domingo, 15 de enero de 2023

Símbolos en la película Seven

Símbolos en la película Seven

José Antonio Robledo y Meza

 

En Seven cada homicidio está simbolizando un pecado capital. Somerset, a partir de su investigación acerca de las creencias católicas, le explica a Mills como los siete pecados capitales han sido usados como herramientas de enseñanza. De esta forma, por ejemplo, en el segundo asesinato (avaricia) infieren que la víctima está en acto de arrepentimiento (pidiendo perdón) porque está arrodillado. El indicio es precisamente ese cuerpo en esas circunstancias, en cual relacionamos con el icono que tenemos de “un acto de arrepentimiento”, y todo esto puede ser simbolizado por la idea o enseñanza que a todos los católicos nos han inculcado: “cada hombre paga por sus pecados”. La parte indicial de estos símbolos es más evidente en el asesinato relacionado con la lujuria. La prostituta muere en el acto de su pecado, directamente por su pecado; hay una conexión física entre su pecado y su muerte. De igual manera, al ver la actitud de John Doe (arrodillado, con los ojos cerrados, como rezando) en el momento en que Mills le apunta con la pistola a la cabeza, es claro que lo que se representa es la enseñanza que dejan las narraciones de los pecados capitales: “los pecadores se arrepentirán”. Toda la serie de homicidios, el conjunto de las representaciones de los pecados capitales, representan una “gran obra” que no tiene otro propósito sino la predicación.

Los argumentos, las inferencias a las que llevan, están clasificadas en dos grupos, los analíticos y los sintéticos.

En el primer grupo -los argumentos analíticos- se encuentra la deducción. Este tipo de inferencia es analítica porque en su conclusión no se añade nada adicional a lo ya contenido en las premisas. La forma silogística general de la deducción es la siguiente: concluye el resultado a partir de una regla y un caso particular aplicado a ésta. Por ejemplo, Todos los hombres son mortales (regla), Sócrates es hombre (caso), entonces Sócrates es mortal (conclusión). En otras palabras, se establece el resultado luego de aplicar la regla al caso. La inferencia por deducción se relaciona con el uso de los iconos, pues al interpretar el icono en una oración, ésta debe tener un “sentido potencial”, entendiéndose que la existencia del objeto es sólo potencial. Esto se refiere a que base del icono es que existe la capacidad para la experiencia, pero no necesariamente la experiencia como tal (como en el indicio). Para identificar los iconos dentro de una inferencia deductiva es necesario reconocer el uso de la semejanza dentro de ésta. Para aplicar la regla a un caso debemos tomar el caso como un icono de la regla, debido a que, por su semejanza con el conjunto de objetos incluidos en la regla, éste la representa. En este tipo de inferencia puede que haya una conexión física entre el caso y los objetos de la regla, pues al aplicar la regla al caso, la conclusión llegaría directamente. El problema es que esta relación se da casi siempre por una semejanza (analogía o metáfora), y no por una conexión real.

Un ejemplo evidente de deducción es el diálogo que Mills sostiene con el policía que está a la entrada de la casa donde se dio el primer homicidio. Mills le pregunta al policía que si han comprobado si el hombre está realmente muerto. La respuesta del policía es que “obviamente” está muerto. Luego explica que lo sabe, aunque no lo diga, porque lo dedujo. Partió de la regla de que ningún hombre vivo sería capaz de quedarse días sentado en sus excrementos. Como en este caso el hombre lleva días sentado allí en su excremento sin tratar de pararse, entonces infiere que el hombre no puede estar vivo. Se ve claramente cómo el policía infiere el resultado a partir de la regla y del caso. La mayoría de inferencias hechas por el Detective Mills al comienzo de la película acerca de la motivación del asesino es puramente deductiva. Toma como regla, como supuesto personal, el hecho de que alguien capaz de cometer crímenes tan retorcidos implica que el asesino está tan demente que no tiene propósito alguno más que matar a su víctima. Toma el caso particular al que se enfrenta, y reconoce que esos homicidios se asemejan a los crímenes retorcido que un demente llevaría a cabo. De tal forma, sin ver el cuadro completo, llega a concluir que esos homicidios fueron hechos por un demente que no sabe lo que hace y no tiene más propósito que matar. Mills no llega a su supuesto arbitrariamente, sino inductivamente, pues como se sabe, ha tenido varios años de experiencia como policía.

Dentro de las inferencias sintéticas encontramos la inducción y la hipótesis. La inducción básicamente es cuando generalizamos a partir de un número de casos de los que algo es verdad, e inferimos que la misma cosa es verdad de una clase entera. Este proceso puede ser visto como una variante del silogismo deductivo. En el argumento inductivo se parte del caso y del resultado para concluir la regla. En esta inferencia concluimos que hechos similares a los hechos observados son verdaderos en casos no observados. De esta forma con la inducción se clasifican los particulares en una ley general. La ley se debe referir entonces a un icono que represente el conjunto de esos particulares que los represente según la semejanza que todos comparten. Como se ha mencionado, el supuesto que sigue Mills para deducir que el asesino no es más que un demente sin motivos, proviene de su experiencia como policía.

