemos pasado por todas las humillaciones que la tiranía doméstica reserva a los cobardes... nos hemos dejado arrebatar nuestras leyes, nuestros tesoros, nuestra población. ... No, señores, sobrado tiempo se ha mentido a los mexicanos para que hoy se les nieguen las palabras de verdad. Engañados... burlados siempre en su confianza... han llegado a dudar de todo, y exasperados se han echado más de una vez en brazos de los ambiciosos sin fortuna..., ¿y qué revolución por justificada que sea, podrá en lo sucesivo inspirar simpatías? La gloriosa resurrección del seis de diciembre (Plan de Guadalajara) que se anunció bajo auspicios tan felices, ha burlado también todas las esperanzas que hizo concebir. (Discurso que pronunció el C. Licenciado Manuel Doblado en el palacio de la E. Asamblea del Departamento de Guanajuato el 16 de septiembre de 1845. (Guanajuato), Imprenta de Oñate, 8p.)

En 1846 los estadunidenses entran a la ciudad de México el 14 de septiembre, ocupan el Zócalo e izan su bandera. No hubo festejos en la ciudad de México.

En 1847 se reanudan los festejos en el Zócalo de la ciudad de México con gritos, arengas, piedras, ladrillos y hasta muebles frente a los yanquis invasores.

En 1850 José María del Castillo Velasco “Exaltaba ampliamente al movimiento insurgente y a su primer caudillo, Miguel Hidalgo, el cual comenzaría a surgir con sus características de padre de la patria, “un ministro de paz, anciano débil y sin recursos, sin más auxilios que los del cielo, al cual imploraba para que fueran libres sus hermanos”. (Oración cívica pronunciada en la Alameda de México el 16 de septiembre de 1850, aniversario del glorioso grito de Dolores, por el ciudadano licenciado José María del Castillo Velasco México, Imprenta de Ignacio Cumplido. 21p.)

José Ignacio Esteva, repite la imagen de paternidad y de vejez se asocia frecuentemente con la de protector; Hidalgo lo es de los indios, idea fundamental en su concepción liberal. Según Castillo, no fue ninguna casualidad que recurriese a los indios para llevar a cabo su “heroica empresa”, pues ellos eran “descendientes de los antiguos y legítimos dueños del país” Como padre del indio, Hidalgo ofrece una imagen sugestiva; el anciano venerable y sabio que intentó otorgar la regeneración a una raza oprimida. (“Discurso pronunciado en la plaza principal de la H. Veracruz, el día 16 de septiembre de 1850, aniversario de la Independencia nacional, por el ciudadano..., comisionado al efecto por la junta patriótica”, en Colección de composiciones.)

Un reconocimiento a la pluralidad se da en 1852 cuando Melchor Ocampo incluye en su discurso las siguientes palabras: ...subdividida la inteligencia casi en tantas opiniones como hay cabezas que piensan, la inteligencia, primer poder del hombre y de la sociedad, se halla como diluida... en tantos pareceres diversos: no hay por lo mismo opinión, no puede crearse un espíritu público, porque no hay una fe uniforme. (“Discurso pronunciado el 16 de septiembre de 1852” (dicho en Morelia), En Obras completas. Escritos políticos, t. II, prólogo de Ángel Pola. México, Ediciones El Caballito, 79-88.)

En 1853 el discurso de Gabriel Sagaseta, presenta la obra de Hidalgo en un movimiento de reacción contra las ideas y principio liberales que surgían en Europa... en el mundo viejo, a fines del último siglo todo se había conmovido; torrentes de sangre inundaron Europa, se destruyeron las leyes, en que desde siglos antes estaban asentados los gobiernos... Los sucesos del extranjero y los de la metrópoli inspiraron a los buenos mexicanos la noble idea de poner a México a cubierto de los rudos golpes con que la guerra consternaba a España. (Discurso pronunciado en la festividad nacional de la capital de la república, el 16 de septiembre de 1853, por el Lic. Don Gabriel Sagaseta ministro honorario de la Suprema Corte de Justicia y rector del ilustre y nacional Colegio de Abogados de México. México, Imprenta de Ignacio Cumplido, 12p.)

