jueves, 20 de febrero de 2025

Gabino Barreda el poblano cofundador de la república.

Gabino Barreda el poblano cofundador de la república.

José Antonio Robledo Meza

 

Hay en los tribunales de la historia hombres que suscitan el interés de otros por conocerlos y que encuentran por doquier solo resquicios. Hombres que frente a la mirada de otros tienen un velo que los convierten en un auténtico misterio cuya verdad se mantiene en secreto. Hombres cuyos perfiles se adivinan como en la sombra proyectada sobre la caverna platónica, pero cuya alma nunca será accesible si no se está dispuesto a romper con las cadenas.

Este pasado 19 de febrero de 2025 se conmemoró el duocentésimo séptimo aniversario del natalicio de don Gabino Barreda Flores. Barreda el médico, el docente, el hombre de partido y el teórico que relató la historia de México bajo una nueva clave. Barreda el productor consiente, hábil y certero de la vigente legitimidad republicana en México.

Es en estos momentos en que los mexicanos hemos sido convocados a construir una Nueva República sobre la base del principio Pueblo Soberano y a través del segundo piso de la Cuarta Transformación se hace necesario recordar a un poblano de nacimiento, que hizo posible junto con Juárez y otros la vigente república mexicana.

Gabino Barreda Flores nació en la ciudad de Puebla el 19 de febrero de 1818. Los padres de Gabino fueron Don Antonio Barreda y Doña María Dolores Flores Alatorre quienes contrajeron matrimonio en la Villa de Aguascalientes lugar donde la familia Flores Alatorre era muy importante. Al cumplir dos años Gabino, ocurren hechos trascendentales en el interior de la nación española. Al restablecerse la Constitución de Cádiz se inicia un movimiento de independencia en la Nueva España como reacción antiliberal.

Al cumplir Barreda nueve años inicia sus estudios en derecho tradicionales entre la familia Flores Alatorre. Contrario a las expectativas familiares, Gabino se interesará por la química, que estudiará en el Colegio de Minería. En 1836 la Convención de Texas, dirigida por Samuel Houston declara su Independencia de México. Inician en la frontera norte las revueltas abiertas en contra de México.

Las agresiones contra el territorio mexicano continuaban. En 1838, por las armas francesas, sin mayor justificación. Se llegó a afirmar que por las constantes asonadas y cuartelazos los súbditos franceses habían sufrido graves prejuicios. Tan exageradas eran las reclamaciones, que uno sólo de los quejosos, un pastelero de Tacubaya, aseguraba haber perdido, de repostería, la fantástica suma de $600,000. Con razón, el pueblo llamó a esta inicua guerra, la “Guerra de los pasteles”. Durante la década de los 40, México pierde California y Nuevo México, y Yucatán se declara independiente.

Todos estos acontecimientos impactarán a Barreda quien durante su vida verá pasar dos Imperios, tres periodos de repúblicas federales, un período de república central, un periodo aconstitucional centralista y el inicio del periodo constitucional. En total le tocará conocer a 63 presidentes (tres de ellos elementos del triunvirato de 1829), dos monarcas y tres dictadores.

A partir de 1843, a los 25 años, Barreda inicia sus estudios de medicina. Su trayectoria como estudiante fue brillante y titubeante. Barreda realizaba sus estudios de medicina en 1844 cuando los miembros de la cámara baja en el Congreso mexicano debatieron la definición de una provincia de frontera, incluyeron en la lista a Chiapas por el sur, y Alta California, Nuevo México y Texas por el norte (en 1844 todavía México no reconocía la independencia de Texas). La agresión de los EUA continuará durante toda una década ya que EUA mediante una triple maniobra -anexión, conquista y compra-, se hicieron de la mitad de México. En el año de 1845 el Congreso de Yucatán declara su Independencia y proclama un Gobierno Federal al unísono del estallamiento de la guerra entre Estados Unidos y México por la posesión de Texas. Siendo aún estudiante, Barreda inicia sus prácticas médicas durante la guerra contra los EEUUAA y cuando deja de arriarse la bandera de México en California y Nuevo México.