A partir de todos los casos de homicidios retorcidos, en los que los criminales no han sido más que lunáticos asesinos que matan sin querer dar a entender algún mensaje, Mills llega a inferir, por inducción, su supuesto. Por otro lado, Somerset, que tiene más experiencia, se ha enfrentado a casos de todo tipo, a asesinos con y sin motivos. Por eso es capaz de advertir que el supuesto de Mills es ingenuo, y por lo tanto, su razonamiento inductivo es errado: en algunos casos los homicidios tienen un propósito superior al de matar a la víctima.

Acerca de la hipótesis, se da cuando encontramos alguna circunstancia muy curiosa (detalle), que se explicaría por la suposición de que fuera un caso de cierta regla general, y en consecuencia adoptamos esa suposición. En otras palabras, al hacerse un argumento hipotético lo que se hace es la inferencia de un caso a partir de la regla y el resultado. A diferencia de la inducción, con la hipótesis se concluye la existencia de un hecho particular, y no una regla general. Lo que se concluye es un caso especial, algo distinto a lo observado. Esta inferencia trata de dar explicaciones, partiendo del efecto a la causa, del futuro al pasado. Las hipótesis están muy relacionadas con los indicios en la medida en que éstos representan los efectos de los cuales se infiere la causa (el caso particular). De esta forma, en virtud de que los iconos dirigen la atención forzosamente hacia ciertos objetos, se hace posible que se infiera de hechos de una clase, hechos de otra distinta.

El ejemplo más claro de una hipótesis en Seven es cuando Somerset, luego del segundo asesinato y de haber descubierto el letrero de “gula” detrás de la nevera en la escena del primer crimen, le presenta su inferencia a Mills y al jefe de policía en la estación. Desde que se presentó el primer asesinato Somerset comenzó a formular la hipótesis de que este hecho debía tener un significado oculto, pues el asesino tuvo una motivación especial ya que su propósito no era el simple hecho de matar a su víctima. Esto lo infiere del hecho (pista) que el acto del homicidio fue un proceso largo y lleno de dedicación, lo cual indican los dos recibos (pistas) que encuentran y el hecho de que la investigación del forense muestra que a la víctima la hicieron comer hasta morir (pista). Plantea una débil hipótesis, pues no tiene suficientes indicios, de que este homicidio es parte de algo más grande, que este es sólo el principio del caso. Por esta razón es que pide que lo asignen a otro caso. Somerset, a partir de los indicios similares aportadas por el segundo homicidio (los letreros encontrados en los dos homicidios, los fragmentos de textos, y la forma como mueren las víctimas) ya tiene la suficiente información para plantear su gran hipótesis: los homicidios son representaciones (indican) de los pecados capitales; según la literatura acerca de ese tema éstos son una herramienta de enseñanza, por lo tanto, los homicidios representan un propósito ulterior del asesino.

La investigación a partir de este punto se convierte en una forma de corroborar la inferencia hipotética de Somerset. La hipótesis proporciona el elemento afectivo del pensamiento, queriendo decir que al llevar a cabo una inferencia hipotética se da la formación de una emoción intensa y peculiar debido a la forma en que se excita al sistema nervioso. Este hecho se ve claramente cuando Mills, luego de haber encontrado las huellas detrás del cuadro en la oficina de la segunda víctima, le dice a Somerset que él vio la emoción o la descarga afectiva que tuvo cuando encontraron las nuevas pistas que los hacían avanzar más en la investigación, y además que daban más apoyo a su hipótesis.

Cuando los detectives entran en el apartamento de John Doe, Mills finalmente acepta el hecho de que el asesino está predicando. Los libros, los cuadernos, las fotos, todo indica que los homicidios tienen un propósito, que el asesino los usa como medio para predicar una enseñanza. Comprenden entonces que los homicidios representan los siete pecados capitales, ya sean como iconos o como indicios.

A su vez estos hacen parte de un uso religioso, los cual hace evidente que los siete homicidios, la serie como un todo, simboliza el acto de dar una enseñanza. Este símbolo, que es el caso supuesto en la hipótesis de Somerset, es confirmado finalmente en el diálogo que se dan entre los detectives y John Doe cuando están manejando hacia el desierto. John Doe les explica que lo que él pretendía era que la gente escuchara, que “imponer el pecado al pecador” llamase la atención de la gente para acabar con la apatía y la indiferencia ante la ocurrencia constante del pecado. Esta es pues su “gran obra”, el gran acto que hará que la gente comprenda algo: una serie de asesinatos brutales que simbolizan el mensaje de la necesidad de que la sociedad contemporánea se desprenda de su indiferencia hacia el pecado.

Sin embargo, ni John Doe, ni la película han logrado el propósito. La gente sigue apática e indiferente a múltiples delitos, que no pecados, como corresponde a una visión laica de la sociedad.

 

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viernes, 13 de enero de 2023

Signos y argumentos en la película Seven

Signos y argumentos en la película Seven

José Antonio Robledo y Meza

 

En siete días se cometen siete asesinatos asociados a siete pecados capitales investigados por William Somerset un viejo detective de homicidios, en una ciudad enigma y un asesino culto e inteligente que los pone a prueba. La frialdad racional del viejo Somerset estará vinculada a la emocionalidad del joven detective David Mills.