En la ciudad de México Santa Anna decreta el 17 de septiembre se adornen puertas y ventanas los días de fiestas nacionales y se declara caballeros grandes cruces de la orden de Guadalupe a Miguel Hidalgo, Ignacio Allende y José María Morelos y el decreto del 25 del mismo mes a Ignacio López Rayón y Mariano Matamoros.

En 1854 bajo el gobierno de Santa Anna el 15 de septiembre se estrena el Himno Nacional con la presencia de Francisco González Bocanegra el autor de la letra, quien fue uno de los oradores de la función. El texto original dedica varias estrofas a Iturbide y ninguna a los héroes insurgentes. Se canta por primera vez en el gran teatro de Santa Anna de la ciudad de México, interpretado por la soprano Enriqueta Sontag. A partir de este año se integra oficialmente el Himno Nacional a las fiestas patrias.

 

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lunes, 5 de septiembre de 2022

Las visiones liberal y conservadora sobre el 16 de septiembre en el año de 1840

Las visiones liberal y conservadora sobre el 16 de septiembre en el año de 1840

José Antonio Robledo y Meza

 

En 1837 se inauguran las fiestas del 27 de septiembre, que conmemora la entrada del ejército Trigarante a la ciudad de México. Esta festividad abarca la República centralista, su caída y los intentos por definir el rumbo del país hasta que llega la última dictadura de Santa Anna. En el periodo 1837-1854 surge la visión integral del movimiento de independencia, que concibe los movimientos de Hidalgo e Iturbide como parte de un mismo proceso de búsqueda de la independencia nacional. En los discursos de este periodo son frecuentes las palabras de orden, armonía, unión, y otras similares para calificar el movimiento iturbidista”.

En 1840 la lectura de la Oración en Puebla recayó en Félix Beístegui y Azcué, en ella asentaba que los preceptos de 1824 eran impracticables en México, en donde el pueblo estaba acostumbrado al yugo y unas clases poderosas no permitirían que sus privilegios terminaran: “(dicha) constitución (estaba) mal avenida a nuestras costumbres porque suponía virtudes republicanas que no conocimos y desterraba vicios con nosotros nacidos. Una constitución donde las corporaciones notables veían la progresiva ruina de sus intereses... hubo de ser simiente fructuosísima de desavenencias internas y levantamientos.” (Oración que pronunció en Puebla el 16 de septiembre de 1840, el ciudadano Félix Beístegui y Azcué. México, Imprenta de Ignacio Cumplido, 18p.)

Al mismo tiempo en Oaxaca Benito Juárez se refería así de la gesta de 1810: “¡Oh Sol de 16 de Septiembre de 1810! Tú, que en sesenta lustros había alumbrado nuestra ignominiosa servidumbre, esclareces ya nuestra dignidad, y tus lucientes rayos surcan ya la frente de un republicano, que ha jurado vengar nuestra afrenta.” (Discurso que el ciudadano Benito Juárez pronunció el día 16 de septiembre de 1840, en el aniversario del glorioso grito de independencia, dado en el pueblo de Dolores. Oaxaca, impreso de Ignacio Rincón, 14p.)

En ese año de 1840, causaba gran escándalo la propuesta que Gutiérrez de Estrada había hecho al presidente Anastasio Bustamante para instaurar un sistema monárquico en México. Esta situación influyó en la celebración hecha en la capital; el orador, José María Tornell, quien formaba parte del supremo poder conservador, definía que el mejor sistema para México era republicano, y que los problemas del país se debían no a ese sistema, sino a que no se seguían sus principios. (Discurso que pronunció el Excmo, señor general don José María Tornell individuo del Supremo Poder Conservador, en la Alameda de la ciudad de México en el día del solemne aniversario de la Independencia (dicho el 16 de septiembre de 1840). México, Imprenta de Ignacio Cumplido, 16p.)