Después de la guerra con los EUA se hizo “una seria reflexión acerca de la realidad mexicana. Se hizo entonces hincapié en la falta de cohesión nacional, llegando algunos a preguntarse si realmente se podía hablar de la existencia de una nación. Dicho cuestionamiento se convirtió en un acicate para la historiografía, ya que sirvió para que personajes de la talla de Lucas Alamán y Luis G. Cuevas produjeran sus magnas obras de revisión histórica, en las que se propusieron mostrar el derrotero equivocado que había tomado México a raíz de su independencia. Fue entonces cuando los miembros de la generación posterior empezaron a mostrar su preocupación por los hechos que acababan de vivir, como fue el caso de los quince autores de los Apuntes para la historia de la guerra entre México y los Estados Unidos, y plantear propuestas para la regeneración del país.

Si bien las ideologías de nuestros historiadores estuvieron encontradas tanto en aquellos años como en los venideros, es evidente que el motivo que los movió a todos ellos fue el mismo: la necesidad de crear una conciencia nacional.

 

robledomeza@yahoo.com.mx

wa: 2223703233

 

lunes, 17 de febrero de 2025

La soberanía popular derrotó a la idea imperial

La soberanía popular derrotó a la idea imperial 

José Antonio Robledo y Meza


La idea imperial, después del fracaso de Iturbide, llevó a la dictadura de Santa Anna la que, a su vez, condujo al llamado II Imperio con Maximiliano I a la cabeza. En 1863 Elías Federico Forey – quien recibió de Napoleón III poderes políticos y militares absolutos y Rango de Mariscal - reunió a una junta de notables, la que procedió a escoger como sistema de gobierno el monárquico, a designar como candidato a Fernando Maximiliano de Austria y a enviar una comisión de personas que ofrecerían la corona imperial de México. A partir de ese momento puede ya hablarse de un partido monárquico en México, organizado a la sombra del poder de los invasores. Los partidarios de la idea imperial y del nuevo gobierno al revisar el pasado reciente de México creían encontrar en todos sus ensayos políticos la fuente de sus desgracias, hacían profesión de fe monárquica y creían en las ventajas de la protección europea. 


El 3 de octubre de 1863 el archiduque Maximiliano recibió en el palacio de Miramar a la diputación mexicana encargada de comunicarle el decreto de la Asamblea de Notables que lo llamaba al trono de México. José María Gutiérrez de Estrada, presidente de la diputación y principal arquitecto del monarquismo mexicano, fue el portavoz de aquella encomienda. En su discurso habló de que durante más de medio siglo se habían ensayado todas las posibilidades de que son capaces las instituciones republicanas, tan contrarias a nuestra constitución natural, a nuestras costumbres y tradiciones; si la república era la fuente de la grandeza del país vecino del norte, en México era el manantial inagotable de sus desgracias. 


Con Maximiliano en el poder se logrará uno de los grandes objetivos del monarquismo: poner un muro incontrastable a nuestra independencia contra el expansionismo ideológico y territorial de los Estados Unidos. Otro gran objetivo es que las nuevas instituciones serán lo que deben ser para afianzar la prosperidad e independencia de México. 


En la negociación de Miramar el archiduque daba muestras de sus convicciones liberales en el valor que concedía al voto popular. Maximiliano explícita seguir el ejemplo del emperador, su hermano: abrir por medio de un régimen constitucional, la ancha vía del progreso basado en el orden y la moral y una vez pacificado el país sellar con su juramento el pacto fundamental con la nación. Únicamente de ese modo, sigue diciendo Maximiliano, se podría inaugurar una política nueva y verdaderamente nacional, en que los diversos partidos, olvidando sus antiguos resentimientos, trabajarían en común para dar a México el puesto eminente que parece estarle destinado entre los pueblos. 


Como cualquier republicano Maximiliano quería un plebiscito, un régimen constitucional y una política nueva que abriera al país la ancha vía del progreso. Cumplidas las dos condiciones que puso para ceñirse la corona declara que acepta el poder constituyente con que “ha querido investirme la nación; pero sólo lo conservaré el tiempo preciso para crear en México un orden regular, y para establecer instituciones sabiamente liberales”, y tal como lo había anunciado en su discurso del 3 de octubre anterior, reitera que se apresurará a colocar la monarquía bajo la autoridad de leyes constitucionales, tan luego como la pacificación del país se haya conseguido completamente. Con rechazo expreso del poder discrecional que se suponía tan inherente al régimen monárquico, Maximiliano expone que la fuerza de un poder se asegura mucho más por la fijeza que por la incertidumbre de sus límites y piensa probar así que una libertad bien entendida se concilia perfectamente con el imperio del orden.