Los siete asesinatos y los siete pecados capitales están asociados a los siete días de la semana de la siguiente manera: lunes-gula, martes-avaricia, miércoles-pereza, jueves-orgullo, sábado-lujuria, domingo-soberbia, envidia e ira. A medida que avanza la investigación y que ocurren los asesinatos, Somerset y Mills son absorbidos por el mundo del asesino John Doe para descubrir que los asesinatos no son más que medios para transmitir su verdadera motivación: la predicación religiosa. Descubrir la intencionalidad detrás de los asesinatos de John Doe es, en este juego de investigación, de primera importancia. Y aquí resalta la diferencia entre el proceder de los detectives. Mientras Mill se concentra en los hechos, Domerset, a partir de ellos, extiende el horizonte. Y es así que, en la película se puede reconocer, a través del razonamiento detectivesco de Domerset la relación entre la lógica y la semiótica.

Importante resulta distinguir las diferentes categorías de signos: iconos, índices y símbolos y sus relaciones con los distintos tipos de argumentos: deducción, inducción e hipótesis.

Desde el principio en la perspectiva de Somerset se plantea la hipótesis de que los homicidios hacen parte de una serie que tiene como propósito algo diferente a la muerte de las víctimas. La secuencia de asesinatos muestra lo que el asesino llama “gran obra”. De esta forma es, precisamente, que los protagonistas infieren lo que más tarde el asesino les confirma: esta serie de homicidios, esta “gran obra”, es en sí un símbolo.

Todo lo que aparece en la película son signos que deben interpretarse. Los signos son cosas que representan de alguna forma otra cosa, de manera tal que sirven para llevar al conocimiento de otra. El mensaje del primer homicidio, las astillas encontradas en el estómago del glotón -la primera víctima- y el retrato de la esposa de la segunda víctima conducen al cuadro puesto al revés de la escena del crimen, todo lo anterior conduce al descubrimiento de las huellas digitales plasmadas en la pared que sostenía la pintura mal colocada.  Una pista, conduce a otra pista y así sucesivamente.

Es importante resaltar que cualquier signo está compuesto a su vez de tres signos: el objeto en sí (el retrato, por ejemplo), el interpretante (el detective) y la interpretación del detective. Los signos son importantes ya que obliga a la mente del investigador a producir ideas sobre otras cosas. Las interpretaciones pueden ser múltiples y esto queda ejemplificado en la visión de Somerset de que los crímenes tienen un sentido más allá de ellos mismos y la visión de Mills de que son obras de un “loco”.

Entre los signos hay que distinguir tres categorías: íconos, indicios y símbolos.

Los ícono o semejanzas representan objetos en cuanto que siendo una cosa percibida (los mensajes y cadáveres, por ejemplo), provoca una idea naturalmente unida a la idea resultante por el objeto al que se refiere (los pecados). La percepción empieza su mutación a concepción. Esta clase de signos se basan en una semejanza con el objeto al que representan. De alguna manera la función del icono parte del hecho de que comparte ciertas cualidades con el objeto que representa y, es en virtud de esto que logra llamar la atención de la mente hacia cualidades semejantes del objeto, como es el caso del tablero que tienen los detectives en la estación de policía donde está escrita la lista de los siete pecados capitales. Los pecados que ya han sido identificados en los homicidios ocurridos están tachados. Este es, sin duda, un icono que representa la hipótesis formulada por Somerset. En el tablero está representada ya la serie de los homicidios sucedidos y por suceder, y los motivos de éstos. Este icono representa la relación establecida entre los hechos que conciernen a la investigación. Los íconos son como fotografías ordenadas para producir una idea o concepto. Las ideas que tiene en mente Somerset refieren a clases enteras de cosas (cadáveres, mensajes, libros, autores, por ejemplo) y aunque estén compuestas a partir de particulares percibidos en la experiencia, contienen todo lo que hay en común entre todos ellos. Esto último se aprecia cuando John Doe, en la última escena, le dice a Mills: “¡Conviértete en la ira!”; se hace evidente que el propósito de que Mills lo mate es que se materialice el último de los pecados capitales, la ira. Al igual que los otros asesinatos, el propósito era crear el icono de un pecado, que una muerte en ciertas condiciones representara, por su semejanza, a uno de los pecados capitales.