Juárez en 1840 planteaba la necesidad de desterrar de una vez las estructuras coloniales: “Para que la obra de la independencia que nos dejó encomendada el héroe de Dolores reciba su más perfecta consolidación, necesitaremos... desechar de nuestro sistema político las máximas antisociales, con que España nos gobernó y educó por tantos años... No es mi intento renovar heridas, que deben cicatrizarse con el bálsamo saludable de un patriotismo ilustrado. Hablo de España conquistadora, y no de España amiga de la justicia. Sólo recuerdo sus pasados extravíos para deducir de ellos consecuencias saludables a mi patria... En este discurso Juárez desarrollaba los temas principales de la leyenda negra al referirse a la colonia; condenaba la preponderancia del fanatismo, y en cambio promovía una “obediencia ciega al imperio de las ciencias y de la ilustración”. En el mismo sentido, reprobaba la cerrazón de una sociedad estamental al comercio y a la inmigración extranjera y en la cual, por este mismo hermetismo, se daban inevitables odios entre las clases. Más adelante se refería a los vicios que estos males heredados provocaron en la nueva nación, tales como “...la estúpida pobreza en que yacen los indios nuestros hermanos. Las pesadas contribuciones que gravitan sobre ellos todavía. El abandono lamentable a que se halla reducida su educación primaria. Por otra parte, la intolerancia política por la que se persigue y se aborrece al hombre, porque haciendo uso de su razón, piensa esto o de otro modo. El menosprecio de las artes y de las ciencias. El aborrecimiento al trabajo, y el amor a los vicios y a la holgazanería. El deseo de vivir de los desatinos públicos y a costa de los sudores del pueblo... Todos estos defectos son todavía las reliquias del gobierno colonial... son los verdaderos obstáculos de nuestra felicidad, y son los gérmenes positivos de nuestras disensiones intestinas..”. Juárez compara a Hidalgo con Moisés, no solamente por su vejez, sino también por su fortaleza física e intelectual, y por sus aptitudes para el liderazgo.

De esta manera Juárez se distanciaba de lo dicho por José María Tornell y Mendívil quien decía de la joven República mexicana: “...comenzó a existir el 16 de septiembre de 1810... (y) mutilada y enfermiza vive todavía; pero su vida es un suplicio, porque se le esconde hasta la esperanza de felicidad. Aquí recuerdo treinta años de padecimientos continuos, treinta años en que hemos navegado por un mar de lágrimas y sangre, sin acercarnos jamás al puerto. (Discurso que pronunció el Excmo, señor general don José María Tornell y Mendívil. individuo del Supremo Poder Conservador, en la Alameda de la ciudad de México en el día del solemne aniversario de la Independencia (dicho el 16 de septiembre de 1840). México, Imprenta de Ignacio Cumplido, 16p.)

Como puede verse, ya en 1840 estaba claro que la lucha era por un proyecto de nación. La alternativa en cuanto al régimen a construir era o la República o la Monarquía.

 

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sábado, 3 de septiembre de 2022

Los yorkinos en la génesis de la fiesta del 16 de septiembre.

Los yorkinos en la génesis de la fiesta del 16 de septiembre.

José Antonio Robledo y Meza

 

El 16 de septiembre de 1825 Guadalupe Victoria es el primero en celebrar el inicio de la Independencia de manera oficial. Por tal motivo se organizó una junta patriótica para solemnizar de forma conveniente el día de la patria. Se celebró una misa en la Catedral de la ciudad de México, a la cual asistió el presidente de la República y las más altas autoridades. Se trasladó después de la diputación hasta un tablado ex profeso frente a las puertas de Palacio a un grupo de esclavos que iban a recibir la libertad y a los huérfanos de los patriotas; acto seguido, el primer jefe de la nación liberó a estos esclavos y encomendó a los niños a un maestro acreditado para su educación. En la noche, los principales edificios se encontraban iluminados dando marco festivo a los vistosos fuegos artificiales que se realizaron en la plaza principal.

Esa primera fiesta fue promovida por el periodista, exinsurgente, y miembro de la logia de York, Juan Wenceslao Barquera, quien por supuesto, preveía una mañana sobresaliente para el país, si se contaba con la colaboración de todos los mexicanos.