La lucha de las dos tendencias se conjunta en el esfuerzo común Juárez-Maximiliano: la grandeza de la resistencia constitucionalista y la conformación de una república basada en la soberanía popular. Esta tarea no se cumpliría de manera inmediata. Es la tarea que están haciendo los ciudadanos mexicanos a partir de los resultados de las elecciones del 2018.


robledomeza@yahoo.com.mx

2223703233


jueves, 13 de febrero de 2025

La historia secreta de las canciones de amor

La historia secreta de las canciones de amor.

José Antonio Robledo y Meza

 

Hace una década que salió a la luz el libro de Ted Giogia, Canciones de amor. La historia jamás contada (2015), y hoy día en vísperas del día del amor y la amistad celebramos ambos acontecimientos. Dice Giogia que la idea inicial provino de su creciente interés por el papel de la música como agente transformador y como fuente de placer en la vida cotidiana. E inspirándose en Arthur C. Danto señala que el futuro del arte estaría marcado por un regreso a lo que siempre fue su sentido fundamental: enriquecer la vida de los individuos, las comunidades y las sociedades: hay que aprender a vivir dentro de los límites del mundo. Eso, tal como yo lo veo, significa volver a poner el arte al servicio de unos fines básicamente humanos.

De los esbozos anteriores Gioia derivo un proyecto que se orientaría por la perspectiva de la vida cotidiana y de las necesidades humanas, y no como una letanía de grandes compositores e intérpretes célebres. Se trataba de construir una historia de la canción, el fenómeno que ha transformado la vida íntima de millones de personas. Dice Gioia que, frente a la inexorable mercantilización del arte, las canciones poseen una fuerza mágica, un encanto, una dimensión metafísica, cuasi espiritual, que se pierde en los relatos de las estrellas del escenario musical. No es casualidad que la palabra latina cantare nos remita también a encantamiento, al conjuro mágico. La magia de la música nos pertenece a todos, desde siempre; y señala Gioia “yo quise escribir una historia de la música que reconociese su potencia”.

Guiado por estos planteamientos, nos comparte Gioia que “Descubrí nuevas perspectivas sobre la música en los sitios menos esperados: el folclore, los mitos, estudios de antropología y sociología, literatura de viajes, diarios y memorias, poesía épica, trabajos científicos, escrituras de distintos credos y sectas, textos cuneiformes o jeroglíficos, y hasta pinturas rupestres, entre otras fuentes bien dispares. A la larga me di cuenta de que podía contar esta historia escondida aislando determinadas hebras del rico tapiz de la canción humana”. El libro Canciones de amor. La historia jamás contada -el tercero de este proyecto-estuvo antecedido por sus complementarios: Work Songs y Healing Songs.

El tema obligó a Gioia a acotar el tema, después de reconocer que la mayor parte de nuestras creaciones musicales desde el inicio de los tiempos han sido de amor. Nos señala Gioia que “Incluso después de haber investigado durante años la historia social de la música, yo dudaba de mi capacidad para acotar el tema. Para más dificultad, la historia de las canciones de amor se ramifica hacia una multitud de otras áreas, cada una de ellas peliaguda y compleja. Comprendí que para contar la historia completa, tendría también que recorrer la historia de los rituales y el romance, del cortejo y el matrimonio, de la moral y la sexualidad, y muchas otras materias que excedían con mucho las que suelen abordar los musicólogos.” La investigación llevó a Gioia a descubrir que la historia de las canciones de amor era una historia secreta.

Continua Gioia “No obstante, armar el rompecabezas de la historia de las canciones de amor me ha demostrado que las innovaciones en esta música provinieron sobre todo de marginados y bohemios, desconocidos y advenedizos, campesinos, esclavos, prostitutas y otros personajes que operaban en las márgenes de la sociedad. Las mujeres, específicamente, jugaron un papel mucho más importante de lo que yo hubiera sospechado en la evolución de esta música; y de hecho ellas, como demostrarán las páginas siguientes, aportaron muchos de los componentes claves que han definido la canción amorosa. No comprendí, hasta haber investigado durante muchos años, cuán radical y disruptiva ha sido la canción de amor durante cada periodo de la historia. Los poderes establecidos se oponen a las innovaciones en la música romántica porque estas canciones con carga emocional originan inevitablemente un mayor sentido del individualismo y de la autonomía personal. A lo largo de los siglos, la canción de amor ha puesto siempre en cuestión el gobierno autoritario y las instituciones patriarcales. Ha exigido no solo libertad en la expresión artística, sino otras libertades tanto íntimas como públicas. Además, estas canciones provenían usualmente de los jóvenes y de aquellos con quienes no se contaba, entrando en escena con un vigor y una insistencia que ponía nerviosos a los de las generaciones más mayores y establecidas. Al principio pensé que tenía que ser pura coincidencia que los nuevos estilos de música romántica siempre parecieran fomentar reacciones violentas y agitación social. Finalmente comprendí que los agentes del poder tenían razones para combatir esta música, y reescribir luego los libros de historia ocultando sus huellas.”