En la segunda categoría están los indicios que son signos que representan un objeto por virtud de una conexión real con éste, y por esto dirigen la atención de la mente forzosamente hacia tal objeto. La conexión física entre el indicio y su objeto los convierte en “un par orgánico”, donde “la mente que lo interpreta no tiene nada que ver con esa conexión, excepto observarla después de que se ha establecido”. Los indicios se basan en la experiencia, y de esta forma la identificación de su espacio-temporalidad es lo que establece la existencia de la conexión real con el objeto. A diferencia del índice, en el icono el requisito no es la experiencia, sino la capacidad para la experiencia, para que la semejanza pueda presentarse a los sentidos. El indicio se usa en muchos casos como medio para conectar dos experiencias, y como tales tienen que estar enmarcadas en el tiempo y el espacio. La cosa representada debe estar físicamente conectado con el objeto que representa. Un ejemplo de esto son los moretones en la parte de atrás de la cabeza que tenía la víctima en el primer asesinato (gula). Estos moretones indicaban, por su forma circular, que habían presionado fuertemente una pistola contra su cabeza. Hay una conexión física entre los moretones y el hecho de que le hubieran presionado el cañón de la pistola; los moretones representan este hecho. De la misma forma las manos y pies atados indican, llevan forzosamente la atención al hecho de que la víctima no se hubiera muerto por causas naturales, sino que lo habían asesinado. Los pedazos de plástico encontrados en su estómago indicaban que hacía falta descubrir más pistas, y por eso es que Somerset vuelve a la escena del crimen para descubrir la nota dejada por el asesino. A través de todos los homicidios dos iconos se repiten, las fotografías (que son la manera de conservar intacta la evidencia) y los letreros (que indican que pecado está relacionado con cada asesinato). Los letreros indican directamente lo que significan, dicen explícitamente lo que representan: el propósito del asesinato, el icono que representa. Las fotografías tienen una conexión física directa con los objetos, representan los elementos del crimen. En el caso de la fotografía de la esposa de la segunda víctima, en la que tiene los ojos marcados con sangre, es un indicio en cuanto a que la fotografía físicamente representa el hecho de que la esposa debe ver algo en la escena del crimen. Por otra parte, también tiene parte icónica en cuanto a que los círculos hechos alrededor de los ojos de la esposa en la fotografía sólo se asemejan a la idea que tenemos en mente acerca de cómo resaltamos “lo que alguien ve”.

En la tercera categoría están los símbolos que son signos compuestos por iconos e indicios. El símbolo es el signo adecuado para mostrar que ciertos objetos, que son a su vez representados por indicios, están representados por un icono asociado a éstos. El símbolo está conectado al objeto a través de una idea en la mente, la cual a su vez es producto de un proceso de repetición del objeto y el símbolo.

En la antigüedad la palabra símbolo estaba relacionada con el concepto de hacer un contrato o un acuerdo, y según Aristóteles a los signos convencionales se les llama símbolos. De esta manera un símbolo es algo que, debido al uso o la idea que normalmente está relacionada a la clase de cosas que refiere, se puede asociar con una cosa particular. El significado de los símbolos pertenece y se desarrolla dentro del uso y las experiencias en el que se da, por ejemplo, en una cultura. En el caso de la película Seven abundan los símbolos de la cultura católica.

El símbolo más evidente en esta película es el número siete: la película se llama Seven, se trata de los siete pecados capitales, y transcurre en los siete días de la semana. El significado del número siete en la Biblia es muy claro, éste representa además de otras cosas a Dios. De tal forma que el uso antiguo de este número le da un carácter religioso, lo sostiene como un símbolo religioso. De esta forma este símbolo funciona como un icono que representa la importancia del tema religioso en el transcurso de la película. Siguiendo este hilo, se puede inferir que la derrota de Somerset para impedir la “gran obra” de John Doe, es la derrota de Dios. La redención es imposible.

(Continuará)

 

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jueves, 12 de enero de 2023

Síntesis y proyecto de análisis de la película Seven

Síntesis y proyecto de análisis de la película Seven

José Antonio Robledo y Meza

 

La película Seven (1995), fue dirigida por David Fincher y tiene como personajes principales, al detective William Somerset (Morgan Freeman), al detective David Mills (Brad Pitt), al asesino serial John Doe (Kevin Spacey), Tracy Mills (Gwyneth Paltrow) la esposa de Mills, los siete pecados capitales y la urbe como receptáculo del mal y las perversiones humanas.

La historia

En siete días se cometen siete asesinatos asociados a siete pecados capitales los cuales son investigados por William Somerset y David Mills un viejo y joven detectives de homicidios, en una ciudad enigma y un asesino culto e inteligente que los pone a prueba. La frialdad racional del viejo Somerset estará vinculada, a lo largo de la película, a la emocionalidad del joven detective. Esa dialéctica entre cabeza y corazón conduce al final sorprendente.

El Análisis

En próximas entregas mostraremos a través de los razonamientos del detective de Somerset, cuál es la relación entre la lógica y la semiótica, esto es, entre las diferentes categorías de signos (iconos, índices y símbolos) y sus relaciones con distintos tipos de argumentos (deducción, inducción e hipótesis).

Expondremos como la perspectiva de Somerset lo lleva a plantear la hipótesis de que los homicidios hacen parte de una serie que tiene como propósito algo diferente a la muerte de las víctimas. Y exhibiremos como la secuencia de asesinatos muestran lo que el asesino llama “gran obra” (símbolo).

Llamo la atención sobre dos aspectos de la película. Uno la concepción del asesinato que aparece como un ritual y forma de superación para quien lo comete y dos, el “perezoso” que se halla postrado en la cama no es un muñeco, sino un actor de poca carne y hueso, al que se aplicaron prótesis dentales para acentuar su aspecto enfermizo.