La unión de todos los mexicanos como condición para progresar en todos los ámbitos es el elemento más importante que se encuentra en éste y en los subsecuentes discursos conmemorativos (Oración patriótica que pronunció el C. Licenciado Barquera, Juan Wenceslao, socio que fue de la junta secreta de los Guadalupes el 16 de septiembre de 1825, por encargo de la junta cívica reunida en esta capital con el preciso objeto de celebrar con la debida solemnidad el primer grito de libertad en el pueblo de Dolores, hoy Villa de Hidalgo, el 16 de septiembre de 1810 por los primeros héroes de la patria. México, Imprenta de la Federación, en Palacio, 34p.)

Los principios bajo los cuales se crearon las logias de York, el federalismo, el antihispanismo y la defensa de la independencia estuvieron presentes en este primer discurso conmemorativo del 16 de septiembre: el orador, Juan W. Barquera elogiaba el federalismo al hablar de las “leyes sabias y justas” que los mexicanos acababan de instaurar; enfatizaba la importancia de defender y conservar la Independencia y atacaba a los peninsulares haciendo un llamado para cuidarse de ellos.”

Durante los dos años siguientes los yorkinos fueron los comisionados para pronunciar los discursos.

En 1826 el encargado fue Juan Francisco de Azcárate. “...la opinión dominante debe ser el bien común” (Elogio patriótico que pronució el ciudadano… el día diez y seis de septiembre del año de mil ochocientos veinte y seis, en la plaza mayor de México, a presencia del Excmo. Sr. Presidente de la República federal mexicana, por nombramiento de la junta cívica, reunida en esta capital con el preciso objeto de celebrar, con la debida solemnidad, el segundo aniversario del grito de independencia que dieron los primeros héroes de la nación el día diez y seis de septiembre del año de mil ochocientos diez . México, Imprenta del Águila, dirigida por José Ximeno, 20p.).

En 1827 le correspondió al yorkino José María Tornell y Mendívil, (Oración pronunciada por el coronel... diputado al Congreso de la Unión, vicepresidente de la compañía Lancasteriana de México, socio de número de la academia de Legislación y Economía de la misma ciudad, y corresponsal de la de Amigos del País de Zacatecas en la plaza mayor de la capital de la federación, el día 16 de septiembre de 1827, por acuerdo de la junta de ciudadanos que promovió la mayor solemnidad del aniversario de nuestra gloriosa independencia.. México, Imprenta del Águila, dirijida por José Ximeno.) pronunciar el discurso en la ciudad de México y a José Joaquín Rico. Resaltamos a continuación algunas palabras del discurso de este último:

“Los pasos agigantados que da la ilustración, la buena administración pública, el buen comercio, la educación científica, la disciplina y virtudes de la milicia, el respeto que nos tienen las naciones, el amor patrio que hierve en los americanos y más que nada la admirable federación de donde emanan los innumerables beneficios con el que Dios de las naciones está retribuyendo los trabajos de nuestros héroes... prometen que las ventajas de este sistema se lograrán a plenitud.”

“Sea nuestro único partido el de la cara de patria, nuestro rito el de la virtud, la República todo nuestro templo y nuestros votos los de la religión, independencia, federación o muerte.” (Discurso patriótico pronunciado por el licenciado... el 16 de septiembre de 1827 en la plaza pública de esta capital, por encargo de la junta cívica, en celebridad del aniversario de la primera voz de libertad proclamada en Dolores el 16 de septiembre de 1810. (Puebla), 10p.)

 

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viernes, 2 de septiembre de 2022

El Grito es la fiesta cívica más importante de México. Génesis de la fiesta del 16 de septiembre.

El Grito es la fiesta cívica más importante de México.

Génesis de la fiesta del 16 de septiembre.