Por lo dicho, les invito a leer el libro de Ted Giogia, Canciones de amor. La historia jamás contada (2015), cuyo índice es el siguiente: I Los pájaros lo hacen!, II Música procreativa, III Safo y Confucio, IV El amor en la antigua Roma, V Doncellas pervertidas y rameras lujuriosas, VI La conexión norafricana y de Oriente Próximo, VII  Los trovadores, VIII El triunfo del romance, IX Un amor supremo, X  Amor profano, XI Divas y desviaciones, XII  Canciones folclóricas y canciones de amor, XIII Canciones de amor para el mercado masivo, XIV  La conexión africana (otra vez), XV  ‘Crooners’, canciones románticas y quinceañeras, XVI El rock’n’roll y el verano del amor, XVII Todo lo obscenos que quieran.

 

robledomeza@yahoo.com.mx

2223703233

miércoles, 5 de febrero de 2025

La Constitución Soberana

La Constitución Soberana

José Antonio Robledo y Meza

En conmemoración del 108 aniversario de la Constitución

 

En esta reflexión responderemos dos preguntas en torno a la Constitución: ¿Cuál es su sujeto? Y ¿Es o no la fuente de la Soberanía? 

Es de primera importancia reflexionar en torno a la Constitución porque en ella está plasmada la visión filosófica de donde se derivan tres ideas fuerza: Pueblo Soberano, Nueva República y Cuarta Transformación. En el terreno de la metafísica encontramos, o podemos derivar, concepciones en torno al Universo, al Hombre y la Sociedad. En el campo de la ética nos encontramos frente a la posibilidad de discutir en torno a los mundos posibles a los que nos debería conducirnos la política. Finalmente encontramos en la Constitución discusiones epistemológica en torno a los criterios de reforma.


El sujeto de la Constitución.


El autor de la Constitución es el Pueblo Soberano, el cual tiene exacto conocimiento de todo al mismo tiempo. Y, por lo tanto, solo él puede adecuar los enunciados a sus significados y contenidos. El primer significado corresponde al histórico o literal; este significado corresponde al sentido intelectual que supone el literal y en él se fundamenta. Este sentido intelectual se divide, a su vez, en tres: el alegórico (el autor de las constituciones es siempre el Pueblo Soberano), el moral y el anagógico.


La fuente y autoría de la soberanía del pueblo está señalada en los artículos 39, 40 y 41 constitucionales.

Artículo 39. La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.

 

Artículo 40. Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, laica y federal, compuesta por Estados libres y soberanos (…) y por la Ciudad de México, unidos en una federación establecida según los principios de esta ley fundamental. Los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad se encuentran plasmados en el artículo 1 constitucional.


Artículo 41. El pueblo ejerce su soberanía por medio de los Poderes de la Unión (…)


Por otro lado, el principio constitucional de soberanía se ubica en los artículos 133 y 135 de la Constitución Federal. En el artículo 133 establece “Esta Constitución, las leyes del Congreso de la Unión que emanen de ella y todos los tratados que estén de acuerdo con la misma, celebrados y que se celebren por el Presidente de la República, con aprobación del Senado, serán la Ley Suprema de toda la Unión.”


El artículo 135 dispone que la Constitución mexicana sólo puede ser reformada o adicionada cuando “el Congreso de la Unión, por el voto de las dos terceras partes de los individuos presentes, acuerde las reformas o adiciones, y que éstas sean aprobadas por la mayoría de las legislaturas de los Estados y de la Ciudad de México”.


Terminaremos esta colaboración respondiendo la cuestión de si es o no necesaria la Constitución. La experiencia histórica de la humanidad y su comprensión del Universo está plasmada argumentalmente en la ciencia. Por esta experiencia científica ha construido un criterio básico que norma sus creencias y conductas: la racionalidad crítica.