La película Seven es autorreferencial; tiene el mismo significado de la “gran obra” de John Doe. De esta forma la vamos a analizar como un símbolo, que a partir de iconos e indicios representa el mismo mensaje que el asesino quería transmitir.

De acuerdo con Arnold Kopelson (uno de los productores de la película), Seven es una película que impactará, que inquietará. Las personas que la vean quedarán atónitas, entumecidas y ansiosas por hablar sobre ella. Lo que pretende la película es impactar, y de esta forma cuestionar. Lo mismo que el asesino serial John Doe pretendía: predicar una enseñanza.

Dos serán las siguientes entregas. En primer lugar, abordaremos la cuestión de los signos y argumentos en la película Seven para continuar y culminar con los argumentos y signos.

Terminamos esta entrega señalando que la película se rodó entre Nueva York, Filadelfia y Los Ángeles, donde no paró de llover.

 

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miércoles, 11 de enero de 2023

El filósofo y el detective

El filósofo y el detective

José Antonio Robledo y Meza

 

“La sabia historia de las aulas no es menos ilusoria que esa mitología de la nada…El pasado es arcilla que el presente labra a su antojo. Interminablemente.” Jorge Luis Borges. Los Conjurados.

“¡Datos! ¡Datos”, gritó con impaciencia. No puedo fabricar ladrillos sin arcilla”, el Dr. Gradgring en Tiempos Difíciles, de Dickens

“Si Dios pudiese contar la historia del Universo, el Universo se convertiría en ficción”.

 

El siguiente texto debe acompañarse de la película Se7en (1995). Se trata de señalar las cualidades principales del filósofo-detective encarnado en el detective William Somerset. 

Cuatro son las cualidades principales del detective como investigador (filósofo); cada una de ellas representan los pasos fundamentales de su método:

1) conocimientos (estudio de disciplinas que proporcionan una vasta gama de conocimientos técnicos -teorías y metodologías-e información histórica (datos-hechos),

2) capacidad de observación,

3) capacidad de deducción,

4) la práctica del escepticismo sistemático.

El propósito es formular y resolver problemas.

El punto de partida será siempre una pregunta seguida por la observación y recolección minuciosa de datos –de pistas- para descubrir al criminal. Pero es la teoría la que ordena la observación, dado que el diagnóstico de los datos ya visibles depende de su relación con los datos todavía invisibles, y que sólo la hipótesis permitirá descubrir, parece correcto concluir que la epistemología del detective está muy lejos de la que propone el positivismo.

Si todos los hechos fuesen directamente observables, entonces la observación agotaría en sí misma todo el proceso del conocimiento. Por el contrario, nunca disponemos de observaciones perfectas que vuelvan prescindible toda inferencia. Todo conocimiento científico apela a la observación indirecta, al establecimiento de datos por medio de inferencias.

En cuanto a la ciencia detectivesca, el establecimiento de hechos no observados de manera directa es tan característico como en la filosofía. Si un crimen es observado por alguien ajeno e imparcial no habrá investigación, sencillamente porque no hay problema. Un crimen característico es aquél en el que no intervienen más que dos personas: el asesino y la víctima; esta última jamás podrá atestiguar, como es obvio, mientras que el asesino no deseará hacerlo, o proporcionará falso testimonio o, como el asesino serial John Doe, dejará pistas enigmáticas. El detective, por lo general, no “ve” el crimen, sino sus indicios: cadáveres, mensajes bíblicos, huellas digitales, huellas digitales y cosas por el estilo. Por definición, un crimen que es un enigma no fue observado por nadie ni nadie podrá hacerlo, particularmente el detective-investigador.

La idea corriente, sin embargo, es que tanto el detective como el historiador promedio constituyen personificaciones del empirista nato: observar los hechos, respetarlos, compilarlos, no contaminarlos de teoría, “dejarlos hablar por sí solos”. Imposible es que un investigador piense y actúe (o crea actuar) de tal modo.

En la vocación del empirista más recalcitrante, sin embargo, -y esto trasciende al filósofo o al buscador de criminales- su actitud frente a los hechos es largamente menos pasiva que lo que estaría dispuesto a admitir. Se encuentra, por el contrario, una mayor proximidad con el planteo popperiano del conocimiento como “faro” antes que como “receptáculo”, citando la afirmación de Popper de que “una observación es una percepción planeada y preparada”.

El personaje William Somerset es “un eminente filósofo de la ciencia”.

Podemos señalar en este punto un marcado paralelismo entre los procedimientos de William Somerset y los del filósofo-detective. En Seven, los siete pecados capitales, William Somerset explicita su predilección por un modelo de pesquisa en el cual el enigma debe ser resuelto de manera teórica; los hechos o pistas deben deducirse de unos pocos datos. Claro que la observación y recolección de información constituyen para él un punto de partida imprescindible, a la vez que un auxilio permanente en fases posteriores de la investigación. Pero un apego exagerado a los datos empíricos y cargados de emoción repugna a William Somerset como si lo hace su compañero el detective David Mills, y prosigue la investigación apoyándose tan sólo en sus conjeturas racionales. La falta de datos es para Somerset una virtud. Toda investigación policial es una investigación a partir de datos escasos, porque en la cadena de los acontecimientos pretéritos abundan los eslabones perdidos. El detective se ve obligado a sustituirlos con sus conjeturas.