José Antonio Robledo y Meza

 

La celebración del 16 de septiembre ha acompañado a la historia de México desde 1811 cuando en agosto de ese año Ignacio López Rayón organizó en Zitácuaro la Junta Gubernativa del 16 de septiembre; la Junta extendió un manifiesto con el título de aniversario, para recordar el Grito de Dolores. En 1812 Ignacio López Rayón rindió el llamado “grito” en Huichapan, hoy estado de Hidalgo. Fue el primer homenaje a los iniciadores de la Independencia Nacional. Desde entonces el significado de dicha conmemoración ha acompañado la historia de México.

La fiesta no siempre ha sido la misma en su contenido ya que se ha ajustado a las necesidades políticas de las coyunturas más importantes del siglo decimonónico mexicano.

Dicha fiesta está íntimamente vinculada a la proclama hecha por Hidalgo en el pueblo de Dolores en septiembre de 1810. La proclama que se encuentra registrada en el hoy MUSEO CASA DE HIDALGO, DOLORES, GUANAJUATO dice lo siguiente:

Mis amigos y compatriotas:

No existe ya para nosotros ni el Rey ni los tributos.

Esta gabela vergonzosa que sólo conviene a los esclavos, la hemos sobrellevado hace tres siglos como signo de la tiranía y servidumbre; terrible mancha que sabremos lavar con nuestros esfuerzos.

Llegó el momento de nuestra emancipación; ha sonado la hora de nuestra libertad; y si conocéis su gran valor, me ayudaréis a defenderla de la garra ambiciosa de los tiranos.

Pocas horas me faltan para que me veáis marchar a la cabeza de los hombres que se precian de ser libres.

Os invito a cumplir con este deber. De suerte que sin Patria ni libertad estaremos siempre a mucha distancia de la verdadera felicidad.

Preciso ha sido dar el paso que ya sabéis, y comenzar por algo ha sido necesario.

La causa es santa y Dios la protegerá.

Los negocios se atropellan y no tendré, por lo mismo, la satisfacción de hablar más tiempo ante vosotros.

!Viva, pues, la Virgen de Guadalupe!

!Viva la América, por la cual vamos a combatir!

http://atlaslatinoamericano.unla.edu.ar/assets/pdf/tomo1/fuentes/30-discurso-de-miguel-hidalgo-pueblo-dolores.pdf

 

La génesis de la fiesta se localiza en 1811 cuando en agosto de ese año Ignacio López Rayón organizó en Zitácuaro la Junta Gubernativa del 16 de septiembre; la Junta extendió un manifiesto con el título de aniversario, para recordar el Grito de Dolores. En 1812 Ignacio López Rayón rindió el llamado “grito” en Huichapan, hoy estado de Hidalgo.

Al año siguiente el 14 de septiembre de 1813 José María Morelos destaca la importancia de solemnizar esta fecha. En su ideario sociopolítico “Sentimientos de la Nación” leído ante el Congreso de Chilpancingo señaló: “Que igualmente se solemnice el día 16 de septiembre todos los años, como el día aniversario en que se levantó la voz de la Independencia y nuestra santa libertad comenzó, pues ese día fue en el que se abrieron los labios de la Nación para reclamar sus derechos y empuñó la espada para ser oída; recordando siempre el mérito del gran héroe, el señor don Miguel Hidalgo y su compañero don Ignacio Allende. 

En febrero de 1822 fue formado el Primer Congreso Mexicano quien decretó que el 16 de septiembre, aniversario del inicio de la Independencia, sería en adelante una festividad nacional, la cual debía celebrarse con salvas de artillería, una misa de acción de gracias a la que debían asistir todas las autoridades. La primera disposición encontrada para la celebración dada por el soberano Congreso Constituyente es del primero de marzo de ese mismo año. Se sabe que unos días antes, el presidente de la Junta Provisional Gubernativa, José María Fagoaga, había recomendado a ese cuerpo legislativo declarar fiestas nacionales el 24 de febrero, día en que se proclamó el Plan de Iguala, el 2 de marzo, que se firmó el mismo, y el 27 de septiembre.

A estas fiestas se añadió la del 16 de septiembre.

En agosto del año 22 el Congreso vuelve a señalar que se celebre el “glorioso grito de la Independencia en la América del Septentrión”.

 

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