Por medio de la racionalidad crítica los humanes pueden estudiar e investigar todo los que exceda a su comprensión. Nada hay por encima de los resultados de la investigación científica realizada por los humanes. Este es el postulado fundamental de una sociedad laica.


En los resultados de la investigación científica se centra la construcción de la sociedad del futuro. Estos resultados deberán tomarse en cuenta en la construcción de mundos posibles (ética) así como de la definición de procesos a ellos encaminados (política).


Es por los resultados de la investigación científica que la Constitución debe formularse y reformarse cuando haya argumentos suficientes para ello.

 

robledomeza@yahoo.com.mx

2223703233

 

lunes, 3 de febrero de 2025

La Cuarta Trasformación ¿utopía o ideal?

La Cuarta Trasformación ¿utopía o ideal?

José Antonio Robledo y Meza

 

Si bien es con San Agustín que surge la idea de la Historia como trayectoria hacia delante -idea extraña para el mundo anterior- es con el historicismo laico que empieza a entenderse esta historia como infinitamente perfectible, de modo que el mañana perfecciona el hoy, siempre y sin reservas, y en el curso de la historia misma se vaya haciendo por humanes educándose y enriqueciéndola y recorriendo este camino bajo el signo de la esperanza.  Es esta la idea que se propone dentro de la Cuarta Trasformación y de la que dan cuenta las sentencias “Juntos Hagamos Historia” y “Sigamos Haciendo Historia”.

Concebir que la historia está construida por humanes es lo que nos permite el optimismo de la razón y la voluntad de juzgar la historia y sus horrores. Sólo si se cuenta con un sentido de la dirección de la historia se pueden amar las realidades terrenas y creer —solidariamente— que hay todavía lugar para la esperanza. Es por esto que en la Cuarta Trasformación se habla de la esperanza de construir una Nueva República. La esperanza nos convoca a asumir la propia responsabilidad en relación al mañana que se ha convertido en propuesta común tanto en quienes apoyan a la 4T como a sus adversarios. Los que reaccionan contra la 4T, proponiendo apocalipsis variopintos es porque, en el fondo, le tienen miedo al futuro. La fuerza de los fantasmas reside precisamente en su irrealidad.

La 4T no es una fuga del presente para refugiarse en un futuro inviable sino una propuesta que, a partir de desbaratar las estructuras actuales, instaure con fuerza un orden de valoras también perfectible.

Tras las visiones apocalípticas se hallan grupos humanos oprimidos por graves sufrimientos religiosos, sociales y políticos, los cuales, han visto salida en la acción inmediata, proyectando cotidianamente su intención de ser causa de los cambios. La convocatoria a no asumirse como derrotados ha permitido superar la resignación respecto al presente.

De esta manera, la historia propuesta en la 4T es vista más claramente como un camino hacia una meta dentro de ésta, que no trascendente a ella. Esta perspectiva podría ser expresada mediante tres ideas fuerza: a) la historia posee un sentido, una dirección de marcha, no es un mero cúmulo de hechos absurdos y vanos. b) Este sentido es puramente inmanente y se proyecta dentro de ella, y por lo tanto es objeto de cálculo y esperanza. c) Esta perspectiva no agota, sino que solidifica el sentido de los acontecimientos contingentes: son el lugar ético en el que se decide el futuro metahistórico de la aventura humana. Cada mínimo progreso en este sentido sobre las grandes cosas sencillas de nuestra vida cotidiana significará un paso adelante para compartir las razones de la esperanza. La 4T une así la metafísica, la ética, la política y la epistemología. 

Ante la pregunta que formulamos en nuestra colaboración inmediata anterior de si la 4T es una utopía o un ideal, respondemos que es un ideal. Descartamos que sea una utopía ya que ésta alude a lo irrealizable. Como lo aseveramos la utopía es inexistente en tanto que es un imposible.

Afirmamos que la 4T es un ideal porque exhorta a construir un camino que conduzca a una Nueva República cuyas características relevantes sean el amor, la democracia, la justicia… Es un ideal que prescribe el deber de reconocernos a nosotros mismos en el otro; o que debemos tratar a los otros como si fuéramos nosotros mismos. Tratar a los demás como nuestros iguales y no como nuestros inferiores. 

El camino de la 4T es largo, pero se avanzará en la medida en que no se pierda el rumbo, el ideal.

 

robledomeza@yahoo.com.mx

2223703233

 

viernes, 31 de enero de 2025

La democracia ¿ideal o utopía?