Para el detective su conocimiento será siempre inacabado, incompleto, puesto sólo puede saber de la existencia de sus personajes por lo que se muestra en la superficie. Lo observable de una persona consiste en sus actos y en ese residuo de su existencia intencional y cultural que apenas puede deducirse de aquellos, pero de la que no tenemos información directa ni completa. El Homo Sapiens siempre tendrá secretos que no se pueden conocer. El Homo Sapiens es un ser de la vida real, alguien que presenta una faz visible y otra invisible, una vida pública y otra secreta.

El filósofo es como el detective. Su ciencia consiste en la capacidad para tratar a los datos como lo que son: como indicios de una verdad necesariamente oculta. El contraste entre un simple colector de hechos, y el filósofo capaz de penetrar más allá de su significación aparente conforma la tensión dramática entre Somerset y el detective David Mills en la película.

Las deducciones magistrales y la solución del caso corren por cuenta del detective Somerset. La lectura de indicios requirió de todas las capacidades del filósofo-detective: meticulosidad en la observación, amplia preparación científica e información general, gran poder de razonamiento lógico para elaborar sus inferencias. Para quien no posee estas cualidades -el detective Mills por ejemplo-, un dato o un indicio le conducen a inferencias erróneas, o más comúnmente, el indicio ni siquiera es registrado como tal, y por lo tanto a nada le conduce. El detective David Mills vive por este motivo en estado de perplejidad ante las hazañas intelectuales del héroe.

La relación del filósofo con los datos se ilustra en el doble nivel del diálogo entre el investigador y los hechos: los indicios o evidencias de un hecho pueden ser espontáneos o intencionales, y el investigador debe estar preparado para llegar hasta ese nivel intencional. En el caso mencionado, el criminal produce indicios deliberadamente para guiar al detective. Los datos fueron producidos para un ojo experto, que puede descifrar las huellas dejadas. Ante los ojos de un profano, tales indicios permanecerían mudos e infértiles como fuentes de conocimiento. El dato simplemente no existe mientras no se presente un investigador capaz de registrarlo.

El investigador perspicaz debe leer los datos -los signos- a distintos niveles, si no desea incurrir en “ingenuidad epistemológica”. Y no basta la pericia técnica en la lectura de los indicios; se requiere también de un principio metodológico, que podemos denominar como la práctica del escepticismo sistemático: si formulamos una hipótesis que parece como la más probable, hasta casi segura, debemos proponer sin embargo una hipótesis alternativa, por improbable que parezca.

El detective de moral más perfecta y de mayor destreza técnica en su oficio no solo buscara datos a favor de su teoría.

 

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lunes, 9 de enero de 2023

La narrativa política de la 4T

La narrativa política de la 4T

José Antonio Robledo y Meza

 

La narrativa política debe construirse como concepto en los comienzos del siglo XXI y comenzar haciéndolo formulando una doctrina para ser discutida ampliamente. México es un ejemplo para considerar a la narrativa de la 4T un fenómeno “normal” que exige incluirlo en la categoría de los instrumentos de análisis político.

Conviene hablar de la narrativa política como de la instancia intelectual y práctica que el pensamiento político debe delimitar e identificar, tanto por la dificultad de fijar sus relaciones con la mitología, como por la de distinguirlo del concepto de “ideología” y, finalmente, porque es un recurso racional de la política.

La narrativa política es un acto del intelecto, analítico y abstracto convertido en un acto de voluntad colectiva, fundado sobre la adquisición intuitiva de una verdad vinculada “a las más fuertes tendencias de un pueblo, de un partido, de un grupo o clase”, y por lo tanto particularmente idóneas para sostener la acción política popular.

La narrativa de la 4T está tratando de suministrar al “pueblo” un tipo de conocimiento político inmediatamente verdadero, que explicita de manera directa su conciencia colectiva. El ataque de la 4T está dirigido al neoliberalismo, que ha provocado un conocimiento distorsionado según los intereses del poder del dinero. La narrativa política de la 4T alude toda forma de acción y de pensamiento organizado desde abajo, está destinado a restituir al pueblo su soberanía.

La propuesta de la 4T es una respuesta al sentido de crisis y de desconfianza común en el pueblo que veían en la sociedad de fines de siglo XX e inicios del XXI una realidad en imparable “decadencia”.

Es sobre este tema donde se ubica la dialéctica de la cual nace la problemática de la narrativa política. Las transformaciones sociales del periodo, provocaron la crisis del pensamiento neoliberal. Esta crisis lleva por una parte a la búsqueda de las formas de conocimiento alternativas respecto de aquellas de las ciencias, y por otra a una creciente atención por la psicología social y por los comportamientos populares, que destaca los componentes irracionales en el sentido de que no puede remitirse a una exacta determinación causal y utilitaria.