La democracia ¿ideal o utopía?

José Antonio Robledo y Meza

 

Son tres los conceptos que se trenzan en la discusión sobre la democracia: soberanía popular, igualdad y autogobierno, siendo el de soberanía del pueblo la hebra principal. El pueblo es soberano en la medida en que todos son igualmente soberanos (una soberanía desigual implicaría que una parte del pueblo es soberana y que otra parte no lo es; de aquí que son inaceptables, la discriminación, el clasismo, el racismo…), y quien es soberano no es el objeto (algo a que se orienta la actividad cognoscente y de otra índole del sujeto), sino el sujeto (el individuo o grupo social actuante y cognoscente, poseedor de conciencia y voluntad) del gobierno, de ahí el autogobierno.

Estos tres conceptos pueden concebirse de dos formas distintas: o descriptivamente o normativamente (deontología). Desde el punto de vista descriptivo a) La soberanía popular es poco más que un principio de legitimidad; b) la igualdad puede reducirse a un igual derecho al voto. Y c) el autogobierno se circunscribe a la microdemocracia.

Desde el punto de vista normativo (deontología) las cuestiones son un poco más complicadas. No es posible discutir fructíferamente ni emplear los conceptos de soberanía popular, igualdad y autogobierno, a menos que establezcamos simultáneamente otras dos cuestiones: a) ¿qué son los ideales normativos? y b) ¿cuál es la naturaleza, función y propósito de los ideales?

¿Qué es un ideal?

Analicemos en torno a esta cuestión utilizando como ejemplo la discusión sobre la igualdad. Para Jefferson era: “todos los hombres han sido creados iguales” (verdad evidente). Esta proposición está sintácticamente construida como una afirmación de hecho. Sin embargo, tan sólo puede defenderse si se vuelve a formular prescriptiva o normativamente: “Considerarás a todos los hombres como si hubieran sido creados iguales” (exhortación). A las objeciones sobre este principio debe responderse correctamente que no es por la vía de los hechos sino de los valores.

La igualdad es un principio valorativo que impone dos normas de conducta tales como el deber de reconocernos a nosotros mismos en el otro; o que debemos tratar a los otros como nuestros iguales, no como nuestros inferiores. El aserto “los hombres no son iguales” puede ser aceptado por un demócrata, porque no constituye una objeción.

¿Naturaleza y función de los ideales?

El perfeccionista toma a los ideales por lo que no son e intenta maximalizar los ideales sin controlarlos. El perfeccionismo (hiperidealismo) se ha desarrollado en dos vías a) El paso de un perfeccionismo contemplativo a un “perfeccionismo activo” y b) por la desaparición del sentido de “lo imposible”.

El perfeccionismo activo es el paso del deseo o diseño de un mundo ideal (contramundo ideal) al activismo perfeccionista. Es el paso de la filosofía a la política. Platón, en su doctrina del estado de naturaleza (que a través de la Edad Media recogió Rousseau) proporcionó un parámetro ideal no sólo para valorar el mundo real, sino también (en su desarrollo de los derechos naturales) para el establecimiento de valores en el mundo real. En ambos casos, se descubrió un estado de perfección, que coincidía con un estado de contemplación. En el caso de Platón la solución era el rey-filósofo. En cuanto al estado de naturaleza la solución era recobrar el paraíso perdido. El rey-filósofo se transformó en el filósofo-revolucionario de Marx. El filósofo revolucionario sabe que la acción revolucionaria es la que hace lo real. Con Marx el perfeccionismo deja de ser intelectual y el activismo perfeccionista entra en la política.

La otra vía que conduce al perfeccionismo radica en la desaparición del sentido de “lo imposible”. El perfeccionismo avanza a medida que los imposibles retroceden. Y de esto da cuenta la alteración del significado del concepto de utopía. Para Tomás Moro, el inventor del concepto- la utopía denotaba un mundo inexistente. El utópico desea su mundo perfecto pero no cree en su realización. Lo que distingue a la utopía del “mito” y del “idealismo” es que un estado de cosas utópico no se encuentra en ninguna parte, sino además en ningún tiempo, en ningún futuro. La utopía es inexistente en tanto que es un imposible.