Desde un punto de vista intelectual, la superación al individualismo y al racionalismo clásicos ha provocado una nueva meditación en el campo de las ciencias humanas, permitiendo la superación del mecanismo utilitarista y la modificación del mismo concepto de cientificidad con la comprensión del pensamiento simbólico y del proceder colectivo.

En el caso mexicano se ha propuesto al humanismo mexicano como doctrina de la narrativa política llamada 4T; humanismo que por ser mexicano debe responder también a valores universales. La doctrina del humanismo mexicano debe construirse con la participación de todos los interesados.

 

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viernes, 6 de enero de 2023

¿Por qué la máxima autoridad política en México es el Pueblo?

¿Por qué la máxima autoridad política en México es el Pueblo?

José Antonio Robledo y Meza

 

En la cultura, el término «Pueblo Soberano» refiere a un objeto supremo, diferente de cualquier otro objeto. «Pueblo Soberano» es la construcción cultural universal de un objeto que posee toda posible perfección: cualidades como la omnisciencia, la omnipotencia y la omnibenevolencia. Es un objeto construido en el mundo del existir (mundo conceptual), para operar en el mundo del ser (mundo real).

Un enfoque filosófico sobre «Pueblo Soberano» está obligado a enunciar una simple definición; es esta: «Pueblo Soberano» es un objeto superior sobre el cual ninguna autoridad política puede ser concebida y a partir de la cual se pueden definir las relaciones políticas y sus propiedades. «Pueblo Soberano» es el objeto o principio esencial de la sociedad, del Estado, no de la naturaleza. «Pueblo Soberano» subordina cualquier otra autoridad y poder.

¿Se puede demostrar la existencia de «Pueblo Soberano»?

Prueba de la demostración -no de la verificación- de la existencia del «Pueblo Soberano».

El argumento metafísico-ético-político sostiene que debe haber un principio que legitime la existencia de toda autoridad y poder político; ese principio debe identificarse como «Pueblo Soberano».

Toda autoridad y poder debe fundarse en una autoridad, y la cadena de autoridades y poderes requiere de una primera autoridad que no dependa de ninguna otra.

Esta primera autoridad debe ser un concepto autónomo que defina todas las relaciones y propiedades políticas. Esta primera y máxima autoridad es «Pueblo Soberano». «Pueblo Soberano» es el principio último de la política contemporánea. «Pueblo soberano» es el conocimiento de conocimiento que permanentemente vuelve a sí mismo porque solo conoce lo más perfecto y realiza las actividades más perfectas: pensar, conocer y saber. Al volver a sí mismo justifica el principio de la racionalidad crítica fundamental, también, en la filosofía y las ciencias.

El «Pueblo Soberano» solo puede conocer lo más perfecto que es él mismo; esta perfección es resultado de una permanente construcción humana. Esto último responde al hecho de que el conocimiento es perfectible (conocer es justo poner límites a la realidad) y algo ilimitado, al no poder ser fijado para siempre. De aquí la necesidad de adoptar el principio de la racionalidad crítica.

Hay «Pueblo Soberano» porque no hay orden político sin un principio ordenador. Definir «Pueblo Soberano» como un objeto necesario no implica que sea un objeto que pueda ser percibido porque «Pueblo Soberano” es un objeto construido conceptualmente, lógicamente que deviene en objeto jurídico.

La definición de «Pueblo Soberano» es lógicamente posible porque es un objeto necesario como lo son los conceptos de «número» para la aritmética, de «punto» para la geometría, de «proposición» en la lógica, de «justicia», «belleza» y «amor» para la filosofía.

Así como no existe la posibilidad de una física para números, puntos, proposiciones, justicia, belleza, amor, tampoco la hay para «Pueblo Soberano».

«Pueblo Soberano» es un concepto necesario para la ética, la política y la moral. Es un concepto basado en la historia de la humanidad y no surgido azarosamente.

Es así que el principio de «Pueblo Soberano» queda plasmado como un objeto jurídico y principio fundamental de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos porque es una constitución racional y críticamente construida.

 

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miércoles, 4 de enero de 2023

El razonar de un astuto y la elección en el Estado de México

El razonar de un astuto y la elección en el Estado de México

José Antonio Robledo y Meza

 

La identificación del intelecto del razonador con el de su oponente depende de la precisión con que se mida la inteligencia de este último.

Aclaro que hablaré en singular por comodidad, pero no pierdo la perspectiva de que estoy considerando acciones colectivas.

Las medidas adoptadas por la oposición y suponiendo que fueron bien ejecutadas han tenido la característica de que no es aplicable al caso (las elecciones del 2024) y al razonador en cuestión. Harán uso de una cierta cantidad de recursos en el que quieren meter a la fuerza sus deseos. Continuamente se han equivocado porque estos recursos son demasiado parecidos a los del pasado, especialmente el recurso de la campaña negra.

No aprender de los resultados prácticos, es porque el coordinador de la oposición y sus cohortes han fracasado con frecuencia; primero por no lograr la identificación de los recursos estratégicos de su adversario y segundo por conocer mal -o, mejor dicho, por no conocer- el intelecto con el cual se miden. Sólo tiene en cuenta sus propias ideas y, al buscar alguna cosa oculta, se fijan solamente en los métodos que ellos hubieran empleado para ocultarla. Tienen mucha razón en la medida en que su propio ingenio es fiel representante de los que llevaron a los resultados del 2018; pero, cuando la astucia del adversario posee un carácter distinto de la suya, aquél los derrota, como es natural. Esto ha ocurrido y ocurrirá porque enfrente se encuentra una astucia superior a la suya.

El recurso de las estadísticas

El razonamiento basado en las estadísticas es simplemente la lógica aplicada a la observación de la forma y la cantidad. Pero este razonamiento pierde su validez que no esté apoyado en el razonamiento lógico abstracto como lo es el Humanismo Mexicano.

El mundo de los hechos abunda en estrictas analogías con el inmaterial porque éste está basado en el silogismo práctico. Comprender la estrategia del razonador pasa por conocer el recurso en la toma de decisiones, esto es, el silogismo práctico como recurso.

El razonador ha confundido a sus adversarios al poner en letras grandes sus recursos. Y esto ha escapado a los adversarios por ser evidentes, han escapado las consideraciones excesivas y palpablemente evidentes.

La elección en el Estado de México en 2023

La elección del Estado de México de 2023 se llevará a cabo el domingo 4 de junio de 2023 organizada por el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) en coordinación con el Instituto Nacional Electoral (INE). En ella se renovará el cargo de gobernador del Estado de México para un periodo de seis años. En esta elección tienen derecho a participar ocho partidos políticos. Siete son partidos políticos nacionales: Partido Acción Nacional, Partido Revolucionario Institucional, Partido de la Revolución Democrática, Partido del Trabajo, Partido Verde Ecologista de México, Movimiento Ciudadano y Morena. Y un partido político local: Nueva Alianza Estado de México.

El periodo para la designación de candidatos de cada partido será el 14 de enero de 2023 al 12 de febrero, mientras que el registro para candidatos independientes se inició el 15 de diciembre de 2022 y concluirá el 12 de febrero de 2023. La campaña electoral iniciará el 3 de abril de 2023 y se extenderá por ocho semanas, hasta el 31 de mayo. Las elecciones se realizarán el domingo 4 de junio de 2023, desde las 8 de la mañana hasta las 6 de la tarde.

La coalición Va por el Estado de México con tres propuestas: Enrique Vargas del Villar (PAN), Omar Ortega (PRD) y Alejandra del Moral Vela (PRI).

En junio de 2022 el Partido Acción Nacional, el Partido Revolucionario Institucional y el Partido de la Revolución Democrática acordaron presentarse en coalición en las elecciones estatales bajo la alianza «Va por México».

El 5 de agosto de 2022 el presidente del Partido Acción Nacional, Marko Cortés Mendoza, anunció que su partido postularía como gobernador a Enrique Vargas del Villar, diputado del Congreso del Estado de México. El 10 de agosto el Partido de la Revolución Democrática anunció su intención de postular al diputado estatal, Omar Ortega, para el mismo cargo. El dirigente nacional del PRD, Jesús Zambrano Grijalva, pidió que se realice un debate entre los aspirantes postulados por cada partido para designar al candidato de la coalición.

El 20 de octubre el Partido Revolucionario Institucional seleccionó como candidata a Alejandra del Moral Vela, diputada del Congreso del Estado de México.

Juntos hacemos historia una sola propuesta: Delfina Gómez (MORENA)

El partido Morena y el Partido del Trabajo acordaron presentarse en coalición en las elecciones estatales bajo la alianza «Juntos Hacemos Historia». Adicionalmente consideraron incorporar al Partido Verde Ecologista de México y al partido Nueva Alianza Estado de México a la coalición. El 20 de diciembre de 2022 el Partido Verde anunció que no formaría parte de la coalición.

En julio de 2022, Morena inició su proceso de selección para su candidatura, al cual se registraron sesenta y siete aspirantes. Del total de interesados, la dirigencia del partido seleccionó a tres candidatos varones y a tres mujeres que consideró los más aptos para competir por la gubernatura. El 20 de julio el partido anunció como finalistas del proceso de selección a Delfina Gómez Álvarez, secretaria de Educación Pública; Horacio Duarte, titular de la Agencia Nacional de Aduanas; Higinio Martínez Miranda, senador de la República; Fernando Vilchis, presidente municipal de Ecatepec de Morelos; Xóchitl Zagal, titular de la Secretaría de Organización Nacional de Morena; e Hilda Ramírez Mota. El 4 de agosto el partido anunció que la ganadora del proceso era Delfina Gómez.

Movimiento Ciudadano

El partido Movimiento Ciudadano decidió no formar coaliciones para competir en la elección estatal.

Las encuestas de noviembre al 1 de diciembre de 2022.


 

La suma aritmética de los datos de la encuesta de diciembre de 2022

PAN-PRI-PRD = 39%

PT-MORENA = 45% si se suman PVEM y NAEM 6% sumarían 51%

 

Predicción

Del 4 de enero al domingo 4 de junio de 2023, a 151 días de la elección y por las consideraciones anteriores, la elección del próximo el domingo 4 de junio de 2023 favorecerán a Delfina Gómez (MORENA).

 

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