Varios pensadores han colaborado en el proceso de destrucción del concepto de utopía (destrucción de la correspondencia entre la palabra y su función significadora): a) Karl Mannheim: es un estado del espíritu que “trasciende” la realidad existente en una dirección revolucionaria. Lo específico aquí es la “función revolucionaria”. Lo que trasciende la realidad en un sentido conservador es según Mannheim “ideología”; Oscar Wilde: “el progreso es la realización de las utopías”; Alfonso Lamartine: “es posible que las utopías de hoy se conviertan en las realidades del mañana”; c) Karl Mannheim: “las utopías son con frecuencia sólo verdades prematuras”; d) Hebert Marcuse: “el camino real al socialismo puede proseguir desde la ciencia a la utopía y no desde la utopía a la ciencia”. Esta manipulación de los significados y de las definiciones anteriores se puede probar cualquier cosa y, por lo tanto, eliminamos de nuestro vocabulario político un término que significa lo irrealizable.

Dicho lo anterior cabe la pregunta; ¿la Cuarta Trasformación es una utopía o un ideal? Esta pregunta la responderemos en nuestra siguiente colaboración.

robledomeza@yahoo.com.mx

2223703233

 

 

 

lunes, 27 de enero de 2025

Monarquía o república. El camino hacia la soberanía popular

Monarquía o república. El camino hacia la soberanía popular.

José Antonio Robledo y Meza


La segunda trasformación de México

No pocas sorpresas le esperan para quien se asoma a la historia de México, sobre todo al siglo XIX. Una de esas sorpresas es que antes de 1867, año del triunfo de la república, México no tenía la estructura de un verdadero Estado. La construcción del Estado mexicano corrió a la par de dos ideas: la imperial y la republicana. En 1821 se inicia con el llamado Primer Imperio de Agustín de Iturbide. Es en este momento que se constituye el inicio de la disputa del ser de México. Dos tendencias rivales disputaron sobre la forma política y social que debía regir a México. Es, en términos filosóficos, un gran debate ontológico secular. Ambas tendencias tuvieron como origen el monarquismo -uno absoluto, el otro constitucional- formarán parte de las opciones insurgentes; una tendencia se inclinará por el monarquismo liberal que mutará al federalismo y, posteriormente, al republicanismo. La otra corriente optará por el monarquismo absoluto-y el centralismo conservando la idea imperial que aun bajo el mando de administraciones federalistas, no dejó de argumentar a favor del sistema monárquico.

El republicanismo se consolidará con dos revoluciones: la de Ayutla (1854) y la de Reforma (1858-1861). 1858 significó un momento decisivo de la historia de México, fue el inicio de una guerra sin posibilidad de transacción. Las dos fuerzas antagónicas tuvieron conciencia de la magnitud de la contienda y de su importancia. El saldo de la guerra de Tres Años fue favorable para los reformistas. Los juaristas pusieron las bases de una sociedad civil al dictar las Leyes de Reforma.

Según Edmundo O’Gorman, la importancia de las Leyes de Reforma radicó en su ataque al poder político y social del clero al mismo tiempo que iba dirigida también contra las costumbres, los hábitos, los privilegios y, más profundamente, contra el modo de vivir y de pensar de la mayoría de los nacidos en el territorio hoy conocido como México. Juárez encabezó una revolución secundada por el esfuerzo de una minoría muy audaz y muy resuelta. Y vuelvo a repetir, el gran mérito juarista fue el realizar una obra sobreponiéndose al deseo de la mayoría, enfrentándose a viejos hábitos, destruyendo creencias seculares. La actitud de Juárez y los liberales iba en contra del sentimiento de la mayor parte de los mexicanos.

Sin embargo, esta victoria condujo a una dictadura, la que, contradictoriamente, devendrá en el siglo XXI, pasando por la dictadura unipersonal de Porfirio Díaz y la dictadura del Partido Revolucionario Institucional, en el movimiento llamado Cuarta Trasformación que es la expresión política de un movimiento cuyo fundamento es la Soberanía del Pueblo y cuya intencionalidad es la construcción de una Nueva República, liberal, democrática y justa socialmente.

La Cuarta Trasformación es una parte del camino que conduce a la conformación de una autoridad política frente a los autoritarismos propuestos como horizonte. Si el equipo de Juárez actúo contra el sentimiento de la mayor parte de los habitantes, la Cuarta Trasformación está orientada por los intereses y deseos de la mayoría de los mexicanos.


robledomeza@yahoo.com.mx

2223703233


México el árbol de los mil frutos tiene sitio web

Acompáñanos a nuestro sitio donde encontrarás todo el contenido al día como se hacía en éste blog. Da click en la imagen: